LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 4 de mayo de 2026

LAS COSAS POR SU NOMBRE

 

El video de apertura corresponde al discurso completo de Máximo Kirchner en un acto en Cañuelas, el pasado sábado 2.

Se entiende que no siempre es fácil disponer de 40 minutos para ver algo con detenimiento, pero en éste caso vale la pena.

Un poco para desmentir el lugar común del gordito jugando todo el día con la play que se ha construido en torno a su figura (creación de Lanata que hasta algunos compañeros terminaron comprando), y otro poco porque Máximo es lo más parecido que se puede encontrar a un vocero del pensamiento de Cristina, quien siempre prefirió ser su propia vocera, al menos en otros tiempos.

Se podrá o no estar de acuerdo con todo o parte de lo que dice en su discurso, pero vale la pena escucharlo, porque hay cosas que no son simples opiniones suyas, sino datos concretos de realidad, que algunos prefieren olvidar a menudo, por conveniencia.

Un recordatorio -si se lo quiere ver así- y hasta un encuadre político de la realidad que -al menos a nosotros- nos parece necesario para los tiempos que se vienen, en la política y en el país. 

domingo, 26 de abril de 2026

LECTURA RECOMENDADA

 

"Frente a un shock externo hay dos caminos. El primero es aceptar que los precios internacionales “vienen dados”, aplicar alguna medida paliativa (congelar un tramo, postergar un ajuste, intervenir de forma puntual) y dejar que el resto se traslade. El segundo es más exigente: asumir que ese shock existe, pero decidir cómo entra a la economía local, por dónde circula y quién lo paga.".

"El proyecto que presentó Máximo Kirchner se ubica en ese segundo camino. No intenta negar la suba del petróleo, ni la presión sobre los alimentos o los fertilizantes, sino que parte de ahí. Sin embargo, construye un esquema para amortiguar ese impacto, desacoplar precios internos y redistribuir la renta extraordinaria que genera el propio shock. El punto de partida es concreto. La declaración de emergencia en energía, alimentos e insumos críticos por doce meses, prorrogables.".

"No es una fórmula abierta. Identifica los canales precisos de transmisión: tarifas, canasta básica y costos productivos. A partir de ahí, el proyecto ordena una serie de instrumentos que funcionan como un sistema; no son medidas aisladas, tienen una lógica común: evitar que la suba internacional se convierta automáticamente en inflación doméstica. 

"En energía, eso se traduce en una herramienta central: la posibilidad de modular el traslado de precios mayoristas a tarifas finales. Escalonar, diferir, poner topes trimestrales. No eliminar el ajuste, sino administrarlo en el tiempo. Esa decisión se complementa con otra más sensible: la posibilidad de intervenir sobre exportaciones de hidrocarburos ante riesgos concretos de desabastecimiento o distorsión de precios internos. No como regla permanente, sino como instrumento transitorio y documentado.".

"El eje más importante es el financiero. El Fondo Anticíclico de Emergencia Energética. Ahí aparece la diferencia de enfoque. En lugar de dejar que la suba del petróleo derrame hacia adentro como inflación, el proyecto propone capturar la renta extraordinaria mediante derechos de exportación móviles sobre el excedente de precio. Ese fondo tiene destinos definidos: subsidio al gasoil agropecuario, estabilización de combustibles, financiamiento de fertilizantes, cobertura para productores y acumulación de reservas. Es un circuito cerrado. La renta que genera el shock no se pierde ni se traslada linealmente. Se capta y se redistribuye hacia los puntos donde el impacto sería más fuerte: costos productivos, precios finales y equilibrio externo.".

"En alimentos, el esquema replica esa lógica. Se declaran críticos los bienes de la canasta básica y se habilitan herramientas para sostener el abastecimiento y evitar saltos de precios: reducción de costos logísticos, acuerdos público-privados y fideicomisos para productos sensibles. A eso se suma un sistema de información de costos y márgenes en toda la cadena alimentaria. No como sanción, sino como instrumento de monitoreo. Saber dónde se generan los aumentos es parte de la política de precios. El refuerzo a la Asignación Universal por Hijo completa ese bloque. Un aumento de al menos 30%, actualizado bimestralmente. Es la forma directa de compensar el impacto del shock en el consumo básico.".

"En fertilizantes, el proyecto identifica una vulnerabilidad estructural: la dependencia importada. Y responde con tres herramientas: crédito subsidiado para compra anticipada, compra estatal centralizada para mejorar precios y un plan para ampliar la producción local de urea. El enfoque es claro: no sólo amortiguar el shock, sino reducir la dependencia que lo amplifica.".

"El capítulo agropecuario suma cobertura financiera: subsidio a instrumentos de cobertura de precios para productores y monitoreo del riesgo crediticio por parte del Banco Central. En un contexto de alta volatilidad, el problema no es sólo el precio. Es la incertidumbre. Este esquema apunta a estabilizar ingresos y evitar efectos en cadena.".

"El cierre institucional también es parte del diseño. Informes bimestrales al Congreso sobre precios, reservas, impacto fiscal y funcionamiento del fondo. No sólo intervención, también seguimiento. La diferencia con las respuestas habituales es de enfoque. No se trata de una medida puntual para contener un precio o ganar tiempo. Es una política integral que actúa sobre toda la cadena: desde la renta que genera el shock hasta el precio que paga el consumidor.".

"En una economía como la argentina, donde los shocks externos suelen traducirse en inflación rápida y caída del salario, la discusión no es si el impacto llega. Llega. La discusión es cómo. Este proyecto ensaya una respuesta: que no llegue de golpe, que no llegue completo y que no lo paguen siempre los mismos.".

martes, 24 de septiembre de 2024

INTERNITAS

 

lunes, 10 de julio de 2023

PONIENDO CAÑOS

 

"Hoy 9 de julio, se inaugura la traza troncal (Etapa 1) que cuenta con una extensión de 573 kilómetros entre Tratayén (Neuquén) y Salliqueló (Buenos Aires), atravesando las provincias de Río Negro y La Pampa. No fue magia. Vaya el reconocimiento a todos los trabajadores y trabajadoras, las y los técnicos que le pusieron el cuerpo a este proyecto e hicieron posible celebrar la concreción en tiempo récord de una obra clave para la soberanía energética.Vaca Muerta no debe pensarse sólo en términos de exportación, debemos pensarla como la posibilidad de consolidación del desarrollo y la recuperación de la soberanía. Estamos hablando de un gas más barato para nuestra industria y para los argentinos y las argentinas a lo largo y ancho del país.".

"El Gasoducto es medular para la ampliación de la capacidad del sistema de transporte de gas y la optimización de su uso. Su potencial radica en la posibilidad de autoabastecimiento, la exportación de gas natural y en las mejoras para la competitividad industrial de Argentina. La obra tiene dos etapas que contemplan una traza de 1.050 kilómetros de largo y atraviesan las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe.La recuperación de YPF en abril de 2012, luego de años de desinversión en manos privadas, que habían obligado al país a importar gas y petróleo, fue sin dudas el inicio del camino que nos trajo hasta Salliqueló. Pero ¿por qué no llegamos antes?".

"Cuando dejamos el gobierno el 9 de diciembre de 2015 todo estaba listo para comenzar con el Gasoducto. Se trataba de una obra de infraestructura que permitía empezar a poner en valor un bien natural común, no sólo para poder exportar y ahorrar divisas, sino también para que el gas llegara a miles de familias y provincias argentinas. Imaginemos qué hubiera pasado si cuando en junio de 2018 el FMI aprueba el acuerdo con Argentina se hubiera planificado la construcción del gasoducto. La obra que llevó 10 meses habría estado lista para abril del 2019 ¿Saben cuántos dólares tenía el Central por ese entonces? Con los fondos del FMI las reservas superaron los US$ 77.000 millones. Cuando el expresidente anunció el regreso del Fondo a nuestro país, explicó que era para “fortalecer el programa de crecimiento y desarrollo” y para “poder tener previsibilidad”. Nada de eso pasó. Esa derecha eficiente que nos venden no existe. Nos venden un futuro que no se materializa.".

"¿Saben cuánto podríamos haber ahorrado de haber tenido el gasoducto en abril de 2019? Cerca de 12 mil millones de dólares aproximadamente. El tramo que hoy se está inaugurando requirió de una inversión de 2.524 millones de dólares. Se trata del 5,6% del préstamo criminal que el FMI le otorgó a Macri en 2018. Podríamos haber construido 17 obras similares.

"Se estima que se podrían ahorrar cerca de 4.300 millones de dólares por año por sustitución de importaciones. En una década estaríamos cerca de ahorrar el equivalente al préstamo político que quienes hoy hablan del ajuste como único camino recibieron del FMI hace 5 años. Si hubiera sido posible invertir esa enorme cantidad de dinero en un plazo de 5 años ya se habrían recuperado el 100% de lo invertido por los ahorros de combustibles importados que traen estas obras y el país no estaría atravesando la situación actual respecto a las reservas de divisas.".

"El préstamo no fue para el desarrollo de nuestro país, fue para ponerlo de rodillas, debilitarlo, quitarles soberanía e independencia frente a futuras negociaciones. ¿Imaginan cómo sería el sector energético si los 45.000 millones de dólares que desembolsó el FMI se hubieran invertido en el futuro de los argentinos y argentinas? se podría haber finalizado el Tren Norpatagónico a Vaca Muerta; podríamos haber construido una central nuclear como Atucha III de 1.200 MW que tiene un costo de unos 8 mil millones de dólares; se podría llevar a cabo el Proyecto Hidroeléctrico Binacional Corpus Christi que tiene la envergadura e importancia de la Central Yacyretá; podríamos haber instalado la 1° Fase del proyecto Argentina LNG de YPF, una planta de licuefacción de gas con un gasoducto dedicado Neuquén - Bahía Blanca con una inversión de unos 7 mil millones de dólares, traccionando inversiones privadas por unos 4 mil millones para producción de gas y convertirnos en exportadores de unos 90 barcos por años en esta primera fase equivalente a 3 mil millones de dólares adicionales de exportaciones.".

"Las enumeradas arriba, son solo algunas de las cosas que podrían haber hecho generando así no solo desarrollo, sino capacidad de repago y empleo del que tanto hablan pero por el que nada hacen. Quienes integraron el gobierno de la Alianza (1999-2001) que terminó en la peor crisis social, económica y política desde el regreso de la democracia se la pasan hablando de la generación de empleo genuino y de calidad. Para ello el único camino que proponen es menos derechos. La obra del gasoducto llevada adelante en 10 meses implicó la creación de 10.000 puesto de trabajo directos e indirectos. No es gasto, es inversión en infraestructura para el desarrollo.Mientras el macrismo en cuatro años no fue capaz de avanzar con un solo metro del gasoducto; trabajadores y trabajadoras avanzaron a un ritmo promedio de 5 kilómetros de soldaduras diarias en tres frentes de obra cumpliendo el cronograma establecido para iniciar el proceso de llenado en el invierno del 2023 ¿cómo se financió la obra? Íntegramente por el Estado Nacional.".

"El Aporte Solidario y Extraordinario aplicado a las grandes fortunas fue tratado en el Congreso de la Nación en 2020. En plena emergencia sanitaria decidimos planificar, lo hicimos en plena crisis mundial. No fue azaroso. Hubo allí una decisión estratégica -otra más-. En un mundo que se caía a pedazos producto de la Pandemia, quienes debíamos sobrellevar la mayor carga éramos los que más teníamos. Y esos fueron fondos de asignación especifica, que fueron al sistema sanitario para la compra de vacunas y equipamiento; otra parte se destinó al Pro.Gre.Sar para el estudio de nuestros pibes y pibas; también financiamos el RENABAP, una ley sancionada por el macrismo para mejorar los barrios populares, a la que no le asignaron presupuesto. Todo tiene que ver con todo. El 25% restante era para la construcción del gasoducto que hoy se inaugura.".

Dos años después de la sanción de aquella ley tan debatida, muy trabajada por quienes integramos el bloque oficialista y tras una década de la recuperación de YPF se firmó el decreto que instruía a Energía Argentina a construir el GPNK. Unos días después estalla la guerra en Europa y los precios internacionales se disparan, entre ellos los combustibles.".

"Muchos por entonces, pusieron en Vaca Muerta y en el Gasoducto todas sus esperanzas. Los oímos hablar de las “bondades” del gasoducto, repiten que Vaca Muerta es el músculo más grande que tiene la Argentina para salir adelante. Pero ¿cómo se comportaron cuando se debatió en el Congreso la recuperación de YPF y el financiamiento del gasoducto desde el macrismo? Votaron en contra. En ambos casos se negaron a votar afirmativamente. Se negaron a construir futuro para nuestro país.".

La derecha argentina, la del mito de la eficiencia, la de los gerentes en los cargos públicos, la de los Ceos diseñando políticas públicas fracasó. No acompañó las leyes que nos trajeron hasta aquí. Teniendo el dinero para construir 17 gasoductos y abaratar el gas de los argentinos y argentinas, prefirieron someter al pueblo a un endeudamiento criminal que no se vio reflejado en inversiones de infraestructura para el desarrollo. No fueron capaces de invertir el 5,60% en una obra que les permitiera el ahorro de las divisas necesarias para pagar la deuda que contrajeron.".

"Jamás piensan en prospectiva (“Que se refiere al futuro”), salvo para beneficiarse ellos y sus amigos. La prospectiva estratégica no consiste en predecir el futuro, no se trata de andar adivinando, se trata de analizar y explorar posibles futuros diferentes, junto con las oportunidades y los retos que podrían plantearse. Tener mirada estratégica, como la que tuvimos en 2012 y en 2020 nos ayuda a actuar en el presente para configurar el futuro que queremos para los argentinos y argentinas. El futuro no se construye con slogans marketineros. No se nos aparece el futuro por arte de magia. No alcanza con decir “vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro”, no. El futuro se moldea minuto a minuto, todos los días, las 24 horas.".

"Argentina puede convertirse en una gran productora de energía para un mundo en crisis y necesitado del recurso. Pero ¡Ojo! No nos vamos a salvar por tener 33.000 millones de dólares de exportaciones provenientes de Vaca Muerta. Aprendamos de nuestra historia: Loma La Lata era en su momento el gran reservorio de gas que iba a ser puesto en función de todos los argentinos y argentinas, del desarrollo de nuestras empresas ¿cómo terminó la historia? Gas barato para Chile para parte del milagro de un modelo chileno, gas barato para Uruguay y Brasil… Gas caro para los argentinos y argentinas y un aparato productivo destruido durante los años 90. Esa fue la realidad y esta es siempre la discusión.".

"Para que no se repita lo que sucedió con Loma La Lata debemos continuar debatiendo no solo el acuerdo con el FMI, sino también el transporte de energía, la etapa II del GPNK, las obras complementarias, la forma en la que desarrollamos infraestructura estratégica que permita abaratar el gas que va a llegar a las familias argentinas. Nuestra prioridad deben ser los argentinos y argentinas; y luego pensar en los dólares que genera exportarlo. El gasoducto que hoy inauguramos se hace con el 25 por ciento del aporte solidario que sancionó el Congreso de la Nación, pero no hubiera sido posible sin las mayorías parlamentarias y sin el puntapié inicial que dio la por entonces Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.".

"Pensar un país, tomar decisiones en función del futuro de tu pueblo -no sólo de la coyuntura a la que cualquier gobierno se ve sometido a diario-, sino las profundamente estratégicas que permiten que cuando se desaten huracanes externos a nuestro país contemos con más herramientas para mitigar cualquier tipo de crisis es una cualidad indispensable para quienes solicitan el voto popular.".

"Es indispensable que quienes tenemos responsabilidades institucionales, quienes aspiramos a conducir la vida de nuestros compatriotas, a representarlos, no nos cerremos en discusiones estériles. Quienes nos sometemos a la voluntad de nuestro pueblo debemos poner en valor el sacrificio de millones de argentinos y argentinas que diariamente intentan construir un futuro mejor para ellos y sus seres queridos. Las elecciones no pueden ser más una ruleta rusa, donde si gana uno vamos para un lado y si gana el otro vamos para el otro. No se tolera más. No lo tolera la sociedad, ni nuestra historia.".

"Es necesario que tengamos un rumbo certero, y poner todos nuestros esfuerzos y el trabajo en ello. Debemos consolidar un Estado que planifique de manera estratégica la infraestructura logística y social para el desarrollo y la soberanía. Nada de esto será posible sin independencia económica. Es indispensable rediscutir el acuerdo con el FMI; tan necesario como reconocer que lo que hizo el macrismo fue criminal y no puede volver a pasar. Es necesario construir una Patria que nos contenga a todas y todos. Que brinde posibilidades, que genere oportunidades para nuestros compatriotas.".

Cuando se tiene el privilegio de presidir nuestro país, se debe impulsar la planificación estratégica a mediano y a largo plazo. Y en este sentido, desde el Congreso, debemos dar debates profundos. El Aporte Solidario y Extraordinario fue eso, no fue una pelea “entre ricos y pobres”. Hay que despersonalizar la discusión, abandonar la competencia de agravios, la búsqueda de los me gusta y los retuit en redes sociales y poner las ideas sobre la mesa, los programas por sobre las individualidades. Debemos seguir trabajando todos los días para construir un futuro con soberanía energética, sabiendo que no existe la posibilidad de independencia si no hay desarrollo económico.".

(Sacado de acá) Tuits relacionados:

viernes, 4 de febrero de 2022

PRAGMATISMO Y RESULTADOS

 

La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque reavivó un debate que es muy viejo en política, y acompaña al peronismo (como a cualquier otra fuerza política) desde sus mismos orígenes, entre los "pragmáticos" y los "idealistas". Desde Machiavello a Weber y su disyuntiva entre convicciones y responsabilidades, algo ha escrito la teoría política al respecto.

Cuando existen planteos como el de Máximo rápidamente se suele contestar que son "idealistas", "estudiantiles" y que se trata de ser pragmáticos y realistas. De allí vienen otras ideas, como la constante apelación a la "correlación de fuerzas", una especie de valla invisible (e inamovible) que marca límites objetivos a la acción política.

Así dicho (y así se usa) el pragmatismo es el discurso político de la derecha, en tanto implica la sacralización del status quo existente: hay que dejar todo como está porque no se puede tocar nada, o en todo caso cambiar algo para que nada cambie. Nunca hay "pragmatismo de izquierda", pues nunca se nos propone ser pragmáticos para avanzar en transformaciones estructurales, que supongan recortar privilegios, reparar injusticias, redistribuir bienes, generar oportunidades reales de inclusión.

La dicotomía, por supuesto, es falsa tal como se la plantea, y las cosas en la realidad son más complejas, pero más simples en el mundo de la ideología, que en muchos casos es lo que se trafica de contrabando. El propio Perón (político pragmático si los hubo) en su famoso discurso en la Bolsa de Comercio en 1944 proponía a los empresarios ser pragmáticos y ceder algo (en salarios y derechos a los trabajadores), antes de perderlo todo en medio de las convulsiones sociales que genera la injusticia. 

En lo que podría ser su único acierto en más de cuatro décadas, Beatriz Sarlo tituló su libro sobre Néstor Kirchner y el kirchnerismo "La audacia y el cálculo", y viene bien recordar que Néstor (y por extensión, el kirchnerismo) tuvieron mucho de ambos; en estos tiempos en los que se tratar de reescribir la experiencia kirchnerista para acomodarla al relato "pragmático", "realista" y posibilista que parece predominar en la narrativa oficial del gobierno.

El pragmatismo tiene también su reflejo concreto hacia el interior de la coalición del "Frente de Todos": según ésta, consiste en que se  respete la unidad hasta que le duela...al kirchnerismo. Para el núcleo duro de las decisiones políticas del gobierno de Alberto Fernández el pragmatismo parece consistir en que el socio mayoritario de la coalición (medido en aporte de votos) y su liderazgo real (el de Cristina) deben avenirse a resignar sus posiciones cuando estas difieren de las definidas por el presidente y lo que Máximo en su carta llamó con agudeza "su entorno": al parecer, nunca funciona al revés.

Pero ya que hablamos de la carta de Máximo, aborda esta cuestión del pragmatismo, al menos dos veces: cuando recuerda que -precisamente- por pragmatismo votó a favor del acuerdo con los bonistas privados aunque consideraba (no lo dijo en esas exactas palabras, pero la idea es la misma) que era una garcha; y cuando se manifiesta contrario al acuerdo con el FMI, porque los dos largos años de negociación (y aquí viene el asunto que queremos destacar) no se llegó a ningún resultado positivo.

Y ahí está la madre del borrego: el pragmatismo se justifica si puede exhibir resultados. Es como el bilardismo en el fútbol: a despecho de algún prejuicio estético, cuenta con adeptos porque puede demostrar que (no siempre, y no es el único modo) con ese modo de entender el juego, se logran resultados.

Por pragmatismo, el gobierno se apuró a cerrar la negociación con los acreedores privados en plena pandemia, para bajar el riesgo país, estabilizar las variables económicas y poder volver a salir a los mercados de deuda. Y por pragmatismo también eligió -y lo dijo explícitamente por boca del propio Alberto- no confrontar con Clarín ni con los medios opositores, desistiendo de reimplantar la ley de medios, condicionar la pauta oficial o cuestionar la fusión entre Cablevisión y Telecom, que refuerza y consolida la posición dominante del hólding de Magnetto.

Por pragmatismo se prefirió esperar a que la corporación judicial se autodepure, y no tomar ninguna medida seria contra los formadores de precios, para contener la inflación. Y también por pragmatismo -para ganar apoyos en fracciones del capital- se hicieron concesiones como la eliminación o rebaja de las retenciones, o los beneficios impositivos y subsidios a automotrices, petroleras o mineras. Los resultados hablan por sí mismos, en cada uno de los casos.

De allí que a los pragmáticos "realistas" que salieron a cruzar a Máximo como a cualquiera que, desde las filas oficialistas, plantea objeciones al acuerdo con el FMI, no hay que discutirles con convicciones, ideas, abstracciones o principios, por muy valiosos que sean: hay que pedirles (más que pedirles exigirles) resultados concretos, y si los pueden mostrar, entonces (y solo entonces) rendirse ante ellos. Caso contrario, habrá que empezar a dejar de llamar "pragmatismo" a lo que no es sino la ideología de la resignación y la derrota, y la justificación de las claudicaciones y retrocesos.

martes, 1 de febrero de 2022

FRACTURA EXPUESTA

 

A propósito de la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque del FDT, muchos se preguntan si será el principio de la fractura del actual oficialismo, aunque en la propia nota el renunciante diga que permanecerá en el bloque, claro que con el sugestivo añadido de que lo hace "para facilitar la tarea del presidente y su entorno". 

No es la primera disidencia pública entre los miembros del Frente, ni el primero con apellido Kirchner que las hace públicas: mucho antes de la derrota en las PASO del año pasado fue la propia Cristina la que lo hizo en varias oportunidades, en actos públicos y en posteos que se viralizaron desde sus redes sociales. El anuncio del acuerdo con el FMI (que detonó la renuncia de Máximo a la presidencia del bloque) fue una más de tantas decisiones del gobierno que causaron revuelo al interior del oficialismo; claro que la más grave de ellas, por sus consecuencias estructurales a futuro.

Tal como lo señala acertadamente el tuit de Artemio de la apertura, el Frente viene desperfilado desde su mismo origen, con una contradicción creciente entre volumen electoral propio, y peso en las decisiones del gobierno. A la hora de las que son más cruciales (más allá incluso que en la propia conformación del gabinete), el presidente ha elegido recostarse en el PJ Capital (perdedor sempiterno y acostumbrado de elecciones), y el Frente Renovador massista: el "albertismo" (que hasta llega a imaginar sueños de reelección) podrá no terminar de nacer, pero en la práctica funciona sostenido en esos dos pilares, para definir el rumbo general del gobierno.

Entre esos dirigentes -por diferentes razones, que pueden incluso coincidir tácticamente- muchos coquetean con la idea de una Moncloa criolla, en la que se logren ciertos acuerdos con la oposición "en políticas de Estado a largo plazo". La mirada del kirchnerismo al respecto, en cambio, no es tanto más agonal, como sí más realista: si algo demostraron estos dos años intensos, es que no es posible acordar nada con la oposición "real", a menos, claro está, que se adopte su programa abandonando el propio, con el que se ganó la elección del 2019.

Y aquí radica el nudo del problema: cuando Larreta habla de formalizar en pactos "la Argentina del 70 %" está llamando -con otras palabras- a construir un país sin kirchernismo, o en el que éste quede reducido a una fuerza simplemente testimonial, sin capacidad de incidir en sus destinos. Y a no pocos socios actuales del Frente de Todos -que jamás hicieron la autocrítica que le piden al kirchnerismo- les seduce esa idea; tan inviable en términos reales como la idea del gorilismo de construir, después de 1955, una Argentina en la que el peronismo -simplemente- no hubiera existido.

Torpes intentos (ambos) de desconocer las leyes básicas de la representación política, según las cuales los distintos sectores e intereses que existen en una sociedad demandan ser expresados políticamente, y mientras esa demanda no sea satisfecha, todas las alquimias que se intenten serán vanas: en política algo deja de existir solo cuando carece por completo de sentido, aun en términos simbólicos. 

Hay quienes han dicho por estas horas que lo que trató de hacer Máximo con su renuncia es preservar precisamente el capital simbólico del kirchnerismo, y con él, su base electoral, y es muy posible que sea cierto. Aun así, han hecho mucho más por preservar el caudal electoral del FDT él o Cristina con sus posicionamientos críticos en público, que el gobierno y sus medidas erradas que condujeron a la derrota electoral (porque perdimos, recordemos) el año pasado.

Antes que las fracturas -más o menos expuestas- entre los dirigentes del actual oficialismo nacional, deberían preocuparnos (y preocuparlos, en especial al presidente y el gobierno, que tienen los instrumentos de gestión) la fractura en la base electoral que se nucleó para derrotar al macrismo en el 2019. Los seis millones de votos fugados desde entonces a las PASO del año pasado -levemente recuperados en la general- deberían decirle mucho más que cualquier crítica pública de Cristina, Máximo o quien sea, por más duras que parezcan. Más si esas crítica son merecidas. 

El presidente no tuvo nunca más capital político propio que haber sido el elegido por Cristina para encabezar la fórmula, y no solo no lo ha acrecentado, sino que parece empeñado en horadarlo. Y hace rato que está girando en descubierto sobre el capital político de quien lo nominara, afectando así los intereses del conjunto. No puede esperar que CFK o Máximo permanezcan cruzados de brazos frente a esa realidad.

Eso sin contar que ni él presidente ni la mayor parte de su entorno tienen autoridad moral para cuestionar presuntos quiebres de la unidad funcionales al crecimiento de las expectativas electorales de una derecha que -como se dijo acá- está ya hoy en condiciones de volver a ganar las elecciones y regresar al gobierno. 

Y no la tendrán por más que intenten reescribir la historia del 2015 echándole la culpa del triunfo de Macri al "voto desgarrado" de los críticos de Scioli y no al 21 % de Massa que dividió entonces al "panperonismo; y si nos venimos más acá, en tiempos macristas, al armado del "randazzismo" y la colaboración como "oposición razonable") con protagonistas que se repiten en todos los casos.

Hay en ese discurso, que busca en las disidencias internas del Frente el origen de los problemas que están causados por la gestión de gobierno y sus resultados, un paralelismo en patetismo con el macrismo saliendo a reescribir la historia del endeudamiento, o los radicales fingiendo demencia sobre todos los estropicios económicos de los gobiernos de los que fueron parte.

lunes, 30 de agosto de 2021

VOLVER MEJORES

 

El "Frente de Todos" fue la arquitectura electoral que construyeron los que sectores de oposición al macrismo, para cerrarle el paso a su intentona de prolongación en el poder después del 2019. Y cumplió cabalmente con ese propósito, pero no puede quedar así, pues de ser así logrado su objeto, carecería de razón de ser en el presente.

El macrismo fue más que un gobierno, o una simple experiencia política de signo contrario a la que el país vivió entre 2003 y 2015: fue una verdadera desgracia nacional, que destrozó la economía, la sociedad y también las instituciones. Y que por vía de la apertura de de un nuevo ciclo de endeudamiento, nos enfeudó por años a los dictados del capital financiero internacional.

Nadie ignora eso, que es por un lado la herencia recibida por el actual gobierno, y por otro lado la razón por la cual lo votaron: para lidiar con esa herencia, en una empresa de reparación nacional y social. Como tampoco nadie ignora que la pandemia vino a empeorar dramáticamente un cuadro de situación de por sí bastante complejo.

Sin embargo, el gobierno del FDT no puede contentarse con haber sido simplemente el vehículo político a través del cual la mayoría del pueblo argentino se sacó de encima al macrismo, ni pretender -como bien lo señala Máximo en el video de apertura- que se lo mida con la bajísima vara que dejó el neoliberalismo en su nuevo paso por el poder político formal en la Argentina: en un punto, esa actitud se parecería a la del propio Macri cuando pretendió establecer los límites desde los cuáles aceptaba que fuera juzgado su desempeño como gobernante.

Cuando dijimos -como un postulado que era a la vez promesa- que queríamos volver, pero para volver mejores, era por un lado para aprender de nuestros errores del pasado; pero también para gobernar marcando una diferencia sustancial con el desastre de los que nos precedieron. Alguien podría decir que no es difícil hacerlo mejor que el peor gobierno de la restauración democrática, pero a veces pareciera que así.

Muchas veces hemos dicho acá que la gente nos votó para algo más que simplemente administrar la crisis, y quejarnos por la herencia recibida, para posponer medidas o decisiones, o explicar por qué no se pueden tomar. Nos votaron porque creyeron que podemos ser mejores que ellos, y mejores de lo que nosotros mismos fueron: de allí el acierto de lo que dice Máximo, porque interpela el sentido profundo del mandato que recibimos, a través del voto, en las elecciones del 2019.

Cuando el propio gobierno -acertando con el despliegue del gigantesco plan de vacunación- fue creando las condiciones para ir dejando atrás la pandemia, no puede "mediocrizarse" a sí mismo o limitar sus horizontes, simplemente porque "no dan las correlaciones de fuerzas". Las elecciones de éste año son, en ese sentido, una oportunidad para dar el salto de calidad.

"Volver mejores" es bastante más que plantear un debate -necesario, como no- en torno a la deuda, cuando sigue sin respuesta la pregunta de Cristina sobre como y quienes la van a pagar, y subsiste el apuro del gobierno por cerrar un acuerdo con el FMI para pagar sin chistar esa misma deuda, con un sendero de equilibrio fiscal hacia 2025, que solo puede significar reducción del gasto público (ajuste), apagando así uno de los motores de crecimiento de una economía que recién está empezando a recuperarse.

"Volver mejores" significa también hacer algo más que quejarse del rol desestabilizador que juegan los medios hegemónicos, mientras se les sigue dando pauta oficial, o se les mantienen intactos sus negocios porque no se repone la ley de medios, o no se tumba la fusión entre Cablevisión y Telecom. También supone dejar de relatar las causas de la inflación, y ocuparse de sus consecuencias.

O dejar de hablar del "lawfare", y empezar de una buena vez a encarar reformas profundas en el Poder Judicial: ¿alguien recuerda acaso el destino de la (tibia) reforma planteada que duerme en el Congreso, o que eyectamos a una ministra de Justicia por inútil, sin que hasta ahora veamos ningún cambio significativo después de su reemplazo?

Y "volver mejores", definitivamente, pone una vara alta también para el debate interno: no puede ser que cada vez que se hagan críticas, o se señale que hay "funcionarios que no funcionan", se ponga como baremo los horribles que estaban con Macri: si alguien dice que Trotta, Moroni o Frederic son inútiles y no se entiende su permanencia en el gabinete, no puede ser que la respuesta sea "¿qué pretendés, que vuelvan Finocchiaro, Triaca o Pato Bullrich?", como si no hubiera alguna alternativa en el medio, y estuviéramos condenados a arrastrar la inutilidad.

domingo, 18 de julio de 2021

COMPLEJIDADES

 


No debe haber muchas cosas que permitan ilustrar en mejor medida las complejidades de la política, la economía y el peronismo, por estos momentos, que el régimen de los biocombustibles. Y si no veamos:

* El régimen original de promoción de la industria de los biocombustibles fue una iniciativa de Julio De Vido durante el gobierno de Néstor Kirchner, que se terminó convirtiendo en la Ley 26093, con una vigencia de 15 años que precisamente caducaba éste año, y por eso se estuvo discutiendo el nuevo régimen en el Congreso. Mientras el nuevo régimen se aprobada, hace pocos días (el 12 de éste mes, para ser más precisos) Alberto lo prorrogó por el Decreto 456 (completo acá en el Boletín Oficial), hasta el 27 de agosto o la entrada en vigencia del nuevo régimen, lo que ocurriera primero.

* Como vemos en el tuit de apertura, ésta semana el Senado le dio sanción definitiva al nuevo régimen, cuyo cambio más relevante -y problemático- es que el Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Energía, podría reducir el mínimo de corte obligatorio en las naftas de los biocombustibles, del 5 % que fija la ley vigente que viene de los tiempos de Kirchner, al 3 %. La iniciativa fue impulsada en Diputados por Máximo Kirchner, y contó con el apoyo de las provincias petroleras (el alza de los biocombustibles afecta los costos de las empresas que procesan hidrocarburos para producir naftas, en el país, la principal YPF).

* La reacción provino de las dos provincias que albergan los principales complejos de producción de biocombustibles a base de oleaginosas o maíz: Santa Fe y Córdoba, en ese orden. En Diputados al FDT los números le dieron para aprobar el proyecto de Máximo con el apoyo de los diputados de las provincias petroleras, y de Tucumán y las azucareras, porque los cambios no afectarían al bioetanol proveniente de la caña de azúcar. 

* Para que se entienda: Santa Fe y Córdoba abogaron para sostener el régimen de Kirchner (Néstor)-De Vido, porque en base a él se desarrollaron las plantas productoras que tienen en su territorio, asegurándoles una salida y mercado a la producción, vía los cortes mínimos obligatorios de las naftas. Y las provincias petroleras y azucareras (lo que incluye al Jujuy de Morales, por caso) aportaron votos de sus legisladores para aprobar los cambios.

* El propósito de las reformas que impulsó Máximo (y terminaron aprobadas) es contar con otra herramienta (como las retenciones) para desacoplar los precios internos de los internacionales,  para evitar que el alza de precios de los commodities se traslade al aumento de los combustibles en el mercado interno. O sea, una herramienta como la que el propio gobierno nacional no ha querido aplicar en el caso de la carne, el trigo, el maíz, o los productos lácteos.

* Y una idea acertada en teoría, pero hasta acá los precios de los combustibles en el mercado interno han venido aumentando al compás de los precios internacionales del petróleo, y de la decisión del gobierno nacional de darle "señales de precios" a la industria, para aumentar la producción; lo cual por un lado se logra (YPF por ejemplo ha aumentado un 126 % la producción de shale gas en Vaca Muerta), pero si se afecta a la industria de los biocombustibles cambiándole las reglas de juego, habrá que importar más combustibles (drenando divisas) para sostener la producción de naftas.

* Todo lo que se diga sobre posibles riesgos ambientales, grados de concentración económica o presencia gravitante de empresas multinacionales en la producción de biocombustibles, vale para las industrias petrolera y azucarera, cuyo lobby evidentemente ha sido más efectivo. Hay sí, en el caso de los biocombustibles y en especial en la provincia de Santa Fe, un fuerte entramado de Pymes que se desarrollaron en éstos años al amparo del régimen promocional impulsado por Néstor Kirchner, que contempla para ellas beneficios impositivos.

* Todo lo que se diga al respecto del costo fiscal de tales beneficios (que, reiteramos, alcanzan a las Pymes del sector), se puede decir corregido y aumentado para los estímulos fiscales del Estado nacional a la producción petrolera y gasífera, en la que la escala de los jugadores es otra pero -para ser justos- el Estado tiene presencia a través de un actor relevante como YPF, cosa que no sucede en el caso de los biocombustibles; y se frustró en potencial al desistirse de la expropiación de Vicentín.

* Ambos sectores (biocombustibles y petróleo/gas) aportan a un modelo integrado de desarrollo económico, con entramado industrial y uso de tecnología e incorporación de valor agregado. Ambos pagan buenos salarios (considerando la media del mercado laboral), en blanco. Y ambos sectores captan -según las circunstancias y su capacidad de presión- rentas extraordinarias por lo general, y demandan protección y asistencia del Estado (a través de regulaciones o subsidios) cuando la cosa se complica.

* La ley terminó siendo sancionada con la promesa del Secretario de Energía de la nación  a las provincias con presencia gravitante de industrias que producen biocombuastibles (como Santa Fe y Córdoba) de "morigerar" en la reglamentación el hachazo al corte mínimo obligatorio de biocombustibles a las naftas, y está bien. Porque armonizar (las perspectivas de desarrollo del país, el crecimiento de sus regiones, la economía en general, los intereses de las distintas fracciones del oficialismo o sus nichos de representación electoral) es la tarea. 

sábado, 10 de julio de 2021

MENSAJE PARA ADENTRO


La sesión de Diputados de ésta semana tuvo como eje el informe del Jefe de Gabinete que manda la Constitución. Y el cierre estuvo a cargo como Máximo Kirchner, como presidente del bloque del FDT, en un discurso de algo más de 20 minutos, del cual (por gentileza de Barricada) extractamos el segmento que abre el post.

En esos dos minutos habla de las negociaciones del gobierno con Pfizer para conseguir vacunas, y con el FMI para renegociar el pago del mega-préstamo que le hicieran al gobierno de Macri. En un caso -como sabemos- el gobierno modificó por DNU la ley de vacunas, y en el otro Guzmán sigue con sus viajes y negociaciones para cerrar el acuerdo; casi como única actividad pública conocida de su función ministerial.

El discurso de Máximo -en tanto jefe del bloque oficialista- está dirigido a responder a las críticas de la oposición, y pueden verlo completo acá. Pero estos dos minutos en particular -en nuestra humilde opinión- también contienen un mensaje al interior del "Frente de Todos", por los dos temas: Pfizer y FMI.

Obsérvese que en ambos casos se trata, o bien de un tema instalado por la oposición en la que el gobierno termina cediendo la agenda (Pfizer y sus vacunas), o de otro en el que la oposición guarda silencio, y no critica -como es habitual- lo que hace el gobierno, sea por vergüenza al haber contraído la deuda y dejado el muerto (atributo, el de la vergüenza, del que por lo general carecen), o porque en el fondo están de acuerdo con ceder a cualquier imposición del Fondo aunque suponga (como es habitual) un ajuste.

En el caso de Pfizer, poco se dijo de los cambios que introdujo el DNU que se dictó a su pedido para modificar la ley de vacunas aprobada unos meses antes, y apenas horas antes de alumbrar el decreto, el bloque oficialista en Diputados se negó a modificar a pedido de la oposición. Lo que supone (como decíamos acá) un desaire abierto del gobierno hacia ellos.  Y si alguno cree lo contrario, que lo escuche a Máximo cuando pide dejar de sarasear con la "geopolítica" para explicar todo, o justificarlo. 

El DNU ni siquiera menciona al gigante farmacológico norteamericano, pero fue dictado para ceder a sus exigencias, y los cambios no fueron irrelevantes: no solo se eliminó la famosa "negligencia" como exclusión de responsabilidad de los fabricantes de vacunas, sino que se amplió la garantía en favor de los laboratorios (en la práctica, de Pfizer), extendiéndola a que puedan accionar sobre los ingresos del Estado en materia de regalías (en el caso del Estado nacional, por las concesiones petrolíferas en el Mar Argentino), o sobre los bienes de su dominio privado tal como los define el Código Civil en su artículo 236. Un ejemplo podría ser la Casa Rosada.

Como caramelo de madera, agregó entre los bienes que no podrían verse afectados por acciones de los laboratorios contra el Estado, los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, cuando estos activos no son en rigor de los Estados, sino de los trabajadores.  

Pero volvamos -para concluir- a los dichos de Máximo, cuando traslada lo que pasó con Pfizer, a lo que puede pasar con la negociación con el FMI: si bien es cierto que les está preguntando retóricamente a los opositores como resolverían ellos ese problema, ¿por qué no pensar que también está formulando la pregunta al interior del gobierno, considerando que cada vez que el país acordó algo con el Fondo vinieron pegadas -como la sombra al cuerpo- las famosas "condicionalidades", con sus efectos conocidos? 

Tuits relacionados:  

miércoles, 30 de diciembre de 2020

UNA LECCIÓN DE POLÍTICA

 

Hace rato ya que nadie -salvo quizás Lanata- piensa que Máximo es solo un gordito que se la pasa todo el día jugando con la play. Ni siquiera los opositores, que por cosas como el discurso cierre de la sesión de ayer empezaron a tomarlo más en serio, o deberían hacerlo. Y si no lo hacen, peor para ellos. 

Hace rato ya que el hijo de Néstor y Cristina viene demostrando que, además de eso, tiene condiciones y méritos propios para la política. El tiempo dirá si esas condiciones le confieren proyección y volumen electoral.

El discurso de ayer -poco más de 18 minutos- es una lección de política, que vale la pena escuchar. Habla, por supuesto, del tema en sí de la sesión: la fórmula de aumento de los haberes de los jubilados, sus antecedentes y su contexto; señalando allí los hitos de un proceso que se remonta por lo menos a los tiempos de las AFJP, para los que son cortos de memoria, y están hablando de "ajuste" porque se repuso la fórmula vigente entre 2008 y 2017, con la que los haberes de los pasivos le ganaron a la inflación.

Pero además habla de otras cosas: por encima de todo, sobre las condiciones del debate político en la Argentina de hoy, y el lamentable rol que está cumpliendo la oposición. Una oposición que se niega a reconocer que perdió las elecciones, y mucho menos a reflexionar sobre por qué las perdió.

Con un discurso irracional en el que parece que alegaran demencia para pretender que las elecciones no sucedieron, y que tampoco sucedieron los cuatro años de gobierno de Macri. Y que va siempre a remolque -como desde 2003- de la agenda que imponen los grandes medios, que vertebran el discurso del poder real.

Ese mismo poder que -como les recuerda Máximo en el discurso- ellos expresan políticamente, y cuyos intereses defienden. Desde allí desnuda la falsedad del discurso de la "resistencia" de almas bellas republicanas peleando en condiciones desiguales contra una dictadura poco menos que soviética. Con la comparación entre las balas y las piedras, dejó en claro quienes resisten y resistieron, y quienes reprimieron para ajustar. 

Y recuerda también en qué condiciones -con una represión descomunal de por medio- tuvieron que aprobar en el 2017 la fórmula que hoy reivindican, con la cual los jubilados perdieron 20 puntos de poder adquisitivo de sus haberes, en solo dos años. Fórmula que -insólitamente- hoy defiende la izquierda, apedreada entonces por resistirla.

Insistimos: hay que escucharlo as Máximo, para tener una idea clara, dicha sin eufemismos, de como se está dando en la Argentina la disputa política; el mismo día que la legalización del aborto se encaminaba a ser ley, y que comenzaba la vacunación contra el COVID, gracias al despliegue de las capacidades de un Estado que no se ausenta ni deserta; y en medio de una insólita campaña antivacunación promovida -en una pandemia- por esos mismos medios hegemónicos, y esa misma oposición desorientada y sin rumbo.

Un contexto que nunca hay que perder de vista ni siquiera cuando se señalan -como acá hemos hecho- errores, vacilaciones u omisiones del gobierno. Tuits relacionados: 

miércoles, 7 de octubre de 2020

QUEMADOS

 

En medio de la pandemia, al país no le faltan desgracias; como por ejemplo que la mitad de las provincias -y acaso la mitad del territorio nacional- tienen focos abiertos de incendios que causan graves estragos ambientales, y hasta amenazan las áreas urbanas.

Casi la totalidad de esos incendios son intencionales, por razones variadas, todas vinculadas a negocios: la ampliación de la frontera agropecuaria, la generación de pasturas para el ganado, desarrollo inmobiliarios VIP y cosas por el estilo. No se salvan de las quemas los bosques nativos, ni los implantados; o las humedales y áreas naturales protegidas. 

Lo único que no se queman son los silos bolsa, o los stocks de cosecha retenidos en ellos; lo cual sumado al hecho de que quienes protestan por las roturas de ellos en sus campos, no reclaman por los incendios, nos estaría dando una pista precisa sobre los posibles responsables.

Los gobiernos provinciales y el gobierno nacional resultan impotentes frente a la magnitud del fenómeno, sin que alcancen los esfuerzos de bomberos y brigadistas para contener los incendios; y sin que desde la justicia se den señales de someter a la ley a sus responsables. El grado de complicidad de la justicia es tal que en Entre Ríos, por ejemplo, el juez federal que interviene en las denuncias por las quemas en las islas frente a Rosario ni siquiera toma medidas para identificar a los dueños de los campos quemados.

La preocupación ambientalista es, de la boca para afuera, aparentemente compartida entre todas las expresiones del arco político nacional, y parte de la "agenda blanda" en la que sería posible construir consensos. Sin embargo, no es lo mismo hablar de minería y glaciares -por ejemplo- que de quemas de campos, bosques y pastizales que involucran como responsables directos a los actores del modelo de agronegocios, que reciclan excedentes en el "real state" y los negocios inmobiliarios VIP: ahí la cosa cambia.

Y si no nos creen, pruebas al canto en un ejemplo cercano: tal como da cuenta el tuit de apertura, se presentó en Diputados un proyecto con la firma de Máximo Kirchner y diputados del oficialismo y otros bloques, para modificar la Ley 26815 sancionada en 2013 durante el segundo mandato de Cristina y por la cual se creara el Sistema Federal de Manejo del Fuego.

La propuesta consiste en modificar el artículo 22 Bis y agregar otros dos artículos restringiendo a futuro  y por plazos que llegan a los 60 años, los usos posibles de los predios en los que existieron incendios, que impliquen cambios a los que tenían al momento de producirse éstos. Por ejemplo no se podrían subdividir o lotear, ni parcelar ni realizar en ellos emprendimientos inmobiliarios; ni realizar otros usos agrícolas distintos a los que tenían hasta ese momento.

El proyecto está tomado de la legislación que en su momento adoptó España para hacer frente al mismo problema, y que allá redundó en una baja sustancial de los incendios provocados, y acá en Ámbito pueden acceder al texto completo

Pese a que una de las características que deslumbraban a Natanson cuando imaginaba en el país el advenimiento de una "nueva derecha moderna y democrática" era su adhesión a las causas ambientalistas, una cosa es proyectar metrobuses en todos lados, y otra muy distinta atentar contra los intereses del núcleo duro de su base electoral, y sus principales financistas de campaña: ningún legislador de "Juntos por el Cambio" adhirió a la iniciativa; lo que es cualquier cosa menos sorprendente.

Como tampoco sorprende que, en una táctica -y no tan tácita- admisión de culpabilidad por las quemas, desde la Sociedad Rural y por boda de su presidente Daniel Pelegrina, salieron a cruzar el proyecto porque -dicen- "atenta contra las inversiones". Gracias por la sinceridad muchachos, ya que no podemos dárselas por el fuego.

El destino de las causas judiciales por los incendios es conocido: hasta acá, destinadas al cajoneo; porque evidentemente el largo brazo agrogarca aprieta fuerte en los estrados tribunalicios y los juzgados; esos que muchos marchan para que no se reformen, y para "preservar su independencia" (del gobierno, claro). Habrá que ver que suerte corre el proyecto en el Congreso, lo que se diría una prueba de fuego para nuestras instituciones democráticas. 

domingo, 2 de agosto de 2020

PUNTO OSCURO



El video de apertura muestra el discurso completo de Máximo Kirchner en el cierre del debate de la sesión de Diputados del viernes, en la que se aprobó la ampliación de la moratoria ya votada en diciembre en la ley de emergencia económica, para permitir ingresar las deudas con el fisco que las empresas hayan contraído en medio de la pandemia.

El discurso tuvo gran repercusión en las redes, y no es para menos: es una precisa pieza de comunicación política en la que, con gran solidez conceptual, se describe la situación política actual del país, y la actitud de la oposición al gobierno nacional; oposición que en esa misma sesión se abstuvo de votar el proyecto con el argumento de que uno de sus artículos estaba escrito a la medida de Oil y las demás empresas de Cristóbal López.

Tal como dijo Máximo, una actitud de profundo cinismo de los que en el 2016, cuando eran gobierno, impulsaron y sancionaron el blanqueo de capitales más generoso de la historia (sin la obligación de traer lo blanqueado de regreso al país, por primera vez) para favorecer a sus propias empresas, blanqueo ampliado luego por el propio Macri por decreto para favorecer aun más a su propia familia.

Pasando revista a la actualidad, habló del diálogo entre la AEA y la CGT que nosotros analizamos acá, y llegó a conclusiones parecidas: le preguntó a Héctor Daer, de la CGT, ya que suscribió un documento en el que comparte con la cúpula del empresariado del país (que no nacional) una visión apocalíptica sobre toda la historia económica del país, cuando les había ido mejor a los sindicatos, medido en términos de cantidad de afiliados. Y a las empresas, les recordó que sus balances dicen otra cosa distinta de la que marcan los comunicados de las entidades en que se agrupan sus dueños. 

Se hizo tiempo para repasar las declaraciones del funcionario yanqui Mauricio Claver analizadas en ésta entrada, en las que dejó claro lo que todos sabíamos: que el gigantesco préstamo del FMI al gobierno de Macri fue una apuesta del gobierno de los Estados Unidos a su reelección, porque lo consideraba un aliado clave en la región. Pero que pese a tanta ayuda, perdió igual las elecciones, porque hizo un gobierno desastroso. 

A propósito de las chicanas por la presunta "ley Cristóbal López", historió también Máximo los favores obtenidos por Clarín en todos los gobiernos, a fuerza de presionarlos, concluyendo en el caso de Macri con la derogación por DNU de los artículos de la ley de medios que les molestaba, y la fusión de Telecom con Cablevisión. Y lo hizo a propósito de la doble vara con que analizan todo si se trata del kirchnerismo y el resto, a propósito del viaje de Macri a París.

Y acá nos queremos detener, porque hay un punto oscuro en el discurso, que al menos a nosotros nos hace ruido: más o menos en el minuto 7.10 dice que pese a eso, se incluyó en la moratoria a empresas como Telecom (de Clarín), para que vean que a nosotros no nos animan rencores. Los bancos -al igual que las demás telcos- también estaban excluidas de la moratoria en el proyecto dictaminado en comisiones, y por una buena razón: durante la pandemia no vieron disminuidas sus ganancias sino acrecentadas, y en consecuencia no necesitan el alivio de una moratoria para poder pagar impuestos.

A nuestro criterio, otro gesto del gobierno con la verdadera oposición (la que se abstuvo el otro día en el Congreso apenas funge de comparsa) que no tiene correspondencia: al mismo tiempo que se votaba la ley que los favorece en sus empresas, los medios del grupo Clarín seguían diciendo en sus redes sociales que era a la medida de Cristóbal López, para garantizarle impunidad.

Y al mismo tiempo que Máximo cerraba el debate en Diputados, Alberto Fernández explicaba por que sacó un DNU que derogaba otro DNU anterior, desistiendo así de promover la expropiación de Vicentín. Decíamos al respecto acá: "De hecho, el propio DNU 636 y más allá de que sea estrictamente cierto todo lo que dice, es una manifestación explícita de impotencia política, del principio al fin.".

Y es por eso que, sin dejar de reconocer la brillantez del discurso, su precisión en la caracterización del triunfo electoral del año pasado y las condiciones en que se obtuvo y en la caracterización de la actual situación política, no podemos dejar de señalar que estamos disociando el discurso, de la praxis. No estamos mostrando la misma decisión para avanzar sobre intereses creados concentrados, que la que mostramos por intermedio de algunos (como Máximo) para enrostrarles su responsabilidad clara e inexcusable en la crisis argentina.

La pregunta final que Máximo hace y se contesta en su discurso, recordando otro discurso, el de Cristina en su despedida de la presidencia, es muy clara, y la respuesta también: con todos los poderes concentrados (económicos, financieros, internacionales, mediáticos) Macri no pudo acreditar haber hecho nada por la gente, y por eso perdió la elección, pese a todos esos apoyos.

Pero esa pregunta y esa respuesta nos interpelan también a nosotros: si pensamos que tendiendo puentes al enemigo (porque son eso, el enemigo, así se comportan) para demostrar que somos mejores que ellos y no nos guía el rencor vamos a conseguir que traicionen su naturaleza y se sumen a la construcción de un país mejor, estamos -en nuestra humilde opinión- muy pero muy equivocados. Y lo podemos terminar pagando caro. Tuits relacionados:

jueves, 14 de mayo de 2020

HIJO E' TIGRE



Tuit relacionado: 

(PD: Después de escuchar el discurso se lo extraña un poquito menos) 

sábado, 6 de julio de 2019

VEREMOS


No se trata de cuestionar o tan siquiera discutir se es verdad o no lo que dice acá el salteador de caminos Di Stéfano sobre la incidencia del dólar en la vida de los argentinos, y en sus decisiones electorales: lo cierto es que el gobierno apuesta un pleno a mantener la calma cambiaria hasta las elecciones; como si eso por sí mismo transmitiera la idea de que la economía está empezando a funcionar, y sus planes están comenzando a dar frutos. La famosa al final del túnel, en el último semestre del mandato de Macri, el decisivo porque se juega su continuidad en el poder.

Más o menos esa es la idea que transmitió esta semana Marcos Peña en su conferencia de prensa, en la que incurrió en un absurdo en el que pocos repararon: mientras hasta acá el discurso oficial que trataba de explicar el derrumbe que comenzó en abril del año pasado y forzó al gobierno a acordar con el FMI era que “pasaron cosas” (es decir, acontecimientos imprevistos fuera de su control), el jefe de gabinete dice ahora que “el esfuerzo realizado” -sin aclarar por quienes, porque los excluye a ellos y los sectores para los que gobiernan, claro está- valió la pena y está empezando a dar frutos”.

Traducido en criollo, la respuesta que encontraron frente a lo que nos vendieron como un acontecimiento de la naturaleza y no la consecuencia natural de un modelo inviable, fue otro ajuste; con la promesa de que luego vienen los beneficios. La eterna promesa del neoliberalismo, jamás cumplida. Es decir, admite implícitamente que jamás se les pasó por la cabeza la posibilidad de instrumentar políticas anticíclicas para sostener la producción ,el empleo, el trabajo y el salario de los argentinos.

Más bien todo lo contrario: a la inconsistencia macroeconómica esencial del modelo en curso (sobre lo que no es necesario abundar acá), le suman ahora una fiebre por cerrar o prometer acuerdos de libre comercio con economías con las que no podemos competir, que no harán si no sumar un factor más al proceso de destrucción de empresas, empleos y salarios. Y a eso lo presentan como un signo de que las cosas están mejorando, porque “el mundo confía en nosotros”.

Por supuesto que una elección es también (o sobre todo) una disputa por la construcción de subjetividades en la percepción cotidiana de los votantes, para inducirlos en un sentido determinado: en este caso no sería estrictamente (al menos no exclusivamente) lo que alguien ilustró con la metáfora de la heladera versus el televisor -es decir, condiciones objetivas y materiales de existencia versus agenda mediática-, sino heladera versus pizarras de los bancos y casas de cambio: aunque todo ande como el culo, si el dólar baja o se mantiene quieto, los argentinos se tranquilizan y se sentirán inclinados a darle un voto de confianza al gobierno.

Sobre la relación de los argentinos con el dólar se ha dicho y escrito mucho, y es cierto que en las elecciones del 2015 el “cepo” fue un tema que influyó, pero en un contexto absolutamente distinto al actual: precisamente, si se reclamaba por el “derecho a comprar dólares” aun por aquellos que jamás lo hicieron, era porque otras cuestiones más acuciantes estaban resueltas, y existía resto para pensar en ahorrar. Los indicadores económicos de entonces (en un año que no fue de los mejores del kirchnerismo) bien quisiera el gobierno tenerlos ahora.

Por el contrario, ahora (es decir, cuando dentro de 36 días votaremos en unas PASO que serán la primera vuelta real), el panorama no podría ser peor en términos económicos, al menos de los que pueden palpar en nuestra vida cotidiana: con un dólar quieto e incluso a la baja, no se detienen los aumentos de precios de los bienes esenciales, ni los tarifazos, ni los aumentos de los combustibles, los cierres de empresas y despidos siguen estando a la orden del día, la incertidumbre sobre la conservación del empleo o las chances de llegar a fin de mes es algo real, concreto, tangible y palpable en muchos hogares argentinos.

Parece difícil que en las cinco semanas que faltan para las PASO esas percepciones puedan modificarse, porque es seguro que en ese tiempo no han de cambiar las causas que las provocan: ni siquiera el intento (mucho más módico que entonces) del gobierno de repetir el esquema de “administración de dosis de populismo moderado” que usó con éxito en las legislativas del 2017, parece estar dando resultados.

Hacer campaña con foco en los acuerdos de libre comercio que “nos hicieron volver al mundo” no solo tiene que ver con que el gobierno no tiene otros resultados que mostrar, sino que así se apunta a cierto voto aspiracional, de clase media, fluctuante en sus apoyos y que votó a Macri en el 2015, con el deseo de comprar baratos celulares importados de alta generación, o tener un Apple Store en cada esquina.

Esos mismos sectores hoy, tras cuatro años de políticas devastadoras, están golpeados por la crisis, y mucho más lo están los sectores populares; que en no pocos casos acompañaron a Macri en el 2015. Y hablando de entonces, cuadra repetir la que para nosotros es la pregunta del millón, que en realidad son dos: con la realidad en mente y a la vista ¿cuál sería la razón por la que alguien que votó a Scioli entonces hoy no votaría una fórmula en la que además está Cristina, y alguien puede aseverar que de todos los que entonces lo hicieron por Macri, ninguno se arrepintió y decidió cambiar su voto?

Nosotros acá no tenemos las respuestas a los interrogantes, tan solo las preguntas. Preguntas por ejemplo como las que se hizo a modo retórico Máximo Kirchner hace poco en un acto en la provincia de Buenos Aires (ver tuit relacionado al final). La campaña oficial del “Frente de Todos” deberá girar -en nuestra modesta opinión- casi exclusivamente en torno a estas cuestiones, algo de lo que ya se deja ver en los primeros spots que están circulando.

También tenemos algunas intuiciones, pero veremos si las cosas son como dice Di Stéfano -que la elección se definirá por el dólar, que encima ayer subió-, o como se palpa en la calle, juegan otras cosas. Tuit relacionado: