LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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jueves, 6 de enero de 2022

ENEMIGOS Y CONFLICTOS

 

El eje central del discurso de la "renovación autocrítica" (es decir, los diferentes desgajamientos del tronco kirchnerista producidos a partir del triunfo de Cristina por el 54,11 % en 2011) era la tendencia del kirchnerismo a provocar conflictos o enzarzarse en ellos, abriendo incluso diferentes frentes al mismos tiempo: con las patronales del campo, con la corporación judicial, con el grupo Clarín y los medios hegemónicos, con los fondos buitres, con la oposición representada en el Congreso.

Para esa visión, el kirchnerismo tenía una naturaleza pendenciera ("te quiere llevar al paraíso pero a las patadas", era una frase habitual de los analistas "autocríticos") inventando conflictos donde no existían, o exacerbando los que eran reales, hasta llevarlos al punto de la no solución, el fracaso y el dispendio de capital político.

En ese marco se produjeron sucesivamente, el alejamiento de Sergio Massa para formar el Frente Renovador, las peleas con la dirigencia de la CGT que encabezaba Moyano (con el conflicto por Ganancias como disparador) y también en ese contexto el "peronismo realmente existente" (los gobernadores, los intendentes del conurbano bonaerense) apostaron en el 2015 a un candidato moderado como Daniel Scioli, que se suponía iba a calmar los ánimos, tendiendo puentes con aquellos que estuvieron enfrentados con el kirchnerismo.

También hubo quienes (como el Movimiento Evita) proponían una "profundización" de la experiencia kirchnerista: "escribir el segundo tomo", lo llamaron. El paso del tiempo (y del macrismo) reveló que en realidad lo que querían era borrar el primero, empezando por el liderazgo de Cristina.

Del mismo modo, la consigna "no podés pelearte con todos, todo el tiempo" tenía -la historia lo demostró después- un sub texto: "tenés que tratar de no pelearte con nadie, nunca, por ningún motivo". Una mirada bastante inocente -por ser benévolos- de la naturaleza de la política; que presupone necesariamente el conflicto: así como Evita (personaje conflictivo si los hubo, a Dios gracias) decía "donde hay una necesidad, hay un derecho", también puede decirse donde haya una injusticia, hay un conflicto latente y en potencia.

Y sin asumir los conflictos, todo intento de reparación de la injusticia será vano: ya decía Jauretche "conquistar derechos no duele, duele perder privilegios". Por ende si hay política ha conflictos, y siempre los habrá, el asunto está en elegir con quienes, cuando y -sobre todo- por qué sostenerlos. Esa idea de "no pelearse con nadie" es hoy el credo oficial, y domina las acciones (y omisiones) del núcleo central de toma de decisiones del "Frente de Todos", empezando por el propio presidente.

En función de ella se pueden explicar la inflación, los resultados (negativos para los sectores populares) de la puja distributiva, las avanzadas erosionadoras del poder legítimo de la autoridad electa por corporaciones a las que nadie vota. Comparemos -para tener el panorama completo- el comportamiento de todos aquellos que confrontaron con el kirchnerismo, con un gobierno que enterró el hacha y levanta la bandera de paz, que ven como de rendición incondicional.

Por estos días hay un conflicto -circunscripto más que nada a las redes sociales, pero también con episodios en la escena pública- entre "desarrollistas" y "ambientalistas", a propósitos de determinados proyectos productivos vinculados a la minería, los hidrocarburos y en su momento la pesca o las granjas porcinas. Entre los "desarrollistas" revistan funcionarios del actual gobierno, fundamentalmente ligados a Matías Kulfas, uno de los que en su hora escribió una visión crítica del kirchnerismo, y sus (presuntas) carencias y limitaciones.

No inventamos nada nuevo: se trata del capítulo argentino de una disputa que se da en el mundo entero hace décadas, y sobre lo que hace un tiempo dijimos algo acá, a propósito del "tema de la minería". Salvadas las referencias coyunturales a los hechos de entonces, las reflexiones -nos parece- mantienen su vigencia hoy.

Pues bien, los que no querían -ni quieren- confrontar con los sujetos sociales y económicos que históricamente han alcanzado el peso suficiente para influir en el desenvolvimiento histórico del país y direccionarlo en el sentido de sus intereses (el complejo agroexportador y la oligarquía terrateniente, los bancos y el sector financiero, las empresas multinacionales con inversiones en el país) están cruzando lanzas con Greenpeace y el ecologismo, o con ciertos "progresismos" (en muchos casos, hombres de paja construidos ad hoc) cuyas reputaciones -en muchos casos, no en todos- los preceden y bien conocemos. 

Es decir, aun compartiendo la mirada sobre la necesidad de desarrollar el país integrando y diversificando su estructura productiva, aprovechando para ello sus potencialidades (que incluyen los generosos recursos naturales de que disponemos), cabe preguntarse si no había a la mano otros "enemigos" con los que pelearse, que -como diría Fito- estuvieran a la altura del conflicto.

martes, 17 de abril de 2018

SE ROBARON UN PBI, EL DEL 2015



“Hay una condición para que la macro sienta verdaderamente el rebote: que el PBI per cápita supere los niveles de 2015. Hoy está 0,9% por debajo, indica, aunque se espera que a fines este año haya recuperación si se cumplen las proyecciones del presupuesto nacional.(O sea que la economía crece más lento que el crecimiento de la población, y por ende el PBI per cápita sigue siendo más bajo que cuando estábamos a punto de convertirnos en Venezuela)

La rama que acumuló un crecimiento del 14%, muy por encima del promedio es la de menor peso en el PBI -solo representa un 0,4% del total-: se trata de la pesca, que en el Ministerio de Hacienda rescatan por su capacidad de generar empleo en el Interior. A su vez, incluye un producto "hecho en la Argentina" que se está posicionando a nivel global: el langostino, cuya exportación se triplicó en los últimos ocho años, según datos del Ministerio de Agroindustria.(Si no se confirma que somos todos unos pescados, al menos nos queda la chance de dedicarnos a exportar langostinos, pero por lo que dicen, el “boom exportador” venía de antes, parte de la “pesada herencia”)

“La rama de mayor peso en el PBI, la industria, cayó 2,6% en el bienio. En los números totales, tuvo un retroceso del 5,8% en 2016 con respecto a 2015, y en 2017 recuperó un 2,8%, aunque no fue suficiente para volver a los mismos niveles del fin del kirchnerismo.(Es decir que lo que hace grande a un país, tener una industria fuerte, está peor ahora que antes, con los kukas garrá la pala. Sorprendente, en un plan económico que incluye tarifazos, baja del salario real, apertura indiscriminada de las importaciones y altas tasas de interés)

“La producción de alimentos y bebidas -que representa un cuarto del valor agregado bruto del sector total- bajó un 2,1%, arrastrada por la caída del consumo.(Se vende menos de comer y beber que antes, cuanto estábamos mal y al borde del abismo. Debe haber pintado dieta masiva, y estar surtiendo efecto las campañas contra el consumo de bebidas alcohólicas)

La química, entre las de mayor peso y liderada por gigantes como Dow e YPF, descendió un 1,1%.(O sea que la liberación y dolarización del precio de los combustibles, la eliminación de toda restricción para exportar y la quita de las retenciones a las petroleras no derivaron en una mayor producción de combustibles. Habría que probar con otra cosa entonces)

La apertura de las importaciones selló el destino de los industriales más heridos en estos dos años. Fueron los fabricantes de maquinaria de oficina, contabilidad e informática (-39,5%), los de prendas de vestir (-16,7%), de productos textiles (-16,6%) -uno de los sectores que firmaron acuerdos con el Gobierno para mantener puestos de trabajo- y los del cuero y sus productos derivados (-16,2%).(Parece casi como un resultado deseado de las políticas económicas, para eliminar industrias “artificiales e inviables”, como decía Martínez de Hoz. Bueno, de hecho es eso, lo llaman “Plan de reconversión industrial. La pregunta es si además incumplieron con los acuerdos para preservar puestos de trabajo, o los acuerdos eran en realidad para facilitar despidos)

La industria automotriz, por su parte, acumuló una baja del 4%, aunque está "en plena transformación productiva", señala Prieto. Este fue uno de los sectores que más sintieron la caída y el rebote: el primer año tuvo una baja del 14%, y en 2017 repuntó un 11%.(Oia, que casualidad, justo uno de los sectores que firmó un convenio de flexibilización laboral y para el que se sancionaron leyes con rebajas de impuestos, con la promesa de llegar a construir un millón de unidades. Tal vez no estarían funcionando de acuerdo a lo previsto)

“En un escenario de consumo que aún no se recupera, el comercio mayorista y minorista tuvo una suba marginal en los dos primeros años de Macri: 0,1%.(Este sí que sería el famoso rebote del gato muerto. Y decí que mantuvieron la pesada herencia del “Ahora 12” que querían eliminar, sino hubiera sido peor aun)

En los dos años de gobierno de Macri, los números del PBI no siempre coincidieron con las historias de la micro. Cuando se aleja la lupa, detrás de la cosecha récord de 2017 y de picos de venta de maquinaria agrícola se ve un retroceso del 1% en la categoría "cultivos agrícolas" y del 5% en cría de animales.(O sea que con apertura irrestricta de exportaciones, devaluación, quita y rebaja de retenciones y autorización poara no traer nunca las divisas si no quieren ni así logran llegar a la época en la que íbamos a tener que importar trigo, leche y carne)

Otro productor de bienes primarios, la minería, tuvo una caída del 8,7%, arrastrado por la extracción de petróleo crudo y gas natural, presos del precio internacional del barril.(Vale lo mismo que antes se dijo para el campo y las petroleras en relación con la producción de combustibles: obtuvieron todo tipo de beneficios del gobierno, incluyendo acuerdos de flexibilización laboral como el firmado para Vaca Muerta, y no funcionaron. O sea que sería la hora de probar con otras recetas)

La construcción, el quinto sector empleador del país, con 445.100 trabajadores registrados, tampoco terminó de despegar. Según los números del PBI, en estos dos años bajó un 2%.(Pucha, y eso que estallaron los préstamos UVA -ah, no, cierto que son para comprar y no para construir-, se iban a construir un millón de viviendas con el nuevo PROCREAR, lanzaron el Plan Belgrano que era “el plan de infraestructura más ambicioso de la historia”, también firmaron con la UOCA un acuerdo flexibilizador, iban a construir miles de jardines de infantes con la plata del “Fútbol Para Todos” y estaban terminando obras que estuvieron paradas un montón de años. Cuando se entere Gerardo Martínez se cae de culo)

Las negritas son nuestras, el original acá.

martes, 2 de enero de 2018

TRAS LOS ÉXITOS EN LA LUCHA CONTRA LA INFLACIÓN, LLEGAN LOS LOGROS EN EL COMBATE CONTRA EL DÉFICIT FISCAL


Es raro este gobierno: para alcanzar la pobreza cero, impone una nueva fórmula para actualizar las jubilaciones, pensiones y la AUH de la que resulta que los beneficiarios recibirán menos aumentos que con la fórmula vigente durante el kirchnerismo, y le quiere poner como tope a las paritarias la meta de inflación que ellos mismos abandonaron hace unos días.

Para combatir la inflación aumenta la luz, el gas, el agua y el transporte, deja subir el dólar, libera los precios de los combustibles y autoriza aumentos en las cuotas de la medicina prepaga.

Y combate el déficit fiscal restándole ingresos al Estado, como ocurrirá con la baja de las retenciones a la soja a partir del primer día de éste 2018, a razón de un 0,5 % menos por mes en concepto de derechos de exportación; lo que repercutirá en las finanzas del Estado nacional y en las de las provincias, porque se reducirán las transferencias del Fondo Federal Solidario (conformado con el 30 % del producido de las retenciones al poroto y sus derivados), que se destinaba a obras de infraestructura.

El cronograma de reducciones había sido fijado en su momento por Macri en el Decreto 1343/16, y aparece ratificado por el artículo 12 del Decreto 1126/17, publicado hoy en el Boletín Oficial (completo acá).

A propósito del fondo sojero: algunos gobernadores (entre ellos Lifschitz) y otros dirigentes políticos (como Bonfatti) justificaron la firma del pacto fiscal (que Santa Fe todavía no ratificó por su Legislatura) entre otras razones, en que si no lo firmaban perdían los recursos del fondo, que se irán achicando en la medida en que se sigan reduciendo las retenciones a la soja.

Pero lo real es que el pacto (cuya ley aprobatoria también está publicada hoy en el Boletín Oficial) dice respecto al fondo que el Estado nacional se compromete a "Distribuir los recursos del Fondo Federal Solidario (en la medida que éste exista) entre las jurisdicciones que adhieran y cumplan con este Consenso, sin incluir el Estado Nacional, de acuerdo con la distribución prevista en el régimen general de coparticipación federal,... " (las negritas son nuestras).

Lo cual es curioso porque ese criterio de distribución ya lo estableció el Decreto 206/09 de Cristina que creó el fondo y aun está vigente. Lo novedoso que aporta el pacto fiscal es que la nación no se comprometió a sostener la vigencia del FFS, sino que incluso se reserva la facultad de dejarlo sin efecto; por ejemplo si bajando las retenciones a la soja (como sucederá) cae la recaudación por ese rubro, y en consecuencia manotea de un plumazo ese 30 % que coparticipaba a las provincias, para compensar, y listo.

Y ninguna podría reclamarle al Estado nacional no solo porque lo  dice el pacto que firmaron, sino porque los derechos de exportación (vulgo retenciones) son recursos exclusivos del Tesoro nacional que no tiene la obligación de compartir con las provincias, conforme a los artículos 4 y 75 inciso 1) de la Constitución Nacional.

Pero el decreto publicado hoy no termina en la soja en materia de reducción de recursos a percibir por el Estado nacional: su artículo 11 ratifica la eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales, lácteas, cerealeras, de productos de las economías regionales y de la minería establecidas en su momento por Macri a través de diferentes decretos.

Lo cual nos lleva a recordar lo señalado en detalle en su momento en ésta entrada cuya relectura recomendamos: tratándose de legislación delegada por el Poder Legislativo en el Ejecutivo en los términos del artículo 76 de la Constitución, todos estos beneficios impositivos a algunos de los sectores más concentrados de la estructura económica del país, deben ser ratificados por el Congreso conforme al procedimiento establecido por la Ley 26.122.

Una buena oportunidad para ver en que medida la "unidad opositora" que pareció alumbrar en el rechazo a la reforma previsional subsiste, o en algunos casos (por ejemplo el Frente Renovador, dado que Massa siempre que puede habla de los beneficios a las mineras como ejemplo de lo que está mal) fue pura venta de humo.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

NO A LA VENTA DE HUMO A CIELO ABIERTO


Ojalá nos equivoquemos y la realidad nos termine desmintiendo, pero la discusión que se abrió en el Congreso por los cambios en Ganancias es muy posible que termine en nada, sea por el choque de egos entre los que están más interesados en ver quien se lleva el rédito del tema (hola, Massa), o por la imposibilidad de armonizar los proyectos en danza, sobre todo en lo tocante a las fuentes de financiamiento alternativas que cubrirían el bache fiscal que esos cambios dejen,

Repasando la cobertura de los medios, se observa un panorama similar al del blanqueo: las estimaciones de lo que puede llegar a significar en plata corregir el mínimo no imponible, las alícuotas, las deducciones y las escalas oscilan entre los 27.000 y los 100.000 millones de pesos; lo que obviamente influye en la viabilidad de los proyectos y de las fuentes de financiación que se estarían analizando.

Así se habla de gravar al juego, los contratos del dólar futuro, la "renta financiera" (léase plazos fijos) o las utilidades devengadas por las LEBAC's y el punto en el que todos en la oposición parecen coincidir: reimplantar las retenciones a la minería; esas que ahora todos parecen haber descubierto que estaban porque el kirchnerismo las había puesto (con una alicuota del 5 %, es cierto), luego de años diciendo que las mineras "no pagan ningún impuesto y obtienen ganancias extraordinarias".

Cosa que es cierta (lo de las ganancias), pero que en el caso de los impuestos viene por el lado del "régimen de estabilidad" fiscal heredado del menemismo, la Ley 24.196 de 1993, con vigencia por 30 años, o sea hasta el 2023. Régimen por el cual incluso algunas mineras fueran a la justicia vía amparos y cautelares para no pagar siquiera ese 5 % de retenciones a las exportaciones que les impuso el kirchnerismo, y lo lograron.

Ahora bien, suponiendo que tal obstáculo no existiese y fuese posible gravar la actividad (desde deseable lo es) con Ganancias (o para ser más precisos, que ciertos gastos de la misma dejen de ser 100 % deducibles del impuesto), no hay estimaciones sobre lo que podría llegar a recaudarse por esa vía; pero en el caso de las retenciones derogadas (con alícuota del 5 %) los cálculos oscilan entre los 3200 y los 5000 millones de pesos: a menos que se fije una alícuota muy superior y resulte viable en términos legales, estamos lejos de lo que se estima sería el costo de los cambios en Ganancias.

A lo que hay que añadir que la eliminación del 5 % de retenciones a las exportaciones mineras lo dispuso Macri mediante el Decreto 349/16 (completo acá); dictado en uso de las facultades delegadas por el Congreso al Poder Ejecutivo a través del Código Aduanero (Ley 22.415,, artículo 755).

En consecuencia y como todos los actos que el PE emita en ese marco (por ejemplo eliminar las retenciones a las mineras, reimplantarlas o subirlas) está sujeto al control del Congreso, en el marco del mismo procedimiento que establece la Ley 26.122 que reglamenta el trámite legislativo de los decretos de necesidad y urgencia (DNU); cuestión ya explicada en su momento en éste blog para el caso de la rebaja o eliminación de retenciones a las exportaciones agropecuarias (Decreto 133, ver acá), industriales (Decreto 160, ver acá) y a las sedas, lanas, hilados, tejidos y algodón (Decreto 361, ver acá). 

Otro tanto sucede con el ajuste del mínimo no imponible de Ganancias, otro de los temas en discusión ahora: decíamos acá que es una facultad delegada por el Congreso al PE a través de la Ley 26.731, que Macri ejerció en su momento mediante el Decreto 394; que en la práctica significó que más activos y pasivos pasen a pagar el impuesto. 

A que vienen todas estas reflexiones: a que si el massismo (que es el que más cáscara viene haciendo con el tema Ganancias) tuviera la real intención de hacer algo más que humo y buscar fuentes de financiamiento concreto para la rebaja de la presión tributaria a los salarios a través del impuesto en su cuarta categoría, bien podrían haber forzado el tratamiento de todos los decretos delegados que eliminaron o rebajaron retenciones en la Comisión Bicameral que controla los DNU (donde tiene la llave para desempatar a favor del gobierno o de la oposición): tumbándolos, conseguía recursos de sobra para financiar los cambios, sin perjuicio de buscar luego otras fuentes como el juego o la renta financiera.

Pero no sólo no lo ha hecho -es más: ni siquiera lo intentó- sino que aportó sus votos en el Congreso para derogar a través de la Ley 27.260 (la que aprobó el blanqueo) la reforma introducida en el 2013 en Ganancias por el gobierno de Cristina para gravar la distribución de dividendos empresariales, "renta financiera" que estaba disponible y gravada.

PD: Mientras tanto sobre el mismo tema y en la sección "Declarando en pija" de ayer, lo tenemos a Alfonso:

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿CÓMO ERA EL TEMA DE LA MINERÍA?


Ni siquiera vamos a entrar en la polémica respecto a si este emprendimiento minero en Mendoza es o no a cielo abierto (si alguno lo sabe, que aporte el dato si le interesa, es irrelevante a los fines del post), y los aspectos ambientales del caso.

Simplemente haremos notar que ahora que una minera se iría del país, y el proyecto se cancelaría perdiéndose muchos empleos, se invierte el teorema de Famatina: la minería sería buenísima, esencial para el país y la pérdida de éste proyecto, una catástrofe irreparable.

Acá en Clarín los despidos serían 6800, y aunque el diario en la tapa atribuye el raje de los brasileros al "rechazo oficial a otorgarle beneficios especiales" a la empresa, en la nota no existe la más mínima mención a cuáles serían las razones por las que el proyecto se cancela. 

Acá en Infobae los despidos ascenderían ya a 11000, y sobre las razones de la partida de Vale se apunta: "no recibir facilidades tributarias para compensar un vertiginoso aumento de costos en Argentina, que tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo." y que "El gobierno argentino rechazó pedidos de Vale para mitigar el impacto del alza de costos del proyecto con medidas de exención de tributos y una mejora del tipo de cambio."

Y finalmente acá en La Nación (como para guardar equidistancia) se tiran las dos cifras, y se señala al precio del dólar como el motivo: "pedía soluciones al gobierno argentino por varios problemas. Entre ellos figuraban los aumentos de los costos locales, que seguían al dólar blue, mientras los capitales ingresados para las inversiones eran comprados por el Banco Central al tipo de cambio oficial.".

Como fuere, hay coincidencia en que los brasileños pidieron beneficios especiales (entre ellos, una devalueta que ponga al dólar oficial al nivel del blue, algo en principio incompatible con la alegada suba de costos por la inflación), y el gobierno no se los dio; y por eso se van.

De ser cierto, una decisión correcta, pero planteada como equivocada por los mismos medios que el verano pasado (sin ir más lejos) apostrofaban contra la minería, y las ventajas, exenciones y privilegios de que gozaban las empresas extranjeras que operan en el país en ese rubro, a partir de las reglas de juego fijadas por el menemismo en los 90'; levemente modificadas por el kirchnerismo en materia de retenciones y disponibilidad de divisas para sacarlas del país.

Lo único que falta es que ahora aparezca Pino Solanas a decir que es un escándalo que el gobierno deje que Vale cancele el proyecto en Mendoza, y se vaya del país. 

martes, 24 de enero de 2012

EL TEMA DE LA MINERÍA


Por Raúl Degrossi

La protesta en Famatina contra el proyecto de Osisko y el gobierno de Beder Herrera han vuelto a poner el el tapete "el tema de la minería"; discusión compleja si las hay, porque es muy difícil escapar al maniqueísmo del enfrentamiento entre malos químicamente puros (aunque contaminen con cianuro), como las mineras extranjeras; y buenos buenísimos como los actores y actrices que se prendieron en la movida, y grabaron esta canción (por cierto: ¿no la habrá financiado la Barrick?).

Y así se dificulta no ya ponerse de acuerdo, sino simplemente saber que se está discutiendo.

Lo primero que se me ocurre (ante el hecho objetivo del corte y la protesta de los riojanos) es que cualquier gobierno democrático (entendiendo por tal al elegido por su pueblo) debe tomar nota de una protesta social legítima, y buscar una solución política al asunto; sin ampararse exclusivamente en que hace poco ha sido votado por un amplísima mayoría electoral, como es el caso de Beder Herrera. Más aun: justamente por eso debe hacerlo.

Así como digo también que me parece que en este caso (como en otro similares) ese gobierno tiene la obligación de prestarle preferente atención a las quejas y protestas de los lugareños cercanos a un emprendimiento minero, que son las que al fin de cuentas -si la cosa es tan negra como la pintan- los primeros que padecerían las consecuencias; pero recalco el punto: quejas y protestas de los lugareños, no las de cualquier boludo/a que escuchó hablar del asunto, y se puso a buscar en Google donde queda Famatina.

Del mismo modo digo que el argumento de que Beder ganó la elección (con más del 67 % de los votos) con un discurso anti-minero y luego viró su posición, tampoco me cierra del todo: tiene cierto tufillo a suponer que la inmensa mayoría de los riojanos son bastante nabos, o víctimas fáciles del clientelismo; y si alguno quiere internarse por ese terreno alla él, yo paso.

Porque por ejemplo en San Juan se podría decir -por el contrario- que Gioja hizo del desarrollo minero de la provincia una bandera fundamental de su gobierno y su campaña, y fue reelecto con más del 68 % de los votos. 

¿Significa eso que el pueblo de esas provincias apoya la tan denostrada "mega minería a cielo abierto"?: entre otras cosas es probable que sí, aunque bien sabemos que las opciones electorales son determinadas por un conjunto de factores que no es del caso analizar acá.

Y hay otro costado en todo este asunto que hace difícil discutir de la minería en sí: es utilizado por los opositores al gobierno nacional (en especial los grandes medios) para pegarle, con el argumento de que favorece a las mineras, o que lo hacen gobernadores que forman parte del dispositivo político oficialista.

Sin ser falso, el argumento es rebuscado: hay desarrollo de la minería donde hay recursos mineros que explotar (algo que debería resultar obvio), no donde gobierna el Frente Para La Victoria o sus aliados (que por otro lado, y por imperio de las elecciones, gobiernan en la mayoría de las provincias); porque por caso la explotación de Bajo La Alumbrera (la mina más grande del país) en Catamarca, fue iniciada por el ex gobernador radical Arnoldo Castillo, allá por el 94', y mantenida desde entonces por todos sus sucesores boinas blancas hasta hoy.

Por otro lado con el estrellato mediático del asunto en los grandes medios (al menos a mí) me sucede algo parecido a lo que pasaba con la discusión de la 125: notas como ésta de La Nación no es creíble (conociendo el pedigree del diario) que estén dirigidas a concientizar sobre los problemas ambientales y de todo orden que acarrearía la minería; sino más bien a captar ese sujeto social voluble y disperso, capaz de embarcarse fácilmente (y más si es por medios virtuales) en este tipo de cuestiones; como aquéllos que caceroleaban a favor de la Mesa de Enlace (y hasta ahí nomás con las similitudes).  

Y atención que no digo que no sea cierto lo que se afirma (como las "listas negras" de gente que protesta): las mineras seguramente son capaces de hacer eso, y cosas peores; es sólo que La Nación (y no Página 12 por ejemplo) denunciando con grandes titulares ese tipo de prácticas hace algo de ruido: indicaría que hay muchas otras cosas en medio del reclamo de la gente de Famatina.   

Ahora bien, y yendo al asunto minero en sí: en éste como en otros temas, lo juicioso es leer o escuchar a la gente que sabe (busquen por otro lado, acá van a aprender poco al respecto, aviso); que -vea usted señora- no necesariamente son Pino Solanas, Nacha Guevara o Natalia Oreiro; por más tiempo que le dediquen al tema, o por más buenas intenciones al respecto que puedan tener. 

Y eso tampoco significa preguntarle a los ingenieros de Osisko o de la Barrick Gold: hay mucho escrito y publicado respecto a la denominada "mega minería a cielo abierto", tanto que lleva a preguntarse si -por ejemplo- no es en realidad la característica del yacimiento o del metal que se está explotando, el que determina que se haga de ese modo y no de otro; o si lo "mega" tiene que ver con las economías de escala, o el volumen de los capitales que se requieren para un determinado emprendimiento minero (es como el que quiere vivir como un magnate de los rindes y rentabilidades de la soja transgénica, con un campito de dos hectáreas), o si las técnicas de extracción difieren según se trate de oro, hierro, aluminio, o lo que fuera.

En síntesis: conocer un poco más del tema antes de repetir cosas a la bartola, de decir estupideces sin sentido o reincidir en berretaddas, y pongo dos ejemplos: 

Uno: los que se oponen a la minería tendrían que dejar de ilustrar cualquier video sobre el tema con el derrumbe del Perito Moreno (¿por qué no buscan una imagen de los famosos glaciares que estarían en peligro en San Juan por Veladero o el proyecto Pascua Lama?); que está a 600 kilómetros (por lo bajo) en línea recta de Cerro Vanguardia, que es el principal emprendimiento minero de Santa Cruz, a unos 150 kilómetros al noroeste de Puerto San Julián, en plena estepa y donde a los glaciares los conocen sólo por fotos.

Dos: también tendrían que dejar de pedir que el gobierno nacional dicte una ley prohibiendo la mega minería a cielo abierto en todo el país, cuando bien saben (y si no lo saben averigüen) que los recursos naturales son de las provincias (artículo 124 de la Constitución, reformado en el 94'), y el Estado nacional lo lo único que puede hacer al respecto es fijar los presupuestos mínimos de protección de esos recursos (desde el punto de vista ambiental) sin alterar las jurisdicciones locales (artículo 41 CN); y en el caso de la minería lo ha hecho desde 1995, con la Ley 24.585. 

¿No les gusta o les parece laxa y permisiva?, vean de cambiarla (o hacerla cumplir) aportando a esa discusión, que es más productivo.

Y esos "presupuestos mínimos" nunca podrían derivar en una prohibición total de la actividad, porque irían en contra de la propiedad provincial de la explotación del recurso; mamarracho jurídico que contenía la primera ley de glaciares vetada por Cristina (la segunda mejora un poco, pero no mucho); y lo contesto antes que lo pregunte alguno: estoy absolutamente a favor de una reforma de la Constitución para que los recursos naturales estratégicos (como el petróleo y algunos minerales) vuelvan a ser propiedad del Estado nacional (como lo eran en el artículo 40 de la Constitución peronista del 49'), y que el producido de su explotación se coparticipe con las provincias en las que existen esos recursos.

Producido de su explotación dije, lo que me lleva a otro punto: la minería -como cualquier actividad humana, más aun las productivas- afecta el ambiente, el punto es cuanto es lo tolerable; porque si la descartamos a priori (el famoso pedido de la prohibición absoluta) no podemos cuestionar como se reparten los beneficios que genera, o una cosa, o la otra; pero las dos al mismo tiempo, no.

También ayudaría saber si la gente que se opone a la minería lo hace a cierto tipo de emprendimientos (mega minería a cielo abierto, con uso de cianuro, para extraer oro o plata); o a la minería en bloque, como actividad económica, en cualquiera de sus formas: porque si fuera lo primero, habría que pedirles que dejen de usar anillos y collares de oro y plata, pero si fuera lo segundo, hay que exigirles que sean serios y se pongan a pensar en todos los productos de origen mineral que utilizan a diario, y si estarían dispuestos a prescindir de ellos; para contribuir a la causa. 

No va a ser la primera vez que se embarca (y nos embarcan) en cruzadas ambientalistas gente que detesta la polución, pero no puede dejar de andar en auto; o no sabe que buena parte de los componentes de su net book, están hechos con productos de la minería, por decir algo.  

Del mismo modo supongamos por un momento que, por imperio de la presión mediática, las protestas sociales o todo eso junto, se suspenden lo que se denominan emprendimientos de mega minería a cielo abierto en todo el país, ¿podría esperarse el mismo despliegue de energía de los ecologistas -vocacionales o profesionales- y de esos mismos medios, puesto en generar otras alternativas de desarrollo para las comunidades en que esos emprendimientos funcionan?

En ese sentido, no deja de ser paradójico lo extendido que están los planteos anti mineros en regiones del país (como las provincias de la pampa húmeda) que no tienen minerales que explotar, pero han sido favorecidas con la generosa disposición de otros recursos naturales, que más que compensan sobradamente esa carencia.

La seriedad del planteo ambiental (es decir, la genuina preocupación por lograr un desarrollo económico sustentable y armónico con la naturaleza) termina muchas veces convirtiéndose en algo ridículo cuando se extreman posturas: es como si cerráramos las rutas y prohibiéramos a la gente andar en auto, porque hay muchos accidentes de tránsito.

Porque por ese camino nos encontramos con recursos naturales susceptibles de explotación (y ni siquiera estoy hablando del oro) que decidiríamos no aprovechar, cosa que sucede lo contrario por ejemplo con otros (como el petróleo o el gas); en los que muchos de los que piden la prohibición lisa y llana de la "mega minería a cielo abierto", por el contrario, reclaman que se incremente la explotación.

Y queda el asunto de la la apropiación de la renta minera, que (zanjados los aspectos ambientales por una clara regulación normativa acompañada de fuertes controles estatales) me parece es el que amerita una discusión más seria; claro que para llegar a ese punto previamente habría que haber dejado definitivamente atrás los infantilismos ecologistas sobre la prohibición de la actividad, y ponerse a hablar más en serio.

Se objeta que la mayoría de los emprendimientos mineros de envergadura en el país están en manos de capitales extranjeros y es cierto; tanto como que esa extranjerización se verifica en la mayoría de los rubros de la estructura económica, y allí se soslaya el hecho, o en muchos casos no se lo objeta.

Lo que habría que preguntarse en todo caso es si existen capitales privados nacionales dispuestos a aportar las inversiones que demanda la explotación minera (sobre todo en gran escala), y dejar de lado el sueño de que en ese campo existan "pequeños y medianos productores", como nos cuentearon cuando la discusión de la 125: no los permite directamente la escala del negocio; al menos si se lo quiere encarar en serio y generando un impacto social positivo por el lado del empleo y los salarios.

Personalmente creo que un país con desarrollo integral tiene que tener desarrollo minero, con un control del Estado de los recursos estratégicos, y con una fuerte presencia de ese mismo Estado (incluso como empresario) en la explotación de esos recursos, como lo hace Evo Morales en Bolivia o Chávez en Venezuela. 

De hecho, algunas provincias (es el caso de Santa Cruz en Cerro Vanguardia a través de Fomicruz Sociedad del Estado, y creo que lo mismo intenta La Rioja con Osisko) se han asociado a las empresas en las explotaciones, con ese fin. En todo caso habría que plantear que se incremente (al menos mientras duren las concesiones, o en las futuras) esa asociación, y la participación del Estado en los beneficios (como que aporta el recurso imprescindible para el emprendimiento); en lugar de pedir que se prohíba la actividad.  

Y probablemente nos encontremos que, llegado ese caso, ese Estado minero deba conformar "mega emprendimientos  mineros a cielo abierto" para sacarle un mejor provecho a los recursos, y hasta usar cianuro en determinados procesos (como la Barrick), porque así lo exige la técnica de explotación: no lo sé con certeza, pero se puede preguntarle a la gente que sí sabe. 

Del mismo modo que se puede (y se debe) exigir que se estudien en detalle todos los resquicios que da el régimen llamado "de estabilidad fiscal" del que gozan las empresas mineras, al amparo de la Ley 24.196 (1993), y que les garantiza "estabilidad fiscal" por 30 años desde la presentación de factibilidad de cada emprendimiento; para ver si se puede captar socialmente -vía impuestos- una mayor parte de la renta minera.

Justamente en ese régimen es en el que se han basado muchas mineras para protestar cuando se les impusieron retenciones a las exportaciones (porque pagan retenciones, poco o menos que otras actividades, pero pagan), o cuando hace poco Cristina les impuso la obligación de liquidar íntegramente en el país las divisas que obtienen por exportar el mineral.

Régimen que por ejemplo se podría modificar por otra ley, para los futuros emprendimientos (eliminando exenciones y privilegios), pero siendo realistas, y siempre teniendo en cuenta que en la minería en la etapa de exploración hay riesgos y un porcentaje mayor de inversiones que pueden fracasar por completo; algo que en otras actividades no sucede.

Como ven, desde el "no" absoluto a la minería hasta el mirar para el costado mientras un puñado de empresas la levantan con pala, hay un ancho campo para recorrer, si hay voluntad para hacerlo y para discutir en serio.

Claro que a lo mejor entonces para algunos ya pierda interés seguir hablando del "tema de la minería".