LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 9 de mayo de 2022

UNA SOLUCIÓN EN BUSCA DEL PROBLEMA

 

El título del post no nos pertenece: lo leímos en Twitter, y nos pareció lo más ajustado que hay para la remanida discusión sobre la boleta única de papel que impulsa la oposición en el Congreso: la máxima que reza "si algo funciona bien, no lo cambies" aplica como pocas cosas a nuestro sistema electoral vigente -en sus grandes líneas- desde 1912. Por no mencionar que discutir reformas a ese sistema electoral supone -incluso por imperativo constitucional- niveles de consensos que no existen, y un grave aislamiento de la realidad social, y de cuáles son los problemas más graves que tiene hoy el país.

Los argumentos a favor del bricolage electoral son siempre los mismos, o sea escasos, tirando a nulos. Tanto que comienzan por trampear el debate, hablando de desterrar el fraude y garantizar la transparencia de los comicios, algo que -al parecer- solo se conseguiría con la boleta única de papel. Antes habían dicho lo mismo (y los mismos, o parte de ellos) del voto electrónico, lo cual da una idea cierta de la consistencia del planteo.

En éste tema como en todos, es pertinente empezar a llamar a las cosas por su nombre, y si hablamos de fraude, que sea fraude; es decir, falseamiento o alteración de la voluntad popular expresada en las urnas, cambiándola por trampas o triquiñuelas. No confundir con el clientelismo (cualquier cosa sea lo que se entienda por eso), como hicieron cuando las elecciones tucumanas en su momento, en una causa judicial bizarrra que llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Y fraude, lo que se dice fraude, no hay en la Argentina justamente desde 1912, cuando la ley Sáenz Peña aprobó el voto secreto; y luego desde 1946 cuando el peronismo terminó con el "fraude patriótico" de la Década Infame. Lo que hubo desde allí -aparte de los golpes de Estado, que arrancaron en 1930- fue proscripción de la mayoría electoral, elecciones condicionadas manteniendo proscripciones de algún candidato en particular (como con Lanusse) y elecciones anuladas, porque los resultados no eran del agrado del gobierno de turno, como con Frondizi. 

En todos los casos, en contra del peronismo, no a su favor: bastante gravoso es tener que soportar que los radicales olviden su propia historia de lucha contra el fraude para embarcarse en estas pavadas, como para tener que tolerar que además pisoteen la nuestra, acusándonos de fraudulentos.

Pero volvamos al principio: ¿cuál es el problema que pretende solucionar la boleta única, descartado el fraude electoral? Y decimos descartado porque ninguno de los dirigentes y partidos que la promueven hicieron jamás una denuncia donde y como corresponde (en la justicia electoral, aportando las pruebas del caso), por fraude electoral; sin contar que con el sistema electoral vigente ganaron las elecciones del 2015 (cuando eran oposición) en balotaje, y por un punto y medio, y en el 2019 fueron ellos los que organizaron la elección en la que perdieron en primera vuelta: ¿acaso un fraude electoral puede ser organizado por la oposición?

Todo eso sin contar los inconvenientes que trajo aparejados la boleta única allí donde se aprobó, como ocurre acá en Santa Fe donde rige desde 2011: mayor fragmentación de la oferta electoral, mayor preponderancia de las candidaturas de los famosos y personajes de la farándula (con ese sistema Miguel Del Sel estuvo a nada de ser gobernador dos veces, y dicen las malas lenguas que en una de ellas le birlaron la elección, con boleta única de papel y todo), aumento del porcentaje de votos nulos (por errores del elector) y en blanco, disminución del rol de los partidos en desmedro de los candidatos.

Además y como dijo Cristina en Chaco, acentúa los problemas de las llamadas "listas sábanas" (la lista completa ni siquiera se escribe en la boleta), y compromete la gobernabilidad porque segmenta y fracciona la elección en tantas elecciones simultáneas, como categorías de cargos hay en disputa: véase si no lo que pasa actualmente en Santa Fe, donde "el pacto de la boleta única" entre el Frente Progresista y el sector mayoritario de los senadores provinciales del PJ que co-gobernó entre 2011 y 2019 pretende seguir gobernando desde la Legislatura, aunque el gobernador sea Perotti.

Por no mencionar que esperpentos como Milei, con alta visibilidad mediática pero sin desarrollo político territorial en todo el país, verían acrecentadas sus chances de competir por la presidencia aunque luego no tuvieran sino un puñado de diputados o senadores que les respondan para impulsar sus proyectos en el Congreso: el país no está para tolerar más experimentos políticos. O que sin modificar el sistema de las PASO, cabe intuir que los que denuncian fraude estarían haciendo extensivas las sospechas a la competencia interna en cada partido o alianza (porque en ellas se vota con el mismo sistema), lo que sería el colmo de la incoherencia.     

Acaso éste efecto sea el buscado, como motivo real del impulso a la boleta única: un sistema político fragmentado y paralizado, sin mayorías sólidas que puedan impulsar transformaciones estructurales, y generando un escenario de liliputienses electorales donde todos se vean obligados a pactar en una suerte de "Moncloa criolla" para convenir "las tres o cuatro cosas en las que nos tenemos que poner de acuerdo todos los argentinos". Eso, o deslegitimar de antemano con denuncias al voleo de fraude electoral, otra posible candidatura de Cristina en el 2023, que la devuelva a la presidencia, si ése fuera su deseo.

PD: Si lo que quieren es evitar el fraude electoral, en lugar de impulsar el mamarracho de la boleta única podría empezar por modificar la distribución de las bancas en la Cámara de Diputados de la Nación, de modo de derogar la Ley 22847 de tiempos de Lanusse, devolverle a la provincia de Buenos Aires los más o menos 30 diputados de menos que tiene de acuerdo con su población, y que la CABA devuelva los 7 u 8 que tiene de más, calculados del mismo modo. (Más información al respecto, acá)

Tuit relacionado: 

domingo, 11 de abril de 2021

SOLUCIÓN ÚNICA

 


La boleta única de papel se sancionó en Santa Fe en 2010, a través de la Ley 13.156. Se dijo entonces que era una respuesta a la tergiversación de la voluntad popular que suponía la "ley de lemas", cosa que podría haber sido cierta si no fuera porque la ley de lemas había sido derogada en la provincia seis años antes, en el 2004, durante el gobierno de Jorge Obeid y a través de la Ley 12.367 que estableció las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias).

De allí que ahora, cuando a nivel nacional se discute si las PASO se posponen o directamente se suspenden, es un contrasentido que se proponga como solución la boleta única de papel como alternativa, porque acá coexisten las dos cosas hace 10 años, porque atienden a dos aspectos diferentes: una el "bricolage" electoral (el procedimiento para votar), y la otra a la forma de seleccionar los candidatos de los partidos políticos, que luego integran las listas que van a las elecciones generales. 

Pero con la boleta única sucede que sus mentores la consideran la solución única, algo así como un Paracetamol o Ibuprofeno para dolores electorales: si hay un problema con las elecciones, ponéle boleta única, sea una pandemia, o el presunto peligro de fraude.

Respecto a ésto último (si entendemos por fraude modificar la voluntad popular expresa en los comicios, con algún artilugio tramposo), tampoco tiene nada que ver: en la Santa Fe de la boleta única de papel la elección se sigue haciendo como desde la ley Sáenz Peña, pero sin cuarto oscuro. O sea, hay menos garantías, no más.

Y no podría ser de otro modo porque la Constitución de la Provincia (que data de 1962) dice en su artículo 29 -en lo que acá importa- lo siguiente: "La Legislatura de la Provincia dicta la ley electoral con las garantías necesarias para asegurar una auténtica expresión de la voluntad popular en el comicio, con inclusión, entre otras, de las siguientes: 1) la autoridad única del presidente de la mesa receptora de votos, a cuyas órdenes está la fuerza pública; 2) comienzo y conclusión de la elección dentro del día fijado; 3) escrutinio provisional público, en seguida de cerrado el acto electoral y en la propia mesa, cuyo resultado se consignará en el acta, suscripta por el presidente del comicio y fiscales presentes, a quienes el primero dará certificado de dicho resultado;...".

Lo cual nos lleva al otro tópico en el que se suele basar la necesidad de la boleta única, que es el robo de boletas en el cuarto oscuro: adviertan que no dice que para "asegurar una auténtica expresión de la voluntad popular en el comicio" haya que poner un policía en cada cuarto oscuro para que no se roben boletas, o que el presidente de la mesa acompañe a su interior a cada votante, a los mismos fines.

La sustracción de boletas es un delito (artículo 139 inciso g) del Código Electoral Nacional Ley 19945), que como tal nunca podría devenir en fraude, por la simple y sencilla razón de que se roban las que aun no fueron introducidas en las urnas por los votantes; cosa que es otro delito -éste sí que puede incidir en el resultado- contemplado en el inciso f) del mismo artículo del Código. Y respecto a la falta de fiscales (que es en realidad el motivo por el cual algunos partidos apuestan a la boleta única), es responsabilidad de los partidos, no del Estado.

De lo contrario nuestra Constitución provincial diría que debe haber al menos un fiscal presente, por cada partido o alianza que participen de la elección; o el Código Electoral Nacional citado, en su artículo 144 inciso 1) no dispondría la anulación de la mesa (en el escrutinio definitivo) cuando "No hubiere acta de elección de la mesa o certificado de escrutinio firmado por las autoridades del comicio y dos fiscales, por lo menos.". Es decir, si firman todos los que estuvieron mejor, pero con que lo hagan dos, basta.

Con éste sistema -perfectible como todos- los argentinos venimos votando en condiciones de razonable transparencia hace más de un siglo, solo interrumpidas (dictaduras aparte) por el "fraude patriótico" en la Década Infame, y por la proscripción del peronismo entre 1955 y 1973, cuando los problemas eran otros, y no el "como" se vota. Curioso: es probable que, siguiendo el hilo histórico de las tradiciones partidarias, los que hoy defienden la boleta única como presunta garantía contra el fraude o tergiversación de la voluntad popular, hayan acompañado ambas tropelías.

Con la boleta única, en cambio, siguen existiendo al día de hoy dudas sobre la legitimidad del resultado del 2011 (cuando computados el 85 % de los votos ganaba Del Sel y luego terminó perdiendo), y en el 2015 estuvimos un mes esperando saber quien era el gobernador de la provincia. No fue culpa de la boleta única, claro, como entonces no puede ser ella la que garantice la transparencia de las elecciones, como nos la quieren vender.

Fíjense que, tal como decíamos más arriba, se confunde un aspecto (la selección de los candidatos) con el otro (el "tutorial" del procedimiento de votación), que cuando se habla de posponer o suspender las PASO por la pandemia, hay quienes ven el fraude en eso, lo cual es ridículo: se podría decir que a los candidatos los elija cada partido o alianza en elecciones internas o haya listas únicas rosqueadas, y nada tendría que ver con que luego esas listas deben someterse a la voluntad de los electores, en las elecciones generales.

Y el último argumento, que es el sanitario como se dice acá, es el más ridículo de todos: con la boleta única no se evita la circulación masiva de personas (eso sucedería con el voto por correspondencia, o con el "televoto"), ni su aglomeración en los locales escolares y en las colas en cada mesa receptora de votos. Por el contrario y como se dijo, el cuarto oscuro deja de ser oscuro, porque dentro de él están las autoridades de la mesa, y varios votantes al mismo tiempo, a escasa distancia, generalmente menor de la que marca el distanciamiento social exigible en la pandemia. Eso sin contar que también se manipulan objetos: papel, lapiceras, documentos, para el que caso en que se entienda que el virus se propaga de ese modo, sobre lo que no hay consenso científico.   

En lo que sí mejora la situación la boleta única, es para las empresas que las imprimen, como Boldt (la concesionaria de dos de los tres los casinos de la provincia desde 2006, y del procesamiento de las apuestas de la Lotería desde 1984), o Artes Gráficas del Litoral (AGL), la empresa conformada como socios en partes iguales (50 y 50 % del capital accionario) por el diario "El Litoral" y Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA), es decir Clarín (con su planta impresoras inaugurada apenas un año antes de que se aprobara la boleta única en Santa Fe); a las que el socialismo les adjudicó -juntas, separadas o con alguna firma fantasma de su cercanía como Su Papel-  la impresión de las boletas en 2011, 2015 y 2019, y en todas las elecciones provinciales intermedias habidas desde entonces.

Actualización: Por supuesto nunca falta el boludo autóctono como éste de acá, que nunca defrauda: a favor de la boleta única, pero también de los sobres:



martes, 15 de diciembre de 2020

ERES MEJOR CUANDO CALLAS

 


"Por algo me eligieron jefe de bloque peronista en el Senado. Llegué a dudar de la voluntad del Frente Progresista en todo esto que estoy atravesando. Pero acá hay una persona con ánimo de romper todo: Sain." (No queda claro si al presidente del bloque de senadores del PJ lo eligen los senadores del PJ, o el Frente Progresista. No duda de los radicales y socialistas -que se apuraron a subir a las redes sociales el video de la declaración de Ponce Ashad-, pero sí de Saín. A veces aclarar oscurece, o está pidiendo públicamente que no lo dejen solo porque habla)  

"No hay ningún punto de comparación de esto que me pasa con lo de (el ex vicegobernador) Antonio Vanrell, en la década del 90. Es como comparar a Carlos Reutemann con Perotti. A Perotti lo subimos nosotros. Lo llevamos a caminar por nuestros departamentos. (Alcides) Calvo en Rafaela sacó 15 mil votos más que Omar. En general, Perotti sacó menos votos que todos nosotros." (¿En la comparación Perotti sería Vanrell -que terminó destituido por choro- y él Reutemann? Queda claro que le gustaba más Reutemann que Perotti, el problema es que Reutemann desde el 2015 juega para el PRO, tanto que ese año contribuyó a la derrota del PJ en la elección a gobernador. Parece que entonces a Traferri no le preocupaba que el peronismo santafesino no tuviera destino. Que los senadores tengan más votos en sus departamentos que el candidato a gobernador se explica muy fácil: la Banelco de los subsidios arreglada con el socialismo -y hoy también investigada en la justicia- y la boleta única, aprobada en el 2011 mediante el acuerdo entre el socialismo y los senadores del PJ, encabezados por Traferri. Con tres candidatos distintos (Rafael Bielsa, el "Chivo" Rossi y Perotti) el PJ perdió tres elecciones seguidas a gobernador (2007, 2011 y 2015). En las dos últimas hubo boleta única. Si los senadores son los dueños de los votos ¿por qué no derogaron la boleta única y traccionaron a la fórmula de gobernador para que el peronismo ganara antes? La respuesta es muy sencilla: porque mientras los reelijan a ellos, les chupa un huevo quien sea gobernador. De hecho, en la misma conferencia Traferri confiesa abiertamente que se sintió más cómodo con los gobernadores socialistas que con Perotti)   

"¿Por que no voy a hablar con Miguel Lisfchitz, a quien lo eligieron 700 mil santafesinos? Y eso no quiere decir que haga negociados. Es lógico hablar con la oposición. Si algo le tengo que recriminar al gobierno al que yo contribuí a elegir es que no haya diálogo." (El problema no es que hablés, sino lo que arreglás: en el 2018 -cuando avanzaban las denuncias en la justicia por los subsidios en el Senado, las cooperativas truchas de Corral, las horas OSPE y los concursos arreglados en la policía- en cuestión de horas modificaron la ley del MPA para que a los fiscales los sancionara la Legislatura. En el 2019 y durante los seis meses de transición le votaron a Perotti -contra su voluntad- el Plan Abre y el presupuesto del primer año de su gestión. Y hace unos días en 20 minutos las leyes sobre gastos reservados e incompatibilidades del MPA, que con los dichos del propioTraferri queda más claro que nunca que son contra Saín, no por "la transparencia y la calidad institucional". Eso sin contar que le rechazaron al gobernador el Plan Incluir, que reemplazó al Abre.)   

"Perotti hoy está sufriendo la Gobernación. No la disfruta. Lo conozco hace 31 años. Así el peronismo no tiene destino en 2021. Se trata de saber cómo construir en la política. O vos me seducís para que sea parte de tu espacio y también tengo que ser parte. No sé a dónde vamos en seguridad, en obra publica, en medio ambiente y en trabajo. No hay que ser necio. También ocurrió la pandemia, que nos paralizó. Pero si hubiera un esquema de diálogo en el cual se nos dijera que hay planificación, que en seis meses se larga algo, sería distinto. Hoy no hay nada de eso." (Y sí, medio que si heredás un choclo de deuda con proveedores y contratistas, te arman el presupuesto, no te quieren votar de una las leyes de emergencia, se te viene encima una pandemia, te contagiás del COVID y parte de tus bloques legislativos te patean en contra obligándote a vetar leyes disparatadas, la tenés que sufrir. Es raro esto de que el peronismo no tiene destino ahora, cuando ganó, y lo tenía antes, cuando perdía elección tras elección. O que le está pidiendo al gobernador que lotee el gabinete y les tire a ellos cuatro ministerios. Una pena que no aprovecharan para dialogar los seis meses de transición, en lugar de votarle a Perotti el Plan Abre y el presupuesto. O que pidan la cabeza del ministro de Seguridad ahora, y no antes, con el socialismo, cuando no solo no le pidieron la cabeza de Lamberto o Pullaro pese a sus desastrosas gestiones, sino que les votaron la emergencia en seguridad, en base a la cual -por ejemplo- adjudicaron obras en Rosario por el Plan Abre por varios cientos de millones de pesos, entre 5 o 6 empresas aportantes de campaña del socialismo, sin licitación. Sí, ese mismo Plan Abre que Traferri planteó en una ley extenderlo a toda la provincia)   

"Definitivamente no creo que el gobernador esté atrás de esta maniobra. A mi modesto entender, esta maniobra comenzó el 21 del septiembre del año pasado con una nota que escribió Hernán Lascano para Aire de Santa Fe: El bando más tradicionalista, cuyo referente soy yo, decía la nota, frecuenta al jefe de Unidad Regional de San Lorenzo, Gonzalo Paz. Lo desafío que me traigan una sola vez que yo fui a ver a Paz a la Jefatura. No tuve ningún tipo de relación con Paz. Lo saben todos en San Lorenzo. Ahí le dije a mis pares: «Empezó la campaña de desestabilización al Senado». Y de intentar, en base al jefe de inteligencia, con carpetazos mostrar quiénes son los buenos y quiénes son los malos. No creo que el gobernador esté en eso. El gobernador está mal asesorado. Le dijimos a Perotti sobre la preocupación por el Ministerio de Seguridad. En lugar de ir para adelante, vamos para atrás. Cada vez que Perotti intentaba tener una buena relación con la Legislatura, aparecía Saín para explotar todo." (Sabe que el ministro hace tareas de inteligencia política -lo que está prohibido y es delito- y no lo denunció. Pero sí sacó en minutos una ley sobre el uso de los fondos reservados, que dice que no tiene nada que ver con Saín. Y lo quiere dejar a Perotti como un pavote que no sabe lo que hacen sus ministros, ni lo que está pasando)   

"Estábamos reunidos con Perotti, Alejandra Rodenas y Roberto Mirabella en la Casa de Santa Fe. Discutíamos conformar una agenda legislativa. La pregunta fue cómo se hacía antes. Cuando gobernaba Antonio Bonfatti íbamos los presidentes de bloque con el ministro de Gobierno y discutíamos las leyes. Discutíamos el endeudamiento y, al aprobarlo, solicitábamos obras para nuestros departamentos. ¿Se acordaban todas? No. Se acordaba el 60 por ciento de las leyes. Pero eso lleva paciencia, búsqueda de consenso. Uno no puede pensar que tiene la verdad absoluta. Son dos modelos antagónicos de construcción. Uno intolerante y otro dialoguista. Con Lifschitz era lo mismo. Costaba más, porque era más difícil. Pero las leyes las logramos producto del diálogo y el consenso." (O sea, para él el mejor gobernador fue Bonfatti, y el peor es Perotti, que sería un intolerante. Y hay que creerle que en el 2019 hizo campaña para que Perotti le ganara a Bonfatti. Mejor no pedirle precisiones sobre cuanto más costaba ponerse de acuerdo con Lifschitz) 

(Las negritas son nuestras, el original acá

viernes, 26 de julio de 2019

BOLETA ÚNICA: ¿HASTA CUANDO?


Cuando en el 2011 se discutió en la provincia la adopción de la boleta única, el socialismo tuvo la astucia de presentarla como la contracara de la ley de lemas: el nuevo sistema venía para garantizar que no se tergiversara la voluntad de los electores, y para terminar con la fragmentación de los partidos políticos y la oferta electoral. 

El dilema era, por supuesto, falso: la ley de lemas o de "doble voto simultáneo" aprobada en 1991 con un consenso transversal a todos los partidos (Usandizaga fue uno de sus más firmes impulsores) fue derogada en el 2004, cuando durante el gobierno de Obeid y a instancias de un proyecto del Poder Ejecutivo, se aprobó la Ley 12.367 que estableció las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias), cinco años antes de que Cristina las impulsara en la nación. 

Y que decir de la fragmentación de la oferta política: que la boleta única no hizo sino aumentarla, y acelerar la proliferación de candidaturas, listas y sellos de goma que son el soporte jurídico sobre el cual se montaron candidaturas de famosos, potenciadas por el hecho de figurar las fotos en las boletas. 

Fenómenos como los de Miguel Del Sel, Emilio Jatón o Amalia Granata no se explican solamente por la boleta única, pero no es casual que con ella hayan alcanzado la magnitud que tuvieron, porque personaliza la oferta electoral, fragmenta las representaciones partidarias e induce desde el propio sistema al corte de boleta, armando verdaderos rompecabezas electorales.

La boleta única puede justificarse -en nuestra humilde opinión- solo desde el punto de vista de la logística electoral de las fuerzas menores con problemas para fiscalizar adecuadamente los comicios, y ni siquiera desde allí: el fenómeno folklórico del robo de boletas nunca tuvo (desde la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912) la entidad suficiente para alterar los resultados, salvo en períodos de fraude abierto y explícito; que no son los actuales. No se nos ocurre otro problema achacable a nuestro perfectible pero sin dudas seguro sistema lectoral tradicional (con controles cruzados y replicantes), que se pueda resolver apelando a la boleta única.

Pero además hay otro asunto que el experimento de bricolage electoral instaurado en Santa Fe en el 2011 compromete severamente, y sobre el que queremos reflexionar, que es la gobernabilidad: de las tres elecciones generales a gobernador celebradas bajo el sistema hasta hoy, en dos de ellas quien ganó en esa categoría no pudo contar con mayoría propia en la Cámara de Diputados porque otra lista se adjudicó la mayoría automática (28 miembros sobre 50) que establece la Constitución provincial para ella; y Miguel Del Sel, que en el 2015 estuvo a menos de 1600 votos de ser gobernador, si lo hubiera conseguido tampoco hubiera tenido mayoría propia en Diputados.

Precisamente los constituyentes santafesinos de 1962 diseñaron la actual Constitución provincial (en tiempos de proscripción del peronismo, masivo voto en blanco y dudas sobre donde irían los votos de la fuerza proscripta) con elección de gobernador y vice por mayoría simple y sin balotaje (con lo cual cualquiera puede ganar una elección sin necesidad de una aplastante cantidad de votos), y la mayoría automática en diputados, pero partiendo de la idea de que esa parte de la boleta iba a acoplada a la de la fórmula ejecutiva: precisamente fue el propio Frente Progresista (creador y promotor de la boleta única, vía Pablo Javkin cuando era diputado) el que sostuvo en el 2011 que eso implicaba asignarle automáticamente los 28 diputados al que ganaba la elección a gobernador; aunque su lista de diputados provinciales no fuera la más votada.

Recordemos además que la misma Constitución provincial establece un Senado compuesto por un senador por Departamento, elegido por simple pluralidad de sufragios en cada caso; con lo cual una fuerza política podría ganar nueve (9) departamentos por gran distancia de votos en cada uno de ellos, y al mismo tiempo perder en los otros diez (10) por solo un voto en cada uno, y no tener mayoría propia en el Senado, aunque tuviera más votos en la categoría, en toda la provincia. Esto quisieron evitarlo los constituyentes con la mayoría automática de Diputados para el que ganara, en el marco del sistema tradicional de boletas mal llamadas "sábanas".

Hemos dicho varias veces acá que los senadores provinciales de todos los partidos fueron impulsores decididos de la boleta única, porque les permite desengancharse de la suerte de la elección provincial, y retener sus bancas en cada distrito. La pregunta es hasta cuando podrán hacerlo, o cuando sucumbirán -por ejemplo- a manos de un famoso o famosa, potenciados por el efecto de la boleta única.

En las elecciones del pasado 16 de junio, en diez (10) de los diecinueve departamentos de la provincia, el candidato a senador del frente conformado por el PJ y sus aliados obtuvo más votos que la fórmula Perotti-Rodenas; y en nueve (9) de ellos era uno de los actuales senadores, que iba por su reelección; incluyendo a Alcides Calvo, que obtuvo en el Departamento Castellanos más votos qu el propio Perotti, tres veces intendente de Rafaela, la ciudad cabecera del departamento. 

En conjunto, en esos diez departamentos los senadores obtuvieron unos 66.000 votos más que la fórmula de gobernador y vice, en una elección que se terminó definiendo en su favor por casi 78.000 votos: pensemos lo que hubiera sucedido si el margen era más estrecho, como de hecho ocurrió en el 2015: con el sistema tradicional y los senadores traccionando en sus distritos al candidato a gobernador, el peronismo hubiera ganado la provincia, ya entonces; aun con un sector del peronismo jugando con el PRO.

A Bonfatti le sucedió lo mismo: los candidatos a senador del FPCyS lo superaron en votos en seis (6) departamentos, de los cuales salvo en Vera, en los otros el Frente tenía el senador, que iba por su reelección; y en la suma de esos departamentos la fórmula de gobernador y vice del actual oficialismo provincial estuvo más de 40.000 votos abajo que la suma de sus candidatos a senador. Alguien podría apuntar que en los otros departamentos es a la inversa: la fórmula de gobernador y vice suma más que todos los votos de los respectivos candidatos a gobernador, y de hecho ocurrió así, al menos en el caso del PJ y sus aliados.

Precisamente eso refuerza nuestro punto, en cuanto a los riesgos que entraña la boleta única en cuanto a la gobernabilidad, en un doble sentido: impide que los candidatos con más arrastre electoral (en un caso será el gobernador, en otros los senadores) empujen a los demás, y permitan mejores resultados para el conjunto. Ni que hablar si al análisis lo trasladamos a la categoría de diputados, donde hasta se alteró el podio de la elección, por la aparición de la lista de Granata (que condenó a "Cambiemos" al cuarto lugar), sin candidato a gobernador propios y repartiendo sus votos entre los demás.

Este fenómeno de las"Pymes" electorales potenciadas por la boleta única que ayuda a la personalización de la política, no es exclusivo de casos de famosos metidos a la política haciendo campaña con temas controversiales, como Granata y el aborto: del mismo cuño son las listas del "progresismo" local como Del Frade o Giustiniani, que tampoco tuvieron candidato a gobernador, y sumaron entre ambas unos 185.000 votos. En la discusión que seguramente se vendrá sobre el sistema electoral de Santa Fe habría que introducir también si es legítimo que haya fuerzas que compitan en esas condiciones, es decir sin presentar candidatos a los cargos más importantes (gobernador y vice).

Más en una provincia cuya legislación sobre partidos políticos es anticuada y más laxa que la nacional, en cuanto a los requisitos exigidos para que un partido político obtenga la personería electoral, y peor aun, la mantenga en el tiempo; otro factor sobre el que impacta la boleta única, que supuestamente -según dijimos al principio- venía para terminar con la fragmentación de la oferta política, algo que no podía conseguir, porque no está diseñada para eso.

Bonus track: para que no queden dudas de para que sirve realmente la boleta única, acá Lifschitz se lamenta que no rija en las elecciones nacionales, lo cual los obliga a promover el corte de boleta de su lista de diputados; para que no quede pegada al barrilete de cemento de la fórmula Lavgana-Urtubey, y poder colar por lo menos un diputado.

¿Vuelve "la cumbia de la tijera"?

viernes, 19 de julio de 2019

CON RAZÓN LO TENÍAN ESCONDIDO


Llamaba la atención que este año en particular no hubieran hecho escombro con la impresión de las boletas únicas, o que en El Litoral no apareciera ninguna nota al respecto, ponéle.

No supimos a tiempo (o sea, antes de las PASO y las generales) quienes iban a imprimir las boletas para las elecciones, que vinieron complicadas en un montón de temas: reparto de la publicidad en los medios, escaneo de los telegramas y escrutinio provisorio, software que se iba a usar, intento de armar una consulta popular por la reforma constitucional en paralelo.

Y ahora, viendo el decreto de apertura que recién “aparece” cuando ya las elecciones pasaron, se entiende todo: si antes de votar sabíamos que otra vez las boletas las iban a imprimir Boldt y AGL (Artes Gráficas del Litoral), seguro que se armaba quilombo.

Boldt, la licenciataria de dos de los tres casinos de la provincia, la que hace la lectura electrónica de los juegos de la Lotería provincial desde 1984 y la que le alquila a la provincia oficinas en el puerto de Santa Fe, en inmuebles de los que la provincia es dueña.

Y AGL, la sociedad conformada hace 10 años (justo este año fueron los festejos, se ve que el gobierno de Lifschitz se sumó con un regalo) en un 50 % por ciento por la empresa dueña de “El Litoral” (que ahora también lo es de “La Capital” de Rosario), y por el Grupo Clarín, a través de AGEA (Arte Gráfico Editorial Argentino). Tanto, que el domicilio de la empresa (cuya planta impresora está en Sauce Viejo) es en Buenos Aires, en la calle Tacuarí.

La adjudicación de la impresión de las boletas significó para la provincia un gasto de casi 400 millones de pesos, de los que AGL se quedó con la mitad, y Boldt con la mayor parte del resto, con dos detalles “de color”, a saber:

La Imprenta Oficial de la provincia avisó que no podía imprimir las boletas “porque estaba en remodelación”. ¿Y los años anteriores por qué no las hizo, viene en remodelaciones desde que en el 2011 se implantó la boleta única en Santa Fe?

Los organismos técnicos aconsejaron pedirles a Boldt y AGL una “mejora de oferta” de acuerdo con el artículo 133 de la Ley 12.510, porque sus precios eran muy caros. Pero la Secretaría Electoral de la provincia (a cuyo titular le acaban de llamar a concurso el cargo que subroga, después de las elecciones) dijo que no había tiempo para eso, porque tenían que entregar la boletas 30 días antes de las PASO.

Las elecciones fueron convocadas el 17 de diciembre del año pasado, la licitación para imprimir las boletas la lanzaron el 10 de enero de este año(24 días después), las ofertas técnicas las abrieron el 28 del mismo mes (18 días después) y las ofertas económicas el 15 de marzo (17 días después de abiertos los primeros sobres).

El decreto de adjudicación lo firmaron el 25 de marzo, o sea 56 días después de abiertos los sobres con la oferta técnica 10 días después de abiertas las ofertas económicas, y apenas 34 días antes de las PASO. ¿Y en todo ese tiempo no pudieron pedirles por -digamos- 48 o 72 horas que mejoraran sus ofertas?

jueves, 20 de junio de 2019

PLAN ABRE VERSUS BOLETA ÚNICA


La imagen de apertura está armada con capturas de pantallas de El Litoral y La Capital, en sendas notas que daban cuenta de la distribución del voto en las ciudades de Santa Fe y Rosario, en el primer caso para la categoría de gobernador y vice, y en el segundo para intendente y concejales, aunque se dio lo mismo en la categoría anterior: donde están los círculos azules se impuso el peronismo, y en los naranjas, el Frente Progresista.

En ambos casos ganaron el PJ y sus aliados en los barrios del borde oeste de anbas ciudades, los más alejados del centro, con mayores carencias de infraestructura y donde los estragos sociales de las políticas económicas del gobierno de Macri se hacen sentir con más fuerza. A la inversa el hasta diciembre oficialismo provincial se impuso en los barrios donde tienen cloaca, asfalto, agua potable y todos los servicios, habitados en su mayoría por las clases medias.

La excepción sería en Santa Fe la elección de Emilio Jatón a intendente (ganó parejo en todas las seccionales), que sumó muchos más votos que Bonfatti para gobernador en la ciudad, y es un fenómeno de otro tenor, aunque vinculado a lo que aquí queremos en parte analizar: la boleta única.

Este corte social y geográfico del voto en las dos principales ciudades de la provincia se viene repitiendo, casi sin cambios, elección tras elección; por lo cual alguno podría preguntarse entonces donde está la novedad. La respuesta es que no la hay, pese a la propaganda oficial del socialismo en contra, que nos cuenta las maravillas del “Plan Abre”; que se despliega justamente en esos barrios marcados de azul en las dos ciudades, donde gana el peronismo; que no controla desde hace años el aparato del gobierno provincial o municipal, y desde 2015, tampoco el del gobierno nacional.

Y aquí aparece el primer dato: el publicitado plan de “inclusión social” del socialismo, tan elogiado por el Observatorio Social de la UCA (opinión para nada desinteresada, como veíamos hace poco acá) al parecer no fue tan inclusivo, o no por lo menos al punto de hacer que allí donde se aplicó, redundara en votos para el candidato socialista a la gobernación que al menos acá en Santa fe no se despegó en sus recorridas de Jatón; que ganó en esos mismos barrios, ampliamente, para la intendencia.

En Rosario este mismo comportamiento se reitera de una elección a la otra, y la mala perfomance de Bonfatti en las PASO y la elección general en los barrios periféricos de la ciudad pone en entredicho no ya la eficacia del promocionado “Plan Abre”, sino el supuesto carácter progresista e inclusivo de las gestiones municipales del socialismo, por 30 años.

Tanto como el fracaso del Plan Abre, los resultados en Santa Fe y Rosario con diferencias tan marcadas de procedencia geográfica y de clase de los votos, pero con triunfo del candidato socialista a la intendencia de la primera (la segunda estuvo a muy poco de perderla con el peronista Roberto Sukerman), se explican por otro invento socialista: la boleta única. 

En efecto, con el sistema tradicional, Jatón (que funcionó como candidato “cacht all”, atrapando votos de todos lados) podría haberle traccionado votos a Bonfatti en Santa Fe, y ponerlo en mejores condiciones para dar la pelea. Por contraste, en esas mismas condiciones la boleta de Omar Perotti a gobernador hubiera traccionado a Roberto Sukerman a ganar para el peronismo la intendencia de Rosario. 

jueves, 30 de mayo de 2019

CUANTOS RECUERDOS


Tal como da cuenta la imagen de apertura (sacada de acá), el martes se cumplieron 10 años de la inauguración de la planta de Artes Gráficas del Litoral (AGL) en Sauce Viejo, en la que se imprimen el diario El Litoral y Clarín, y muchos otros.

La empresa es una sociedad conformada por partes iguales entre los dueños del vespertino local (que hoy no son los mismos de entonces por el retiro de Gustavo Víttori, que aparece en la foto), y Artes Gráficas Rioplatenses, la empresa con la que el Grupo Clarín edita el diario.

Como se puede ver en la foto y lo destaca la crónica, en la inauguración el ex arzobispo Arancedo bendijo las instalaciones y estuvieron presentes (círculos rojos) el entonces gobernador Hermes Binner, el que era intendente de Santa Fe Mario Barletta (por entonces, todos socios en el Frente Progresista Cívico y Social) y quien era en ese momento Ministro de Gobierno y Reforma del Estado de Binner, y hoy candidato a gobernador por el FPCyS, Antonio Bonfatti.

Pero además de ellos y de Víttori y otros ejecutivos de “El Litoral” estaban (círculos amarillos) en representación del Grupo Clarín nada menos que Héctor Magneto, Lucio Aranda y Jorge Rendo: es decir dos de los accionistas mayoritarios y el “gerente de operaciones externas”, eufemismo por valijero u operador estrella del multimedios.

Señal de la importancia que le daba Clarín al emprendimiento, y señal también de la importancia que le daban socialistas y radicales a mantener fluidos vínculos con el Grupo, y con el diario local, que les marcaba (y marca aun hoy) la agenda.

Recordemos además que por entonces (mayo del 2009) el país aun vivía los coletazos del conflicto del primer gobierno de Cristina con las patronales agrarias por las retenciones móviles; conflicto en el cual todos los destacfados en la foto (los funcionarios provinciales y los dueños de ambos medios) se alinearon sin fisuras con los agrogarcas: Binner llegó a cederles a Biolcatti, Miguens, Llambías y los suyos el balcón de la Casa de Gobierno para anunciar desde allí la profundización del lock out agropecuario, con desabastecimiento y cortes de rutas incluidos.

Y en las elecciones legislativas que sobrevendrían después socialistas y radicales (estos en todo el país) “alquilaron” sus listas de candidatos a los “agrodiputados”, para que vehiculizaran en el Congreso su reclamo a través de la oposición al kirchnerismo.

Pero hubo más: después de la inauguración de AGL, en 2011 y en el tramo final del mandato de Binner, la provincia adoptó el sistema de boleta única de papel para las elecciones de cargos provinciales y municipales; y por el Decreto 487/11 el propio Binner le adjudicó la impresión de las boletas en forma directa (es decir, sin licitación pública) a la empresa formada por la sociedad entre Clarín y El Litoral:


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Buscaba comprar así blindaje mediático para su proyección nacional ya que no podía ser reelecto en la provincia y ese mismo año 2011 fue candidato a presidente enfrentando a Cristina, con los resultados conocidos: perdió por 54,11 % contra el 16,85 % de los votos que cosechó.

Lo curioso es que al conocerse la adjudicación directa de la impresión de las boletas únicas a AGL Binner dijo no saber que la empresa era al menos en un 50 % propiedad del Grupo Clarín, pese a que como consta en la foto, estuvo presente en la inauguración junto con Bonfatti, y en presencia de Magneto, Aranda y Rendo.

8 años después, siguen intentando como entonces “construir una alternativa progresista que nos permita salir de la grieta” y coso, apoyando a Lavagna, el candidato de la AEA (Techint, Arcor, Clarín), en franco tren de desinflarse, pero eso sí: nos dicen a los kirchneristas que lo tenemos que votar a Bonfatti porque es el que mejor representa lo que significó el kirchnerismo, y porque Perotti vaya uno a saber que dicen que hizo, y cuando.

martes, 15 de enero de 2019

FRAUDE POSTAL


Días pasado y a propósito de la idea del gobierno nacional de modificar las normas y procedimiento del escrutinio provisorio de las elecciones, eliminando los telegramas y la intervención del Correo, decíamos en ésta entrada: "En ninguna de las notas que dan cuenta de la intención del gobierno de modificar el sistema (en pleno año electoral, a meses de las elecciones, sin consulta con los partidos políticos) se hace la menor mención a que para eso estén pensando en enviar al Congreso un proyecto de ley, modificando los artículos señalados del Código Nacional Electoral; proyecto que además y de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 77 segundo párrafo de la Constitución Nacional, debería ser aprobado por mayoría absoluta del total de los miembros (no de los presentes) de cada Cámara. 

Y para el caso que alguna mente afiebrada (de esas que abundan en los despachos oficiales y las cercanías del presidente) suponga que pueden hacerlo por DNU, cabrá recordarles que la misma Constitución veda expresamente recurrir a esa herramienta tratándose del régimen electoral (artículo inciso 3) tercer párrafo CN)."

Debemos reconocer que la creatividad de los genios jurídicos que rodean a Macri nos superó, o al menos eso es lo que se desprende del Decreto 45/19, que modifica el procedimiento para el voto de los argentinos residentes en el exterior (completo acá en el Boletín Oficial de ayer); valiéndose del artilugio de modificar el Decreto 1138/93, que reglamentó en su momento la Ley 24007 (1991), que habilitó el voto de los argentinos que viven en el exterior. 

La modificación consiste sustancialmente en habilitar el voto por correo (incorporando todo un capítulo nuevo a la reglamentación), reemplazar las boletas de los partidos por la boleta única en papel y disponer que no se divulguen los resultados de la elección en el exterior durante el escrutinio provisorio, sino cuando se realice el escrutinio definitivo por la justicia electoral. La identidad del elector no se acreditaría mediante la presentación del DNI como en todos los demás casos, sino por "declaración jurada"; sin que se contemplen sanciones en caso de falseamiento.

Como ven, modificaciones sustanciales al procedimiento electoral decididas por el Poder Ejecutivo por decreto, sin pasar por una discusión en el Congreso nacional, en pleno año electoral, sin consenso con los partidos políticos y, si bien con efecto acotado a los 360.000 argentinos residentes en el exterior inscriptos en el Registro Electoral, avanzando sobre cuestiones que el gobierno vino planteando como reforma electoral, sin obtener consenso.

La reforma además pone en un cono de sombras esos votos, que no son pocos: recordemos que la mayoría de las encuestas vienen hablando de una elección presidencial que se resolvería en segunda vuelta, y que el balotaje del 2015 se resolvió por apenas 678.000 votos de diferencia, sobre más de 26 millones de electores que sufragaron: si todos esos votos del exterior fueran a uno de los candidatos (hipótesis improbable, que usamos al solo efecto del análisis), podían volcar la elección; que de todos modos se aviroza disputada y controversial. Ni hablar si ese puñado de votos determina que la elección se resuelva en primera vuelta (de acuerdo con las pautas del artículo 98 CN), o debe diferirse a una segunda.
  
Decíamos que el gobierno (Macri, en el decreto) aduce que lo único que está haciendo es reglamentar la Ley 24.007 de 1991 que habilitó el voto de los argentinos en el exterior, y utilizar la habilitación que le daba la misma en su artículo 5: "El Poder Ejecutivo nacional dictará la reglamentación de la presente ley, la que deberá prever las facilidades necesarias para asegurar un trámite sencillo, rápido y gratuito a quienes deseen acogerse a sus prescripciones, tanto en cuanto a la inscripción en el Registro de Electores Residentes en el Exterior como en cuanto al acto de emisión del sufragio.".

El razonamiento es falaz: reglamentar las leyes sancionadas por el Congreso es, ciertamente, una atribución constitucional del Poder Ejecutivo (artículo 99 inciso 2) CN), pero no desnaturalizando o alterando su espíritu: la misma Ley 24.007 dispone en su artículo 4 que "Esta ley queda incorporada al Código Electoral Nacional que será de aplicación supletoria en todo lo no previsto en ella."; de modo tal que la modalidad del voto (por ejemplo por correo), las formas de acreditación de la identidad del elector o las características de las boletas (las partidarias aprobadas por la justicia electoral, o la boleta única) sólo pueden ser las que regula el Código, o una ley que lo modifique, no un decreto del Poder Ejecutivo.

De hecho, luego de la sanción de la Ley 24.007, otras reformas al Código Electoral nacional contemplaron la situación de los argentinos residentes en el exterior que votan, ratificando así que se trata de competencia propia del Congreso: en 2009 la Ley 26.571 (la que incorporó las PASO) incorporó un párrafo final al artículo 32, por el cual se impone la obligación de remitir copia electrónica de los padrones a las representaciones diplomáticas y legaciones consulares del país en el exterior. Antes se había incorporado al artículo 15 el inciso 3), que menciona al registro de los argentinos residentes en el exterior, como uno de los que componen el Registro Nacional Electoral.  

La norma es una muestra más de que el régimen macrista no se entregará así nomás, y tampoco está dispuesto a jugar con armas limpias y reglas de juego claras, aunque eso le cueste una derrota que no parece dispuesto a admitir. También es un indicador de que no tienen tanta confianza ciega en el triunfo y la reelección de Macri como quieren transmitir en público los referentes de "Cambiemos", empezando por el propio presidente.

Lo que preocupa es el silencio y la inacción de la oposición frente a estas maniobras, que seguramente continuarán: mientras siguen discutiendo las posibles alianzas, frentes, posicionamientos o candidaturas, los principales referentes opositores deberían confluir en acciones concretas para detener estos intentos solapados (y no tanto) de fraude electoral), y comprometer a actuar en conjunto para garantizar la transparencia de las elecciones, y el respeto por la voluntad popular. Tuits relacionados:

lunes, 17 de julio de 2017

FUERON POR BOLETAS ¿OBTENDRÁN FACTURAS?


Como todos saben, en Santa Fe además de los diputados nacionales se eligen autoridades locales, básicamente concejales, comisiones comunales y en algunas localidades, intendentes.

Y como seguramente también saben, acá impera la famosa "boleta única" en formato papel, por lo que la impresión de éstas corre por cuenta del Estado, y no de los partidos políticos.

Pues bien, en función de eso el gobierno de Lifschitz licitó la impresión de las boletas para la elección provincial, y como pueden ver en las imágenes del decreto que ilustran el post, se presentaron cuatro propuestas.

Entre ellas, la de Boldt Impresores S.A. (del mismo grupo empresario que explota dos de los tres casinos de la provincia, y una vieja conocida del Estado provincial desde hace más de 30 años: ver a la derecha del blog la etiqueta respectiva), y la de AGL (Artes Gráficas del Litoral), la sociedad conformada en un 50 % por los dueños del diario "El Litoral" y AGEA (Arte Gráfica Editorial Argentina) del Grupo Clarín.

O por lo menos así era en sus orígenes, allá por 2009 cuando el mismísimo Magnetto vino a Sauce Viejo a inaugurar la planta de la empresa. Al día de hoy es muy posible que la participación de Clarín sea mayor, y controle la sociedad.

Como sea, pueden ver que mientras a Boldt le fue bien porque se quedó con la mayor parte del contrato (que son casi 42 millones de pesos), AGL se quedó afuera porque su oferta "no reunía las condiciones técnicas exigidas por el pliego"; sin mayores precisiones al respecto.

Pero además como los encargados de seleccionar las ofertas estaban apurados porque la elección se les viene encima (ver último párrafo de la imagen de apertura) optaron por no pedirle más aclaraciones a Boldt y a la otra empresa adjudicataria, y otorgarles el contrato.

Las dos son las mismas que ganaron en las dos elecciones anteriores (2013 y 2015): ver más info acá.  

¿La decisión de Lifschitz le costará un pase de facturas por el diario El Litoral y los medios del Grupo Clarín, incluso sin mencionar explícitamente el asunto?  


jueves, 23 de junio de 2016

OPORTUNIDAD SUGESTIVAMENTE PERDIDA


Minutos antes de entrar al quirófano para que lo operen de la rodilla, Macri anunció hoy el envío de la "reforma política" al Congreso: boleta única electrónica, obligatoriedad de los debates televisivos de los candidatos, regulación de la transición entre un gobierno y otro (?), en fin: el non plus ultra del oenegísmo.

Lo curioso es que -a juzgar por los anuncios- la espinosa cuestión del financiamiento de la política en general, y de las costosas campañas electorales en particular, apenas sobrevuela el proyecto; y eso que fue lanzado con el telón de fondo del caso López, y con la referencia del propio Macri al fallo del juez Lijo en contra del responsable financiero de la campaña de CFK en 2007, y empresarios aportantes.

Hasta donde se puede saber, la reforma no avanza sobre las disposiciones de la Ley 26.215 que regulan el financiamiento privado de los partidos políticos (además del financiamiento público que aporta el Estado), con las prohibiciones de su artículo 15: "Los partidos políticos no podrán aceptar o recibir, directa o indirectamente: a) contribuciones o donaciones anónimas. No podrá imponerse a las contribuciones o donaciones el cargo de no divulgación de la identidad del contribuyente o donante; b) contribuciones o donaciones de entidades centralizadas o descentralizadas, nacionales, provinciales, interestaduales, binacionales o multilaterales, municipales o de la Ciudad de Buenos Aires; c) contribuciones o donaciones de empresas concesionarias de servicios u obras públicas de la Nación, las provincias, los municipios o la Ciudad de Buenos Aires; d) contribuciones o donaciones de personas físicas o jurídicas que exploten juegos de azar; e) contribuciones o donaciones de gobiernos o entidades públicas extranjeras; f) contribuciones o donaciones de personas físicas o jurídicas extranjeras que no tengan residencia o domicilio en el país; g) contribuciones o donaciones de personas que hubieran sido obligadas a efectuar la contribución por sus superiores jerárquicos o empleadores; h) contribuciones o donaciones de asociaciones sindicales, patronales y profesionales. Las restricciones previstas en este artículo comprenden también a los aportes privados destinados al Fondo Partidario Permanente.".

El sistema vigente -salvadas esas prohibiciones- permite los aportes privados a los partidos políticos, sus campañas y sus actividades; y las donaciones son deducibles de Ganancias, hasta un 5 % de la ganancia neta del ejercicio (artículo 17 de la ley). Por supuesto que nadie que pone plata en una campaña limita sus expectativas futuras a ese beneficio impositivo: se trata en muchos casos de una inversión, de la que se esperan réditos.

Claro que si los mecanismos de control (para verificar por ejemplo que no se violen las prohibiciones del artículo 15, o los topes del artículo 16 de montos máximos que puede aportar cada donante) que dependen de la justicia son tan ineficaces que recién ahora se están objetando aportes a la campaña del 2007 (lo mismo le pasa al impoluto Partido Socialista, de acuerdo a lo que veíamos acá), quizás lo más razonable sería impulsar una reforma de la ley, de modo de lisa y llanamente prohibir los aportes privados, sean de personas o de empresas; y que el 100 % del financiamiento de los partidos provenga del Estado.

Eso siempre y cuando hablemos del financiamiento "por derecha", aquél que se puede explicar y del cual se puede rendir cuentas: al nivel de gastos que representa hoy por hoy una campaña presidencial (Hugo Alconada Mon hablaba esta semana en La Nación de 1000 millones de pesos para cualquiera de los tres principales candidatos en las presidenciales del año pasado), seguramente la menor porción.

Más allá de que Macri habló en la presentación de "controlar en tiempo real" los gastos de las campañas (algo que es competencia de la justicia, no del Ejecutivo) el proyecto no avanza sobre esta cuestión, que es mucho más trascendente que cualquiera de las que encara, para transparentar la política.

Una sugestiva omisión justo cuando se conoció ayer que buena parte del plan de obras públicas interanual aprobado por DNU (unos 45.000 millones de pesos, para ser más precisos) se lo lleva la obra del soterramiento del ferrocarril Sarmiento; encomendada a una UTE que integran entre otros IECSA, la empresa ¿de su primo Calcaterra?

lunes, 11 de mayo de 2015

ESTO NOS PASA POR NO SER LOMBROSIANOS


Porque de lo contrario, si te aparece un coso con ésta pinta y te dice "tengo un proyecto genial para las elecciones, se llama boleta única", lo sacás carpiendo con un flor de voleo en el otro.

Así estamos, por seguir ese consejo de "no hay que juzgar a un libro por la tapa".

viernes, 24 de abril de 2015

LOS VERDADEROS GANADORES DEL DOMINGO PASADO


En reiteradas oportunidades hemos hablado acá de la "Fapnelco", denominación local de la "Banelco" con la que De La Rúa compró en su momento en el Senado de la nación la ley de flexibilidad laboral.

Acá refiere a un mecanismo similar, aplicado en múltiples oportunidades por el gobierno de Bonfatti para "convencer" a los senadores provinciales del PJ de que acompañen algunos proyectos de ley del oficialismo, como por ejemplo la famosa "reforma tributaria" (ver acá).

Con gran astucia -de la que por ejemplo careció Binner- el gobernador hizo de la necesidad virtud, y suplió la dificultad de estar en minoría en ambas Cámaras de la legislatura abriendo generosamente la chequera; para que los senadores (y el vice Henn, que preside la Cámara) tuvieran cada uno una "cajita feliz" abundante para repartir en sus departamentos subsidios.

Una cajita que era de 38 millones en el 2013, subió a 63 millones en el 2014 y pasó a 115 millones éste año; en el que por ser electoral, seguramente terminarán siendo muchos más.

Con ese lubricante, a la mayoría de los senadores (sin distinción de oficialistas u opositores) les resulta muy sencillo conservar su banca, y revalidarla en cada elección: con las cifras del domingo, 16 de los 18 senadores que lo intentaron lo lograrían.

Los mismos senadores que fueron los primeros en advertir las posibilidades que abría para ellos el experimento de la boleta única: tres elecciones provinciales simultáneas y perfectamente separadas, de modo tal que podían hacer campaña para conservar sus feudos; sin comprometerse a fondo con el resultado de la elección a gobernador, o manteniéndose inmunes a él.

Una estrategia que hasta acá les funcionó de maravillas, en especial a los senadores del PJ; y que se convirtió en uno de los principales escollos (si no el principal) para la recomposición del peronismo santafesino en torno a un proyecto provincial concreto y viable, detrás del cual poner las candidaturas correctas para volver a gobernar Santa Fe.

Este combo de boleta única + Fapnelco trasvasa a las estructuras partidarias, y las cifras del domingo lo revelan claramente: mientras la fórmula Perotti-Ramos obtuvo 327.126 votos, la suma de los votos de los senadores del PJ (incluyendo 3 listas "disfrazadas" como independientes) ascendió a 396.724: casi 70.000 votos más.

A la inversa, mientras Del Sel sumó 481.278 votos, sus 19 candidatos a senador apenas arañaron 202.291: unos 279.000 menos.

Y en el FPCyS es donde más se nota que los amigazos senadores (de todos los partidos) juegan en sus departamentos a dos y tres puntas; pero principalmente para ellos mismos: sumados Lifschiz y Barletta alcanzaron 475.785 votos, y los senadores del oficialismo 644.358, unos 169.000 más. 

martes, 17 de marzo de 2015

DEVELADO EL MISTERIO (O PARTE DE ÉL) : BOLDT IMPRIMIRÁ LAS BOLETAS ÚNICAS


Hace exactamente un mes atrás nos preguntábamos acá el porqué del misterio que rodeaba a la licitación convocada por el gobierno provincial para contratar la impresión de las boletas que se utilizarán en las elecciones de este año en Santa Fe; y aventurábamos que podía obedecer a la intención de la gestión de Bonfatti de minimizar el impacto de que el contrato volviera a recaer en alguna empresa "polémica", como Boldt o AGL, la sociedad entre el Grupo Clarín y el diario El Litoral.

Y muy errados no estábamos: la imagen de apertura nos muestra el acta de preadjudicación de la licitación, en la cual vemos que el contrato (de alrededor de unos 170 millones de pesos) se lo repartirán entre Boldt (que imprimirá las boletas de las PASO), y Su Papel S.A.; que imprimirá las boletas de la elección general, como lo hiciera en el 2013.

El documento (que data del pasado 6 de éste mes) es el paso previo al decreto de adjudicación de Bonfatti, que muy probablemente a ésta altura ya haya sido firmado, pero aun así, no despeja todos los interrogantes en torno a la licitación.

Como por ejemplo cuáles fueron las otras dos ofertas presentadas, y misteriosamente "desaparecidas" del cotejo final, ya que (como pueden ver abajo) hubo cuatro y así fueron numeradas:


¿Habrá sido una de ellas de AGL, la sociedad Clarín-El Litoral?

¿Las dos que faltan fueron desestimadas por no cumplir con los requisitos del llamado, o fueron retiradas voluntariamente por las empresas, perdiendo en tal caso la garantía de oferta?

De ser el segundo caso, ¿la reculada de AGL (que subcontrata sus trabajos en Impripost, la sociedad 50 % y 50 % entre el Grupo Clarín y Techint) estará vinculada a la decisión de la UCR nacional de ir en alianza con el PRO, mientras en Santa Fe lo enfrenta desde el FPCyS? 

Entre los interrogantes que subsisten, está saber en cuanto se separaban las ofertas presentadas (a las que se les pidió una "rebaja", como consta en el acta) del presupuesto oficial; porque nada se dice sobre éste, y el socialismo ha tomado por costumbre licitar sin exponerlo previamente.

Y finalmente adviértase que en el acta se habla de una empresa (Boldt S.A.), y en el anexo con la nómina (incompleta, como vimos) de los oferentes, de otra: Boldt Impresores S.A.

¿Estaremos en presencia de otra de las "cajitas chinas" usualmente utilizadas por el grupo Boldt (como Boldt Gamming) para evadir impuestos, creando diferentes sociedades, para no quedar a su vez en tanta evidencia del inmenso arco de negocios que obtiene del gobierno provincial?