LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 17 de diciembre de 2018

A ARMAR OTRA VEZ EL MECANO


La última vez que fueron gobierno nacional, ya sabemos como terminó: helicóptero, estado de sitio, represión, muertos. Y llegaron usando como mascarón de proa a un radical conservador, mas desabrido que galleta de arroz; que venía con promesas de transparencia y calidad institucional, pero eso sí: jurando a rajatabla mantener la convertibilidad; cuando ya era evidente que era insostenible.

El kirchnerismo los "desangeló", porque tomaba banderas que ellos habían hecho suyas en la teoría, acaso porque sabían que jamás tendrían que ponerlas en práctica; y en cada uno de los combates que emprendió (contra las patronales agrogarcas, contra Clarín y el poder mediático, contra los fondos buitres), los encontró en la vereda de enfrente. 

No se sumaron porque les daba "muy peronista", con esa fina intuición de los gorilas, que nunca se equivocan al respecto. Porque en esencia eso son: gorilas, herederos de la Unión Democrática, que también tuvo radicales "progres (los de la Declaración de Avellaneda), socialistas y hasta comunistas. 

Si uno los escucha hablar, piensa -como el personaje de Capusotto- que hay que ir a guardar las escrituras, pero cuando los ve andar, el temor se le pasa enseguida: tienen el carnet de vacunación garca completo, ahora que va a haber que andar por todos lados con las vacunas al día: no se pierden ningún coloquio de IDEA, ni la exposición de la Rural en Palermo, y aun siendo formalmente ateos, no le hacen asco a los Tedéums. Hasta se la animan a los congresos de la Fundación Libertad, y a los brindis en la embajada por el 4 de julio.

Pero eso sí, siempre se ofrecen como "una alternativa frente a la derecha y el populismo", como si no fueran, por acción política concreta, de derecha, porque populistas, nunca: al peronismo no te lo tocan ni con una caña, a menos que sea el peronismo que le gusta a la gente que es antiperonista, como el de De Narváez, Redrado o Urtubey. 

Cosa rara el "progresismo", ese significante vacío de la política argentina, que invariablemente cada cuatro  años (y a veces, cada dos) rearma el mecano de piezas pequeñas (en términos electorales) "para ofrecer una alternativa", pero que a la hora de los bifes, siempre tiene una excusa para piantarse del compromiso de la pelea de fondo: unos hicieron alianza con el PRO "para salvar a las instituciones de la república" y ahora amenazan con bajarse del barco (siempre están "tenéme que lo mato, giró a la derecha"), y los otros se lavaron la mano en el balotaje, "dejando en libertad de acción a sus votantes": como los troscos, pero en versión bajas calorías.

Estos tres años bancaron las políticas troncales del macrismo (el levantamiento del "cepo", la eliminación de los controles de capitales, los tarifazos, el acuerdo con los fondos buitres, el blanqueo), así como durante el kirchnerismo siempre encontraban el pelo en el huevo, para no bancar ninguna de las políticas troncales que les devolvieron a los argentinos dignidad y derechos, con la solitaria excepción de la recuperación de YPF.

Y ahora, cuando el régimen se descompone a pasos agigantados y se avecina otra cita electoral, vuelven a lo suyo: montar otra vez el quiosquito para ver si pueden pescar a río revuelto de votantes desencantados de Macri, no para ganar y ser gobierno (Dios los libre), sino para rasguñar un puñado de bancas en el Congreso, con su correlato en contratos, becas subsidios, poltronas en la AGN o el Consejo de la Magistratura, y no mucho más: si no podemos hacer la revolución, conformémonos con hacer una feria americana de cargos rentados en el Estado, parecer ser su lema.

Siempre cumplen un rol distractivo, de placebos, para canalizar hacia una vía muerta una porción de voto presuntamente "inteligente" (sobre todo en la clase media urbana de las provincias de la pampa húmeda), que se resiste a asumirse como conservadora, rechaza al peronismo por razones estéticas y tranquiliza su conciencia con un voto "distinto" que sabe que nunca ganará; lo cual le permite luego despegarse de cualquier consecuencia de su decisión, "porque los que yo voto nunca llegan al poder".

Tienen, por supuesto, soluciones para todos los temas y respuestas para todas las preguntas, menos para una: ¿hasta cuándo piensan seguir haciéndose la paja con estos quiosquitos? Tuits relacionados:

lunes, 22 de octubre de 2018

LA ANCHA AVENIDA DEL MIEDO


Del miedo a la irrelevancia electoral que los condene a quedar afuera, cayéndose en la grieta.

Afuera de las bancas, las becas, los contratos, los subsidios, el acceso a los medios.

¿O acaso alguno puede pensar en serio que esta suma de irrelevancias puede estar en condiciones de disputar algo, y se arma para eso?

Un termo con mate, un café y cinco caramelos para ocho.

Imagináte lo que va a ser el cierre de listas, cagándose a piñas por poner el primero en la lista, que es el único que con suerte puede llegar a entrar.

Y sorteando la candidatura presidencial: al que pierde, le toca.

Eso, si duran más que lo que duró Massa en la foto con Urtubey, Pichetto y Schiaretti, ponéle.

Decí que lo tienen a Tumini, que es como Napoleón: siempre tiene una mano rascándose los huevos.

A veces los dos.

martes, 27 de febrero de 2018

¿MÁS PAJA PROGRESISTA?



“Es necesario construir una alternativa progresista que ofrezca contención a los argentinos que no se identifican con éste gobierno, ni con los anteriores” no es una frase que se la haya ocurrido a alguien ahora, para “cerrar la grieta”.

Casi con esas mismas palabras se viene repitiendo más o menos desde los albores del menemismo, hace ya más de 25 años. Y si nunca termina cuajando en nada serio o potable en términos electorales, es porque es básicamente una consigna hueca, que en el fondo no dice nada.

Como el propio concepto de “progresismo”, que es -en la experiencia política argentina- un enorme significante vacío en el que cada uno pone lo que quiere como contenido; hasta que viene un “progresista” para decirle que en realidad los únicos autorizados para definirlo, son ellos: así como algunos tienen el “peronómetro”, hay un “progresómetro” que diferencia lo que es “progre”, de lo que no.

El viernes pasado el gobernador Lifschitz pareció decidido a encarnar la enésima versión del “intento por construir una fuerza progresista de alcance nacional que escape a la polarización/bipartidismo/grieta, (pongan ustedes el término que más les plazca) para bla bla, bla....” y coso; luego de haberse reunido “en secreto” con Margarita Stolbizer, Lousteau y Ricardito Alfonsín.

O sea, con dos emprendimientos políticos unipersonales (uno de los cuáles viene pugnando para ser admitido formalmente en “Cambiemos”), y un salame que dice que si no estuviera en “Cambiemos”, estaría en contra de todo lo que hace el gobierno de Macri, o algo por el estilo.

Como decía en sorna Perón de las coaliciones políticas como “negocios para vender sánguches de carne y pollo”, en ésta el socialismo vendría a poner la carne: el único distrito en el cual el “progresismo” gestiona, como eje de la convocatoria. Claro que Lifschitz vende humo, otra arraigada costumbre progresista: si la gestión socialista fuera tan buena, no hubieran caído en votos en Santa Fe del 48 % de Binner en 2007 al 35 % de Bonfatti en 2011, el 31 % del propio Lifschitz en 2015 y el 14 % de la lista de diputados nacionales el año pasado

Esta gente quiere posicionarse como “los únicos que no tienen denuncias de corrupción”, omitiendo que la mayoría de ellos no gestionaron nunca nada (es decir, fueron honestos más por falta de oportunidad que por otra cosa), y que cuando gestionan se aseguran que si existen casos de corrupción, nunca jamás sean publicados: en esto son iguales al macrismo que se garantiza blindaje mediático a cambio de un generoso reparto de publicidad oficial entre los medios.

El viernes pasado Lifschitz criticaba al kirchnerismo “porque no había reducido la pobreza en el país”, contra toda evidencia estadística aun de fuentes que les son afines, como el Observatorio Social de la UCA, o el INDFEC “recalibrado” de Todesca; pero lo más importante: nos dejó sin contarnos con cuáles políticas concretas el “progresismo” que gobierna Santa Fe hace más de 10 años encaró el problema de la pobreza, para reducirla.

Y la razón es muy sencilla; no lo hizo porque no las hay, como hemos demostrado muchas veces acá con los propios números oficiales de la provincia; que dan cuenta que la inversión del Estado santafesino en educación, salud y desarrollo social cae (en términos de participación porcentual en el presupuesto) sistemáticamente desde el 2007; cuando llegó al gobierno el Frente Progresista Cívico y Social.

Los supuestos confluentes en este nuevo “espacio progresista” votaron a favor del gobierno de Macri sus iniciativas más polémicas, como el acuerdo con los fondos buitres o el blanqueo de capitales; y el propio Lifschitz firmó el pacto fiscal que dio paso al ajuste previsional: ¿dónde quedó entonces el “progresismo que debe ponerle freno a la derecha” y coso?

Del mismo modo que todos ellos (a título individual, o los espacios que integraron) se opusieron a iniciativas del kirchnerismo que bien pudieron calificarse de “progresistas”: la reforma a la carta orgánica del Banco Central, la ley de “pago soberano” contra los fondos buitres, la recuperación de Aerolíneas Argentinas, las reformas a la ley de abastecimiento, “Argentina Digital” o las reformas a la ley de inteligencia; solo por citar algunas.

Y cuando acompañaron algunas iniciativas (como la ley de medios, o la disolución de las AFJP) lo hicieron en general, pero votando en contra de la cláusula que obligaba a Clarín y otros grupos de medios a desinvertir en un caso, y en contra de invertir los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad en la economía real, en el otro. Un progresismo raro.

Es difícil aventurar hasta donde puede llegar este nuevo “ensayo progresista” cuando el propio socialismo parece tener el boleto picado en la provincia, e incluso en la propia ciudad de Rosario (para evitar lo cual viene volcando ingentes cantidades de plata para intentar reflotar una gestión municipal desastrosa); con una interna abierta del propio Lifschitz con Bonfati y un panorama electoral incierto.

Por lo pronto parece un esfuerzo más por derivar votos de ciertos segmentos antiperonistas desencantados del gobierno de Macri, hacia la vía muerta de un voto testimonial que no incidirá en los resultados del 2019, salvo para favorecer el intento de la derecha por prolongar cuatro años más su estadía en el poder; y ver si en el camino pueden obtener algunas bancas (dado que la cosecha al respecto vino mermando considerablemente), con sus correspondientes “becas” anexas: contratos, subsidios, pasajes, etc. Una epopeya módica, si se repara en los fastos del lanzamiento.

Aunque estando presente Lousteau en la movida, no habría que descartar que se trate simplemente de otra paja más.

sábado, 13 de enero de 2018

TARDE PIASTE, RICHARD


No sabemos a ustedes, pero a nosotros ese ejemplar de radical "progre" que no se anima a dar el salto e irse de la UCR (como hicieron por ejemplo Leopoldo Moreau y Leandro Santoro) y de vez cuando hace alguna crítica al gobierno de Macri, nos tiene bastante los huevos al plato.

Son esos tipos que decían -como el pavote éste al que refiere el tuit de apertura- que la UCR iba a "equilibrar la coalición "Cambiemos", aportando la mirada progresista", y que de vez en cuando se quieren hacer notar con alguna crítica puntual tipo la designación de los jueces de la Corte por decreto, la eliminación de las retenciones a la minería o el intento de imponer la reforma previsional por DNU. Del resto -o sea lo central del gobierno, violaciones al estado de derecho incluidas- poco y nada dicen, y nunca terminan de sacar los pies del plato.

En ese contexto este muchacho se lanzó a alertar sobre la posible venta de las acciones del Estado en Transener (una de las transportadoras de electricidad), y fue secundado luego por un comunicado de la Juventud Radical en el que "le piden al ministro Aranguren" que desista de la idea.

El Estado (es decir, todos nosotros) tiene el 19,57 % de las acciones de Transener a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, porque eran parte de los activos transferidos de las AFJP.; y otro porcentaje a través del 50 % de sus acciones en Citelec, sociedad que controla el 52 % de Transener.

Lo que hace oportuno recordar que cuando en el año 2008 se votó la Ley 26.425 que liquidó el sistema de la jubilación privada la UCR (es decir, el partido al que sigue perteneciendo Ricardito Alfonsín) votó en contra; es decir que si por ellos fuera, el Estado nunca hubiera llegado a tener esas acciones que hoy tiene el Fondo de ANSES, y él quiere defender.

Pero tuvo otra oportunidad para hacerlo ya siendo diputado, y la dejó pasar: viendo la que se venía si ganaba Macri (y no le erró ni medio) Cristina hizo votar en el 2015 la Ley 27.181, que le puso un "cepo" a las privatizaciones; exigiendo una autorización especial por ley del Congreso votada por las dos terceras partes de los miembros presentes de cada Cámara, para que la ANSES se desprendiera de sus acciones en empresas privadas a través del FGS. Y Ricardito Alfonsín votó en contra, como pueden ver en el acta de abajo: 


Pero como la vida siempre te da nuevas oportunidades (y la política ni hablemos) Alfonsín junior pudo redimirse cuando Macri envió al Congreso el blanqueo de capitales dentro de una ley "ómnibus" que contenía el blanqueo de capitales, y modificaba las reglas de funcionamiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad que maneja la ANSES.

Ley que Ricardito votó a favor, como pueden ver acá en la votación en general:


Peor aun: en el artículo 35 de lo que luego sería la Ley 27.260, se proponía derogar lisa y llanamente la Ley 27.181 sancionada en el final del gobierno de Cristina, dejándole a la ANSES las manos libres para poder desprenderse de sus acciones.

¿Y saben que pasó en la votación de ese artículo en particular? Sí, adivinaron, Ricardito votó a favor de que lo pudiera hacer, sin autorización ni intervención del Congreso, como ven abajo en otra parte del acta de esa misma sesión. Sin ese artículo que el votó, hoy el gobierno no podría vender las acciones que tanto le preocupan:


Todo eso sin contar que además de Marcelo Mindlin (el testaferro de Macri y accionista mayoritario de Citelec, que podría comprar las acciones del FGS), el principal interesado en vender las acciones del Estado en Transener es el ministro Aranguren, recomendado por la UCR a través de Sanz para el gabinete; y gestor del Decreto 882 de noviembre del año pasado, por el cual quedó autorizado a desprenderse de todas las partipaciones accionarias del Estado en empresas del área energética; (entre ellas las de Citelec, controlante de Transener) sin que se lo haya escuchado a Alfonsito decir nada al respecto.

Y encima Macri se pasa por las pelotas lo que opinen los radicales al respecto, como lo que en general opinen los radicales de cualquier cosa, porque además tiene clarísima la diferencia entre socios políticos circunstanciales, y negocios familiares permanentes:


viernes, 9 de junio de 2017

EL RADICALISMO SON LOS PADRES


No deja de sorprender la ingenuidad (rayana en la pelotudez ya) de este señor crecidito al que siguen llamando Ricardito, al suponer que la alianza de la UCR con el PRO tuviera otra motivación que juntar masa crítica electoral para ganarle al peronismo, y conducir a otra parte que no fuera una restauración conservadora.

Como viene siendo (con diferentes denominaciones, que no cambian lo sustancial) desde 1945 con la Unión Democrática, justamente con la aparición del peronismo: tal parece que muchos radicales no aprendieron de la historia; que enseña que desde entonces el peronismo pasó a ocupar el lugar de la bestia negra del sistema político nacional que hasta entonces encarnaban ellos, que reemplazaron a su vez a las fuerzas conservadoras como la representación del statu quo.

Como sí lo aprendió Ernesto Sanz, yendo a la convención de Gualeguaychú en 2015 con la propuesta de que la estructura partidaria de la UCR hiciera lo que la mayoría de los votantes radicales reclamaban, y lo que los radicales porteños venían haciendo desde 2003: votar a Macri.

Por si a alguno le quedaban dudas de cual sería el paso siguiente del prceso, las PASO de “Cambiemos” ese mismo año se las despejaron: el 24 % de Mscri frente al 3 % de Sanz dejó en claro que el entonces jefe de gobierno y hoy presidente, es el conductor de la UCR, a punto tal que se da el lujo de vetarle y elegirle candidatos.

Pero además la “socialdemocracia” radical que Ricardito añora corrió el mismo destino que su modelo y espejo europeo: acompañar políticas de derecha, o directamente ejecutarlas si le toca gobernar.

Y si no nos remitimos a los votos de la UCR en el Congreso durante todas las discusiones cruciales del kirchnerismo: retenciones móviles, ley de medios, ley de abastecimiento, reforma al Banco Central, conflicto con los fondos buitres, reformas al Consejo de la Magistratura, estatización de los fondos de las AFJP; y así podríamos seguir.

En Santa Fe pasó otro tanto: el Frente Progresista cívico y Social que hoy estalló en pedazos fue el heredero de la Alianza Santafesina, un rejuntado gorila armado con el exclusivo objeto de ganarle al peronismo, que no lograba antes su objetivo fundacional porque el peronismo vaciado de peronismo bajo la conducción de Reutemann se llevaba parte del voto gorila tradicional.

Cuando eso se perdió, la Unión/Alianza/Frente logró en el 2007 desalojar al peronismo del poder provincial, pero los partidos que lo forman (incluyendo al socialismo) votaron también en contra de todas las propuestas más importantes de los gobiernos kirchneristas, además de alinearse unívocamente con sus adversarios, fueran estos las patronales del campo durante el conflicto por la Resolución 125, o el Grupo Clarín en la discusión de la ley de medios.

Si hasta el socialismo votó a favor de la LSCA pero en contra de la cláusula del artículo 161 que forzaba a Clarín a desinvertir y desguazar su imperio mediático, así como votó a favor de la eliminación de las AFJP pero en contra de que sus recursos fueran invertidos en la economía real.

La primavera socialdemócrata en la historia de la UCR se resume a los casi 3 años de gobierno de Illia (con el peronismo proscripto, y el radicalismo convalidando esa proscripción presentándose a elecciones, y asumiendo el gobierno en ese marco) y a los dos primeros años del gobierno de Alfonsín, cuando -en sus propias palabras- la ética de las convicciones dejó paso a la de las responsabilidades; siguiendo el camino inverso al que esbozó Néstor Kirchner aquél 25 de mayo del 2003.

Esa apelación de Alfonsín a las categorías weberianas fue el sustento teórico de su reculada, que empezó con la “economía de guerra” y el Plan Austral, parta terminar con la obediencia debida, el punto final y el declive posterior, que ya no pudo remontar.

Y conste que no vamos a ingresar a hacer historia contrafáctica sobre lo que haría hoy Alfonsín (que bancó la llegada de Cavallo como presunto salvavidas del gobierno de De La Rúa, y que en la implosión del 2001 estaba más preocupado por el destino de su partido, que por el del país) si viviera, viendo a su partido uncido al carro de la derecha liberal, en un gobierno que supone que el país se atendido por sus propios dueños.

No nos metamos más con la memoria del pobre Raúl, bastante mancillada ya por estos días no solo por los vándalos de los servicios de inteligencia que profanaron su tumba para provocar y cargarnos el fardo, sino -y sobre todo- por los propios dirigentes de la UCR.

Pero sí volveremos al principio: el problema no son los dirigentes radicales que hacen ruido porque Macri los caga en las listas (digamos todo), sino los que hacen silencio cuando las políticas del gobierno del que forman parte destrozan al país.

Y si esa comprobación parece darnos un punto de contacto con las quejas de Ricardito (que se queda simplemente en eso: en la queja), reparemos también en los afiliados y votantes habituales de las listas de la UCR que refrendan esas políticas, que votaron a Macri y que votarán nuevamente a “Cambiemos”, “para que nunca más vuelva el populismo”.

Vista desde allí, es más sincera y honesta (aun compartiendo la misma visión romántica del alfonsinismo) la actitud de los que como Leopoldo Moreau no reniegan de su condición radical, pero advirtieron hace rato que la UCR nada tiene para ofrecerles, ni a ellos ni a las grandes mayorías nacionales; y partieron en busca de otros horizontes.

Como Sanz: siguiendo a sus votantes que ya los precedieron, pero en éste caso acompañando en las urnas al kirchnerismo desde por lo menos el 2005.

Alguien debería explicarle a este niño crecido que el radicalismo del que él habla (ese Papá Noel progresista y socialdemócrata en el que todavía cree) son los padres. O ya ni siquiera eso.

martes, 23 de diciembre de 2014

DILEMA EXISTENCIAL


"¿Me querés decir que mierda hago con éste muerto?

Lo único que me falta es que me proponga una alianza Altamira."

domingo, 29 de junio de 2014

NUEVA PUBLICIDAD


Dice Ricardito: "Yo nunca escuchaba un pomo de nada, probé con el Magni Ear, y santo remedio. 

Vos también podés." 

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Y QUÉ HACEMOS, LANZAMOS EL OPERATIVO CLAMOR?


Leemos en Infobae: "el actual diputado nacional reconoció que el radicalismo debe hacer un intenso trabajo territorial para tener posibilidades en los comicios de 2015: "Tendríamos que hacer nosotros un esfuerzo para mejorar nuestras posibilidades, hay una serie de factores que nos deben obligar a reflexionar sobre cómo le encontramos la vuelta al Gran Buenos Aires"."

Para que no digan que somos sectarios, desde acá le aportamos una ayuda:


viernes, 24 de mayo de 2013

¡ROCK AND ROLL, NENEEEE!



La versión corresponde al grupo "Los boinas blancas" (que al parecer sería un desprendimiento de "Los bolas tristes"), que integra Ricky, el hijo del hijo bobo de la democracia.

Se vienen con todo, y no hay como pararlos.

viernes, 14 de diciembre de 2012

AMÉMONOS


Alfonsín: "Dále sonso, animáte y dame un pico, que no están ni Ubaldini ni mi viejo para retarnos". 

Lavagna: "Pero Ricardito, ¿vos viste como tiene el comedor este muchacho?"



Alfonsín: "Dále, negro turrito, no te hagás el difícil que me tenés persiguiéndote por todos lados y haciéndote rogar".

Micheli: "Yo le explico al chabón éste que Moyano se deja dar un pico, pero no adelante de la gente, y él insiste con hacerlo cuando está lleno de cámaras".

Venegas: "Si lo sabré yo, que cuando se van los otros de la CGT le parto la boca".

Buzzi: "Que papelón, y encima estoy viendo desde acá que para entrar al baño hay una cola de una cuadra".

Lavagna: "Y yo con el broli éste que me dieron, que no encuentro un canasto donde tirarlo".



domingo, 25 de noviembre de 2012

PEGADOR COMPULSIVO DE HELADOS EN LA FRENTE


Podríamos decir que hasta le damos algo de crédito, porque fue uno de los pocos opositores que salió a cuestionar el fallo del juez Griesa, aunque si le damos unos días y lo apuran los medios, capaz que lo piensa y atempera un poco sus dichos.

Dejemos de lado que sigue boludeando con eso de que el radicalismo es una fuerza progresista, no se lo cree ni él, y si se lo cree, está peor de lo que parece.

Pensemos por un momento que la reunión con Macri fue tal cual él la cuenta, y no estaban por ejemplo rosqueando para armar juntos lista en algún lado, y después salir a decir que lo hicieron en defensa de las instituciones, o que Mauricio es progresista; como De Narváez.

¿Se lo imaginan al nabo éste diciéndole a Macri: "Mauricio, dejáte de cooptar radicales, porque no te lo voy a permitir"?

Aun suponiendo que Macri entienda lo que significa la palabra cooptar (ponéle si el tipo que le sopla en las ruedas de prensa le dice "es comprar con guita, Mauricio"), ¿qué le hace pensar al zoquete éste que lo va a a dejar de hacer, cuando para empezar son los propios radicales los que le van a tocar timbre todos los días?

¿O acaso Richard piensa que, luego de su honroso (nadie pensaba que llegaría a tanto) 10 % del año pasado -con la compañía del progresista González Fraga, que dice que hay que pagarles a los fondos buitres- los radicales tienen gana de comerse otro sapo en el 2015, con riesgo de perder más bancas en el Congreso?

Y supongamos que Macri lo escuchó y le dijo algo así como "¿Cooptar yo, Ricardito, como podés pensar eso?", ¿quién en su sano juicio le creería lo que diga?

Este preguntándole eso a Macri parece Mirtha Legrand preguntandole a Duhalde si estaba vinculado al narcotráfico. 

sábado, 21 de enero de 2012

¡AHORA SÍ NOS VAN A DEVOLVER LAS MALVINAS!


¡Ya van a ver, esperen a que lleguen Duermes y Ricardito (en la peligrosa compañía de Zabalza y Marcelo Stubrin), y después nos cuentan!

Y ni hablemos cuando salga la declaración de apoyo con la firma de Papandreu, Zapatero y capaz que hasta Tony Blair.

¡Socialistas revolucionarios del mundo, uníos!

Uníos e id a cagar a patadas en el culo a estos otros, que están vaciando de sentido la palabra "socialismo". 

domingo, 11 de diciembre de 2011

AL FINAL, NO ERA CULPA DE CRISTINA


Se ve que el pavote éste se aburre en todos lados, hasta cuando empiezan a volar los sillazos.

Lo que sí, los radicales están un poco complicados como para indicarle al gobierno que es lo que hay que hacer.

Parece que la presidencia del Comité Nacional la va a terminar asumiendo el Chino Balbín, porque De La Rúa no acepta juntarse con dirigentes fracasados que pierden elecciones.