LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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sábado, 7 de noviembre de 2020

DIÁLOGO, CONSENSO Y PACTO SOCIAL

 

En la semana que pasó, los ministros del área económica del gobierno (Guzmán, Kulfas, Basterra) vinieron sosteniendo reuniones con diferentes nucleamientos del empresariado: la cúpula de la poderosa AEA (que agrupa a las empresas más grandes del país), el Consejo Agroindustrial (la entidad que surgió para disputarle a la Mesa de Enlace la representación del complejo de agronegocios), las empresas mineras y los gobernadores de las provincias donde la actividad es importante, y también hubo contactos con la Unión Industrial Argentina.

Nada raro en un gobierno que se ha propuesto intentar alcanzar alguna forma de pacto social para salir de la crisis, y teniendo por interlocutores a los empresarios privados, que son los que en un modelo capitalista generan el empleo; ciertamente en sinergia con una estrategia de desarrollo trazada a partir de las políticas públicas, o al menos debería ser así para quienes no creemos que hay que dejarlo todo librado a la mano invisible del Estado. Hasta ahí, nada que reprochar.

No trascendieron demasiados detalles de los encuentros, sino en su mayoría los que dejaron trascender los empresarios por los medios, que en su mayoría son la previsible reiteración de su libreto tradicional: reclamos por la presión impositiva, pedidos de baja de impuestos, preocupación por el déficit fiscal y el gasto público, reclamos por el acceso al mercado cambiario sin restricciones. Es decir, nada que sorprenda considerando la indigencia intelectual de nuestra élite empresaria.

Acaso el detalle más resonante sean las declaraciones que se le atribuyen al ministro Guzmán cruzando a Héctor Magnetto (y quizás a Paolo Rocca) en su reclamo por una devaluación del tipo de cambio oficial para converger más estrechamente con las cotizaciones de los dólares financieros y el "blue". Según se dice, el ministro le habría aclarado el CEO del grupo Clarín que eso no lo pide ni siquiera el FMI - de lo que pide el Fondo hablamos otro día -, y esto si lo dijo el ministro de Economía (que prometió presentar un "plan de estabilización") como conclusión de los encuentros, algunos empresarios deberán entender que gobierna el gobierno, y no ellos.

La reflexión merece otra complementaria: la cúpula de nuestra élite empresarial apostó con todo, armas y bagajes, a la reelección de Mauricio Macri en las elecciones del año pasado, y perdió. Y también nos hizo perder a todos los cuatro años anteriores, cuando su misma apuesta pero en el 2015 les salió bien, y las ideas que pregonan se aplicaron desde el gobierno, con los resultados conocidos: indicadores conocidos esta semana dan cuenta de que en determinados sectores de la actividad económica, el macrismo fue peor incluso que la pandemia. Se sabe, el neoliberalismo es una amenaza global, instalada desde hace mucho más tiempo que el coronavirus.

Sin embargo, nuestra esplendente "burguesía" (que no nacional) parece no haber extraído ninguna enseñanza de ello, y sigue en lo suyo como si nada hubiera pasado. Con la inflación liderada por los aumentos de precios en los alimentos (a partir de las presiones devaluatorias) muchas empresas líderes del sector alimenticio (que tallan fuerte en todas las gremiales empresarias que se reunieron con el gobierno) piden aumentos para poder seguir participando de "Precios Cuidados".

Y por el contrario pese a haber obtenido beneficios como la rebaja de retenciones o el aumento de los reintegros a las exportaciones, las principales empresas exportadoras del país siguen retaceando la liquidación de divisas para forzar una devaluación, sin que el gobierno atine a hacer algo más que quejarse; en lugar de obligarlos a liquidar.

Por último, aun cuando los reclamos por una reforma laboral flexibilizadora (la bandera que unifica a las diferentes fracciones del capital) han mermado como consecuencia de que la crisis la impuso de hecho vía contracción salarial y amenaza de despidos, los reclamos por la legislación del trabajo no cesan: la UIA manifestó su preocupación por un fallo de la justicia laboral que volteó el mecanismo de acuerdos express para la rebaja de salarios que acordaron con la CGT y el gobierno; y los voceros empresarios se muestran preocupados por el avance en el Senado de un proyecto de ley para elevar de dos a tres años el plazo de prescripción de las acciones judiciales por despidos e indemnizaciones.

Como ven, nada nuevo bajo el sol, y ningún planteo desde el sector empresario vinculado a un modelo de desarrollo productivo integrado y que garantice crecimiento con inclusión social y mejoras en la distribución del ingreso. Sin estar nosotros en los detalles de las conversaciones, tampoco alcanzamos a advertir cuáles son los aportes concretos que los empresarios están dispuestos a hacer para la concreción del tan meneado "acuerdo social". Para decirlo más concretamente: no parece que estén dispuestos a ceder en ninguna de sus demandas, para conseguir ciertos niveles de acuerdo en una estrategia de desarrollo. 

La propia precisión de Guzmán ("algunos empresarios tienen que entender que los que gobernamos somos nosotros") pone las cosas en su exacta medida para entender como está la cosa. La pregunta es si el gobierno seguirá creyendo que aun así es posible alcanzar acuerdos, y en tal caso con quiénes, y a cambio de qué; y la pregunta, claro está, es política, en el más completo y profundo significado del término, como políticos son el dilema y el conflicto que están planteados.

martes, 26 de marzo de 2019

EL NEGOCIO DE LA GRIETA


La idea de una “tercera vía” por encima de la grieta entre kirchnerismo y antikirchnerismo cuyo principal exponente era Sergio Massa, se contraponía en parte con la idea del “post kirchnerismo” o “peronismo postkirchnerista” que alentaban ciertos sectores del PJ (gobernadores, el bloque del Senado, la CGT); hasta que terminaron convergiendo en “Alternativa Federal”, por el simple y senciilo hecho de que -contra todos sus pronósticos- Cristina sigue estando vigente, y el kirchnerismo no desapareció como pensaban.

El peronismo “perdonable” o “conversador” estuvo tres años buscando un candidato que midiera para competir con ella, hasta que apareció Lavagna, y Pichetto fue hacia allí entusiasmado no por sus números en las encuestas, ni por su sonrisa encantadora, ni su insuperable magnetismo, cualidades todas en las que no suele posar sus ojos el rionegrino.

Más bien lo impulsaron los apoyos “de peso” que el ex ministro traía consigo: Clarín (en retribución por los servicios prestados por su hijo presentando lo que sería la ley que refuerza el monopolio en las encuestas, y ante el derretimiento de Macri como opción, Techint, Arcor (Pagani lo llevó hace poco nada menos que a la Fundación Mediterránea, la cuna del cavallismo: lo que pueden dos balances negativos, tras décadas de juntarla con pala),  la AEA en suma, sectores de la UIA (sobre todo la COPAL). Es decir los representantes de las fracciones del capital cuyas empresas se ven perjudicadas con las políticas del macrismo, aunque lo de Clarín va por otro lado, y responde a su lógica de siempre, aquella que tan bien explicara Pirillo, el ex dueño de La Razón.

La idea de la candidatura de Lavagna es sencilla: instalarla para succionar votos “sueltos” del derretimiento de Macri y evitar que migren hacia Cristina impidiendo así que gane en primera vuelta, mientras relegan al presidente al tercer lugar para colarlo al Pálido en un balotaje contra Cristina, y una vez allí, ganarle con la suma de los votos del núcleo duro del macrismo.

Más allá de los mecanicismos que hay siempre en suponer que la sumatoria de dirigentes o apoyos “importantes” se traslada automáticamente a los votantes, la política es siempre representación de intereses, lo asuma o no; aunque lo disocie entre la etapa electoral y la del gobierno, asumiendo la representación de unos en una instancia, y gestionando la satisfacción de los otros, en la siguiente: consultar al respecto la experiencia de Menem en el 89’ con el “salariazo” y la “revolución productiva”, y más recientemente la de Macri en el 2015 con la “pobreza cero” y la “revolución de la alegría”.

Pero si se disocian ambos aspectos y una vez en el gobierno, sobrevendrán las tensiones, los desencantos u las crisis. Si uno mira quienes apoyan a Lavagna (y quienes se mueren por salir a hacerlo, como el “Coti” Nosiglia y buena parte de la UCR que quiere abandonar el Titanic de “Cambiemos”), tiene más o menos en claro para donde van: concretar de una buena vez la Moncloa fallida de los inicios del gobierno de Macri, reeditando el pacto del 2002 con el retorno al poder de los restos del bipartidismo con el apoyo de fracciones importantes del capital; con la idea de que si subís al bote a los que tienen el poder para hacerte saltar por los aires, te van a dejar gobernar tranquilo, en tanto gestiones sus intereses. Una nueva versión de la lección que aprendió Menem tras el fracaso de Alfonsín, con el plan Bungue y Born primero, y la convertibilidad y las privatizaciones, después. 

La pregunta entonces para el “lavagnismo” (más allá de encuestas y disquisiciones sobre estrategias y balotajes) es el para que se está armando como alternativa, y ahí empiezan los problemas: ¿acaso para dejar que todo explote finalmente por los aires (y si es antes del cambio de gobierno, mejor), que Macri haga el trabajo sucio de no contener más el dólar, y de ese modo licuar salarios, favorecer a los productores de bienes transables en desmedro de los que apuestan a la bicicleta financiera, generar el “salto exportador” de los que tienen escala (Techint, Arcor) y la reforma laboral por otros fines, sin pasar por el Congreso?

Todo indica que la cosa va más o menos por eso lado. Por eso Lavagna no puede acordar (ni lo intenta) con los sectores más combativos del sindicalismo que resisten al actual modelo (el moyanismo, la Corriente Federal, las CTA), sino con los que fueron uno de sus principales soportes con su inacción: Barrionuevo y la CGT de los “gordos”, o los “independientes”.

Pero como para los sectores populares que todo vuele por los aires antes del final del mandato de Macri no es una opción (porque en definitivas son los que siempre pagan los platos rotos de las disputas entre las distintas fracciones del capital), el dilema político argentino queda exactamente en el mismo punto que estaba antes de la aparición del hombre de las medidas: quien representa a los agredidos y excluidos por las políticas de Macri, fuera de las fracciones más importantes del capital que se han mencionado y promueven la candidatura Lavagna. 

Porque incluso en éste esquema con salarios deprimidos y depreciados en dólares, el alivio del “costo laboral” para las Pymes que viven del mercado interno es de muy relativa importancia, aunque bajaran las tarifas, un tema del que Lavagna habla poco y nada: ¿qué haría por ejemplo al respecto, bajarle la palanca de los subsidios a Tecpetrol (la petrolera de Techint que opera en Vaca Muerta), pesificar las tarifas del gas en boca de pozo o las de las distribuidoras donde el holding de Paolo Rocca tiene intereses y negocios?. ¿Qué piensa hacer con los formadores de precios que se apropian de niveles insólitos de rentabilidad, en especial en la producción y comercialización de alimentos básicos de la canasta familiar? 

La agudización de la crisis aumenta la polarización agostando la tercera vía, y condiciona estos experimentos, porque agranda la verdadera grieta: la de la desigualdad social y la distribución del ingreso, la grieta económica y social, que tiene consecuencias políticas, en las identidades, en las pertenencias, en las opciones electorales. Como las viene teniendo desde 1945, en un sentido u otro.

Y en esa línea, es poco lo que puede ofrecer Lavagna, por muchos y esplendentes que puedan parecer sus apoyos. Por el contrario, todo indica que su apuesta es a sostener esa grieta (sino a profundizarla), apostando por otra versión del “derrame” neoliberal, que es el “rebote”, del nivel de actividad desde el piso o subsuelo en el que la dejará el macrismo, con módicas posibilidades de recomponer empleos y salarios; pero siempre corriendo de atrás porque el “metro patrón” es el costo de los salarios en dólares, la verdadera herencia de Macri que para los apoyos reales de Lavagna no es pesada, sino todo lo contrario.

Desde ese ángulo de análisis, revisitemos al Lavagna que se fue del gobierno en 2005: quería planchar paritarias porque estaba fracasando en la lucha contra la inflación, quería eliminar subsidios y subir tarifas y hablaba de cartelización en la obra pública, pero no en la producción, distribución y comercialización de alimentos o bienes esenciales: recordemos su disgusto con los boicots de Kirchner a Coto y Shell, por ejemplo. 

Todo eso sin considerar la cuestión del poder, es decir la discusión sobre los intentos de la política por preservar su autonomía y eventualmente parársele de manos al poder económico, o limitarlo con regulaciones públicas y orientaciones de la política económica, básicamente de ingresos. El entusiasmo de cierto progresismo con el señor de las medias autoriza a pensar que nada de todo esto pasaría, de llegar al gobierno: no sea cosa de que por aventurarse en aguas procelosas, se echen a perder ciertos quioscos legislativos.

Sería interesante discutir estas cuestiones con los entusiastas de Lavagna (que antes lo fueron, sucesivamente, de Randazzo o Felipe Solá, y algunos incluso hasta de Massa, es decir. la agrupación "Cualquiera Menos Cristina"), mas interesante (mucho más) y productivo que los reales o presuntos errores del kirchnerismo en el gobierno o en la campaña electoral que llevaron al triunfo de Macri en 2015.  

viernes, 15 de febrero de 2019

DEFAULT INDUSTRIAL


El collage de apertura está todo armado con imágenes que ilustraban noticias de la edición del miércoles del Cronista, dando cuenta del alarmante panorama que afecta a la actividad económica en general, y a la industria en particular: sin pistas de reactivación a la vista, la recesión parece no tener piso ni freno, y el uso de la capacidad instalada está por debajo del 2002, en plena crisis de salida de la convertibilidad.

Por supuesto que eso tiene su correlato en el cierre de empresas, los despidos, la ruptura de la cadena de pagos y los efectos que son asociados a procesos recesivos de la magnitud del que está viviendo el país, bajo el gobierno de Macri.

Pero al mismo tiempo las imágenes dan cuenta del grado de desorientación conceptual de buena parte de nuestra burguesía criolla, a la hora de identificar las causas de la crisis, y las posibles salidas o soluciones: aun frente a la evidencia del fracaso estropitoso (una vez más, y van) del manual de recetas del neoliberalismo, insisten en repetir como loros que los problemas son el déficit fiscal, la presión impositiva, las tasas de interés (descontectualizadas de toda otra variable), o la rigidez de la legislación laboral.

Y si no nos creen, hagan la prueba de leer los informes, documentos o comunicados de la AEA, la UIA o las principales cámaras empresarias del país, con la posible excepción de algunas de las que nuclean a las Pymes: si alguna menciona a la destrucción del salario y sus consecuencias (la merma del consumo y la caída del mercado interno) lo hace en un lugar marginal, casi como si no incidiera; pero ni por asomo la colocan (cuando se acuerdan de ella) como un factor importante entre las causas de la recesión.

El extravío ideológico de buena parte de nuestros empresarios es tal, que incluso muchos minimizan el impacto en los costos de la dolarización de las tarifas, y prefieren hablar de la carga impositiva, o las altas tasas de interés; y los medios que responden a la ortodoxia económica dominante se asombran de que, aun habiendo bajado las tasas, las empresas no toman créditos.

Con una capacidad instalada industrial ociosa cercana al 44 %, ¿quién tomaría un crédito que no sabe si podrá pagar, para otra cosa que no fuera pagar las facturas de la luz y el gas? ¿Piensan seguir insistiendo en la idiotez de que las inversiones no llega por el temor del regreso del populismo, o admitir sencillamente que nadie invertiría en un país que tiene casi la mitad de su infraestructura productiva sin usar, por falta de demanda?

Para el discurso empresario dominante, los únicos costos que molestan y perjudican son los del Estado (como los impuestos, porque las tarifas van a parar a los bolsillos de otros empresarios), y las únicas regulaciones que molestan son las leyes laborales; y si no es así, suena como si lo fuera: tal parece que solucionando esas dos cuestiones, la economía despega de inmediato. 

Allí tienen si no el meneado caso de las primas de las ART, y la “industria del juicio laboral”. les dieron lo que querían y no sirvió para nada, porque aun bajando costos a base de dificultarle al trabajador el acceso a la justicia para reclamar (porque de invertir más en prevención y seguridad, ni hablar), el panorama de negocios es tétrico. Sin amilanarse, nuestros hombres de negocios celebran como positivo el anuncio de una nueva rebaja en las contribuciones patronales a la seguridad social; lo que no hará más que acrecentar el déficit fiscal que se dice combatir, poniendo en riesgo la sustentabilidad del sistema previsional del cual dependen millones de personas que consumen en el país la mayor parte de sus ingresos.

Si algo demuestra el gobierno de Macri (una vez más, por si hiciera falta) es el estrepitoso fracaso de las políticas “ofertistas”, que basan toda la dinámica del crecimiento y el desarrollo de un país en las concesiones al capital, para maximizar sus beneficios: flexibilización laboral, ausencia de regulaciones públicas, baja presión tributaria, eventualmente menos exigencias ambientales.

Nada ni cercano o parecido al fomento del consumo y el mercado interno para crear la demanda que atraiga la inversión (porque como decía Perón, que algo entendía del tema, “el apetito viene comiendo”), ni mucho menos crecer a partir del estímulo a la innovación y el desarrollo científico y tecnológico: por el contraruio, en un renglón en el que el mercado es reacio a invertir, el Estado se está retirando a pasos agigantados, obturando ora vía posible para el desarrollo nacional.

Nunca se insistirá lo suficiente en lo malo que es para el país el recurrente fracaso político e intelectual de nuestra “burguesía nacional” (ese unicornio azul del peronismo) en su rol necesario para la construcción de un país, en todo lo que no sea generar excedentes extraordinarios, valorizarlos financieramente y fugarlos.

Aquello de la “densidad nacional” de la que hablaba Aldo Ferrer, una clase empresaria pujante, innovadora y conciente de su rol: el verdadero “emprendedorismo”, capaz de generar riqueza y trabajo, sin esperar “derrames”; no el de las cervecerías artesanales como ocio de chetos, o reciclaje del desempleo (eso último viene a cuento, pero sobre todo hace tiempo que teníamos ganas de decirlo).

sábado, 5 de mayo de 2018

NUEVA ENTIDAD EMPRESARIAL


Con la concurrencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) nace la agrupación empresarial "Ajo y Agua": a joderse por haber firmado un comunicado apoyando los tarifazos dos días antes de que el gobierno subiera las tasas de interés y anunciara el freno a la obra pública, y a aguantarse lo que venga en términos de recesión y caída del nivel de actividad.

Más información, acá.  

miércoles, 2 de mayo de 2018

AUSPICIANTES DEL TARIFAZO


AACREA (CONSORCIOS REGIONALES DE EXPERIMENTACION AGRICOLA)

AAPRESID (ASOCIACION ARGENTINA DE PRODUCTORES DE SIEMBRA DIRECTA) ABA (ASOCIACION DE BANCOS DE ARGENTINA) - ACDE (ASOCIACION CRISTIANA DE DIRIGENTES DE EMPRESA) -ADECRA (ASOCIACIÓN DE CLÍNICAS, SANATORIOS Y HOSPITALES PRIVADOS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA) -ADIRAS (ASOCIACION DE DIRECTORIOS ASOCIADOS) -AEA (ASOCIACION EMPRESARIA ARGENTINA) 

ALIANZA CRISTIANA DE IGLESIAS EVANGELICAS DE LA REPUBLICA ARGENTINA (ACIERA) - AMCHAM (CÁMARA DE COMERCIO DE LOS EEUU EN ARGENTINA) - AABH ASOCIACION ARGENTINA DE BIOCOMBUSTIBLES E HIDROGENO () - ASOCIACION CONCIENCIA - ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS DE LA VIVIENDA Y DESARROLLOS INMOBILIARIOS DE LA REPÚBLICA -ASOCIACION DE HOTELES DE TURISMO DE LA REPUBLICA ARGENTINA - ASOCIACION DIRIGENTES DE EMPRESAS (ADE) -ASOCIACION MUTUAL ISRAELITA ARGENTINA (AMIA) 

-BCBA (BOLSA DE COMERCIO) - BOLSA DE CEREALES DE BUENOS AIRES - CAA (COMITÉ ASEGURADOR ARGENTINO) - CACC (CAMARA ARGENTINA DE CENTROS DE CONTACTO) - CAEM (CAMARA ARGENTINA DE EMPRESARIOS MINEROS) - CAESI (CÁMARA ARGENTINA DE EMPRESAS DE SEGURIDAD E INVESTIGACIÓN) - CAMARA ARGENTINA DE COMERCIO Y SERVICIOS - CÁMARA DE COMERCIO ARGENTINO CANADIENSE (CCAC) - CAMARA DE COMERCIO ARGENTINO-HOLANDESA (CCAH) -CAMARA DE COMERCIO ARGENTINO-URUGUAYA - CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA FRANCO-ARGENTINA (CCIFA) - CAMARA DE COMERCIO SUECO ARGENTINA - CÁMARA EMPRESARIA DE MEDIO AMBIENTE (CEMA) 

CAMARCO (CAMARA ARGENTINA DE LA CONSTRUCCION) -CAMBRAS (CAMARA DE COMERCIO ARGENTINO BRASILEÑA) - CAVERA (CÁMARA DE LA VIVIENDA Y EQUIPAMIENTO URBANO DE LA R. ARGENTINA) - CCAB (CÁMARA DE COMERCIO ARGENTINO-BRITÁNICA) - CCACH (CAMARA DE COMERCIO ARGENTINO-CHILENA) - CCI (CAMARA DE COMERCIO ITALIANA) - CDA (CENTRO DE DESPACHANTES DE ADUANA) - CECRA (CAMARA DE COMERCIO ESPAÑOLA DE LA RA) - CEDIM (CÁMARA DE ENTIDADES DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO AMBULATORIO) -CEMCI (COMISIÓN EMPRESARIA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN INDEPENDIENTES)

CENTRO DE CONSIGNATARIOS DE PRODUCTOS DEL PAIS (CCPP) - CET (CONFEDERACION EMPRESARIA DEL TRANSPORTE) - CICOMRA (CAMARA DE INFORMATICA Y COMUNICACIONES DE LA RA) - CICOMRA (CAMARA DE INFORMATICA Y COMUNICACIONES DE LA RA) - CIRA (CAMARA DE IMPORTADORES DE RA) - CIRA (CENTRO ISLAMICO DE LA REPUBLICA ARGENTINA) - COLEGIO DE ABOGADOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - COLEGIO DE ESCRIBANOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - COMISION Y JUSTICIA Y PAZ 

CONINAGRO (CONFEDERACION INTERCOOPERATIVA AGROPECUARIA) - CONSEJO DE RECTORES DE UNIVERSIDADES PRIVADAS - CONSEJO EMPRESARIO DE AMERICA LATINA (CEAL) - CONSEJO EMPRESARIO MENDOCINO - CONSEJO EMPRESARIO PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE (CEADS) - CONSENSO REPUBLICANO - CPCE (CONSEJO PROFESIONAL DE CIENCIAS ECONÓMICAS) - CRA (CONFEDERACIONES RURALES ARGENTINAS) - CSA (CAMARA DE SOCIEDADES ANONIMAS) - CSC (CONFEDERACION DE LA SOCIEDAD CIVIL) 

DELEGACION DE ASOCIACIONES ISRAELITAS ARGENTINAS (DAIA) - FAA (FEDERACION AGRARIA ARGENTINA) - FADEEAC (FEDERACION EMPRESARIA DE EMPRESAS DE AUTOTRANSPORTE DE CARGAS) - FEDERACIÓN EMPRESARIA HOTELERA GASTRONÓMICA DE LA REPÚBLICA ARG. (FEHGRA) - FEM (FEDERACIÓN DE CÁMARAS DE EMERGENCIAS MÉDICAS Y MEDICINA DOMICILIARIA) - FORO PARA EL DESARROLLO DE LAS CIENCIAS - FUNDACIÓN AGROPECUARIA PARA EL DESARROLLO DE ARGENTINA (FADA) - FUNDACION CARLOS PELLEGRINI - FUNDACION DEL TUCUMAN

FUNDACION FEDERALISMO Y LIBERTAD - FUNDACION GLOBAL - FUNDACION LIBERTAD - FUNDACION LIBERTAD Y PROGRESO - FUNDACION MEDITERRANEA - FUNDACION METROPOLITANA - FUNDACION VIDA SILVESTRE ARGENTINA - IAEF (INSTITUTO ARGENTINO DE EJECUTIVOS DE FINANZAS) - IDEA (INSTITUTO PARA EL DESARROLLO EMPRESARIAL DE LA ARGENTINA) - IERAL (INSTITUTO DE ESTUDIOS SOBRE LA REALIDAD ARGENTINA Y LATINOAMERICANA)

RED UNIVERSITARIA DE COOPERACIÓN ACADÉMICA DE UNIVERSIDADES CATÓLICAS Y DE ORIENTACIÓN CATÓLICA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA - SERA JUSTICIA - SRA (SOCIEDAD RURAL ARGENTINA) - UDES (UNION ARGENTINA DE ENTIDADES DE SERVICIOS) - UIA (UNION INDUSTRIAL ARGENTINA)

"El Foro de Convergencia Empresarial considera que es imprescindible dejar de lado las especulaciones electorales y el afán de confrontar con el Gobierno, que están claramente presentes en las propuestas presentadas por diversos sectores de la oposición y aceptar las decisiones ya tomadas que, siguiendo las pautas dictadas por la Corte Suprema de la Nación, fueron aprobadas en audiencias públicas" (las negritas son del original, más información, acá)

viernes, 28 de abril de 2017

UN ESTADO BOBO, EN MANOS DE VIVOS


Macri fue a Estados Unidos supuestamente en busca de inversiones, pero hasta acá todo indica que las llevó: participó gustoso de la inauguración de una planta de Tenaris (acerera del grupo Techint) en Texas; que les dará trabajo a los norteamericanos. La lluvia de inversiones, pero para afuera.

Que Paolo Rocca decidiera montar la planta allá (como quiere Trump, y les está reclamando a las propias empresas yanquis) supone que el hólding intuye que las gestiones del gobierno de Macri para lograr el reingreso de la Argentina al Sistema General de Preferencias (SGP) de los Estados Unidos van directo al fracaso: los tubos de acero sin costura que a partir de ahora fabricarán allá, son unos de los productos que estaban en primer término en el listado del gobierno argentino para pedirle a los USA la apertura de su mercado. (Ver más información al respecto, acá)

Recordemos que desde que Macri gobierna, Techint fue favorecido con la eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales, la devaluación (que hoy se licuó por la inflación y la suba de costos) y la apretada al gobierno de Schiaretti para que aceptara otorgarles parte de la licitación de caños para el gasoducto cordobés.

Al mismo tiempo, estos cultores de la empresa libre y las leyes del mercado le reclaman a Macri que les imponga un arancel antidúmping del 139 % a los tubos de acero chinos que ingresan al país, y como herramienta de extorsión para conseguirlo utiliza los despidos y suspensiones de sus empresas, entre ellas Tenaris en su planta de Campana. 

Además de abusar de su posición dominante en el mercado interno del acero, listando directamente en dólares los precios de sus productos (insumos difundidos vitales para el ciclo productivo en otras ramas de la industria), sin que el gobierno "preocupado por la inflación" haga nada al respecto; ni a través de la ley de abastecimiento, ni de las normas sobre defensa de la competencia.

Pero por si todo eso fuera poco, Tenaris (la "nave insignia" de las operaciones del Grupo Techint en el país, y la que abrió la planta en Texas) es una de las empresas en las cuales el Estado tiene participación accionaria a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES: el 26,03 % del capital social, para ser más precisos.

Justamente por eso en el 2011 Cristina dictó el DNU 441 que modificaba la Ley 24.241, para que la participación del Estado en los directorios de esas empresas fuera proporcional a sus tenencias accionarias; ya que hasta ese momento era siempre el equivalente al 5 % del capital social, aunque su porcentaje (como en éste caso) fuera mayor.

El DNU le dio al Estado la posibilidad de designar tres representantes en el directorio de Tenaris, de los que hasta acá no se sabe que hayan dicho nada respecto a la decisión de la empresa de priorizar inversiones y generación de empleos en otro país; mientras acá despide, suspende y recorta planes de inversión, en una economía que no repunta y con una industria cayéndose a pique.

La presencia de Macri en la inauguración de la planta en Texas (un gesto que ni a De La Rúa se le hubiera ocurrido) denota a las claras que lejos de oponerse a la movida, el Estado la apoya sin reticencias; y seguramente estará esperando la oportunidad para desprenderse de sus acciones en la empresa (acaso ante una oferta pública de adquisición del propio Grupo Techint); algo que puede hacer perfectamente porque como sabemos, el artículo 35 de la Ley 27.260 (blanqueo de capitales) derogó la Ley 27.181 (2015) impulsada por Cristina, que exigía para eso una autorización especial del Congreso, con mayoría de dos tercios de votos de los presentes en cada Cámara.

Ley del blanqueo de capitales votada con el inestimable apoyo de los bloques de Bossio y de Massa, y por supuesto por los legisladores de "Cambiemos"; los mismos que en el 2014 le restaron su apoyo a la ratificación al DNU 441 (ver la info completa acá); que le permitía al Estado ejercer en plenitud sus derechos como accionista en esas empresas, muchas de ellas -como Tenaris- estratégicas.  

También nos enteramos por las noticias que llegan del norte que Macri comprometió ante los popes de la industria petrolera yanqui en Houston permitir la libre importación de equipos para la explotación petrolera, rebajando el arancel del 35 % que hoy tienen, al 7 %: malas noticias para la industria nacional, y una absoluta carencia de algo parecido a una visión estratégica de desarrollo; posibilitando la formación de una cadena de valor de la actividad, con proveedores locales que abastecieran a la industria del petróleo; tomando en ese sentido a YPF como cabeza de una estrategia de desarrollo nacional.

Pero una definición absolutamente conteste con su idea de "reconversión industrial", y con el progresivo vaciamiento operativo y patrimonial de la propia petrolera estatal, para favorecer los negocios de Shell.

Mientras tanto la UIA (hasta ayer conducida por un hombre de Techint que tiene su sede de negocios en Luxemburo, ahora por un representante de la COPAL, es decir la industria alimenticia ligada a los agronegocios) nada ha dicho al respecto; demostrando cuanta razón tenía Perón cuando decía que ni era unión, ni era industrial, y mucho menos argentina.

miércoles, 1 de julio de 2015

UN CASO DE SÍNDROME DE ESTOCOLMO


El sábado pasado  veíamos acá como este muchacho Méndez se ofendía porque Scioli les pedía dejar de hacer política y ponerse a trabajar para resolver los problemas del país.

Apenas pasaron 3 días y el ofendido Méndez parece no tan susceptible como para dar su opinión ¿personal? sobre la campaña, y definirse claramente por Macri como su candidato preferido porque -dice- sus ideas para la industria y la economía en general son más precisas y concretas que las del candidato del FPV.

No nos dice -en cambio- cuáles son esas ideas, pero la parecieron bien, por concretas.

Raro ¿no? porque supongamos que venga alguien a decir que les va a aumentar el impuesto a las Ganancias a las empresas en un 100 %, y va a subir las contribuciones patronales a la seguridad social a los niveles anteriores a 1993 (cuando Cavallo las rebajó en un 33 %).

Sería preciso y concreto, sin lugar a malos entendidos; sin embargo parece poco probable que a Méndez le agradara.

De modo que -a menos que quieran tomarnos por boludos- lo que a Méndez la gusta de Macri son sus ideas para la economía y la industria, y no el modo más o menos concreto con el que las expresa.    

Claro que Méndez no expresa la opinión de todos los industriales: vemos acá en El Cronista como la gente de la CGE le sale con los tapones de punta precisamente por éstas declaraciones.

Que suponen que -fiel a una constante histórica de buena parte de nuestra "burguesía nacional"- otra vez vuelven a reincidir en apoyar políticas que -más tarde o más temprano- destruyen la producción y el trabajo nacional.

Cual si padecieran síndrome de Estocolomo, aplauden a sus victimarios, los apoyan y los quieren ver en el gobierno, seducidos por las promesas de baja de impuestos, eliminación de regulaciones estatales o flexibilización de las normas laborales para "disminuir el costo argentino".

Porque de eso se tratan -dichas en criollo, y sin papas en la boca- las "ideas más concretas y concisas" de Macri en materia de política económica e industrial: basta ver quiénes lo rodean y le soplan esas "ideas" para darse cuenta de lo que hablamos.

Está claro que -parafraseando a Perón, de quien se cumplen hoy 41 años de su muerte- la Unión Industrial Argentina no es ni unión, ni industrial, y mucho menos argentina.

Tanto como que muchos empresarios-como Méndez- de empresarios tienen poco, y de lobbistas políticos y fugadores seriales de capitales, mucho; razón por la cual suponen (quizás con conocimiento de causa) que están a salvo de cualquier cimbronazo fruto de las políticas que con frecuencia añoran y respaldan.

A menos que -como también les ha pasado en el futuro- abran la caja de Pandora neoliberal y los males desatados se los lleven puestos a ellos también, y vuelvan a pedir la ayuda del Estado para capear el temporal.

El personaje en cuestión -aunque se considere a sí mismo importante, al punto de hacernos saber a quien prefiere como presidente- es si se quiere menor.

Lo que no es menor es el fenómeno que expresa, que no es otro que el de la deserción de su responsabilidad histórica de lo que debió haber sido parte de una clase dirigente que contribuyera en serio al engrandecimiento del país; y prefirió en cambio ser apenas la comparsa de otros, que son los que mueven en serio las palancas. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

POR EL CAMINO DE LA LEY DE MEDIOS


El Senado vota hoy los cambios a la ley de abastecimiento, y leemos en Clarín que el G 6 (mamita los nombres que se ponen los pibes, que humildes) amenaza desde ya con ir a la justicia, a demandar su inconstitucionalidad.

Es así entonces que lo más granado del garquerío local (la Cámara Argentina de la Construcción, la Unión Industrial Argentina, la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino, la Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural Argentina) enfoca  sus cañones contra la norma; quedando perfectamente en claro que no se trata de oponerse a uno u otro artículo en particular, sino de sus profundas divergencias ideológicas con la iniciativa, y del hecho comprobable de que la misma afectaría sus intereses.

Tal como se señaló acá, no quieren que los controlen ni que el Estado meta las narices donde no debe; postura desde la cual los cambios que se le introdujeron al proyecto en su paso por las comisiones del Senado les resultan irrelevantes. 

A esta altura de los acontecimientos, la nitidez con el conflicto por la ley de medios aparece cada vez más evidente; comenzando por señalar que -tal como entonces- el kirchnerismo impulsa la iniciativa desde una posición de debilidad: como en el 2009, viene de elecciones en las que perdió en distritos claves, y la economía arroja señales preocupantes.

Y como entonces, apuesta a fortalecerse en la adversidad, dando señales claras de que no resignará fácilmente el control de la agenda; y que identifica desde que posiciones se sabotea la gestión: entonces era el poder de fuego de los medios concentrados (evidenciado en su alineamiento con los reclamos de las patronales agrarias durante el conflicto de la 125); hoy el de los formadores de precios, cuando es necesario atacar las causas de la inflación.

Sin perder de vista que estamos hablando de diagnósticos políticos (con los que se puede estar o no de acuerdo), que generan en consecuencia respuestas políticas por parte de Cristina y su gobierno.

Se podría apuntar además que -a diferencia del 2009 con la ley de medios- los apoyos sociales a los cambios en la ley de abastecimiento son más difusos; y no se expresan en una participación activa, organizada y militante como ocurrió con la ley de medios, y el trabajo de la Coalición por una Radiodifusión Democrática.

Incluso han sido más activos en ese rol ciertos sectores del empresariado afines al gobierno como la CGE o las Pymes nucleadas en CAME, que las asociaciones de usuarios y consumidores que serían en definitiva quienes representan a los destinatarios finales de las medidas que el Estado podría adoptar, de aprobarse la ley.

Como reflexión marginal, se puede acotar que el fenómeno echa luz sobre algo ya conocido: cierto "oenegeísmo" de clase media que se transforma en un mecanismo de participación ciudadana de baja intensidad; con aires noventosos respecto a la lectura que hace del Estado, la política, la sociedad y los intereses de los grupos económicos. 

Una especie de placebo para canalizar las inquietudes sociales de algunos sectores que, bajo la apariencia de cuestionar algunos aspectos puntuales de las políticas económicas y sociales de cuño neoliberal, concuerdan en definitiva con sus premisa centrales.

La oposición viene cumpliendo el mismo (triste) papel que cumplió en el debate de la ley de medios, pero esto es menos novedoso: con honrosísimas excepciones que no hacen más que confirmar la regla, no se han apartado en todos estos años del alineamiento con los intereses corporativos en cada iniciativa del kirchnerismo que siquiera los rozara.

Y al igual que ocurriera durante la discusión de la ley de medios y antes de eso, con el conflicto del campo, los medios "escrachan" como acá Infobae a los legisladores que apoyarían el proyecto del gobierno, como si fueran delincuentes; cuando no están haciendo más que cumplir el mandato para el que fueron votados: acompañar los proyectos del gobierno del cual forman parte, en el Congreso.

Tan nítida es la semejanza de la situación con la discusión de la ley de medios, que hasta éste nuevo proyecto tiene su propio Enrique Thomas, aquel diputado mendocino que perdió la votación (en realidad se ausentó del recinto como el resto de los opositores), y fue a los tribunales a tratar de frenar la aplicación de la norma en la justicia mediante una cautelar.

¿Cómo interpretar sino el rol del ahora massista De Mendiguren (en círculo amarillo en la foto en la reunión del G 6), que seguramente votará en contra cuando el proyecto llegue a Diputados, pero acompañará la presentación judicial de los empresarios para paralizar la ley?

Pero siguen las notorias semejanzas de ambos casos: al igual que la ley de medios, el proyecto que introduce cambios en la de abastecimiento establece (como no puede ser de otro modo, atento a la naturaleza de lo que regula) la competencia de los tribunales federales en lo contencioso administrativo.

Y con toda seguridad (ya lo están advirtiendo, por otra parte) y al igual que ocurriera con el Grupo Clarín en el caso de la ley de medios, los empresarios nucleados en el G 6 intentarán interponer una acción declarativa de certeza en los términos del artículo 322 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, en algún juzgado del fuero Civil y Comercial de la Capital; fuero absolutamente colonizado por los intereses empresariales, como quedó demostrado justamente en el caso de la ley de medios.

Para eso recurrirán nada menos que al estudio Cassagne, el mismo que patrocinó a la Rural para obtener la cautelar que le permite seguir ocupando hoy el predio de Palermo comprado a precio vil; y del mismo Cassagne que en los 90' estuvo de los dos lados del mostrador: primero como funcionario del gobierno de Menem preparando los pliegos para las privatizaciones y los marcos regulatorios, luego como asesor de las empresas que se presentaban para quedar como concesionarias de los servicios públicos que se privatizaban.

No hace falta ser adivino para darse cuenta que una presentación tal hará seguir a la ley de abastecimiento el mismo camino que siguió la ley de medios: cautelar dictada inaudita parte y en tiempo récord por un juez casi con seguridad incompetente, y luego todo el recorrido por los tribunales para revertirla hasta llegar a la Corte; que probablemente falle en el 2020, más o menos, si es que antes la ley no es derogada por otro gobierno, y terminan declarando abstracta la cuestión.

Lo que de darse comprobaría que -una vez más- el debate no es jurídico ni sobre exquisiteces constitucionales (así como la ley de medios no fue simplemente un debate sobre la democratización de las comunicaciones), sino sobre la cuestión del poder en la Argentina; como se reparte, quien lo tiene y qué está dispuesto a hacer para conservarlo.

domingo, 3 de agosto de 2014

LOS NUEVOS PATRICIOS


 Por Elabas Ave

Leyendo a Nicolás Lovaisa en Infojus, me anoticiaba de los últimos movimientos judiciales en la causa del Puerto de Santa Fe, o causa Vorobiof, y leía varios nombres interrelacionados, pensando también en otros que no están involucrados o que sí, pero no aparecen ni aparecerán y que forman parte de lo que en Nestornautas se llamó el Círculo Rojo Santafesino.

Y los nuevos apellidos me hicieron acordar a los viejos apellidos y los viejos apellidos a los nuevos apellidos y a esa costumbre santafesina de conservar, concentrar, ser "nosotros". Y los que antes se concentraban en los alrededores del Club del Orden y el Jockey Club, ahora se han instalado en countrys y en los alrededores del Puerto.

Si uno repasa la historia y lee Iturraspe, Crespo, de Iriondo, Cullen, Freyre, Aldao, etc., no sólo son apellidos de la antigua “gente bien” de la ciudad de Santa Fe, sino  de los propios gobernadores de otrora. Todas familias con bienes -que solucionaban sus males- y muchas de ellas con campos obtenidos por la apropiación (legal o no, legítima o no), pero con otra cualidad: no habían nacido para el laburo. Y ello porque todo venía de arriba.

Es así que todas esas familias, por unas cuantas generaciones, formaron parte de la realeza santafesina. De gente de apellido con plata, lo único que les quedó es el apellido, aunque algunos se sumaron a la teta del Estado, mientras que no implicara mucho esfuerzo. 

Esos se ponían en "puestos", como la justicia y existía el dicho por el que se sostenía: en las familias tal, tal y tal, cuando nace un niño lo anotan en el Registro Civil y en Tribunales. Esto último está pasando ahora, pero en el radicalismo.

Esos antiguos apellidos llegaban a dominar todos los poderes del Estado, mientras el sur, bajo la influencia de Rosario, crecía a pasos agigantados porque la prosperidad pasaba por otro lado.

Hoy los nuevos apellidos, ligados a medios de comunicación, bancos, inmobiliarias, servicios, etc., son los que se encuentran en la "escena" santafesina. Siguen necesitando de la rosca y el Estado, pero le han sumado algo de laburo. Son los que generan la información, la filtran y la devuelven a la población en forma de flor. 

Pero también están los que resisten desde distintos puestos de lucha. Algunos son periodistas, otros políticos, otros estudiantes, otros trabajadores, otros militantes sociales, etc., y otros buscan nuevas formas de militancia, como puede ser con una silla, una mesita, un ordenador y un servicio de web, como Liliana Spoto en Rosario, Barricada y Cicatriz en Santa Fe, por ejemplo, y muchos otros. Un salute para todos ellos.

martes, 24 de junio de 2014

EL CÍRCULO ROJO DE CORRAL


Ahí lo ves al tipo, en reunión de garquinete: el gabinete de los garcas.

Su gente, con la que se siente cómodo, con la que no le vienen ganas de usar a la Guardia Urbana: los que lo aconsejan, lo asesoran o directamente le dicen que es lo que tiene que hacer para gobernar la ciudad.

Que al fin y al cabo es "su ciudad": les pertenece, o por lo menos se manejan como si fuera así.

El "círculo rojo" santafesino en pleno, convocado expresamente por el intendente para salir a la palestra en defensa del negociado de las cocheras del parque Alberi (ver la noticia completa acá en el portal de la Municipalidad).

Una exhibición de fuerza que demuestra por lo menos dos cosas: para Corral se trata de un proyecto prioritario y emblemático (su fastidio con los que se oponen a la iniciativa es notorio: lo ha tomado personalmente como un desafío público a su gestión), y para los verdaderos dueños de la ciudad, es otro negocio más de los tantos que han hecho por años, a la sombra de sus vínculos con un Estado colonizado por sus intereses.

Como el traslado del puerto, o los emprendimientos inmobiliarios en el puerto actual: en todos los casos aparecen siempre los mismos, las mismas caras, los mismos empresarios, las mismas empresas.

Es como si Corral los hubiera llamado para decirles "vengan, pongan la jeta, que me metieron ustedes en éste quilombo".

Y los tipos no tuvieron ningún problema en ir, porque al fin y al cabo están convencidos de que el único modelo posible de ciudad, es aquél en el cual ellos pueden desplegar libremente sus negocios; con la promesa -nunca cumplida- de que "derramen" empleos y bienestar para el conjunto de los santafesinos.

Estaban todos: la Unión Industrial, el Centro Comercial, la Bolsa de Comercio (representada por el mismísimo Loco Lindo, ver el círculo), la Cámara de la Construcción, la Sociedad Rural (Iturraspe, en el otro círculo): ¿me querés decir que tiene que hacer la Sociedad Rural opinando sobre unas cocheras en el microcentro?

Y que no extrañe que entre ellos esté la UNL: ¿o acaso la mayor parte de esos garcas no integran  su propio "Consejo Social" (ver acá), y no fue acaso la plata depositada en la obra social de la UNL lo que terminó detonando el escándalo Bolsafé?

Los mismos que salieron hace poco a bancarlo a Vorobiof en la causa en la que se le imputan graves delitos por su gestión en el puerto (al fin y al cabo, ellos lo pusieron ahí, disfrazado de representante del Estado, para que hiciera lo que hizo: negocios), los mismos a los que seguramente asesoraba Rossini antes de convertirse en inquilino de Las Flores, y los mismos que guardan un estruendoso silencio sobre el escándalo de Bolsafé.

Los mismos que lo llevaron a Tabares al gabinete de Corral, para asegurarse tener un gestor de negocios de primera; como nos cuenta acá Barricada

Los que verdaderamente mandan en Santa Fe, más allá del muñeco que ocasionalmente ponemos como intendente.   

martes, 21 de enero de 2014

CLARO, Y LOS NARCOS ESTÁN PREOCUPADOS POR EL AVANCE DE LA DROGA


Más o menos eso es lo que nos sugiere esta nota de La Nación que da cuenta de la "preocupación" del "Grupo de los 6" por la "gobernabilidad económica".

Nos quieren hacer creer que la UIA, ADEBA, la Rural, la Cámara de Comercio, la de la Construcción y la Bolsa de Comercio están preocupados por la inflación o la suba del dólar, y se preguntan como podrían colaborar para remediar los problemas.

Podrían empezar por no crearlos, dejando de remarcar precios, o de provocar y facilitar todo tipo de maniobras especulativas con el dólar para forzar una devaluación, vender lo que tienen guardado en los silos-bolsa o liquidar los dólares que tiene encanutados.

No hablemos ya de pagar impuestos en regla o blanquear personal en negro, porque tampoco es cuestión de pedirles sacrificios extraordinarios a gente tan predispuesta a ayudar al país y ponerle el hombro al gobierno.  

martes, 3 de diciembre de 2013

CON EL CORAZÓN O CON EL BOLSILLO


La metáfora es conocida, y corresponde a tiempos aciagos: le corresponde a Pugliese en los estertores del gobierno de Alfonsín; cuando apelaba infructuosamente a un compromiso de los empresarios con las instituciones, en una economía que estallaba en pedazos.

Y viene a cuento del discurso de ayer de Axel Kicillof en la UIA (ver acá y acá), en el que instó a los empresarios a no comprar los espejitos de colores del neoliberalismo; invertir y no apostar a ganar competitividad sobre la base de una devaluación, la inflación y el recorte de salarios.

En éste último caso señaló algo que es objetivamente constatable: trabajadores bien pagos crean demanda agregada y un poderoso mercado interno, que ha sido el gran responsable del crecimiento de los últimos años; y de las abultadas ganancias que reflejan muchos balances empresarios.

Al final el ministro no era tan marxista como decía -preocupado- Pagni: desde su apelación a la racionalidad instrumental de los empresarios hasta la defensa del salario y el consumo como los motores de la economía, pasando por la creencia de que puede existir algo parecido a una burguesía nacional que debe aliarse con el Estado y ser apoyada por él, el discurso sonó en el más tradicional registro del peronismo.

Fue el propio Perón (en aquel recordado discurso de la Bolsa de Comercio, tan zarandeado desde la izquierda) el que invitaba a los empresarios a ceder algunos anillos, para no terminar perdiendo los dedos.

Alegorías aparte sobre la evolución del conflicto social, el discurso de Kicillof pone el acento en uno de los grandes problemas de la Argentina post peronista: nunca terminó de cuajar en el país la conformación de una burguesía nacional con auténtica vocación empresaria (no puramente rentística), que alinee sus objetivos de clase con los del crecimiento del país.

Siempre el Estado (cuando lo asumió como objetivo político, que no fue siempre) tuvo que asumir ese rol, en el desarrollo de la industria de base, en la protección de la industria incipiente o en el diseño de una política de desarrollo integrado; con quiebres, incoherencias y largos períodos de abandono del esfuerzo, justamente en nombre de las teorías económicas que ayer desacreditó el ministro.

Teorías que sorprendentemente (y tal como lo señaló Kicillof) fueron compradas por un empresariado que no advertía que lo llevaban -más tarde o más temprano- a su propia desaparición.

No fueron todos los empresarios, pero sí los más importantes y -sobre todo- los que conducen las gremiales más poderosas del sector, la propia UIA entre ellas.

Incluso cuando algún sector (ahora y antes) intenta un acercamiento con el Estado en términos políticos -cuando desde algún gobierno se promueven políticas que los favorecen, como ahora- terminan prevaleciendo anteojeras ideológicas; y en los últimos tiempos, el peso de los intereses vinculados al capital extranjero y con posibilidades de acceso a los mercados externos para colocar su producción.

De allí que los señalamientos de Kicillof caen en el terreno minado de una estructura empresarial concentrada y extranjerizada; cuyos dirigentes comparten en buena medida la misma cosmovisión política y económica de la Mesa de Enlace, o la AEA; a las cuáles muchos pertenecen o están vinculados por negocios.         

Que el salto de calidad de la estructura productiva argentina depende sustancialmente de los factores ayer señalados por el ministro (inversión, desarrollo científico y tecnológico, mercado interno sostenido por buenos salarios) es algo tan sabido como que su auditorio en buena medida no lo entiende así, porque en muchos casos (los hay que están a salvo de todo cataclismo económico, y por eso los provocan) tiende a contestar con el corazón (entiéndase por tal las anteojeras ideológicas de un discurso que compraron), más que con el bolsillo (entendido acá como la racionalidad instrumental a largo plazo).

El famoso crack que cada tanto promueven (mezcla de devaluación e inflación) ciertos sectores del empresariado -y esto es historia comprobada- no beneficia a todos por igual, además de que perjudica objetivamente al conjunto mayoritario de la población.

Y de ese modo -más temprano que tarde- se terminan perjudicando ellos mismos, matando a la gallina de los huevos de oro; como tantas veces se vio en el pasado.