LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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viernes, 27 de septiembre de 2019

LA EMERGENCIA SOCIAL BIEN VALE UNA MISA



La historia de la obra de la Plaza 25 de Mayo la fuimos contando en detalle acá en distintas entradas, pero para que no queden dudas la cuenta el decreto cuya imagen abre el post: algo que tenía que costar casi 48 millones de pesos y estar terminado para enero del año pasado, terminó saliendo casi 69 palos y fue terminado en noviembre de ese mismo año.

O eso dicen, porque del propio decreto que firmó Lifschitz en agosto de éste año (o sea, nueve meses después), surge que se gastaron otros 2,8 millones de pesos, en "la puesta en valor de la fachada de la Catedral Metropolitana", que está enfrente de la plaza.

Como ya se les habían terminado los "adicionales de obra", ahora decidieron ir por el lado de los "trabajos complementarios": al parecer, la plaza no sirve como plaza, si no se arreglaba la fachada de la Catedral, con la nuestra.

No olvidemos que antes y con argumentos parecidos, se habían gastado más de 15 millones de pesos del presupuesto provincial en hacerles la vereda al Arzobispado (que no da a la plaza directamente), y a la Asociación Civil Colegio Inmaculada, que esté enfrente de la plaza. 

¿Lifschitz no se habrá acordado de hacerle la gauchada al arzobispo de arreglarle la fachada de la Catedral nueve meses después de terminada la obra, porque los movimientos sociales lo fueron a ver para que apoye su reclamo de que se declarara en la provincia la emergencia social y alimentaria, no?

Porque en ese caso bien podrían decir que "la emergencia social (que no salió) bien vale una misa".

domingo, 21 de octubre de 2018

SÁQUENLO PARA PROTEGERLO


Huevada 1: "Ni la oposición más acérrima esperaba que llegáramos a ésta crisis".

Huevada 2: "El modelo del gobierno nacional fracasó en todos sus objetivos".

Huevada 3: "La iglesia no tiene que tomar partido en las coyunturas políticas".

"Salvo para elogiarme a mí a cambio de plata":


¿Qué te impedía Miguel, siendo opositor, haber ido ayer a Luján?

¿O estás enojado por un millón de personas marcharon contra las políticas de Macri?

No vas a decir que no fuiste porque sos ateo, porque bien que no te perdés nunca el Tedeum en la catedral de Santa Fe para los 25 de mayo:


viernes, 16 de marzo de 2018

EL LIBRO DE LAS REVELACIONES


Como se estaban disipando las bombas de humo de "la luz verde para debatir la despenalización del aborto" y "Macri, el feminista menos pensado que propone la equidad de género en las relaciones laborales", Lousteau (la Manaos de "Cambiemos") acudió en auxilio propio y del gobierno; y para fortalecer su imagen de "progre" le preguntó al Jefe de Gabinete durante su paso por el Congreso cuanto gastaba el Estado en sostener el culto católico, y cuanto cobraban los obispos.

El resultado fue previsible: de todos los temas que se dipararon con el informe del Jefe de Gabinete, todos los medios hegemónicos salieron en cadena a celebrar la "revelación" aportada por Peña, a partir de la pregunta de Lousteau; y la izquierda se engancha y se desayuna con que hay leyes que derogar, porque financian a la iglesia. 

Mientras tanto, por supuesto, toda la discusión sobre la economía, la vuelta del FMI, el posible préstamo de 10.000 millones de dólares, el cepo a las paritarias, la inflación de febrero que no subió como dijo Peña a menos que 2,4 % sea menos que el 1,8 % que había dado en enero, pasaron a un completo segundo plano: Durán Barba, agradecido.

Lo curioso es que un diputado pregunte y el Jefe de Gabinete responda como si se tratara de secretos de Estado, sobre datos que figuran en el presupuesto de todos los años; y el de éste (aprobado a fines del año pasado) no es la excepción, como pueden ver en ésta captura de pantalla, sacada de la parte correspondiente a la Secretaría de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores:


Donde como pueden ver, figura no solo cuanta plata gasta el Estado en el sostenimiento del culto católico, sino cuantos son los obispos, arzobispos, curas y seminaristas que cobran una asignación mensual pagada con dineros públicos; en base a un conjunto de normas sancionadas en la última dictadura. Con lo que "El Libro de las Revelaciones" no sería el Apocalipsis como hasta ahora se pensaba, sino el Presupuesto nacional.

Antes de que alguno se apresure a conjeturar que acá estamos a favor del "beneficio", leer ésta entrada escrita apenas 3 días después de la elección de Bergoglio como Papa, hace exactamente cinco años atrás. Lo cierto es que más allá del pago de una "asignación" (jubilación de privilegio, en realidad) a los obispos y arzobipos creada por Videal, la obligación del gobierno federal de proveer al sostenimiento del culto católico surge del artículo 2 de la Constitución Nacional.

De allí que nosotros decíamos hace cinco años atrás y en medio de la euforia de la elección de un Papa argentino que la asignación a los obispos (exenta además de pagar Ganancias) era "Un privilegio que es consecuencia de la interpretación que se hace del artículo 2 de la Constitución Nacional, que establece la obligación del gobierno federal de proveer al sostenimiento del culto católico, apostólico romano; una rémora de 1853 que ni siquiera la reforma del 94' (que por ejemplo eliminó el requisito de ser católico para poder ser presidente) eliminó.". 

Y de allí que más allá de derogar la Ley 21.950 de 1979 (que es la que establece la "asignación" para obispos y arzobispos), la discusión sobre el sostenimiento del culto católico o la separación de la iglesia y el Estado requiere de una reforma constitucional; como sin ir más lejos sancionó el Congreso en mayo de 1955, en pleno conflicto del gobierno de Perón con la jerarquía ecleciástica. O sea, un debate tan posible hoy como el de la pena de muerte, digamos.

Pero "revelación", lo que se dice "revelación", las pelotas. A menos que cierta gente -como Lousteau- voten a favor de algo (como el Presupuesto, ponéle), sin haberlo leído antes en detalle:  


miércoles, 6 de diciembre de 2017

ARRANCÓ CON TODO MACRI ELIMINANDO LOS SUELDOS DE PRIVILEGIO EN EL ESTADO


Justo en la semana en la que el gobierno consiguió aprobar en el Senado la modificación a la fórmula de la ley de movilidad previsional que significará una poda en los haberes de los jubilados y pensionados, se conoció en las redes sociales un video en el que el Papa Franciso pedía ocuparse de los viejos, y no dejarlos abandonados como sociedad.

Y parece que Macri tomó el consejo, o lo interpretó a su manera: en el Boletín Oficial de hoy apareció publicado el Decreto 1009 (completo acá), por el cual se aumentan considerablemente los sueldos que cobran todos los integrantes del obispado castrense (empezando por el propio obispo, designado hace poco); que estaban congelados desde el 2005 cuando se produjo el entuerto entre Kirchner y Baseotto (foto), por su triste metáfora contra el aborto que evocaba los vuelos de la muerte.

Eso, o arrancó con todo la campaña del gobierno para eliminar sueldos y privilegios en el Estado. O a lo mejor eligió empezar con esto la recuperación de la capacidad operativa de las fuerzas armadas, después de lo del submarino. Las interpretaciones están abiertas.

Con el nuevo decreto, el obispo castrense -que venía  cobrando un sueldo de 5000 pesos- pasó a estar equiparado a un subsecretario del Poder Ejecutivo nacional, y el obispo auxiliar o vicario castrense trepó de 4000 pesos  a $ 57.078, un aumento del 1327 %: la mejor paritaria de todas, incluyendo tanto al sector público como al privado. 

Y muy por encima de cualquier cálculo de inflación, desde el 2005 para acá. Felicitaciones a los negociadores, quienesquiera que hayan sido.

Más sobre esta rémora de los tiempos de la Revolución Libertadora, acá

domingo, 2 de julio de 2017

LA CORTE Y EL MACRISMO


Luis Muiña fue el represor elegido por la Corte Suprema para tantear el terreno.

En un fallo bajo indisimuladas instrucciones del gobierno de Macri,  la Corte por tres votos contra dos, benefició al represor Muiña con la absurda invocación de la derogada ley del 2x1, pretendiendo aplicar una ley que no estaba vigente al momento en que los hechos se cometieron, y que tampoco regía durante el tiempo en que Muiña estuvo detenido. Un planteo jurídico insostenible, y aplicado nada menos que en un caso de delitos de lesa humanidad, vulnerando el derecho argentino y el derecho internacional.

El experimento de los cortesanos estuvo perfectamente sincronizado con la iglesia católica. Horas antes que se conociera el fallo Muiña, la Conferencia Episcopal hacía público el lanzamiento de un programa destinado a buscar la "reconciliación" entre familiares de desaparecidos y militares represores por lo ocurrido durante la última dictadura militar. La maniobra era encabezada por el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, que citaría a los convocados a una casa de “retiros” ubicada en la localidad bonaerense de Pilar.

La masiva reacción social contra el fallo de la Corte -una reacción inédita en la historia argentina contra un fallo judicial- hizo que cortesanos, macristas y altos prelados tuvieran que presionar el botón recalculando, pero por supuesto, sin que ello signifique abandonar el objetivo, ya que existen pactos preexistentes.

Cortesanos, macristas y altos prelados tienen algo en común: subestiman a la gente. Ellos, que creen estar en una categoría superior de capacidades, nunca previeron las consecuencias que podría tener el fallo Muiña. Es más, se lanzaron convencidos que pasaría desapercibido para el hombre de a pié, y jamás evaluaron la posibilidad de un masivo rechazo como el que se produjo, lo que permite poner en duda sus  capacidades.

Actualmente, la incómoda situación se mantiene para los cortesanos, a quienes el gobierno y los prelados dejaron colgados del pincel, ya que funcionarios macristas y jerarquía eclesiástica en su desesperado recalculando salieron públicamente a despegarse del fracasado intento Muiña, hablando unos de la independencia de poderes y otros de la mala interpretación respecto de una convocatoria que podía -y puede- tener una sola interpretación.

Esta incómoda situación explica el reciente fallo de la Cámara Federal de Casación Penal, que dejó sin efecto el sobreseimiento dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal  Nro. 2, y por el que Luis Muiña queda nuevamente detenido, ahora en el marco de la causa por homicidios agravados de trabajadores del Hospital Posadas, homicidios en los cuales también participó éste señor beneficiado por la Corte.


Más allá del valorable esfuerzo de la fiscal de la causa, y dado quienes son los integrantes de la sala IV dela Cámara Federal de Casación Penal (Hornos, Borinsky  y el inefable Geminiani), la resolución solo se explica en el estricto cumplimiento de instrucciones cortesanas para desandar el camino Muiña, luego del categórico rechazo social en la aplicación del 2 x 1 a éste mismo represor.

Instrucciones originadas en Lorenzetti, quien continúa festejando por dos razones. Primero, porque tres cortesanos se inmolaron en el altar macrista con el 2 x 1 , entre ellos, quien era el enviado del gobierno para desplazarlo en el manejo de la Corte. Y segundo, porque la “Justicia” de Rafaela borró todo rastro de su responsabilidad en el accidente que protagonizara en su ciudad mientras conducía su automóvil, accidente en el que perdiera la vida un joven motociclista. Sepultada por la justicia rafaelina cualquier posibilidad de complicaciones o presiones ante un homicidio culposo, y con tres integrantes de la Corte que luego del fallo Muiña tienen dificultades hasta para circular por la calle, el rafaelino ha retomado su rutina de protagonismo bajo la supervisión del miembro cordobés del Superior Tribunal.

Este recálculo de la Corte y el fallo de la Cámara Federal de casación Penal, anticipa lo que fallarán los cortesanos en la nueva resolución que se mantiene pendiente en la causa Muiña, luego del reclamo social histórico y masivo contra el Tribunal. Reclamo social que originó que los altos prelados dejaran de hacer llamados de cortesía a la Corte para saludar a los supremos y enviar bendiciones a los ministros y sus familias, mientras intercalaban alguna solicitud a favor de represores.

Mientras en la Corte se especula con el factor tiempo, el gobierno y los altos prelados no abandonan el objetivo de liberar genocidas. En cambio muchos otros, estamos como siguiendo a Moisés a las puertas del mar rojo. Y será un dilema difícil de resolver para los cortesanos, macristas y altos prelados, si en las elecciones de Octubre el mar rojo se abre.

lunes, 14 de marzo de 2016

LA IGLESIA DEL AJUSTE


"El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, advirtió hoy sobre el "despropósito del consumismo" (justo eso dice siempre Broda: "es un despropósito el consumismo, acá hay que fomentar la inversión") al señalar que después de años de "consumo subsidiado por el Estado" (¿cómo el culto católico decís vos, así de subsidiado o más?) ahora "va a doler terriblemente la abstinencia de las compras" y reclamó la "creación de trabajo genuino". (bueno che: todo no se puede, por ahora Macri se está encargando de la abstinencia de las compras, lo de crear trabajo lo vamos viendo. Podría empezar por no destruirlo, manejálo)

Aguer señaló que en el país "ha reinado el consumismo, alentado desde arriba como una ilusión" (es más o menos lo mismo que decía acá este señor: "no estabas autorizado a comer afuera") y señaló que eso es un "problema político" (obvio: si los cagás de hambre, se complica que te voten) pero "sobre todo es un problema moral, ético, de visión de la vida, de manera de encararla".(ah, las virtudes morales que trae el hambre, la falta de vestimenta, la imposibilidad de tomar un colectivo o prender una lamparita)

En ese sentido, apuntó que "comprar lo que no se necesita con la plata que no se tiene" era "lo que ha ocurrido en los últimos años en la Argentina (¿vos decís entonces que estamos todos endeudados, o que los supermercados nos aceptaban billetes de "El estanciero" a cambio de llenar el changuito con boludeces?) donde ha habido un show de compras, pues parece que en los últimos años era fácil comprar". (no digás que no aprovechaste para comprarte una sotana nueva con "Ahora 12". Mirá que la jubilación de obispo se aumenta dos veces al año, como todas)

"Parecería que era barato comprar con créditos infinitos o con subsidios", (ah, esa manía del populismo de dar créditos. Por suerte ahora Sturzenegger ha puesto las tasas por el cielo: para que los pecadores no se puedan endeudar. Y Aranguren exorcizó los subsidios) sostuvo el prelado y consideró que esa conducta expresa "un efecto de teorías y decisiones macroeconómicas, (como dijo Pagni: un judío marxista nieto de un rabino de Odessa, al ministerio de Economía. Donde se habrá visto) y es que se ha identificado equivocadamente el desarrollo auténtico con el crecimiento (esto suena increíblemente parecido a lo que suelen decir Espert, Ferreres o Melconián. Igual, te diría) y con un crecimiento basado en el consumo y un consumo subsidiado por el Estado". (el peronismo, ese viejo pecado argentino. Casi pecado original, mirá)

Por eso, desde su programa matinal en Canal 9 alertó que "es lógico que, ahora, el Estado no tenga ni un mango partido por la mitad (ahí estás sonando a Prat Gay: "nos dejaron todas las cajas vacías". Mirá que si es cierto te quedás sin sueldo ni jubilación, eh.) llegamos a esta situación que vamos a tener que enfrentar". (el famoso "ajuste inevitable". En este caso bendecido desde el púlpito)

"El problema es que hemos adquirido el hábito del consumismo. (y sí: la gente se acostumbra a comer todos los días, vestirse, ir de vacaciones, tener auto y después es difícil erradicarle esos malos hábitos) Nos va a doler terriblemente la abstinencia de las compras, (pero vele la parte positiva: Macri nos alejó de las tentaciones de la carne. Y de la verdura, del pollo, de las frutas, de la leche...) el cuidar la energía tratando de no dejar luces innecesariamente encendidas (¿como las que quedan en las iglesias cuando no hay gente adentro? esas viejas que cuidan las parroquias, son todas una derrochonas hedonistas. Al infierno con ellas) y tantas otras cosas que tenemos que moderar porque los bolsillos no nos dan", añadió. (eso soluciona fácil: volvés a llenar los bolsillos de la gente y listo. Pero viste como son estos monaguillos que están en el gobierno: consideran que las paritarias libres son otro pecado imperdonable)

En ese marco, señaló que "la solución no son los planes, no son los subsidios, (debe ser por eso este gobierno moralizador los está eliminando) sino que la cuestión de un trabajo genuino tiene que ver con un país que funciona plenamente (eso: donde todos trabajen, hasta los curas) y no con un Estado que se mete en todo (¿esto es de la carta de Alsogaray a los corintios?) y se acostumbra a la autofagia, a comerse a sí mismo sacando plata a todas sus instituciones (es verdad: esto del Estado de sacarle plata a todas las instituciones estatales se tiene que terminar. El Estado está para poner plata, por ejemplo en la iglesia católica) y dándole a la maquinita de imprimir papeles que cada vez valen menos". (mirálo vos al obispo monetarista. Te faltó agregar que la maquinita la tenía Boudou en su casa, porque se la compró)

"Cuando se rompen los platos siempre hay que preguntar quién los paga, (si es en un restaurante, el mozo) y ¿quién los paga? Lamentablemente siempre pagan más los más pobres",(los mozos ganan poco, es cierto. Pero nos dice acá Barrionuevo que es para mantenerlos alejados de las tentaciones del consumismo) alertó. (bueno, también está la posibilidad de que no sea así, y paguen los más ricos. El tema es que si se hiciera eso, ustedes se opondrían porque marcharíamos hacia el comunismo ateo) 

Aguer sostuvo que en Argentina "hay platos que se rompieron, muchos platos rotos que vamos a tener que pagar todos (ustedes no creo que pongan un centavo, sería toda una novedad. Y si lo hacen con plata de su bolsillo, es la del Estado, o sea la nuestra) -más los pobres, insisto- porque nos hemos acostumbrado mal. (ah pillín, entonces sí aprovechaste el "Ahora 12" para cambiar la sotana) ¿Cómo se recomponen todas estas cosas? No se recomponen fácilmente. (ya lo dijo Mau: va a llevar tiempo. Destrozarlas en cambio, es cuestión de meses nomás) Cada tantos años la Argentina tiene estos problemas; los llamamos crisis, que se repiten periódicamente sin que aprendamos".(y encima el Papa ayuda poco, poniéndole esa cara de culo al pobre Macri y atendièndolo casi de parado 22 minutos nomás)

(las negritas son nuestras, el original acá).


domingo, 4 de octubre de 2015

EL CUARTO VOTO: OBEDIENCIA, POBREZA, CASTIDAD Y TRANSPARENCIA


A través de un documento de la Conferencia Episcopal Argentina que preside Monseñor Arancedo (que los santafesinos conocemos muy bien), la Iglesia Católica reclamó, ex cathedra, se cumplan los deberes electorales por parte del estado, los partidos políticos y los ciudadanos, de modo tal que exista transparencia y respeto a la voluntad popular. 

¿Alguien puede estar en desacuerdo? 

Pero a poco que se analiza el documento, el mismo deja entrever varias cosas:

1) El voto debe ser racional, luego de un proceso psicológico y cognitivo que el elector debe realizar para decidir la mejor opción. O seaaa parece que no todos lo hacen.

2) Los procedimientos deben mejorarse, deben ser insospechados. O seaaa el método utilizado desde principios del siglo pasado a la fecha está cuestionado.

3) No debe haber signos de violencia, de intolerancia. Se debe evitar se acentúen las divisiones. O seaaa: teléfono peronismo.

Cualquier similitud con el discurso del PRO, no es pura coincidencia.

Recordemos que, de un tiempo a esta parte, la derecha (que hoy encabeza electoralmente Mauricio Macri), ya viene hablando del "voto pensante" (en palabras de Reutemann), o sea del voto calificado, de la falta de transparencia (el PRO donde pierde denuncia fraude), de la existencia de "la grieta" (Lanata). ¿No son los términos que usan Arancedo y sus adláteres?

Ya integrantes de la Cámara Nacional Electoral desde Buenos Aires, han menospreciado electoralmente a las provincias. Y sabemos que eso forma parte de un patrón, de un continente discursivo según el cual la cultura, la educación, la economía, la política, en fin, la civilidad sarmientina o como se le quiera nominar, reside en el ombligo del país, o sea en ella.

Y volviendo a los autores del documento: ¿justamente la Iglesia es quien quiere hacer un aporte a la transparencia? Pará, porque nos perdimos algo: ¿La Iglesia también está hablando de democracia, de voluntad popular? ¿Leímos bien o tendremos que perfeccionar nuestro latín?

En fin, sólo nos queda decir que la introspección es nuestra recomendación a los recomendadores. Cuidá el rebaño. Va con onda, Pancho.

sábado, 11 de julio de 2015

FRANCISCO Y LA PERPLEJIDAD DE LA DERECHA



El episodio de la "cruz comunista" que le entregara Evo Morales al Papa Francisco y la tergiversación de la reacción papal (contra la evidencia que aporta el video que documentó el momento, y los discursos y gesto del Papa antes y después de ese momento) no son sino una muestra menor de la perplejidad de los sectores dominantes del país y buena parte del continente, ante el rumbo impreso por Jorge Bergoglio a su papado; y el discurso público del pontífice.

Un burdo intento de buscar cualquier mínimo resquicio para construirse un Papa a su medida, que les permita llevar agua para su molino, porque están fracasando estrepitosamente en su intento de utilizarlo como una herramienta política contra los gobiernos que vienen encarnando procesos de cambio en el continente; que era lo que esperaban ellos y -por que no decirlo- también muchos de nosotros, cuando el ex arzobispo porteño fue elegido para conducir a la Iglesia Católica.

En su nueva visita al continente del que partió para ocupar el trono de Pedro, Francisco eligió con puntillosidad jesuita los países que visitar, y los tópicos por los cuáles habría de transitar su discurso, de los que no quedó afuera ninguno de los que señalaba la corrección política.

La necesidad de un orden económico internacional más justo e inclusivo, el rechazo a la brutalidad del capitalismo financiero que oprime a los pueblos, la reivindicación de los pueblos originarios y una autocrítica por el rol de la iglesia en la conquista europea del continente, el peligro que implican los monopolios en general y en particular los mediáticos (un fenómeno común a muchos países del continente), la explotación racional y responsable de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente; y como no, alguna referencia a la superación de los personalismos y los enfrentamientos. Hasta se hizo espacio para reclamar el diálogo para resolver el diferendo por la salida al mar para Bolivia.

No es del caso analizar acá cuanto hay de sincero en las palabras del Papa (que en la mayoría de los termas no hizo sino reiterar lo que venía diciendo desde sus tiempos de arzobispo), o cuantos cambios concretos podrán impulsar sus palabras hacia las sociedades de América Latina; lo que supondría también analizar que grado de influencia real conserva la iglesia en el continente.

Una iglesia que es también un espacio en tensión y disputa permanente, en el sentido tanto eclesial como político del término: Bergoglio como Papa ha podido hasta acá avanzar más en las grandes líneas de su discurso político y social (lo que no es poco, considerando como venía la cosa por ese lado en la iglesia católica), que en cambios concretos hacia el interior de la propia curia, donde ya se alzan voces "rebeldes" contra su liderazgo y su impronta pastoral.

De hecho hace poco los obispos norteamericanos -cuyo apoyo fue decisivo en el cónclave que lo consagró como Papa- cuestionaron duramente su encíclica "verde" en la que alerta contra los riesgos del cambio climático, el aprovechamiento irracional de los recursos naturales y los daños al medio ambiente. 

Fiel a sus concretos apoyos económicos (que son también en buena medida los de la iglesia global) la curia yanqui alertó que en esos casos no juega el dogma de la infalibilidad pontificia que -en temas de estricta doctrina- impone a los católicos seguir a pie juntillas los criterios del romano pontífice; e incluso sugirió que la opinión papal -que sería en tal caso una más- podría fundarse en asesoramientos equivocados. 

Y en simultáneo con la gira papal por América Latina, el obispo de Tucumán aprovechaba la ocasión del Te Déum (para muchos, una rémora de los tiempos coloniales) para alzar su dedo admonitorio y desde el púlpito volver a transitar los temás más trillados del catolicismo tradicional; para impugnar a una sociedad plural y democrática que no termina de comprender, y mucho menos aceptar. 

Pero que el árbol no tape el bosque, o que el discurso antidiluviano del obispo tucumano no nos haga perder de vista la magnitud de los gestos simbólicos que prodigó el Papa en su paso por el continente, y su profunda significación política.

Que no es -como podrían suponer equivocadamente algunos- una suerte de "validación" o bendición eclesial a los procesos de cambio que se vienen desarrollando en América Latina: en todo caso la validación de esos procesos debe venir de los propios pueblos que los protagonizan, y que sostienen con su voto a los gobiernos que los encarnan y conducen.

Tampoco se trata de que incurramos nosotros en el mismo error que la derecha neoliberal y conservadora, construyendo un Papa a nuestra imagen y semejanza, o según nuestros particulares gustos políticos o sociales: Jorge Bergoglio no es Hélder Cámara, ni Carlos Mugica ni Camilo Torres, ni pretende serlo.

Pero sí ha venido con otro espíritu de apertura política al continente en el que sentó raíces la teología de la liberación y sus máximos exponentes padecieron por parte de la iglesia que hoy él conduce la censura, la persecución y la marginación.

Y se ha convertido -de hecho, y con conceptos muy claros y contundentes- en un inesperado aliado táctico para los procesos de cambio político, económico y social en América Latina; cuando muchos lo imaginaron (y reiteramos: imaginamos) decididamente en la vereda de enfrente; o cumpliendo respecto de los "populismos" latinoamericanos el mismo rol que desempeñó Juan Pablo II para los socialismos reales de Europa del este.

Este contundente hecho político es el que han percibido al unísono los gobernantes del continente, desde Cristina a Evo Morales, Maduro o Correa; y han obrado en consecuencia.

lunes, 13 de enero de 2014

EN EL BARRIO RUCCI, EL PADRE IGNACIO.



Ignacio Peries, es un sacerdote ceilandés -nacionalizado argentino-, que llegó a Rosario a fines de los ´70, y se hizo famoso por sus "poderes sanadores", siendo uno de los referentes al respecto. Miles y miles de personas pasan por el barrio Rucci para recibir su palabra, imposición de manos y esperar el "santo milagro" de la cura del cura.
En estos días, se armó un escandalete con el arzobispado de Rosario porque Ignacio, en su programa televisivo,  aceleró su heterodoxia e invitó a una pareja de gays para que contaran su historia el día de Navidad, quienes se refirieron a la unión matrimonial y la adopción de menores por parejas del mismo sexo.
Ello provocó el documento de reproche del Arzobispo Mollaghan (quien a su vez está siendo investigado por el Vaticano por malversación de fondos y malos tratos a sacerdotes -incluído Ignacio), por el cual manifestó que, en absoluto, el contenido del programa es la posición de la Iglesia. Esa respuesta no debe llamarnos la atención ya que, hoy por hoy, resulta lógica a la luz de sus dogmas, estemos o no de acuerdo con ellos, haya que cambiarlos o no.
Y al margen de lo puntual, lo que también se ha discutido en Rosario es el desprendimiento de la Iglesia de la realidad social. En tiempos en que el Papa está dando mensajes de apertura de sus puertas, y salida a la calle, Ignacio apostó fuerte y, seguramente, ello le traerá más que un dolor de cabeza cuando regrese de sus vacaciones. Veremos cómo continúa la historia y si bien Ernesto Cardenal ha dicho que Bergoglio es un Papa revolucionario, no vemos en este punto un cambio de tuerca y menos con él, a pesar de sus últimas declaraciones, que tuvo una posición combativa a la ley argentina en la materia, por lo que creemos que dicha puerta continuará cerrada.

viernes, 20 de septiembre de 2013

RÉMORAS DEL PASADO


Rémora 1: Que aun después de haber modificado la Constitución en el 94' para eliminar el requisito de que presidente deba ser católico, sigamos con el famoso asunto del sostenimiento del culto, a cargo del Estado y con "la plata de nuestros impuestos".

Rémora 2: Que con base en la primera, les paguemos sueldos y jubilaciones a los obispos por leyes y decretos de la última dictadura (ver acá) que aun siguen vigentes. Sueldos y jubilaciones que no pagan Ganancias, además.

Rémora 3: Que mantengamos un Concordato aprobado en otra dictadura (la de Aramburu) que creó el obispado castrense, que institucionalizó la influencia de la iglesia en las fuerzas armadas.

Rémora 4: Que así como sigue vigente el Concordato, el Vaticano (aun con Papa argentino) se haya negado hasta ahora a reemplazar al impresentable de Baseotto, rajado en su momento por Néstor Kirchner por éste decreto, por aquélla tristemente célebre metáfora que evocaba los vuelos de la muerte; lo que supone dos cosas: o está de acuerdo con sus dichos, o se niega a reconocerle a otro Estado como la Argentina (porque el Vaticano es eso: un Estado) el derecho de removerlo.    

Rémora 5: Que todavía haya quienes confundan (como lo hacen los abogados de Baseotto) el interés público con la defensa de los privilegios, en éste caso la jubilación (sin aportes) del ex obispo. A propósito: ¿nadie protesta en estos casos por "la plata de los jubilados", o porque no se puede dar el 82 % móvil "porque jubilan a cualquiera"?

Rémora 6: Que haya jueces impresentables que, con base en esos argumentos, digan que hay que pagarle a Baseotto su jubilación de privilegio; y que el Estado argentino no tiene derecho a rajar a un tipo que hace apología velada (o no tanto) del terrorismo de Estado.

viernes, 12 de julio de 2013

LAS FUERZAS VIVAS O LOS VIVOS DE LA FUERZA


Leemos en la tribuna de doctrina: "Los integrantes del foro suscribieron, como primer punto, un compromiso "con la paz social que facilite vínculos de confianza, espacios de diálogo y búsqueda de lo que nos une por encima de lo que nos divide". El segundo compromiso asumido por los firmantes sostiene: "Ser efectivamente solidarios, empeñándonos en profundizar el desarrollo alcanzado para lograr una cada vez mayor integración de los sectores vulnerables". Con este fin, las organizaciones se comprometieron a "trabajar y colaborar para promover la equidad social y un desarrollo integral que priorice a los más necesitados".

El último punto de consenso expresado en el documento es el de "fortalecer las instituciones de la República, respetando plenamente la Constitución y las leyes, camino necesario", indican, "para tener una convivencia pacífica con equilibrio institucional y federal". 
"Aunque el motivo de este documento son los 30 años de democracia, estos tres conceptos fundamentales son siempre importantes", dijo Jaime Campos, presidente de la AEA. En particular, indicó Campos, "queremos desde la AEA resaltar la importancia del tercer punto, que pide fortalecer las instituciones de nuestra república, incluida la división y el equilibrio de poderes que establece la Constitución".
Por su parte, Luis Miguel Etchevehere, presidente de la SRA, dijo a LA NACION que, "a 30 años de la democracia, esto es renovar el compromiso con la democracia y las instituciones para tener un país previsible y que no haya confrontación. Con la crispación no se va a ningún lado. El diálogo lleva al progreso a las poblaciones". Y agregó: "El Gobierno siempre habla de batallas y guerras que no conducen a nada; nosotros creemos en las instituciones, la democracia, el diálogo".
"Participamos en todo aquello que tienda a un trabajo mancomunado entre las entidades, donde haya mayor institucionalidad, el diálogo prevalezca y tengamos objetivos comunes pensando en una república en serio", expresó en coincidencia el presidente de CRA, Rubén Ferrero. " (las negritas en cada caso son nuestras).

Sobre quienes integran el foro (generosamente tildado de "heterógeneo" por La Nación) el mismo artículo nos aporta información:


La Sociedad Rural, la Federación Agraria, la CAME, CRA y la CGT de Barrionuevo son bastantes conocidas; y la AEA (Asociación Empresaria Argentina) nuclea a buena parte de los dueños de la Argentina, como pueden ver acá en su página web: Arcor, Techint, el Grupo Clarín, La Nacion, AGD, Roggio, Coto, los principales bancos privados y laboratorios del país, Fiat (Ratazzi), IBM, Telecom, las principales prepagas; entre otras.

Acá pueden ver por ejemplo, la nómina de los muñecos que conforman la comisión dirertiva:


Y a estar por el documento, uno tiene que creer que -por ejemplo- la SRA tiene un renovado compromiso con la democracia y las instituciones, y junto con sus cófrades de la Mesa de Enlace, son respetuosos de las instituciones y amantes del diálogo y consenso.

Así como tiene que asumir que por ejemplo a Clarín le interesa el estricto cumplimiento de las leyes (sin ir más lejos, como la ley de medios), o a La Nación respetar la independencia y división de poderes; siempre que le permita estar una década sin pagar impuestos.

Y sobre todo tiene que creer que toda esta gente (que nuclea a buena parte de los que manejan los resortes de la economía, forman precios y causan la inflación, la pobreza y la desigualdad) le preocupa "lograr una cada vez mayor integración de los sectores vulnerables...(y)...trabajar y colaborar para promover la equidad social y un desarrollo integral que priorice a los más necesitados".".

¿Nos están tomando de boludos a todos, o es una simple impresión nuestra?

lunes, 1 de julio de 2013

EXPERTOS EN LA MATERIA


Leemos en la corneta: "Estamos convencidos de que debemos seguir trabajando con gran empeño para asegurar la plena vigencia de la división de poderes republicanos en el seno de la democracia”, se señala en el mensaje final de la Semana Social, el tradicional encuentro que organiza anualmente la comisión de Pastoral Social del Episcopado, que se realizó este fin de semana en Mar del Plata.

En el mensaje se enfatiza la importancia de la calidad institucional, en general, no sólo referida al Poder Judicial. E incluso se la menciona como remedio para los problemas sociales. “Creemos también que la calidad institucional es el camino seguro para lograr la inclusión social”, se subraya. Y se advierte que “(…) esta democracia que tanto nos ha conseguido conquistar y que hemos de cuidar día a día aún necesita seguir madurando y fortaleciéndose”. Y en un claro mensaje a toda la dirigencia, se destaca que a lo largo de los tres días del encuentro “se privilegió el diálogo en pos de la construcción del bien común”. Por si queda alguna duda, se afirma que “la promoción de las políticas públicas es una nueva forma de opción por nuestros hermanos más pobres y excluidos”. Y que “ello nos insta a ser parte, a comprometernos cada vez más en la consolidación de la democracia, promoviendo nuevos estilos de liderazgo”.". (las negritas son nuestras)

Si bien la jerarquía católica nunca renunció explícitamente a su voluntad de tener ingerencia en la política nacional (ni es racional esperar que lo haga), era previsible que la elección de un Papa argentino les diera una nueva plataforma desde la que sentirse relegitimados para hacerlo.

Relegitimación que es una consecuencia -también previsible- del hecho de que todo el espectro político nacional (oficialismo y oposición) decidiera "apropiarse" políticamente de la elección de Bergoglio; una consecuencia de la cual fue la concurrencia al seminario de Mar del Plata, de figuras de todo el arco político.

Sin embargo, un recorrido por las ediciones digitales de los principales diarios que reflejan la noticia de la reunión de la Pastoral Social en Mar del Plata, permite constatar una clara tendencia: ni aun con las simpatías que despierta el nuevo Papa, la iglesia argentina ha logrado levantar su consideración social; y una gran mayoría entiende que la jerarquía católica no debe inmiscuirse en las cuestiones políticas, porque antes tiene que lidiar con sus propios problemas.

Lo que no deja de ser sorprendente, porque cuando se conoció quien era el nuevo Papa, no fueron pocos los que le auguraban (y pedían que asumiera) un rol protagónico en la escena política nacional; y no han dejado de magnificar desde entonces hasta el más mínimo de sus gestos, como si estuviera produciendo una transformación estructural profunda en la propia iglesia católica.   

En todo caso, sugiere que muchos suponen que la impronta que supuestamente Bergoglio le quiere dar a su papado, debe comenzar por poner el orden en la propia casa; y mientras eso no ocurra, la jerarquía católica local debería bajar el perfil de sus intervenciones públicas.  

Pero con todo, es una buena noticia: justamente hablando de cuidar y consolidar la democracia, es signo de vitalidad democrática de una sociedad que piense que debe resolver por sí sus propios problemas; sin aceptar patronazgos de instituciones que -como la iglesia católica-  no pueden exhibir justamente blasones en materia de cultura y organización democráticas.

Yendo más allá de la tradicional crítica al rol de esa misma iglesia durante la última dictadura, no se puede leer sin sonreír, que la jerarquía ecleciástica considere que tuvo un rol protagónico en la recuperación de la democracia; cuando es un hecho histórico que sostuvo al régimen de facto hasta que su descomposición era ya irreversible, con las notorias salvedades personales del caso; como sucedió en otras instituciones, en el sindicalismo y en los propios partidos políticos.

Es curioso que la iglesia abogue por la calidad institucional y el respeto por la independencia de los poderes del Estado, cuando su influencia en la política argentina (afortunadamente disminuida en los últimos años) se ejerció siempre por vías extrainstitucionales, en especial en todo lo relacionado con la justicia, desde las maniobras para designar jueces afines, hasta la presión sobre las causas más sensibles a sus intereses.

No hablemos ya sobre el propio Poder Legislativo, cada vez que se discutía algún proyecto que tocaba nervios sensibles del ideario católico: recordemos la postura del propio Bergoglio (entonces arzobispo de Buenos Aires y presidente del Episcopado argentino) cuando se trató el matrimonio igualitario; aunque ahora nos dicen que en rigor asumió entonces la estrategia aprobada por el conjunto de los obispos, y sugerida por el arzobispo de La Plata, el dinosaurio Aguer.

Sorprende también la apelación de la curia local a la institucionalidad, cuando hace poco rodeó de una inusual pompa a la colecta anual de Cáritas, convirtiéndola en una convocatoria a la eliminación total de la pobreza, en franca competencia con las políticas públicas que el Estado despliega a esos fines y que han logrado disminuirla sensiblemente en los últimos años; como la AUH, o la creación de empleo.  

Objetivo explícito (el de llegar a la pobreza cero) que nadie en su sano juicio puede cuestionar, como tampoco nadie podría (sin deshonestidad intelectual, al menos) considerar que se puede lograr con la colecta anual de Cáritas: acá Horacio Verbitsky -con su habitual rigurosidad- ponía hace poco en cifras muy clara la desmesura del planteo.

Y si bien en el lenguaje tradicional de los obispos hay una estudiada ambigüedad (de modo que cada quien pueda sentirse representado en la opinión de la iglesia, y esta a su vez legitimada en su influencia) la mención en el documento a la promoción de "nuevos estilos de liderazgo" no parece inocente; en el medio de una campaña electoral que la oposición plantea como objetivo impedir la reforma constitucional que habilite otro mandato de Cristina, y el tema es recogido también por quienes pretenden encarnar el post kirchnerismo, como Massa.

domingo, 7 de abril de 2013

APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA DOCTRINA GELBLUNG


¿Era Chiche Gelblung el que decía algo así como "No permitas que algo tan poco importante como la verdad se interponga entre vos y una primicia", o algo por el estilo?

Acá paso algo vinculado a esto con el asunto éste de los supuestos pedidos de audiencia de Bergoglio a Cristina cuando era obispo de Buenos Aires (catorce, según nos informaban con precisión y exactitud, aunque otros hablaban de diez), y (supuestamente también) sistemáticamente denegados.

Que la relación del kirchnerismo con la iglesia fue y es tirante no es ninguna novedad, y para afirmar eso, era innecesario llevar una seudo contabilidad de pedidos de audiencia supuestamente denegados en forma sistemática, de lo que por otra parte el propio Episcopado nunca se quejaba, por lo menos en público.

Sin embargo la ¿noticia? (¿vále llamarla así cuando se habla de algo que no pasó, sin fuentes corroborables?) apuntaba a una idea: la falsedad intrínseca de Cristina al apresurarse a saludar a Bergoglio por su designación como Papa, cuando antes lo había desairado, "y catorce veces": el número refuerza el argumento, para darle consistencia.

Pero resulta que tanto se batió el parche con los pedidos de audiencia denegados (obviando el dato antes apuntado: desde el Episcopado no hubo quejas al respecto), que forzaron a la propia iglesia católica argentina, a desmentir públicamente que hubiera existido tal cosa.

Incluso aunque la desmentida fuera parte del operativo de replanteo de las relaciones entre la curia local y romana, y el Estado argentino (en el cual los purpurados están tan embarcados como el gobierno, otro dato que soslayan ex profeso las plumas de los medios hegemónicos), lo cierto es que, producido el comunicado de la Conferencia Episcopal con la desmentida, los que propalaron mediáticamente la ¿noticia? de las catorce audiencias denegadas, quedaron pedaleando en el aire.

Y como no son de recular fácilmente, ahora acuden al recurso más a mano del que siempre disponen: echarle la culpa a una supuesta apretada del gobierno a la iglesia (como si los curas fueran fáciles de apretar para decir lo que no quieren decir, y si no pregúntenle a Bergoglio cuando declaró por lo de los dos jesuitas), para que saliera a publicar la desmentida.

Que es más o menos lo mismo (en términos periodísticos) que recursos como "un empresario que no quiso dar su nombre por temor a represalias oficiales" o "altas fuentes del gobierno que pidieron anonimato".

Truchadas, berretadas propias del peor periodismo amarillo de chimentos; pero en éste caso usadas por los supuestos "cronistas serios".   

jueves, 28 de marzo de 2013

SI ESTÁN TAN ENOJADOS, QUE NO COBRE ENTONCES


Leemos en Clarín sobre la supuesta molestia de la iglesia porque desde el gobierno habrían filtrado el nombre del sucesor de Bergoglio al frente del arzobispado de Buenos Aires; y también se dice allí que el Vaticano lo comunicó al Estado argentino, por el concordato firmado en 1966 durante el gobierno de Onganía.

Lo que no dice el artículo es para que la Santa Sede debe comunicar al gobierno de la Argentina cuando va a designar a alguien como obispo, antes de hacerlo.

Y es porque el propio concordato (firmado por la Santa Sede con la dictadura de la Revolución Argentina para terminar con el patronato que le reconocía al Estado la Constitución Nacional de 1853) prevé que se comunique al gobierno "el nombre de la persona elegida para conocer si existen objeciones de carácter político general en contra de la misma.".

Por poner un ejemplo claro, supongamos que al Papa Francisco se le hubiera ocurrido proponerlo como obispo porteño a Von Wernich, aunque sabemos que eso no hubiera podido pasar, porque Bergoglio no tuvo ningún tipo de vínculos con la dictadura.

De todos modos, todavía está corriendo el plazo que contempla el Concordato para que el gobierno haga objeciones si las cree oportunas (en estricto secreto, como lo dice el acuerdo), pero si es cierto lo que dice Clarín que dice la iglesia, en tanto ha filtrado el nombre de Poli, no las haría.

Y del lado de la iglesia, si la molestia por la supuesta filtración (que habrá que ver de donde salió: podría ser de la propia curia, para que luego el gobierno no lo pueda objetar) es tanta; bien podría el nuevo obispo renunciar a cobrar un sueldo del Estado argentino; como explicábamos acá, y bancársela con la colecta de la limosna de los fieles.

Porque si no los curas cuando les conviene (como para designar obispos) quiere separación de la iglesia y el Estado y que no se metan en sus asuntos, y cuando les conviene, te vienen con el sostenimiento del culto.     

jueves, 21 de marzo de 2013

HAY QUE ESPERAR QUE SE DISIPE LA FUMATA


Desde que salió el humo blanco de la chimenea del Vaticano y el señor Burns franchute anunció que Jorge Bergoglio era el nuevo Papa, estamos todos subidos a la calesita, y no nos podemos bajar.

Las exageraciones de los medios -subidos a la papamanía- rankean alto para entrar en la antología del ridículo, como el informe de Román Lejtman sobre el supuesto complot kirchnerista para impedir que el ex arzobispo porteño fuera elegido Papa.

La gente común aporta lo suyo al carnaval, con incoherencias notorias: tipos que hasta ayer nomás protestaban por no poder comprar dólares, criticaban la AUH, o proponía castrar a los pobres (cuando no matarlos, o deportarlos a sus países de origen); hoy descubren la pobreza, y agotan el stock de estampitas de San Franciso de Asís.

Hasta allí, hay en el caso del Papa Francisco un revival del efecto Blumberg, Cobos post voto no positivo, o De Angeli en los piquetes agrogarcas (magnificado por la escala de las responsabilidades a las que accedió Bergoglio); y como tal, muy probablemente destinado a tener el mismo final: consumirse con el paso del tiempo, y la aparición vertiginosa de otra noticia que todos transmitan, o repliquen en cadena. 

En el aspecto estrictamente político (y vaya si el hecho de tener un Papa argentino no tiene una dimensión de tal), Cristina terminó madrugando a la oposición que quería apurarse a fabricar un Papa anti K, a tono con los antecedentes políticos de Bergoglio.

En la entrevista que los reunió (antes de la entronización de Bergoglio) los dos repartieron guiños para todos lados: no me rompan los quinotos con lo que haga o diga el Papa desde Roma, que yo hablo directamente con él si quiero (diría Cristina); no piensen que todos los domingos le voy a dedicar un párrafo expreso del Angelus a la Argentina, para pegarle al gobierno y que ustedes tomen aire, diría Bergoglio.

En el medio, la situación dará lugar a todos los grises posibles, que darán lugar a las más múltiples y variadas interpretaciones, donde todos (oficialistas y opositores) querrán tener su pedacito de Papa propio, por lo menos mientras dure la espuma de la asunción de Bergoglio.

Y hasta algunos analfabetos funcionales (como Majul) se ilusionan con que la ola papal será el clima de época del final del kirchnerismo, obviando lo obvio: Francisco no será candidato en las legislativas, y -como no podía ser de otro modo- no vendrá al país hasta después de las elecciones; cuando habrá que ver además cuanto queda de la euforia por el Papa argento.

Así que los que pensaban sacarse la foto subidos al papamóvil tendrán que pensar en otra estrategia electoral.

La elección del Papa alumbró lo que para algunos (que eligen manejarse con clichés preestablecidos) es una novedad, que es el debate hacia el interior del kirchnerismo sobre que hacer al respecto; acá Mendieta (como siempre) ilumina el asunto y su pluma nos remitimos: el que crea ver ahí el principio de un cisma, entiende poco; no ya del kirchnerismo, sino de política.

Para ponerlo en un ejemplo simplote, el problema no es que Cristina se haya reunido con el Papa (¿alguien puede pensar que no debería haberlo hecho?), sino que el problema sería si -por ejemplo- a partir de la reunión el gobierno diera marcha atrás en su política de derechos humanos, y se terminara el apoyo a los juicios por la verdad. 

Mientras eso no ocurra, se puede reunir veinte veces, porque lo que define a un gobierno son sus acciones, no la agenda protocolar de la presidenta; aunque esté compuesta por reuniones con alto voltaje político.

Y si se quiere una perspectiva más amplia (no ceñida a la cuestión de los derechos humanos, y la responsabilidad de Bergoglio durante la dictadura), el episodio papal debería en todo caso habilitar una vigilancia a futuro para no retroceder en lo que fue -sin dudas- un logro aportado por Néstor Kirchner para la consolidación de la gobernabilidad democrática, al disminuir la influencia de la iglesia (entiéndase bien: en tanto corporación con apetencias y aspiraciones políticas) en la sociedad y en la política, en un contexto de recuperación de la autonomía de ésta, frente a todo tipo de lógicas corporativas.

Que la iglesia intente relegitimarse ante los fieles y la opinión pública (argentina y mundial) para superar sus escándalos, con la expectativa que alienta el nuevo Papa, es perfectamente lógico y responde a sus necesidades. Que desde la política se entre en esa lógica para retroceder en terreno ganado, sería un error que ni oficialistas ni opositores (aunque estos siempre estén despistados en esa materia, como les pasa en su relación con los medios hegemónicos), deberían cometer.

Y el análisis sería incompleto si no reflejara los enormes quilombos internos que enfrenta la propia iglesia, a los que el nuevo Papa se tendrá que avocar de inmediato, y seguramente le insumirán bastante más tiempo que pensar que hacer con la Argentina.  

Quilombos a los cuáles les vino de perillas la designación de Bergoglio y sus "gestos", no tanto porque el nuevo Papa vaya a emprender un programa de profundas reformas de la iglesia (algo que está por verse en que medida quiere y puede concretar), sino porque demostró un formidable manejo de las relaciones públicas, para asordinar -al menos por unos días- los escándalos que precipitaron la renuncia de Ratzinger; y su confesión de que no podía resolverlos. 

Vaya como un ejemplo de los conflictos internos de la iglesia, el propio documento de Aparecida de los obispos latinoamericanos que Bergoglio le entregó a Cristina.

Un documento que contiene párrafos como éste: "Trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial. Es urgente proseguir en el desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social236, prever regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, para la promoción de un comercio justo y la disminución de las barreras proteccionistas de los poderosos, para asegurar precios adecuados de las materias primas que producen los países empobrecidos y normas justas para atraer y regular las inversiones y servicios, entre otros.

(Y) Examinar atentamente los Tratados intergubernamentales y otras negociaciones respecto del libre comercio. La Iglesia del país latinoamericano implicado, a la luz de un balance de todos los factores que están en juego, tiene que encontrar los caminos más eficaces para alertar a los responsables políticos y a la opinión pública acerca de las eventuales consecuencias negativas que pueden afectar a los sectores más desprotegidos y vulnerables de la población."

Casi una declaración de kirchnerismo explícito, con rechazo al ALCA, los tratados bilaterales de inversión y el tribunal del CIADI incluido, y todo.

Pero que está precedido de un discurso del entonces Papa Benedicto XVI donde dijo cosas como éstas: "En América Latina y El Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la doctrina social de la Iglesia".

O sea, ojo con los populismos y esas cosas; que no sabemos para donde pueden disparar. 

Tiempo al tiempo entonces, o -como dice Serrat- cuando pase la euforia, "con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. "