LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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domingo, 24 de abril de 2022

COMO TE VEN, TE TRATAN

 

Con la soja orillando los 640 dólares y todos los demás commodities en alza por la situación internacional, con retenciones planchadas en los mismos valores desde 2019 (las módicas subas recientes de dos puntos fueron en productos industrializados), con récord de producción y exportaciones para el sector, récord de ventas de maquinaria agrícola y camionetas 4 x 4, "el campo" no puede alegar un solo motivo real para la protesta, salvo uno: no les gusta el gobierno actual (con el que se forran de plata, incluso más que con el macrismo), porque no es el que votaron.

Aupados por los medios como en 2008, vehiculizando a los sectores más duros de la oposición al gobierno nacional (como entonces) lo que en realidad quieren va más allá de vetar cualquier intento de modificar la política de retenciones o la política agropecuaria del gobierno en general (con la cual les va muy bien); que por otro lado el propio gobierno se encarga de ratificar: así como Guzmán dijo varias veces que no van a aumentar las retenciones "para evitar conflictos políticos que hemos tenido en el pasado", Julián Domínguez acaba de decir que la protesta lo sorprendió, porque "el campo" no va a pagar el nuevo impuesto "a las rentas inesperadas", que ni siquiera llegó al Congreso.

De modo que el conflicto que plantean los productores "autoconvocados" (porque la Mesa de Enlace se despegó de la protesta, al menos formalmente) tiene la misma filiación de origen que la escalada golpista de la Corte Suprema en el Consejo de la Magistratura, o la campaña sistemática de difamaciones y esmerilamiento que a diario conducen los medios hegemónicos como Clarín, La Nación e Infobae: la debilidad de un gobierno que decidió, desde el primer momento de su gestión, no pelearse con nadie, salvo con su propia base electoral. Y por el contrario, dejar intacto el poder de fuego con el que esos adversarios lo cañonean a diario.

Así es entonces que, mientras la inflación en alimentos no cede y sigue carcomiendo los ingresos de los sectores populares, hay pasividad sindical y se plantea (incluso desde el propio gobierno) sacarles beneficios a las organizaciones sociales que reclaman, otra vez los millonarios panzones disfrazados de peones que están -en cualquier estadística que se analice- dentro del sector más privilegiado de la sociedad vuelven a adueñarse de las rutas del país, desafiando la autoridad del Estado -en todos sus niveles- para protestar por el resultado de las elecciones de octubre del 2019; frente a un gobierno que nunca tuvo la intención real de hacerlo valer, en la orientación de sus políticas.

Lo que nos lleva a una encerrona peligrosa: Alberto Fernández ingresa -por errores y daños autoinflingidos- al tramo final de su mandato en un contexto difícil, habiendo debilitado la autoridad presidencial y su propia figura, con una derrota electoral a cuestas, con cuestionamientos (sistemáticamente desatendidos) desde el interior del propio oficialismo, con el diálogo roto con Cristina (la hacedora de su candidatura) y con la propia base social, política y electoral desmovilizada y desencantada con su gobierno.

La política de "seducción" de los quejosos ha sido un fracaso estrepitoso, hasta acá, en todos los planos en los que se la ha intentado: con los medios, con la corporación judicial, con los grupos empresarios y el poder económico, lo que incluye a las patronales agropecuarias o los sedicentes "autoconvocados". Ni que hablar de los amargos frutos recogidos de la búsqueda de una "oposición racional y responsable" con la que tejer acuerdos.

De lo que están dispuestos a hacer los que adversan al gobierno tenemos pruebas a diario, la última de ellas el "tractorazo" de ayer. La pregunta es que piensa hacer el gobierno, y con el apoyo de quien. Tuits relacionados:   

jueves, 11 de febrero de 2021

REVERSO FERNÁNDEZ

 

jueves, 14 de enero de 2021

10 CERTEZAS Y 1 DUDA

 


Certeza 1: Lo más poderoso y concentrado del empresariado argentino, nucleado en sellos como la AEA o el Foro de Convergencia Empresarial no solo no está dispuesto a consensuar ninguna política con el gobierno, sino que ha asumido una actitud francamente hostil hacia él: ha cuestionado explícitamente casi todas y cada una de sus medidas, no ensayó la más mínima autocrítica respecto a su respaldo rotundo al macrismo y lejos de ello, sigue reclamando hoy aplicar las políticas que fracasaron rotundamente entonces hoy, y cada vez que se ensayaron.

Certeza 2: Además opera hacia el interior de la coalición oficialista para desprender a Cristina de Alberto -con la anuencia o vista gorda de algunos dentro del propio gobierno-, mediante el recurso de anatemizar como "kirchnerista" cualquier iniciativa o idea que afecta sus intereses, para forzar al presidente a retroceder si la ha tomado, o a desistir de hacerlo si aun no lo ha hecho; o a salir a desmentir que no piensa hacerlo: expropiación de Vicentín, supuesta estatización del sistema de salud, ley de medios, etc.

Certeza 3: el campo privilegiado se encuentra otra vez, como en el 2008, frente a una coyuntura alcista de los commodities que espera capitalizar reteniendo para sí todas las ganancias posibles, en un contexto de dificultades en el comercio mundial por la pandemia, pero que impacta menos en las transacciones de alimentos. Por eso brega por la reducción de retenciones y la eliminación de cualquier regulación a restricción del comercio exterior, con todos los medios a su alcance. Y todos son, literalmente, todos.

Certeza $: ambos sectores precedentemente mencionados (que en realidad son uno) abogan por la más completa y absoluta libertad de precios, y al mismo tiempo por acelerar la devaluación del peso, con la excusa de que la inflación -que generan ellos- carcome su "competitividad" (léase tasa de ganancia). El 2021 será otro año de intentos de tensionar el mercado cambiario, reteniendo divisas y reclamando eliminación o flexibilización de los controles cambiarios, y al movimiento de capitales.

Certeza 5: el FMI "bueno" puede que suavice sus modales, pero sigue siendo siempre el mismo, y le debemos un montón de plata. Es difícil creer que, a la hora de renegociar los vencimientos del mega préstamos que le hicieron a Macri, no insistan con las famosas "reformas estructurales" (¿laboral, previsional, impositiva?) 

Certeza 6: los medios hegemónicos (Clarín, La Nación, Infobae) seguirán en guerra abierta, sistemática y declarada contra el gobierno, disparándole fuego graneado todos los días. Para ello no se detienen ni se detendrán ni siquiera ante la pandemia y sus consecuencias, o el plan de vacunación, en una conducta rayana en lo criminal, y claramente atentatoria contra la salud pública. Son el mascarón de proa visible del poder económico, y cumplen la función de "intelectualidad orgánica" de la oposición, y en función de eso actúan.

Certeza 7: la oposición institucional mayoritaria nucleada en "Juntos por el Cambio" sigue en las mismas coordenadas ideológicas y premisas del 2003 a la fecha, las que antes sostuvieron por su lado y en conjunto la Coalición Cívica, la UCR y el PRO, y las que tradujeron en su gobierno de 2015-2019, del que por cierto no han hecho tampoco la más mínima autocrítica. De la UCR esperamos aun hoy la autocrítica del gobierno de De La Rúa, así que imaginemos el resto.

Certeza 8: se opusieron sistemáticamente a todas las iniciativas del gobierno, y lo seguirán haciendo, como un reflejo automático: días pasados sacaron un comunicado rechazando un "toque de queda" que nadie había dispuesto, y que finalmente nadie terminó disponiendo. Criticaron la vacuna, y la presunta -luego desmentida- decisión de darle una sola dosis a más población, y así todo el tiempo. No hay allí nada siquiera parecido a una "oposición razonable" con la que soñaron el presidente y el gobierno, y en los temas centrales están todos de acuerdo, sin disidencias relevantes. Tampoco hay en consecuencia la más mínima posibilidad de consensuar nada con ellos a menos que -como ocurre con el empresariado más poderoso- se haga exacta y precisamente lo que ellos quieran.   

Certeza 9: El Poder Judicial federal en su conjunto, con la Corte Suprema y los jueces de Comodoro Py a la cabeza, seguirán defendiendo con uñas y dientes sus propios privilegios, los de los sectores más privilegiados, en especial del poder económico; y el mecanismo del "lawfare" con el que disciplinan y amenazan a la clase política en su conjunto, en especial a los que de ella se atrevan a avanzar en determinadas cuestiones. Poseen la llave para validar o no cualquier política gubernamental (desde el impuesto a las grandes fortunas a la revisión de las tarifas) y han dado sobradas muestras de que la utilizarán, sin contemplaciones ni pruritos.

Certeza 10: En las elecciones de éste año se plebiscitará la gestión de gobierno, y el reparto del poder político e institucional para el segundo tramo del mandato de Alberto Fernández. Para que el oficialismo obtenga buenos resultados que lo revalidan y fortalezcan, es crucial que la economía se recupere, que esa recuperación sea sostenida y que se note en los bolsillos de los sectores de ingresos fijos, y en su nivel de vida. Para eso y como lo marcó Cristina en La Plata, hay un solo camino: alinear precios, tarifas, salarios y jubilaciones, para que los dos últimos recuperen aunque sea en parte el poder adquisitivo perdido durante el macrismo y el año pasado.

Duda 1: Son varias, pero en realidad las podemos resumir en una sola: qué pensamos hacer nosotros, desde el gobierno, al respecto, con cada una de esas certezas.

lunes, 9 de marzo de 2020

LA ELECCIÓN DEL ADVERSARIO


El tuit de apertura de Artemio apunta a la escasa repercusión de la amenaza de piquete agrogarca, por falta de consenso social, pero vale para la reflexión sobre la dinámica de los conflictos, y los frentes en los que el gobierno intenta avanzar, o podría hacerlo.

En este caso (el de las retenciones, o la disputa por la renta agropecuaria diferencial), el transcurso del tiempo favoreció el aprendizaje social, y debería seguirlo el aprendizaje político, para no tropezar dos veces con la misma piedra, como en los tiempos de la Resolución 125.

Alguno podría apuntar precisamente eso es lo que hizo el gobierno, y de allí la absoluta orfandad social del reclamo de las patronales campestres, y desde acá -sin cuestionar esa afirmación- nos permitimos matizarla: los acontecimientos producidos en la dinámica social desde el 2008 para acá también resignificaron aquel conflicto en la sociedad, que además ahora tiene otros temas más acuciantes de los que preocuparse, que los reclamos de los bien definidos alguna vez como piqueteros de la abundancia.

El gobierno no "eligió como adversario" al "campo", y de hecho intentó acordar con la dirigencia del sector. Sin embargo, la reacción de buena parte de ésta (empujadas por las "bases") fue la de siempre, en defensa de sus privilegios: nada nuevo bajo al sol, al menos hasta allí.

En el caso de la casta de jueces y diplomáticos, cuyas jubilaciones de privilegio intenta recortar el gobierno, si hay, en cambio, una "elección del enemigo": una contraparte incapaz de concitar en defensa de su status el más mínimo apoyo social, con la cual es imposible que el hombre común de la calle pueda empatizar. Obra en éste sentido AF como lo hizo Néstor Kirchner en 2003, cuando emprendió la depuración de la Corte menemista, buscando construir poder a partir del consenso social.  

Pero que estos "blancos" (agrogarcas, jueces, diplomáticos), elegidos o no concientemente por el gobierno, tengan escaso o nulo consenso social, no significa que no tengan capacidad de dañar, en otros términos, que no son los electorales. El campo en su momento sí tuvo esa capacidad, y la perdió, por errores propios y por cuestiones inherentes a la dinámica de la democracia: no se puede sostener en el tiempo, con eficacia electoral, una propuesta que solo atiende intereses de minorías sociales; lo mismo le pasó al macrismo, campo incluido. 

Acaso esto es lo que el gobierno sopese para no "ir por más", profundizando algunas medidas, como por ejemplo en materia de retenciones: constatada la soledad social de los sectores del campo privilegiado ¿por qué no afectar más a fondo sus intereses, limitándose a una redistribución de cargas tributarias hacia el interior del sector?

A la inversa, el gobierno avanzó en los cambios a la movilidad jubilatoria afectando a un sector de los beneficiarios (no los de menos ingresos, pero tampoco millonarios), simplemente porque no tienen "capacidad de daño" en términos extorsivos, pero sí ciertamente electoral. El que viva lo verá.

En la misma situación que los agrogarcas (es decir, sin consenso social para sostener sus intereses, pero con capacidad de daño sistémico), hay otros sectores, como los bancos, las privatizadas, los bonistas tenedores de deuda y los formadores de precios, a los que el propio presidente acusó de provocar la inflación.

Uno podría preguntarse por que no se avanza más allí, cuando es obvio que en ningún caso esos sectores lograrían (como el "campo" en el 2008) que amplios sectores de la sociedad se solidaricen con sus reclamos, y se movilicen por ellos, dándoles una plataforma social de la que por sí mismos carecen.

La estrategia seguida por el gobierno en relación al "campo" (distinta, como se dijo, de la utilizada contra las corporaciones judicial y diplomática) tiende a ampliar sus bases de sustentación social, construyendo consensos pasivos en torno a sus políticas: busca evitar que haya sectores que se pongan en su contra, aun cuando sus intereses objetivos no están en juego, sino todo lo contrario.

Y acá aparece otra pregunta: ¿por qué no acelerar algunos cambios, apuntando a más, para construir consensos activos, a partir de la redistribución de cargas en la sociedad respecto a la crisis, poniéndolas sobre las espaldas de esos otros actores "socialmente huérfanos" que antes señalamos?

Incluso ni siquiera planteamos que se vaya a fondo contra todos, al mismo tiempo: eso supone un nivel de organización y concientización política de la sociedad, del cual hoy se carece. Pero debería existir un término medio, que permita avanzar sobre alguno (por ejemplo los formadores de precios), elegido como adversario, para fortalecerse políticamente, ampliando el consenso social en torno a las políticas y la acción del gobierno; más allá de la propia base electoral de origen.

Con un elemento a favor: la dolorosa experiencia macrista, en tanto ensayo de "país atendido por sus propios dueños", sirvió para transparentar las cosas, de modo tal que -más allá de la base del 40 % del antiperonismo más o menos consolidado en el país- el núcleo duro de la oposición a cualquier gobierno de signo nacional y popular está en esos sectores, que nos adversan y lo harán siempre, aunque no hagamos nada para afectar sus intereses.

domingo, 8 de marzo de 2020

EL LAMENTO SOJERO ES UNA FÁBULA


Por A.C.

En otras ocasiones hemos tratado en éste blog, y en base a datos de publicaciones como “Márgenes Agropecuarios”,  las utilidades que arroja la actividad sojera, como por ejemplo -entre otras- en ésta notasin haber recibido nunca una refutación matemática a los números que se exponían.
Frente al nuevo lock out de las patronales agrarias y pooles sojeros,  es oportuno actualizar los números de la soja considerando los precios y costos actuales.
Pero previamente hay que dejar muy en claro, que la suba de 3 puntos porcentuales en las retenciones regirá para los que tengan una producción anual superior a las 1.000 toneladases decir para grandes productores que representan una minoría sobre el total de la actividad.
Para el resto del sector sojero,  se mantienen las mismas retenciones del 30% para los que producen entre 500 y 1000 toneladas, es decir medianos productores, y los que produzcan menos de 500 toneladas pagarán aún menos por retencionesquienes producen menos de 100 toneladas pagarán 20% de derechos de exportación; entre 100 y 200 toneladas pagarán un 23%; entre 201 y 300 toneladas 26%; entre 301 y 400 toneladas 28% y entre 401 y 500 toneladas 29%.
Agreguemos a ello, que los voceros propios y alquilados del lobby sojero, nada dicen en sus declaraciones acerca que la medida dispuesta por el Gobierno mantuvo iguales y en otros casos disminuyó las retenciones sobre la producción de girasol, maíz, trigo, sorgo, harinas y aceites.
En el caso del girasol la retención bajará del 12% al 7%,  e igual baja tendrá la exportación de aceite de girasol. El maíz mantiene el porcentaje del 12%, pero la harina de maíz del tributo actual del 9%, baja al 5 %.  En el trigo se mantiene el 12%,pero los derechos de exportación de las harinas de trigo bajan del 9% al 7% y el grano y la harina de sorgo se mantienen como hasta ahora, es decir 12% y 5% respectivamente.
Está muy claro entonces, que EL PROBLEMA Y CAUSA DEL LOCK OUT ES SOLO EL 3% DE INCREMENTO QUE AFECTA SOLO A LOS GRANDES JUGADORES DE LA SOJA.  Por eso, pasemos a los números de éstos profesionales del lamento:
En una nota del Sr. Medardo Avila Vazquez quien se pregunta cuánto gana un sojero, nota publicada hace unos días en El Cohete a la Luna, pueden leerse los siguientes párrafos:
“Entre las respuestas a la pregunta se encuentra el análisis del economista cordobés Fernando Oviedo, que se llega a la conclusión de que un productor dueño de un campo de 200 hectáreas en la zona núcleo alcanzaría este año una renta mensual de 480.000 pesos por mes (7.620 dólares por mes). Esta cifra se alcanza considerando que como el rendimiento por hectárea es de 4,5 toneladas (45 quintales), ese campo produce 900 toneladas de soja, lo que multiplicado por $ 14.330 (227 dólares en ese momento) de la cotización de la tonelada de soja en la Bolsa de Comercio de Rosario (cotización en ascenso en el último mes), se genera un ingreso bruto de $12.897.000.
Si a esa cifra le restamos las retenciones que le descuenta el acopiador/exportador, $ 3.869.100 (equivalentes al 30% de $12.897.000), le restamos gastos de estructura por $ 1.512.000 ($ 7.560 por hectárea), le restamos los gastos de cosecha por $ 756.000 ($ 3.780 por hectárea) y le restamos $1.008.000 de gastos de comercialización ($5.040 por hectárea), nos da un margen de $ 5.751.900 por cosecha de soja. Suponiendo que no haga nada más en el campo y que trabaje solo esos 4 meses, estamos hablando de un resultado neto mensual para todo el año de $479.325, habiendo ya detraído impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales (incluidos todos en los gastos de estructura).”
Estamos hablando en el ejemplo de la nota,  de quien con 200 hectáreas, produce 900 toneladas de soja al año, es decir que no está alcanzado por el incremento del 3%, que solo es aplicable como antes dijimos, para quienes tienen una producción superior a 1.000 toneladas. Si la utilidad de un pequeño productor (200 hectáreas), es de casi $6.000.000 de pesos al año, las utilidades de quienes tienen mayor cantidad de hectáreas son lógicamente mayores, no solo por la mayor cantidad de toneladas que producen, sino también porque en la medida que sube la escala productiva, eso se traduce en un abaratamiento de muchos de los costos que implica la siembra y la cosecha de soja.
Y ésta muy interesante rentabilidad (más de $470.000 mensuales), solo equiparable a los altísimos ingresos por ejemplo de un juez, no demandaría demasiado esfuerzo para quien decide explotar su propio campo.
“El ingeniero agrónomo Mario Bragachini, quien fuera el responsable del área de Eficiencia de Cosecha, Postcosecha y Agroindustria del INTA EEA Manfredi, afirma que “hoy solo se necesitan 1,6 horas hombre/hectárea/año para producir una hectárea de soja”. Para el ejemplo que utilizó el economista Fernando Oviedo en que 200 hectáreas rinden 478.000 pesos mensuales, se necesitan 320 horas de trabajo por año. En jornadas de 8 horas serían solo 40 días de trabajo al año. Claramente es un solo operario para 200 hectáreas……..Relevando pueblos del sur cordobés, un grupo del CONICET de la Universidad de Rio Cuarto también llego al dato de que las jornadas de aplicaciones al año son 18, pudiendo variar de 12 a 32 por 100 hectáreas de lote.”
Hasta aquí, la rentabilidad de esforzados propietarios con 40 días de trabajo promedio por año.
Pasemos ahora a analizar la rentabilidad de quien arrienda su campo para la siembra de soja, es decir los dueños de tierras que las alquilan mientras se quedan en su casa cómodamente durante todo el año, y solo tienen como exigente actividad concurrir a cobrar el arrendamiento de su campo.
Miles de ex productores ahora son propietarios rentistas que alquilan sus campos a otros productores vecinos o a pools de siembra que los explotan por su cuenta y les pagan por ello. ¿Cuánto les pagan? Según la Bolsa de Cereales de Córdoba, el costo de arrendamientos 2019 es de 10 quintales por hectárea (una tonelada de soja), es decir 244 dólares. 100 hectáreas alquiladas generan 24.400 dólares o al cambio oficial 1.573.200 pesos, que significan 128.100 pesos por mes al año. “
Si tomáramos en cambio, el ejemplo anterior de 200 hectáreas, quien no trabaja su campo (ni siquiera 40 días promedio al año) y arrienda sus 200 hectáreas para la explotación sojera, tendrá un ingreso anual por el arrendamiento de $3.146.400, lo que representa $262.200 por mes.
Pero resta agregar algo: el costo del arrendamiento en la zona núcleo (parte de la provincia de Santa Fe la integra) es mayor a 10 quintales, y oscila entre 12 y 15 quintales por  hectárea.  Por ello, de acuerdo a la ubicación del campo, un propietario puede elevar bastante más que a $3.000.000 su renta anual, mientras solo se dedica al descanso.  Quienes alquilan sus campos y solo se dedican a la muy exigente actividad de trasladarse para cobrar el arrendamiento, con justicia deben ser llamados “los planeros de la soja.”
Para quienes en éstos días tengan que transitar por las rutas argentinas, sería importante tener presente éstos números, los que demuestran que el lamento y la protesta sojera son una fábula muy mal escrita por un tal Grobocopatel, que dice ser un esforzado campesino.

sábado, 7 de marzo de 2020

NO VOLVIERON MEJORES


Menos de tres meses de gobierno (casi como en el 2008), y las patronales agrarias disponen - "por presión de las bases" - un lock out de cuatro días y ya arrancaron con los tractorazos, por el aumento en tres (3) puntos de las retenciones a la soja, lo que las colocaría - apenas -en el nivel que tenían cuando estaba Macri.

En el mismo acto, se mantienen o rebajan las retenciones a otros 24 cultivos, entre ellos algunos que impactan en el costo de los productos de la canasta básica, como el trigo, el maíz, el girasol, la carne o a leche. Adicionalmente, el gobierno instrumenta compensaciones a los pequeños productores, respecto al incremento de alícuotas en el caso de la soja.

Y antes que eso, dialogó con las entidades explicándoles las medidas que iba a tomar (básicamente, intentar cobrar impuestos), algo que no es frecuente que se haga: a nadie le preguntan antes si quiere que le aumenten un impuesto. Y además si no "segmentó" las retenciones a la soja (algo que, lo hemos dicho, no es tan sencillo de implementar), instrumentó compensaciones para los que producen menores volúmenes.

Todo eso sería indicativo (para algunos, en algunos ámbitos) de que nosotros "volvimos mejores", y aprendimos de los (presuntos) errores de la asonada agrogarca del 2008.

Dejando la discusión al respecto para otro momento, lo cierto es que lo que cabe preguntarse es como "volvieron" ellos, y la respuesta es muy sencilla: iguales, o sea, peores.

Sin distinguir entre pequeños, medianos y grandes garcas a la hora de parársele de manos al Estado y negarse a pagar impuestos, en una actitud rayana con lo sedicioso. Poco importa si son pocos o muchos: como entonces ganaron (si por ganar se entiende no pagaron retenciones móviles), se envalentonan con volver a ganar.

De ésta constatación deberá el gobierno extraer las lecciones debidas y tomar las medidas que correspondan, sin esperar que del otro lado reflexionen o cambien: se movilizan por intereses de clase en el medio de una puja distributiva, en la que logran emblocar a todos los que acuerdan en el punto central de no dejar en el bolsillo del Estado (es decir, por carácter transitivo, de todos) lo que creen, con valor de dogma de fe, que no tienen que dejar.

Y también nosotros tenemos lecciones que aprender, no volviéndonos a enfrascar en discusiones obvias, inconducentes, con gente que cuestiona aspectos elementales, como que en un país democrático gobierna el que la gente votó, y que los "impuestos" se llaman así porque no se discuten como en el salario en una mesa paritaria: tenemos cosas mucho más urgentes e importantes que hacer que discutir al pedo, con los que no tienen intención de entender, ni les interesa.  

Eso sí: no perdamos de vista que se trata de una disputa sustancialmente política, entre quienes apostaron al gobierno anterior (y ganaron) y no terminan de aceptar que el 27 de octubre del año pasado la mayoría de los argentinos votó otra cosa. 

jueves, 21 de marzo de 2019

A LLORAR AL CAMPITO



No sabemos muy bien a cuento de que volvieron a reunir a estos muñecos, que últimamente andaban cada uno por su lado, o para ser más precisos, desde que gobierna éste, su gobierno; el que ellos apoyaron como dice Biolcatti en el video, y del que ahora, cuando tiene olor a nardos y calas, se quieren despegar como si no tuvieran nada que ver.

Seguramente debe haber sido porque hace poco se cumplió un nuevo aniversario de la Resolución 125 que impuso las retenciones móviles, y dio lugar a la revuelta agrogarca que ellos protagonizaron, paralizando las rutas del país durante varios meses, con el afán de no pagar un impuesto primero, y de voltear un gobierno elegido por el pueblo, después. Recordatorio elemental que es precios hacer ahora, cuando en la hora final del régimen que contribuyeron a entronizar, quieren purificarse cruzando las aguas del Jordán de la crítica para zafar.

Un gobierno en el que la levantan con pala, como la levantaron con pala durante los años del kirchnerismo, al que detestaban por razones de clase; y porque cometió la osadía de querer quedarse con algo de todo eso que levantaban con la pala, y siguen levantando. Porque no nos engañemos: estos tipos no están protestando contra un modelo -como parece-, sino exigiendo que lo lleven a fondo, hasta el final.

Obsérvese que ninguno de ellos dice que aspecto concreto de la política agropecuaria de Macri rechazan, salvo -por supuesto- la reimplantación de las retenciones, que recordemos son de 4 pesos por cada dólar exportado, y por ende se licúan con la suba del billete verde, que es precisamente lo que está pasando ahora. Suba que -por cierto- ellos mismos promueven, reteniendo la liquidación de las divisas; porque el gobierno los eximió de la obligación de hacerlo.

Hay una vaga crítica de Buzzi (el más locuaz, y un hermoso chanta) a la eliminación del Ministerio de Agroindustria, pero no así a la de los Ministerios de Salud o Trabajo, por decirlo algo, y es por una razón muy sencilla: como dijo Perón cuando los creó, a esta gente siempre le preocupó más la vaca que el peón. Tanto, que con este gobierno (y con una manito de la Corte Suprema) lograron tumbar el RENATEA y volver a manejar a través del RENATRE el control del trabajo informal en la actividad agropecuaria y santo remedio: se acabaron los operativos para detectar empleo informal, trabajo esclavo y trata de personas. Lo que no se acabó fueron ninguna de esas lacras sociales.

Tampoco parecen muy preocupados por los aumentos siderales de precios de los alimentos básicos (la carne, el pan, la leche, el pollo) como consecuencia de que el gobierno, accediendo a su pliego histórico de reivindicaciones, abrió totalmente las exportaciones terminando con los cupos y la obligación de garantizar adecuadamente el consumo interno. Aunque de esto último se está encargando, con su política económica, que hace inaccesibles para muchos argentinos bienes básicos de la canasta familiar: como decía Jauretche, para poder llamar "saldos exportables" a los faltantes del consumo interno.

Ninguno de estos asomó la nariz en los "verdurazos" o "frutazos" en los que se manifestaron los productores de alimentos básicos de la agricultura familiar, mucho menos en las protestas por el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo, en muchos casos directamente vinculados a la producción agropecuaria: tampoco entonces les dio para armar "piquetes de la abundancia", esa frase que tanto les molestó, y tan bien les calzaba; ni sumaron número a las marchas contra los tarifazos, como lo hicieron con los cacerolazos para que los dejaran comprar dólares. ¿Habrá que creerles entonces que les preocupa la suerte de los jubilados, como parece decir Llambías en el video?

Si se les tirara un poco la lengua para que se explayen sobre sus críticas y profundicen en sus propuestas para "mejorar" lo que están haciendo Macri y su gobierno, las respuestas no serían dudosas: salvo alguna posible sanateada de Buzzi (un camaleón político que está buscando otra vez cobijo en alguna de las formas del "peronismo conversador"), todos los demás coincidirían en pedir rebaja de impuestos (en esto acuerdan todos),  ajuste del gasto público, menos regulación estatal (de un Estado que ha desmantelado el SENASA, y relajado los mínimos controles sanitarios sobre lo que comemos), apertura de mercados, subsidios (esa parte del Estado que no les molesta) o préstamos blandos con tasas de interés de fomento, bancados por todos nosotros. Lo de siempre, en definitiva. 

Lo que están tratando de hacer es muy obvio: despegarse del fracaso del gobierno que ellos contribuyeron a instalar (otra vez, lo dice Biolcatti en el video, no nosotros) y -más importante aun- de las políticas que siempre impulsaron. Fracaso, si lo medimos desde el empeoramiento de la calidad de vida de la inmensa mayoría de los argentinos, desde diciembre del 2015 para acá. Pero no hay que creerles nada, ni siquiera cuando se quejan de "la timba financiera": como si no supiéramos que son justamente unos de los pocos sectores que, con este modelo económico, pueden generar excedentes como para valorizarlos en ese casino, para luego fugarlos.

Ninguno pide (ni pedirá) el IAPI o la Junta Nacional de Granos o Carnes, ni el control del Estado sobre el manejo de las divisas, ni la regulación de las cadenas de producción y comercialización (incluso para garantizar que no se apropien indebidamente de la rentabilidad del productor), ni el control del Estado sobre las exportaciones o las divisas. Todo lo contrario: si los dejás hablar un rato, te bajan todo el libreto de los Espert o los Milei, porque cumplen esa misma función: distraer sobre la crítica real y productiva al gobierno de mierda que tenemos y a los desastres que está causando en el país.

Si hasta se jactan de no haber generado otro lock out patronal "porque no fue necesario", porque el gobierno "no llegó a la guasada" de hacer algo como la 125. Lo que supone una velada amenaza para futuros gobiernos, si vuelven a intentar meterse con la renta agraria extraordinaria, en algo parecido a un proceso de redistribución del ingreso. "Con la nuestra, no", tal como le están advirtiendo ahora a este gobierno (no nos vamos a cansar de reiterarlo: su gobierno, el que impulsaron, apoyaron, votaron y sostene) que no cuenten con ellos para garantizar la "lluvia de dólares" necesaria para afrontar otra corrida.

Porque el campo será la patria, pero de vez en cuando se toma un feriado. Patriotas, pero no boludos. Y si las elecciones fueran mañana y Macri es candidato, lo volverían a votar, con la posible excepción de Buzzi, siempre y cuando Cristina no fuera candidata: en ese caso volverían a cerrar filas en su contra, con cualquiera que la enfrente.  

miércoles, 7 de noviembre de 2018

PIDEN REIMPLANTAR LA ESCLAVITUD


La relativa calma, por lo menos financiera, que se vivió en el último tiempo motivó que algunos sectores vuelvan a poner en el tapete la necesidad de flexibilizar los derechos laborales. (O sea, como ya la levantaron con pala con la devaluación y están empezando a levantarla en pala de nuevo con la bicicleta, ya que estamos buscan incrementar la tasa de ganancia vía mayor explotación de la mano de obra. Que no se diga que no tienen ambiciones) Es el caso del campo, un sector que apoyó la llegada de Mauricio Macri a la presidencia y que se vio beneficiada con la devaluación del peso. Desde CRA, una de las entidades agropecuarias que conforman la mesa de enlace, le pidió al Ejecutivo nacional que avance con la reforma laboral.(Es que hasta ahora todo lo que le pidieron se los dio, vieron. Más en éste caso, que le piden algo con lo que él está totalmente de acuerdo)

El latiguillo que utilizó Confederaciones Rurales Argentina, entidad patronal que agrupa a federaciones de ruralistas, fue que pretenden una reforma laboral que dé “el marco legal a las nuevas relaciones comerciales y de empleo” (Es verdad: desde 1813 que se declaró la libertad de vientres, y desde que en la Constitución se abolió la esclavitud, hay ciertas prácticas que fueron dejadas de lado. Antes de eso, la Revolución de Mayo cometió la insensatez de abolir la encomienda, la mita y el yanaconazgo) para mejorar así “la capacidad de generar nuevos puestos de trabajo”.(Lógico, con las vacaciones pagas, el descanso semanal, las paritarias y el pago de los salarios en moneda nacional y no en vales de la empresa venimos perdiendo competitividad)

“Los datos del Indec sobre el primer trimestre de 2018 reflejan que en el apartado “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” los empleos en negro son mayores a los registrados, 487.000 sobre 347.000: un 58,39% de trabajo irregular. (O sea que ya empezaron a generar nuevos empleos, pero se les pasó el detallecito de registrarlos. Igual, vieron lo cuestionables que son las estadísticas oficiales) Un dato revelador es que quien preside el organismo que debería controlar el empleo informal en el agro, el Renatre, es el ex vocal general de la Sociedad Rural: Abel Guerrieri.” (¿Un caso de conflicto de intereses en éste gobierno, poniendo al zorro a cuidar las gallinas? Debe haber un error. Esto con el “Momo” Venegas no pasaba. Bueno, sí pasaba)

“Descontentos con la restauración de las retenciones, y el freno a la baja en el caso de la soja, (Es que tuvieron que empezar a levantarla con una carretilla, en lugar de una pala mecánica) el ruralismo reclama el “ajuste de la política y del Estado”, según indicó el presidente de CRA Dardo Chiesa. (Un enfoque novedoso, nunca ensayado antes) A pesar de que la rentabilidad aumentó con la devaluación del peso, en el agro están descontentos con que el gobierno que apoyaron, y que incluso les otorgó la conducción de un ministerio devenido en secretaría, haga recaer el ajuste sobre sus hombros: (Lógico: esos hombros vírgenes deben ser preservados intactos en su condición natural) “El camino del déficit fiscal cero es el correcto para la Argentina, (Otro concepto muy ingenioso, ¿de dónde lo habrán sacado?) ahora, desde la sociedad se ha colmado la capacidad contributiva (Avísenle a Macri, que parece que no se dio cuenta) y para terminar de alcanzarlo, el ajuste debe venir de la política y el Estado”, indicó el dirigente en un documento.”

“Chiesa sostuvo que en relación a la aprobación del proyecto de Presupuesto 2019 y ante la iniciativa de aumentar la alícuota que grava el impuesto a los Bienes Personales, (¡Vade retro, Satán, un impuesto, Dios nos libre!) “el sector agropecuario actuó con firmeza y en legítimo reclamo haciendo llegar el mismo a los legisladores”. (¿El qué, el sobre?) “Acción organizada, firme y dentro de la institucionalidad del marco que otorga la democracia”, definió sobre el lobby que el sector ejerció sobre los diputados nacionales (Lógico, porque decir “apretada” quedaba feo, y esta vez no tuvieron necesidad de cortar rutas) y que logró que el campo esté exento del pago de Bienes Personales.” (Quedara exento de lo que nunca pagó, digamos. Pero “presión fiscal agobiante” y coso)

“El presidente de CRA consideró que “el sector sigue reclamando una reforma impositiva integral de los tres estamentos, Nación, provincia, municipio”.(O sea, no pagar ni la Tasa General de Inmuebles, ni la patente de la Hilux, nada, digamos) “En la vereda opuesta, sectores de la izquierda y el kirchnerismo con acciones planificadas y programadas volvieron a intentar frenar la sesión en Diputados, hecho que tiene gravísimas consecuencias institucionales”, dijo Chiesa.” (Ah, ahí no era “Acción organizada, firme y dentro de la institucionalidad del marco que otorga la democracia”, se entendió perfecto)

“Consignó que la Argentina soporta la peor de las violencias institucionales que se han vivido en los últimos tiempos. (Claro, lo de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, el caso Chocobar, Milagro Sala y los demás presos políticos) “Si atentar contra el funcionamiento de la Cámara legislativa con hechos de violencia, no es un daño a toda la democracia, entonces Argentina no ha aprendido nada”, manifestó Chiesa.” (Ah, era eso. Cuando se entere que los ruralistas en el 2008 pedían cerrar el Congreso si no votaban en contra la 125, se cae de culo)

CRA insta a transitar el camino de la institucionalidad, (Mientras no nos encontremos con tractores cortando la ruta) del debate genuino y enriquecedor, (Todo lo que sea enriquecedor les cae bien, digamos) con el respeto de las distintas ideologías, como lo establece nuestra Constitución Nacional que otorga el derecho de huelga y habilita otros mecanismos para realizar los reclamos” (Exacto, los lock outs patronales, los cortes de ruta, el desabastecimiento, la cosa sana), finalizó.

(Las negritas son nuestras, el original acá)

viernes, 20 de julio de 2018

INTERROGANTES


¿O sea que entonces el presidente se comprometió ante el FMI a ejecutar un ajuste en el gasto público que en un 50 % le corresponde hacer a las provincias, sin consultarlo antes con los gobernadores?

¿Y el federalismo, y Candela, y la moto?


¿Nos recuerdan cuando fue la “otra vez” que al campo le tocó ser la variable del ajuste, que no la tenemos presente?


Si no hay crisis y por eso confirmó el rumbo, ¿en qué consistiría la tormenta, en lo que habitualmente uno conoce como tal, o sea lluvia, viento, truenos, rayos, esas cosas?

En tal caso ¿qué tiene que hacer el presidente metido en esos temas, no es una cuestión del Servicio Meteorológico o Defensa Civil?


Por fin una buena noticia entre tantas pálidas: menos muertos que vamos a tener que levantar entre todos en el futuro, cuando al irse la banda de facinerosos que nos gobierna se les ocurra de nuevo estatizar las deudas privadas, como han hecho tantas veces.


¿Se terminó el gobierno o se terminó la guita del Ministerio de Desarrollo Social de Caro Stanley?


¿Estás seguro que son puntos, Edu, no serán años?



¿O sea que si este año termina siendo del 40 %, ponéle, nos tenemos que poner contentos porque el año que viene va a ser del 30 %, "nomás"?

domingo, 27 de mayo de 2018

ESTE PAÍS NUNCA TE DEJA DE SORPRENDER


Jodéme que no van a meter mano en los silobolsas, ni hacer la reforma agraria desalambrando los campos. Un alivio, pensábamos que ahora sí nos convertíamos en Venezuela.

¿O sea que hay protestas más eficaces que otras, y que logran enseguida conseguir que atiendan sus intereses y no los afecten? Sorprendente, inesperado, no lo vimos venir.

Un alivio saber que Pato Bullrich no tendrá que desplegar la Gendarmería en las rutas para disolver los piquetes de la abundancia.


¿Así le pagan a nuestro presidente ojitos de cielo, que es uno de los suyos que dejó de lado su vida cómoda con todo resuelto para sacrificarse por todos nosotros? El les habló con el corazón y ustedes le contestan fugándola, eso no se hace.

¿No es acaso éste "su" gobierno, que ha puesto reglas de juego claras y previsibles, no está el dólar ya casi en el valor que pedía Rattazzi, no han eliminado molestas regulaciones burocráticas para llevársela con pala? Si hasta les armaron un blanqueo sin la obligación de traer la guita al país.

¿Qué esperan para ponerla, que vuelva el populismo y les expropie las empresas? Vamos, zonzos, tengan un poco más de fe en su presidente.


¿Cómo que el FMI le pide cosas a ojitos de cielo, si él dijo que no, que todas las medidas que hay que tomar se le habían ocurrido a él y al mejor equipo de los últimos 50 años?

¿Cómo que el Fondo pide ajustes brutales, si Nico Dujovne dijo que cambiaron, que ya no son los mismos de antes, y que Lagarde dijo que se iban a ocupar de cuidar a los más pobres?

Lo único que falta es que ahora nos vengan con que les piden bajar salarios e indemnizaciones, terminar con los convenios colectivos, podar jubilaciones, privatizar empresas del Estado y todas esas cosas.


¿Meter a las fuerzas armadas en tareas de seguridad interior, con qué necesidad, si Pato Bullrich dijo que las fuerzas de seguridad están trabajando bárbaro, y baten récords en la lucha contra el delito?

¿Cuando dicen "seguridad interior" no estarán queriendo decir "protesta social", no, y ponerlos a los milicos a reprimir marchas, paros y movilizaciones?

¿O en realidad piensan destinar tantos canas, gendarmes y prefectos a eso, que no les van a quedar los suficientes como para perseguir delincuentes, y por eso piden refuerzos a los militares?


Jodéme que como les pidieron a las petroleras que frenen por unos días los aumentos de las naftas, están produciendo menos combustibles, y a lo mejor hay desabastecimiento, para obligarlos a dar marcha atrás y poder aumentar de nuevo los precios.

A ver si todavía lo tienen que terminar llamando a Guillote Moreno para que aplique la ley de abastecimiento.


¿En serio van a seguir aumentando las tarifas, no están lo suficientemente caras ya, como vamos a "recuperar competitividad" así, me querés decir? 

¿Otra vez con el cuento de que en los países vecinos consumen menos, y pagan más?

¿No será que les están cuidando las ganancias a Pagano, Lewis, Caputo y Mindlin, o sea al propio Macri no?