LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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sábado, 5 de abril de 2025

HAZ LO QUE YO DIGO...

 

viernes, 20 de septiembre de 2024

PAPÁ NOEL Y LOS REYES MAGOS

 

La semana pasada y con apenas diferencia de horas, la Cámara de Diputados de la Nación convalidaba el veto de Milei al aumento para los jubilados nacionales, y la Cámara de Diputados de la provincia completaba la sanción de la reforma previsional propuesta por Pullaro, que recorta haberes y derechos a los jubilados provinciales. En el primer caso fue decisiva la transfugueada de diputados de la UCR que habían votado a favor del aumento, y en el segundo, de la presidenta de la Cámara y los diputados socialistas que -además de votar a favor- clausuraron el debate y trampearon la votación.

A la perplejidad de algunos con la conducta de la UCR primero, le sucedió la perplejidad de otros con la actuación del socialismo, después. No queda otra que pensar que se trata de gente que no ha leído de historia argentina, o lo ha hecho por las fuentes incorrectas, o no la entendió.

No es la primera vez que pasa -de hecho para algunos, incluso compañeros, parece ser una costumbre- que cada vez que la UCR y sus dirigentes convalidan políticas nefatas para el pueblo argentino, digan que están traicionando la tradición histórica del partido, el legado de Alfonsín o paparuleadas semejantes.

Como si la UCR no fuera esencialmente lo que es hoy desde el derrocamiento de Yrigoyen en 1930 (con el apoyo de un sector del radicalismo), y más precisamente desde 1945, cuando orquestó  la Unión Democrática contra el naciente peronismo. No obstante toda la evidencia histórica disponible, hay gente que prefiere seguir creyendo que existe cosa tal como un radicalismo popular, defensor de la república, la democracia y las instituciones, y de los intereses de los sectores populares.

Su ingenuidad -por ser leves- no es distinta de los que piensan que el socialismo santafesino (que hegemoniza el partido a nivel nacional) es una fuerza progresista (lo que sea que signifique eso), popular y transformadora, y no otra de las colectoras del voto conservador y gorila. Como si no bastaran las ya lejanas agachadas de Palacios (que apoyó los golpes de 1930 y 1955 contra los dos grandes movimientos populares argentinos) o Ghioldi (que integró la Junta Consultiva y aplaudió los fusilamientos del 56'), embajadores ambos de sendos procesos dictatoriales, están las más cercanas y frescas en la memoria de Binner, Lifschitz o Bonfatti.

Los socialistas santafesinos no están secuestrados contra su voluntad y pidiendo ser rescatados dentro de "Unidos Para Cambiar Santa Fe": se trata simplemente de la enésima formulación (en éste caso en escala provincial) de la Unión Democrática -de la que también fueron parte en 1945- como antes lo fueron la Alianza Santafesina y el Frente Progresista. En política uno está donde quiere estar, y si el posicionamiento es exitoso en términos electorales, significa que está donde sus electores potenciales quieren que esté.

Si hubiera que arriesgar alguna hipótesis, diríamos que estas "perplejidades" frente a las agachadas radicales y socialistas de parte de algunos de los nuestros no son más que complejos de inferioridad cultural y deseos aspiracionales de "calzar" en ciertos ambientes donde tales especímenes abundan, y dan la pauta, o ejercen algún tipo de mandarinato: los tribunales, la cultura, la universidad y sus facultades. 

En ese sentido, tener amigos (o relaciones con) radicales y socialistas y entenderse con ellos es un consumo cultural y social de ciertas clases medias como ir al cine o el teatro, o a comer afuera. Un consumo que no se quiere dejar o perder, asumiendo que son gorilas, y siempre lo fueron, o un núcleo de relaciones sociales que hay que mantener para no ser estigmatizado en ciertos ambientes, como el club o el colegio de los chicos. 

Subyace en ello siempre -aunque no plenamente consciente- la idea del fin del peronismo como expresión política con capacidad de contenerlo a uno, y el deseo (a veces reprimido, otras explícito) de emprender el salto hacia nuevas experiencias, supuestamente progresistas y superadoras: si hasta Pino Solanas, con su trayectoria, sucumbió al encanto de la idea.

Pero ocurre que -también como constante histórica- cada vez que el peronismo es más "peronista" (como en sus orígenes, o en los gobiernos kirchneristas de Néstor y Cristina), siempre encuentra a radicales y socialistas en la vereda de enfrente combatiéndolo duramente, y nunca dispuestos a caminar juntos. Y desde Manuel Ugarte y Arturo Jauretche hasta Jorge Rivas o Leopoldo Moreau, si algún socialista o radical intenta el camino contrario, los demás lo empiezan a tratar inmediatamente como leproso.   

Así que gente a aceptar las cosas como son, y no esperar peras del olmo: el radicalismo republicano es Papá Noel, y el socialismo progresista, los Reyes Magos. Es decir, cosas en las que uno cree hasta que crece, y descubre que son los padres. Tuit relacionado:

viernes, 27 de enero de 2023

SE QUEDARON EN EL 45'

 

"Los contactos de Larreta -nos cuentan- sorprendieron a Lifschitz en uno de sus pasatiempos favoritos (el otro es jugar al TEG desde la Legislatura, imaginando que aun es gobernador de Santa Fe), desde hace años: charlar sobre "la construcción de una alternativa progresista"con Margarita Stolbizery Tumini. Debe ser porque ya ni Lavagna le atiende el teléfono. Que Larreta confluya con los socialistas santafesinos o con el socialismo en general no debería sorprender: ya lo hicieron en la Alianza que nos legara el gobierno de De La Rúa, y lo hace hoy en la CABA con el socialista "made in USA", Roy Cortina.". 

"Aun con una elección legislativa (en la que el voto se suele fragmentar habitualmente) por delante, es evidente que la dinámica polarizadora domina y dominará el panorama nacional, con réplica en las provincias: si hay acercamientos de Larreta al socialismo, debiera pensarse que los podría hacer con el PRO local con miras a la elección provincial del 2023; teniendo a la vista que la división del voto antiperonista hace 15 meses atrás facilitó el triunfo del peronismo en Santa Fe, y su regreso al gobierno tras 12 años de administraciones del Frente Progresista.".

"Siendo como es el más liberal de un socialismo liberal como el santafesino, Lifschitz no debería tener demasiados remilgos en coincidir con Larreta: después de todo su "mono-diputado" en el Congreso nacional (Enrique Estévez) comparte bloque con Graciela Camaño, y tanto el socialismo como los "progresismo sueltos" que suelen satelizarlo hicieron campaña por Urtubey vicepresidente.".

"Es que desde 1945 el autodenominado "progresismo" argentino vive condenado a repetir el mismo drama: el peronismo les "roba" agenda, pero ellos no le pueden disputar votos, porque se nutren de la misma clientela gorila y antiperonista de la UCR, la UCD, Cavallo o el PRO, tales las sucesivas encarnaciones electorales de la derecha liberal más o menos asumida en el país.".

"Pero además de todo eso, partido provincial como es por su peso electoral específico (y con riesgo de convertirse en municipal, como el PDP), para el socialismo una convergencia con el PRO en la figura de Larreta, le supondría retomar los contactos en Santa Fe para -como se dijo- rearmar la versión local de la "Unión Democrática" que acá ya conociéramos como "Alianza Santafesina"; la precursora de la Alianza nacional que terminó en helicóptero, y del "Frente Progresista Cívico y Social" en deconstrucción.".

"Y allí se encuentran con dos inconvenientes adicionales: los radicales santafesinos (divididos desde 2015 entre socios minoritarios del PRO en el gobierno nacional, y damas de compañía del socialismo en el gobierno provincial) creen que ha llegado su turno de conducir la oposición provincial al peronismo; mientras que el partido de los amarillos en la provincia no está mayormente conformado -como en la CABA- con requechos sueltos del PJ y la UCR (aunque los hay) sino con fachos bolsonaristas puros y duros, como Federico Angelini y Roy López Molina.".

"Después de haber hecho campaña por Urtubey hace apenas un año como se dijo, les resultaría difícil a los socialistas santafesinos explicarle a su base electoral "progre" tal alianza, mientras dicen que están enfrentando al gobierno de Perotti porque representa "el menemismo privatizador de los 90'" y cosas por el estilo. Quizás deban apelar al viejo y querido gorilismo antiperonista, sin demasiadas pretensiones dialécticas." (Párrafos tomados de éste posteo de septiembre de 2020, cuando aun vivía Lifschitz)

"Y como siempre pasa con nuestro "progresismo" vernáculo (del cual el socialismo santafesino es una de las muestras más representativas), la colada como vagón de cola en el nuevo tren antiperonista provincial viene disfrazada de los "acuerdos programáticos", no sea cosa que alguien piense que se trata simplemente de escaparle a la irrelevancia, en busca de salvar algunos conchabos.".

"En un punto, después de haber apoyado como candidatas presidenciales a Carrió (2007) y Stolbizer (2015), y haber acompañado en el 2019 una fórmula integrada por Lavagna y Urtubey, que terminen aliados con el PRO -con el que votaron casi todo en común en el Congreso entre 2003 y 2015- , casi que es hasta lógico y natural.". (Párrafos sacados de éste otro posteo, de febrero de 2022)

En fin, cualquiera pasa por sabio cuando tiene que tratar con gente tan previsible. Tuits relacionados: 

sábado, 5 de noviembre de 2022

RECLAMAN DERECHOS DE AUTOR

 

jueves, 29 de septiembre de 2022

ACÁ CUALQUIERA OPINA

 

jueves, 7 de julio de 2022

NO GASTAR PÓLVORA EN CHIMANGOS

 

Un par de días después de que Omar Perotti ganara las elecciones a gobernador de la provincia en 2019, analizábamos nosotros en ésta entrada la situación en la que quedaba entonces el socialismo -derrotado en la candidatura de Bonfatti- tras 12 años de haberla gobernado hegemonizando además el Frente Progresista en desmedro de la UCR. 

Tras volcar los datos de las consecuencias que los resultados de las urnas arrojaban en términos políticos, concluíamos en que eran "Datos que marcan una línea continua de declive electoral, político y de espacios de representación de un partido que nació municipal porteño, habilitó una sucursal municipal santafesina con éxito para proyectarse a la provincia durante algunos años, que desperdició sin poder afianzarse territorialmente en Santa Fe (a lo largo y a lo ancho de su territorio), ni mucho menos proyectarse a nivel nacional como una fuerza en condiciones de terciar en la disputa con alguna chance más o menos cercana de éxito. Salvo cambios sustanciales de mediano plazo que no se avizoran en el presente (entre ellos, remover a la gerontocracia que conduce el partido como un club de bochas, sin demasiada discusión interna, aunque no exento de puteríos), tienen cantado el mismo destino del Partido Demócrata Progresista: una lenta pero paulatina extinción.".

De allí para acá se sucedieron su acompañamiento a la fórmula presidencial Lavagna-Urtubey que obtuvo el 6 % de los votos, los fallecimientos de Binner y Lifschitz y una nueva derrota electoral, en éste caso en las legislativas nacionales en las que apenas arañaron el 11 % de los votos; de resultas de lo cual tienen apenas dos diputados que vegetan en un bizarro e inverosímil interbloque que comparten con Florencio Randazzo y Graciela Camaño.

Y también pasó -y viene pasando- que transcurrieron dos años y medio de mandato de Perotti en la provincia en los que el socialismo viene ensayando un insólito ensayo de gobierno alternativo desde la Legislatura, con su propio "gabinete en las sombras" y todo: un conjunto de cráneos inmunes a los resultados electorales, que parecen tener respuestas para todos los problemas y mejores soluciones que las que ensaya el gobierno del PJ y sus aliados, sin acertar a explicar por qué no las pusieron en práctica en sus 12 años de gestión, y terminaron perdiendo las elecciones; hecho que claramente no pueden metabolizar.

No está mal recordar que, desde esa nube de pedos política, le negaron a Perotti la declaración de la emergencia sanitaria hasta que la irrupción de la pandemia la hizo imprescindible, y reveló que los famosos "ocho hospitales" no tenían camas críticas de terapia intensiva ni respiradores y hubo que montarlos; así como también le negaron la declaración de emergencia en seguridad hasta que la terminaron votando dos veces, por el incremento del delito. 

Tampoco está de mal recordar que éste mismo año el presupuesto provincial no fue votado en tiempo y forma por obra y gracia de la mayoría que tiene el socialismo en Diputados, así como que el presupuesto del 2020 fue elaborado por Lifschitz, sin consultar con la que ya entonces era gobernador electo. Hechos que demuestran que ésta gente no conserva peso electoral ni predicamento político (o si lo tuvieron, lo han ido licuando con los años), pero sí cierto poder de daño para obstaculizar la gestión, y no más que eso.

Por estos días han planteado como nuevos ejes de la discusión el acuerdo firmado por Perotti con el gobierno nacional por el pago de la deuda que surge del fallo de la Corte, y la localización del Puerto de la Música, que el gobernador ha anunciado que se hará, pero en Granadero Baigorria y no en Rosario como estaba previsto originalmente.

En ambos casos es curioso observar como la dirigencia del socialismo no parece tomar nota de que "pasaron cosas", ya no están en el gobierno, y ni siquiera son la principal fuerza opositora al peronismo en la provincia, aunque su autoacuartelamiento legislativo basado en los números de la elección del 2019 y la magia de la boleta única les hagan suponer lo contrario. Sostienen que ellos hubieran negociado mejor el pago de la deuda que Perotti, pero en los cuatro años del gobierno de Lifschitz que transcurrieron desde el fallo de la Corte dándole la razón a Santa Fe no lograron ningún avance en la materia, incluso cuando en 2017 firmaron el pacto fiscal con Macri resignando recursos, con la promesa de que el problema de la deuda sería resuelto.

Y que decir del famoso "Puerto de la Música": primero reiterar lo dicho en su momento al respecto acá, y que pueden leer consultando la etiqueta respectiva a la derecha del blog: una obra faraónica que no está -en nuestra opinión- ni de cerca entre las más prioritarias en una provincia con muchas necesidades, conclusión que no cambia porque ahora la proponga el gobierno que votamos. Pero dejando de lado opiniones y gustos personales, es insólito que desde el socialismo se critique la decisión de Perotti de llevar adelante un obra que ellos mismos consideraron "emblemática", solo porque no se hace en Rosario "como lo soñó Binner", o porque llevándola a Granadero Baigorria no se cumple con el "plan estratégico" que el socialismo aprobó para Rosario en 1998, cuando gobernaba la ciudad. 

Argumentos tan insólitos que ni siquiera merecen discutirse, porque en realidad lo que está pasando es otra cosa, que no tiene que ver con deudas ni con puertos: sucede que se viene gestando desde un tiempo a esta parte lo que llaman eufemísticamente "frente de frentes", y no es más que una nueva versión de la Unión Democrática: un rejuntado gorila para ganarle al peronismo, como intentan siempre, acá y en la nación. Y en esa movida, el socialismo viene quedando atrás primero porque tiene que saldar la discusión interna al respecto (debe ser entre los partidarios del bombardeo a la Plaza, y los de los fusilamientos de los basurales de José León Suárez, porque si hay algo que allí no se discute es el antiperonismo), y segundo porque su actual volumen electoral lo pone a la cola en el reparto de cargos y candidaturas, y ya no tienen la sartén por el mango como en los tiempos en los que aportaban los candidatos competitivos para disputar las elecciones: en un aspecto, cosechan lo que sembraron cuando la tuvieron.

Y lo que están tratando de hacer -confrontando con el gobierno de Perotti con cualquier excusa y argumento- es subirse el precio, de cara a esa negociación. Estaría bueno que desde el gobierno y el PJ provincial no se les hiciera el juego, gastando la pólvora en chimangos; cuando hay cosas más urgentes e importantes de las que preocuparse. Tuits relacionados: 

jueves, 10 de febrero de 2022

EL PLAN ES QUE NO VUELVA A GANAR EL PERONISMO

 

Apenas tres días después del triunfo de Omar Perotti en las elecciones a gobernador del 2019, decíamos acá sobre la situación en que quedaba el socialismo: "Datos que marcan una línea continua de declive electoral, político y de espacios de representación de un partido que nació municipal porteño, habilitó una sucursal municipal santafesina con éxito para proyectarse a la provincia durante algunos años, que desperdició sin poder afianzarse territorialmente en Santa Fe (a lo largo y a lo ancho de su territorio), ni mucho menos proyectarse a nivel nacional como una fuerza en condiciones de terciar en la disputa con alguna chance más o menos cercana de éxito.". 

"Salvo cambios sustanciales de mediano plazo que no se avizoran en el presente (entre ellos, remover a la gerontocracia que conduce el partido como un club de bochas, sin demasiada discusión interna, aunque no exento de puteríos), tienen cantado el mismo destino del Partido Demócrata Progresista: una lenta pero paulatina extinción.".

Y muy lejos no anduvimos, aunque por supuesto no se podía prever entonces el fallecimiento de Miguel Lifschitz, el único candidato taquillero electoralmente que les quedaba. En las elecciones nacionales del año pasado anduvieron en el 10 u 11 % de los votos, obtuvieron una sola banca de diputados (la de Mónica Fein) y sus dos diputados en el Congreso nacional (no tienen senadores) armaron un bloque de buscas junto con Graciela Camaño y Randazzo.

En éste contexto, que reaparezca Bonfatti (único candidato "electorable" que les queda, machucado y todo por la derrota frente a Perotti), y empiece a blanquear los contactos con el PRO para armar un gran frente antiperonista de cara a las elecciones del 2023, no puede sorprender: se trata simplemente de reiniciar el camino de la vieja Alianza Santafesina de los 90' con Usandizaga y Natale, y si nos queremos ir más atrás, de la Unión Democrática del 45'.

Por supuesto que en éste caso -como en esos antecedentes- el socialismo ya no será la locomotora como lo fue en la fenecida (aunque no tenga formalmente certificado de defunción) experiencia del Frente Progresista, por obvias razones de decaimiento electoral.

En todo caso lo que están sopesando en el partido de la rosa son sus chances de mantener algunas bancas en la Legislatura provincial, donde el recambio del año que viene pondrá fin a la experiencia del "Festilindo" legislativo en el que llevan ya dos años, viviendo la ficción de un gobierno paralelo al de Perotti, muestra de que no han logrado superar y asumir que perdieron las elecciones.

Y como siempre pasa con nuestro "progresismo" vernáculo (del cual el socialismo santafesino es una de las muestras más representativas), la colada como vagón de cola en el nuevo tren antiperonista provincial viene disfrazada de los "acuerdos programáticos", no sea cosa que alguien piense que se trata simplemente de escaparle a la irrelevancia, en busca de salvar algunos conchabos.

En un punto, después de haber apoyado como candidatas presidenciales a Carrió (2007) y Stolbizer (2015), y haber acompañado en el 2019 una fórmula integrada por Lavagna y Urtubey, que terminen aliados con el PRO -con el que votaron casi todo en común en el Congreso entre 2003 y 2015- , casi que es hasta lógico y natural.

Mientras tanto -es decir, mientras la oposición al peronismo provincial se junta en un gran frente con todas las vertientes del gorilismo local-, en el peronismo algunos viven en una Narnia en la que, por extraño que parezca, perder ampliamente una elección interna te fortalece para plantear "renunciamientos históricos" vaya uno a saber que, y cuestionamientos gaseosos -habiendo tantos concretos para hacer- a la gestión del gobierno provincial; también -digamos todo- para generar una cortina de humo que encubra la movida de haber pasado del "Equipo Cristina", al "Equipo Alberto".

lunes, 18 de octubre de 2021

LOS BOLSOS DE SHANAHAN

 


Leíamos ayer en Rosario 12: "Una investigación que se inició con el seguimiento a una serie de bunkers en Villa Banana terminó con el allanamiento a una financiera de España al 800, propiedad del ex titular del Puerto de Rosario Gustavo Shanahan. Los federales llegaron a esta "cueva blanca" - tal el nombre del operativo- siguiendo a los vendedores de estupefacientes, a quienes les vendían moneda extranjera. El detenido es un conocido actor de la city rosarina, ex director del Puerto de Rosario y del complejo de barrios cerrados Los Pasos del Jockey Club de Rosario." (las primeras negritas son del original y las otras nuestras)

Hace 10 años atrás, allá por el 2011 y durante el gobierno de Binner,  escribimos acá: "Y otro caso interesante para analizar desde esa perspectiva es el de los barrios privados que está construyendo un fideicomiso del Jockey Club de Rosario denominado Proyecto Urbanístico S.A.; que se lanzó en el 2007 y del cual tienen acá detalles. Se trata de ocupar casi 200 hectáreas linderas al country del Jockey Club de Rosario.".

"A principios de este año se realizó un acto en la Municipalidad de Rosario, con la presencia del intendente Lifschiz y Binner, para formalizar el traspaso de las obras complementarias comprometidas por el fideicomiso: una escuela y un centro de salud, con las que el socialismo pretende cohonestar la privatización del desarrollo urbano de la ciudad; que es lo que verdaderamente importa en este caso. El señor remarcado con el círculo es Gustavo Shanahan, que era hasta hace poco (el acto fue en febrero) el presidente del directorio de Proyecto Urbanístico S.A., el fideicomiso del Jockey Club de Rosario que desarrolla la construcción de los barrios privados.".

¿Por qué decimos "era"? Porque el Jockey Club se vio obligado a separarlo de su cargo porque -al parecer- el amigo Shanahan tuvo un problemita con unos chequecitos rebotados. Y su separación de la administración del fideicomiso, derivó en que se pidiera su raje de otro lugar, al que pertenece: el ENAPRO (Ente Administrador del Puerto Rosario),..".

"El ENAPRO es un ente público no estatal, en el que participan la provincia de Santa Fe (que designa a su presidente), la Municipalidad de Rosario y los sectores empresariales privados vinculados a la actividad portuaria. Es quien gestiona la administración y explotación del puerto, aunque en realidad ha concedido esa explotación a una empresa privada: hoy, Terminal Puerto Rosario (TPR) S.A.; una empresa que estuvo al borde de la quiebra y logró licuar sus deudas mediante una propuesta altamente favorable para que el grupo Vicentín (de la poderosa aceitera del norte provincial) se la quedara por monedas." (las negritas son nuestras)

"Hete aquí que el amigo Shanahan, antes de ser funcionario del  ENAPRO (y por ende, encargado de controlar  a la concesionaria TPR S.A.) era uno de los directores de Terminal Puerto Rosario (TPR) S.A.; probablemente al mismo tiempo que mandaba cheques que rebotaban en el fideicomiso del Jockey Club, para construir cuatro barrios privados en una zona aledaña al arroyo Ludueña. Y en su condición de miembro del directorio de TPR S.A. (la concesionaria encargada de la operación del puerto Rosario), firmó con la provincia de Santa Fe y el ENAPRO, un convenio;...".

"Por ese convenio, se le ceden al gobierno de la provincia los terrenos necesarios para la construcción del Puerto de la Música; la "obra emblemática" del socialismo, y que aun no pudo comenzarse; justamente porque los obreros del puerto temen perder sus trabajos si avanza, porque se afectaría la actividad portuaria. En su primera versión, la empresa TPR S.A. (es decir el concesionario privado) tomaba a su cargo las obras para garantizar que el puerto de Rosario no se viera afectado operativamente por la construcción del Puerto de la Música, incluyendo la construcción de un nuevo muelle sobre el río Paraná; a cambio de lo cual le prorrogaban la concesión (que dura hasta el 2032) por siete años, hasta el 2039.".

"Por eso en representación del ENAPRO está en la firma del convenio su entonces presidente Jaime Ferré, que luego se alejaría del organismo y sería reemplazado por Angel Elías. Y Ferré se fue por una razón muy sencilla: se firmó un segundo convenio con el ENAPRO y la provincia (representada por el mismísimo Binner), liberando a la concesionaria TPR S.A. de la obligación de construir el muelle (obligación que pasaba a recaer en el Estado provincial), pero a cambio le mantenían (y mantienen) la prórroga por siete años de la concesión, sin contraprestación. Todo sea por seguir a todo trance con la obra del Puerto de la Música, que además está muy floja de papeles, porque no consiguió todavía la autorización del gobierno nacional (más concretamente un decreto de Cristina) que exige el artículo 8 de la Ley 24.093.". (Salvo indicación en contrario, las negritas son nuestras)

Dos años después, en el 2013, contábamos acá como el amigo Shanahan confesó que los catalanes que manejaban en sus tiempos TPR (Terminal Puerto Rosario) lavaban a través de ella dinero proveniente del nacrotráfico. O sea que los 34 millones de pesos hallados ahora en bolsos en su "cueva" no deben sorprender: la cosa viene de lejos, tanto como los vínculos del socialismo con estos personajes, aunque después se enojen si les dicen "narcosocialismo".

Y si no recordemos que en el 2011 Binner le quiso prorrogar hasta el 2039 a TPR (donde entonces Shanahan era ejecutivo) la concesión del puerto de Rosario que recién vencía en el 2032, del mismo modo que Lifschitz en el 2019 (cuando estaba a punto de dejar el gobierno, porque habían perdido las elecciones), se la quiso prorrogar nuevamente a la misma empresa, pero ahora controlada por el Grupo Vicentín, hasta el 2057, o sea por 25 años más de la concesión original. Tuits relacionados de éste mismo año: 

sábado, 11 de septiembre de 2021

ACUERDOS POLÍTICOS

 

La inseguridad en las grandes ciudades no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de la provincia de Santa Fe en general, o de la ciudad de Rosario en particular, pero lo cierto es que allí ha cobrado hace muchos años características graves y preocupantes, que lo destacan. Y cuando hablamos de inseguridad en ése contexto no nos referimos al arrebato callejero o el descuidismo, sino cosas mucho peores: asesinatos, balaceras a plena luz del día, crímenes por encargo.

Sería muy sencillo atribuir el fenómeno al explosivo crecimiento del narcotráfico y los negocios asociados a él, pero la caracterización, sin ser falsa, sería incompleta. En todo caso el narco opera sobre un caldo de cultivo social en constante ebullición, donde años de mejora de los indicadores sociales con el kirchnerismo no erradicaron la pobreza estructural, y los años del macrismo y la pandemia nos hicieron retroceder décadas. Pero también sería una simplificación grosera emparentar de modo directo a la pobreza con el delito, y en especial con el delito grave que supone la existencia de organizaciones criminales complejas, donde en todo caso algunos pobres (en especial jóvenes o adolescentes) pueden ser simplemente la carne de cañón que se sacrifica en el terreno. 

Y además de ser una simplificación, sería un diagnóstico cómplice con los que se benefician con esas estructuras del delito, reciclando el dinero de origen turbio que de ellas proviene, sea el tráfico de drogas, la trata de personas o el juego clandestino: hay estudios jurídicos y contables, bancos y fondos de inversión, desarrolladores inmobiliarios por los que circula ese dinero teñido en sangre; fenómeno que -éste sí- tiene connotaciones bien marcadas en el caso de la ciudad de Rosario, hace muchos años. 

Finalmente, la descripción no se completa sin la referencia a la necesaria participación -en grado de complicidad- de las estructuras estatales, en el crecimiento del delito organizado que está por detrás de la escalada de violencia. En primer lugar la policía (esta provincia tuvo en tiempos del socialismo un jefe de policía preso por vínculos con el narcotráfico), y casi en el mismo plano la política, el Poder Judicial (sin distingos entre el federal y el provincial) y -ahora estamos conociendo los detalles- hasta el Ministerio Público de la Acusación, es decir los fiscales encargados de perseguir los delitos. En ésta misma provincia tenemos por éstos días a un senador atrincherado en sus fueros, que ha convertido la Cámara y la Legislatura en un aguantadero, para rehuir dar explicaciones sobre sus presuntos vínculos con delincuentes.

La inseguridad en la provincia y en la ciudad de Rosario es un problema de larga data, tan grave que -nos atrevemos a señalarlo- fue una de las razones que le costó al Frente Progresista la derrota en las elecciones provinciales del 2019, y al socialismo haber perdido la municipalidad tras 30 años de gobernarla, en manos de un rival interno. Y hoy, en tanto el fenómeno subsiste en niveles preocupantes, se proyecta como una sombra sobre la gestión de Omar Perotti, por las legítimas demandas ciudadanas, y porque el hoy gobernador hizo del tema un punto central de su campaña.

Los más graves hechos recientes de violencia en Rosario (la balacera al Sindicato de Comercio, el asesinato de un testigo protegido en el caso del narco Alvarado) tienen además el aditamento de que llegan sobre el filo de una campaña electoral donde hay internas en todas las principales fuerzas políticas de la provincia, incluido el peronismo y sus aliados en el "Frente de Todos", todo lo cual no hace sino aumentar las suspicacias.

Como es natural (pero no por eso deja de sorprender) la oposición al gobierno provincial buscó sacar tajada de la conmoción ciudadana, como si cuando ellos gobernaron durante 12 años la cosa hubiera sido mejor. Pullaro, por ejemplo, parece que aterrizó ayer en paracaídas y no fue ministro de Seguridad durante cuatro años, en los cuales por ejemplo bandas armadas balearon los tribunales rosarinos, hecho por el cual declaró hace poco en la justicia diciendo -como dijo cuando sucedió- que no pudo establecer el origen de los disparos, o el nexo con investigaciones o causas en curso.   

Algo tan difícil de creer y de explicar como cuando Bonfatti desistió judicialmente de querellar a los que le tirotearon la casa, siendo gobernador; otro hecho gravísimo que sucedió en Santa Fe (en particular, en Rosario), en los tiempos en los que nos venimos a enterar ahora, se vivía en paz y en tranquilidad. O como las poco felices declaraciones de la poco feliz ministra de Seguridad de la nación Sabina Frederic, negando el envío de más fuerzas federales con el argumento de que son más necesarias en la CABA: un aporte involuntario a la campaña de la oposición, que por ejemplo Horacio Rodríguez Larreta no desaprovechó.

En su crítica a esa decisión de Frederic, Perotti reiteró lo que dijo en su discurso inaugural al juramentarse del cargo en la Legislatura: su gobierno se propuso cortar los vínculos de la política y de las agencias del Estado (como la policía) con el delito, las tolerancias y las complicidades; definiciones que -más allá del grado de concreción efectiva que hayan alcanzado- están en la génesis de buena parte de los problemas políticos de su administración; interna peronista incluida. 

Hace meses que Marcelo Saín no es ya su ministro de Seguridad, pero el diagnóstico que formulara al asumir sus funciones respecto a las raíces y ramificaciones de la inseguridad y la violencia ligadas al crimen organizado en la provincia y en su ciudad más populosa sigue siendo exacto, porque los hechos lo confirmaron. Se podrá discutir cuanto avanzó en la ejecución de políticas consecuentes con él (por algo ya no es ministro), pero negar que las cosas en la provincia son como las describió, sería tapar el cielo con la mano.

En el último tramo de la campaña Agustín Rossi planteó la necesidad de encarar el problema mediante un acuerdo amplio entre las fuerzas políticas provinciales, para darle mayor volumen a las políticas públicas diseñadas para encarara el problema, y el primer apoyo le vino -precisamente- de Maximiliano Pullaro: a veces hay gente a la que hay que pedirle que no se moleste en ayudar.

Nadie podría -en abstracto y en teoría- decir que Rossi está equivocado: siempre que la política acuerda, ensancha los campos de legitimidad de las medidas que se deben tomar para resolver un problema, en éste caso la inseguridad. Una buena forma de empezar a pasar de las palabras a los hechos sería -por ejemplo- dignarse a darle tratamiento a los proyectos de ley sobre la reforma de la policía y el sistema provincial de seguridad que Perotti envió a la Legislatura, y duermen hace 13 meses en la Cámara de Diputados, donde Pullaro y sus ex socios del socialismo manejan la agenda legislativa. 

La otra, es aceptar y asumir -aunque pueda incomodar- que la situación actual de la inseguridad en la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario no nació de un repollo, sino que es precisamente consecuencia directa de acuerdos políticos, pero de un contenido tal que no se pueden hacer públicos. Tuits relacionados:

jueves, 12 de agosto de 2021

CUESTIÓN DE OJETE

 


El socialismo gobernó Santa Fe en nombre del Frente Progresista Cívico y Social tres mandatos, entre 2007 y 2019. En esos 12 años coincidieron 8 años con los gobiernos de Cristina, y los últimos 4 con el gobierno de Macri.

Durante esos 12 años, nunca les tocó una inundación importante, ni del Salado ni del Paraná, de esas que dejan a buena parte de la provincia, sus pueblos y ciudades, bajo el agua. Tampoco les tocó una bajante tan pronunciada como la actual (la peor desde 1944), que está comprometiendo incluso el abastecimiento de agua potable. Ni que decir que no les tocó nada medianamente parecido a una pandemia, con todo lo que eso implica.

Los años en los que coincidieron gobernando la provincia, con el peronismo en su encarnación kirchnerista gobernando la nación, fueron en su mayoría de crecimiento económico, mejoras en el empleo, los salarios y el consumo, y como consecuencia de ello, con aumentos en la recaudación de impuestos propios (los que además aumentaron "para ganar autonomía fiscal"), y los de la coparticipación federal.

Y si ese crecimiento económico hizo menos necesarias las políticas sociales compensatorias, no eliminó por completo su necesidad. En ese sentido, contaron desde el 2009 con la AUH instaurada por Cristina en su primer mandato mediante el DNU 1602: cuando se lo discutió en el Senado, tuvo aprobación mayoritaria, con una sola abstención, la de Norma Morandini, que sería luego compañera de fórmula de Binner en su aventura presidencial.

Pese a decirse a sí mismo "progresistas", no hicieron nada medianamente parecido a la AUH, el presupuesto provincial en Desarrollo Social y las transferencias directas a los sectores más vulnerables de la población cayeron, año tras año. Y a partir del año 2010 fueron a la Corte Suprema de Justicia de la nación a reclamar por el 15 % de la masa precoparticipable (la de la nación y la de las provincia) que se destinaba a financiar la ANSES, y con ello programas como el Progresar o la AUH.

Apoyaron el lock out de las patronales del campo en el 2008 (al extremo de que Binner le prestó a la Mesa de Enlace los balcones de la Casa de Gobierno para lanzarlo por tiempo indeterminado), y votaron en contra la resolución 125 de las retenciones móviles. Pese a ello, se beneficiaron desde el 2009 con el denominado "fondo soja" creado por Cristina mediante DNU 206/09, conformado con un porcentaje de lo recaudado por las retenciones al poroto y sus derivados.

Pese a ejecutar buena parte de su obra pública (entre ellos los famosos "8 hospitales") con esos recursos, no votaron a favor en el Congreso la ratificación del fondo, pero sí firmaron -ya en tiempos de Macri- el pacto fiscal por el cual se lo eliminó; y apoyaron cada reclamo agrogarca por la baja de retenciones.

Si bien apoyaron la recuperación de los activos de las AFJP, votaron en contra el artículo 8 de la Ley 26425 que la dispuso, que era el que permitió volcar esos recursos en la economía real, como por ejemplo lanzando el programa PROCREAR, o financiando la producción de autos (y la generación de empleos) en la propia provincia de Santa Fe, en General Motors. De hecho se opusieron a esto último (en plena crisis mundial derivada de las "sub prime"), y tampoco acompañaron la ratificación legislativa del DNU que creó el PROCREAR, mientras aparecían por toda la provincia los carteles de las viviendas construídas con el programa.

Pese a que en sus 12 años de gobierno gozaron de los subsidios nacionales a la electricidad (es decir que pudieron comprar energía por debajo de su precio real), aumentaron la luz por lo menos dos veces al año, llevando a que Santa Fe tuviera una de las tarifas eléctricas más bajas del país, Y justificaban los aumentos de los peajes provinciales en que las rutas santafesinas no tenían subsidio nacional.

Un mes antes de que Macri asume, cuando ya era presidente electo, la Corte Suprema nacional falló a favor de su reclamo por el descuento del 15 % de fondos coparticipables que iba a la ANSES, como consecuencia de lo cual se los dejaron de descontar a Santa Fe, y Lifschitz (el tercer gobernador socialista) contó durante todo su mandato con recursos que ni Binner, ni Bonfatti ni Obeid (último gobernador del PJ) tuvieron.

Recursos adicionales que les llegaron justo cuando gobernaba la Argentina un proyecto que -a diferencia del kirchnerismo con el que convivieron 8 años- hizo caer la actividad, el empleo, los salarios, el consumo y la recaudación.

Todas estas cosas deberían ser harto sabidas pero es bueno recordarlas ahora, en tiempos de campaña electoral, cuando desde spots nostálgicos en color sepia nos quieren decir que fueron unos fenómenos gobernando, para que los votemos. Olvidando -o queriendo que nosotros olvidemos- que muchas veces la política es, también y entre otras cosas, cuestión de puro ojete nomás. Tuit relacionado:  

lunes, 24 de mayo de 2021

ÉRAMOS POCOS Y VOLVIÓ LA OPOSICIÓN

 

Hasta un minuto antes de que el presidente hablara en cadena nacional anunciando las nuevas restricciones, ellos estaban en otra cosa. Básicamente repartiéndose la herencia de Lifschitz con el finado tibio, a punto tal que todavía hoy la Cámara de Diputados de la provincia no tiene vicepresidentes, porque no se ponen de acuerdo entre ellos.

Y estaban también -sobre todo los radicales- haciendo mil y una volteretas para justificar que siguen siendo progresistas, pero van a ir todos con el PRO en un frente único antiperonista, en las próximas elecciones. Curioso: en el 2011 y 2015 -cuando el Frente Progresista estaba en alza en Santa Fe y ganaba- enfrentaron sendas candidaturas a gobernador de Miguel Del Sel, porque era "la peor derecha de los 90'".

Ya para el 2015 y a meses de eso, fueron a la convención de Gualeguaychú a entregarle el sello -y el marrón- a Macri, para mojar el pancito en "Cambiemos", aunque una parte se quedaba acá (mojando el pancito también) en el "progresismo". Para el 2019 fueron divididos y perdieron la provincia, y entonces la autocrítica que hicieron del desastroso gobierno de Macri del cual participaron fue: en la próxima tenemos que ir todos con el PRO. 

Porque eso y no otra cosa es lo que están haciendo, además de otras cosas: Barletta fue con un amparo a la justicia para que vuelvan las clases presenciales, el diputado Angelini (PRO) con otro, y el diputado Chumpitaz (PRO) pide la renuncia de la ministra de Educación de la provincia porque se suspenderían las clases virtuales -cosa que ya ha sido desmentida-, que es precisamente lo que está haciendo Larreta en la CABA. Todos ellos organizan las marchas de padres pidiendo por las clases presenciales.

Los senadores provinciales de la UCR, en sus respectivos departamentos, llaman a desacatar las restricciones que dispone el gobierno de Perotti, e intendentes opositores como los de Ceres y San Gullermo (del Departamento del senador Michlig, el más locuaz al respecto) directamente dicen que no las aplicarán. Del modo en el que Javkin y Jatón (ambos llegados a intendentes en las boletas del FPCyS) se hacen olímpicamente los boludos con todo lo que signifique controlar que se cumplan las medidas, hemos hablado en extenso acá.

Pero de golpe pasaron cosas. el presidente anunció en cadena nacional nuevas medidas restrictivas en la pandemia, porque los casos crecen en todo el país, y en Santa Fe también. Entonces el senador Michlig (UCR) descubre que en la provincia tenemos menos camas de terapia intensiva en los hospitales y centros de salud que Córdoba, pero omitió decir que la culpa de eso la tienen ellos, que gobernaron los 12 años anteriores a la asunción de Perotti, y construyeron 8 hospitales nuevos (con enorme propaganda), pero sin camas: un invento que deberían patentar.

Y el nuevo gobierno tuvo que redoblar esfuerzos para aumentar un 268 % la cantidad de camas críticas para hacer frente a la pandemia, y logró recién en su tercer intento legislativo que la oposición -con mayoría en la Legislatura- declarara la emergencia sanitaria, a lo que se negaba porque decía que el sistema provincial era ejemplar, y tenía sobrada capacidad de respuesta. 

Lo mismo que el tantas veces elogiado sistema municipal de salud rosarino, tan colapsado como el resto por la falta de camas; al que la provincia -todos los santafesinos- pagan íntegramente en todo su funcionamiento (personal, equipamiento, medicamentos, insumos, comida) desde 2009, por un convenio aprobado por Binner, nunca remitido a la Legislatura y observado por el Tribunal de Cuentas; y en el que poco antes de asumir el nuevo gobierno introdujeron una cláusula de indexación de los pagos.

Después descubrieron que la mayoría de las escuelas de la provincia carecen de conectividad, como también carecen de ellas muchas localidades de la provincia, y muchos barrios de las grandes ciudades. Eso pese a que en el gobierno de Bonfatti gastaron 38 millones de dólares en un sistema "troncalizado" que en teoría era para resolver esos problemas; y no obstante lo cual la aprobación del plan de conectividad elaborado por Perotti duerme el sueño de los justos hace seis meses en la Legislatura. Eso sin contar que dejaron tiradas en un galpón, sin repartir, 30.000 netbooks del Conectar Igualdad.

Gobernaron 12 años, 8 de ellos (coincidentes con los mandatos de Cristina) con crecimiento y aumento de la coparticipación y la recaudación propia, y los 4 de Lifschitz con la inyección adicional de los fondos que iban a la ANSES, hasta el fallo de la Corte que ordenó que se les dejaran de mandar en la parte que refería a Santa Fe. Plata no les faltó entonces; y en todo ese tiempo no tuvieron pandemias, ni inundaciones, ni catástrofes naturales.

Desde 2009 tuvieron el Fondo Soja (al que no votaron en el congreso, como tampoco votaron las retenciones del cual surgía) que usaron para construir los hospitales (sin camas) y con el cual Binner y Lfschitz -cada uno a su turno- construyeron la única escuela nueva que hicieron en sus respectivos mandatos, porque Bonfatti se limitó a inaugurar las construidas por la nación durante el gobierno de Cristina. También tuvieron desde entonces la AUH, para suplir el vacío de políticas sociales de sus gobiernos, pese al saraseo progresista.

Dejaron el gobierno sin cumplir con la ley de financiamiento educativo, adeudándoles a los municipios y comunas los fondos que les corresponden por ese rubro por los años 2018 y 2019, deuda que éste gobierno canceló; y sin cumplir tampoco la meta prevista en esa ley y la de educación nacional, de que al menos el 30 % de las escuelas localizadas en barrios con alto porcentaje de necesidades básicas insatisfechas en las grandes ciudades, tuvieran escolaridad extendida o de jornada competa: las escuelas bajo ese régimen durante los 12 años de gobierno socialistas apenas llegaron a menos del 2 % del total de las que debían tenerlo, y algún funcionario dijo que garantizar la jornada completa era "una política cara".  

En las etiquetas respectivas del blog pueden encontrar los posteos en los que analizamos las ejecuciones presupuestarias (Cuentas de Inversión) de los 12 años de gobiernos del socialismo en Santa Fe, que marcan dos constantes entre 2007 y 2019: Educación perdió participación porcentual en el gasto total, año tras año, y se dejaban sin ejecutar -en promedio- entre el 85  y el 95 % de los escasos fondos destinados a becas. Ahora les molesta un stand del boleto educativo gratuito en El Molino, porque dicen que afea la estética.

Y en esos mismos 12 años, la participación porcentual de Salud en el gasto total de la provincia se mantuvo (sin crecer) pero contando en su interior el subsidio provincial a los hospitales municipales rosarino. Sin eso, también mermó. Tuits relacionados: