LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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jueves, 27 de febrero de 2025

ÉRASE UNA VEZ LA REPÚBLICA

 

jueves, 5 de enero de 2023

DÍGAME LICENCIADO

 

Un par de días atrás decíamos acá: "Pero sería un error, en éste año electoral, engancharnos en la agenda judicial y en las trapisondas de la mafia que arma causas y pelea por esqueletos insepultos como el Consejo de la Magistratura. En tanto la víscera más sensible del hombre siga siendo el bolsillo, es en la economía donde hay que poner el foco, si queremos tener alguna chance de ganar las elecciones.".

"Y para es necesario hacer algo más que tratar de instalar una candidatura desde el kirchnerismo, si es la de Cristina mejor: hay que forzar las definiciones en el gobierno para un cambio de rumbo, y de lo contrario tomar distancia de un programa diseñado en conjunto con el FMI. Porque las consecuencias de hacer lo contrario ya las padecimos en las elecciones legislativas del 2021, cuando se hicieron advertencias, pero fueron desoídas.".

"Si hubiera que fijar prioridades, se trata de empezar a prestar menos atención a la interna de ellas -al fin y al cabo el que salga triunfante querrá exterminarnos, sea quien sea-, y poner el foco en la nuestra, porque lo que nos conduce a la derrota es nuestro propio gobierno, no las agresiones que recibimos desde afuera. Es allí donde hay que forzar cambios.".

Con la licencia del ministro de Seguridad porteño por el escándalo de los chats filtrados, la percepción no cambia en absoluto: tengamos claro que D'Alessandro cae más por fuego amigo que por lo que podamos hacer nosotros, y que ellos tienen capacidad de hacer control de daños, porque controlan los terrenos donde las repercusiones de estos escándalos se dirimen, que son los medios y los tribunales; ambos terrenos pantanosos para nosotros.

El mensaje mafioso para Larreta (de Macri, de Bullrich, entre otros) fue dado, y fue entendido: el Guasón le soltó la mano al ministro del área de gobierno que más valora la derecha -nada menos- pero con la garantía de que no será abandonado a su suerte en la justicia (porque lo contrario sería ir en contra suyo mismo), a cambio de que él siga el guión, y no saque los pies del plato.

Pero en ese enchastre nada tenemos que hacer nosotros, que tenemos nuestras propias cuitas que atender, lo cual no significa que no haya que seguir presionando a Rosatti o el resto de los cortesanos a ver si a alguno se le arruga la ropa y renuncia, sabido que no tenemos los dos tercios de los votos para conseguir destituirlos por juicio político.

El tema es que intentar explicarle a la gente común que eso es necesario no solo para sanear las instituciones sino para defenderles el bolsillo es muy difícil, cuando no se lo defendemos de otros modos más concretos y directos, como por ejemplo permitiendo aumentos en combustibles, prepagas, celulares, cable, transportes, luz o gas; o damos mil y una vueltas antes de prorrogar la emergencia previsional, otorgar un bono a los beneficiarios de programas sociales, o una suma fija por afuera de las paritarias a los trabajadores registrados; o les vamos a hacer presentar una declaratoria de pobreza mensual a los afiliados a las prepagas, para no sufrir los aumentos aprobados por el gobierno.

Y si el "Frente de Todos" se va a tensionar, e incluso correrá el riesgo de romperse tal cual fue armado en su momento y vino hasta acá, que, más que por las posturas de cada uno frente al pedido de juicio político a los miembros de la Corte -que todo indica no va a prosperar-, sea porque en su interior alguien exige explicaciones de por qué se seguirá ajustando el gasto en desmedro de los programas sociales o las transferencias a las provincias -ralentizando obras en marcha-; o por qué se le condonaron deudas millonarias a la distribuidora de Vila y Manzano, cuando están en condiciones de que se les rescindan los contratos por incumplimiento.

Lo decimos otra vez, porque lo entendemos prioritario: hay que dar la discusión hacia adentro, pero sobre como corregir el rumbo para tener chance de ganar las elecciones, y esa discusión hay que darla y saldarla hoy, ya. A menos que en el fondo estén todos de acuerdo que así se ganan, con éste patrón de distribución del ingreso, o con estos niveles de pobreza e indigencia, con esta economía de desempleo bajo y salarios más bajos aun, que no alcanzan para llegar a fin de mes.

De lo contrario se puede llegar a concluir que intentar limpiar la Corte (cosa que hay que hacer) es más una cortina de humo o un intento de insuflarle épica a un gobierno que ha defraudado a sus electores, que un objetivo político real. Tuits relacionados:      

martes, 3 de enero de 2023

AGENDA 2023

 

El año que dejamos atrás nos trajo la alegría del mundial, en medio de un mar de penurias, incluyendo el anuncio de Cristina que no sería candidata a nada, cuando se confirmó su condena en la causa Vialidad. Antes de eso, su candidatura parecía ir viento en popa, y hasta habían acuñado un eslogan de campaña muy preciso: "La fuerza de la esperanza". Porque eso es precisamente lo que ella encarna: la esperanza de millones de argentinos.

Su reaparición posterior, algunas declaraciones de dirigentes de su cercanía, el tuit "enigmático" del "Cuervo" Larroque que vemos en la apertura volvieron a alimentar el misterio y la esperanza de que reconsidere su decisión, y  finalmente sea candidata. Ella, no ningún candidato ungido por ella, por más bueno que nos parezca: ahí está la experiencia aun en curso de Alberto Fernández para demostrar que los vicariatos no funcionan, y si miramos a la región, el domingo volvió al gobierno Lula, tras una derrota del PT con el mismo método, claro que forzado por la persecución política al líder popular.

De cualquier modo, la apelación de Cristina a calzarse el bastón de mariscal sigue vigente: aun siendo Cristina candidata con ella sola no alcanza, no en términos de volumen electoral (tal la vulgata dominante del posibilismo derrotista), sino de organización política: cualquiera sea su decisión, nosotros también tenemos que hacer nuestra parte; militando para crear las condiciones para que ella sea candidata, y para que esa candidatura se visibilice como una esperanza para millones de argentinos, tal como la vemos nosotros.

El entorno y el contexto serán los mismos de siempre, pero empeorados: la oposición está hundida en una interna feroz a carpetazos que seguramente deparará nuevos episodios a medida que se acerque el momento de las definiciones de las candidaturas, y el poder real sigue en lo suyo, operando de un modo cada vez más desembozado desde los "sótanos de la democracia": a las intrigas florentinas de Lorenzetti le siguieron los modos mafiosos del "prolijo" Rosatti que no encarna una  aspiración electoral personal, sino algo peor: el deseo de manejar el tablero desde las sombras, más allá de los vaivenes de las urnas.

La anunciada intención de Alberto de promoverle el juicio político (¿terminará en otro amague y recule?) ha desnudado que la oposición, al abroquelarse en su defensa, acepta que los conduce: no defienden las instituciones, sino el liderazgo real al que responden, que por supuesto no es el de Rosatti; éste solo opera para el poder real.

Pero sería un error, en éste año electoral, engancharnos en la agenda judicial y en las trapisondas de la mafia que arma causas y pelea por esqueletos insepultos como el Consejo de la Magistratura. En tanto la víscera más sensible del hombre siga siendo el bolsillo, es en la economía donde hay que poner el foco, si queremos tener alguna chance de ganar las elecciones.

Y para es necesario hacer algo más que tratar de instalar una candidatura desde el kirchnerismo, si es la de Cristina mejor: hay que forzar las definiciones en el gobierno para un cambio de rumbo, y de lo contrario tomar distancia de un programa diseñado en conjunto con el FMI. Porque las consecuencias de hacer lo contrario ya las padecimos en las elecciones legislativas del 2021, cuando se hicieron advertencias, pero fueron desoídas.

Si hubiera que fijar prioridades, se trata de empezar a prestar menos atención a la interna de ellas -al fin y al cabo el que salga triunfante querrá exterminarnos, sea quien sea-, y poner el foco en la nuestra, porque lo que nos conduce a la derrota es nuestro propio gobierno, no las agresiones que recibimos desde afuera. Es allí donde hay que forzar cambios. 

domingo, 1 de mayo de 2022

PERRERÍAS

 


 

Referencias:

1. La imagen de apertura está sacada de acá.

2. La segunda imagen está sacada de acá.

3. La tercera imagen está sacada de la cuenta en Twitter de Horacio Verbitsky.

4. La inundación de 1998 en Santa Fe fue por una creciente del río Paraná, que coincidió con que estaba alto el nivel del río Salado.

5. Carlos Reutemann fue gobernador de Santa Fe en dos períodos:1991-1995 y 1999-2003. En éste segundo se produjo la tragedia hídrica del río Salado, el 29 de abril de 2003; cuando el agua ingresó por donde debía estar la defensa que fue inaugurada -entre otros- por él, y nunca se hizo.

6. Horacio Rosatti fue intendente de Santa Fe entre 1995 y 1999, cuando el gobernador de la provincia era Jorge Obeid. 

7. Nunca coincidieron Reutemann gobernador con Rosatti intendente. De hecho, Rosatti fue Secretario General de la Gobernación de Reutemann en su primer mandato, entre 1993 y 1995.   

martes, 19 de abril de 2022

EL PODER Y LA INTERNA

 


Cuando hace poco en la cumbre de Eurolat Cristina dijo lo que viene diciendo desde hace años -e incluso lo ha escrito en "Sinceramente"- sobre el poder, casi todos lo leyeron en términos de la interna del oficialismo lo cual es en sí mismo revelador: si todos pensaron que hablaba de Alberto y le hablaba a él cuando habló de los problemas que generan las decisiones que no se toman cuando hay que tomarlas, es porque Alberto viene haciendo precisamente eso, dilatar la toma de decisiones que la realidad impone. 

Pocos días después, la Corte Suprema y su presidente, Horacio Rosatti, no hicieron sino una brutal demostración práctica de que Cristina tenía razón; ejerciendo con decisión todo el poder que les confiere la Constitución y mucho más, llegando al extremo de estrujar la Constitución como un trapo de piso para tomar por asalto el Consejo de la Magistratura. Claro que nadie puede pensar que Rosatti y los demás cortesanos hacen lo que hacen por motivaciones propias (aunque las haya, como el manejo de la caja de la justicia), porque sería como pensar que, en otros tiempos, las fuerzas armadas derrocaban gobiernos democráticos por sus propios motivos, y no como instrumentos de otros sectores más poderosos.

La Corte demostró -incluso con la revocación de la resolución del juez federal de Paraná y el pedido de que se lo enjuicie en el órgano que ahora preside Rosatti- que entiende bien la dinámica del poder, y que está dispuesta a ejercer ese poder cuando lo crea necesario; del mismo modo que entiende que hay poderes con los que no se tiene que meter: ahí tiene frizzada hace meses la causa sobre el DNU que congelaba las tarifas de los servicios de Internet y telefonía celular y los declaraba servicios públicos esenciales, y todo indica que terminará ratificando las cautelares que lo suspendieron. Otra vez: Cristina no hizo más que describir la realidad.

Mientras tanto el gobierno, que planteó la "autodepuración de la justicia"  y obtuvo tan brutal respuesta de la Corte, fue reduciendo paulatinamente la "guerra contra la inflación" a una propuesta de terapia de grupo, y finalmente ayer -en palabras del propio Alberto- a un "vamos viendo" como se encaran sus causas, y las posibles medidas para resolverlas. Mientras tanto, siguen adelante las audiencias públicas para aumentar las tarifas en el orden del 65 % (cuando se había jurado que la pauta no excedería del 20 %), y Massa cerró un acuerdo con la oposición en el Congreso para modificar la ley de alquileres, volviendo a los dos años de duración de los contratos, y a que los reajustes los decida el mercado: la Moncloa argentina en acción.  

Los anuncios de ayer sobre bonos para jubilados, monotributistas y trabajadores informales parecen más conectados a sostener a Guzmán en su cargo frente a las críticas internas, que a encarar seriamente una política de ingresos para los sectores populares que permita revertir el patrón regresivo en la distribución, que fue heredado del macrismo pero lejos de revertirse, se empeoró. De hecho, la semana pasada Moroni (el ministro que dijo que pese a la alta inflación, no veía problemas con los salarios) respondió al pedido de la CGT anticipando la apertura de algunas paritarias, para no tener que dar un bono extraordinario también a los trabajadores formalizados.

Es difícil hacer otra lectura cuando menos de una semana antes, el propio Guzmán primero y Cafiero después (dos personajes sin votos ni espesor político, que dependen exclusivamente de la lapicera presidencial) señalaron que hay un plan económico y un rumbo del gobierno, y que los que no lo compartan estaban invitados a retirarse; y cuando 10 días antes el albertismo convocado en Rosario llamaba a la unidad a los "díscolos" y Cecilia Todesca decía que para redistribuir, no se podía tirar plata desde arriba de un helicóptero.

También ayer el presidente y el ministro de Economía anunciaron el envío al Congreso de un proyecto de ley para gravar las "rentabilidades inesperadas" captadas por algunos sectores con la disparada de los precios internacionales por la guerra en Ucrania, una iniciativa que puede tener las mismas posibilidades de prosperar que el proyecto promovido desde el Senado por Cristina para gravar los activos no declarados de argentinos en el exterior; pero bienvenido que se intenten estas iniciativas que expresen la voluntad de hacer algo más que simplemente administrar la crisis. De paso y con el mismo sentido, podrían intentarse otras, como el juicio político a los miembros de la Corte por la bochornosa sentencia de diciembre del año pasado con la que prepararon el asalto al Consejo de la Magistratura: en todos esos casos, con probar no se pierde nada. 

Tampoco puede evitarse -dados el contexto y los antecedentes- pensar que el gobierno tiene herramientas concretas a su alcance para gravar ya, sin más, las "rentabilidades inesperadas" generadas por la situación internacional, como aumentar las retenciones; pero ha hecho explícita -otra vez, en boca de Guzmán diciendo cosas que en rigor correspondería decir al presidente- su intención de no utilizarlas para ahorrarse conflictos políticos con sectores poderosos, con los que no tiene ánimo de confrontar. Lo cual pone en contexto el proyecto impositivo anunciado ayer: ¿hay la intención real de concretarlo, o es un simple gesto dirigido a la interna de la coalición oficialista?

Y aquí volvemos, para concluir, a la cuestión del poder: éste se ejerce si hay decisión, y si no la hay y no se ejerce -como bien recordó Cristina- otro lo hará, porque la política (y el poder) no toleran el vacío. Y no parece, a esta altura de las circunstancias que un gobierno que transita la segunda mitad de su mandato vaya a cambiar su hoja de ruta, que no alteró ni siquiera ante la contundencia de los resultados electorales. 

Menos cuando hacerlo (es decir, ejercer el poder, que en esencia y en nuestra concreta estructura social y económica, es afectar intereses muy poderosos) puede significar desfilar por los tribunales, en el futuro; como le pasó y le pasa a Cristina. Tal vez allí haya que buscar las razones del estruendoso silencio presidencial frente al fujimorazo judicial, y decimos silencio por no decir -como algunos- complicidad; porque las desgracias judiciales futuras son cosas que le pasan a otros. Tuits relacionados: 

viernes, 24 de septiembre de 2021

NI JUSTICIA NI VERGÜENZA

 

Cinco tipos a los que no votó nadie se tenían que reunir para elegir cual de todos era el presidente por los próximos 3 años. Dos no fueron -en realidad no se conectaron, porque fue todo virtual-, es decir que no participaron de la decisión. De los otros tres, dos se votaron a sí mismos para terminar siendo elegidos. Los dos tienen -en éste momento- esqueletos en el placard.

Uno (Rosenkrantz) tiene que dar cuentas en la justicia (que presidió hasta ayer) por los 59 llamados cruzados con "Pepín" Rodríguez Simón, quien además de ser el principal operador de la mesa judicial del macrismo que sacaba y ponía jueces, es hoy un prófugo de la propia justicia argentina, que ha pedido su captura internacional a Interpol. Ese mismo juez debería inhibirse de intervenir en un montón de causas que llegan a la Corte en las que son parte algunas de las empresas más importantes del país, que son clientes de su estudio jurídico.

El otro (Rosatti), cuya designación como presidente fue anticipada por los grandes medios (tampoco es que el escrutinio fuera tan complicado, por lo que se pudo ver), enfrenta un proceso judicial por enriquecimiento ilícito en la justicia federal de Santa Fe, en el que recusó a los que lo investigan por "enemistad manifiesta", como si fuera sencillo enemistarse así, sin más, con uno de los supremos cortesanos, sin sufrir consecuencias.

Los dos aceptaron asumir sus cargos habiendo sido designados por Macri por decreto "en comisión" y sin el aval del Senado prestándoles acuerdo, decreto de factoría intelectual del antes mencionado prófugo de la justicia. Los dos dijeron -cuando a posteriori debieron defender sus postulaciones ante el Senado- que estaban de acuerdo con pagar impuesto a las Ganancias y que todos los jueces lo pague, cosa que sigue sin suceder; pues la acordada de 1996 de la corte de los milagros menemista que se alzó contra la ley del Congreso que así lo dispone sigue incólumne, a 25 años y varios jueces supremos de distancia de su dictado.

Ser presidente de la Corte -elegido de modo tan particular y "democrático"- no es moco de pavo: coloca a quien ostente el cargo en la línea de sucesión presidencial, único funcionario de la misma no emanado del voto popular. Y al mismo tiempo maneja el presupuesto del Poder Judicial de la nación, en abierta violación del artículo 114 inciso 3) de la Constitución Nacional, que dispone que lo debe manejar el Consejo de la Magistratura. No se trata, entonces, de la elección de las autoridades de una vecinal o un club de barrio.

La Corte Suprema de Justicia de la nación es la cabeza del Poder Judicial federal, y el máximo tribunal del país, y en sus manos están o pueden estar los derechos, los bienes, las libertades y las garantías de todos los ciudadanos. La vulgata dominante en la corporación los ha colocado incluso por encima de la Constitución y las leyes, cuando nos dicen que éstas son "lo que la Corte dice que son".

Tienen el poder de sentarse por años encima de una causa sin resolverla aunque eso consagre una injusticia o la privación ilegítima de libertad de una persona (como pasa en el caso de Milagro Sala), o lavarse las manos sin emitir opinión en solo dos renglones, remitiéndose al artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación; sin necesidad incluso de fundamentar su decisión. Ni siquiera el presidente de la república tiene en sus manos tamaño poder.

Podrían intentarse distintos remedios institucionales para detener este profundo proceso de descomposición del Poder Judicial, que como decía Perón, es como el pescado: se empieza a pudrir por la cabeza. Podría promoverse el juicio político de sus miembros, o aumentar el número de sus miembros por una ley del Congreso para licuar la "mayoría automática de sí misma" que hoy tiene la sartén por el mango.

O promoverse al menos una ley que derogue ese infame artículo 280, o que disponga que al presidente de la Corte se lo designe por acuerdo del Senado, o por ley del Congreso. También podría modificarse la ley de acefalía, para eliminarlo de la línea de sucesión presidencial, para que ésta quede exclusivamente integrada por funcionarios electos por el voto popular.

Pero ninguna de esas cosas se hará, porque el gobierno no tiene la decisión de hacerlo, ni los números en el Congreso, o porque la oposición dirá que se afecta la independencia de la justicia, que a ésta altura viene siendo algo parecido a un Estado libre asociado a la República Argentina, pero en el que no rigen sus leyes, y limita la "asociación" a que le paguen sus abultados salarios.

La pregunta es hasta cuando la democracia argentina puede tolerar semejante bolsón monárquico de privilegios antidemocráticos en su propio seno, y por cierto, una reflexión final: en una campaña en la que los "libertarios" hicieron campaña contra "la casta política" nunca comprendieron en ella a éstos impresentables. Por algo será.

domingo, 23 de mayo de 2021

RAJE SUPREMO


La foto no es del todo fiel con la realidad, o es vieja, porque esta gente hace rato que no se juntan ni a charlar, menos a hacer su trabajo: están guardados en sus casas, cómodos y lejos de contagios (si es que no están todos vacunados), y desde ahí les dicen a los demás que es lo que pueden o no hacer, incluyendo entre los demás a los poderes políticos elegidos por el pueblo.

Hay dos de los cinco que aceptaron ser designados por decreto sin pasar por el acuerdo del Senado como manda la Constitución, y estuvieron a punto de asumir el cargo en esa condiciones. Otra está perdurando en su puesto más allá de lo que manda la Constitución, amparada por un fallo judicial. Tres de cinco flojitos de papeles, siendo los guardianes de la Constitución, debe ser un récord.

Entre una serie de fallos disparatados que dictaron en los últimos tiempos, hay dos que sobresalen en el contexto de la pandemia: uno es el que obligó al gobierno de Gildo Insfrán a desmantelar sus controles sanitarios, de resultas de lo cual en Formosa -que venía siendo por escándalo la provincia que mejor manejaba la pandemia- hoy está estallada de casos.

El otro, en el que le dieron la razón a Larreta para que volvieran las clases presenciales en la CABA, contrariando un DNU presidencial que disponía lo contrario. Entre los fundamentos, dijeron no solo que no existía evidencia de que las clases presenciales en las escuelas no contagiaban, sino que no estaba debidamente fundada la emergencia sanitaria por una pandemia que azota al mundo hace casi un año y medio.

En éstos días en que hemos vuelto a un nivel de restricciones similar al del ASPO, vuelan los cuestionamientos revoleados de un lado a otro, entre el gobierno nacional, el de la ciudad, los gobiernos provinciales, los oficialismos y las oposiciones, y sobre todo los medios, grandes responsables del desastre.

Pero con estos tipos -y tipa- nada. A favor de la única tipa habría que decir que no firmó el fallo favorable a Larreta, pero simplemente porque entiende -correctamente- que la Corte no tiene competencia originaria en un pleito entre la Nación y la "ciudad constitucional autónoma" inventada en la reforma de 1994.

En ambos casos, las decisiones que los tipos tomaron desde la comodidad de sus casas no son inocuas: significan contagios, padecimientos, muertes, tensión del sistema sanitario. Aunque ellos en su "burbuja" (porque decir nube de pedos celestial podría ofender) quizás n lo adviertan.

En cualquier país más o menos serio del mundo -si es que tal cosa existe, y se puede poner alguno como ejemplo- cualquiera de los hechos reseñados, en forma individual o en conjunto, harían que los eyecten de sus sillones, de una patada en el culo.

Acá no tienen ni siquiera planteado un pedido de juicio político, para marcarles la cancha, aunque no den los números para aprobarlo. Lo que nos priva de un debate muy interesante para escuchar los argumentos con los que los defenderían o se defenderían ellos mismos, que parecen saber más que los científicos. Con sesiones presenciales, y sin barbijos, si es posible.

Y un día presentarán la renuncia, y se irán a casa a disfrutar de su jubilación, tan exenta de Ganancias como sus sueldos. Y a otra cosa mariposa: quizás hasta publiquen libros recopilando sus fallos, o contándonos como fue su paso por la Corte, del que salieron indemnes, porque nadie los cuestionó. Tuit relacionado: 

martes, 16 de mayo de 2017

lunes, 4 de julio de 2016

VAMOS A JUGARNOS UN PLENO


¿Notaron que la asunción de los nuevos ministros de la Corte Suprema vino como con dos velocidades?:  mientras Rosatti ya juró la semana pasada, Rosenkrantz pidió posponer la jura para agosto, después de la feria judicial.  

Con lo cual recién para entonces la Corte estará integrada con los cinco miembros que establece la Ley 26.183 (2006).

Un distingo que no se entiende si se repara en que en su momento Macri los nombró a los dos "en comisión" en pleno receso del Congreso (porque él decidió no convocarlo a extraordinarias) para "que la Corte pudiera funcionar regularmente", y luego mandó los pliegos de ambos juntos, y apuró en varias oportunidades al Senado para que los aprobara. 

Sin embargo antes que eso pase (que estén todos en funciones), los supremos tienen asuntos urgentes que fallar: acá vemos como el propio Rosatti dice que al que primero se van a abocar es a los tarifazos, respecto a los cuáles llovieron amparos y cautelares en todo el país, y el gobierno fue en per sáltum a la Corte para que saque un fallo que luego sea aplicable a todos los casos. 

De más está decir que al gobierno no le da lo mismo cualquier fallo: necesita uno que diga que los tarifazos son perfectamente válidos y legales, para poderlos mantener; mientras chamuya sobre "tarifas sociales" y toda la sanata.

La misma Ley 26.183 que citábamos antes dispone en su artículo 3 que la Corte adopta sus decisiones por mayoría absolutas de sus miembros, es decir que se necesitan tres votos en un mismo sentido, para que dicte sentencia.

Algo nos dice que el apuro por hacerlo jurar a Rosatti (mientras a Rosenkrantz le dan tiempo) tiene que ver con eso: con su voto conseguirían el que necesitan para convalidar los tarifazos, porque seguramente entre los tres que ya estaban en la Corte, debe haber alguno (nos jugamos por Elena Highton de Nolasco) que no les da seguridades de votar a favor de darles luz verde a los tarifazos de luz y gas.

De lo contrario no se entiende, porque si los tres jueces que ya estaban en funciones estaban de acuerdo en convalidar los tarifazos, juntaban los tres votos que manda la ley para sacar un fallo. 

Tampoco es lógico pensar que Rosatti está en contra de los tarifazos, y lo "esperan" sea para fallar todos en contra o para sumar tres votos en contra, o para que los otros tres fallen a favor, y el se luzca con una disidencia "políticamente correcta": ¿se lo imaginan a Lorenzetti bancando eso, con las ínfulas de pavo real que tiene?

En fin, en breve nos sacaremos la duda.

miércoles, 19 de junio de 2013

NACE LA FILIAL SANTAFESINA DEL ALBERTOFERNANDISMO


Otro que sabe posta posta lo que pensaba Néstor de todo.

Lástima que cuando Néstor le pidió en el 2005 que fuera candidato a diputado nacional dijo que no, porque se quería volver a vivir con la familia a Santa Fe.



Kirchnerismo paladar negro, del original, 100 % puro sin mezcla, que le dicen.