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LA FRASE
"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 5 de septiembre de 2018
martes, 8 de octubre de 2013
martes, 4 de junio de 2013
PABLO SIRVÉN, EL LUIS VENTURA DEL SOCIALISMO
Leemos a Pablo Sirvén en la tribuna de doctrina: "Podrá tener muchos frentes abiertos más complicados, pero la Presidenta nunca se olvida de la provincia de Santa Fe.
En la semana en que bandas armadas, ligadas a negocios turbios de la noche y el narcotráfico volvieron a cobrarse crímenes por ajustes de cuenta mutuos en Rosario, el estado mayor de la usina de medios K -Página 12, Tiempo Argentino, Víctor Hugo y 6,7,8- propulsaron una opereta de singular calibre, con la intención de desprestigiar, una vez más, al líder del Frente Amplio Progresista, Hermes Binner. Aseguraron que el Foro de San Pablo, que agrupa a partidos de izquierda latinoamericanos, había expulsado al Partido Socialista argentino de su seno porque el ex gobernador santafecino tuvo la osadía de decir que en Venezuela hubiese votado por Henrique Capriles.
El asedio contra el socialismo santafecino tuvo su punto de largada en el bicentenario de la bandera, en febrero de 2012, cuando desde el monumento que la homenajea, y mientras pronunciaba su discurso la intendenta Mónica Fein, la mismísima Presidenta fue tomada por las cámaras pronunciando el célebre "vamos por todo" que desde entonces viene cumpliendo a rajatabla.
El gobierno nacional no envía los fondos coparticipables para cubrir el déficit de la Caja de Jubilación ni para planes sociales o para viviendas. El dinero sólo llega a municipios en manos del FPV y el Ejecutivo nacional no le da luz verde a la provincia para que reciba créditos internacionales ya otorgados.
Ubicada estratégicamente en el mapa, en una encrucijada de rutas nacionales y con puerto propio, no se explica cómo el gobierno nacional retiró de Rosario a la Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria. A su vez, las falencias de la policía local, la tensa situación social en barrios periféricos, el problema de la droga y la actividad delictiva de barras bravas de Rosario Central y Newell's producen un cóctel explosivo. En la ola de saqueos de diciembre último esa ciudad también fue golpeada y la Casa Rosada no envió ni un gendarme.
La ofensiva se volvió más fuerte desde octubre cuando Página 12 exhumó una denuncia de 2009 contra el entonces jefe policial Hugo Tognoli, al que acusó de estar vinculado con el narcotráfico. La TV Pública de inmediato mandó un móvil a cubrir los hechos, mientras el kirchnerismo local fogoneaba la intervención y el diputado Andrés "Cuervo" Larroque les regalaba a los militantes virtuales una consigna que rápidamente propagaron por las redes sociales: "narcosocialismo". Es que frente al ascetismo socialista, el instinto destituyente del kirchnerismo se ceba." (las negritas son nuestras)
Es claro hace tiempo que en la guerra que han emprendido contra el gobierno Clarín y La Nación, se les exige alineamiento incondicional a todos los empleados, aunque escriban en el suplemento de cocina.
Eso, sumado a que se ve que lo que pauta el gobierno de la provincia en La Nación no le alcanza para acceder a alguna de las plumas más cotizadas (Morales Solá, Pagni), y se tuvieron que conformar con el cronista de espectáculos.
Como podrán ver repasando las negritas, el amigo Sirvén va repitiendo uno tras otros, todos los tópicos de la victimización socialista: caso Tognoli (plantado por el kirchnerismo como jefe de Policía), los gendarmes que no están (cosa que lo llevó a Binner a perder un asado), la presunta deuda por el déficit de la Caja de Jubilaciones (bolazo desmontado acá), la intervención a la provincia (¿no asumió todavía el interventor?, debe estar ocupado interviniendo el Grupo Clarín), la discriminación a las comunas del FPCyS con fondos (acá hay otra mirada interesante al respecto), el caso de la presunta expulsión de Binner del Foro de San Pablo, y demases.
Casi, casi, como si se los hubieran dictado.
Y pensar que nos critican a nosotros porque dicen que a las denuncias de Lanata, les contestamos a través de Rial y Ventura.
Es claro hace tiempo que en la guerra que han emprendido contra el gobierno Clarín y La Nación, se les exige alineamiento incondicional a todos los empleados, aunque escriban en el suplemento de cocina.
Eso, sumado a que se ve que lo que pauta el gobierno de la provincia en La Nación no le alcanza para acceder a alguna de las plumas más cotizadas (Morales Solá, Pagni), y se tuvieron que conformar con el cronista de espectáculos.
Como podrán ver repasando las negritas, el amigo Sirvén va repitiendo uno tras otros, todos los tópicos de la victimización socialista: caso Tognoli (plantado por el kirchnerismo como jefe de Policía), los gendarmes que no están (cosa que lo llevó a Binner a perder un asado), la presunta deuda por el déficit de la Caja de Jubilaciones (bolazo desmontado acá), la intervención a la provincia (¿no asumió todavía el interventor?, debe estar ocupado interviniendo el Grupo Clarín), la discriminación a las comunas del FPCyS con fondos (acá hay otra mirada interesante al respecto), el caso de la presunta expulsión de Binner del Foro de San Pablo, y demases.
Casi, casi, como si se los hubieran dictado.
Y pensar que nos critican a nosotros porque dicen que a las denuncias de Lanata, les contestamos a través de Rial y Ventura.
domingo, 17 de febrero de 2013
EINSTEIN TENÍA RAZÓN
No sólo en la teoría de la relatividad, sino en aquéllo de que "sólo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de lo primero".
O al menos esa es la conclusión a la que se llega leyendo a Pablo Sirvén en La Nación de hoy.
Porque ahora resulta que la abdicación de sus funciones de monarcas elegidos por derecho divino (para el caso es lo mismo que lo sean por herencia, o por un cónclave de cardenales supuestamente inspirados por el Espíritu Santo) es "aire fresco", y "un síntoma de vitalidad, esperanza y humildad".
Contrapuesto al comportamiento de ciertos líderes políticos (de democracias electivas, como si hubiese otras) que se aferran desesperadamente al poder.
Con la profundidad del que nada en aguas desconocidas (en éste caso para Sirven, el análisis de sistemas políticos), y cumpliendo su parte en aportar al antikirchnerismo bobo que -al parecer- los lectores de la tribuna de doctrina reclaman, el columnista acumula sandeces omitiendo cuestiones elementales.
Como que los supuestos "humildes" que decidieron dar un paso al costado que no estaban obligados a dar, no promovieron un cambio del anacrónico sistema (verdadero objeto de museo) que en cada caso los entronizó en el poder, y consagrará a sus sucesores: una elegido por ser hijo, el otro, por un grupo de electores calificados (los cardenales) seleccionados cuidadosamente a dedo por el propio Ratzinger.
Y ambos (la reina de Holanda, el Papa) venerables gerontes que renuncian a ejercer el poder pero nos los privilegios, en medio de crisis formidables (la que azota a Europa, la que convulsiona desde hace años a la iglesia católica) para las que no tienen respuesta; o mejor dicho: porque no quieren afrontar los riesgos de llevar adelante los cambios reales que esas crisis requerirían.
Eso le parece ejemplar a Sirven, y lo contrapone con los deseos de gobernantes democráticos (por ende, sujetos al riesgo electoral) de permanecer en el poder, para lo cual deberán volver a someterses al veredicto inapelable de la voluntad popular.
Como lo hizo hace poco Chávez (con los resultados conocidos), y como lo hará hoy mismo Rafael Correa; con un seguro y rotundo éxito, que no es sino la confirmación de que lo que la mayoría de los ciudadanos de su país quieren, es que continúe en el poder.
Que es más que lo podrían decir la reina o Ratzinger: su permanencia en funciones para los holandeses o para los católicos era como mínimo indiferente, porque son autoridades basadas en resabios medievales, en los que no se acostumbra a preguntarle a la gente común lo que opina sobre los que mandan, o parece que lo hacen.
Sistemas basados en disparates conceptuales (como que una persona por nacer en una determinada familia tiene más derecho que otra a gobernar un país) le parecen al cronista de espectáculos de La Nación (devenido en columnista político, como si al diario le faltaran) más elogiables que los que están basados en la conjunción de normas de derecho que limitan el poder, con el principio de la soberanía popular como título fundante de la autoridad política.
Una mezcla de cholulismo deslumbrado por la civilización europea, de lector compulsivo de la revista Hola que sigue con fruición las desventuras de la nobleza (al fin y al cabo, gente de carne y hueso como cualquiera de nosotros, según nos dicen), con un cacerolismo indignado porque, si se reformara la Constitución, posiblemente Cristina volvería a ser reelecta, y deberían soportarla por cuatro años más.
Hay algo que no cierra en todo esto: sl la imagen del gobierno y de Cristina se caen a pedazos, si ya nadie cree en el relato, si la realidad se impone por sí mismas y el kirchnerismo tiene los días contados, e incluso los que votaron a Cristina están desilusionados y furiosos, ¿por qué sigue siendo necesario apelar a éste tipo de estupideces para darle argumentos aun más estúpidos a una platea convencida, como los lectores promedio de la tribuna de doctrina?
jueves, 7 de junio de 2012
CRISTINA TIENE LA CULPA DE LAS AGRESIONES CONTRA PERIODISTA, Y CON MENEM ESTÁBAMOS MEJOR
(*)
El periodismo vive una extraordinaria
revolución. Los periodistas hoy filman, editan imágenes y sonidos (en realidad eso lo hacen los camrógrafos) y por
supuesto escriben, (lo cual en algunos casos -como Majul por ejemplo- es ciertamente de lamentar) en una convergencia apasionante que a la vez cambia
conceptos que pasaron a ser arcaicos.
No hay concentración ya en el sentido
viejo del término: (bueno, no te adelantes tanto, Clarín tiene hasta el 7 de diciembre para devolver las licencias que le sobran de acuerdo a la ley de medios) Facebook o Twitter o cualquier blog o ciudadano tomando una
foto de valor informativo para la sociedad es un medio en sí mismo. (obvio, y son lo mismo que 293 canales de aire y de cable, múltiples señales y operadores, radios de AM y FM y productoras de contenidos, ahora sabemos quien le dio a Lanata la idea de los twitteros K truchos con 3 seguidores, que forman agenda y opinión pública) En todo
caso, interactúan con los periodistas profesionales que como siempre, antes y
ahora, trabajan no para comunicar lo que el poder quiere sino para informar a
la gente de lo que pasa. (¿y si el poder quiere que informen a la gente que hay que pagar impuestos o vacunarse obligatoriamente contra la gripe A no lo informan entonces?. ¿antes en la dictadura también trabajaban "no para comunicar lo que el poder quiere sino para informar a la gente de lo que pasa"?, mirá que tenemos guardadas las tapas con los muertos en enfrentamientos fraguados, y más acá no te olvidés de "La crisis causó dos nuevas muertes")
En la última aparición de la Presidenta
ante periodistas en la sala de prensa de la Rosada estalló un acto fallido:
dijo que no respondería preguntas porque no iba a declarar contra sí misma (más que un acto fallido, es una garantía constitucional, derivada de la presunción de inocencia, o sí querés, un mínimo de sentido común, pero claro, ustedes son periodistas y eso por ahí les resulta difícil de entender) ¿Lo
sería contestar sobre lo que preocupa a los argentinos como la corrupción, la
inseguridad o la inflación? (no, lo sería pretender que les diga "sí, ustedes tienen razón, mi gobierno es un desastre, la corrupción está por todos lados y no podés salir a la calle porque te matan", sería como si Duhalde le hubiera dicho a Mirta Legrand -cuando le preguntó "¿usted está en la droga?"- "sí, señora, tengo la fábrica de cocaína en el quincho del fondo, al lado del asador") Su primer deber como gobernante es el de responder. (no, su primer deber como gobernante es ...gobernar) Rendir cuentas. Es un mandamiento para ella y sus funcionarios. Pero también
con los medios, el Gobierno trabaja para desmentir lo que había prometido:
mejorar la calidad institucional. (ah, y sólo se rinde cuentas ante los medios, haciendo conferencias de prensa y contestando preguntas del periodismo. Bien, cerremos los tribunales y el Congreso, y nos ahorramos un montón de guita)
Usa el éxito electoral para hacer lo que
quiere. (bueno, es uno de los usos posibles del 54 % de los votos, ¿o lo tendría que usar para lo que quieren ustedes, o Biolcatti o los caceroleros?) La prensafobia instaló la idea de que los medios no adictos no
defienden valores sino intereses. (ah, claro, la instaló nomás, porque no existía ni existe, lo tuyo es puramente vocacional, porque además ustedes les reconocen a los medios "adictos" que defienden valores, y no son unos simples mordedores del monedero del Estado, claro. Interesante además lo de "adictos" y "no adictos", ¿tiene algo que ver con el proyecto de despenalización del consumo?) Como diría Borges: “Dentro del patriotismo
sólo se toleran las adhesiones”. (y dentro del capitalismo también, por eso existen los contratos de adhesión, ) El problema de la prensafobia es que se
contagia: cronistas de varios medios fueron agredidos por matones en un
hospital de Malvinas Argentinas. (sos tan canalla que le cargás a Cristina que haya matones de un intendente que jugó primero con Duhalde y ahora con Macri, que les pegaron a periodistas de "medios adictos", por preguntar y ejercer su oficio de "decirle a la gente lo que pasa y no lo que el poder quiere transmitir", pero al parecer el "somos periodistas, queremos preguntar" sólo correría para los medios "no adictos". Y los tipos son matones, pero se dan manija con la "prensafobia" que transmite el gobierno, hasta el día antes eran boy scouts, mirá que interesante)
La violencia se transmite, (si es posible, las 24 horas del día, con repeticiones y cámara lenta, porque como sabemos, tiene excelente ráting) como lo saben
los periodistas usados como carne de cañón en programas oficialistas,(¿o sea que los de los programas opositores lo hacen de boludos nomás?) escraches, carteles difamatorios o farsas de juicios callejeros. (¿y qué periodistas participaron de los escraches, carteles y juicios públicos?, ¿desde cuándo alguien que participa de un escrache o un juicio público es carne de cañón, no se supone que está ahí porque comparte la idea?) Castigo para
los que piensan diferente. (¿lo estás pidiendo?) Hoy es nuestro día. (¿el del que pide castigo para los que piensan diferente, no era el día del periodista?) ¿A qué aspira un periodista? (depende si es adicto o no, por lo de aspirar, viste) A
tener más parte de razón que de menos: nunca se la tiene del todo. (ah, o sea que no es contarle a la gente lo que el poder quiere ocultar, sino hacerle la cabeza digamos) Y a ayudar a
la vida de la gente. (haciéndole la cabeza, para que te dé la razón y haga lo que decís) Para eso es imprescindible no confundir nunca el
periodismo con la propaganda. (eso, explicáselo a Magnetto que no lo entiende, y los hace derrapar todo el tiempo con operaciones de prensa, venta de pescado podrido y todas esas cosas que cuando estudiaban periodismo les decían que no había que hacer)
Y como parte de los festejos del "Día Del Periodista Que Se Mira Todo El Tiempo Su Propio Ombligo Y Cree Como En El Aleph de Borges Que Allí Está Contenido Todo El Universo", Pablo Sirven escribe esta columna en La Nación de hoy; para explicarnos por qué con Menem, estábamos mejor.
Y si de lo que hablamos es de justicia independiente, división de los poderes, transparencia republicana y respeto por la libertad de prensa, incomparablemente mejor, al parecer.
Y todo porque en la época del innombrable el podía denunciar a Sofovich por currar en ATC y ahora no puede; debe ser porque no existe más ATC y Sofovich no es funcionario, pero no: al parecer sería porque ahora no se lo puede denunciar a Boudou por el caso Ciccone.
Que alguno le avise a Sirven que -si es por eso-deben haber mil o dos mil denuncias contra Boudou por el caso Ciccone y aledaños, muchas de ellas hechas por ¿periodistas? como Cristian Sanz por ejemplo (eso siempre y cuando se lo considera a ese pibe periodista, al parecer Sirven no lo hace, será un problema entre ellos).
Ahora si a lo que apunta Sirven es que, porque a un tipo lo denuncia un periodista ya está probado todo lo que dice la denuncia, y la justicia de inmediato lo tiene que poner preso, bueno, la cosa se complica un poco.
Es interesante cuando Sirven dice (con su propio ejemplo en el caso Sofovich, contrastado con el caso Ciccone-Boudou) que en los tiempos de Menem estaban más protegidos "para defenderse de los funcionarios".
Primero porque los funcionarios no los atacan (ni lo atacaba Sofovich cuando lo denunció: el mismo reconoce que después se encontraron y mantienen una relación cordial y respetuosa, algo que ahora no se consigue), y segundo porque es otra muestra de ombliguismo periodístico: si un funcionario es corrupto o coimea, no "ataca" a los periodistas, sino está cometiendo un delito, que perjudica al conjunto de la sociedad.
Y además porque el amigo Sirven (inmerso en la ya insoportable victimización ombliguista del periodismo militante opositor) omite un dato esencial: en aquéllos tiempos que él añora, existía en el Código Penal la figura de las calumnias e injurias cometidas a través de la prensa, y los funcionarios promovían querellas contra los periodistas cuando se sentían ofendidos por sus críticas: el propio Menem justamente utilizó el recurso contra Horacio Verbistky por ejemplo.
Figura que hoy no existe en el Código Penal porque fue derogada por el Congreso en el 2009, a instancias del gobierno de Cristina; gracias a lo cual -por ejemplo- los periodistas pueden no sólo denunciar, sino calumniar e injuriar a través de la prensa, sin sufrir ningún tipo de consecuencias.
Pero claro, para gente como Roa o Sirvén, eso no califica como un aporte a la calidad institucional.
miércoles, 11 de abril de 2012
¿ES POSIBLE QUE ÉSTE TIPO SEA TAN BOLUDO....
...de poner esa pavada de título simplemente porque al diario donde trabaja le soplaron una primicia?
¡Como les quedó el ocote a estos muchachos porque la renuncia de Righi expuso claramente como mandan fruta todos los días cuando tiran cualquiera citando como fuentes a "un alto funcionario del gobierno", "una fuente cercana a la Casa Rosada", "un ministro que pidió que su nombre sea mantenido en reserva", etc!
Hagan memoria y traten de recordar cuál de las decisiones verdaderamente importantes del kirchnerismo desde el 2003 para acá (ni hablar desde que Alberto Fernández no está en el gobierno) fue anticipada en exclusiva por Clarín o La Nación.
viernes, 10 de febrero de 2012
CUALQUIER COSA SIRVE (N) PARA PEGARLE AL GOBIERNO
El injustificable bochorno periodístico protagonizado por Crónica al publicar las fotos de la muerte de Jazmín De Grazia (con la imprescindible colaboración policial que se requiere para acceder al material) desató entre los medios las reacciones que son habituales en estos casos: todos (hasta los mercenarios que hacen del tráfico con la intimidad de la gente su profesión habitual) se rasgan las vestiduras con hipocresía, pontifican sobre los límites éticos del periodismo y -por lo bajo, y sin que se note- más de uno se lamenta por no haberle ganado de mano al diario con el material, para tener la primicia.
Otros -como Pablo Sirvén en su columna de hoy en La Nación- aprovechan para llevar agua para su molino, que en realidad es el de sus patrones: el intento de vincular al gobierno de Cristina y a la propia presidenta -a que como dé lugar- con la deleznable publicación de Crónica de hoy es increíble.
La nota llega a sugerir que los dueños de Crónica (el grupo Olmos) se sintieron respaldados por un elogio de Cristina a una nota en una de sus publicaciones (Democracia), para decidirse a publicar las fotos de la pobre piba muerta: un auténtico espanto lo tuyo, Sirvén.
Ríos de tinta corren desde La Nación, Clarín o los medios de Fontevecchia (de cuyo periodismo cloacal Sirvén ensaya una elíptica defensa, si bien se mira, en el mismo artículo) para denostar al kirchnerismo por generar un clima de crispación, una lógica dialéctica de amigo-enemigo o un enfrentamiento permanente.
Pues bien, el artículo de Sirvén chorrea todo eso: hay "periodismo independiente y crítico" (en el cual por supuesto se incluye él y el medio en el que escribe) de un lado, y del otro, "operadores formales e informales del oficialismo", "oficialismo más furibundo" y toda la sarasa: falto la infaltable mención a los dinerillos que -como todos sabemos- son lo único que puede mover a alguien a apoyar al gobierno nacional; mientras sus detractores lo hacen solamente por convicciones.
Incluso toma nota Sirvén del repudio de Aníbal Fernández a la publicación de Crónica (¿qué otra cosa esperabas, Sirvén, pensás que son todos retorcidos como vos?), pero lo desdeña como algo al pasar, ni siquiera digno de destacarse; obviando que, apenas se conoció la muerte de Jazmín De Grazia, fue el mismo diario en el que Sirvén es columnista (envuelto como dijimos hasta los codos en la lógica de periodismo militante que dicen combatir), el que se ocupó de destacar que la modelo había tenido un entredicho con Aníbal.
Por cierto Sirvén, acá Lucas Carrasco (que escribe en Crónica, y a quien vos no dudarías en calificar de "operador informal del oficialismo") te demuestra que no todo en la vida cabe en la lógica binaria (que ustedes y sus medios instalaron, háganse cargo) de "kirchnerismo/antikirchnerismo".
¿Escribirías vos, Pablo Sirvén, -tan rápido a levantar el dedito de la corrección periodística, y a recorrer las redes sociales con el moralómetro- una nota como el post de Lucas en su blog, cuestionando al diario donde escribís por algo repudiable desde el punto de vista ético o periodístico, o tan siquiera distinto a lo que pensás?
Para atacar al gobierno Sirvén defiende lo indefendible, porque en el caso de Fontevecchia la miserabilidad periodística (y fundamentalmente humana) no es un exceso reprochable, sino la verdadera línea editorial.
Con columnas como ésta, no sólo queda claro porque en La Nación echaron hace poco al responsable de la crítica cinematográfica, sino que virtualmente intervinieron la sección de espectáculos: cualquier espacio de los medios hostiles al gobierno (aun el más banal) se convierte en una trinchera desde donde lanzarle misiles al kirchnerismo.
Dice Sirvén al final de la nota: "El debate de estos episodios siempre es saludable, en tanto que los que intervengan lo hagan de buena fe y no escondan intenciones más aviesas y encubiertas, funcionales a otros móviles".
La frase le cabe a él mismo como anillo al dedo.
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