LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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jueves, 6 de enero de 2022

ENEMIGOS Y CONFLICTOS

 

El eje central del discurso de la "renovación autocrítica" (es decir, los diferentes desgajamientos del tronco kirchnerista producidos a partir del triunfo de Cristina por el 54,11 % en 2011) era la tendencia del kirchnerismo a provocar conflictos o enzarzarse en ellos, abriendo incluso diferentes frentes al mismos tiempo: con las patronales del campo, con la corporación judicial, con el grupo Clarín y los medios hegemónicos, con los fondos buitres, con la oposición representada en el Congreso.

Para esa visión, el kirchnerismo tenía una naturaleza pendenciera ("te quiere llevar al paraíso pero a las patadas", era una frase habitual de los analistas "autocríticos") inventando conflictos donde no existían, o exacerbando los que eran reales, hasta llevarlos al punto de la no solución, el fracaso y el dispendio de capital político.

En ese marco se produjeron sucesivamente, el alejamiento de Sergio Massa para formar el Frente Renovador, las peleas con la dirigencia de la CGT que encabezaba Moyano (con el conflicto por Ganancias como disparador) y también en ese contexto el "peronismo realmente existente" (los gobernadores, los intendentes del conurbano bonaerense) apostaron en el 2015 a un candidato moderado como Daniel Scioli, que se suponía iba a calmar los ánimos, tendiendo puentes con aquellos que estuvieron enfrentados con el kirchnerismo.

También hubo quienes (como el Movimiento Evita) proponían una "profundización" de la experiencia kirchnerista: "escribir el segundo tomo", lo llamaron. El paso del tiempo (y del macrismo) reveló que en realidad lo que querían era borrar el primero, empezando por el liderazgo de Cristina.

Del mismo modo, la consigna "no podés pelearte con todos, todo el tiempo" tenía -la historia lo demostró después- un sub texto: "tenés que tratar de no pelearte con nadie, nunca, por ningún motivo". Una mirada bastante inocente -por ser benévolos- de la naturaleza de la política; que presupone necesariamente el conflicto: así como Evita (personaje conflictivo si los hubo, a Dios gracias) decía "donde hay una necesidad, hay un derecho", también puede decirse donde haya una injusticia, hay un conflicto latente y en potencia.

Y sin asumir los conflictos, todo intento de reparación de la injusticia será vano: ya decía Jauretche "conquistar derechos no duele, duele perder privilegios". Por ende si hay política ha conflictos, y siempre los habrá, el asunto está en elegir con quienes, cuando y -sobre todo- por qué sostenerlos. Esa idea de "no pelearse con nadie" es hoy el credo oficial, y domina las acciones (y omisiones) del núcleo central de toma de decisiones del "Frente de Todos", empezando por el propio presidente.

En función de ella se pueden explicar la inflación, los resultados (negativos para los sectores populares) de la puja distributiva, las avanzadas erosionadoras del poder legítimo de la autoridad electa por corporaciones a las que nadie vota. Comparemos -para tener el panorama completo- el comportamiento de todos aquellos que confrontaron con el kirchnerismo, con un gobierno que enterró el hacha y levanta la bandera de paz, que ven como de rendición incondicional.

Por estos días hay un conflicto -circunscripto más que nada a las redes sociales, pero también con episodios en la escena pública- entre "desarrollistas" y "ambientalistas", a propósitos de determinados proyectos productivos vinculados a la minería, los hidrocarburos y en su momento la pesca o las granjas porcinas. Entre los "desarrollistas" revistan funcionarios del actual gobierno, fundamentalmente ligados a Matías Kulfas, uno de los que en su hora escribió una visión crítica del kirchnerismo, y sus (presuntas) carencias y limitaciones.

No inventamos nada nuevo: se trata del capítulo argentino de una disputa que se da en el mundo entero hace décadas, y sobre lo que hace un tiempo dijimos algo acá, a propósito del "tema de la minería". Salvadas las referencias coyunturales a los hechos de entonces, las reflexiones -nos parece- mantienen su vigencia hoy.

Pues bien, los que no querían -ni quieren- confrontar con los sujetos sociales y económicos que históricamente han alcanzado el peso suficiente para influir en el desenvolvimiento histórico del país y direccionarlo en el sentido de sus intereses (el complejo agroexportador y la oligarquía terrateniente, los bancos y el sector financiero, las empresas multinacionales con inversiones en el país) están cruzando lanzas con Greenpeace y el ecologismo, o con ciertos "progresismos" (en muchos casos, hombres de paja construidos ad hoc) cuyas reputaciones -en muchos casos, no en todos- los preceden y bien conocemos. 

Es decir, aun compartiendo la mirada sobre la necesidad de desarrollar el país integrando y diversificando su estructura productiva, aprovechando para ello sus potencialidades (que incluyen los generosos recursos naturales de que disponemos), cabe preguntarse si no había a la mano otros "enemigos" con los que pelearse, que -como diría Fito- estuvieran a la altura del conflicto.

martes, 2 de octubre de 2018

¿CON QUÉ NECESIDAD?


En el Boletín Oficial de hoy está publicado el Decreto 872 (completo acá) por el cual Macri instruye a la ahora Secretaría de Energía para llamar a concurso público internacional para la adjudicación de permisos de exploración petrolera en áreas costa afuera del Mar Continental Argentino, a lo largo de todo él desde las zonas de la provincias de Buenos Aires hasta el estrecho de Magallanes, e incluso la zona lindera con Malvinas.

Los permisos pueden transformarse luego en concesiones de explotación para extraer el recurso, en los términos de la Ley de Hidrocarburos 17.319 y sus modificatorias, fijándose las regalías a pagar por los concesionarios en un porcentaje que varía según los casos entre el 5 y el 12 % de los recursos extraídos.

Pero lo llamativo del decreto está en su artículo 3, que autoriza la inclusión en los permisos de exploración y las concesiones de explotación que se otorguen en el marco del concurso, de cláusulas que prorroguen la jurisdicción para entender en cualquier litigio derivado de los contratos en tribunales extranjeros de cualquier país que haya firmado la Convención de Nueva York de 1958 sobre reconocimiento y ejecución de sentencias arbitrales.

Al mismo tiempo y además de declinar la competencia de los tribunales nacionales, el decreto establece en los casos en que se prorrogue la jurisdicción en los tribunales extranjeros, la renuncia del Estado argentino a oponer la excepción de inmunidad de jurisdicción soberana; exactamente con los mismos alcances que los que se usan en las emisiones de bonos de la deuda externa, con las consecuencias por todos conocidas.

Si bien el decreto menciona entre las normas en las que se apoya el Poder Ejecutivo para decidir como lo hace al artículo 98 de la Ley 17.319 de hidrocarburos, lo cierto es que esa norma lo autoriza en su inciso c) a estipular soluciones arbitrales y elegir árbitros, pero no a prorrogar la jurisdicción en tribunales extranjeros.

Todas las áreas llamadas a concurso son comprendidas dentro del régimen de iniciativa privada contemplado en el artículo 46 de la ley de hidrocarburos, lo que supone que, si alguna empresa o grupo de empresas presentan una propuesta de exploración sobre alguna de ellas que el gobierno juzga como conveniente, tengan preferencia sobre las demás participantes del concurso para que se les adjudique.

Si a eso le sumamos la sugestiva cláusula de prórroga de jurisdicción, parece claro que el gobierno está pensando en atraer a las grandes compañías petroleras multinacionales, que gozarán en caso de que se les otorguen permisos de la facilidad de disponer del recurso sin limitaciones, estarán exentas del pago de retenciones a las exportaciones y de la obligación de liquidar en el país las divisas que obtengan por su venta; de modo que ni siquiera puede argumentarse a favor de la modalidad elegida, la necesidad de sumar divisas para compensar el desequilibrio de la balanza comercial, o el balance de pagos de la cuenta corriente.

Al no existir zonas reservadas a la petrolera estatal en los términos del artículo 11 de la ley de hidrocarburos, YPF deberá competir (si le interesa participar) con las demás empresas, o asociarse con ellas para participar del concurso en alguna de las áreas.

martes, 12 de enero de 2016

PROBLEMA CRUDO


El gobierno de Néstor primero y de Cristina después fueron consecuentes en diseñar -desde la política- una estrategia cuyo objetivo es la maximización de inversiones y de los recursos empleados para el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, en el corto, mediano y largo plazo.

Con marchas y contramarchas, ensayos pruebas y errores; desde la "ley corta" de hidrocarburos y el intento de "argentinización" de YPF con la fallida incursión de Eskenazy, a las retenciones móviles a las exportaciones de petróleo, la nacionalización de YPF, la Ley 26.741 (que impregnaba un nuevo paradigma a la anterior 17.319) y el Decreto 1277/12 fueron las herramientas de esa decisión política. 

Con estas herramientas y la posterior modificación de la Ley 17.319 se enfrentó la realidad; que además es cambiante por definición: pensemos en los valores del petróleo hace una década, y hoy.

Por la Resolución Nº 14/15 de la “Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas” (creada por el Decreto 1.277/12) se diseñó una política sectorial para reducir la brecha entre la producción de crudo (del tipo Medanito que es el que se refina en el país por su mejor aptitud para este proceso) de dos vías: (1) incrementando en el corto plazo la producción de petróleo crudo, reduciendo de esta forma las importaciones y, por ende, el flujo creciente de divisas, y (2) estimulando la inversión en exploración y explotación para contar con nuevos yacimientos que permitieran recuperar el horizonte de reservas y lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos.

Consecuencia de este decisión se debió resolver que hacer con el excedente de producción que no pudiera ser procesado en las refinerías locales, y que por ende debía ser vendido, en un contexto de caída del precio internacional del barril de crudo.

La circunstancia de estímulo a la producción y precios bajos requirió contar entonces de una intervención estatal de asistencia para ser posible. Y esto para contar con petróleo a precios razonables y en cantidad previsible en el tiempo, para asegurar otras políticas, como fueron la de “industrialización + producción + empleo” y la de “aumento de las exportaciones e ingreso de divisas”.

Esa política dispuesta fue establecer compensaciones económicas temporales pagaderas en pesos destinadas a fomentar la producción de petróleo: “de hasta TRES DÓLARES ESTADOUNIDENSES POR BARRIL (3 USD/BBL), por la producción total de cada empresa que resulte beneficiaria, siempre y cuando su producción trimestral de crudo sea mayor o igual a la producción tenida por base para el presente programa, y que el precio de venta de referencia en el mercado al que destine su producción sumado al compensación que reciba como estímulo a la producción no supere los valores por Cuenca definidos en el apartado I.9 del Anexo I de la presente; por otro lado, si debido al excedente de producción de petróleo crudo generado y que por sus características técnicas no puede ser refinado en su totalidad en el territorio nacional, para estimujlar la exportación de los saldos, de una compensación económica de hasta DOS DÓLARES ESTADOUNIDENSES POR BARRIL (2 USD/BBL) de “Petróleo Crudo” exportado, a favor de las empresas beneficiarias que destinen parte de su producción al mercado externo; y para aquellas empresas que destinen parte de su producción al mercado externo cuyo promedio de exportación trimestral se encuentre por encima de la exportación tenida como base para el presente programa, de hasta TRES DÓLARES ESTADOUNIDENSES POR BARRIL (3 USD/BBL) de petróleo crudo exportado, aplicable a la exportación de cada beneficiaria, montos que no podrán ser acumulables con el referido en el párrafo previo.” (Res. 14/15 CPCEPNIH)

El programa de asistencia se planteó hasta el 31/12/2015, donde sería reconsiderado a la luz de las circunstancias que se dieran a esa fecha.

Al día de hoy, de esas circunstancias, se dan dos relevantes: (1) el precio del barril de crudo se desmoronó hasta la linea de los U$S 31/32, el más bajo desde 2003; (2) el gobierno de Macri, con el área concentrada en manos de Aranguren (ya que por Decreto 272/15 disolvió la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas y le transfirió sus competencias al ex CEO de Shell, ver acá), discontinuó el pago de las compensaciones.

Se advierte en esta medida que los anuncios de Aranguren se están cumpliendo: no le interesa el nivel de producción local de petróleo, porque para él el autoabastaecimiento (la soberanía energética) es una política que no comparte ni entiende estratégica para el país; si declina la producción local se suplirá con importaciones; no está entre sus preocupaciones de funcionario estatal el mantenimiento del nivel de actividad, y con ello de ocupación de mano de obra local y la participación de las provincias en las regalías petroleras.

No por sabido es menos grave. Los diarios de hoy dan cuenta de los encuentros en Chubut del gobierno provincial, empresas y sindicatos.

Ellos rubricaron una acta de 7 puntos donde reclaman se restituyan los mecanismos o se implementen nuevos que “permitan morigerar los efectos de esta situación", exigieron un "tratamiento equitativo al precio del petróleo de exportación para el mantenimiento de la paz social" y advirtieron que de no existir esos mecanismos “se generará una caída significativa de la actividad".

Es al gobierno nacional (que parece desentenderse de la cuestión) al que le exigen respuestas; y los dichos y las medidas que hasta acá vinieron planteando Macri y Aranguren y su predisposición a alentar o practicar despidos de personal, no transmiten precisamente tranquilidad.

miércoles, 29 de octubre de 2014

QUE BARBARIDAD


Habráse visto:  la nación negoció la nueva ley de hidrocarburos solamente con las provincias que tienen recursos petroleros.

Y discutió solamente con ellas (entre otras cosas) como deben ser las concesiones de explotación, y cuanto pueden cobrar de regalías

Algo (conceder la explotación de hidrocarburos y cobrar las regalías) que solo lo pueden hacer ellas y no las otras; porque tienen el dominio originario sobre esos recursos naturales, de acuerdo con el artículo 124 de la Constitución.

Adonde iremos a parar.