LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 8 de mayo de 2024

AL FINAL NO ERA TAN ASÍ....

 ...que les molestaban los modos presidenciales y el clima de crispación que había instalado en el país el kirchnerismo, porque ahora tenemos un presidente que dice guarangadas todo el tiempo (hasta frente a niños de escuela) y se pelea con todo el mundo, y no les molesta. 

... que les jodían las cadenas nacionales a la hora de la telenovela para anunciar cualquier cosa, porque ahora son en el prime time televisivo a la noche, para anunciar cualquier huevada o cosas que le cagan la vida a la mayoría de la gente y rodeado de todos sus secuaces, y acá no ha pasado nada. 

...que eran una barbaridad las restricciones para comprar dólares porque cada uno era dueño de hacer lo que quisiera con sus ahorros, y ahora no salen a protestar porque el gobierno dice que la gente tiene que financiarse sacando el canuto de dólares de los colchones, o les licuaron los plazos fijos.

...que les preocupaba el respeto por las instituciones de la república y la división de poderes, el Consejo de la Magistratura y el INDEC, porque estamos ante un gobierno autoritario que gobierna por DNU, virtualmente cerró el Congreso, sacas leyes bochornosas a las patadas y sin ningún debate, mientras no se tienen noticias de la existencia de la Corte Suprema o el Poder Judicial, y ya no parece ser un tema de extrema gravedad.

...que les indignaban la corrupción, los negocios desde el Estado y la entrega del agua, los glaciares y los recursos naturales, porque ahora están entregando todo a perpetuidad, con nombre y apellido de los nuevos dueños y de golpe no solo que les parece bien, sino que es imprescindible para que el país salga adelante.

...que estaban muy preocupados porque íbamos a camino a Venezuela, porque nos pasamos varias estaciones y estamos cerca de ser Haití o Sierra Leona, con parada en una colonia yanqui ya que hasta van a ponernos una base en Ushuaia, y no parece que haya mucha indignación al respecto.

...que eran cosas imprescindibles y que no podían faltar los vasitos de Starbucks, los tampones o las vacunas de Pfizer, porque están faltando -o no los entregan- los medicamentos oncológicos o para enfermedades de tratamiento complejo y la gente no puede comprar cosas de la canasta básica de alimentos, y no pasa nada.

...que el salario no era ganancia y por eso no tenía que pagar impuestos, porque acaban de votar que los vuelva a pagar, y es como si de golpe les pareciera que está bien.

...que los indignaba el "vamos por todo" y el excesivo poder del presidente, porque terminan de votarle a Milei la delegación de facultades extraordinarias para hacer literalmente lo que se le plazca violando la Constitución Nacional, y ni se mosquearon.

...que estaban hartos del maltrato al periodismo y la falta de respeto por la libertad de prensa, la falta de conferencias de prensa porque "queremos preguntar", porque Milei les dice a los periodistas que osan preguntarle algo incómodo (no hablemos ya de cuestionarlo) que son ensobrados, les suelta la jauría de trolls rentados con la nuestra y puso a un nabo que todos los días -con la nuestra- hace conferencias de prensa, pero para hablar de lo que a él le interesa, y no contestar ninguna pregunta, y ni se mosquean.   

...que estaban cansados del coro de aplaudidores, los patios militantes y un gobierno que solo les hablaba a los convencidos, porque ahora a Milei le arman los algoritmos y las encuestas de Yrigoyen, y se la pasa retuiteando las fake news y los ataques y agresiones de sus granjas de trolls, y no les merece ni siquiera un comentario.

...que les daba "vergüenza como nos ven en el mundo", o lo que podían pensar afuera. Desde el presidente a los embajadores pasando por la impresentable canciller suman un o varios papelones diarios y nos han hecho pelear con todo el mundo, excepto Estados Unidos, el Reino Unido, Israel y Ucrania; o sea todos los que votan siempre en nuestra contra en la ONU por el tema Malvinas. Y les chupa un huevo.

Al final no era tan así que había un montón de cosas que los indignaban, les molestaban o eran fundamentales. Al final era antiperonismo nomás.

miércoles, 19 de agosto de 2020

AL FINAL ERA ODIO NOMÁS


Cuando allá por el 2012 o 2013 empezaron los primeros cacerolazos urbanos contra el gobierno de Cristina por las restricciones a la compra de dólares bautizada como "cepo" por los medios, quedaba claro que eso era el disparador de las protestas, pero que los motivos que las alentaban, eran de los más variados; desde el impuesto a las Ganancias hasta la presunta corrupción oficial, o el autoritarismo del gobierno y de la presidenta. Recalcamos: disparaban las protestas, pero no las explicaban.

Por entonces no faltaron quienes desde el propio oficialismo y -sobre todo- desde quienes habiendo pertenecido al kirchnerismo habían tomado distancia de él, le reclamaban a Cristina que "escuchara las demandas", porque se trataba de gente que buscaba ser representada. El problema -decían- era la cerrazón del kirchnerismo y de la propia Cristina, que les hablaban solo a los propios, y habían perdido la capacidad de captar a nuevos sectores, o retener algunos apoyos sociales que en otros tiempos supo conquistar.

Ese era el núcleo conceptual de los "pedidos de autocrítica", y a la hora de buscar causas y culpables de la victoria de Macri en el balotaje del 2015, fueron por ahí. También de esa línea conceptual se nutrió la idea del ocaso definitivo de Cristina y el kirchnerismo, y el diseño de una "oposición racional y responsable" al macrismo, al que imaginaban sentando una larga hegemonía, con un ciclo prolongado de permanencia en el poder al cual había que adaptarse. 

No hace falta remarcar acá y ahora cuan errados estaban en todo -en haber acompañado al macrismo apoyando inicialmente sus políticas más dañinas como el endeudamiento, o en pronosticar ocasos y finales que gozan hoy de buena salud-, porque los hechos hablaron por sí mismos.

Como hablan por sí mismas las manifestaciones de protesta opositoras que se vienen repitiendo desde el inicio de la pandemia, con un pico el lunes pasado, con discreto acompañamiento, en distintos puntos del país. Muchos de los que en aquellos años reclamaban autocríticas, y pedían "oír a la gente", hoy son parte del gobierno de Alberto Fernández y del "Frente de Todos", con responsabilidades institucionales importantes.

Y habrán podido comprobar en cuero propio (es decir, estando en un gobierno al que le protestan) que las cosas no son tan sencillas como pensaban, o quizás sí, y en todo caso en su momento ellos complejizaron cosas más simples, en el afán de "desmarcarse" de un gobierno del que ya no se sentían parte, o -y esto no es poco frecuente- descontentos porque dentro de ese gobierno, no formaban parte del núcleo central de toma de decisiones: a veces los pedidos de autocrítica y las demandas de mayor participación en las estructuras del Estado se parecen tanto, que terminan siendo iguales.

Lo que dejan claro las marchas opositoras de las últimas semanas es que no se trata de gente "que busca ser representada", ni muchos menos que esa representación pueda ser asumida desde el gobierno. Por empezar, van ganando cabida al interior de los que se movilizan los discursos de neto corte golpista: se piden renuncias, se montan patíbulos, se habla -por irónico que parezca- de helicópteros: no están buscando ganarnos las elecciones, sino que nos vayamos del gobierno antes del fin del mandato, ya si es posible.

También desde cierta analítica que posa de profunda se habla del riesgo de que alguien capte ese malestar, y así se termine engendrando "el Bolsonaro argentino": bueno, sepan que nosotros tuvimos nuestros propios Bolsonaros, antes de que Bolsonaro existiera. Se llamaron Uriburu, Aramburu, Rojas, Onganía, Videla, Massera, Galtieri y demases; y aun hoy hay quienes los reivindican, y se lamentan de no tener a la mano un modelo 2020 para que tome el poder por asalto. ¿O vamos a creer que toda la sociedad argentina confía en la democracia como el mejor sistema político?

No se trata, decíamos, quienes protestan, de gente en busca de representación, porque ya la tiene, incluso antes de que esa representación se construya en la oferta electoral: son los mismos sectores sociales que en el 2015 empujaron la unidad opositora en "Cambiemos",  y que creyeron en la mística del "Sí, se puede" el año pasado para remontar la catastrófica derrota en las PASO. De hecho, el combustible principal de las marchas y movilizaciones es que esa gente no ha metabolizado aun la derrota electoral, y se niega a aceptarla, y reconocerle legitimidad al gobierno surgido de la elección que perdieron.

Así las cosas, no se trata hoy de la cuarentena, la pandemia, la suspensión de las reuniones familiares, la reforma judicial o la expropiación de Vicentín, como no se trataba en el 2012/2013 de los patios militantes, las cadenas nacionales, Ganancias o el "cepo" al dólar: se trató y se trata siempre del peronismo, esa obstinación argentina que un 25 o 30 % de los argentinos (por poner una cifra) se niega a aceptar desde 1945, y que intentó hacer desaparecer desde entonces, por todos los medios posibles. Y lo quieren hacer porque representa un modelo de país que aborrecen.

Se trata simplemente de un discurso de odio que se resuelve en impotencia, pero que sin embargo tiene la aptitud de enturbiar las condiciones del debate político hasta obturarlo por completo, porque los medios -que son la verdadera oposición- se encargan de amplificar las voces, la presencia y las demandas de ese cuarto o tercio de la sociedad argentina, hasta hacerlo aparecer como el todo; o por lo menos el único sector social cuyas demandas deben ser atendidas, o cuyos intereses no pueden ser afectados, bajo ningún concepto o en ninguna circunstancia.

De modo que nada tiene que hacer al respecto el gobierno, o en todo caso, nada ha decidido hacer, si de legítima coerción estatal para hacer cumplir sus propias normas hablamos. No hay nada valioso que escuchar, ni "demanda" razonable que atender, que venga de allí. Cuanto más rápido entendamos eso, y más rápido obremos en consecuencia, por ejemplo atendiendo las demandas y reclamos de la propia base electoral, y de aquellos sectores que no nos votaron, pero podrían hacerlo, dependiendo de lo que hagamos, lo que bajo ningún concepto es el caso de los que marcharon el lunes; mejor nos irá. Tuit relacionado: 

miércoles, 24 de junio de 2020

VACÍO AL HORNO CON ACEITE VICENTÍN


Vicentín llegó a la situación de "estres financiero" por la que suspendió los pagos a sus acreedores (si fuera el Estado los medios hablarían lisa y llanamente de default) mientras crecían sus actividades y sus ventas, de modo que no hay otra posibilidad que atribuirlo a maniobras defraudatorias de los que manejan la empresa. Consecuencia del "estres financiero" fue la posterior presentación en concurso de acreedores.

Luego vino el anuncio presidencial de la posible expropiación (previa intervención por DNU, dejada sin efecto por el juez del concurso), y el intento de la oposición al gobierno nacional de transformar el caso en "la nueva Resolución 125", con la plataforma social de los terratenientes de maceta que tan bien le sirvieron a los intereses del campo privilegiado en el 2008, y que al menos en una pequeña porción, parecen dispuestos a repetir la gesta ahora: sin reparar en que defienden algo que es indefendible: lejos de la imagen que en la época de la pelea por las retenciones móviles supieron forjar los grandes medios, no se trata de esforzados labriegos que se levantan a la madrugada en pleno invierno a cosechar o sembrar con sus propias manos, estamos en presencia de un grupo empresario con prácticas delictivos en algunos casos, e impresentables en todos.

Al respecto leíamos en Página 12: " El gobierno de Santa Fe, a través de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ) de la provincia, aportó ayer a la Justicia una información clave para la causa Vicentín: dio a conocer maniobras de vaciamiento patrimonial a través de donaciones y venta de activos de un grupo de accionistas y directores de la empresa, llevadas adelante apenas conocido el estado de cesación de pagos y la apertura del concurso preventivo, a principios de este año." 

"La denuncia da a conocer varios trámites iniciados en el Registro General de la Propiedad del Gobierno de Santa Fe que dan cuenta de que, apenas declarado el estado de cesación de pagos, integrantes del directorio, entre los cuales se encuentran Daniel Buyatti (presidente), Roberto Vicentin (director titular), Martín Colombo (director titular) y Bettina Padoan (directora suplente), “comenzaron con febriles movimientos tendientes a la disminución de sus patrimonios personales”, según expresa María Victoria Stratta, la Inspectora General de Personas Jurídicas.".

Para que se entienda: a lo ya conocido de empresas o sociedades pantallas en paraísos fiscales, maniobras de triangulación en el comercio exterior para fugar divisas, acusaciones judiciales por lavado de dinero, pagadios gigantesco a productores y proveedores, se suma ahora que los dueños de Vicentín (muchos de ellos, directores desplazados por el DNU presidencial y repuestos por el juez del concurso en sus cargos) venían simulando ventas de sus bienes o desprendiéndose rápidamente de ellos para insolventarse deliberadamente, o salvarlos de los ataques de su multitud de acreedores que buscan cobrar sus deudas. 

Eso, mientras uno de los nietos de los fundadores decía en los banderazos del sábado pasado que "mancharon el apellido Vicentín" no ellos, sino el gobierno al decir que están vaciando las empresas.

Hemos dicho antes que tenemos que evitar la trampa a la que nos quieren llevar, discutiendo sobre este tema en términos de gestas patrióticas, valores morales o conceptos abstractos; o bizarras antinomias ideológicas. Sin embargo, como muchos paparulos sociales que nos rodean a diario insisten en determinadas cuestiones, y sin dejar de advertir que tienen certezas inconmovibles que los hacen inmunes a los hechos de la realidad, recordémosles estas cosas.

Porque sea lo que ellos crean que defienden (si es que realmente lo quieren, porque no pueden admitir que lisa y llanamente exponen una ideología, con visos de enfermedad: el antiperonismo), lo cierto es que defienden estas cuestiones: gente garca experta en cagar a otra gente, con capacidad y recursos para desarrollar toda una ingeniería jurídica y contable para ir por la vida cagando gente, siempre. Y luego disfrazarlo de honradez y contracción al trabajo, puestos como modelo ejemplar.

Es muy posible que quienes defienden a gente como Vicentín digan que lo hacen por ciertos valores, pero en realidad lo haga por otros; como por ejemplo la envidia "porque la hicieron bien, no poder estar en su lugar". Lo cual supone que, descartado que uno pueda convencerlos, no se los debe tomar muy en serio, ni perder demasiado tiempo discutiendo con ellos.

lunes, 26 de agosto de 2019

MINORÍAS INTENSAS


Después de la marcha de apoyo al gobierno del sábado, hubo quienes "de este lado de la grieta" celebraron que esos sectores se expresen en público, y se muestren tal cual son, sin filtros ni mediaciones de corrección política. Es un modo de verlo, ciertamente: una marcha hecha "para defender la democracia", espoleada por la oposición al hecho más democrático de todos (una elección, perdida, para más datos), y con consignas antidemocráticas; advirtiendo implícitamente que los que marcharon no están dispuestos a aceptar una derrota electoral, a la que solo conciben como posible por medio de un fraude. 

Fraude perpetrado por la oposición, consignas democráticas en contra de un resultado electoral contundente y marchas públicas contra un gobierno que aun no asumió sus funciones; porque de eso se trataba lo del sábado: del primer cacerolazo contra Alberto Fernández  y Cristina Kirchner. Que no se diga que los argentinos carecemos de originalidades políticas.

En nuestra modesta opinión, no parece que la marcha tenga la menor posibilidad de modificar los resultados de las próximas elecciones, o incidir en ellos: está muy claro que se movilizó el núcleo duro del voto macrista (parte de él), con consignas que solo pueden incluirlos a ellos. Hace rato ya que el macrismo rompió sus puentes de diálogo con el resto de la sociedad, primero con sus políticas de gobierno, y ahora, en su fase terminal, en su estrategia política de captación de votos.

No es fácil intentar un análisis de ese sector de la sociedad que se movilizó el sábado, sin internarse en los dominios de la psiquiatría: personas furiosas (el estado en el que han transitado la mayoría de ellas todos los años de éste, "su" gobierno, que se prometió como "la revolución de la alegría"), en estado de beligerancia y alerta permanente contra la amenaza del "retorno de los bárbaros", que se autoatribuyen el monopolio de la decencia, el esfuerzo para que el país funcione y los auténticos valores democráticos; excluyéndonos al resto, que seríamos ladrones, vagos y autoritarios.

Aunque comprendamos el "entusiasmo" porque esas personas, con ese discurso y ese núcleo de ideas, hayan salido del clóset, permítasenos dudar de sus reales credenciales democráticas; las que como es sabido suponen en primer lugar, aceptar la derrota en las urnas, como hicimos nosotros en el 2015, sin ir más lejos.

Y permítasenos también expresar preocupación por el grado de alienación absoluta de la realidad que demuestra Macri, que en medio de una crisis fenomenal que él mismo ha provocado y tiende a agudizarse día a día, y luego de lo que él mismo calificó como un  palazo electoral, pasa en minutos del enojo contra el electorado, al entusiasmo estimulado o la alegría coacheada: nadie en esas condiciones puede gobernar un país con los problemas que hoy tiene la Argentina, ni ser el más indicado para encararlos y resolverlos en el futuro. 

Esto último no es una afirmación nuestra sujeta a discusión: aunque los que marcharon el sábado prefieran ignorarlo, es lo que entendieron más de las dos terceras partes de los argentinos, en las PASO del 11 de agosto.

Pero un presidente alienado y una "minoría intensa" flojita de papeles en materia de convicciones democráticas (aunque de la boca para afuera diga lo contrario), conforman un combo que es una muy mala noticia para la tan meneada transición, que ya comenzó: si se sabe ver, los que marcharon el sábado para apoyar al gobierno no confían tanto en que pueden revertir la derrota electoral, como en que más tarde o más temprano, "van a volver". La marcha fue así un remedo pobre y anticipado de la despedida de Cristina en una Plaza de Mayo repleta, el 9 de diciembre del 2015.

Sin embargo, las "minorías intensas" no son un asunto para tomárserlo políticamente a la ligera: que lo diga si no el macrismo, que con ese mote pretendió dar por concluido al kirchnerismo, que terminó siendo (con el inestimable apoyo de su desastroso plan de gobierno) la piedra angular de la construcción política que está a punto de desalojarlo del poder, por voluntad de la mayoría del pueblo argentino.

Las "minorías intensas" (como la movilizada el sábado) expresan una voluntad política, y en este caso particular representan no tanto un problema electoral, porque con ese discurso es impensable que puedan ensanchar sus márgenes. Son un problema político a futuro, para el próximo gobierno, y muy serio: una fuente constante de inestabilidad política, que conspiran y conspirarán contra todos los intentos de pacificación política "para cerrar la grieta", por más bienintencionados que sean. 

Mientras este tipo de marchas, protagonizadas por estos mismos sectores, fueron durante el gobierno de Cristina la chispa de la expresión de la disconformidad social contra algunas políticas del kirchnerismo, que terminaron aglutinando otras voluntades para darle el triunfo a Macri, hoy están pariendo un modelo de "oposición a la venezolana" para el gobierno futuro.

Si hasta tienen a su propia Corina Machado, la inefable Elisa Carrió; que dispara denuncias de fraude a troche y moche, sin aportar jamás una puta prueba, por supuesto. La jugada es muy evidente, y no tiene por objeto revertir el resultado en octubre; solo algunos gerontes extraviados que marcharon el otro día pueden creer que eso sea posible. La idea es deslegitimar de antemano el casi seguro triunfo de la fórmula FF, porque de ese modo crearán un contexto político en el que toda forma de oposición al nuevo gobierno (sea o no democrática), estará justificada. 

Como en Venezuela. Es gente que se está entrenando ahora para una especie de "resistencia civil" contra una dictadura en ciernes...surgida del voto popular.

No tener en claro estas cuestiones, y desperdiciar esfuerzos en tratar de aplacar la furia de estos sectores sería un grave error que el próximo gobierno no puede darse el lujo de cometer; siendo a su vez que ese tercio psiquiátrico de la sociedad argentina no son solo los que marcharon el sábado: tiene sus terminales y correlatos en los medios masivos, en el empresariado y en un conjunto de instituciones representativas del "establishment" siempre listas a reclamar que sus deseos sean satisfechos; aunque se contrapongan con los intereses de la gran mayoría de los argentinos.

A los que el futuro gobierno  tiene sí que contener, incluir e integrar (y seducir de acá al 27 de octubre) son a los millones de argentinos que han sido perjudicados por las políticas de Macri, que son los que lo trajeron hasta acá, a las puertas del triunfo, con su voto. Es decir, no perder de vista que las "minorías intensas", por muy intensas que sean, no dejan de ser eso: minorías. Y el que viene debe ser un gobierno de mayorías, para las mayorías. Tuit relacionado: 

jueves, 23 de agosto de 2018

martes, 19 de diciembre de 2017

GOLPE, SÍ: AL BOLSILLO DE LOS JUBILADOS


Salvo algún imponderable de último momento (como la repercusión que puedan generar los cacerolazos que están brotando espontáneamente por todas partes), al momento de subir estas líneas la oprobiosa reforma previsional pergeñada por el gobierno de Macri se encaminaba a su sanción definitiva por la Cámara de Diputados; a un alto costo para el oficialismo.

Se intuía el final cuando decidieron apurar la sesión para el lunes bajo la amenaza de sacarla por DNU, y desde temprano el propio lunes cuando se consumaban los aprestos para la foto que finalmente fue y encabeza el post, en la que posan con rostro adusto (¿acaso no estaban apoyando una buena ley para los jubilados?) todos los miembros del Partido Unico del Ajuste; entre ellos algunos gobernadores del PJ que rechazan la conducción de Cristina, para seguir la de Macri. 

Los hicieron pasar por las horcas caudinas para completarles la humillación, y comprometerlos hasta el final con lo que vendría después: manotazo a los jubilados, y represión indiscriminada y planificada a la protesta. No hay forma de que puedan despegarse -si es que lo desean- de uno u otra.

Macri dejó en el camino los últimos retazos de su legitimidad de origen, para conducir un estado de excepción constitucional, convirtiéndose en un remedo de Fujimori que amenaza al Congreso con imponer por su voluntad las leyes que no se atrevan a aprobarle; mientras lo pone bajo el control operacional de las fuerzas de seguridad para que los legisladores cumplan sus dictados sin ser molestados por el ruido de la protesta que llega desde la calle.

Siguiendo un modus operandi ya habitual, a la zona liberada para los lanzadores de piedras le siguió una cacería desenfrenada de cualquiera menos de los violentos; que nunca serán detenidos ni identificados, por si a alguno le caben dudas de como funcionan las cosas. El gobierno que "no disputa la calle porque no le interesa" dejó en claro que la protesta social no solo será reprimida sin contemplaciones, sino que ni siquiera será tolerada: desde el principio estuvo claro que el objetivo central del operativo de seguridad era vaciar de gente el Congreso y sus alrededores.

El reemplazo de Gendarmería por la Metropolitana en la ciudad y la bonaerense en los accesos no fue para correr del medio a Patricia Bullrich, sino para comprometer a Larreta y Vidal en la represión; y que no se hagan los boludos silbando bajito para pasar desapercibidos y quedar indemnes como recambio si Macri se carboniza de acá al 2019, levantados por los medios. Como lo comprueba el hecho de que cuando hubo que desatar la cacería, los gendarmes se sumaron en lugar preferente, como si esa fuera su misión primordial y estuvieran cazando mapuches en Chubut. 

Pero como no se puede tapar el sol con un escudo de la Gendarmería, lo que no se dejó expresar por la tarde en el Congreso, terminó estallando por la noche en cacerolazos diseminados por toda la capital, más algunos lugares del conurbano y en distintas ciudades del interior; aunque los medios adictos al gobierno y parte del dispositivo de comunicación oficial hayan construido la fábula de que eran en su apoyo. Cacerolazos que crecen por estas horas en forma de marchas hacia el Congreso y la Plaza de Mayo.

La reforma jubilatoria es una medida impopular e indefendible por donde se la mire, que atenta contra la propia base electoral de "Cambiemos"; y si el rechazo no es más rotundo y los cacerolazos más numerosos es no solo porque algunos se vieron beneficiados por la "reparación histórica", sino por que al levantar el "cepo" para posibilitar la bicicleta y la fuga de capitales, el gobierno les permitió acceder a la droga verde para viajar y ahorrar, evitando repetir así  los efectos del "corralito" del 2001. Claro que hasta ahí llegaron los cuidados, porque sin haber declarado el estado de sitio como De La Rúa, Macri lo está aplicando en la práctica en el tratamiento de la protesta social.

El acuerdo que alumbrará la ley si finalmente sale es el incendio final para un grupo de gobernadores del PJ (los de la foto más lo que sumen votos para aprobarla) que decidieron atar su destino al de Macri; y para la insoportablemente dubitativa conducción de la CGT, desafiada incluso en su decisión de parar por la UTA, la UOCRA y otros gremios en manos de los "gordos".

Los vacíos que dejaron en la calle al no movilizar (con la esperanza de que se notara el hueco, para hacerlo pesar, pero ahí también fracasaron) fueron llenados por los trabajadores que pasaron por encima de una conducción a la que no respetan ni reconocen como tal; y también en la primera línea de conflicto por los capuchitas de la AFI, y los troscoboludos funcionales a la derecha, y acaso financiados por ella: en tal caso, sería una de las mejores inversiones para el gobierno, más rentable aun que la de mantener a los trolls del call center.El episodio emblemático del Chapulín Colorado en joggineta disparando un mortero demostró también que la conducción política de la protesta por la izquierda (que siempre alza el dedito admonitorio contra la burocracia sindical) deja bastante que desear.

Sin embargo, que en cada una de las marchas y manifestaciones no se pueda contener a los tarados ni evitar a los infiltrados es también un síntoma de la fragmentación y el retroceso organizativo del campo nacional y popular; aunque los cacerolazos y movilizaciones posteriores a Plaza de Mayo y el Congreso dejaron en claro el repudio social a la reforma, oscurecido en el día por los violentos. 

Si la ley es aprobada comenzará la lucha para tumbarla en la justicia, con un final incierto; y sigue pendiente el desafío de la construcción de una alternativa política de salida a la crisis, capaz de transformarse en alternativa electoral competitiva de cara al 2019.

Mientras tanto, el gobierno con mayor concentración de poder desde el retorno a la democracia se está quedando -paradójicamente- solo de un modo creciente, o mal acompañado por apoyos circunstanciales, interesados y poco confiables; pero de eso no puede culpar a nadie,  porque así lo decidió con su propia hoja de ruta política, económica y social, la elección de sus "enemigos" y de los métodos para conseguir sus objetivos.

El gobierno de las redes sociales, los focus group y el big data, que no disputa la calle  aparece por estas horas recostado en un dispositivo de defensa con dos pinzas: por un lado los medios dominantes tradicionales ocultando la realidad o editándola a su conveniencia, y el despliegue cada vez más feroz de la represión para despejar esa calle que dicen no disputar.

Y los aliados radicales en todas sus vertientes (incluyendo a Carrió) lanzando al voleo denuncias de golpe, que es su modo tradicional de preparar su salida de escena cuando los desastres que consuman gobernando ya no son tolerados por la sociedad; y dejar listo el terreno para sus justificaciones futuras. ¿Para cuándo el acto de desagravio a De La Rúa, muchachos? No sean tibios, no nos defrauden ni se repriman.

martes, 10 de octubre de 2017

LES CHUPA UN HUEVO TODO


Cuando caceroleaban para que los dejen comprar dólares decían que no era por eso, sino porque en el país se restringían las libertades pública, y vivíamos en una dictadura. Los dejaron comprar todos los dólares que quieran -para ser más precisos, los que puedan-, y no les importó que en el país efectivamente se empezara a violar todos los días una nueva libertad pública, y existan presos políticos y desaparecidos. O sea que les chupaban un huevo las libertades públicas.

Decían que estaban hartos de la corrupción y era necesario de una buena vez por todas que el país tuviera un gobierno honesto, para lo cual votaron a Macri (sí: a Macri), y una vez que se comprobó ya en el gobierno lo que se sabía de antes (que es uno de los mayores corruptos del país, y lidera una asociación ilícita que tomó por asalto el Estado), no les importó y lo siguieron votando. Es decir que les chupaban un huevo la honestidad y la corrupción.

Estaban muy preocupados por la división de poderes y las instituciones de la república, pero no les importó que intentaran meter dos jueces de la Corte por decreto, virtualmente clausuraran el Congreso, llovieran los DNU, reglamentaran las leyes violándolas y privatizaran organismos salteando al Poder Legislativo. Lo cual indica que en realidad les chupaban un huevo la república, sus instituciones y la división de poderes.

Defendían la libertad de expresión y estaban en contra de la ley de medios, de toda forma de censura a la prensa por parte del gobierno y de persecución al que piensa distinto, pero aplauden que echaran empleados públicos revisándoles el Facebook, que  lo hayan rajado a Navarro, que no esté más “678” y que hostiguen a los dueños de Página 12 y a Verbitsky por haber denunciado el blanqueo de los Macri; y que el presidente deslice que hay listas negras de gente indeseable que debería desaparecer, o ser llevada en cohete a la luna. Así que la libertad de expresión y la censura les chupaban un huevo.

Tenían una preocupación tremenda por la credibilidad estadísticas públicas y reclamaban que les dijeran la verdad, y no mentiras de un relato oficial transmitidas en cadena. Hoy celebran las pericias truchas de Gendarmería sobre la muerte de Nisman, compran todas las hipótesis falsas sobre la desaparición de Santiago Maldonado, creen a pie juntillas en la existencia de brotes verdes que no existen, y toleraron un apagón estadístico de seis meses, que hayan toqueteado cinco o seis veces los indicadores de inflación y pobreza, y que les ocultarán un montón de sociedades fantasmas y cuentas escondidas en paraísos fiscales; lo que indicaría que en definitivas la verdad les chupa realmente un huevo. 

No consentían que el Estado “violara su intimidad personal” pidiéndoles datos personales para la SUBE, el pasaporte o el DNI, se negaban a recibir al censista y temían ser espiados por Milani. Ahora no les calienta que Marcos Peña acceda a la base de datos de la ANSES o a lo que ponen en las redes sociales para usarlo para las campañas electorales, y difunden por todos lados escuchas telefónicas ilegales. Así que su intimidad personal les chupaba un huevo.

Reclamaban una justicia independiente y estaban dispuestos a inmolarse en defensa del Consejo de la Magistratura, pero no les preocupa que se apriete a los jueces y a los fiscales desde los medios, que se anticipen sus fallos y dictámenes meses antes de que se produzcan, que la quieran rajar a Gils Carbó a como de lugar, y tampoco se les movió un pelo cuando el gobierno primero metió un consejero de la Magistratura por la ventana, después echó a otro de la oposición por no cumplir un requisito que ni la ley ni la Constitución exigen y luego coordinó una maniobra mafiosa con la Corte para suspender a un juez que le molestaba al presidente. O sea que la justicia independiente y el Consejo de la Magistratura les chupaban un huevo.   

Estaban hartos del “capitalismo de amigos” y de “los empresarios del poder”, pero no se indignan con los negocios de Mindlin, Calcaterra y Caputo con el Estado, ni con los conflictos de intereses de Aranguren, Peña o Braun, o con los curros del propio Macri con Avianca, el Correo, las autopistas o el soterramiento del Sarmiento. Digamos entonces que el “capitalismo de amigos” y sus implicancias les chupaban un huevo. 

No querían pagar más Ganancias y aspiraban a lograr la “pobreza cero”, pero ahora no les preocupa seguir pagando Ganancias -más que antes incluso-, y que haya más pobres. Es decir que en eso -como en tantas otra cosas- todo lo que dijeron que les importaba les chupa realmente un huevo.

viernes, 14 de abril de 2017

CRISIS EN EL MACRISMO EMOCIONAL


Todo parece indicar que con el raje del director del INCAA el gobierno se compró otro problema, sumando críticas en un lugar de donde hasta ahora no las recibía, pero en realidad a nosotros no nos importa analizar quien tiene razón y quien no (seguramente la tengan quienes defienden al eyectado), sino enfocarnos en otras cuestiones.

El desplazado Cacetta era una recomendación directa de Campanella a Macri, cuando declinó el ofrecimiento para el cargo que le hiciera a él mismo. Campanella, uno de los flamantes líderes espirituales del "17 de octubre cacerolo" del "1°A" que retempló el ánimo presidencial para cerrarle definitivamente la puerta a la Argentina del colectivo y el choripán, hoy está dolido: como muchas almas bellas, parece empezar a descubrir que "su" gobierno (la encarnación misma de la democracia y la república) opera, ajusta, censura, persigue y raja. Dolor país.

Justamente a propósito del "fuego amigo" de Macri hacia sus propios votantes, decíamos hace poco acá como un ejemplo de eso: "Artistas, empresarios teatrales y gente del espectáculo con sus preocupaciones básicas tan resueltas como para darse el gusto de tener un voto “ideológico” o “estético”, sin advertir que viven de consumos diversificados, superfluos o excedentes; que son los primeros de los que se prescinde cuando la cosa viene mal, y hay que ajustarse el cinturón.".

Pero además de esa visión borrosa en el lente de la cámara en un plano largo de la sociedad (ya que de cine hablamos) que los lleva a votar en contra de sus propios intereses, tampoco enfocan bien en el corto.

Suponen que "la cultura" (su metier) es básicamente el mecenazgo estatal -complementario al privado- a sus emprendimientos, y lo dan por sentado porque no lo creen un territorio de disputa política

Quizás porque la "nueva derecha" (es decir ésta que gobierna, o sea la misma de siempre) tiene la astucia de contentarlos dejándolos jugar allí como si fuera un pelotero, en un juego de doble conveniencia: a ellos les permite dar la imagen de "transgresores" rebeldes que corren los límites, y a la derecha en el poder la de "pluralismo" que necesita para disfrazarse de tolerante.

Pero de pronto, cuando pasan cosas como las del INCAA (donde el raje del director parece ser el preludio de un brutal manotazo a su caja), descubren que el populismo que tanto odian les destinaba generosos recursos para hacer lo suyo; mientras que los gobiernos "republicanos" suelen considerarlo un gasto superfluo, a mano del tijeretazo del ajuste perpetuo, en cualquier momento.

De hecho y aunque Campanella no se diera cuenta (quizás porque estaba distraído defendiendo al gobierno en las redes sociales), desde su misma asunción su módico colega el ministro Dujovne (que ocupa más tiempo en subir videos a las redes que en enderezar el rumbo de la economía), tiene entre los ejes de su "reforma tributaria" eliminar los gravámenes a las entradas de cine y la contribución que hacen los medios audiovisuales sobre sus ingresos publicitarios (establecida por la demonizada ley de medios); con los que se alimenta presupuestariamente el INCAA y con él, los programas de estímulo a la producción audiovisual en el país. 

Alguno podrá apuntar que era obvio que un gobierno que no duda en ajustar en educación, salud, ciencia y tecnología, satélites o cobertura de medicamentos a los jubilados, no vacilaría en ajustar en cultura o en el apoyo al cine nacional; pero justo allí radica el drama del salame, en este caso culturoso: no puede ver lo obvio; porque justamente sus anteojeras ideológicas que lo llevaron a votar en contra de sus propios intereses, lo hacen caminar a oscuras por la vida varios pasos más; tantos como para organizar una muestra visible de apoyo social a sus verdugos.

El problema entonces (no para nosotros, claro, en todo caso para Campanella y sus creyentes) está en considerar a estos salames prémium como grandes analistas políticos o líderes sociales, cuya opinión importa decisivamente, aunque desconozcan absolutamente todo acerca del 99 % de las cosas de las que hablan todo el tiempo.

lunes, 27 de marzo de 2017

DIOS LOS CRÍA Y LAS ESCUCHAS ILEGALES LOS AMONTONAN

sábado, 16 de julio de 2016

OPOSICIÓN, SE BUSCA


Las protestas masivas contra el tarifazo que se extendieron en la noche del jueves por toda la geografía del país tuvieron algunos puntos en común: fueron organizadas pero inorgánicas al mismo tiempo (en tanto los sectores con identificación política clara acompañaron la movida ciudadana, sin protagonizarla) y focalizadas en el rechazo al aumento de las tarifas; aunque quizás ese haya sido el disparador de una situación compleja que venía sumando presión.

Se movilizaron sectores urbanos con predominio de clase media, incluyendo muchos votantes de Macri: en lugares donde “Cambiemos” ganó en forma contundente en el balotaje el “ruidazo” fue masivo y contundente. Una reacción por encima y por afuera del sistema político, que tuvo mayor repercusión greográfica y social que la movida de las centrales sindicales contra los despidos, unos meses atrás.

El gobierno -al menos hasta acá- no acusó recibo, y no parece dispuesto a recapitular en su estrategia de insistir en el ya inviable (en términos sociales) tarifazos, aun “morigerado” con un guiño de la Corte, hacia la cual también se dirigió la protesta del jueves. El blindaje mediático de que goza alcanzó niveles de obscenidad en la corbertura del “ruidazo”, con lo que a corto plazo terminará siendo contraproducente.

Bien dice acá OscarCuervo que las protestas contra el tarifazo marcaron el final de la luna de miel de la sociedad con Macri, incluyendo a parte de sus propios votantes; y la contundencia de la movida podría estar indicando además que los argumentos de la “pesada herencia” o la corrupción kirchnerista podrían tener más eficacia para afectar a Cristina, que para darle al gobierno chance para insistir con el ajuste.

Así parecen haberlo olfateado tanto sectores del oficialismo (como la UCR) para guardar discreta distancia del gobierno del cual son parte y hasta deslizar alguna crítica, como de la “oposición responsable” (Massa, Pichetto, Bossio); para intentar capitalizar el descontento social. Hoy es difícil predecir si lo lograrán, no solo porque hasta acá han sido claves para sostener al gobierno de Macri, sino porque la crisis económica junto con la espectacularización mediática de la corrupción puede decantar en un clima de profunda anti-política en clave 2001; y para colmo en la semana De La Rúa y Cavallo salieron a respaldar al gobierno.

No es sencillo conectar las protestas del jueves contra el tarifazo con otras protestas que se han venido desarrollando por el salario o los despidos, y es probable que muchos de los “protestantes” no estén dispuestos a que se crucen por prejuicios arraigados contra el sindicalismo; pero allí es donde debe aparecer la política, para articular demandas que están íntimamente conectada y para traducirlas electoralmente en un rechazo contundente al proyecto de Macri. De lo contrario todas corren el riesgo de esterilizarse a corto plazo.

Mientras tanto la economía no arranca (antes bien parece profundizar su caída), hasta los “propios” empiezan a reconocer que empeorará y que la mejora ya no es tan cierta ni segura; y sin extendernos en puntualidades, podemos decir que no hay fundamentos visibles para hablar de mejoras, porque el plan no cierra por ningún lado.

El rumbo del gobierno está tan marcado (lo estuvo desde el principio, para el que lo quisiera ver) como su desorientación: Macri mintió sobre el ajuste en campaña (de lo contrario carecería de sentido que se hablara de “campaña del miedo” cuando se advertía lo que hoy está efectivamente pasando), y lo hizo porque no pagaba electoralmente ajustar. Las protestas dejaron en claro que ahora, en el gobierno, no hay margen social para hacerlo.

Pero el plan que lanzó su gobierno no funciona (desde su propia lógica) sin profundizar el ajuste, y sin recorte sustancial de los subsidios no hay ajuste posible: los otros gastos del Estado que se puedan retocar en busca de los “equilibrios” deseados (como la obra pública o los giros a las provincias) no solo profundizarán la recesión y la caída de la economía, sino que incrementarán el conflicto social. Ni que decir que además insistir con la idea del ajuste (como subyace en el acuerdo con la Corte para estirar hasta diciembre el “ajuste recortado”, y volver a aumentar las tarifas en 2017) provocará los mismos resultados, antes y más agravados.

No parece que haya en el gobierno cerebros políticos que sepan leer correctamente esta situación, como tampoco “el mejor equipo de los últimos 50 años” parece abundar en baqueanos capaces de ordenar una gestión muy mediocre; y los “cerebros comunicacionales” expertos en las guerrillas de la redes sociales no alcanzan ya por sí solos para este tramo de la realidad, mucho más duro y crudo que la campaña electoral.

Lo juegan a Macri en persona ante la opinión pública casi como único capital político del gobierno con el riesgo que eso entraña porque no tiene fusibles, y para peor, Macri despilfarra a diario ese capital diciendo boludeces con distinta repercusión: si parafrasear al Bambino Veira en la Bolsa de Comercio puede pasar desapercibido para la mayoría, las metáforas sobre remeras y patas encienden los ánimos, y arrimaron no pocos adherentes a las protestas.

Pero con todo eso no alcanza para formar una oposición al gobierno, y ése sigue siendo el principal activo político de Macri: la división del peronismo, el rol distractivo de las denunciadoras seriales como Carrió, Ocaña y Stolbizer (ésta última un activo compartido por Massa y el gobierno), el oportunismo de Massa y sus límites concretos a la hora de votar en el Congreso y sostener la rosca con el gobierno de Vidal en Buenos Aires.

Por el lado del kirchnerismo y la situación de Cristina, el constante acoso judicial no es tanto para meterla presa (algo que en éste momento le sumaría al gobierno otro problema), como para mantenerla callada, aislada y ocupada en devolver pelotazos más que en articular políticamente, mientras se la desacredita para opinar o por si pretendiera erigirse en referencia de la oposición.

Los que protestaron el jueves (como los que lo hacían en los cacerolazos contra CFK) son como los personajes de Pirandello que buscaban un autor: aunque no lo planteen hoy como demanda acuciante y se abra paso el discurso anti-político, en algún momento buscarán al que los exprese, política y electoralmente.

El kirchnerismo minimizó en su momento los cacerolazos, pero éstos no erosionaron su capacidad de gobernar, ni de imponer la agenda política hasta el final del mandato de Cristina. En todo caso lo afectaron electoralmente pero de un modo encapsulado, porque en su gran mayoría eran protestas protagonizadas por quienes ya adversaban a su gobierno, y no votaban al FPV.

Aquí y ahora la situación es diferente, y tiene otras consecuencias: el tarifazo erosiona la imagen del gobierno de Macri tanto como su base electoral, construida el año pasado en  etapas sucesivas (PASO, primera y segunda vuelta) que dan cuenta de grados de adhesión a largo plazo que van (esquemáticamente) de mayor a meno, y con preponderancia de los apoyos siempre volátiles de las clases medias. Si el panorama descripto no cambia el país se encamina más temprano que tarde a una crisis económica y social profunda, sin posibilidad de alternancia o recambio político a la vista.

Y si eso ocurre, todas las fragilidades del sistema quedarán desnudas si desde la política no se encuentra una salida que no pueden proveer los CEO's para salir del atolladero en donde los (y nos) metió su talibanismo neoliberal, su nula cintura política y sensibilidad social y su mediocre (por no decir mala) capacidad de gestión de la cosa pública; tanto como su voracidad por satisfacer las demandas de los sectores de los cuáles provienen, y a los que seguramente volverán tras su paso por el gobierno.

martes, 8 de septiembre de 2015

PERDIDO COMO CACEROLO EN DEMOCRACIA


Alguien le tendría que explicar a éste gente que en democracia, la voluntad popular es justamente lo que determina el resultado de las elecciones; y por ende quien gobierna.

O que precisamente el fraude consiste en manosear la voluntad popular, alterando el resultado.

Poner en un cartel "No es por el resultado" es como decir "Sabemos que perdimos, pero igual tenemos ganas de hacer quilombo".

Más en una elección como la de gobernador que -al menos en Tucumán, y en la mayoría de las provincias argentinas- se resuelve por simple pluralidad de sufragios: el que saca más votos, gana; sin importar cuanta distancia haya con el segundo.

Supongamos que el escrutinio definitivo da que Manzu no ganó por 14 puntos sino por 8, o por 4, ni hablemos si termina siendo por más: ¿se puede seguir hablando de fraude sin quedar como un pelotudo?  

miércoles, 8 de julio de 2015

LA FAYT


"Yo vengo bancando estar exento

de Ganancias y de concursar,

te juro que aunque pasen los años

Fayt jamás va a renunciar.


Porque Cabral va a subrogar

y Recondo a rosquear,

los expedientes no se mueven nunca más.


Lorenzetti va a operar

para que nada cambie acá,

y Piumatto no hace paro nunca más..." 


¡Canten, putos!

domingo, 7 de junio de 2015

EL CACEROLO ES BUENO, PERO SI SE LO VIGILA ES MEJOR


Leemos en El Cronista: "En abril hubo récord de compradores de dólar ahorro: 733.920, que en mayo cayó a 659.302. O sea, casi 75.000 contribuyentes menos. Casualmente, la misma cantidad de intimaciones que mandó la AFIP a compradores de dólar ahorro, a quienes les encontró inconsistencias. O sea, una de las hipótesis es que quien recibió la fiscalización se abstuvo de seguir comprando. Pero el amedrentamiento pareciera haber ido más allá: incluso en quienes no recibieron la notificación, pero se enteraron por El Cronista de este control.

En promedio, uno de cada tres compradores recibieron la notificación por parte de Ricardo Echegaray, ya que desde enero hasta agosto del año pasado fueron 210.000 los contribuyentes mensuales que, en promedio, fueron autorizados para adquirir el dólar tenencia.

En esos casos, sus gastos con tarjeta de débito y crédito, tanto en la Argentina como en el exterior, superaron en gran medida el monto declarado como ingresos. Además, en el cruce informático cruzaron los gastos de colegio privado, expensas, patente y seguro del auto, prepaga, luz, gas y teléfono. "Sabemos que la maniobra del ‘puré’ se hace para ganar un spread, por eso en el formulario preguntamos por los ingresos omitidos o no declarados, aunque hay casos donde hay una remuneración no declarada por el empleador, al pagar una parte en negro, con lo cual deben pagar una multa e intereses. Alguien que no declara bien a su empleado le hace perder aportes y contribuciones", advierten en el fisco.

En el caso de monotributistas o autónomos, puede que deban recategorizarse en otra categoría más alta luego de la inspección. Pueden llegar a estar a salvos quienes vivan en pareja, y puedan justificar los ingresos del otro. " (las negritas son nuestras)

Ahí los tenés, les dejás una hendija (el dólar ahorro), y vuelven a las andadas: compran en el mercado legal, lo venden en las cuevas y depositan la diferencia en los bancos; sin poder explicar -legalmente- su origen.

Por supuesto que te van a decir que se ven obligados a hacerlo, "porque no hay una economía libre en éste país, somos Venezuela". Pero la realidad es que vienen flojitos de papeles, porque no pueden explicar como gastan lo que gastan, con lo que dicen que ganan.

Como Nisman, sin ir más lejos; por el que seguramente muchos de estos marcharon con los paraguas, pidiendo justicia y el fin de la corrupción. Así como marcharon antes en los cacerolazos, pidiendo lo mismo pero en realidad, queriendo que los dejen comprar dólares.

Imaginátelos si -tal como prometen Macri o Massa- se levanta totalmente el "cepo" y pueden acceder a todos los dólares que quieran, sin ningún tipo de controles: capaz que fugan alguno que otro.

jueves, 29 de enero de 2015

¿QUÉ HACER CON ÉSTA GENTE?



Las imágenes del video de apertura corresponden al velorio de Nisman, pero no difieren demasiado de lo que se pudo ver días pasados en Plaza de Mayo (cuando algunos querían derribar las vallas al grito de "si caen las vallas, cae el gobierno"), o en cualquiera de los últimos cacerolazos; o lo que se recoge a diario en las redes sociales. 

En todo caso estas imágenes impactan porque es como si pretendieran asumir un dolor por la muerte del fiscal mayor aun que el de sus propios deudos que lo velaban en la intimidad; pasando por encima del mínimo respeto humano justamente a ese dolor.  

Son la expresión de un odio visceral, sin filtros ni mediaciones, que da rienda suelta a sus instintos y propaga como mensaje político el deseo explícito de muerte al odiado, en éste caso Cristina y por intermedio de ella, a nosotros.

Un odio para el cual cualquier cosa sirve como excusa, hasta una denuncia que no leyeron pero dan por buena, de un fiscal cuyo desempeño concreto en la función y en la causa AMIA, ni siquiera se detuvieron a analizar, porque no les interesa; como tampoco les interesan las víctimas del atentado.  

Prometen venganzas y amenazan con persecuciones en nombre de una supuesta cruzada moralizadora, y un más supuesto aun reclamo de justicia; cuando la justicia es -entre muchas otras cosas- el intento de racionalizar y conducir a través del derecho y las instituciones, el impulso instintivo de devolver ojo por ojo, y diente por diente.

En un país como la Argentina, en el que sobran los que tienen derecho a reclamar justicia, empezando por los familiares y amigos de las propias víctimas de la AMIA, que han quedado relegados en un absoluto segundo plano en todo esto.

Y pese a que abundan los que tienen sed de justicia (las Madres, las Abuelas, los hijos y familiares de desaparecidos, las Madres del Dolor y del paco, los familiares de las víctimas de Cromagnon y Once, o de las víctimas de la inseguridad y el gatillo fácil policial), no se tienen registros significativos de que odien y clamen venganza, o -peor aun- que intenten hacer justicia por mano propia; en un país donde la justicia ha faltado tantas veces a su deber fundamental de dar respuestas a las víctimas.

Es lógico que exista gente que no esté de acuerdo con el gobierno, y tiene todo el derecho de manifestarse públicamente para ponerlo en evidencia. Incluso es posible que tenga sus motivos valederos para estarlo, algunos de los cuáles hasta podrían compartirse porque cuestionan a ese gobierno por razones con las que uno acuerda, pero pone en el balance los méritos; y concluye decidiendo apoyarlo.  

Pero esto es otra cosa, y lleva a preguntarse cual es la razón -si la hay- de tanto odio; o como diría Tenenbaum, "que les pasó" durante el kirchnerismo, en un esfuerzo por comprender que daño tan grave les pudo haber causado, para que reaccionen así.

Por el contrario, si se entra en un análisis más fino se verá que -en no pocos casos- se trata de gente a la que no le ha ido mal todos estos años, sino más bien todo lo contrario; y no es que pretendamos reclamar un agradecimiento pendiente de su parte al gobierno, o algún tipo de reconocimiento: simplemente estamos tratando de comprender cual es el origen de tanto odio, si es que es posible comprender el odio. 

En todo caso y en tren de conjeturar una respuesta, es posible que el kirchnerismo -a veces queriendo, otras sin querer- haya puesto en el tapete cuestiones que estaban ahí desde siempre, pero se barrían debajo de la alfombra; cuestiones que ponen en claro quien es quién y de que lado está ante determinadas situaciones. Y en ese tren haya gente a la que no le guste la imagen que le devuelve el espejo.

Si se apela -en ese contexto- al socorrido argumento de la "grieta" y el clima de crispación (como si fuera algo novedoso y reciente, en un país con su historia atravesada por enfrentamientos políticos saldados de los peores modos), volvemos a proponer que rastreemos todos en la memoria, para encontrar algo igual como manifestación de los que adherimos al oficialismo; es decir que hayamos ocupado el espacio público con el odio como disparador, para desearle la muerte o prometerle venganza, al que no piensa como nosotros.

No se trata de que nosotros seamos Heidi ni mucho menos, sino de constatar que cuando nos movilizamos, ha sido "en favor de", y las manifestaciones más multitudinarias en apoyo de los gobiernos de Néstor y Cristina tuvieron siempre como sello distintivo -aun en los momentos de peor tensión, como el conflicto del campo- la alegría. 

Se dice también que estos hechos responderían al hartazgo de algunos con un estado de cosas que no registra antecedentes en el país: "nunca vivimos algo así", hablando de la corrupción, la inseguridad o la impunidad.

¿Nunca, acá, en la Argentina, en el país que justamente hace 21 años no puede saber quiénes volaron la AMIA cobrándose la vida de 85 personas; y que recién ahora, tras 40 años y con esfuerzo, está logrando cerrar con justicia el capítulo de lo que pasó con otras 30.000 durante la dictadura? ¿Es en serio lo de "nunca antes"?

Se señala que este odio es expresión de la orfandad de representación política de ciertos sectores de la sociedad, que no encuentran quien pueda canalizar sus inquietudes y su modo de ver el país; y por eso vagan condenados a cambiar cada semana o quincena de un "héroe civil" que los exprese; sea Lanata, Lijo, Campagnoli, Belén Mosquera, Sabsay, el cocinero de la fragata, o el propio Nisman: deben tener una resma de cartulinas para salir corriendo a hacer carteles con el nombre de ocasión que puedan lanzar a modo de insulto contra Cristina.

Escuchándolos es obvio que no hablan, sino son hablados; repitiendo una y otra vez zócalos y titulares, doce años con los mismos argumentos, las mismas consignas, las mismas chicanas, los mismos sambenitos: que las carteras, que los planes, que el choripán, que la letra K.

Si de ausencia de representación hablamos, cabe preguntarse si ésta gente quiere y puede ser representada, y si el sistema político argentino está en condiciones de procesar ese odio, y traducirlo en una propuesta política que pueda encauzarse por los carriles de la democracia.

El modo en el que tratan a la oposición -apenas un escalón por debajo del gobierno en el insulto- tildándola de "débil" o "complaciente" autoriza a ser escépticos.

Cuando a ésta oposición -la que no quiere discutir nada en el Congreso, ni cubrir cargos en la Corte, y se opone sistemáticamente y de pálpito a todos los proyectos del gobierno, aun sin haberlos leído- la tildan de débil y complaciente, lo que les están reclamando es que convoquen -lisa y llanamente- a un golpe de Estado para terminar con el gobierno, antes del vencimiento del mandato de Cristina; no hay otra explicación posible: "hagan algo para terminar ya con esto".

Y es ahí entonces cuando cabe preguntarse que se hace con ésta gente; descartada -por inviable- la opción de "seducirlos" o "convencerlos" para que cambien de opinión.

Tanto como la alternativa de replicarles con los mismos modos, por torpe e imprudente: apenas conocida la muerte de Nisman, llamábamos acá a la prudencia, y el llamado cobra más actualidad hoy, en éste contexto. 

Pero es evidente que, más allá de las preferencias políticas de cada uno, como sociedad algo hay que hacer con ellos, aunque para ser francos, no tengamos claro qué.