LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 16 de junio de 2021

SALUDABLE MARCHA ATRÁS

 


En el Boletín Oficial de hoy apareció publicado el DNU 389 (completo acá), por el cual el gobierno da marcha atrás en un programa de privatizaciones en el sector energético que Macri y Aranguren habían instrumentado en su gobierno en 2017, mediante el Decreto 882; que fuera explicado en su momento acáPor ese decreto, Macri les había incluso cambiado los nombres a las nuevas represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic que se construyen en Santa Cruz, denominaciones que -con justicia histórica- ahora les restituye el DNU de Alberto.

Pero además aquél decreto creaba Integración Energética Argentina en reemplazo de ENARSA (creada durante el gobierno de Néstor), a la que "...se le otorga (por el mismo decreto) la concesión para  la generación de energía eléctrica correspondiente a las centrales hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz que se están construyendo con los préstamos chinos; que vuelven a llamarse “Cóndor Cliff y “La Barrancosa”, en lugar de “Presidente Néstor Kirchner” y Gobernador Jorge Cepernic” como las habían denominado sendas leyes de la Legislatura de Santa Cruz. Pero el cambio de nombres es lo de menos: el mismo decreto autoriza al ministerio de Aranguren a transferir la concesión al sector privado, que se quedaría así con un negocio para cuya concreción (la de las represas) se endeudó el Estado argentino.".

El decreto del 2017 también autorizó "...a Aranguren a vender, ceder o transferir los activos correspondientes a las Centrales Térmicas de Generación Eléctrica “Ensenada de Barragán” y “Brigadier López”, los activos y los derechos correspondientes al proyecto Central Termoeléctrica Manuel Belgrano II; así como a cancelar los respectivos proyectos (sin importar cuanto estén avanzados a la fecha), o continuarlos pero en éste caso mediante inversión privada. También el decreto (fundado genéricamente en las atribuciones constitucionales del presidente, y sin contemplar participación alguna del Congreso habilita a Aranguren a desprenderse de la participación accionaria de ENARSA en CITELEC (Compañía Inversora de Transmisión Eléctrica Sociedad Anónima; y a proceder a la venta, cesión u otro mecanismo de transferencia de las participaciones accionarias de titularidad del Estado Nacional en Central Dique Sociedad Anónima, Central Térmica Güemes Sociedad Anónima, Central Puerto Sociedad Anónima, Empresa de Transporte de Energía Eléctrica por Distribución Troncal de la Patagonia (TRANSPA) y DIOXITEC S.A..

Finalmente y conforme al decreto 882, Aranguren podía "...ceder los derechos que correspondan al Estado Nacional en relación con varias centrales de generación eléctrica, las sociedades de igual nombre y los fideicomisos relacionados, a saber: Termoeléctrica Manuel Belgrano, Termoeléctrica José de San Martín (Central Timbúes), Termoeléctrica Vuelta de Obligado y Termoeléctrica Guillermo Brown... ", es decir todas obras íntegramente construidas durante los gobiernos de Néstor y Cristina, con Julio De Vido en el Ministerio de Planificación.

Por el DNU publicado hoy, se derogan los artículos del Decreto 882/17 que permitían la privatización de centrales térmicas vendiéndolas a operadores privados, con lo cual impide que puedan hacerse esas operaciones no consolidadas a la fecha; e incluso recuerda en sus considerandos que la venta de las Centrales Térmicas de Generación Eléctrica “Ensenada de Barragán” y “Brigadier López” se encuentra bajo investigación judicial; por las condiciones ruinosas de las operaciones para el patrimonio público y los intereses del Estado nacional.

Además se le asignan a Integración Energética Argentina (la ex ENARSA) las acciones emitidas en favor del Estado nacional de las generadoras “Termoeléctrica Manuel Belgrano S.A.” y “Termoeléctrica José de San Martín", debiendo suscribir las respectivas acciones, las cuales constituirán un aporte adicional de la participación accionaria del Estado Nacional en la propia IEASA; es decir se capitaliza la empresa; a la que además se le otorgan -por el mismo decreto- los permisos exploratorios correspondientes a áreas petroleras denominada área “CALAMAR” ubicada en la cuenca Malvinas en el Mar Argentino.

Esa áreas fueron originariamente (en 2014) adjudicadas a ENARSA y luego revertidas las concesiones, y ya con el macrismo divididas las áreas en tres y licitadas para ser explotadas por privados, sin resultados. 

Recuerda el DNU de Alberto en sus fundamentos que el decreto de Macri y Aranguren "... ordenó la privatización de activos esenciales del Estado Nacional ya que, a su entender, como la actividad de generación eléctrica y la actividad de transporte de energía eléctrica son desarrolladas mayoritariamente por empresas privadas, la participación del Estado Nacional no resultaba necesaria para asegurar el normal funcionamiento del sector, ni para garantizar la prestación del servicio.". Algo así como "ya que privatizamos algo, privaticemos todo lo que quede".

En sentido contrario, afirma lo siguiente el DNU: "...esta Administración, contrariamente a las definiciones y fundamentos expresados en el mencionado decreto, considera esencial la activa participación del Estado Nacional, a través de sus empresas, en uno de los sectores más estratégicos para el desarrollo del país como es el energético. ...por ello, resulta necesario derogar en forma inmediata toda disposición destinada a transferir los activos del sector energético del Estado Nacional y de sus empresas al sector privado,...(y)...resulta oportuno implementar y garantizar políticas que aseguren un rol activo y estratégico en el sector energético a las empresas del Estado Nacional...".

Una decisión saludable, que se hizo esperar demasiado (acaso permitiendo que en éste año y medio se concretara algún otro negociado, (aunque en su momento haciendo valer el peso de las acciones del FGS de ANSES se logró frenar la privatización de Transener), pero más vale tarde que nunca; y que debería replicarse en otros aspectos, como el manejo de la denominada hidrovía. Una decisión que va en línea de lo que votamos en 2019. Y para terminar, pequeños recordatorios históricos de los latrocinios perpetrados por el macrismo en estos temas, con el apoyo entre otros de la UCR y de Corral, acá, acá y acá.

viernes, 11 de octubre de 2019

HAY EQUIPOS, HAY IDEAS


De la visita de Alberto Fernández a la sede del PJ nacional esta semana para el acto de homenaje a Perón en el aniversario de su nacimiento, hubo un detalle significativo al que los medios le prestaron poca atención: en la oportunidad Ginés González García (como coordinador de los equipos técnicos de la unidad en el "Frente de Todos") le hizo entrega de un documento de 118 páginas con propuestas de gobierno, cuyo texto completo pueden leer acá en El Destape

El documento recoge el trabajo y los aportes de compañeros y compañeras de todo el país que generaron propuestas no solo para la campaña electoral, sino sobre todo para la futura acción de gobierno, en todos los planos: educación, salud, desarrollo social, política industrial, tributaria, agropecuaria, de desarrollo científico y tecnológico.

Nosotros nos permitimos destacar dos capítulos, y extractar -por su relevancia- las propuestas desarrolladas en particular para la política energética, y los cambios impositivos que se proponen. En cuanto a lo primero, señala el documento:

"El precio que pagarán los consumidores será fijado nacionalmente, en función de los costos reales de producción y de las necesidades de sus ciudadanos y su desarrollo productivo. No hay motivo por el que los consumidores deban pagar el mismo valor que se paga en países que no cuentan con recursos. Por ello, los eventuales aumentos del dólar no pueden ser trasladados automáticamente al consumidor,..." (pesificación de las tarifas)  

"Revisar los marcos regulatorios e intervenir el ENRE y el ENARGAS. Se desplazarán las conducciones actuales, que representan exclusivamente los intereses de las empresas operadoras... ". La tarifa social de luz y de gas será mantenida y ampliada: "La tarifa social que nos deja el macrismo es insignificante. Va a haber tarifas diferenciales, más aun por el empobrecimiento energético de la mayoría de la población, de las pymes y economías regionales,...

"La posición sobre Vaca Muerta es clara: exportaremos, pero priorizando el abastecimiento interno y, fundamentalmente, trabajando desde el primer día en la búsqueda de actores interesados en industrializar nuestra producción, incluso con fines exportadores...", y el desarrollo de una cadena de proveedores nacionales de insumos vinculados a la actividad. 

Finalmente propone el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino, discontinuado por el macrismo, con el desarrollo de los reactores Carem y la construcción de la central de tecnología Candu contempladfa en los acuerdos con China que también Macri dejó de lado por presiones de los Estados Unidos. 

En materia impositiva, además de la reestructuración de las retenciones a las exportaciones agrícolas "segmentadas por tipo de producción" para no perjudicar a las economías regionales ni a los pequeños productores (con una suba de las retenciones para los productores de grandes superficies), se propicia un "...Impuesto extraordinario sobre la rentabilidad registrada por parte del sector financiero, en base al Informe sobre Bancos que publica el BCRA..."; que sería "...retroactivo a los dos años previos a la sanción de la normativa: "El tributo debe cubrir solamente la diferencia entre la rentabilidad promedio, registrada en el período 2015-2017, y la rentabilidad extraordinaria registrada en 2018 y 2019. La rentabilidad de 2015-2017 será ajustada para su comparabilidad con el período 2018, según el IPC-CABA (2015-2016) y el IPC del INDEC (2017)".". 

Respecto del impuesto a los Bienes Personales, el documento propone que sean castigadas las personas que adscribieron a Blanqueo de comienzos del gobierno de Macri con un "...Impuesto extraordinario y con alícuota progresiva del 2% al 15% sobre las personas que adhirieron al Régimen de Exteriorización de Activos de 2016- 2017"; así como "Redefinir la estructura de los impuestos internos para alcanzar efectivamente y de modo diferenciado a las manifestaciones de consumo suntuario y superfluo" e "Incorporar un impuesto sobre las transacciones financieras con tasas diferenciadas según los objetivos de política económica, que reemplace al actual ‘impuesto al cheque'".". 

Además el documento plantea "Mejorar el gravamen sobre las rentas financieras para darle mayor progresividad al impuesto a las ganancias. No debe ser cedular: debe integrarse al resto de los ingresos computables" y "Redefinir el ajuste por inflación para evitar la multiplicación de quebrantos impositivos y la disminución de la recaudación en la Inspección de Personas Jurídicas;" y "Crear un impuesto de alcance nacional sobre la propiedad inmueble, articulado y coordinado con el inmobiliario provincial" y "recrear un Impuesto al Enriquecimiento Patrimonial a Título Gratuito"." (impuesto a la herencia).

En tiempos de (como diría Verbitsky) "educación presidencial" en el que los principales factores del poder económico tratan de disciplinar y condicionar de antemano al futuro gobierno tratando de que este vehiculice sus demandas sectoriales, y cuando el FMI (principal acreedor del país) insiste con su mismo libreto de siempre, el aporte de los equipos técnicos del PJ resulta particularmente valorable, para trazar una hoja de ruta distinta, con un programa de gobierno claro.

Que haga realidad las prioridades que los candidatos vienen exponiendo en la campaña, y que responde del modo correcto -a nuestro entender- a "la" pregunta de Cristina: quienes van a pagar la crisis, y la deuda colosal que nos deja el macrismo. Equipos hay, ideas también, los votos están: la cuestión es animarse y meterle nomás. 

miércoles, 19 de junio de 2019

LA IMPORTANCIA DE REGULAR


La imagen de apertura corresponde a esta nota del Cronista, que da cuenta de las empresas que prefirieron este año distribuir más dividendos entre sus accionistas, que reinvertir sus ganancias (utilidades) en mejorar los servicios que prestan. El motivo sería “la incertidumbre electoral”, y la posibilidad de que surja de las elecciones un gobierno menos afín a sus intereses.

Claro que como para poder distribuir ganancias primero hay que generarlas, rankean alto en ese renglón tres sectores particularmente favorecidos por las políticas del gobierno de Macri, con regulaciones a su favor: los bancos, las generadoras y transportistas de energía y las concesionarias de rutas por peaje.

En el caso de los bancos, no hay que abundar demasiado respecto a las “regulaciones desreguladoras” del macrismo que han incrementado de modo exponencial sus ganancias: desde la eliminación de las normas del Banco Central que fijaban un techo a las tasas que cobran por sus préstamos y un techo a la que pagan por sus plazos fijos a los ahorristas, pasando por las generosas comisiones que muchos de ellos embolsan por las abundantes colocaciones de deuda del gobierno; y en un lugar estelar, las exorbitantes tasas que fueron pagando en todo este tiempo todos los papeles de deuda emitidos por el Estado, con el supuesto fin de contener al dólar: LEBAC’s, LELIQ’s y toda la serie.

De las energéticas se habló mucho por estos días a consecuencia del apagón, y se había hablado antes por los tarifazos: les dolarizaron las tarifas mientras siguen teniendo buena parte de sus costos internos en pesos y -sobre todo- los brutales aumentos de tarifas en los que descansan sus abultados márgenes de ganancias de los que surgen las utilidades que hoy reparten con generosidad entre sus accionistas, nunca tuvieron como contrapartida la exigencia de realizar inversiones acordes con la mejora en la calidad de los servicios; pese a que fue justamente ese el argumento esgrimido para aumentar las tarifas.

Las mismas consideraciones caben para las concesionarias de rutas por peaje, las que incluso les condonaron penalidades contractuales por incumplimiento de inversiones previstas, o les valoraron de un modo exorbitante las presuntamente realizadas: ver más información acá.

Si bien es natural en el capitalismo que una empresa quiera obtener ganancias, y sus accionistas repartírselas, en todos lo casos comentados la característica en común es que se trata de sectores regulados de la economía, acá o en cualquier parte del mundo; y por ende el nivel de sus ganancias y el destino de las mismas depende no solamente de las reglas de juego del mercado, sino de decisiones que adopta el Estado.

Decisiones que toma incluso cuando desregula, o elimina regulaciones: se ha dicho hasta el cansancio que eso no es sino otro modo de regular, a favor del capital. Pero trae consecuencias, que van desde el apagón del domingo, a la aceleración de la fuga de capitales, que son resultado de la apropiación del excedente social, y se van de la economía real cuando no se reinvierten.

O cuando se trata de empresas que en todo o en parte son propiedad de capitales extranjeros, esa desregulación provoca fuga de divisas, y genera presiones adicionales sobre el tipo de cambio, con todo lo que eso implica en países con estructura productiva desequilibrada como el nuestro.

Precisamente este aspecto (los límites a la repatriación de utilidades) era uno de los menos criticados en público del conjunto de medidas de restricción de acceso a las divisas que los medios hegemónicos dieron en llamar “cepo”, pero más resistido en privado: las compañías extranjeras utilizaron su poder de lobby en los medios para que sus intereses fueran tutelados sin ser mencionados casi, poniendo el foco en los pequeños ahorristas que no podían comprar dólares.

Podemos discutir la profundidad de las regulaciones públicas, los instrumentos y su eficacia. Lo que no admite discusión es que, como decía Scalabrini Ortíz, "lo que no se regula explícitamente en favor del más débil, se determina implícitamente en favor del más fuerte. ". Ni hablar si se regula explícitamente a favor de los más fuertes, como lo ha hecho este gobierno.

domingo, 16 de junio de 2019

BAJÉMOSLES LA PALANCA


Se pueden buscar muchas explicaciones al apagón que cubrió hoy a todo el país, y se pueden ensayar las hipótesis más variadas al respecto.

Lo que no se puede es discutir que estamos en manos de una pandilla de ineptos que en estos temas, como en otros tantos, han demostrado su total y absoluta ineficacia; en todo lo que no sea garantizar sus negocios y los de sus amigotes, socios, parientes y testaferros.

Para eso dolarizaron tarifas sin exigir a cambio el más mínimo plan de inversiones para mejorar los servicios, o para sostenerlos en un nivel elemental de eficacia que evite situaciones como las de hoy, y desregularon por completo el mercado de la energía en el país; de modo tal que no existe la menor planificación al respecto, e impera la ley del mercado, o sea, la de la selva.

De allí que el salame presidencial celebre la exportación de energía que solo es posible en un país cuyo PBI cae a pique, y cuya industria se derrumbó un 9 % interanual, con la mitad de su capacidad instalada ociosa.

Si el Estado no planifica, ni regula ni controla, y a los privados lo único que les interesa es hacer negocios rentables a corto plazo, no es extraño que pasen cosas como las que pasan. Y seguirán pasando, si no cambia el paradigma.

Porque no se trata simplemente del fracaso de una política energética, es algo más profundo: es el fracaso rotundo y absoluto de un experimento político, económico y social inviable.

Un experimento al que tenemos que bajarle la palanca entre todos, en octubre, cuando votemos. Para que se apaguen y no se prendan más.

jueves, 18 de octubre de 2018

ESA ERA LA IDEA


En noviembre del año pasado te contábamos acá sobre el proceso de privatizaciones en el área energética encarado por el gobierno de Macri, a partir del Decreto 882 por el cual se "auto autorizó" a sí mismo a desprenderse de centrales termoeléctricas construidas durante los gobiernos kirchneristas, y las acciones en Transener, la transportadora de electricidad más importante del país.

Al respecto, leemos en El Cronista que desde que el gobierno anunciara la decisión de vender sus acciones en la empresa, estas perdieron más de un 50 % de su valor en dólares, como consecuencia de la corrida cambiaria, un proceso común a las principales empresas argentinas que cotizan en la bolsa, como veíamos acá.

Empresas en las que -también lo hemos dicho antes- el Estado tiene participación a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES: en el caso de Transener alcanza al 19,57 % de las acciones Clase B, como podemos ver acá en el portal de la empresa.

Además, por supuesto, de las acciones cuya venta autorizó el citado Decreto 882/17 firmado por Macri y Aranguren, y que corresponden a Citelec, la controlante de Transener que comparten Integración Energética Argentina S.A. (IESA), la empresa creada por el gobierno de Macri para suceder a ENARSA.

Recordemos también que las acciones que tiene el Fondo de ANSES en empresas privadas estaban protegidas por la Ley 27.181 que hizo sancionar Cristina al final de su segundo mandato, para evitar que fueran privatizadas (vendidas) sin autorización especial del Congreso, con el voto de los dos tercios de los miembros de cada Cámara.

Esa prudente disposición, como es sabido, fue barrida en el 2016 por la Ley 27.260 que aprobó el blanqueo de capitales y de paso, le dejó al gobierno de Macri las manos libres para desprenderse de las acciones del Estado en empresas privadas; ley que contó con el aval del Frente Renovador massista y el “peronismo federal” de Bossio, Pichetto y los gobernadores.

Lo cierto es que con esa ley, más el decreto dictado 882 dictado a posteriori (que manda a vender centrales eléctricas construidas por el Estado durante el kirchnerismo) el gobierno de Macri retornaba de lleno a la política de privatizaciones del menemismo, al mismo tiempo que en algunos sectores de la economía (como la energía) fijaba nuevas reglas de juego que hacen que sea muy lucrativo controlar esas empresas, como la dolarización de las tarifas: un negocio del que explícitamente quieren dejar afuera al Estado, para que lo aprovechen los privados.

Así por ejemplo quieren obligar a YPF a desprenderse del 70 % de Metrogas (distribuidora de gas natural en el AMBA) por ser incompatible la condición de productora de gas con la de distribuidora del mismo fluido, cosa que no hacen contra empresas en la misma condición, como Pampa Energía (dueña junto a IESA de Transener), Tecpetrol (la petrolera del Grupo Techint) o CGC (Compañía General de Combustibles, la petrolera de Corporación América, el grupo Eurnekián).

Es decir: el Estado crea las reglas de juego para que los privados hagan negocios, pero se autoexcluye de los beneficios, cargando solamente con los costos que él mismo ha creado; como acaba de pasar con la asunción por su parte (es decir, por todos nosotros) de la compensación a las distribuidoras de gas por la devaluación, aunque muchas de ellas igual obtuvieron ganancias siderales, algunas se cubrieron de la variación del tipo de cambio comprando contratos de dólar futuro y ninguna justificó haber pagado los precios del gas que harían viable esa compensación.

Va de suyo que un accionista (en éste caso el Estado) que asume explícitamente una posición vendedora de sus tenencias (primero con la ley que derogó el “cepo” de Cristina a las privatizaciones, luego con el decreto 882) lo primero que logra es que esas acciones pierdan valor: nadie va a comprar caro hoy, lo que puede conseguir barato mañana.

Y si a eso le sumamos el efecto de la devaluación, tenemos el resultado que describe la nota de El Cronista: una caída vertical del precio de las acciones, medido en moneda dura, y por ende una excelente oportunidad para que inversores con espaldas (incluso los propios socios mayoritarios del Estado bobo) compren esas acciones baratas. O mejor aun: para que las compren inversores extranjeros, con los dólares en la mano.

Si no lo hacen ahora en el caso de Transener es porque no está el horno para bollos con el escándalo que se armó con la compensación a las gasíferas, pero seguramente esperarán a que se disipe un poco la polvareda; porque esa fue la idea desde un principio: el desguace del Estado a precios de remate, como en los 90’.

sábado, 27 de enero de 2018

CORRAL, EL RADICALISMO QUE SE DOBLA PARA NO ROMPER


Los otros días contábamos en ésta entrada como Aranguren había puesto en marcha el proceso de privatización de activos del Estado en el sector energético, que había habilitado Macri a partir del Decreto 882 de noviembre pasado.

Dentro de los activos a vender, hay tres centrales térmicas ubicadas en la provincia de Santa Fe: la "Brigadier General Estanislao López" en Sauce Viejo, y otras dos ubicadas en la localidad de Timbúes en el sur provincial, la "Vuelta de Obligado" y la "General San Martín".

En la entrada citada y en ésta otra dábamos cuenta de la oposición de la UCR nacional a la venta de las acciones del Estado nacional (a través de Enarsa) en Citelec, la sociedad controlante de Transener, que es la principal transportadora eléctrica del país.

Sobre el particular, leemos al intendente Corral (referente de “Cambiemos” en la provincia y hasta hace poco presidente de la UCR nacional: “...el Intendente José Corral se pronunció sobre la decisión del Gobierno Nacional de poner a la venta la Central Eléctrica Brigadier López ubicada en el Parque Industrial Sauce Viejo: “Hay que buscar la mejor solución práctica. Si los privados tienen que prestar ese servicio, no vemos ningún inconveniente” aseguró.

Corral remarcó que la Central Brigadier López “es parte del sistema de energía, que tiene muchos prestadores privados” y afirmó que no es un tema “para ideologizar”.  Por el contrario, el intendente de Santa Fe opinó que el Estado Nacional sí debe mantener su participación en la transportadora de energía Transener: “Como radicales hemos expresado que el Estado debe quedarse con esa atribución”.

Corral aseguró que se hizo “un buen negocio” el año pasado ya que se compraron “acciones cuando estaban muy baratas”. “Es una conversación que estamos teniendo con el Gobierno Nacional, que tiene también otras opiniones” informó. Para finalizar, el referente de Cambiemos en la provincia pidió “poner estos problemas arriba de la mesa, analizarlos sin tantos prejuicios y ver qué es lo mejor para el país”.
”. (las negritas son nuestras)

Ahí quedan expuestos los límites concretos del radicalismo que hoy es parte de la coalición gobernante: la ideología es un problema para resolver los problemas (el núcleo ideológico de una ideología, el neoliberalismo), no hay inconvenientes en privatizar cosas “si las tienen que hacer los privados” sin que sepamos quien lo determina (¿el Estado, el mercado, los negocios de los CEO´s del gabinete o de los testaferros presidenciales como Mindlin?) al mejor estilo del decálogo menemista de Dromi en los 90', y el Estado compra acciones en una empresa (Citelec, controlante de Transener) no por una decisión estratégica, sino porque “era un buen negocio”.

Aranguren no lo podría haber dicho mejor, y de hecho fueron las exactas palabras que usó el ministro para contestarle por escrito al reclamo de la UCR para que no venda esas acciones, ahora que valen más por las decisiones de política energética del gobierno de Macri, básicamente aumentar las tarifas. De corto vuelo entonces el cuestionamiento radical.

Tan corto que en el caso de las 3 centrales de la provincia que se van a vender, ni siquiera alcanzó a despegar: para mantener los dos pies en el plato y que Macri le levante el brazo como candidato a gobernador el año que viene, le hace un guiño a la UCR nacional con lo de Transener, y al PRO con la venta de las centrales; diciendo que no tiene ningún problema con que las rifen.

Que hayan sido construidas por el Estado (durante el kirchnerismo y por De Vido, aclaramos, por si hace falta) y que en consecuencia al privatizarlas los privados hagan un negocio aprovechando una inversión pública sin haber puesto un peso de su parte, es un detalle menor al parecer para Corral. 

martes, 23 de enero de 2018

DICE ARANGUREN QUE LO QUE OPINEN LOS RADICALES LE CHUPA UN HUEVO


Días atrás dábamos cuenta en ésta entrada del berrinche de Ricardito Alfonsín -luego hecho extensivo a la conducción nacional de la UCR encabezada por el gobernador de Mendoza, Cornejo- ante la decisión del gobierno de Macri de vender las acciones del Estado nacional en Citelec, la compañía que controla a Transener; la mayor transportadora eléctrica del país.

Decíamos entonces que los radicales habían piado tarde porque primero posibilitaron el desguace del fondo de ANSES a través de la venta de sus acciones en empresas privadas (el FGS también tiene acciones en Transener), acompañando en el Congreso la derogación de la Ley 27.181 sancionada durante el gobierno de Cristina que lo impedía.

Y también que dejaron pasar el Decreto 882/17, por el cual Macri facultó a Aranguren a desprenderse de las participaciones accionarias y activos del Estado en un conjunto de empresas del sector eléctrico: ver más información al respecto en ésta otra entrada.  

Pues bien, en una muestra de lo mucho que le importan al PRO sus aliados políticos, y de cuanto considera sus reclamos y opiniones, está publicada hoy en el Boletín Oficial la Resolución 11 del Ministerio de Energía y Minería (completa acá) por la que Aranguren pone en marcha el proceso ordenado en el decreto.

Por la Resolución se inicia la fusión entre Enarsa y Ebisa (Emprendimientos Energéticos Binacionales S.A.) bajo la absorción de la segunda por la primera; y al mismo tiempo se procede a la venta de las acciones del Estado nacional que detenta Enarsa en Citelec, la controlante de Transener; uno de cuyos socios -al igual que en Citelec- es Marcelo Mindlin, de Pampa Energía. O sea, Macri.

En la misma resolución y conforme el decreto 882 lo autorizaba, Aranguren inicia el proceso para conceder la explotación a capitales privados de las represas Condor Cliff y Barrancosa sobre el río Santa Cruz (ex Presidente Kirchnery Gobernador Cepernic) aun no construídas; pese a que serán construidas con inversión pública y financiamiento chino, sin que sepamos si los operadores privados se harán cargo de pagar éste último.

Finalmente, la resolución de Aranguren dispone la lisa y llana venta de las centrales térmicas "Ensenada de Barragán" en la provincia de Buenos Aires, y "General López" acá en Santa Fe", construidas y operadas por Enarsa hasta hoy.

Muestras de menemismo explícito que van más allá del copy y paste de párrafos enteros de un decreto de Menem y Cavallo como en el mega DNU. Y mal que les pese a los radicales, que por cierto solo protestaron por la venta de las acciones de Citelec.  

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SE EQUIVOCARON DE PRESOS


En el Boletín Oficial de hoy apareció publicado el Decreto 882 (completo acá), que dispone fusionar ENARSA (Energía Argentina Sociedad Anónima) y EBISA (Emprendimientos Energéticos Binacionales Sociedad Anónima), la empresa que explota la venta de energía producida por emprendimientos binacionales (como Yaciretá o Salto Grande) en una nueva empresa que se llamará Integración Energética Argentina S.A.

A esta nueva empresa se le otorga (por el mismo decreto) la concesión para  la generación de energía eléctrica correspondiente a las centrales hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz que se están construyendo con los préstamos chinos; que vuelven a llamarse “Cóndor Cliff y “La Barrancosa”, en lugar de “Presidente Néstor Kirchner” y Gobernador Jorge Cepernic” como las habían denominado sendas leyes de la Legislatura de Santa Cruz. Pero el cambio de nombres es lo de menos: el mismo decreto autoriza al ministerio de Aranguren a transferir la concesión al sector privado, que se quedaría así con un negocio para cuya concreción (la de las represas) se endeudó el Estado argentino.

Al mismo tiempo el decreto autoriza a Aranguren a vender, ceder o transferir los activos correspondientes a las Centrales Térmicas de Generación Eléctrica “Ensenada de Barragán” y “Brigadier López”, los activos y los derechos correspondientes al proyecto Central Termoeléctrica Manuel Belgrano II; así como a cancelar los respectivos proyectos (sin importar cuanto estén avanzados a la fecha), o continuarlos pero en éste caso mediante inversión privada.

También el decreto (fundado genéricamente en las atribuciones constitucionales del presidente, y sin contemplar participación alguna del Congreso habilita a Aranguren a desprenderse de la participación accionaria de ENARSA en CITELEC (Compañía Inversora de Transmisión Eléctrica Sociedad Anónima; y a proceder a la venta, cesión u otro mecanismo de transferencia de las participaciones accionarias de titularidad del Estado Nacional en Central Dique Sociedad Anónima, Central Térmica Güemes Sociedad Anónima, Central Puerto Sociedad Anónima, Empresa de Transporte de Energía Eléctrica por Distribución Troncal de la Patagonia (TRANSPA) y DIOXITEC S.A..

En alguna de esas empresas los accionistas mayoritarios (que seguramente comprarán las participaciones accionarias del Estado) son Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, y SADESA de “Niky” Caputo. Es decir, desguazar por completo la participación del Estado en la generación, transporte o distribución de energía en seguro beneficio de Mindlin, Caputo, Lewis y los demás amigos y testaferros de Macri, justo cuando bajan los subsidios y suben las tarifas.

Y por si todo eso fuera poco; conforme al decreto Aranguren también puede ceder los derechos que correspondan al Estado Nacional en relación con varias centrales de generación eléctrica, las sociedades de igual nombre y los fideicomisos relacionados, a saber: Termoeléctrica Manuel Belgrano, Termoeléctrica José de San Martín (Central Timbúes), Termoeléctrica Vuelta de Obligado y Termoeléctrica Guillermo Brown; todas construidas por el Estado nacional durante los gobiernos de Néstor y Cristina, y bajo la responsabilidad del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a cargo de Julio de Vido, hoy preso político sin condena en Ezeiza.

A juzgar por el decreto, son otros los que deberían ir presos.

viernes, 25 de agosto de 2017

LOS BONOS VERDES


Tal como se da cuenta en ésta nota de El Destape a la cual corresponde la imagen de apertura, en el Boletín Oficial del martes apareció publicada la Resolución 147 del ministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo (completa acá), autorizando la emisión de Letras del Tesoro por la friolera de 4500 millones de dólares.

Las “Letes” están destinadas en éste caso a garantizar las obligaciones que asume el Estado con los inversores en “energías renovables”, para el caso en el que decidan hacer uso de la opción de venderle al Estado las centrales que construyan en el marco del DNU 882/16, explicado en su momento en detalle acá.

Como se contaba en ese momento, el DNU (que nunca fue tratado por el Congreso), anticipó el esquema que luego consagraría la ley de “asociación público privada”, por el cual los inversores privados ponen plata en proyectos de infraestructura, pero trasladándole al Estado todos los riesgos por si las cosas salen mal.

En detalle contábamos como funciona: "Esos “eventos” que pueden determinar que el Estado “rescate” a los inversores privados cuando su inversión se torna riesgosa están definidos en el artículo 4 del decreto: 1) La falta de pago en tiempo y forma, total o parcial, de liquidaciones de venta emitidas por CAMMESA, 2) La imposibilidad para el beneficiario titular de la central de generación de adquirir dólares o de convertir pesos a dólares (supongamos si algún gobierno futuro reimplantara los controles de cambios), 3) La imposibilidad para el beneficiario titular de la central de generación de realizar pagos o transferencias en el exterior (por ejemplo si se restringiese la remisión de dividendos o utilidades a las casas matrices, si son compañías extranjeras), 4) La extinción de las garantías otorgadas por el Estado (bonos del Tesoro por el valor de 3000 millones de dólares, que prevé el mismo decreto) antes de la finalización del plazo de vigencia del contrato de abastecimiento (por ejemplo si se vuelve a declarar un defáult de los pagos de la deuda externa) y 5) La falta de cumplimiento por parte de CAMESSA de cualquier sentencia judicial o laudo arbitral firme, producto de una controversia suscitada con motivo de la ejecución del contrato de abastecimiento.

Esta última causal que habilitaría el “rescate” estatal de la inversión privada tiene particular importancia, porque el artículo 6 del DNU contempla que “Para todas las controversias que pudiesen surgir con motivo de la ejecución y/o interpretación de los contratos de abastecimiento de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables suscriptos por ...CAMMESA o por la entidad que designe la Autoridad de Aplicación en el marco de las Leyes Nros. 26.190 y 27.191 y/o de los contratos que se suscriban en los términos del Artículo 3° del presente, las partes podrán establecer mecanismos de avenimiento y/o arbitraje con sede en la REPÚBLICA ARGENTINA o en el exterior.” Es decir prórroga de jurisdicción, y puenteo a los tribunales nacionales para resolver los conflictos ante árbitros extranjeros, como en el CIADI. "

En éste caso por si fueran pocas las garantías que les da el DNU 882, el Estado ahora emite deuda en dólares (por 4500 millones, cuando el DNU lo autorizaba hasta 3000) en garantía de las obligaciones que eventualmente se generen por la compra de las centrales; cuando por alguna razón los inversores no deciden explotarlas por ellos mismos, vendiéndole energía a CAMMESA (la administradora del despacho nacional de cargas. Por ejemplo si los niveles de tarifas no son los que esperan, para maximizar sus ganancias.

Con bonos nominados en dólares, los inversores tienen un virtual seguro cambiario, y también se cubren a futuro de cualquier riesgo derivado del congelamiento o pesificación de las tarifas por otro gobierno; porque los contratos para la construcción de las centrales y la provisión de energía al mercado mayorista son por un plazo de 30 años, de acuerdo con el DNU del que hablábamos antes.

Sabido es que entre los mayores inversores en éste rubro (y por ende, entre los mayores beneficiarios de los bonos que se emitirán) están empresarios “M, muy cercanos a Macri como Joe Lewis o Marcelo Mindlin, en éste caso tan cercano que algunos dicen que en realidad es el testaferro de los negocios del propio Macri.

Como vemos, siguen apareciendo las consecuencias del “triunfalismo” que instaló el gobierno a partir de los resultados de la PASO, interpretados como una especie de carta blanca para hacer lo que se les antoje.

miércoles, 19 de abril de 2017

MACRI AL GOBIERNO, ¿SHELL AL PODER?


En la edición de este lunes de "Y nadie hace nada" que hacemos por la FM Chalet 100.9 entrevistamos a Federico Bernal, del OETEC y el Instituto Patria.

Hablamos sobre el plan de desguace y vaciamiento de YPF por parte del Minterio de Energía y Minería que conduce Aranguren, cooptado por las petroleras, en especial la Shell de la que fuera CEO en el país hasta asumir en el gobierno.

Que hay detrás de la presunta compra de activos de Shell (la red de estaciones de servicio) por YPF, el desplazamiento de la petrolera estatal en Vaca Muerta, los convenios de flexibilización laboral en el sector y las inversiones que promueve el gobierno para los empresarios amigos, en las energía renovables.

Nos explicó las razones reales detrás del alejamiento de Sureda (número dos del ministerio, y hombre de Panamerican Energy), y como Shell aprovecha que Macri le delegó el manejo de la política económica de su gobierno, para hacerla ir en el sentido de sus negocios globales; concentrados en la importación/exportación de GNL (gas natural licuado, a través de buques) y el progresivo abandono de la actividad petrolera propiamente dicha.

El declino de la producción petrolera a los niveles de 1991 y el futuro del desarrollo energético del país y la petrolera estatal -entre otras cuestiones- también fueron abordados en la charla.

Realmente imperdible, vale la pena escucharlo para aprender un poco.

domingo, 18 de septiembre de 2016

LO QUE QUIEREN OCULTAR


"El fallo de la Corte Suprema de Justicia que paró el tarifazo y ordenó realizar las audiencias públicas previstas en la ley deja además bien en claro que el gobierno no puede hacer “trampa” con el precio del gas. La corte aclara explícitamente que “esta audiencia pública, en las actuales circunstancias, debe realizarse para todos los tramos que componen la tarifa final: precio en boca de pozo (PIST), transporte y distribución del gas natural”. Es correcto, ya que el costo del gas propiamente dicho representa un 81,5% del total de la factura antes de impuestos. Y la Corte sostiene que debe discutirse en audiencia pública porque no se trata, como pretende el Gobierno de Macri, de un “precio de mercado” sino que este precio fue establecido por el Ministerio de Aranguren.

Más precisamente, la resolución 28/2016 de marzo fue la que estableció los nuevos valores para el gas en boca de pozo que reciben las petroleras, según la cuenca (NOA, Chubut, Neuquina, Santa Cruz, Tierra del fuego) y el tipo de usuario. Ahí el incremento, en promedio, fue de un 193% para el gas que se destina al segmento residencial, de un 795% para el que se vende a los comercios y pequeñas industrias y de un 91% para el que se emplea como GNC. Esto significa, en pocas palabras, que el precio gas en boca de pozo pasó USD 2,72 por millón de BTU a USD 4,46. Para los usuarios en su conjunto esto implica un costo adicional de USD 1.850 millones. Antes, cada empresa recibía un monto similar pero que variaba según cuánto había incrementado la producción, a través del llamado Plan Gas. Ahora, lo recibirán directo del usuario.

Con el fallo de la Corte Suprema contra el tarifazo, esta resolución quedó anulada para el segmento residencial que representa sólo el 23% de la demanda. La nueva propuesta del Ministerio de Energía es muy sencilla. Sobre el aumento anterior (el de la resolución 28) se aplicó un “descuento” que se irá reduciendo con el tiempo. Para el segmento residencial de consumo bajo el aumento iba a ser del 297%, ahora será del 237%, es decir, un 20% de descuento. Para consumo medio era de 235%, será de 176%, un 25% de descuento. Para el consumo alto, el aumento era de 174% y será del 122%, un 30% de descuento. Para los usuarios comerciales el aumento, que era del 700% y del 575%, pasará a ser del 500%. Si el gobierno sigue adelante con sus planes, este aumento se producirá en octubre de 2016. De ahí en adelante, se indica un “sendero” que progresivamente llevará el gas en boca de pozo, a USD 6,8 por millón de BTU dentro de 3 años. Este valor, coincide con el precio de importación del gas.

Esta es la filosofía que está por atrás del tarifazo de Macri: como puede observarse, más allá del nivel de los aumentos, de aquí en adelante las tarifas del gas en Argentina van a estar DOLARIZADAS. Esto significa que además del aumento que muestra el gobierno, van a aumentar también junto con el tipo de cambio, que a ciencia cierta nadie sabe cómo se va a comportar. En segundo lugar, el gobierno de Macri pretende igualar el precio que se les paga a los productores locales al precio internacional -el llamado “import parity”-. Esta es “casualmente” -o no tanto- la política tarifaria de las empresas privatizadas en los noventa: dolarizadas y al precio internacional. Este esquema presenta dos graves problemas. Uno es que una parte importante del gas se produce en argentina a costo a argentino, muy inferior a este cuadro tarifario, lo que asegura superganancias para las petroleras. Y el segundo problema, más grave aún, es que ni los trabajadores ni las empresas argentinas tienen sus ingresos dolarizados. Esa tarifa es impagable.

Según el gobierno, uno de los objetivos del tarifazo es reducir el déficit fiscal bajando los subsidios que paga el Estado. Claramente no es así: mientras el Gobierno de Macri optaba por subir brutalmente las tarifas para las familias y las pequeñas empresas, también decidía bajar los impuestos a sojeras, petroleras, mineras, a las transacciones financieras y a la riqueza de los bienes personales. El monto que se ahorra con el aumento de las tarifas es similar al que se perdió reduciendo los impuestos de los más ricos del país.

Así y todo, el renglón de los subsidios es muy grande. ¿Cómo se fue gestando la política de subsidios? Aunque las cuestiones energéticas son complejas, vale la pena detenerse en ellas porque si no se corre el peligro de llegar a falsas conclusiones y dejarse engañar por falsos argumentos, como los que hoy usa el gobierno de Macri. Repasemos brevemente la historia. Se dice habitualmente que Argentina no es un “país petrolero” sino un “país con petróleo”, es decir, en nuestro subsuelo existen cantidades relativamente modestas de hidrocarburos, suficientes para abastecer las necesidades internas pero no para generar grande excedentes exportables. A principios de siglo XX se encontró petróleo en nuestra Patagonia, sin embargo, fue con el descubrimiento de ricos yacimientos de gas como Loma de la Lata a fines de los 70, que Argentina se convirtió en un país “con gas”. El gráfico muestra que a principios de la década de 1980 Argentina disponía de gas para 48 años si se comparaban las reservas disponibles con la producción anual. A principios de la década de 1990 quedaba gas para 25 años y luego de la etapa neoliberal, en 2003, se había reducido a la mitad: 12 años de gas. Hoy las reservas se estiman en 7 años de consumo. Como se ve, “casualmente” las reservas de gas aceleraron su caída después de la privatización de YPF. Es que sin nuevos descubrimientos la producción se incrementaba incluso más allá de las necesidades de consumo. Esto se explica porque se invertía muy poco en buscar más gas -exploración- y así se iban vaciando los yacimientos existentes, a punto tal que entre los años 1998 y 2002 se exportó gas “excedente”, sin invertir para reponerlo. Con el descubrimiento de yacimientos “no convencionales” existe hoy un nuevo potencial de producción de gas en el país: Argentina, según la EIA (administración de información sobre energía de EEUU), cuenta con la segunda reserva mundial de gas no convencional, de 801 billones de pies cúbicos.

Cuando se descubrieron los yacimientos en los 70, esa abundancia relativa de gas produjo un cambio “estructural”, porque hizo que nuestra matriz energética se fuera inclinando hacia un perfil “gas dependiente”. En 1985 un 50% de la energía generada provenía de centrales que funcionaban con gas porque también se dejó de invertir en centrales hidroeléctricas. Otra prueba del gas abundante y barato es que los altos hornos que producen acero en SOMISA (hoy en manos de Techint por la privatización de 1991) sean los únicos en el mundo que funcionan a gas. Lo mismo ocurre con el alumnio de Aluar.

Al calor del crecimiento de la producción y el consumo de los últimos 12 años, la utilización de gas fue aumentando sistemáticamente. Pasamos de consumir 79 millones de metros cúbicos por día en 1993, a 111 M en 2002 y a 149 en 2015. Es decir que, durante los últimos 12 años, con un modelo económico de crecimiento industrial y elevado poder adquisitivo, el consumo de gas creció en un 33,8%. Como también muestra el gráfico, las inversiones de las empresas petroleras no acompañaron el crecimiento del consumo interno con un crecimiento en la producción ni en las reservas. Todo lo contrario.

Sobre esta resistencia a invertir de las petroleras privadas, viene a cuento un diálogo que sostuve, como viceministro de Economía, con el entonces CEO de Repsol-YPF, el Sr. Brufau. Cuando le mostré las lamentables estadísticas de la empresa -que no lo sorprendieron- le insistí en que el país necesitaba que YPF produjera más gas. Brufau respondió: “esa es una decisión de la empresa, me van a tener que obligar”. Bien sabía que el marco regulatorio del sector, también fruto de la década de los noventa, no proporcionaba ningún instrumento para “obligar” a las empresas a invertir más, a pesar de que obtenían jugosas ganancias. También recuerdo que siendo interventor de la empresa los empleados de YPF me comunicaron que Repsol había vendido la mayoría de sus yacimientos en extranjero y que no existían proyectos para buscar más gas, además de haber relocalizado a muchos de los expertos argentinos en otras empresas del grupo en el exterior. El resto de esta historia es conocida: terminó en la decisión de la Presidenta de recuperar YPF el 16 de abril de 2012.

Por la insuficiencia de inversión privada en el sector petrolero, a partir de 2008 Argentina tuvo que empezar a importar gas natural licuado por barco (GNL) e incrementar las compras desde Bolivia por gasoducto. Llegamos así a la cuestión de los subsidios. Su origen es la enorme diferencia entre el precio del gas producido en el país y el gas importado. El elevado precio internacional del petróleo llevó a que el gas nacional se pagara USD 0,86 por millón de BTU mientras el gas que venía de Bolivia salía USD 11 USD y el gas licuado que llegaba por barco costaba USD 17. En realidad, en términos físicos, se importaba una pequeña proporción de lo que se consumía, pero esas importaciones salían muy caras. En el 2011, por caso, el consumo total de gas del país ascendía a 144 millones de metros cúbicos por día de los cuales 125, es decir, un 86,8% provenían de la producción local, y sólo un 13,2% se importaba. Sin embargo, cuando se analiza el costo de todo ese gas, la proporción era inversa: del total abonado, un 53,3% se iba en la importación y un 46,7% en pagar a los productores locales.

Ante esta situación nuestro gobierno tomó dos decisiones: en primer lugar, se decidió no trasladar el costo del gas importado íntegramente al usuario. Esto es precisamente lo que se denomina “subsidio”, es decir, la diferencia que existe entre el costo total de compra y lo que se cobra como tarifa a los usuarios. Se realizaron varios aumentos tanto del gas como de la energía (producida en parte con gas) pero atendiendo siempre al criterio de razonabilidad: después de todo, ¿de qué sirve un aumento que nadie puede pagar? En segundo lugar, se buscó incrementar rápidamente la inversión de las empresas en exploración para alcanzar nuevamente el autoabastecimiento. Además de la recuperación de YPF se tomaron otras medidas de estímulo al sector privado. Ambas decisiones surtieron el efecto esperado: desde 2012 hasta 2016 la producción de gas dejó de caer y comenzó a crecer.

Nuestro gobierno mantuvo los subsidios a los hogares porque trasladar todo el costo de importación a las familias produciría una caída del poder adquisitivo de los salarios y del consumo, debilitando así el mercado interno, afectando así la producción y el empleo. También se mantuvieron los subsidios a las empresas, en particular a las pequeñas, para fomentar su crecimiento. Bien sabíamos, como quedó demostrado con el gobierno de Macri, que un tarifazo es siempre recesivo e inflacionario.

Desde el lado de la oferta, la producción empezó a aumentar. En el caso de YPF la gestión del Estado multiplicó los equipos de exploración y el volumen de inversión, y así la producción de gas creció un 32% entre el primer semestre de 2016 e idéntico período de 2012. En el caso de las petroleras privadas se lanzó un programa de incentivos y compromisos llamado “Plan Gas” según el cual se pagaban 2,3 USD /Mbtu por el gas “viejo”, es decir, el que se produciría sin nueva inversión y 7,5 USD /Mbtu por el gas “nuevo”, esto es el gas adicional que aportaran las empresas. Además, se inició una política de acuerdos y estrecha supervisión de los planes de inversión de las empresas para que se cumplan los compromisos. Como resultado de estas políticas, se logró revertir en tiempo record el declino en la producción de gas, que creció para las empresas incluidas en el Programa un 7,8% promedio entre diciembre de 2012 y septiembre de 2015, permitiéndole al Estado ahorrar más de USD 4.000 millones. A la vez, en 2015 se observó un crecimiento interanual de 3,4% de la producción de gas y de un 5,1 % en el primer semestre de 2016.

Estos datos resultan fundamentales para evaluar las políticas de tarifas y subsidios. Resumiendo: los subsidios al gas aparecen porque que las empresas no habían invertido lo suficiente mientras el consumo crecía, por lo que hubo que recurrir a las importaciones en un contexto de elevadísimos precios mundiales del petróleo. Ahora bien, ¿por cuánto tiempo habrá que subsidiar? Si Argentina se hubiera quedado sin gas “para siempre”, el precio del gas seguramente subiría también para siempre hasta ser igual al precio del gas importado. Sin embargo, con las políticas que el gobierno nacional había puesto en marcha, el país se dirigía nuevamente hacia el autoabastecimiento. De manera que la necesidad de importar sería, si se continuara con esas políticas, sólo transitoria. El propio ministro Aranguren estimó ante el Congreso que Argentina podía dejar de importar gas en 2019. De esta manera se entiende mejor la decisión que tomó nuestro gobierno de mantener los subsidios sobre las tarifas de gas: al tratarse de un déficit de gas transitorio, no tiene sentido trasladar a los usuarios todo ese costo, con el riesgo de fundir a buena parte de la industria y de perjudicar a los hogares hasta lograr nuevamente el autoabastecimiento.

Volvamos ahora al precio del gas en boca de pozo. Ya en nuestro gobierno, a través del Plan Gas, habíamos mejorado el precio para incentivar la inversión. Pero esto nos lleva a una discusión profunda sobre el costo y el precio del gas, una discusión que en el caso de los hidrocarburos es muy compleja. Es cierto que las empresas sólo ponen en marcha sus inversiones cuando esperan obtener una ganancia que les permita recuperar lo invertido. Pero en el sector petrolero, durante estos años, las petroleras privadas multinacionales no querían invertir lo necesario en Argentina porque exigían una rentabilidad similar a la que podían obtener en otras regiones, rentabilidad que con el barril de petróleo a 100 o 120 dólares era inmensa. No era que perdieran dinero, sino que en otros lugares del globo ganaban más. Por eso no invertían lo suficiente.

Se generaba así una paradoja. En los yacimientos ya existentes el costo de extracción del gas (llamado “lifting cost”) es muy bajo, inferior a 1 USD/Mbtu. Por lo tanto, las petroleras no sufren pérdidas vendiendo el gas internamente a USD 2. Pero exigían también un precio mucho mayor para invertir, porque en el costo del gas nuevo agregaban también el costo de la exploración de nuevos yacimientos. Es así que el precio del gas en boca de pozo es el resultado de una negociación con las petroleras en la que también tiene que existir un compromiso de reinversión de las ganancias y de incremento de la producción, a cambio de un precio mayor. Esto es precisamente lo que hizo nuestro gobierno, y dio resultados.

La cuestión no termina acá: una vez que se fija el precio del gas en boca de pozo, aparece otra decisión distinta: quién paga el precio de la importación y de los incentivos para que las empresas inviertan. En nuestro gobierno decidimos estimular la producción sin transferir ese costo adicional completo a los usuarios particulares y productivos, que estaban subsidiados.

Lo que propone el gobierno de Macri es muy distinto. En primer lugar, pretende transferir todo el costo, tanto del gas nacional como del gas importado, y también el incentivo para las empresas directamente a los usuarios. En segundo lugar, el precio más alto que reciben las empresas no está condicionado a que lleven adelante un plan de inversiones, ni a que sostengan la actividad y los puestos de trabajo. En lugar del Plan Gas que premiaba al que más producía, Macri modificó el precio del gas poniendo un “precio plano”, sin ningún condicionamiento. Es decir, les otorga el premio sin que hagan el esfuerzo. El resultado está a la vista: desde que subió Macri, la inversión y la actividad en el sector de los hidrocarburos se derrumbó.

Los subsidios en nuestro gobierno estaban asociados a una estrategia energética clara: mientras se alcanza nuevamente el autoabastecimiento, para lo que faltarían 4 o 5 años, no se trasladarían todos los costos a los usuarios. El gobierno de Macri decidió aplicar una política muy distinta: para los usuarios, subsidio cero. Tarifas altísimas, dolarizadas, al precio de importación. Para las petroleras: precios altos, ganancias inmensas sin compromiso de inversión y de actividad. Lo que esconde, en esencia, este tarifazo es un cambio diametral en la política energética argentina. El propio Ministro Arganguren declaró que “no es relevante recuperar el autoabastecimiento”. A confesión de parte…"

(Sacado de acá)

lunes, 29 de agosto de 2016

ARANGUREN BLANQUEA A LOS AUTORES INTELECTUALES DEL TARIFAZO


Sobre el "Club de los ex Secretarios de Energía", más información acá.

La "Declaración de Compromiso" que firmaron en 2014 los candidatos (incluyendo a Binner, Stolbizer, Cobos y Sanz) decía que "Los precios y tarifas energéticas deberán retribuir los costos totales de los bienes y servicios que produce, asociados a estándares de calidad y confiabilidad preestablecidos. Se reducirán los subsidios presupuestarios a la energía, no justificados socialmente, con la meta de tener precios mayoristas únicos en los mercados de gas y de electricidad y con el objetivo de finalizar el período de transición definido con un set de precios y tarifas que reflejen costos económicos. ". (las negritas son nuestras)

El original acá, en el Boletín oficial de hoy.

¿Para cuándo arman el "Club de los ex Ministros de Economía" con Cavallo, López Murphy, Machinea y Roque Fernández, así Prat Gay los convoca para que lo asesoren?

Ya saben lo que dicen: hay que saber rodearse de expertos.