LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 13 de noviembre de 2023

¿MADURA EL KNOCK OUT?

 

jueves, 9 de noviembre de 2023

NO DAR NADA POR SENTADO

En un discurso con muchos puntos altos y destacables, anoche Sergio Massa propuso 10 temas centrales de discusión para alcanzar ciertos consensos en la Argentina, sobre cuestiones estructurales: economía, producción, trabajo, deuda, educación, salud, sistema previsional, cambio climático, seguridad, política exterior.

Planteó definiciones pero también interrogantes abiertos en modo "los argentinos tenemos que discutir que queremos sobre...". Un formato que -entendemos- levanta la puntería de una campaña ramplona, caracterizada por el descenso del debate político a niveles cloacales, porque ese fue el terreno que propuso la derecha que no es nueva, ni moderna ni democrática, y al cual nosotros muchas veces no podemos resistir la tentación de bajar.

Repasando la agenda que ayer delineó Massa -que deja planteados los temas centrales de la Argentina, aun para quienes no coincidan con su enfoque-, la primera reflexión que surge es como puede ser que a esta altura del partido estemos discutiendo ciertas cosas, como la necesidad de una educación pública gratuita y de calidad con financiamiento suficiente, de un sistema de salud integrado entre todos sus actores o de un sistema previsional uiversal y solidario basado en el pacto intergeneracional; por mencionar algunos.

Y en esa perplejidad radica precisamente la complejidad y las dificultades que presenta esta elección: allá por los primeros meses del gobierno de Alberto y cuando el fenómeno Milei no tenía la dimensión que tiene hoy, nos preguntábamos nosotros en ésta entrada "Sin embargo cabe preguntarse ¿es realmente así, podemos quedarnos tranquilos pensando que toda la sociedad argentina ha logrado un consenso, si no unánime, amplio y extendido sobre que la democracia es el mejor sistema político para organizarnos? ¿Podemos decir, sin temor a incurrir en falsedades, que todos los argentinos o una porción abrumadoramente mayoritaria de ellos tienen en claro y aceptan que vivir en democracia supone que gobiernen aquellos que ha elegido la gente, hasta el final de su mandato, aunque no sean los que a nosotros nos gustan, o los que votamos?"

Desde allá para acá incluyendo hitos destacables como el atentado contra Cristina, el crecimiento de una derecha psiquiátrica y la justificación y apología (que ya no simple negacionismo) de los crímenes de la dictadura instaladas como moneda corriente en la discusión pública por dirigentes políticos que ocupan cargos en las instituciones democráticas (y aspiran a ocupar otros aun más importantes, como Victoria Villarruel), debieran hacernos reflexionar sobre un hecho objetivo: el piso mínimo común que los argentinos elegimos para vivir los últimos 40 años (la vigencia de la democracia) no es tan "común", y los consensos amplios son cada vez más mínimos.

Cuando nos dicen que el problema del país son "los 70 años de peronismo" nos están diciendo -y cada vez más claro- que quieren volver al país anterior a Perón, lo que supone que ellos ya saldaron la discusión: no quieren un país en el que los trabajadores tengan dignidad y derechos, salarios justos, consumo y movilidad social, ni donde todo trabajador al final de su vida activa pueda jubilarse, ni donde la educación (en todos sus niveles) sea gratuita, o la salud un derecho universal accesible a todos.

Pero tampoco quieren un país con industria y desarrollo, que apueste a la ciencia y la tecnología para crecer y ser soberano, que tenga una política exterior digna, independiente y acorde con sus propios intereses y no los de otros. Es decir, todas cuestiones que muchas veces suponemos zanjadas y admitidas por todos, en las que simplemente nos tenemos que poner de acuerdo sobre los mejores medios para conseguir esos fines.

En ése contexto, es muy posible que la apelación de Massa a los necesarios diálogos en busca de esos consensos en torno a los temas que planteó ayer caiga en el vacío, sobre todo en buena parte de la dirigencia opositora. El problema no está ahí -al menos no el problema principal-, sino en que buena parte de la sociedad argentina (esa que votó a Milei dos veces, sin ir más lejos) parece estarnos diciendo que ellos no están de acuerdo con nada de todo eso, y prefieren que impere la ley del mercado, que es la de la selva; y en ella todos creen ser el león. 

Allí radica como dijimos la complejidad de ésta campaña y la dificultad objetiva en la que debe desenvolverse la práctica militante, tan similar en todo a aquella campaña del 2015, pero en la que no debemos dar por sentado nada: ni que ciertas cosas son tan ampliamente aceptadas como nosotros suponemos, ni que estamos condenados a que se repita el resultado fatal de aquel entonces, ni que -por el contrario- muchos argentinos hayan hecho (gobierno de Macri mediante) el aprendizaje de lo costos que fue hacer ciertas advertencias. 

Tanto que hoy estamos, 8 años después, teniéndolas que reiterar. Tuit relacionado:    

domingo, 22 de octubre de 2023

"Y A SUS PLANTAS RENDIDO UN LEÓN"

 

miércoles, 27 de septiembre de 2023

LA FRAZADA CORTA


Uno puede entender que se viven horas desesperadas, más después de los resultados de las PASO que arrojaron el triunfo de Milei, y que ponen a la fórmula Massa-Rossi -por ahora- incluso fuera de la posibilidad del balotaje. De allí deviene la necesidad imperiosa de ir a buscar los votos que faltan para lograrlo, y tener una nueva chance de frenar el triunfo de la derecha.

Pero eso no implica apelar a cualquier estrategia, porque además nadie puede asegurar que cualquier estrategia sea válida y eficaz a esos fines, y no terminemos víctima del síndrome de la frazada corta: que los votos que se puedan conseguir por un lado, se pierdan por el otro.

Porque el primero desafío para Massa -que no es menor- es conservar todos los votos propios de UPP en las PASO (por ejemplo los de los que votaron por Grabois, y de ser posible, recuperar los millones de votos del "Frente de Todos" que se perdieron desde 2019, porque el gobierno de Alberto Fernández defraudó las expectativas, rompiendo con sus políticas el contrato electoral con sus votantes.

Allí estaba y sigue estando la principal cosecha de apoyos por recolectar para mejorar las chances de cara al 22 de octubre, y eso Massa pareciera haberlo entendido como se deduce de la batería de medidas económicas que se vinieron anunciando en estos días.

De hecho, los mayores esfuerzos deberían estar puestos en lograr que esos anuncios se concreten (por ejemplo la devolución del IVA, o los anuncios de ayer para trabajadores informales) y se sientan en el bolsillo de los argentinos antes de que vayan a las urnas; más que en empezar a lotear un futuro gobierno antes de haber ganado las elecciones. Es más productivo morderles electores usando reclamos que fueron suyos y hoy han abandonado (como la eliminación de Ganancias sobre los salarios más altos), que sacarse fotos que más que sumar, restan.

O anunciar posibles acuerdos cupulares que no garantizan migración automática de votos, o implícitas Moncloas criollas con los que adversaron durante los últimos 20 años las políticas públicas que llevaron a ganar tres de las últimas cuatro elecciones presidenciales en primera vuelta, a considerable distancia de los competidores, en cada caso.

Parafraseando al "Bambino" Veira, el problema acuciante que tenemos es que la base (electoral) no está, y tenemos que recuperarla. No espantarla con posibles acuerdos con los que están prometiendo exterminarla, o la anatemizan como "el" problema de la Argentina.

Estamos pasados de rosca en ese supuesto pragmatismo que hace apenas 45 días llamaba a silenciar las críticas internas a "Wado" De Pedro porque buscaba el apoyo de Barrionuevo, para terminar ahora puteándolo al impresentable gastronómico porque hace lo que hizo siempre (cagarse en todo) para ofrecerle apoyo y financiamiento para la campaña a Milei.

Este tipo de palazos de ciego nunca pueden terminar bien, ni en términos de cosecha estrictamente electoral -lo que se gana por un lado se pierde por el otro-, ni de coherencia y cohesión de un futuro gobierno, si se gana. Bastantes problemas tuvimos ya en éste mandato, y solo con una unidad entre los distintos sectores del "panperonismo", como para ir a sumar más trayendo a los de la vereda de enfrente, que por otro lado no dieron ninguna muestra de arrepentirse, ni de sus dichos, ni de sus hechos.

Y no se trata de ser sectarios ni excluyentes, sino realistas: larvas como Barrionuevo (o como Gerardo Morales o buena parte de la UCR) no cambian nunca, y atienden antes que nada su propio interés, que no es el nuestro. Tuit relacionado:       

jueves, 14 de septiembre de 2023

AGENDAS, AUDIENCIAS, VOTOS

 

Los anuncios que hizo esta semana Sergio Massa vinculados al impuesto a las Ganancias, al financiamiento educativo y a la devolución del IVA en la compra de productos de la canasta básica de consumo son -hasta ahora- simplemente eso: anuncios. Salvo la suba del mínimo no imponible de la cuarta categoría del impuesto (la que grava los salarios más altos) que se instrumentó mediante la publicación del Decreto 473 en el Boletín Oficial del martes. (Completo acá).    

Yendo en orden de aparición hay que arrancar por el financiamiento educativo, en el cual se anuncia el envío de un proyecto de ley al Congreso creando una afectación específica de la coparticipación federal de impuestos para garantizar una inversión mínima del Estado (en todos sus niveles) del 8 % del PBI destinada a la educación, la ciencia y la investigación. 

La continuación y profundización de una de las políticas más virtuosas del kirchnerismo, que comenzó en el gobierno de Néstor con la sanción de la Ley 26075 (2005), que llevó la inversión en ese rubro a más del 6 % del PBI, garantía luego incumplida durante el gobierno de Macri, pese a que muchos de los que conformaban lo que entonces era Cambiemos votaron a favor la ley impulsada por Kirchner.    

Después vinieron los anuncios por Ganancias, de los que sobresale el proyecto remitido al Congreso para disponer la derogación del impuesto para la cuarta categoría (los salarios más altos), o su reducción a un número muy reducido de asalariados, los de más altos ingresos. La oposición de derecha -que en los días previos lo toreaba a Massa con que enviara el proyecto ya, sin esperar a ganar las elecciones para hacerlo- ya anunció no solo que se opondrá, sino que ni siquiera dará quórum para tratarlo. 

Todo menos inesperado, y quizás ahí resida la mayor eficacia de los anuncios de Massa: en el hecho de poner a la discusión a discutir consigo misma, agarrándolos del pico como se dice, para que demuestren si es cierto que quieren bajar impuestos, o si en realidad solo lo quieren hacer para favorecer a los más ricos; y si realmente les importa la educación, o bajo un gobierno suyo caería también bajo la cuchilla del ajuste que promueven y prometen.

La movida es inteligente en términos políticos, aunque es dudoso que tenga un impacto electoral significativo: le permite a Massa retomar el control de la agenda, pero no necesariamente se traducirá en una mejora en la cosecha de sus votos. Y pone a la oposición en un lugar incómodo, con el riesgo de perder una mínima porción de votos propios entre aquellos sectores de clase media que se verían beneficiados con los cambios en Ganancias; que a su vez habrá que ver si no migran a Milei.

En éste último caso Massa retoma un caballito de batalla de la cúpula sindical de la CGT durante los gobiernos de Cristina, que fue también parte permanente de la hoja de ruta de su Frente Renovador, claro que en otros tiempos, cuando le disputaba con ciertas chances electorado al macrismo; y cuando (gobiernos kirchneristas mediante) había unas cuantas cosas básicas resueltas como para plantear exquisiteces. Hoy la realidad es otra, y el 12,4 %  de inflación de agosto golpea duro a la porción principal de la base electoral de Unión por la Patria, y a la candidatura del propio ministro de Economía.

Seguramente para atender eso, el mismo día que se conoció el índice fatídico Massa anunció que a partir del lunes se devolverá el 21 % del IVA en la canasta básica de alimentos a unos 9 millones de personas, perceptores de jubilaciones, pensiones, monotributistas y asalariados de menores ingresos (hasta 6 SMVM). Una medida con otro impacto social y numérico, pensada para otras audiencias, y que forma parte de una agenda que nunca debió abandonarse: la de ponerle plata en el bolsillo a la gente.

Se podrá discutir el acierto de las medidas -en especial los cambios en Ganancias, que beneficiarán a sectores con escasa propensión marginal al consumo, y posible tentación por dolarizar excedentes- o el timmig para anunciarlas (con la magra cosecha de las PASO ya certificada), pero no la oportunidad, a unos 40 días de elecciones cruciales que decidirán, en buena medida, el futuro de la Argentina.

Lo que no se puede discutir es que hay un candidato -no un gobierno, tampoco necesariamente el conjunto de la coalición- que está buscando en distintas peceras los votos que le faltan para asegurarse un lugar en el balotaje, desalojando de él a una de las expresiones de la derecha para polarizar con la restante; en condiciones difíciles. Por lo menos hay que valorarle el empeño, porque quedándose (quedándonos) de brazos cruzados el destino catastrófico está marcado.   

lunes, 28 de agosto de 2023

OJALÁ ALCANCE

 

Suma fija de 60.000 pesos en dos cuotas para los trabajadores formales con ingresos de bolsillo de hasta 400.000 pesos, absorbibles por los aumentos pactados en paritarias, siendo por cuenta del Estado (en definitivas) el costo de la medida en el caso de las Pymes y Micropymes, porque se les permitirá deducir lo que paguen de los aportes patronales a la seguridad social. El mismo monto y en las mismas condiciones se pagará a los estatales nacionales, invitándose a provincias y municipios a hacer lo mismo con sus empleados.

Bono de 37.000 pesos durante tres meses a los jubilados, devolución de hasta 18.000 pesos en las compras con tarjetas de débito y créditos a tasa subsidiada de 1/4 de la que cobran los bancos en sus operaciones habituales. Refuerzo de entre 10.000 y 23.000 pesos para los beneficiarios de la Tarjeta Alimentar, que tendrá un incremento posterior del 30 %. Bono de 20.000 pesos en dos cuotas para los beneficiarios del Potenciar Trabajo.

Exención por seis meses del pago del componente tributario a los Monotributistas de las categorías más bajas (A, B, C, D y E), créditos a tasa subsidiada de la mitad de la que cobra el mercado y con garantía del Estado, y bono de 20.000 pesos en dos cuotas para el personal de casas de familia, devolviendo el Estado lo pagado a sus empleadores con reducción de impuestos, cuando el hogar perciba ingresos por hasta 2 millones de pesos mensuales.

Acuerdos de precios con 425 empresas que comercializan 53.000 productos, a las que por adherir se les devolverán hasta 6 puntos de lo que deben pagar de IVA y Ganancias. Suspensión de los aumentos de las prepagas por 90 días para los afiliados que perciben hasta 2 millones de pesos mensuales de ingresos. Medidas crediticias para las Pymes, retenciones cero para algunas economías regionales (vino, arroz, tabaco) y programa de prefinanciación de exportaciones por 770 millones de dólares.

Esas serían en apretada síntesis las medidas que fue anunciando ayer durante todo el día Massa, de las que aun no se conoce la "letra chica" porque nada hay publicado al respecto hoy en el Boletín Oficial, y se anunció que en el transcurso de la semana los distintos organismos responsables de implementar las medidas irán dando a conocer los detalles.

En rápido análisis, se puede ver un combo de inyección de guita abajo, en el medio y también arriba, combinando gasto público directo que se pueda palpar en el bolsillo de los destinatarios, con resignación de recursos fiscales del Estado a cambio de inyectar capacidad de gasto o inversión en el sector privado, combinando las necesidades electorales del oficialismo, con medidas contracíclicas contra una recesión que ya se avizora, como consecuencia del acuerdo con el FMI.

Sobre la oportunidad de los anuncios, no cabe sino remitirnos a los dicho en su momento acá, una semana exacta antes de las PASO. Sobre su eficacia en términos electorales, a la inversa: habrá que esperar que las medidas impacten efectivamente, y que se abran las urnas. Algunas parecen francamente desacertadas, como devolverles impuestos a los formadores de precios como zanahoria para que adhieran a los acuerdos de precios, cuando los han venido saboteando sin parar remarcando a lo pavote, y abultando sus ganancias por las que ahora van a tributar menos.

Daría la impresión de que Massa apuntó a sectores que fueron siempre la clientela electoral tradicional del Frente Renovador (con los anuncios sobre prepagas o Monotributo, y economías regionales, entre otros), y a los sectores populares que conformaron tradicionalmente la base electoral del peronismo, tanto históricamente como en su fase kirchnerista. 

Cuanto esfuerzo del Estado (medido en recursos asignados) hay destinado a cada uno de esos sectores no puede saberse (o al menos el ministro candidato eligió no comunicarlo, lo cual no deja de ser llamativo), y permitiría formarse una opinión definitiva respecto a si se comprendió cabalmente la situación en la que estamos, y el riesgo cierto que se corre de ni siquiera poder disputar el balotaje. En cualquier caso, aunque las medidas puedan parecer tardías o insuficientes -y ciertamente en un punto lo son- deben implementarse ya, sin demoras ni vericuetos burocráticos que impidan que sean percibidas por sus destinatarios, antes de votar.

Pero no sería del todo justa la apreciación del contexto en que son tomadas si no dijéramos -como bien lo remarcó el "Chivo" Rossi- que éstas medidas o cualquier medida de éste tipo que tiendan a compensar (aunque sea en parte) ingresos afectados por la inflación y la devaluación, o a proteger derechos con políticas públicas, no forman parte del set de herramientas de ninguno de los candidatos de la derecha, ni de sus propuestas electorales. De hecho tanto Bullrich como Milei salieron de inmediato a cuestionarlas frontalmente. 

Tuits relacionados:      

lunes, 24 de julio de 2023

LA BALA DE PLATA

 

La restricción externa es un rasgo estructural de la economía argentina, que condiciona el crecimiento del país y la viabilidad de cualquier plan de desarrollo, uno de cuyos objetivos debería ser precisamente disminuirla, o eliminarla. Para eso es necesario sustituir importaciones, y diversificar exportaciones, y recalcamos el "y": no es una cosa o la otra, sino las dos juntas, para que el conjunto sea sustentable.

El complejo agroexportador es el principal proveedor de divisas genuinas para el país, y mientras eso no cambie, conserva un poder de presión sobre cualquier gobierno, y de veto sobre cualquier política económica que perjudique -aunque sea levemente- sus intereses. Y atender sus demandas de "un tipo de cambio competitivo" es inconciliable con la defensa del poder adquisitivo de los salarios, porque los argentinos tenemos "la desgracia" de exportar lo que consumimos, especialmente los bienes más esenciales de la canasta familiar.  

Endeudarse con el FMI es una pésima decisión para el país y la mayoría de sus habitantes, porque agrava todos los males existentes, no resuelve ningún problema y genera otros: financia la fuga de capitales, introduce un acto ajeno en las determinaciones de la política nacional, que se coliga con actores de poder interno (como los bancos o el complejo agroexportador), en perjuicio de la mayoría.

Sus planes de estabilización invariablemente fracasan y se llevan consigo actividad económica, empleo y salarios, y son -además y pese a toda su retórica en contrario- inflacionario, porque arbitran la puja distributiva en favor de los sectores más poderosos.

Todo lo precedentemente dicho podría haber sido escrito en cualquier momento entre 1955 y la actualidad, con casi ninguna variante, pero describe la coyuntura política y económica actual, en la que el gobierno debe encarar el tramo final de la campaña electoral con su ministro de Economía como candidato a presidente negociando -en condiciones adversas- un desembolso del Fondo...para poder pagarle al Fondo, sin que se terminen de vaciar las reservas.  

Al mismo tiempo el FMI -como siempre- pide acelerar el ritmo de devaluación del dólar oficial y ajustar el gasto público, o por lo menos tender a reducir drásticamente el déficit fiscal. Por lo que se conoce hasta acá (ver acá en el Boletín Oficial el Decreto 377 con algunas de las medidas), se trata de ir haciendo converger los valores de algunos dólares con el "blue" (el pedido del FMI sería unificar el tipo de cambio, obviamente con los valores más altos del mercado), y al mismo tiempo allegarle recursos al Estado para mejorar sus cuentas.

En éste caso el aumento de las percepciones de Ganancias y del "impuesto país" (por incremento de alícuotas o incorporación de operaciones hasta hoy no gravadas) estarían destinados como los impuestos originales en un 70 % a financiar a la ANSES y el PAMI, y el 30 % restante a financiar el cumplimiento del programa de integración de barrios populares, entre otros fines. Una compensación por otros aspectos del acuerdo que seguramente generarán tensiones.

Lo que hasta acá se conoce del acuerdo refleja las tensiones entre las demandas del Fondo y las respuestas del gobierno, entendiendo por "gobierno", esencialmente, a Massa; quien además se juega en el éxito relativo de la negociación, el de su propia candidatura presidencial.

El pronóstico es reservado porque siempre que esté metido el FMI en el medio las chances de que todo salga mal y vuele por los aires -conociendo nuestros antecedentes históricos y los del Fondo- son altísimas; y ya se puede ver que ciertos "dólares especiales" para las mal llamadas economías regionales pueden derivar en mayores incrementos de precios de bienes esenciales de la canasta familiar, en un momento en el que el gobierno festejaba que los indicadores de la inflación comenzaban a descender.

Sin embargo, y como comprobación de cuanta razón tenían Cristina y Máximo cuando decían que el acuerdo con el Fondo era inflacionario, aun en un sendero descendente de los aumentos de precios, sobresalen los incrementos de algunos precios regulados (tarifas, combustibles), es decir que es el Estado el que alimenta la inflación, y no precisamente por la emisión monetaria.

Como sea, fuere porque los tiempos de las PASO se acercan inexorablemente (estamos hoy a 20 días) y funcionarán -como ha sido hasta acá- como una virtual primera vuelta electoral, o porque para intentar otro camino se requeriría de una fortaleza política de la que éste gobierno carece, y de una íntima convicción que muy posiblemente no esté en su ADN, todo indica que éste acuerdo es la bala de plata que le queda a "Unión por la Patria" para pelear con algo de chances la elección. Y por supuesto, puede fallar. 

miércoles, 28 de junio de 2023

LECTURA PARA AYUDAR A ENTENDER

 

"Decisiones en estado de emergencia"

"¿Un segundo gobierno de Macri, en 2019, hubiera sido desastroso? Sí. Absolutamente."

"No sólo porque hubiera continuado en una escalada de medidas anti nacionales y anti populares que luego cuesta muchísimo revertir, sino porque el sólo hecho de ser reconfirmado luego de su pésima gestión, hubiera mostrado que la mayoría del país está política e intelectualmente degradada. Un país alienado, con un gobierno que lo hundiría aún más." 

"El gobierno actual, en líneas generales, respondió a la visión y actitud de Alberto Fernández. Su tendencia a no confrontar con los poderes fácticos, y a postergar temas y decisiones marcaron lo central de su pobre gestión. Cristina por supuesto es responsable de haber concebido a la actual administración, pero es claro que no pudo intervenir en un conjunto de acciones o inacciones que caracterizaron al gobierno saliente." 

"Esta gestión tuvo algunos méritos, y también graves circunstancias externas a su poder, pero no estuvo a la altura de un gobierno que se planta fuerte con convicciones como las que esperaba la mayoría kirchnerista. No nos referimos a un espíritu confrontacionista mecánico, que la sociedad no toleraría. Pero tampoco es posible aceptar acomodarse al avance de la pobreza y la desigualdad por no pelearse con los ricos. No nos referimos a heroicas gestas antiimperialistas, pero sí a aprovechar todas las oportunidades que se tengan para recuperar espacios de soberanía nacional." 

"El kirchnerismo tironeó con el centrista Alberto, generando situaciones de gestión trabada. Una maraña de boicots mutuos y operaciones de poca monta terminaron en el colapso del diálogo entre CFK y AF. Probablemente ambos carecían de respuestas contundentes frente a la complejidad de los problemas que se enfrentaban. Prefirieron disimularlo, antes de acudir a la sociedad." 

"Los errores de Guzmán, que apostó equivocadamente a que con el arreglo de la deuda externa con los fondos privados y el FMI la situación económica interna se tranquilizaría y ordenaría, llevaron a una situación crítica a mediados del 2022, con riesgo de caos cambiario e inflacionario. Massa fue convocado de emergencia, para aprovechar sus atributos de buena relación con fracciones empresarias y con los norteamericanos, y CFK le dio mucho más aire y libertad para tomar decisiones que a Guzmán. En todo caso, ambos le podían echar la culpa al acuerdo con el FMI." 

"La colaboración CFK-Massa fue mucho más inteligente y resolutiva que con el confuso Alberto, aunque no exenta de desacuerdos que se fueron manejando en aras de la supervivencia mutua. Demostraron que en determinadas condiciones, rivales políticos pueden entenderse en lo básico. Esa colaboración que lleva más de un año, y que tiene sentido práctico, se da en un marco económico muy comprometido (reservas, inflación, pobreza) debido a la inercia generada por un estilo de gobierno albertista que acostumbró a los factores corporativos a que el Estado no ejerce su poder, ni aplica la Ley contra ellos. En ese sentido, se puede hablar de un gobierno conservador. No reaccionario como es esperable de la derecha cipaya, pero si claudicante frente a los poderes fácticos." 

"Así, en estas condiciones muy comprometidas y con un escenario electoral lúgubre, se llegó a la decisión de la fórmula, presionada por el calendario electoral. ¿Qué priorizar? ¿Qué defender? ¿Tenía sentido tratar de buscar una victoria, que el desánimo reinante hacía ver como casi imposible ante una derecha que sólo se ocupaba de vilipendiar al gobierno, ayudada con su gigantesca cadena comunicacional? ¿Qué quedaba del proyecto nacional y popular?" 

"Algún día tendremos más claros los pormenores de la decisión de la fórmula."

"Lo que sí sabemos es que Massa llegó al Ministerio de Economía no por sus conocimientos en ese rubro, sino por su peso político. Peso que no estaba dado por la cantidad de argentinxs que lo seguían, sino por su cartera de relaciones con sectores por lo general hostiles a Cristina. Por eso no duró Silvina Batakis: ella carecía de esas vinculaciones. Primó un enfoque político del manejo de la economía." 

"¿Cómo controlar una corrida cambiaria que ya se había desatado? ¿Quién frena y ordena al malón especulativo empresarial? ¿Cómo se habla con los formadores de precios, después de que le tomaron el tiempo a Alberto Fernández y a sus funcionarios económicos que no controlaban nada?"

"¿Qué peso tuvieron en esta coyuntura de decisión la fragilidad de la situación externa, heredada de Macri, pero también reforzada por la blandura albertista en el Banco Central, la Aduana y todas las áreas involucradas en la administración de las divisas? Porque es esa debilidad la que potenció la capacidad de injerencia actual del FMI." 

"¿Y cuánto hubo en esta designación de la enorme presión política y diplomática que está haciendo abiertamente Estados Unidos en toda nuestra región y en nuestro país para dejar en claro qué piensa sobre “sus” recursos estratégicos? Quienes estudian la actual confrontación política internacional entre EE.UU. y China, saben que si bien hay una situación de parcial bipolaridad, la influencia política e ideológica norteamericana en América Latina es muchísimo mayor que la de China, a pesar de que ésta se ha vuelto un socio comercial fundamental."

"En el algoritmo de la decisión, entró la correlación de fuerzas partidarias locales, las características políticas y sociológicas del poder económico local, la asertividad creciente de la potencia norteamericana, pero también la debilidad del campo nacional y popular."

"Debilidad que nunca se termina de abordar, que se disimula, pero que aparece cristalizada finalmente en esta decisión."

"Y ante la debilidad, se opta por retroceder nuevamente, pero evitar quedar afuera de cualquier gobierno, aislados y expuestos. Ese aislamiento y destrucción del kirchnerismo es lo que intentó en su gestión el macrismo, y que se frustró por el contundente fracaso económico de esa gestión. Pero debe volver a repetirse que la liquidación del kirchnerismo –en la medida que encarna una fuerza popular que supo poner límites a los planes de negocios a costa del país- es el sueño estratégico de la derecha local. Y de sectores del peronismo."

"El kirchnerismo a la deriva"

"Hace falta reflexionar a fondo sobre el devenir kirchnerista."

"En su momento se eligió a Scioli, en aras de generar una candidatura que agrupara a todo el peronismo para poder competir contra la creciente fuerza de la derecha macrista. No representaba el sentir kirchnerista, pero se trataba de atraer al peronismo externo, que evidentemente es más conservador y menos dado a la confrontación – así sea parcial- que el gobierno que protagonizaron Néstor y Cristina."

"Ese peronismo externo es vasto y no se puede seguir ignorando que no coincide, salvo en cuestiones tan básicas como la reactivación económica, o creación de empleo, con el proyecto K. Son los peronismos provinciales, muchos de los grandes sindicatos, muchos de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, que no reclaman ninguna épica, ni ninguna transformación relevante. Su programa es mínimo, básico. Mejoras en infraestructura, empleo, salarios que mejoren un poco, y punto."

"Por peleas internas, que no pueden ser consideradas sino infames y dignas de gente que no tiene sentido de la historia, ni rumbo político, se perdió frente a Macri."

"Ese período en el llano no fue utilizado para pensar, organizarse y fortalecerse. Nada de crear organización, redes, consciencia. Todo a la deriva."

"Pero quiso el desastre macrista que se contara con una oportunidad para ganarle las elecciones a la derecha y ahí CFK tomó las decisiones que lo hicieron posible. Para lo cual convocó a otro personaje que no encarnaba al kirchnerismo, sino más bien al peronismo ¿conservador? ¿moderado? ¿domesticado? que la había denostado, abandonado y desconfiaba de ella y de su armado político."

"¿Qué idea había sobre cómo se iba a gobernar? No lo sabemos."

"Por lo visto posteriormente, los acuerdos no eran muy claros. Pero puede presumirse que había acuerdo en reactivar, que la economía creciera pero no en qué hacer, por ejemplo, con cuestiones estratégicas que hacían al fortalecimiento de un proyecto popular y a la consolidación en el poder."

"El gobierno fue lo que fue, pero tuvo efectos políticos negativos importantes."

"Por un lado defraudó las expectativas de mejorar las condiciones de vida de las mayorías. Nos preguntan, con saña ¿para qué querían gobernar?"

"Por otra parte, la ambigüedad sobre si esto era lo que Cristina quería, confundía y desmoralizaba. Ella no rompía y criticaba cada tanto. Pero no se tomaban medidas efectivas. El tiempo pasaba, los precios subían –que era la forma de que la distribución del ingreso empeorara-, y no se hacía nada."

"Cristina convocaba cada tanto a un gran pacto nacional, con todos los sectores, que no sólo caía en oídos impermeables, sino que sus enemigos se encrespaban en un discurso de odio desde los principales medios de comunicación, que creaban las condiciones de contexto para que alguien cometiera un atentado. Que finalmente ocurrió. Continuó la inacción completa y la reducción de la política al charlatanismo."

"El período 2019-2023 es para el movimiento popular un período de debilitamiento, desmoralización y desconcierto. No sólo continuó la rutina de no organización de los años de gobierno macrista, sino que no se encararon las tareas necesarias para afrontar la batalla cultural y comunicacional. El kirchnerismo, sin el impulso y las iniciativas de Cristina –que no abundaban- no tenía vida política. Y el albertismo era la resignación, el posibilismo institucional y las tendencias neo menemistas en relación al orden neoliberal que seguía vigente en la vida práctica de lxs argentinxs."

"Y ahora Massa"

"Si se proyecta la película –ya larga- Scioli, Alberto, Massa, da la impresión que el kirchnerismo, por diversas circunstancias, no presenta candidatos propios. Porque se ubica en un entorno peronista con el que se cuenta en materia electoral, que no coincide con la impronta K. ¿Es posible, era posible cambiar ese entorno? ¿Hacer crecer ambiciones más importantes, objetivos estratégicos más amplios, una visión internacional propia, en sectores peronistas y no peronistas ajenos?"

"Porque lo que se observa en la película Scioli, Alberto, Massa… es que en lugar de expandirse, el kirchnerismo no cesa de contraerse desde que abandonó el Estado. Dicho en forma simple: no sabe bien qué hacer en el llano, además que actividades legislativas y actos públicos, cada tanto."

"Alguien podría decir que lo que ocurre es que en cada circunstancia se justificaba, dada la emergencia en la que se vivía, presentar candidatos de centro o centro derecha. Pero ¿qué significa que se está siempre en emergencia? Más allá del destino político del kirchnerismo ¿qué significa para el movimiento popular estar siempre en emergencia, estar siempre acosado, a la defensiva, amenazado como hoy también lo está por un eventual gobierno brutal de la derecha?"

"Si siempre se está en emergencia, pareciera que la emergencia es la regla permanente…"

"Nos asemejamos a un ejército que ha decidido retroceder para evitar una confrontación que puede ser muy destructiva. Está bien hacerlo, tiene sentido sobrevivir y no inmolarse estúpidamente. Pero se espera de sus generales alguna visión estratégica que permita revertir la retirada y transformarla, más tarde o más temprano, en el comienzo de una ofensiva. Sin embargo, estamos embarcados en una dinámica que ya es de largo plazo, de retroceso sin día de finalización, y sin saber en qué se está pensando para el futuro."

"Para decirlo en términos más políticos ¿qué se debe hacer para revertir una dinámica de debilitamiento permanente del movimiento popular? ¿Se piensa en alguna estrategia en algún lugar de la conducción de este ejército debilitado y en retirada, o la rutina indica continuar indefinidamente así?"

"Porque nada de lo que se hace contribuye a fortalecer al movimiento popular, sino a licuarlo organizativamente, políticamente, y lo peor, intelectualmente. El efecto es ir subordinando la minoría kirchnerista a la mayoría “de centro” del peronismo, que tiene un proyecto de país bastante parecido al actual, pero con algún retoque de aumento salarial. Las expectativas y los deseos están por el piso."

"El kirchnerismo no ha querido organizarse, y no está mostrando capacidad para contestarle a una derecha que juega en varios campos diferentes. Con el gobierno de Alberto ocurrió el colmo: cesó el debate, la contestación pública, sobre la catarata de mentiras y ficciones del discurso de la derecha. Ya nadie, salvo honrosas excepciones, les contesta con la potencia comunicacional que corresponde. El kirchnerismo parece haberse restringido al campo legal, parlamentario y declarativo."

"No desplegó otras capacidades, que potencialmente tenía y que son fundamentales para poder entablar una disputa en condiciones aceptables. No supo qué hacer fuera del Estado. El kirchnerismo no pudo crecer más allá de Cristina, y no supo construir un relato que no sea una repetición de las intervenciones de Cristina." 

"No se desarrolló una dirigencia kirchnerista potente por debajo de CFK después de 20 años de existencia de la fuerza. El caso de Axel Kicillof, un gran cuadro con identidad propia, es tan escaso que se dudaba en si enviarlo a competir por la Presidencia de la Nación o dejarlo a defender la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires. ¡No había 2 Kicillof! Y no es porque no haya mucha gente capaz. Wado de Pedro es sólo una muestra de lo que hay y que no se desarrolla salvo emergencias."

"Lo cierto es que sin construcción política territorial no hay poder político. Más para una fuerza popular, que no reposa en grandes recursos, fuertes apoyos empresariales, grandes grupos de medios masivos o la conducción de alguna embajada."

"No se puede decir que estas deficiencias hayan sido un descuido. Se trata de estilo, de una forma de organización que se está revelando ineficaz para potenciar al movimiento popular y revertir el estado de retroceso permanente."

"Cristina y el poder económico"

"Los llamados de CFK al pacto mínimo, al acuerdo nacional, al diálogo sobre temas estratégicos para el país, sólo reciben el rechazo de la derecha, a pesar de que encierran la búsqueda de alguna forma de equilibrio político. Ese equilibrio político, para Cristina no reside en acuerdos con los políticos autómatas de la oposición neoliberal, sino básicamente con el poder que los controla y dirige."

"Cristina sabe dónde está el poder, pero en vez de someterse completamente como el peronismo menemista, intenta la negociación, que le rechazan sistemáticamente. El dialogante Alberto fue maltratado por sus “amigos” empresarios, quienes demostraron por la negativa que CFK acierta con su autonomía para gobernar."

"¿Cómo acercarse al gran empresariado sin ser esclavizado?  ¿Es posible reducir esa brecha sin ser completamente fagocitado por el cortoplacismo y la angurria empresarial? ¿Todos los empresarios prefieren perder antes que dejar que funcione un gobierno que atienda también a otras dimensiones de la vida social? Ahora, si gana Massa, se va a ver."

"Porque si Massa quiere gobernabilidad, y lograr algún grado de cumplimiento con demandas  sociales mínimas, va a tener que lograr cierta disciplina de una burguesía muy acostumbrada a operar por fuera de la Ley y las normas establecidas (vender en negro, evadir impuestos, contrabandear, falsificar declaraciones, fugar, etc. etc.), para incrementar sus súper ganancias."

"La cuestión electoral y el reformateo autoritario de la Argentina"

"La derecha es Jujuy. Juntos por el Cambio es Jujuy. Los moderados de JxC, Larreta y Morales, son Jujuy."

"El apoyo masivo y completo de ese espacio al experimento anti democrático y anti republicano de Morales, son suficientes para develar la ausencia completa de principios de una fuerza política cuyo único objetivo es generar negocios para el capital nacional asociado al capital extranjero."

"No cabe duda que no deben ganar. Una convalidación en las urnas de una derecha cipaya, antipopular y violenta sería otro retroceso mayúsculo para la vida de las mayorías."

"La derecha cipaya debe ser derrotada. Debe haber una demostración, que vale para todo el espectro político, y para los norteamericanos y europeos, que la mayoría del país rechaza ajustes criminales y la entrega fácil de los recursos naturales."

"Los planes de la derecha son siniestros, no sólo porque incluyen retrocesos adicionales en los derechos y el nivel de vida de vastos sectores populares, sino porque asumen además la inevitabilidad de la represión y las muertes."

"Además, la represión no puede venir sino acompañada con un vuelco fascistizante en el discurso bajado por los medios y JxC. Va a ser un discurso más radicalizado, reaccionario y enfermo que el que conocemos."

"Sería importantísimo que el resultado electoral expresara un rechazo a esos planes violentos y criminales para que ganen minorías ínfimas."

"Además, es importante que pierda el país gorila, el país racista, el país que se cree blanco y del norte, y que basa su status en el desprecio por los otros, a los que desconoce pero rechaza."

"Tienen que perder los medios masivos de adoctrinamiento reaccionario, los predicadores pagos anti cristinistas, la falsedad guionada que encarna Larreta, el chetaje bruto y cipayo que encarna Macri, la pequeño burguesía resentida y fascista que encarna Bullrich."

"Pero si ese espectro es derrotado, quienes esperen un gobierno nacional y popular como el vivido hasta hace 8 años, se equivocarán."

"No será así el gobierno de Massa, que además tendrá la lapicera, y la usará."

"Pero es muy probable que sea un gobierno bastante más complejo que el de la derecha previsible."

"Lo hemos planteado en otras oportunidades: un gobierno de la derecha argentina sólo sería perdurable si es capaz de:"

"1) construir una situación macroeconómica equilibrada, o sea, que no estalle por el lado fiscal, ni monetario, ni cambiario, ni inflacionario, ni genere un súper endeudamiento público explosivo."

"2) crear una dinámica económica tolerable en términos de ingresos y empleo para los sectores populares, que muestre una perspectiva (modesta pero real) de mejora."

"Para poder generar estas dos condiciones básicas de estabilidad, tiene que ser capaz de disciplinar el comportamiento de los grandes actores económicos para que su máxima rentabilidad pase por producir, y a su vez hacer que funcione el Estado para que administre con credibilidad un sistema de incentivos en esa dirección. Premios y castigos. No sólo premios. Y menos por no hacer nada."

"Esas dos grandes condiciones jamás las pudieron cumplir los gobiernos de la derecha argentina realmente existente. Contando con un enorme poder inicial, ni la dictadura cívico militar, ni el menemismo, ni el macrismo fueron capaces de disciplinar a sectores concentrados, que no encontraron jamás el momento para ponerse a invertir en serio, pero sí para fugar. Menos aún fueron capaces esos gobiernos de construir un sistema impositivo sólido, ni un Estado que funcione." 

"Por lo tanto, derivaron más allá de los discursos refundacionales y las charlatanerías de manual de un “capitalismo de verdad” que no existe en ningún lado, en situaciones de caos económico y social que les impidieron prolongar sus períodos gubernamentales."

"¿Puede Sergio Massa y un gobierno en el que participarán parcialmente sectores ajenos a la clase dominante, acometer esa tarea y crear un capitalismo que tome un sendero distinto al de caer en la rapacidad inmediatista y la depredación social?"

"Izquierda"

"El dilema para la gente de izquierda en el kirchnerismo, que no quiere meramente un capitalismo en expansión, sino un país soberano, industrializado y socialmente cohesionado, es qué hacer frente a un eventual gobierno de Massa, encabezando a Unión por la Patria."

"Ya son muchos años en los que venimos navegando hacia esta situación, que supuestamente no es la que deseábamos. ¿Es achacable a CFK este resultado? Sería muy injusto cargarle a ella cuestiones que tienen que ver con la evolución del capitalismo neoliberal global, con el dominio imperialista en la región latinoamericana, con un entorno de débil densidad nacional. Sería absurdo pedirle que subsane la deriva dependiente de la burguesía argentina, ni que revierta la degradación ideológica y cultural de nuestra sociedad de las últimas décadas."

"Pero sí es válido demandar que una fuerza con un potencial tan grande como ha sido el kirchnerismo, no sea transformada en una vertiente menor de un partido –el justicialista- que hace rato perdió el rumbo y abandonó las tres banderas fundacionales –que hoy, dada la deriva global, son completamente de izquierda-."

"Ese partido ya no tiene cómo ocultar que le importan muy poco las banderas, pero sí los cargos. El escándalo del hambre en la Argentina, y el escándalo aún mayor de un “gobierno popular” que dice no saber cómo enfrentar el hambre, constituyen una marca histórica demasiado baja como para ser ignorada. No se puede seguir conviviendo con esa resignación y esa impotencia."

"Es fundamental hacer sentir que la izquierda adentro del kirchnerismo existe, y que está cada vez menos representada en el espacio frentista."

"Porque el kirchnerismo disuelto, escondido, parapetado en un espacio frentista donde no hay ningún acuerdo verdadero, borronea cada vez su propio discurso, que siempre tuvo una perspectiva igualitaria."

"El próximo gobierno tiene que saber que ese espacio existe. Todo el espectro político debe saberlo."

"La previsión de represión, palos y balas a los manifestantes, es el horizonte de la derecha cipaya en las próximas elecciones. No debe ver sólo a cómplices de la entrega del país, como el peronismo jujeño, en la vereda de enfrente."

"Pero si se constituye un gobierno de Unión por la Patria con vocación desarrollista, que convoca al capital nacional y extranjero a movilizar la riqueza potencial del país, esa izquierda es imprescindible para que no se reitere otro festival irresponsable de rapiña y cortoplacismo."

(Texto de Ricardo Aronskind sacado de acá)