LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 28 de octubre de 2020

¿ALGUIEN QUIERE PENSAR EN ELLOS?

 


En cosa de un año pasaron cosas. Como que por ejemplo acá en Argentina Cristina y los que no volvían mas se convirtieron en la piedra basal de un frente opositor que desalojó a la derecha del gobierno, en primera vuelta.

En Bolivia y pese a todos los intentos de los golpistas por condicionar el proceso electoral para sostenerse en el poder, el MAS terminó ganando en primera vuelta con más del 55 % de los votos, duplicando al candidato de la derecha que salió segundo, y casi cuadruplicando en votos a Camacho, el promotor del golpe.

En breve serán las elecciones en Ecuador, y las cosas pintan más o menos igual, para el retorno del correísmo.

En Chile se impuso por amplísima mayoría en el referendo la propuesta de modificar la Constitución de Pinochet, que era impulsada por los sectores que impulsaron las protestas sociales contra el gobierno de Piñera.

Trump puede perder las elecciones en Estados Unidos (sin que esto signifique que Biden sea algo muy distinto), y para evitarlo apela a tácticas populistas, como Bolsonaro en Brasil; que apela a las mismas herramientas para subir su imagen.

En Uruguay Lacalle Pou cierra las fronteras al ingreso de extranjero para prevenir contagios del coronavirus, y amenaza con endurecer la cuarentena.

En Europa Alemania, Francia, Italia y España endurecen las restricciones a las actividades ante el rebrote del virus, y Alemania sobre todo aumenta el gasto público para subsidiar la actividade conómica que cae como consecuencia de las medidas.

En la mayoría de esos países aprueban impuestos o contribuciones extraordinarias para los sectores más ricos de la sociedad, para generar recursos para enfrentar la pandemia.


¿Alguien quiere pensar en esta pobre gente?

martes, 25 de agosto de 2020

EL DNU SUMA APOYOS OPOSITORES



El ex senador y presidente por un día Fede Pinedo nos dice que el que controla Internet, controla tu vida. O sea, como decimos siempre desde ésta lado de la grieta: el Grupo Clarín, a través de Fibertel, controla nuestras vidas, o pretende hacerlo.

Razón de más para que el Estado se meta a regular allí, tratando de evitar abusos, monopolios, concentraciones o posiciones dominantes, y sus consecuencias en materia de precios y condiciones de acceso a los servicios. Gracias, Fede, muy valioso tu aporte.

¿Posiciones dominantes, dijimos?

En un gesto que la enaltece, Pato Bullrich, ex ministra de Seguridad de Macri y actual presidenta del PRO, nos dice que: 1) el Grupo Clarín tiene posición mayoritaria en el servicio de tv por cable e internet, 2) que además de eso (o sea, sin desprenderse de esa posición, en esos dos mercados) ahora opera con celulares a través de la fusión (sic) "con Personal": en rigor se está refiriendo a la fusión entre Cablevisión (la principal operadora de TV por cable del mercado) y Telecom, una de las licenciatarias del servicio básico teléfono, y dueña a su vez de Personal, prestadora de servicios de telefonía celular móvil.

Dice más Pato: que el dominio de Clarín es tan amplio, que para "meterse con ellos", el gobierno "encontró una ventana": alguien podría pensar que si se trata de encontrar negocios donde Clarín tiene intereses, cualquiera podría hacerlo, con los ojos cerrados y en la oscuridad.

Como sea, valorables gestos de apoyo al DNU presidencial, de dos opositores políticos al gobierno nacional. Porque no van a venir ahora con que, habiendo dicho lo que dijeron, se van a oponer al decreto, y van a apoyar a un grupo con posición mayoritaria en el mercado, que integra distintos rubros de negocios para fortalecerla, y desde allí controlar nuestras vidas.

¿Qué clase de liberales serían si admitiesen semejante injerencia en nuestras libertades, y semejante posición dominante en el mercado, en lugar de promover la competencia?

Posiblemente liberales argentinos, de los que siendo oposición al kirchnerismo en 2009 votaron en contra la ley de medios, que tendía a desconcentrar la propiedad de los medios audiovisuales, y obligaba a grupos como Clarín a desprenderse de licencias; como pasa en los países del mundo que ellos llamarían "serios", y suelen poner como ejemplos.

O que, siempre siendo oposición al kirchnerismo, votaron en el 2014 en contra la ley de "Argentina Digital", y luego, siendo gobierno, la mutilaron con el DNU 267/15; que también desguazó las cláusulas antimonopólicas de la ley de medios.

Esos raros liberales que rehabilitaron la licencia de internet de Fibertel (del Grupo Clarín) que el kirchnerismo había caducado, para que pudieran controlar nuestras vidas, en palabras de Pinedo.

O que autorizaron la fusión de Cablevisión y Telecom, para que el Grupo Clarín (en palabras de Pato Bullrich) afianzara su posición dominante en los mercados de la TV por cable, internet y la telefonía celular.

Como sea, bienvenidos ambos al "Frente de Todos". ¿O van a organizar una marcha en defensa de las posiciones dominantes en el mercado, y del derecho de Clarín a cobrar las tarifas que quiera por los servicios que prestan sus empresas?   

sábado, 11 de julio de 2020

LIBERTADES


Si de liberales argentinos hablamos, Alberdi (a quien reivindican como modelo muchos de ellos) decía que eran devotos de una deidad que no conocen: la libertad. Y ejemplificando, historiaba con su aguda pluma las persecuciones que el mitrismo en el poder (MItre fue el fundador del "Partido Liberal") desataba contra sus opositores políticos, en todo el país. Lo acusaba además -con fundamento- de haber establecido un "despotismo turco" en la historia argentina, porque sus libros sobre Belgrano, San Martín, la Revolución de Mayo y la guerra de la independencia eran un "Al Corán" al que todos debían ajustarse, el relato oficial de la Argentina.

Como sabemos, Mitre tuvo éxito en la tarea, y aun hoy hay quienes creen que la historia "verdadera" del país es la que él escribió, aunque haya falseado hechos o inventado otros incomprobables. Y ese relato tuvo una clara intencionalidad política: asegurarle a la clase dominante que nadie pusiera en tela de juicio su rol en la construcción de la Argentina moderna, y de ese modo, no se cuestionara el modelo que ellos pusieron en marcha. Había que ocultar, por ejemplo, que para sostenerse en el poder entre la batalla de Pavón y la Ley Sáenz Peña (es decir, durante más de 50 años) debieron apelar al fraude electoral, a las intervenciones federales y al poder "persuasivo" del ejército de línea.

Una vez terminado el fraude y tras la experiencia de los gobiernos radicales, hubieron de apelar a los golpes militares, constituyendo a las fuerzas armadas en instrumento de los designios de las minorías del privilegio, saldando el "partido militar" nuestras controversias políticas. Antes y después de eso -es decir, durante toda la trayectoria de nuestra derecha política autodenominada liberal- apelaron a la persecución y el exterminio de sus adversarios, los fusilamientos, el destierro, la prospcripción electoral (con el radicalismo primero, y con el peronismo después), y de nuevo al fraude (pero esta vez denominado "patriótico", en la Década Infame.

Para preservar sus libertades económicas (léase privilegios) que son las únicas que verdaderamente les importan, nuestros liberales sostuvieron dictaduras militares, justificaron (y aun hoy lo siguen haciendo, para quien los quiera oír) torturas, desapariciones y violaciones masivas a los derechos humanos, instauraron el delito de opinión (con el Decreto 4161/56), derogaron una Constitución (la del 49' ) por decreto de un gobierno militar y reformaron la propia Constitución, durante un gobierno de facto y sin la presencia de la mayoría electoral en la convención reformadora.

Dicho está que la marca de orillo de nuestro liberalismo vernáculo es que, para poder practicarlo en el plano económico, hubieron de negarlo brutalmente en el plano político. Y lo de económico habría que matizarlo, porque cuando necesitaron que el Estado velara por sus intereses, los protegiera o los subsidiara, no repararon en exigírselo. 

Cuando en el 2015 lograron superar el estigma de no poder acceder al poder en elecciones limpias y democráticas, sin fraudes ni proscripciones y por uno de los suyos (con Menem practicaron con eficacia el "entrismo" al interior del peronismo), una vez allí, volvieron a mostrar la hilacha: persiguieron adversarios políticos, reprimieron la protesta social, intervinieron sindicatos, hostigaron medios y periodistas opositores o críticos, amenazaron en público a jueces cuyos fallos les molestaban, "patrullaron" las redes sociales husmeando opiniones adversas y hasta metieron presa a gente por tuitear.

De modo que solo alguien con un profundo desconocimiento de la historia argentina o un paparulo como Natanson que pergeñó aquello de "la nueva derecha moderna y democráticas", puede creer que nuestros liberales (desde 1945 para acá, antiperonistas, para más datos) creen realmente en la libertad, o en otras libertades que no sean la de poder comprar dólares, fugarlos del país, evadir impuestos, tener cuentas o empresas fantasmas en paraísos fiscales, o desregular el mercado del trabajo para poder despedir gente a gusto, sin tener que pagar indemnizaciones. A eso se reduce -como diría Alberdi- su "libertad", "he allí (siempre parafraseando al tucumano) su liberalismo".

Después de todos los sucesos trágicos de nuestra historia y en especial tras los horrores de la última dictadura, las fuerzas nacionales y populares revalorizaron lo que en los 70', en otro clima político, se llamaban despectivamente "libertades burguesas". Entendieron correctamente que era en ese marco donde tenían todas las de ganar, y que solo con la vigencia plena, permanente y cada día más profunda de la democracia, eran posibles los cambios profundos.

Nuestros liberales, en cambio, están muy lejos de haber hecho ese aprendizaje: basta ver el comportamiento de buena parte de la oposición, en especial la más visible y radicalizada, o de los sectores sociales que se nuclean en las protestas contra el gobierno con las que canalizan su frustración por el resultado electoral del año pasado (el combustible que alimenta todas las cambiantes disconformidades explícitas), para entender que no le reconocen ninguna legitimidad al gobierno que votaron el 48 % de los argentinos, ni se sienten obligados a esperar que concluya su mandato.

Cultivando el discurso del odio unos (los dirigentes) y verbalizándolo los otros (los que ponen el cuerpo en la calle o en las redes) juegan con cosas que no tienen repuesto, siempre al borde, siempre al límite, pero eso sí: en nombre de las libertades, las instituciones de la república y la Constitución. No es casual: exactamente bajo esas mismas invocaciones se gestaron y justificaron todas las interrupciones del orden constitucional de nuestra historia, sin excepción.

Y después de cada una de ellas (como bien sabemos, y algunos prefieren olvidar) no fuimos más libres, si no menos. No les permitamos que se apropien de cosas en las que no creen, y en las que jamás han creído. Imagen relacionada:


viernes, 15 de mayo de 2020

IDIOCRACIA


Realmente el nivel de bestialidad de cierta gente que pulula por los medios con pretensiones de formadores de opinión asusta. Como el del muñeco del tuit de apertura, del cual de paso no se sabe que haya cumplido con su promesa de violar la cuarentena deliberadamente, en actitud beligerante.

Cada uno es dueño de profesar la ideología (o religión, llegado el caso, porque por momentos parece que fueran una sola y misma cosa) que quiera, pero lo que resulta inadmisible es tener que discutir con gente con un nivel de desconocimiento básico de los conceptos que maneja y lanza al voleo, como socialismo, populismo, democracia o planes sociales; por caso.

Este tipo de analfabetos funcionales son muy afectos a traficar su ideología berreta y apolillada, disfrazada de pontificado moral sobre quienes son útiles y quienes no en una sociedad, sin que nadie los interrumpa para preguntarles desde donde ellos se colocan entre los que sí son útiles, o en todo caso cual es su aporte concreto; más allá de contribuir a ciertos niveles de consumo cultural irónico al que en realidad nadie toma demasiado en serio. Salvo unos cuantos pendejos (y pendeviejos) que todavía viven con los padres, y son mantenidos por ellos, y se creen algo así como células combatientes de una resistencia imaginaria de vaya uno a saber que cosa.

Simplificar el socialismo reduciéndolo a la distribución de planes sociales es algo propio de la ignorancia monumental de estos paparulos, comparable a llamar "plan social" cualquier cosa, como por ejemplo una jubilación de las obtenidas a través de la moratoria previsional, como si fuera lo mismo por ejemplo que la asignación universal. Ni hablemos del hecho de que tampoco nadie les pregunta nunca a estos cosos de que hablan cuando hablan de planes sociales, o cuantos son, o quienes los cobran y por qué.

Recordemos que hace poco éste zapato se autofelicitaba por el Día del Trabajador, considerándose parte de los que trabajan, y mantienen al resto de la sociedad; como si además de ser eso cierto (que él trabaja), existiera alguna sociedad en la que todos -absolutamente todos- trabajan, o no existieran sectores que están exentos de la obligación de trabajar (como los menores, por ejemplo), o que lo hicieron por años y ya no tienen el deber de hacerlo, como los jubilados: así de primate es el razonamiento, así de grande es el desconocimiento del funcionamiento real de las sociedades.    

Desde esa ignorancia supina, esos mal llamados liberales (en realidad, y como se dijo, conservadores que no quieren pagar impuestos) se meten con cosas complejas que no entienden, como la democracia, para proponer como si fueran de avanzada, ideas absolutamente retrógadas como el voto calificado, a partir de circunstancias que ellos mismos (ignorantes como son de los procesos sociales, pero con ínfulas de reformadores) definen.

Y que no difieren mucho de ideas trasnochadas que ya fueron discutidas y dejadas de lado acá y en todo el mundo, a lo largo de la historia: recordemos las discusiones sobre los alcances del derecho al sufragio en el Congreso Constituyente de 1824 que dio lugar a la Constitución unitaria de 1826 (el debate entre Dorrego y el diputado Castro), o la idea de Echeverría de darle el voto "a la inteligencia y la fortuna" ya en tiempos de la llamada Generación del 37'. Claro que para saber eso, Boggiano debería haber leído alguna vez un libro, otro que no fueran las obras de Hayek, Mises o Friedman.  

Es que éste es el drama de estos "libertarios": siguen expresando ideas que pudieron haber sido de avanzada en su momento, en relación a la sociedad feudal, pero hoy atrasan siglos. Así ocurrió por ejemplo en la Inglaterra de la Revolución Industrial, en la que Adam Smith escribió su obra, fundacional en las bases teóricas del capitalismo.

La reforma electoral inglesa de 1832 significó una ampliación de derechos en sentido democratizador, aunque restringido, para incorporar a la Cámara de los Lores a los representantes de ciudades como Manchester o Liverpool, hijas dilectas de la Revolución Industrial que estaban excluidas de los asuntos políticos. Y los burgueses que estaban protagonizando esa Revolución entraron a gozar del derecho al sufragio, para discutir el rumbo del imperio británico a cuya grandeza contribuían de un modo decisivo, frente a la vieja nobleza feudal terrateniente.

Dos siglos después, estos farabutes proponen una regresión en el tiempo, sobre la base del prejuicio -que ya tenían los rivadavianos del siglo XIX para negarle el voto a los jornaleros, peones a sueldos, soldados de línea y empleados del gobierno- de que por percibir algún tipo de ayuda social, su voluntad está cooptada y no pueden decidir libremente como sujetos políticos.

Con lo que llegamos al absurdo de que resuelven la tensión permanente entre el capitalismo (que por definición excluye) y la democracia (que por naturaleza iguala e integra), excluyendo de la segunda a los que el primero excluyó previamente del mundo del trabajo, y la plenitud de derechos.  

jueves, 23 de abril de 2020

DE LA QUE NOS SALVAMOS


"Los abajo firmantes compartimos la preocupación por la pandemia de covid-19 que ha provocado gran cantidad de contagios y muerte en todo el mundo, y hacemos llegar nuestra solidaridad a las familias enlutadas." (La verdad, no les creemos: de haberles hecho caso a ustedes, y allí donde los gobiernos fueron lo suficientemente insensatos como para hacerlo, hay más víctimas, no menos)

"Mientras los empleados de la sanidad pública y privada combaten el coronavirus valerosamente, muchos gobiernos toman medidas que restringen indefinidamente libertades y derechos básicos." (Claro, como el de evadir impuestos, fugar capitales o refugiarse en los paraísos fiscales, o hacerles pagar el costo de la crisis a los trabajadores. Ah, ¿no era por eso que se quejaban?) 

"En lugar de algunas entendibles restricciones a la libertad, (Como evitar las manifestaciones públicas o las protestas, digamos. Ojo que cuando pase la cuarentena pueden volver, eh. Y antes incluso: acá Pitrola hizo un paro en Viernes Santos, con cuarentena y todo) en varios países impera un confinamiento con mínimas excepciones, la imposibilidad de trabajar y producir, y la manipulación informativa." (¿Ven? Apenas pasó un párrafo de la nota, y ya están pidiendo levantar la cuarentena, para que siga funcionando la economía, aunque muera gente. Igual, si hay alguien que no puede quejarse de "la manipulación informativa", son ustedes: de no ser por ella, estarían todos presos)

"Algunos gobiernos han identificado una oportunidad para arrogarse un poder desmedido.  (¿Un palo para Larreta, por lo del 147 para que los viejos pidan permiso para salir? Pero ése es de ustedes, háganse cargo) Han suspendido el Estado de derecho e, incluso, la democracia representativa y el sistema de justicia." (Acá ni se notó te digo, eh. Medio como que mucho no venía funcionando que digamos. Ni hablemos en Bolivia o Brasil, ponéle) 

En las dictaduras de Venezuela, Cuba (Que están entre los países con menos niveles de contagio, digamos todo) Nicaragua la pandemia sirve de pretexto para aumentar la persecución política y la opresión. (Bueno, en Brasil, Ecuador, Bolivia o acá mismo con Macri ni siquiera necesitaron esa excusa para hacerlo) 

En España y la Argentina (¿En Brasil y Estados Unidos no?) dirigentes con un marcado sesgo ideológico (No como ustedes, que son asépticos, digamos. El problema es que tengan otro sesos ideológico entonces) pretenden utilizar las duras circunstancias para acaparar prerrogativas políticas y económicas que en otro contexto la ciudadanía rechazaría resueltamente. (Lo que debieran preguntarse es por que la gente las acepta, y no compra el pescado podrido que venden ustedes, de dejar que todo lo resuelva la mano invisible del mercado. A lo mejor tendrían que evaluar que las políticas e ideas que defendieron siempre se cayeron a pedazos) 

En México arrecia la presión contra la empresa privada (¿En serio? Dejáte de joder, si todo lo que hizo AMLO fue amenazar con vender el avión presidencial, como De La Rúa) y se utiliza el Grupo de Puebla para atacar a los gobiernos de signo distinto." (¿Algo así como lo que hacen la OEA y el Grupo de Lima, dicen ustedes? ¿O tal vez como las sanciones de Trump a Venezuela, que hasta la ONU pide levantar?)

"A ambos lados del Atlántico resurgen el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y la economía de mercado." (Dios los oiga muchachos, insistimos: en lugar de denunciar cosas, deberían mirarse un poco el ombligo y hacer autocrítica de su fracaso, que es total)  

"Queremos manifestar enérgicamente que esta crisis no debe ser enfrentada sacrificando los derechos y libertades que ha costado mucho conseguir. ("Derechos y libertades que ha costado mucho conseguir: patrimonios, fortunas, guita, mosca, biyuya, cuentas off shore, su ruta) Rechazamos el falso dilema de que estas circunstancias obligan a elegir entre el autoritarismo y la inseguridad, entre el Ogro Filantrópico y la muerte. (Acá si hay un dilema falso es "La salud o la economía", y lo plantearon ustedes, pidiendo que funcione la economía, aunque se vaya a la mierda la salud. Y ni esa pegaron: si no, pregúntenles a Trump o a Bolsonaro, de los que curiosamente no se acordaron)  Madrid, abril de 2020."

(Las negritas son nuestras, el original con la firma -entre otros- de Vargas Llosa, Aznar, Macri, Uribe, Lacalle, Sanguinetti, Corina Machado, Alejandro Roemmers, Gerardo Bongiovanni (Fundación Libertad), Patricia Bullrich, Gloria Álvarez, Aguinis, Alejandro Bongiovanni (Fundación Libertad, paguen las deudas en lugar de andar firmando boludeces), Cachanosky, Lopérfido y López Murphy, acá. Tuit relacionado:

martes, 17 de marzo de 2020

EL MUNDO IMAGINARIO DE LOS LIBEROTARIOS


La reserva Federal de Estados Unidos baja la tasa de referencia a un rango de entre el 0,25  y el 0 % para facilitar el crédito e inyectar más liquidez al mercado.

El gobierno de Trump anuncia un paquete de gastos por 400.000 millones de dólares para contrarrestar la crisis causada por la pandemia.

8500 millones de ese paquete serán destinados a reforzar el vapuleado sistema de salud pública yanqui, incluyendo los fondos necesarios para que los test del coronavirus (que hoy cuestan alrededor de 3000 dólares cada uno) sean gratuitos.

En España el gobierno interviene el sistema de salud privada, y pone a sus efectores bajo el control estatal, en manos de las comunidades autónomas.

En Francia, Macron reivindica el Estado de Bienestar, y señala que la salud pública debe ser vista como una inversión, y no como un gasto.

En Alemania, que hace poco dispuso la gratuidad del transporte público, el gobierno establece que los medios no pueden difundir información sobre la pandemia, sin su previa anuencia.

Los Estados más afectados por el brote son los que más retrocedieron en los últimos años en la inversión pública en Salud, como Italia, con un ajuste de 37.000 millones de dólares en el sector.

Mientras en los principales centros económicos mundiales los gobiernos piensan implementar (las llamen así o no) políticas contracíclicas de corte keynesiano, aumentando gastos para contener la crisis.

Por contraste, en la región, Chile y Brasil, elogiados por nuestros liberales, afrontan tasas altas de infectados por el virus y posibles casos confirmados; al punto de empezar a ser considerados zonas de riesgo.

Y en el Reino Unido, el darwinismo social de Boris Johnson que anuncia, palabras más palabras menos, que el Estado dejará librados a su suerte a los afectados por la pandemia; constituyendo así lo más parecido que hay en plaza al discurso delirante de nuestros liberotarios como Espert, Milei o Cachanosky.

Si no fuera por el alto costo económico y en vidas humanas que trajo la pandemia, y que aun no puede determinarse definitivamente, tendríamos que celebrar que sirvió para demostrar el total colapso ideológico de las derechas en todo el mundo.

Y para constatar que nuestros liberotarios viven en una nube de pedos, un mundo ideal donde las cosas funcionan de un modo que no funciona, en la realidad, en ningún lado; porque frente a la crisis se pide (y más aun, se actúa) todo lo que ellos denigran: más Estado, más regulaciones, más gasto público.

Cosa que, por supuesto, jamás admitirán; y cuando todo vuelva a la normalidad, se sacudirán el polvo de la derrota conceptual y volverán con la misma cantinela de siempre, como si nada hubiera pasado.

martes, 25 de diciembre de 2018

LOS LIBERALES MÁS LOCOS DEL MUNDO


¿Se ha alcanzado con esto el Everest de la pelotudez humana?

¿Será imposible superar este grado de forrez?

¿Es deseable que estos pelópidas se presenten y le resten votos a Macri?

Para pensar, argentinos.

lunes, 10 de diciembre de 2018

"ACÁ SÍ QUE NO SE COGE", VERSIÓN LIBERAL


¿Qué estaba haciendo el "compañero" Nielsen, miembro de la Comisión de Economía del PJ nacional, en ese aquelarre liberal?:


¿Estará enterado de esto el compañero Moreno?

Más información, acá.

viernes, 20 de octubre de 2017

MERCADO NO TAN LIBRE


Marcos Galperín, el creador de Mercado Libre, es una de las estrellas del momento: desde que Macri lo puso como el ejemplo a seguir para el empresariado, hasta que fue una de los grandes protagonistas del coloquio de IDEA en Mar del Plata, abogando por la flexibilización laboral junto con Paolo Rocca, el CEO del grupo Techint.

Como vemos acá este paladín del libre mercado pide -lisa y llanamente- imitar la reforma laboral brasileña, y dejar de lado toda regulación del mercado del trabajo, o en todo caso: regularlo exclusivamente a favor de los empresarios.

Pero navegando en el mar, hasta al tiburón más pintado le puede surgir un depredador que lo amenace. Y si no leamos lo que dice acá Burgueño en Ambito Financiero (las negritas son siempre nuestras):

Mercado Libre se acerca a un momento de definición histórica en su evolución que involucrará a su ideología. La empresa de Marcos Galperin, surgida al amparo de la "Nueva Economía" y con la premisa de alejarse de todo lo que huela a pasado prebendario de los privados en el país, deberá tomar una decisión: si acepta o no la ayuda del Estado. Si la respuesta fuera esta última, su propia supervivencia estaría en riesgo ante la situación inminente de tener que competir contra un enemigo, a priori, imposible de vencer.(Bueno, pero seguramente se las bancará con confianza ciega en sus propias posibilidades porque es un creyente en la libertad del mercado, sin la ingerencia estatal. ¿O no?)

Si acepta la ayuda del macrismo, habrá ingresado de plano al listado de compañías de las que siempre abjuró: la protección estatal a cambio, incluso, de un costo fiscal.(Pero a cambio tendrá el asesoramiento del macrismo en esa materia, en la que hace más de 40 años que son expertos, sea que el “costo fiscal” se exprese en subsidios, en sobreprecios o en coimas que hay que pagar para lograr regulaciones favorables, o contratos con el Estado)

Además Mercado Libre deberá enfrentar a la decisión próxima del Banco Central de la República Argentina, que tendrá que impulsar las regulaciones correspondientes al otorgamiento de los servicios financieros de las Fintech, donde la compañía de Galperin tiene al principal exponente del sector, Mercado Crédito. En este caso la pelea es por el reclamo a la entidad financiera rectora de impulsar regulaciones proteccionistas particulares para el sector, en desmedro del resto del sistema financiero tradicional.(Ah mirá vos, el liberal tiene que irle a pedir la escupidera al Estado para que regule su negocio, pero a favor suyo)

El desembarco de Amazon en la Argentina es un hecho. La semana pasada se confirmó que la empresa comenzará a comercializar en Brasil productos de toda la gama, incluyendo electrónicos, de entretenimiento, juguetes y bienes muebles de fácil traslado y transporte; lo que determinaría un fuerte golpe para Mercado Libre, ya que sostiene el 60% de su comercio en ese mercado. La sola noticia provocó una caída de más de 15% en las acciones de la empresa en Wall Street.(Una pena por los boludos que creyeron en lo del “libre mercado”, los “unicornios” y las “empresas del futuro” y compraron acciones. Aunque seguro más de uno las cambió por las de Amazon. Igual, que cosa de locos "el mercado": cuando se aplican las reglas que reclama y hay competencia, cae el valor de las empresas. Deberían revisar algunas ideas)

El padrino del desembarco es el ex embajador norteamericano en la Argentina Noah Mamet. Amazon tendría oficinas operativas con no más de 100 personas y no sería a este nivel competencia para las empresas argentinas del sector. El problema surge con la información cierta que circula en el mercado, de la ampliación de las actividades de la multinacional norteamericana en el país; la que estaría ya manteniendo entrevistas con futuros directores y gerentes que serían contratados para los planes de expansión total en el mercado argentina con cobertura en todo el país. Incluso uno de los gerentes entrevistados es uno de los altos ejecutivos de Mercado Libre.(Que feo que un ex embajador haga de lobista de intereses privados, y que le quieran soplar los empleados a Galperín antes de que los flexibilice; pero seguramente lo arreglará fácil aumentándoles los sueldos para retenerlos. A menos que vaya en contra de su credo flexibilizador, como los agrogarcas que quejan de la AUH porque dicen que les saca mano de obra, en lugar de pagar sueldos más altos que ella)

Si se confirmara el desembarco pleno, durante algún momento del 2018, son muchos los que especulan con las posibilidades de continuidad comercial de Mercado Libre. Es allí donde aparece el dilema de Galperin. Podría recurrir al reclamo de muchos de los empresarios argentinos de prácticamente todos los sectores de la economía local, pequeños, medianos y grandes, y pedir protección en el mercado interno para, al menos, limitar el desembarco de Amazon. Galperin, de línea directa con Mauricio Macri, siempre criticó estas acciones y reclamó por el fin de las compañías basadas en el estado prebendario. Ahora deberá tomar una decisión sobre su propia supervivencia.(Ah, joderse, eso le pasa por andar boqueando en contra de la intervención del Estado y hacerse el pija del libre mercado. Quedaría demostrado entonces que es un genuino ejemplo de empresario liberal argentino: prospera en cuanto no tiene competencia, y cuando la competencia aparece, listo, fue. Eso sí: hasta acá no se supo que Pancho Cabrera haya incluido a “Mercado Libre” entre las industrias “inviables” del “Plan de Reconversión Industrial”)

El segundo capítulo es aún más complejo. Mercado Libre, a través de Mercado Crédito, opera en Argentina en el negocio del financiamiento de los consumidores a través del flamante mercado de las Fintech (que próximamente incluso tendrá su propia cámara); y desde el sistema financiero tradicional se presiona para que el BCRA les imponga las mismas reglas de juego que los bancos de atención al público.(O sea que los bancos -que resisten toda regulación estatal- quieren que regulen a su competencia. Es hermoso el liberalismo)

El negocio hoy está planteado con cierta libertad para que las empresas "online" sin oficinas a la calle y dedicadas a la intermediación entre compradores y vendedores de bienes y servicios -o, directamente; oferentes de servicios financieros vía internet- puedan otorgar financiamiento directo a sus clientes. El dinero financia la operación sin necesidad de recurrir a los bancos y tarjetas de créditos, con una ganancia directa para el prestamista; quien, en general, es la misma plataforma donde se realiza la operación de compra y venta.(Es decir el mismo negocio de los bancos, sin crear nada de valor para la economía, y sin ninguna regulación estatal. Por algo Macri la eligió como la empresa modelo: hay que ser más garca que un banco, eh)

Los bancos protestan asegurando que se trata de una competencia desleal, ya que no están obligadas a obedecer las regulaciones y normativas del BCRA; al definirse como empresas no dedicadas a la "intermediación financiera". Al no tomar dinero del público para los créditos, y apalancarse con fondos propios derivados de la circulación de dinero de la propia página, no estarían dentro de las normas del Central. Al menos esta es su propia visión. La queja de los bancos (de todos los tamaños) es por la necesidad de cumplir con la documentación de habilitación de la entidad, la calificación de riesgo del cliente, las normativas de liquidez, la obligatoriedad de mantener sucursales abiertas al público y el sostenimiento de las condiciones laborales de los empleados; mientras que ninguna de estas obligaciones alcanzan a las fintech.(Los bancos son bastante caraduras porque ellos a su vez están “apalancados” en la guita nuestra que manejan, en algunos casos sin que podamos elegir, como las cuentas sueldo. Y además la están levantando con pala como consecuencia de las regulaciones del Banco Central de Sturzenegger a su favor, como haber eliminado los pisos para las tasas de los plazos fijos, y el techo para las de los préstamos. Pero tienen razón en un punto: estos ladris de los “unicornios” no tienen que cumplir con ninguna exigencia de solvencia o respaldo de sus operaciones puesta por parte del Estado, así cualquiera es un tigre de los negocios. Claro que Galperín podría contestarles que unan fuerzas por la flexibilidad laboral y entre todos tumbar el convenio colectivo de trabajo de la Bancaria, y listo. Es un posible punto de encuentro, contra el enemigo común: los trabajadores. De eso se trató el coloquio de IDEA justamente)

Nuevamente Mercado Libre deberá plantearse si reclama, o no, la intervención del estado (a través del BCRA), para que se regule a su favor un mercado donde opera con éxito.(O sea, hacer la de siempre del liberalismo: que el Estado no se meta en los negocios, a menos que sea a favor. Dolor Adam Smith)

domingo, 2 de octubre de 2016

"MAMARRACHO, MAMARRACHO, VENDEDOR DE SOLEDAD..."


"De la mano del asumido socialista Jefe de Gabinete Marcos Peña y el ultra-keynesiano Ministro de Hacienda (también socialista) Alfonso Prat-Gay, días atrás el gobierno de ‘Cambiemos’ presentó su proyecto de presupuesto para 2017. Naturalmente, el mismo presenta los tres errores característicos de los socialistas: (i) ignorancia en economía, (ii) envidia/resentimiento y (iii) arrogancia/soberbia. A su vez, ello se conjuga con fuertes contradicciones, altas dosis de populismo, rosca política y muy especialmente con una gran falta de responsabilidad en materia fiscal." (las negritas son nuestras)

Así empieza esta joya del delirio donde el muchacho de la imagen de apertura (que antes de hablar de mamarrachos debería mirarse al espejo) critica el presupuesto 2017 enviado por Macri al Congreso, por no hacer el ajuste a fondo que la economía reclama; y poner al país prácticamente al borde de la colectivización.

Este personaje que trasega los medios con frecuencia últimamente es otro ejemplar de la familia de los Espert y los Broda, talibanes de un liberalismo económico que no existe ni existió nunca en la historia tal cual ellos lo describen, ni siquiera en los países que suelen poner como modelo.

Tomando como ejemplo Estados Unidos o cualquiera de los países europeos que ellos llamarían "serios", tienen elevadísimos déficits fiscales que enjugan endeudándose, fruto de la combinación de generosas exenciones tributarias a los sectores del capital concentrado (pese a que tienen una alta o altísima -según los casos- presión tributaria-) y un gasto público muchas veces descontrolado, en especial por el aparato militar y los gastos de defensa; "bienes públicos improductivos" y que no aportan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (como les gusta decir), si los hay.

Esos mismos países tampoco vacilan en emitir moneda en cantidades colosales cuando lo creen necesario (tirando al costado el dogma monetarista), como por ejemplo para lo gigantescos paquetes estatales de rescate a los bancos (expresión por antonomasia del capitalismo liberal) lanzados en Europa y EEUU desde que estalló la crisis de las sub prime en 2008; fruto precisamente de dejar que el sistema financiero se rija por "la mano invisible del mercado".

Así funciona la "realidad real" que es inasible a estos salames adoradores de Hayek y Friedman, que viven en una cómoda nube de pedos desde la que pontifican a salvo de la gestión de la política y la economía concretas, para poder luego despegarse de los resultados si un gobierno aplica sus recetas, y las cosas no salen tan bien como ellos pensaban.

Porque ahí está la mentira más grande estos muñecos: su tesis central (y principal coartada) es que sus ideas (que son las del liberalismo económico "puro" y sin mezcla) nunca se aplican "tal cual fueron concebidas" por los grandes teóricos que las concibieron, sino que siempre son "contaminadas" o tergiversadas, traicionando su esencia.

De ese modo ni Krieger Vassena, ni Alsogaray, ni Martínez de Hoz, ni Alemann, ni Cavallo , ni Roque Fernández, ni López Murphy ni Sturzenegger fueron o son liberales verdaderamente según ellos; con lo cual se podría llegar perfectamente a la conclusión de que liberalismo "puro 100 % libre de mezcla" es absolutamente inaplicable, en condiciones políticas, económicas y sociales normales.

Ningún economista serio en su sano juicio -lo que excluye a estos tarados- prescindiría de considerar que la economía es un hecho social, que como tal se desenvuelve en un contexto social y político que la condiciona y la determina, y sobre el cual a su vez influye; y que se mueve al calor de las pujas sectoriales, los conflictos de intereses, la vida en suma de una sociedad. No se trata de un experimento de laboratorio en el que se recrean artificialmente supuestas condiciones perfectas, bajo las cuales ciertas premisas funcionan y producen los resultados esperados.

Lo curioso es que es frecuente ver luego a estos mismos muñecos pasar de predicciones "econométricas" -con la pretensión de una infalibilidad propia de la manzana de Newton que si es cortada caerá indefectiblemente al piso- a explicaciones de sicología social berreta para los resultados inesperados...por ellos.

Primero nos quieren vender a la economía como una ciencia dura con una sola receta "racional" (la que administran ellos), para luego explicarnos que falla porque "las expectativas de los mercados" o "la falta de confianza de los inversores que no vieron las señales correctas" produjeron el fracaso. 

Inmunes a la realidad, no entienden como es posible que todo el mundo no esté de acuerdo en perder derechos, retroceder en sus niveles de consumo o calidad de vida sin protestar ni reclamar, para que la economía pueda lograr los "equilibrios necesarios". Se asombran del hecho de que si cae el salario, el sindicalismo haga paro para reclamar; o que los gobernantes tengan que hacer ciertas concesiones para ganar elecciones, porque si no no se pueden sostener en el poder.

Su mundo ideal es el de la libertad etérea, donde no hay posiciones dominantes, ni asimetrías en las relaciones de poder, ni desigualdades que deben ser compensadas regulando o mediante la intervención del Estado. 

Resultarían personajes cómicos si no fueran funcionales a la idea de disfrazar lo que son ajustes ortodoxos tradicionales (como el que encarna Macri) como "socialdemócratas" o "conservadurismo compasivos"; como se dijo en su momento de las políticas de los Bush, padre e hijo.

Ese es el auténtico rol que están llamados a cumplir estos zapatos, y por eso es que nos los refriegan por las narices todo el tiempo: hacer que Melconián, Stuzenegger, Frigerio o Prat Gay nos parezcan Celso Furtado o Aldo Ferrer, y las políticas concretas que nos descargan por la cabeza, "desarrollismo", "populismo" o "keynesianismo".

sábado, 19 de marzo de 2016

EN QUE OCUPA SU TIEMPO LIBRE EL SECRETARIO DE COMERCIO BRAUN


Sobre la inminente visita de Obama, leemos en El Cronista: “El primer sherpa PRO en desembarcar en suelo estadounidense para allanar el camino de regreso de los Estados Unidos a la Argentina fue Miguel Braun, el actual secretario de Comercio. En febrero pasado, y a lo largo de cuatro días, una conferencia en el Atlantic Council fue la excusa perfecta para iniciar el solapado roadshow a la caza de inversiones en áreas que el actual Gobierno busca fomentar e interesan al país del Norte: agroindustria, energía limpia y comunicaciones.
Como carta de presentación, Braun comentó en sus rondas uno de las movidas que el Gobierno negocia impulsar en el Mercosur para tejer acuerdos de libre comercio con bloques y países, entre ellos, los EE.UU. Se trata de flexibilizar la regla del consenso homogéneo hacia una de mayorías con la ayuda, en principio, de Paraguay y Uruguay. Música para los oídos de Washington que, frustrado su ensayo de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) hace una década, se abocó a tejer acuerdos de naturaleza similar, pero formato bilateral, con la región.” (las negritas son nuestras)
No leyeron mal, no hay error: en momentos en los que en el país se más que duplicaba la tasa mensual de inflación como consecuencia de medidas tomadas por el gobierno de Macri (devaluación de la moneda, eliminación de las retenciones), el Secretario de Comercio Interior -o sea, el responsable oficial de hacer algo al respecto y defender los derechos de los consumidores argentinos, a los que está abandonando sistemática y planificadamente- andaba de gira por los EEUU comprometiendo el ingreso del país a los tratados de libre comercio que impulsa el gobierno yanqui; incluso ofreciéndose a fracturar el bloque regional del MERCOSUR.
Ayer nomás el mismo funcionario decía queSe han alineado las estrellas para avanzar hacia un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Todos los países por distintas razones están muy interesados en avanzar, es algo que no se daba previamente”, dijo ayer el secretario de Comercio, Miguel Braun. El funcionario se reunió en Bruselas con representantes de la UE para avanzar en la elaboración del mega acuerdo de libre comercio del Viejo Continente con el Mercosur. Las partes tienen que hacer concesiones, Argentina está dispuesta a hacerlas”...
Se sabía -y las noticias lo confirman- que el triunfo de Macri en las elecciones implicaba -entre otras cuestiones- un drástico giro en la política exterior del país, y una vuelta a las “relaciones carnales”. Lo que probablemente no sea tan conocido son las implicancias concretos que eso trae aparejadas.
A poco más de 10 años del rechazo al ALCA en la cumbre de Mar del Plata, la Argentina de Macri está emitiendo señales inequívocas de ingresar al área de las nuevas iniciativas estratégicas con que la administración Obama (y quien quiera que lo suceda en la Casa Blanca a partir de enero del año que viene) pretende reemplazar aquel fallido intento, pero a una escala global.
En efecto, en octubre del año pasado EEUU sucribió con un grupo de países que representan el 40 % del PBI mundial (entre ellos y de la región, México, Chile y Perú) el TTP (Tratado Trans Pacífico), una iniciativa tendiente a contrarrestar la reciente influencia de China en el área del Pacífico y desde allí, a América Latina. Sobre este punto recordemos los dichos del propio Macri sobre su idea de revisar los acuerdos firmados por la Argentina con el gigante asiático en el gobierno de Cristina.
Los TTP y sus correlativos TPI (el acuerdo entre EEUU y la Unión Europea) y TISA (acuerdos sobre servicios, fundamentalmente financieros y de comunicaciones) son básicamente un conjunto de prerrogativas y privilegios a obtener por las grandes corporaciones empresariales estadounidenses en sus inversiones en el exterior; a cambio de algunas supuestas concesiones recíprocas a los países firmantes para colocar sus exportaciones en los EEUU, accediendo al sistema de preferencias del país del norte.
La mención que hizo Braun a Paraguay y Uruguay (en el contexto de buscar una alianza con ellos para negociar por fuera del MERCOSUR el ingreso a los TTP) es relevante porque ambos participaron de las rondas de negociaciones impulsadas por la administración Obama; y de hecho Paraguay aun continúa participando, aunque no ha firmado los acuerdos. Uruguay se retiró por la fuerte oposición interna de sectores del gobernante Frente Amplio a las tratativas impulsadas por Tabaré Vázquez.
Los TTP son una verdadera caja de Pandora que abrirían una serie de peligros muy concretos para el desarrollo económico y social de los pueblos de América Latina, en un momento en el que los procesos populares abiertos en la primera década del siglo afrontan amenazas políticas y económicas; en un ciclo internacional de caída de los precios de sus principales productos exportables, inducido también desde los mismos EEUU.
Los países que firmen los tratados acceden a crear instancias supranacionales de resolución de las controversias con las empresas norteamericanas (algo parecido al tristemente célebre tribunal arbitral del CIADI), pero también a establecer un “derecho de los tratados” que se aplicaría a esas controversias, por encima de la legislación nacional en materia impositiva, laboral (bienvenida flexibilización), ambiental o en general, de cualquier regulación pública que limite el despliegue del capital privado.
Se comprometen por ejemplo a permitir el acceso indiscriminado de las compañías norteamericanas a las compras estatales (adiós regímenes como el de “compre nacional” o similares), a respetar las patentes medicinales con exclusividad para la producción de medicamentos por un lapso de hasta 12 años (adiós leyes de prescripción de genéricos, e intentos de producción pública de medicamentos) y a liberalizar absolutamente todas las normas sobre servicios financieros, comunicacionales y uso y transmisión de datos por Internet; o eventualmente a permitirle a las compañías yanquis acceder a la propiedad de medios audiovisuales en sus respectivos territorios (adiós a las regulaciones de la ley de medios que sobrevivieron a los decretazos de Macri). Para más información, ver éste interesante artículo de Atilio Borón de diciembre pasado.
Amenazas concretas al empleo y los derechos de la población del país que firme el tratado, a su desarrollo industrial y desenvolvimiento autónomo, a sus recursos naturales: el viejo cuento del imperialismo colonialista, con nuevos ropajes y negociado en el más absoluto secreto; para rehuir el escrutinio y debate públicos.
¿O acaso se sabe que alguien le haya preguntado al gobierno de Macri que piensa al respecto, qué compromisos está asumiendo en nombre del país, qué instrucciones ha dado a su Secretario de Comercio Interior y por qué razón es ese funcionario quien conduce las negociaciones y no -por ejemplo- la cancillería?
Como dato de color, no solo para ver que onda hay con el ingreso de la Argentina a los TTP es que viene Obama al país. La misma nota de El Cronista dice que “Obama traerá sus propias preocupaciones a la Casa Rosada, algunas de ellas recogidas en el capítulo argentino sobre Clima de Inversiones 2015 del Departamento de Estado. Allí se hace particular énfasis en cuán extendida se encuentra la piratería y el contrabando en el país, desde la violación de copyright hasta la existencia de La Salada, "el mercado negro más grande de Sudamérica" y la venta ambulante en las calles. Cuestiones en las que ya trabaja el gobierno de Macri para satisfacer a su invitado. ” (la negritas son nuestras)
Ya sabemos entonces a pedido de quien el gobierno porteño la está emprendiendo contra los manteros de Caballito.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

MATERIAL DE ARCHIVO DE RIGUROSA ACTUALIDAD



Lo que el inefable Joe está diciendo que hizo a partir del 24 de marzo del 76' tiene como un aire de familia con lo que dicen que van a hacer algunos economistas que preparan el plan de gobierno de algún candidato a presidente por estos días.

En casi todos los puntos: eliminación de los controles cambiarios y restricciones para las operaciones con moneda extranjera, apertura total de la economía y las importaciones, libertad de fijación de los salarios, aumento de las tarifas de los servicios públicos, libertad de precios sin controles, eliminación de retenciones y todo tipo de impuestos y derechos a la exportación, libre fijación de las tasas de interés y reforma financiera para garantizar la libertad de las operaciones, liberación de los alquileres para que el déficit de vivienda sea eliminado por la construcción privada, eliminación de subsidios, subvenciones y protecciones arancelarias a la industria nacional.

Tenemos el nombre del candidato en la punta de la lengua, pero no nos termina de salir.

¿Nos ayudan?

jueves, 18 de diciembre de 2014

¿ESTARÍAMOS GANANDO LA BATALLA CULTURAL, Y NO NOS DIMOS CUENTA?


El diario de Hadad piensa que el servicio privado "estrella" desde los 90' para acá es una garcha.

Las dos terceras partes de sus lectores creen que las empresas (privadas) que lo prestan no invierten una poronga, y deberían hacerlo.

Y el tercio restante cree que el Estado debería controlarlas más.

¿Lo habrá comprado Cristóbal López a Infobae también?

jueves, 23 de febrero de 2012

DESPUÉS DE LA PROTESTA SOCIAL, AHORA EL KIRCHNERISMO REPRIMIRÍA LA ECONOMÍA


Leemos en La Nación del martes este artículo sobre el informe de la fundación Heritage de EEUU (un "think tank" del más extremo liberalismo económico); en el que no se sabe que es más sorprendente: si que esta gente sostenga verdaderamente las cosas que dice, o que haya otros papanatas que los tomen en serio.

Que lo haga La Nación, vaya y pase: al fin y al cabo el fundamentalismo talibán de la "libre empresa" a lo Von Hayek, forma parte de su credo fundacional (en versión original de Adam Smith).

Pero en el caso de Clarín, en cambio, el rebote del informe sólo se puede explicar a la luz de la estrategia de guerra integral contra el kirchnerismo y de los callos dolidos por los pisotones que sufrieron desde el 2003 para acá en varios negocios.

Porque la concepción económica que inspira a esta buena gente de la Heritage tira por la borda el desarrollismo que por años expresara el GDA, para zambullirse de lleno entre los discípulos de don Alvaro Alsogaray; aunque hay que recordar que el tristemente célebre capitán ingeniero fue ministro de Frondizi.

Resulta que -por obra y gracia del kirchnerismo- la Argentina pasó a ser "una economía reprimida", obviamente por las garras de un Estado totalitario que no deja actuar a las fuerzas del mercado.

Dentro de la simplicidad rústica del análisis (con esa moda noventosa de inventar índices y calificaciones para todo, en base a supuestos indicadores objetivos), no deja de arrimar elementos interesantes, como lo son los que permiten percibir que clase de chantas hay en estas "fundaciones", y en que fuentes internas del país bajo la lupa (en el caso, la Argentina), van a abrevar para despacharse con su sanata.

Y cuando uno conoce al país del que están hablando (como que vive en él), esas fuentes se vuelven transparentes, aunque no se las mencione.    

Así por ejemplo este párrafo: "la invasión reguladora de empresas privadas ha seguido aumentando", perfectamente podría haber sido escrito por los accionistas mayoritarios de Papel Prensa, y este otro: "controles de precios distorsionan los mercados y socavan el crecimiento de la productividad", por cualquier dirigente de la Mesa de Enlace.

La mano de Jorge Brito y los bancos extranjeros aparece acá (quejándose contra las exigencias de capital del BCRA, que les impiden distribuir ganancias): "el sector financiero sigue siendo entrampado por injerencia del Gobierno" ; y hasta las quejas contra la Saladita: "las copias piratas de productos con derechos de autor están ampliamente difundidas"

Pero si de fuentes transparentes hablamos, quizás este sea el caso más claro: "la manipulación de Gobierno de las estadísticas de inflación ha causado a bonistas extranjeros y nacionales perder cantidades considerables en los pagos de intereses"

¿O usted le creyó a Noriega señora, y pensaba que todo era un problema de preocupación por la credibilidad de las estadísticas públicas?

Y hay más, atenti Moyano (que dice que la sintonía fina le hace acordar al menemismo): "Durante mucho tiempo se han estancado las reformas del mercado laboral rígido" ; un párrafo seguramente debido a la pluma de Daniel Funes De Rioja.

Son tan impresentables estos muchachos que por un lado dicen que lo que denominan "amplia intrusión del gobierno en la economía" (adviertan el lenguaje del siglo XVIII: en la economía, el Estado es un intruso) se vería "agravada por la corrupción" ; mientras añoran al menemismo: para ellos, la intervención estastal en tiempos del kirchnerismo ha ido "socavando las reformas estructurales de los años anteriores", en los que se ve que a esta gente la corrupción no le preocupaba. 

Y venden fruta como el que más, o compran las que les vende por ejemplo Adrián Ventura, sino vean esto: "el poder ejecutivo influye en el poder judicial de Argentina. Los tribunales son vulnerables a la corrupción y a la injerencia política".

A ver, no vamos a poner las manos en el fuego por los jueces, pero un poquito de precisión no vendría mal para sustentar tamañan afirmación, sobre todo viniendo de una institución pretendidamente seriam de un país pretendidamente serio que carga en sus alforjas con casos como los de Enron o el banquero Maddoff.

¿Ignoran acaso los muchachos de la Heritage las peripecias que atraviesa en los tribunales el artículo 161 de la ley de medios, o lo que pasa con las multas a Shell por la ley de abastecimiento, o las maniobras de Clarín y La Nación -con complicidad judicial- para resistir el ejercicio de los derechos que le asisten al Estado como accionista de Papel Prensa, por poner sólo tres ejemplos?

Este otro párrafo es increíble: "El Gobierno regula los precios de la electricidad, el agua y la distribución de gas de nivel minorista, presionando a las empresas a fijar precios y salarios".   

¿Quién se supone que tendría que fijar las tarifas de los servicios públicos (la precisión "distribución de gas nivel minorista" mata), Santo Biassatti?

¿En qué país del mundo el Estado no tiene ingerencia en los por eso llamados "servicios públicos esenciales", aunque los conceda a empresas privadas para que los exploten?

Y cerramos con esto, que es para la risa directamente: "la relación positiva entre la libertad económica y la prosperidad se confirmó nuevamente en el Índice 2012". (y) existe una correlación estrecha entre una libertad económica más elevada y la eliminación eficaz de la pobreza".  

Si repasan la nómina de países "represores" de la economía (de la nosotros pasamos a formar parte según esta gente) verán que se encuentra China (a la que muy mal no le va reprimiendo), y en cambio en la de los "amantes de la libertad" (o sea los que hacen todo como se debe) figura Chile, cuyas exportaciones se componen en un 70 % de cobre, explotado por el Estado pero eso sí: no gasta plata al pedo en educación o salud, por ejemplo.

Realmente el informe está más bien para el programa de radio de Capusotto: