LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 24 de mayo de 2021

ÉRAMOS POCOS Y VOLVIÓ LA OPOSICIÓN

 

Hasta un minuto antes de que el presidente hablara en cadena nacional anunciando las nuevas restricciones, ellos estaban en otra cosa. Básicamente repartiéndose la herencia de Lifschitz con el finado tibio, a punto tal que todavía hoy la Cámara de Diputados de la provincia no tiene vicepresidentes, porque no se ponen de acuerdo entre ellos.

Y estaban también -sobre todo los radicales- haciendo mil y una volteretas para justificar que siguen siendo progresistas, pero van a ir todos con el PRO en un frente único antiperonista, en las próximas elecciones. Curioso: en el 2011 y 2015 -cuando el Frente Progresista estaba en alza en Santa Fe y ganaba- enfrentaron sendas candidaturas a gobernador de Miguel Del Sel, porque era "la peor derecha de los 90'".

Ya para el 2015 y a meses de eso, fueron a la convención de Gualeguaychú a entregarle el sello -y el marrón- a Macri, para mojar el pancito en "Cambiemos", aunque una parte se quedaba acá (mojando el pancito también) en el "progresismo". Para el 2019 fueron divididos y perdieron la provincia, y entonces la autocrítica que hicieron del desastroso gobierno de Macri del cual participaron fue: en la próxima tenemos que ir todos con el PRO. 

Porque eso y no otra cosa es lo que están haciendo, además de otras cosas: Barletta fue con un amparo a la justicia para que vuelvan las clases presenciales, el diputado Angelini (PRO) con otro, y el diputado Chumpitaz (PRO) pide la renuncia de la ministra de Educación de la provincia porque se suspenderían las clases virtuales -cosa que ya ha sido desmentida-, que es precisamente lo que está haciendo Larreta en la CABA. Todos ellos organizan las marchas de padres pidiendo por las clases presenciales.

Los senadores provinciales de la UCR, en sus respectivos departamentos, llaman a desacatar las restricciones que dispone el gobierno de Perotti, e intendentes opositores como los de Ceres y San Gullermo (del Departamento del senador Michlig, el más locuaz al respecto) directamente dicen que no las aplicarán. Del modo en el que Javkin y Jatón (ambos llegados a intendentes en las boletas del FPCyS) se hacen olímpicamente los boludos con todo lo que signifique controlar que se cumplan las medidas, hemos hablado en extenso acá.

Pero de golpe pasaron cosas. el presidente anunció en cadena nacional nuevas medidas restrictivas en la pandemia, porque los casos crecen en todo el país, y en Santa Fe también. Entonces el senador Michlig (UCR) descubre que en la provincia tenemos menos camas de terapia intensiva en los hospitales y centros de salud que Córdoba, pero omitió decir que la culpa de eso la tienen ellos, que gobernaron los 12 años anteriores a la asunción de Perotti, y construyeron 8 hospitales nuevos (con enorme propaganda), pero sin camas: un invento que deberían patentar.

Y el nuevo gobierno tuvo que redoblar esfuerzos para aumentar un 268 % la cantidad de camas críticas para hacer frente a la pandemia, y logró recién en su tercer intento legislativo que la oposición -con mayoría en la Legislatura- declarara la emergencia sanitaria, a lo que se negaba porque decía que el sistema provincial era ejemplar, y tenía sobrada capacidad de respuesta. 

Lo mismo que el tantas veces elogiado sistema municipal de salud rosarino, tan colapsado como el resto por la falta de camas; al que la provincia -todos los santafesinos- pagan íntegramente en todo su funcionamiento (personal, equipamiento, medicamentos, insumos, comida) desde 2009, por un convenio aprobado por Binner, nunca remitido a la Legislatura y observado por el Tribunal de Cuentas; y en el que poco antes de asumir el nuevo gobierno introdujeron una cláusula de indexación de los pagos.

Después descubrieron que la mayoría de las escuelas de la provincia carecen de conectividad, como también carecen de ellas muchas localidades de la provincia, y muchos barrios de las grandes ciudades. Eso pese a que en el gobierno de Bonfatti gastaron 38 millones de dólares en un sistema "troncalizado" que en teoría era para resolver esos problemas; y no obstante lo cual la aprobación del plan de conectividad elaborado por Perotti duerme el sueño de los justos hace seis meses en la Legislatura. Eso sin contar que dejaron tiradas en un galpón, sin repartir, 30.000 netbooks del Conectar Igualdad.

Gobernaron 12 años, 8 de ellos (coincidentes con los mandatos de Cristina) con crecimiento y aumento de la coparticipación y la recaudación propia, y los 4 de Lifschitz con la inyección adicional de los fondos que iban a la ANSES, hasta el fallo de la Corte que ordenó que se les dejaran de mandar en la parte que refería a Santa Fe. Plata no les faltó entonces; y en todo ese tiempo no tuvieron pandemias, ni inundaciones, ni catástrofes naturales.

Desde 2009 tuvieron el Fondo Soja (al que no votaron en el congreso, como tampoco votaron las retenciones del cual surgía) que usaron para construir los hospitales (sin camas) y con el cual Binner y Lfschitz -cada uno a su turno- construyeron la única escuela nueva que hicieron en sus respectivos mandatos, porque Bonfatti se limitó a inaugurar las construidas por la nación durante el gobierno de Cristina. También tuvieron desde entonces la AUH, para suplir el vacío de políticas sociales de sus gobiernos, pese al saraseo progresista.

Dejaron el gobierno sin cumplir con la ley de financiamiento educativo, adeudándoles a los municipios y comunas los fondos que les corresponden por ese rubro por los años 2018 y 2019, deuda que éste gobierno canceló; y sin cumplir tampoco la meta prevista en esa ley y la de educación nacional, de que al menos el 30 % de las escuelas localizadas en barrios con alto porcentaje de necesidades básicas insatisfechas en las grandes ciudades, tuvieran escolaridad extendida o de jornada competa: las escuelas bajo ese régimen durante los 12 años de gobierno socialistas apenas llegaron a menos del 2 % del total de las que debían tenerlo, y algún funcionario dijo que garantizar la jornada completa era "una política cara".  

En las etiquetas respectivas del blog pueden encontrar los posteos en los que analizamos las ejecuciones presupuestarias (Cuentas de Inversión) de los 12 años de gobiernos del socialismo en Santa Fe, que marcan dos constantes entre 2007 y 2019: Educación perdió participación porcentual en el gasto total, año tras año, y se dejaban sin ejecutar -en promedio- entre el 85  y el 95 % de los escasos fondos destinados a becas. Ahora les molesta un stand del boleto educativo gratuito en El Molino, porque dicen que afea la estética.

Y en esos mismos 12 años, la participación porcentual de Salud en el gasto total de la provincia se mantuvo (sin crecer) pero contando en su interior el subsidio provincial a los hospitales municipales rosarino. Sin eso, también mermó. Tuits relacionados: 

miércoles, 12 de mayo de 2021

"SE PRUEBAN LA ROPA QUE VAS A DEJAR"

 


Tres días después de las elecciones provinciales a gobernador de 2019 que consagraron el retorno del peronismo a la Casa Gris tras 12 años de gobiernos del Frente Progresista con gobernadores puestos por el socialismo, decíamos acá: "Bonfatti obtuvo 119.928 votos menos que Hermes Binner en el 2007, y 14.209 votos menos que él mismo para el mismo cargo en el 2001, con un padrón considerablemente aumentado desde entonces. Y si no obtuvo menos votos que Miguel Lifschitz en el 2015, es por el estrepitoso derrumbe del PRO/Cambiemos desde Miguel Del Sel a Corral. Perdieron las senadurías de los dos Departamentos más importantes de la provincia por cantidad de electores (La Capital y Rosario), como consecuencia de lo cual a partir de diciembre el partido no tendrá representación en el Senado provincial. Ya la habían perdido en el Senado nacional en el 2015, cuando Hermes Binner perdió en su intento por ser al menos senador por la minoría, frente a Reutemann y Omar Perotti. 

En la Cámara de Diputados de la nación y como consecuencia del desastroso resultado en las elecciones legislativas del 2017 (apenas arañaron) tenían un solo diputado (Luis Contiggiani) de los 11 que supieron tener en su mejor momento, que para peor formó un monobloque separado del partido desde que votó en contra de la despenalización del aborto. La lista encabezada por Miguel Lifschitz ganó en la categoría de diputados provinciales y en consecuencia tendrá las 28 bancas que le asigna  la mayoría automática la Constitución de la provincia, lo que les hace pensar que desde allí podrá intentar volver a la Casa Gris en el 2019. Lo mismo pensaba Bonfatti cuando estuvo en esa misma posición entre el 2015 y las elecciones de este año, y ya vimos como terminó la cosa.

Los electos intendentes de Rosario (Pablo Javkin) y Santa Fe (Emilio Jatón) no pertenecen al Partido Socialista, ni son afiliados al mismo. Javkin incluso derrotó en las PASO a la candidata socialista para la intendencia que manejaron los últimos 30 años. Después de apoyar la candidatura presidencial de Elisa Carrió en el 2007 y ponerle el candidato a vice (Rubén Giustinianni), llevaron como candidato a presidente a Hermes Binner en el 2011, para que terminara segundo pero a 38 puntos porcentuales de distancia de Cristina.

En el 2015 apoyaron a Margarita Stolbizer, que obtuvo apenas el 2,51 % de los votos para presidenta, y ya entre las PASO y la primera vuelta de la elección general, le soltaron la mano con la campaña de la tijerita, para intentar salvar la lista de diputados, y la candidatura de Binner a senador nacional, con los resultados ya señalados. Para las presidenciales de este año, en teoría apoyarían la fórmula Lavagna-Urtubey, porque Lifschitz se quedó afuera de la candidatura a vicepresidente.

Datos, no opinión. Datos que marcan una línea continua de declive electoral, político y de espacios de representación de un partido que nació municipal porteño, habilitó una sucursal municipal santafesina con éxito para proyectarse a la provincia durante algunos años, que desperdició sin poder afianzarse territorialmente en Santa Fe (a lo largo y a lo ancho de su territorio), ni mucho menos proyectarse a nivel nacional como una fuerza en condiciones de terciar en la disputa con alguna chance más o menos cercana de éxito. Salvo cambios sustanciales de mediano plazo que no se avizoran en el presente (entre ellos, remover a la gerontocracia que conduce el partido como un club de bochas, sin demasiada discusión interna, aunque no exento de puteríos), tienen cantado el mismo destino del Partido Demócrata Progresista: una lenta pero paulatina extinción.".

El fallecimiento de Miguel Lifschitz producido éste domingo no hace sino agravar ese panorama, porque pierden a su principal figura en términos electorales, y no hay reemplazos a la vista. Sobre la obra de gobierno del fallecido, hemos escrito mucho acá en tiempo real -es decir, cuando gobernaba- y a ello nos remitimos. Y sobre su actitud luego de la derrota electoral del 2019, también. Dijimos que, con absoluta irresponsabilidad institucional, diseñó un cronograma electoral de resultas del cual hubo una larguísima transición de seis meses entre dos gobiernos que además resultaron de distinto signo político; en la que además le condicionaba la futura gestión a su sucesor, con leyes aprobadas a las apuradas en complicidad con un sector de los senadores del PJ.

Y ya con Perotti en el gobierno, dijimos: "En primer lugar, el socialismo y buena parte de sus socios en el FPCyS, que han instalado en la Cámara de Diputados de la provincia y bajo la presidencia del anterior gobernador Lifschitz, una especie de "gobierno en el exilio", con un "gabinete en las sombras", formado por ex funcionarios que o son legisladores, o integran el nutrido plantel de asesores del presidente de la Cámara.

En su ínsula Barataria legislativa, Lifschitz permanece ajeno desde hace meses a la derrota electoral del año pasado, y aparece todo el tiempo proponiendo planes de gobierno y anunciando soluciones para todo -incluso para los problemas que no supo resolver cuando fue gobernador-, en un mundo mágico en el que en realidad no tiene la responsabilidad real de gobernar, ni los costos de hacerlo. Y desde allí además de torpedear la gestión de Perotti -como cuando sus diputados rechazaron sobre tablas y sin dictamen la primera ley de emergencia que envió el nuevo gobernador-, plantean las soluciones más disparatadas para problemas reales o inventados, que para el caso lo mismo da.". 

En eso estaba Lifschitz cuando lo sorprendió la enfermedad, que devino en su prolongada convalescencia y deceso; algo que además debería hacer reflexionar a los dirigentes del FPCyS que hoy resisten las medidas sanitarias tomadas por Perotti, y llaman abiertamente a desacatarlas-, y que desató la puja al interior del ex oficialismo provincial, por el control de la presidencia de la Cámara de Diputados, en una puja aun hoy no resuelta por la billetera, la lapicera y el manejo de los recursos que ello implica: contratos, becas, subsidios, publicidad, nombramientos.

Un espectáculo penoso que terminó en que, mientras el ex gobernador peleaba por su vida en el mismo sanatorio privado rosarino (raro que nadie dijera que no apeló a la alabada salud pública provincial o municipal, ¿no?) en el que aun continúa internado otro ex gobernador (Reutemann), socialistas y radicales que aun quedan en el FPCyS (todo indica que por poco tiempo) hayan llevado su disputa por la herencia, al punto de dejar acéfala de autoridades legalmente electas en los tiempos que marca la Constitución de la provincia, una de las Cámaras de la Legislatura en el preciso momento en que el gobernador inauguraba el período de sesiones ordinarias, y aun hoy: otra cuestión a recordarles a los "republicanos" pulcros e inmaculados que ven atropellos a las instituciones por todos lados, cuando de endilgárselos al peronismo se trata.

Tuits relacionados: 

sábado, 20 de marzo de 2021

DISCRIMÍNAME

 


El gobernador en el exilio de la Legislatura, que recorre la provincia con su "gabinete fantasma" de diputados y ñoquis legislativos dice que el gobierno provincial discrimina a los municipios y comunas del Frente Progresista Cívico y Social, sin dar mayores precisiones, ni aportar ningún dato concreto que avale sus dichos. 

Una pena que los funcionarios que salieron a cruzarlo en las redes y en los medios tampoco hayan abundado en datos, como por ejemplo recordarle que, cuando él era gobernador, repartió entre los municipios y comunas del entonces oficialismo más del 87 % de los recursos del "Programa de Fortalecimiento Institucional", una especie de "Banelco" de subsidios que manejaba Farías (entonces ministro, hoy diputado), para otorgar fondos sin un destino concreto. Más datos acá, en ésta nota de Gustavo Castro en Diario Santa Fe.

Pero si de otorgar fondos a municipios y comunas hablamos, no viene mal recordar que durante los gobiernos del socialismo, en particular el de Bonfatti, se creó el llamado "Plan Abre", que solo entregaba fondos o financiaba proyectos en las Municipalidades de Santa Fe, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Santo Tomé; todas gobernadas por el Frente Progresista. Quedaban afuera el resto de las municipalidades, y todas las comunas de la provincia, sin importar su color político.

En 2019 (gobierno de Lifschitz) y estando ya Perotti electo como gobernador, el oficialismo sancionó -con el apoyo de los senadores del PJ- la Ley 13896, por la cual el "Plan Abre" se extendía a todos los municipios, pero seguían dejando afuera a las comunas. Además los fondos se distribuían desde la Legislatura por una comisión bicameral, casi sin intervención del Poder Ejecutivo, y de un modo particular: en la primera mitad del año debían presentarse los proyectos, la comisión aprobarlos, y en la segunda mitad del año recién transferir los fondos.

Pandemia mediante, el primer semestre del 2020 transcurrió sin que ninguna municipalidad o comuna presentase proyectos para obtener partidas del "Plan Abre", y Perotti lo reemplazó por el "Plan Incluir" mediante el Decreto 1184. El "Incluir", a diferencia del "Abre", está diseñado para llegar a todos los municipios y comunas de la provincia.

Al finalizar el año pasado, el gobierno provincial había asignado casi 2445 millones de pesos en el marco del "Plan Incluir", que representaron el 78 % de los 3138 millones votados en el presupuesto -confeccionado por el socialismo y sus aliados antes de que asumiera el nuevo gobierno que lo iba a ejecutar- para el "Plan Abre", con un engorroso mecanismo que lo tornaba inaplicable; además de ser discriminatorio.

De ese total de fondos -en cifras redondas- 200 millones fueron asignados por Desarrollo Social a clubes, asociaciones civiles y ONG's de toda la provincia, otros casi 265 millones por la Secretaría de Estado de Igualdad y Género en las mismas condiciones, y poco más de 105 millones fueron distribuidos por el Ministerio de Educación en las escuelas, para obras de acondicionamiento para el retorno gradual de las clases presenciales, en medio de la pandemia. Es decir unos 570 millones de pesos que no fueron a municipios o comunas, de modo que allí no se puede siquiera pensar en discriminación por razones políticas.

Un poco más de 1847 millones de pesos fueron destinados sí a éstos, a través del Ministerio de Gestión Pública, repartidos entre 23 municipalidades, y 103 comunas. De éstas últimas, 60 son gobernadas por el PJ, y las restantes 43 por el Frente Progresista, Cambiemos y otras fuerzas políticas, en su mayoría vecinalistas. 

De las municipalidades, recibieron fondos por esa vía 14 gobernadas por el PJ, y 9 por las distintas fuerzas opositoras: si se tiene en cuenta que las comunas antes no recibían un centavo por el Plan Abre,  -lo cual como se dijo, era una verdadera discriminación- es difícil sostener que haya habido discriminación por razones políticas; cuando de un total de 126 localidades beneficiadas por el "Incluir", 74 son gobernadas por el PJ y 52 por las distintas fuerzas opositoras.

Pero hay más: de los poco más de 1847 millones del "Plan Incluir" que llegaron a municipios y comunas directamente desde el Ministerio de Gestión Pública, algo más de 860 millones fueron para los gobernados por el PJ, algo más de 792 millones a los del Frente Progresista y casi 195 millones para el resto de las fuerzas políticas de distinto signo que el gobierno provincial incluyendo "Cambiemos" (así se llamó acá la alianza UCR-PRO-Coalición Cívica para las elecciones provinciales), y las fuerzas vecinalistas, entre otros.  

Para que se entienda mejor, lo exponemos en porcentajes: 46,57 % de los fondos fueron a gobiernos locales del PJ, 42,87 % para los del Frente Progresista y el restante 10,56 % para terceras fuerzas. Si se lo contrasta con el reparto que hizo en sus tiempos el propio Lifschitz cuando fue gobernador, parece un pelín caraduresco que ahora hable de "discriminación".

viernes, 12 de febrero de 2021

LA INSEGURIDAD GENERA MIEDO

 


Que la inseguridad en Santa Fe no empezó con el socialismo es cierto. Tampoco el narcotráfico, que además es un fenómeno de escala mundial. Tan cierto como que ambas cosas -vinculadas a su vez estrechamente entre sí- crecieron exponencialmente durante los 12 años de gobiernos del Frente Progresista, sin que éstos acertaran a darles una respuesta concreta.

Sin ir más lejos, que no lo hayan hecho es una de las causas principales por las que perdieron las elecciones provinciales del 2019, y el peronismo volvió a gobernar la provincia después de esos 12 años. Y acá nos queremos detener: uno de los principales problemas políticos que tenemos en Santa Fe es que el socialismo (sobre todo Miguel Lifschitz y su núcleo más cercano) no entienden ni aceptan que perdieron las elecciones, y ya no gobiernan.

Y que si las perdieron, es porque algo hicieron mal y lo tienen que corregir para volver a ganarlas en el futuro, a menos que piensen que la gente es sabia cuando los vota, y tarada cuando no los vota. Desde esa mezcla de confusión de roles y negación del hecho evidente del resultado electoral, hace tiempo -incluso antes de que Perotti asumiera- vienen construyendo una suerte de gobierno paralelo ficcional; en el que tienen las respuestas y soluciones para todos los problemas, y son los que tienen que tener la iniciativa para imponer la agenda, y definir el rumbo de la provincia.

Ante tamaño extravío, no debe sorprender que tengan el caradurismo de reclamarle a Perotti un "plan de seguridad " que ellos nunca tuvieron cuando eran gobierno, pero al mismo tiempo se niegan a discutir sobre las políticas de seguridad, en público. Recordemos hechos: solo votaron la emergencia en seguridad en el segundo proyecto remitido por el Poder Ejecutivo (la ley de necesidad pública), luego de haber rechazado sobre tablas el primero, sin debate y pese a que ellos mismos ya habían declarado la emergencia en seguridad -prueba de que las cosas no andaban muy bien que digamos- entre el 2013 y el 2016.

Luego reclamaron que el ministro Marcelo Saín diera a conocer los proyectos de ley que propone para reformar el sistema de seguridad pública de la provincia, incluidos la organización y el funcionamiento de la Policía. Pues bien, los proyectos (tres) fueron remitidos hace ya tiempo por Perotti a la Legislatura (exactamente cuatro meses), y duermen en los cajones de la Cámara de Diputados que preside Lifschitz, sin ningún tratamiento.

Y finalmente demoraron por meses (incluso antes de que los proyectos de reforma ingresaran a la Legislatura) la comparencia del ministro a la Cámara a -precisamente- fundamentar y explicar esos proyectos, hecho que finalmente se iba a concretar hoy , pero no en el recinto, ni con periodistas y taquígrafos presentes (para dejar constancia de lo hablado), sino a puertas cerradas, en la Comisión de Seguridad del cuerpo.

Es decir, sin que los santafesinos sepamos realmente que fue lo que se discutió, o cuáles son -por ejemplo- las razones por las que las leyes que envió Perotti siguen cajoneadas, sin que nadie desde la oposición haya dicho media palabra sobre ellas. Uno de los argumentos que dan el socialismo y sus aliados para darle un tono "secreto" a la visita de Saín, es que se podrían revelar detalles sobre el uso de los fondos reservados de la policía, que podrían comprometer a testigos, informantes y colaboradores que aportaron datos en causas importantes.

Curioso, porque fueron ellos (los legisladores del socialismo y sus aliados, más una parte de los senadores del PJ) los que votaron una ley que ponía en riesgo la confidencialidad de esos testimonios, razón por la cual Perotti tuvo que vetarla. Y porque poco antes de que votaran esa ley, Saín reveló que en la gestión de Pullaro durante el gobierno de Lifschitz, se usaron los fondos reservados de la policía para pagarles a los abogados de los canas acusados de desaparecer y asesinar a Franco Casco.

Sin dudas que acá el problema es otro, y es que hay gente que tiene el culo sucio, muy sucio, y no puede bancar una discusión pública y abierta sobre determinados temas, tan sencillo como eso. Supongamos que no es así, que la discusión gira en torno a la problemática de la inseguridad en la provincia, y que los proyectos de ley que envió Perotti a la Legislatura y son de autoría de Saín, no ayudan a resolver el problema: ¿qué mejor que dejarlo así expuesto en una discusión pública, para que se terminen las especulaciones?

Lo que hay detrás de todo éste "secretismo" del que la oposición quiere rodear la presencia de Saín en la Legislatura -luego de demorarla durante meses- es miedo. Mucho miedo. Y no precisamente a la inseguridad. Tampoco a Saín, aunque los incomode. Le tienen miedo a su propio pasado, del cual hay cosas que no pueden explicar, al menos en público.

martes, 12 de enero de 2021

FIN DE LA MENTIRA PROGRESISTA

 


Allá por los años 90', con un peronismo santafesino hegemonizado por Reutemann, la oposición antiperonista armó la "Alianza Santafesina", pergeñada por la UCR conducida por Usandizaga, el PDP de Natale (principal proveedor de cuadros civiles a las dictaduras militares en la provincia) y el socialismo de Estévez Boero y Binner. Con ese peronismo, podrían hacer oposición "por centroizquierda" y ponerse la etiqueta de "progresistas", si es que alguna vez nos terminamos de poner de acuerdo en lo que tal cosa significa.

Con el advenimiento del kirchnerismo las cosas se complicaron un poco, porque si bien el peronismo en la provincia seguía hegemonizado por Reutemann y Obeid, había sectores internos que se referenciaban en el proyecto iniciado en el 2003 por Néstor Kirchner, y continuado por Cristina. El antiperonismo y sus sellos viraron entonces hacia lo que luego sería el "Frente Progresista Cívico y Social", que sumó a los dos socios mayoritarios (la UCR y el socialismo) a una serie de Pymes electorales "de centroizquierda" (?) como el GEN o Libres del Sur, e incluso Binner llegó al gobierno con votos kirchneristas en el 2007; derrotando al candidato oficial del PJ, Rafael Bielsa (ex funcionario K), que previamente había vencido en las PASO y con el apoyo de Obeid, al "Chivo" Rossi.

A partir del 2007 y hasta el 2015 coexistieron el FPCyS (claramente hegemonizado por el socialismo) en la provincia, y el peronismo en su versión kirchnerista en el país, con los gobiernos de Cristina. En forma unánime, todos los partidos que formaban la alianza antiperonista provincial se alinearon como oposición al gobierno de Cristina, rechazando todas sus iniciativas más transformadoras, con la sola excepción de la recuperación de YPF en el 2012.

Socialistas, radicales y sus socios menores votaron en contra de las retenciones móviles (Binner le cedió los balcones de la Casa de Gobierno santafesina a la Mesa de Enlace para profundizar el lock out y los cortes de ruta en el 2008), la recuperación de Aerolíneas Argentinas, las reformas a la ley de abastecimiento, la reforma judicial, el pago soberano a los fondos buitres, las reformas a la Carta Orgánica del Banco Central y a la ley de los servicios de inteligencia, y hasta se abstuvieron o votaron en contra cuando el Congreso discutió la ratificación de los DNU que crearon la AUH primero, y el Procrear después. Lo mismo pasó con el Fondo Federal Solidario, creado con la participación de una porción de las retenciones a la soja. 

Y si bien el socialismo votó a favor la recuperación de las AFJP y la ley de medios (la UCR votó en contra en ambos casos), en la discusión en particular votó en contra del artículo que establecía como invertir los activos del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) de ANSES en el primer caso, y en contra de las cláusulas de desinversión forzada para los multimedios que tenían licencias acumuladas en exceso, en el segundo. 

Este raro "progresismo" además no pudo exhibir en sus 12 años de gobierno en la provincia políticas "progresistas" concretas: nosotros en éste blog demostramos, con las propias cifras oficiales, que la inversión en Salud, Educación y Desarrollo Social retrocedió invariablemente, año tras año, su participación porcentual en la ejecución efectiva de los presupuestos provinciales; del mismo modo que retrocedieron las transferencias directas de recursos a los sectores sociales más vulnerables.

Con la llegada del macrismo en el 2015 -luego de haber combatido al kirchnerismo por ocho años con el argumento de la discriminación a Santa Fe- el Frente Progresista se enroló los dos primeros años en las filas de la "oposición responsable" al gobierno de la derecha, a las cuales se sumaron también el massismo y sectores del FPV: socialistas y radicales le votaron a Macri el blanqueo de capitales, la "ley del arrepentido", el acuerdo con los fondos buitres y Lifschitz firmó el pacto fiscal que eliminaba el fondo sojero, reducía los subsidios al transporte y convalidaba los tarifazos; cosa ésta última que los gobiernos del FPCyS practicaron impiadosamente como política de Estado en los servicios provinciales de luz, agua y peajes, durante sus 12 años de gobierno, pese a la vigencia de la política de subsidios del kirchnerismo.

Lo que ocurrió entonces -más precisamente luego del 2017, cuando el macrismo soñaba con perpetuarse en el poder- fue que un sector de la UCR, encabezado por Corral y Barletta resolvió cortar con el ninguneo del socialismo a los radicales saliendo del Frente Progresista para alinearse con la decisión tomada dos años antes por la UCR nacional en Gualeguaychú (a la que en su momento se opusieron porque "el límite es Macri", pero después corrieron los mojones) , e integrar "Cambiemos".

Comenzaron así dos años de disputa en la provincia ya no para ver cual era más "progresista", sino quien podría frenar al peronismo en las elecciones provinciales del 2019. Y así como lo habían conseguido tres veces (en 2007, 2011 y 2015, cada vez por menos margen) al dividirse el voto peronista, en el 2019 y conocida la oferta electoral, el final estaba cantado: si el peronismo se mantenía unido y no dispersaba sus votos, vencería al gorilismo que se presentó partido en dos ofertas electorales, y Perotti fue electo gobernador. 

En la campaña de esas elecciones y durante estos 13 meses del nuevo gobierno provincial, el discurso del socialismo en sus dos versiones (la oficial del PS y la del radicalismo lifschista que expresa Pullaro) fue pretender correr al peronismo por izquierda, con el argumento de que con Perotti en el gobierno, volvían los 90', Reutemann, el menemismo, las privatizaciones y el ajuste.

Con las tarifas provinciales congeladas 13 meses, sin ningún área del Estado que haya pasado a manos privadas (antes bien, la nueva administración recuperó el control de la autopista Santa Fe-Rosario, ratificó la permanencia de la EPE en la órbita estatal y planteó la creación de una empresa pública para prestar servicios de TIC's), el discurso se les complica un poco para encontrar anclaje en la realidad.

Pero no se arredran: empezaron las gestiones de todas las líneas internas de la UCR (las que estaban en "Cambiemos" primero y "Juntos por el Cambio" después, y las que permanecieron en el FPCyS) para forzar una alianza antiperonista amplia que incluya al PRO, para poder pelearle las elecciones al peronismo con más chances de éxito, con la experiencia a la vista del 2019. Y si bien en público los promotores de la idea son radicales (Pullaro y el senador radical Michlig), quien verdaderamente quiere que el deseo se concrete es Miguel Lifschitz, el más liberal de nuestro socialismo liberal santafesino; que quiere volver a ser gobernador en el 2023; y quiere conseguirlo de la mano de quien sea, con tal de que no sea peronista, aunque ojo: una manito del traferrismo no le vendría mal; explícitamente o bajo cuerda, boleta única mediante. 

El recurso (aglutinar a todo el antiperonismo para ganarle al peronismo) no es nuevo, ya se inventó en 1945 y se llamó Unión Democrática, claro que entonces no funcionó muy bien que digamos. Y la excusa tampoco: en palabras de Pullaro "hay que frenar al kirchnerismo", envuelto en esa pseudo mística de "sacrificio por las instituciones y la república", con la que -sin ir más lejos- Alfonsín justificó entregarle el rosquete a Menem con el Pacto de Olivos y la reforma constitucional del 94'. Lo que se les va a complicar si se terminan juntando con el PRO es el verso del "progresismo", y la retórica contra los 90', los ajustes y las privatizaciones.

viernes, 1 de enero de 2021

DEBATE SALDADO

 


Desde que empezó la disputa de un sector de los senadores del PJ encabezado por Armando Traferri y sus socios socialistas comandados desde Diputados por el ex gobernador Miguel Lifschitz y el gobierno de Omar Perotti, el ministro de Seguridad Marcelo Saín dijo lo que muchos venimos diciendo en Santa Fe hace años: existe un bloque de poder político transversal a los partidos, que cogobernó la provincia los 12 años transcurridos entre 2007 y 2019 en los gobiernos del Frente Progresista, y que se resiste a dejar de hacerlo; desconociendo el resultado de las elecciones del año pasado.

A partir del momento en el que las urnas dijeron en junio del 2019 que Perotti era el nuevo gobernador de Santa Fe, se sucedieron innumerables hechos que así lo demuestran: le aprobaron el presupuesto para el 2020 sin su intervención y pese a que les pidió que no lo hicieran, le aprobaron por ley el Plan Abre para repartir fondos entre municipios y comunas desde la Legislatura y casi sin intervención del Poder Ejecutivo, y a los pocos días de haber asumido le rechazaron sobre tablas y sin debate la primera ley de emergencia que propuso.

Durante todo el 2020 y en plena pandemia sancionaron leyes insólitas que obligaron al gobernador a disponer varios vetos, le introdujeron cambios al proyecto de Presupuesto 2021 que remitió el Ejecutivo (insistiendo otra vez con el Plan Abre, aumentando los gastos de la Legislatura) y la remataron en la tarde del 30 de diciembre, mutilando artículos de la ley tributaria que envió el gobierno para determinar los impuestos provinciales para éste año.

Es decir, no conformes con haberle modificado el presupuesto, le aprobaron en éste gastos, pero luego le pretenden negar los medios para financiarlos. Pero como da cuenta ésta nota de Tizziani en Rosario 12, los cambios no son inocentes: con la excusa de proteger al Banco Municipal de Rosario (una cueva de ladrones y la pata financiera de los curros del socialismo) rechazaron la suba de la alícuota de Ingresos Brutos a la actividad financiera del 5,5 % al 7 % que propuso Perotti. Los bancos, que la levantaron con pala aun en plena pandemia, agradecidos.   

También eliminaron del texto aprobado la propuesta del Ejecutivo de gravar con Ingresos Brutos al juego online (con la excusa de que ellos consideran que es ilegal) y otras plataformas digitales, cuyas ganancias crecieron exponencialmente en la pandemia. Otra vez, los beneficiarios de la "ayuda" (ninguno una Pyme precisamente), agradecidos.

Por si todo eso fuera poco, en el mismo debate rechazaron el artículo que autorizaba al Poder Ejecutivo a pasar a planta a 2781 trabajadores contratados del Estado provincial; en su inmensa mayoría precarizados en los 12 años de gestiones socialistas.   

Con lo cual no solo el debate que se planteaba respecto a la existencia o no de ese "bloque de poder transversal" del que habla Saín está saldado, sino que además ese bloque no se oculta, no disimula sus movimientos, ni sus intenciones: generar un gobierno paralelo en la provincia si puede, obstruir por todos los medios al gobierno de Perotti (al que el abogado de Traferri amenazó con que no terminaba su mandato), si no alcanzan lo otro.

Pero con el debate de la ley tributaria lo que quedó bastante claro -o va a ser más difícil de disimular- es que además hay otras intenciones, y otros beneficiarios de sus acciones. Quizás devolver favores a aportantes de campaña.

Vistas las cosas desde este lado, nos quedamos con esto de Perotti en el acto en su apoyo en Sauce Viejo el miércoles pasado, que rescata Tizziani: "Lo que quieren no es frenar al gobierno. Es frenar una forma de hacer política: transparente, que deje de lado las extorsiones, el esquema corporativo y corte los vínculos con el delito”, dijo el mandatario."

Por estos mismos días y como cuenta acá Barricada, se suman los pedidos desde la UCR al socialismo (o sea, en realidad, Lifschitz lo manda a Pullaro  a decir lo que él no puede en público, para no despintar su imagen "progre") para armar una Unión Democrática provincial junto al PRO, y así evitar fraccionar el voto opositor, y perder nuevamente frente al peronismo. A lo mejor si la arman hasta tiene una pata peronista y todo.

Tuits relacionados: 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

NO LES RESTEN MÉRITOS, MUCHACHOS

 


En los medios locales hay mayormente silencio a partir de las declaraciones en sede judicial del ex fiscal Ponce Asahad involucrando al senador por el Departamento San Lorenzo, Armando Traferri, con el juego clandestino en el sur de la provincia: es evidente que algo de cierto debe haber en que muchos de ellos siguen recibiendo pauta generosa del Senado y -esto es muy importante destacarlo- de la Cámara de Diputados que preside el ex gobernador Lifschitz. Eso hablando de plata en blanco, cuyo origen se puede declarar, si nos atenemos a otras versiones circulantes.

En el marco de la misma investigación -que tiene ramificaciones en distintos puntos del territorio provincial- cayeron el Secretario Legal y Técnico de la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez (gobierno del FPCyS, socialismo) y un ex coordinador de seguridad de los nodos en Rafaela, que perteneció al gabinete de Pullaro en el Ministerio de Seguridad: acaso esos hechos expliquen la prudencia -rayana en el silencio- de los referentes de la gestión anterior; salvo el bocazas de Pullaro que, ajeno a todo, dice estar preocupado por el juego online.

Mientras tanto, el enfoque de los medios nacionales (La Nación, Clarín y La Política Online, en el orden en el que levantaron la noticia) sobre el tema es como mínimo curioso: hay cierta desesperación por involucrarlo a Perotti en el tema, o por hacer notar que los dichos de Serjal y la causa judicial provocan conmoción al interior del PJ provincial; omitiendo datos centrales que hacen al contexto de la situación.

Como por ejemplo que los dos ex fiscales en cuestión que están implicados en la causa -Ponce Asahad y Serjal) fueron designados como tales en los gobiernos provinciales del socialismo: el primero por Bonfatti que  envió su pliego a la Legislatura en el último año de su gestión (2015), y el segundo por Lifschitz en el 2017, para peor propiciando su designación como Fiscal Regional de Rosario, cargo en el que estaba en funciones cuando estalló el escándalo, y Perotti lo cesó de inmediato, en todos sus cargos, porque el muy pillo quería volver a ser fiscal común.

Alguno podrá decir que esas designaciones -como tantas- se produjeron en el marco de los 12 años de "amable convivencia" entre los gobernadores socialistas y algunos sectores del PJ provincial, en especial los senadores, y sobre todo Traferri. Es muy posible que así sea, la pregunta es entonces que tiene que ver Perotti con todo eso, o como lo puede afectar más de lo que los afecta por ejemplo a Lifschitz -cuyo silencio al respecto es estruendoso- o al socialismo.

Porque si la memoria no nos es infiel con como sucedieron los hechos, las investigaciones sobre el juego clandestino fueron iniciadas desde el Ministerio de Seguridad de la provincia, y si de algo se viene hablando desde que Perotti asumió es de los cruces entre Marcelo Saín, el socialismo y un sector de los senadores del PJ a los que el ministro señala -con razón- como parte de un eje de poder político que cogobernó en los hechos la provincia por 12 años.

El mismo eje que pretendió condicionarle a Perotti su gobierno al aprobarle durante los seis meses de la transición eterna su primer presupuesto, y la ley del Plan Abre; y que hace poco -como para que se vea que la cosa es actual, y no del pasado- aprobó en menos de 20 minutos de debate en ambas Cámaras leyes para modificar las incompatibilidades de los miembros del MPA, y la rendición de cuentas de los fondos reservados. O más acá, que se negó a reemplazar en el presupuesto del año que viene, al Plan Abre por el Plan Incluir aprobado por Perotti.      

Esos son los hechos, concretos, puros y duros, aunque algunos los quieran ignorar, o darles otra connotación. Será el avance de la causa judicial por el juego clandestino el que tendrá que dilucidar si los dichos del ex fiscal son ciertos o no, y si el senador Traferri está o no involucrado. Lo que está claro es que no son ni el gobernador, ni los funcionarios del actual gobierno (incluido el ministro Saín) los que tienen que dar explicaciones al respecto, sino otros.

Por ejemplo los que diseñaron durante 12 años un sistema de persecución judicial del delito a su medida, nombrando fiscales y jueces a troche y moche, hasta que ahora les estalla en la cara; precisamente porque hay un gobierno que no participó de esa repartija, y en consecuencia no tiene pactos que respetar, ni compromisos previos que cumplir. Al que le quepa el sayo que se lo ponga. Tuits relacionados: 

viernes, 27 de noviembre de 2020

ANTES NO, Y AHORA SÍ


Hace un semana contábamos acá como en un trámite express que duró cuestión de minutos, una entente entre los legisladores del Frente Progresista de ambas Cámaras de la Legislatura provincial y un sector de los senadores del PJ sancionó dos leyes, una modificando las incompatibilidades de los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la otra regulando el uso y la rendición de cuentas de los fondos reservados asignados a distintas unidades policiales y al programa provincial de protección de testigos.

Frente a las críticas de que se trata de leyes dirigidas contra el ministro de Seguridad Marcelo  Saín y por elevación contra Perotti, se defendieron diciendo que son avances institucionales que estaban pendientes, pero que recién ahora se lograron los consensos necesarios para concretarlos. También dijeron que nadie se puede oponer a que se controlen los fondos reservados. El tema es que estos muchachos gobernaron la provincia doce años y estas cosas nunca les preocuparon, como tampoco les preocupaban a los senadores del PJ que cogobernaron con ellos. Y si no veamos los antecedentes.

El primero que dijo expresamente que no quería que le controlaran el manejo de los fondos reservados (cuando los tenía la policía y no como ahora, que los maneja el ministro de Seguridad) fue Bonfatti cuando era gobernador. En el año 2012 y por el Decreto 3445 vetó lo que era la ley de emergencia en seguridad en ése punto, con estos argumentos (las negritas son nuestras): "Que en relación al Artículo 9º, sin perjuicio del criterio de mérito que pudiere tenerse con respecto a la Ley Nº 10.296 en tanto autoriza la afectación de “fondos especiales” a las dependencias policiales que se mencionan en el Artículo 1º, lo cierto es que la modificación ahora aprobada por el Poder Legislativo altera de tal modo el sistema previsto por aquella ley que elimina lisa y llanamente una herramienta necesaria en toda fuerza de seguridad para una eficaz labor de prevención e investigación de ilícitos, propiciándose en consecuencia el veto de este precepto;..." 

"Que ello es así, en tanto indudablemente el procedimiento propuesto por este dispositivo normativo redundará en el entorpecimiento de las tareas investigativas por cuanto dispone la aplicación del régimen administrativo normal y ordinario de rendición de cuentas a los fondos especiales previstos en la Ley Nº 10296 y modificatorias, lo cual importará mayor vulnerabilidad de la confidencialidad que debe guardarse respecto de esa información, con indudables efectos negativos en la eficacia del accionar de las fuerzas de seguridad alcanzadas por la norma, las que, vale la pena recordar, tienen a su cargo la labor de prevención e investigación de los llamados delitos complejos." 

"Que en esta misma línea, el mensaje de elevación del proyecto de ley que diera lugar oportunamente a la sanción de la Ley Nº 10296, consignó entre sus fundamentos que el procedimiento de rendición de cuentas previsto en el mismo permitía una “…acción confidencial destinada a preservar la labor de inteligencia y la programación de las operaciones, a fin de garantizar su óptimo y eficaz desempeño”, fundamentos estos que se entiende resultan atendibles en atención a la materia objeto de análisis."

En cuanto a los cambios en el régimen de incompatibilidades de los miembros del Ministerio Público de la Acusación (MPA), de acuerdo al proyecto aprobado será incompatible con la función de Fiscal General, fiscal regional, fiscal y fiscal adjunto, así como con la función de director de cualquiera de los órganos de apoyo -entre otras cosas- "El desempeño como Intendente, Ministro y/o Secretario del Poder Ejecutivo local, Provincial o Nacional o en el cargo de Legislador durante los dos (2) años inmediatamente anteriores al ingreso o reincorporación" y "...el desempeño como Funcionario de cualquier nivel a cargo de funciones relativas a la Seguridad bajo la dependencia de otro Poder del Estado durante los dos (2) años inmediatamente anteriores al ingreso o reincorporaciónTendrán dedicación exclusiva en sus tareas, no pudiendo ejercer cargos políticos por designación (a nivel provincial, municipal o comunal) durante los dos (2) años posteriores a su desvinculación de la función, así como tampoco acceder a la titularidad del cargo si en los dos años anteriores a su asunción ejerció cargos políticos por designación, con incidencia directa en materia de gobierno, seguridad y justicia, (con rango de Ministro, Secretario o Subsecretario Provincial o su equivalente municipal). " (otra vez las negritas son nuestras)

O sea: Saín no puede volver al cargo que ganó por concurso durante el gobierno de Lifschitz como Director del Organismo de Investigaciones del MPA creado en el 2014 por la Ley 13459. Lo curioso es que se crea ahora una incompatibilidad para ingresar o reingresar al MPA habiendo ocupado cargos políticos que no se estableció ni en el 2014 (gobierno de Bonfatti) cuando se creó el Organismo de Investigaciones, ni menos aun en el 2009 (gobierno de Binner) cuando por la Ley 13013 se reglamentó el funcionamiento del Ministerio Público de la Acusación.

Es decir, ahora sería mal visto ingresar al MPA o volver a trabajar allí si uno ocupó un cargo político, luego de que durante los doce años de gobierno del socialismo en Santa Fe decenas de funcionarios políticos de Binner, Bonfatti y Lifschitz saltaran a ser funcionariosdel MPA e incluso del Poder Judicial.

Y en esos doce años tampoco fue mal visto que ingresaran al MPA sin concurso y provenientes del Poder Ejecutivo montones de gente, como los 195 "traspasos" que hizo el ex Fiscal General Baclini cuando ya estaba vencido el plazo de la Ley 13459 para disponerlo. Al parecer, hay movimientos entre la justicia y la política que "contaminan" a la justicia, y otros que no. O estamos ante otro caso de "antes no estaba mal, ahora sí".

sábado, 10 de octubre de 2020

GANAMOS, POR SI NO SE ENTERARON

 


En unos pocos días se van a cumplir 16 meses del triunfo de Omar Perotti en las elecciones a gobernador, con lo cual el peronismo volvía a gobernar Santa Fe después de 12 años de gobiernos del Frente Progresista. El domingo se cumplirán 10 meses de mandato del nuevo gobierno, de los que 7 transcurrieron en pandemia. Recordatorios elementales que hay que hacer porque algunos parecen haber olvidado los hechos, y sus consecuencias; como por ejemplo que desde diciembre para acá se han invertido en la provincia los roles entre oficialismo y oposición. 

En primer lugar, el socialismo y buena parte de sus socios en el FPCyS, que han instalado en la Cámara de Diputados de la provincia y bajo la presidencia del anterior gobernador Lifschitz, una especie de "gobierno en el exilio", con un "gabinete en las sombras", formado por ex funcionarios que o son legisladores, o integran el nutrido plantel de asesores del presidente de la Cámara. 

En su ínsula Barataria legislativa, Lifschitz permanece ajeno desde hace meses a la derrota electoral del año pasado, y aparece todo el tiempo proponiendo planes de gobierno y anunciando soluciones para todo -incluso para los problemas que no supo resolver cuando fue gobernador-, en un mundo mágico en el que en realidad no tiene la responsabilidad real de gobernar, ni los costos de hacerlo.

Y desde allí además de torpedear la gestión de Perotti -como cuando sus diputados rechazaron sobre tablas y sin dictamen la primera ley de emergencia que envió el nuevo gobernador-, plantean las soluciones más disparatadas para problemas reales o inventados, que para el caso lo mismo da. Como sucedió con la ayuda social a los reemplazantes que no trabajaron, porque no los llamaron a reemplazar porque no hubo ni hay clases presenciales.

La ley que votaron a esos fines y Perotti terminó vetando fue un completo mamarracho, como bien explica acá Barricada. Y si el problema son los reemplazantes que no trabajaron y por eso no cobran, el propio gobernador en el veto propuso una solución alternativa; que los diputados rechazaron de plano al rechazar el veto como da cuenta el tuit de apertura. De modo que acá el problema no es ése, sino como dijimos el intento de gobernar desde la Legislatura, marcándole la cancha a Perotti, como si la elección no hubiera sucedido, o el resultado hubiera sido otro.  

Pero hasta ahí con el socialismo, Lifschitz y la oposición: ellos están desde antes incluso de asumir Perotti (en una larguísima transición de seis meses, en la que armaron el Presupuesto y le votaron leyes insólitas para condicionarlo) jugando su propio juego, y el que no lo quiere ver es ciego, o es cómplice.

El problema -si tomamos como ejemplo el caso de los reemplazantes, pero podríamos citar éste otro que cuenta también Barricada- es que a los disparates opositores, se suman los legisladores del PJ; y así como votaron la ley para los reemplazantes, también dieron su voto para rechazar sobre tablas el veto de Perotti.

Para que se entienda, los diputados del peronismo dieron su voto para rechazar un veto del gobernador peronista, a una ley basada en un proyecto de un diputado radical (del sector de Pullaro, para ser más precisos), sobre la cual nunca consultaron a ningún funcionario del Poder Ejecutivo: en éste enlace pueden ver el video de la sesión de Diputados donde se aprobó, y verán que los diputados que hicieron uso de la palabra para justificar la aprobación del proyecto destacaron el trabajo conjunto de ambas Cámaras, no con los funcionarios del gobierno.

Entre ellos -es decir, entre los que apoyaron el proyecto y luego rechazaron el veto- está Ricardo Olivera, el presidente del PJ provincial; al que en su momento y cuando ganó Perotti las elecciones elogiamos acá como uno de los principales artífices de la unidad del peronismo provincial, que fue el puntapié inicial para volver al gobierno.  ¿Qué pasó en el medio entonces, olvidaron que ahora son oficialistas y como tales, les toca defenderle en la Legislatura los garbanzos al gobierno, en lugar de sumarse a las movidas opositoras tendientes a crear un gobierno paralelo?

Dicen que algunos se quejan de la falta de interlocutores en el gobierno, o de lo difícil que es hablar con Perotti. Y si fuera cierto ¿la mejor forma que se les ocurre de solucionarlo es votar con la oposición, en contra del gobierno, no hay ninguna instancia en el medio, hasta montarle una carpa en la antesala del despacho al gobernador para que los atienda y escuche sus inquietudes, si ése fuera el casor? 

Porque si en vez de eso se suman a la comparsa del socialismo, las leyes se aprueban (con sus votos) y son un mamarracho -como sin dudas ésta lo era- al gobernador (a Perotti y a cualquiera) no le dejan otro camino que vetarla. 

A menos que la pretensión sea que si entre ellos se ponen de acuerdo sin consultarlo, el gobernador se ampute esa facultad constitucional durante los cuatro años de mandato aunque las leyes que aprueben no le gusten, o lo compliquen; lo cual sería ridículo, y en el caso del peronismo, insólito: ¿para esto queríamos ser oficialistas, para que nuestro gobernador sea menos gobernador que los anteriores, con menos facultades?

Si el problema es de falta de diálogo, y más en política, se arregla fácil: en tiempos de pandemia, con los asados y reuniones sociales prohibidas, se juntan en un zoom, y listo. Si hay ganas se busca la forma. A menos que no haya ganas, o algunos no las tengan porque estaban muy cómodos siendo oposición, y les da como cosita ser oficialistas; cosa que como todos sabemos, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Hay quienes dicen que el problema es que Perotti no conduce al peronismo santafesino, o dentro del PJ hay quienes no aceptan ser conducidos por él. Nótese que a diferencia de la nación, acá ni siquiera se ha planteado que el gobernador asuma la presidencia del PJ provincial, como le están proponiendo en el PJ nacional la CGT y el Consejo Ejecutivo Nacional a Alberto Fernández. Tampoco Perotti ha hecho saber que le interese ejercer ese rol, o ser considerado como el conductor de nadie.

Lo que hay que preguntarse es si el peronismo santafesino-o al menos parte de él, con importantes responsabilidades institucionales- quiere ser conducido, o se siente más cómodo "siendo líbero", es decir haciendo cada uno lo que se le canta; en lugar de siendo parte de un gobierno a cuyo triunfo electoral contribuyeron todos, en mayo o menor medida. Y del que tampoco se sabe hasta acá -al menos no hay quejas en público- que algún sector en particular haya sido marginado por Perotti, no integrándolo a sus equipos. Tiempo de encaminar la cosa hay, habrá que ver si hay ganas.

lunes, 28 de septiembre de 2020

EL MECANO DE BRADEN

 

Falta un montón para las elecciones, y Dios sabe como llegaremos para entonces, pandemia y crisis económica mediante. Pero aunque sea por zoom, ya hay contactos para perfilar la oferta electoral del año que viene, como de los que da cuenta esta nota de La Política Online a la que corresponde el tuit de apertura; que habla de acercamientos de Larreta para sondearlo a Lifschitz, y sumar al menos una parte del socialismo a su proyecto presidencial.   

Larreta es el niño mimado del momento, y cada vez disimula menos sus ambiciones, del mismo modo que los medios que lo quieren instalar -sobre todo Clarín- intentan disimular menos el intento. El propio hecho de saturarnos con notas sobre la presunta interna opositora y las discusiones sobre el rol de Macri o el reemplazo o no de su "liderazgo" tienen el propósito de generar la sensación de que la oposición se ensancha, y ocupa buena parte del escenario político; o más de la que realmente ocupa.

Un propósito al que no pocas veces contribuyen los medios "del palo" hablándonos de una inexistente división entre  "halcones y palomas" en el bando macrista", y que a su vez es contrapesada con la obsesión de los medios opositores al gobierno nacional con Cristina, que no hace más que aumentar su centralidad política.

Los contactos de Larreta -nos cuentan- sorprendieron a Lifschitz en uno de sus pasatiempos favoritos (el otro es jugar al TEG desde la Legislatura, imaginando que aun es gobernador de Santa Fe), desde hace años: charlar sobre "la construcción de una alternativa progresista"con Margarita Stolbizery Tumini. Debe ser porque ya ni Lavagna le atiende el teléfono. Que Larreta confluya con los socialistas santafesinos o con el socialismo en general no debería sorprender: ya lo hicieron en la Alianza que nos legara el gobierno de De La Rúa, y lo hace hoy en la CABA con el socialista "made in USA", Roy Cortina.

Mientras el oficialismo nacional y provincial afronta las dificultades de la doble crisis (la heredada de Macri y la provocada por la pandemia) sin fisuras visibles en la coalición que lo llevó al gobierno, y sobre todo sin la que todos esperan -entre Alberto y Cristina- la oposición se parece a un mecano en el que las piezas sueltas no terminan de encastrar, y abundan las figuritas sueltas.

El ancho mundo de "los peronismos" parece mayormente contenido en el "Frente de Todos", mientras quedan buhoneros transhumantes que venden dosis de peronismo al mejor postor (como Pichetto, Monzó, Yoma, Puerta, Guelar y todos los nostálgicos del menemismo), o dan rienda suelta a despechos personales midiendo con el peronómetro al gobierno; como Moreno.

Para complejizar aun más el panorama opositor, los "libertarios" amagan construir un canal natural (o varios) de dispersión de voto de derecha, antiperonista, con figuras como Milei o López Murphy cuyas chances electorales -por más menguadas que sean- no pueden sino ser funcionales al gobierno, al que no le disputan votos.

Aun con una elección legislativa (en la que el voto se suele fragmentar habitualmente) por delante, es evidente que la dinámica polarizadora domina y dominará el panorama nacional, con réplica en las provincias: si hay acercamientos de Larreta al socialismo, debiera pensarse que los podría hacer con el PRO local con miras a la elección provincial del 2023; teniendo a la vista que la división del voto antiperonista hace 15 meses atrás facilitó el triunfo del peronismo en Santa Fe, y su regreso al gobierno tras 12 años de administraciones del Frente Progresista.     

Siendo como es el más liberal de un socialismo liberal como el santafesino, Lifschitz no debería tener demasiados remilgos en coincidir con Larreta: después de todo su "mono-diputado" en el Congreso nacional (Enrique Estévez) comparte bloque con Graciela Camaño, y tanto el socialismo como los "progresismo sueltos" que suelen satelizarlo hicieron campaña por Urtubey vicepresidente.

Es que desde 1945 el autodenominado "progresismo" argentino vive condenado a repetir el mismo drama: el peronismo les "roba" agenda, pero ellos no le pueden disputar votos, porque se nutren de la misma clientela gorila y antiperonista de la UCR, la UCD, Cavallo o el PRO, tales las sucesivas encarnaciones electorales de la derecha liberal más o menos asumida en el país.

Ese "progresismo" solo pudo crecer pero hasta cierto punto, cuando el peronismo estaba en crisis de identidad y dejaba de ser peronismo para convertirse en su opuesto, como pasó con el menemismo. E incluso entonces, no pudo acumular lo necesario para liderar porque al voto peronista desencantado lo captó el Frepaso de Chacho Alvarez (del cual fueron parte), y a todos los terminó hegemonizando el voto gorila expresado en De La Rúa.

Cuando el peronismo vuelve a sus orígenes -como pasó con Néstor y Cristina- ellos retroceden al exacto mismo punto del 45', cuando terminaron en la Unión Democrática bajo los auspicios de Braden: ponérsele enfrente haciendo como que "se tapan la nariz" para "salvar la república y las instituciones", o algo por el estilo; cuando en rigor de lo que se trata es de no seguir perdiendo electores cada vez más escasos (que no les perdonarían una alianza con el odiado peronismo), y tratar de obturar el retorno del movimiento creado por Perón al poder. La candidatura de Lavagna que apoyaron el año pasado fue una variante de ésta última estrategia, en el formato de una "tercera vía" a todas luces inviables, en un escenario electoral marcadamente dominado por la polarización.

Pero además de todo eso, partido provincial como es por su peso electoral específico (y con riesgo de convertirse en municipal, como el PDP), para el socialismo una convergencia con el PRO en la figura de Larreta, le supondría retomar los contactos en Santa Fe para -como se dijo- rearmar la versión local de la "Unión Democrática" que acá ya conociéramos como "Alianza Santafesina"; la precursora de la Alianza nacional que terminó en helicóptero, y del "Frente Progresista Cívico y Social" en deconstrucción.

Y allí se encuentran con dos inconvenientes adicionales: los radicales santafesinos (divididos desde 2015 entre socios minoritarios del PRO en el gobierno nacional, y damas de compañía del socialismo en el gobierno provincial) creen que ha llegado su turno de conducir la oposición provincial al peronismo; mientras que el partido de los amarillos en la provincia no está mayormente conformado -como en la CABA- con requechos sueltos del PJ y la UCR (aunque los hay) sino con fachos bolsonaristas puros y duros, como Federico Angelini y Roy López Molina.

Después de haber hecho campaña por Urtubey hace apenas un año como se dijo, les resultaría difícil a los socialistas santafesinos explicarle a su base electoral "progre" tal alianza, mientras dicen que están enfrentando al gobierno de Perotti porque representa "el menemismo privatizador de los 90'" y cosas por el estilo. Quizás deban apelar al viejo y querido gorilismo antiperonista, sin demasiadas pretensiones dialécticas.

Pensar que hace solo cinco años (cuando el peronismo era derrotado por Macri en el balotaje, y Lifschitz enhebraba el tercer triunfo socialista al hilo en la provincia) muchos "analistas" decían que se le habrían innumerables posibilidades al partido de la rosa, que vivía "una crisis de crecimiento", y hasta se hablaba de una postulación presidencial del entonces gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados provincial. Hoy volvieron al 45': ser apenas una pieza, y ni siquiera la más importante, del mecanismo bradenista que se arma cada cuatro años.

domingo, 23 de agosto de 2020

DEJÁ, ESTÁ BIEN, NO AYUDEN MÁS


"No se puede vivir en Paz sin un sistema de seguridad pública eficiente en la resolución de los conflictos sociales, las violencias y los delitos que tiene lugar en la comunidad. Ello requiere, entre otras condiciones, de una policía adecuada a la legalidad democrática y eficiente en el cumplimiento de sus funciones de protección ciudadana. No hay posibilidad de afrontar de manera eficiente los desafíos que se nos presentan sin el compromiso mancomunado del poder ejecutivo, el poder legislativo, la justicia y la comunidad en su conjunto. El aumento y la expansión del delito en nuestra provincia durante los últimos tiempos, han puesto en tela de juicio el sistema de seguridad público santafecino.


Sus principales defectos históricos han sido evidentes. Primero, ha existido una suerte de desgobierno político sobre los asuntos de la seguridad pública, lo que ha redundado en una marcada autonomía policial. Segundo, la policía provincial adolece de severas deficiencias institucionales en el cumplimiento de sus funciones de prevención delictiva y de investigación criminal. Tercero, la sociedad se ha replegado y se ha refugiado a los ámbitos privados, afrontando los riesgos con los medios a su alcance, no tenemos que perder de vista que las principales víctimas de los delitos son los pobres, los trabajadores, las personas de los estratos sociales que tienen menos protección del Estado y menos capacidad de protegerse a si mismos frente al crimen. 

Una mención específica merece la cuestión de la criminalidad articulada en torno del narcotráfico. Este negocio se ha expandido al amparo de la desidia y la ignominia estatal. Tal como hemos visto a lo largo de este año en casos de notoriedad pública, el desdeño estatal se manifestó en la “vista gorda” policial pero también judicial y política, cuando no en la complicidad asentada en un “pacto de gobernabilidad” directo o indirecto con el delito. Esto se acabó: debe haber una clara línea infranqueable que divida sin más a las instituciones estatales y la legalidad, de un lado, y el mundo delictivo, del otro. Hay que cortar los vínculos con el delito.".

Los párrafos de apertura corresponden al discurso ante la Legislatura con el que Omar Perotti inició su mandato el 11 de diciembre del año pasado. Aunque no dijo nada que en la provincia no se supiera, en su momento causaron gran revuelo, y hubo gente que se sintió aludida, y ofendida. Gente que había estado en el gobierno los 12 años anteriores, para ser más precisos: en todo caso deberían explicar por que se enojaron, y se dieron por aludidos.

El tema con el socialismo -como hemos dicho acá muchas veces- es que se creen la mosca blanca de la política argentina, impolutos e inmaculados, y con los que nadie se puede meter, ni criticarlos, ni sospechar de que puedan andar en algo raro. Y cuando se los señalan, incluso con datos y pruebas concretas, se indignan y se enojan, como el diputado Estévez, entrevistado acá por Juan Manuel Berlanga en "El hormiguero": confrontado con los hechos, repite como un lorito que se trata de una operación de prensa contra el socialismo, y los gobiernos que protagonizaron en la provincia.

Mientras tanto, y solo en los últimos días (menos de un mes) los santafesinos supimos:

* Que el Fiscal Regional de Rosario, Patricio Serjal, designado en una meteórica carrera por Lifschitz sin haber sido el primero en el orden de méritos del concurso, recibía sistemáticamente coimas de los grandes capitalistas del juego clandestino para hacer la vista gorda. Sometido a enjuiciamiento en la Legislatura, presentó la renuncia a su cargo, que le fue aceptada por Perotti en todos (porque su intención era seguir como fiscal), y terminó procesado por la justicia en la causa, y con prisión preventiva.

* Que el Ministro de Seguridad de la provincia Marcelo Saín, denunció que en el gobierno de Lifschitz y siendo Pullaro ministro de Seguridad (ambos actuales diputados provinciales) se usaron fondos reservados de la Policía (de los que no se rendían cuentas) para pagarles los honorarios a los abogados defensores de los policías acusados por la desaparición y posterior asesinato de Franco Casco. Uno de esos abogados era a su vez funcionario del Ministerio de Seguridad en esa época.

* Que dos asesores de Pullaro en el área de Asuntos Internos (o sea, la encargada de controlar las posibles conductas delictivas de los policías) tenían acceso privilegiado a las denuncias hechas a una línea 0800 por búnkers o quioscos de droga, mientras eran al mismo tiempo abogados defensores de narcotraficantes con causas en la justicia federal.

* Que de la investigación contra el ex fiscal Serjal se desprendió otra sobre el juego clandestino en Rafaela, que estaba "pisada" desde los tiempos en que era Fiscal Regional allí Enrique Arietti, nombrado por el socialismo y trasladado luego a ese mismo cargo pero en Santa Fe durante los gobiernos del Frente Progresista; y todavía en esas funciones, desde las cuales -por ejemplo- desplazó de sus cargos a los fiscales que investigaban a Pullaro por irregularidades en los concursos de ascenso de la policía, y a Corral por el escándalo de las cooperativas truchas.

* Como derivación de esa misma investigación del juego clandestino en Rafaela, fue detenido Agustín Andereggen, ex coordinador de Seguridad del Nodo Rafaela designado en ese cargo en 2018 por Lifschitz y Pullaro siendo gobernador y ministro respectivamente, por intentar ultimar a balazos a un cliente rafaelino, que le debía plata del juego clandestino.

Estévez (el único diputado del socialismo en el Congreso nacional, integrado al bloque lavagnista que ahora pide una reforma laboral y presidente del Partido Socialista) sostiene que todo se trata de una operación de prensa contra el partido y sus gobiernos en la provincia, pero en 36 minutos de entrevista no consigue desmentir ni uno solo de todos los hechos precedentemente reseñados: los presos están presos, fueron funcionarios de los gobiernos socialistas tal como Tognoli (condenado por vínculos con el narcotráfico) fue jefe de policía de Bonfatti y los hechos son esos, les guste o no a Estévez y los dirigentes del socialismo que firmaron el comunicado denunciando "una operación política".