LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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domingo, 16 de octubre de 2022

HECHOS, NO IDEAS

 

Cuando Alberto Fernández participó en forma virtual (por la pandemia) del primer coloquio de IDEA celebrado bajo su presidencia, decíamos acá: "Que en el capitalismo los empresarios a título individual o nucleados en diferentes sellos expresen una visión económica y social pro-mercado acorde a sus intereses y perspectivas de clase, no es un fenómeno argentino, sino mundial. Y que el capitalismo condicione y tensione a la democracia intentando llevar agua para su molino cualquiera sea el resultado de las elecciones, también.".

"Lo que debe ser sin dudas una singularidad argentina es ese círculo vicioso de acontecimientos en loop en el que parecemos atrapados hace décadas: los poderosos gobiernan el país (antes a través del partido militar, ya en democracia cooptando a los partidos populares primero, creando sus propias herramientas electorales después), ponen en práctica su modelo económico y social, produce los estragos que son inherentes a su naturaleza, hay elecciones, ese modelo es rechazado y ellos o sus personeros son desplazados del poder institucional, y volvemos a empezar.".

"A empezar desde un punto de partida cada vez peor o más bajo en términos de derechos, calidad de vida, inclusión social, o distribución inequitativa del ingreso. Y por algún extraño y perverso mecanismo, la regla parece ser que a mayor daño inflingido por las políticas que siempre fracasaron cada vez que se ensayaron -como las que se aconsejan/reclaman/exigen a coro en los coloquios de IDEA-, más pronto, con más énfasis y con mayor desentendimiento de la coyuntura concreta (por ejemplo una pandemia), se vuelve a pedir que se abandone toda idea de que el gobierno de turno aplique las políticas que el pueblo votó, y en cambio reponga las que fueron derrotadas en las urnas.".

Tres años después, estamos en el punto en el que podemos decir que los representantes del poder económico que se reúnen en los coloquios de IDEA lograron, en líneas generales, su propósito: que el gobierno adopte su programa, el que perdió las elecciones, o por lo menos pudieron bloquear la aplicación del que las había ganado. Y todo indica que el punto de partida del que deberá partir el próximo gobierno -por ejemplo en materia de inequidad en la distribución del ingreso- es aun peor del que nos dejó Macri, que ya era malo. 

Porque de lo que más se aseguraron esos mismos empresarios que se reunieron en Mar del Plata -sin que nadie se los impidiera- es de que sus intereses nunca fueran lesionados, por medida alguna del gobierno; y lograron lo que se propusieron, como pudimos ver hace poco con el dólar soja, y antes con las tarifas de internet, cable y celulares, o la política de retenciones a las exportaciones.

Y para eso fue decisiva la actitud de Alberto Fernández, desde el principio y hasta en la propia cita de Mar del Plata: donde algunos creyeron ver un presidente que les cantó las cuarenta, nosotros vimos a alguien que les estaba reclamando que hizo todo lo que le pidieron, tratándolos muy bien, y no le correspondieron. Hasta se hizo tiempo -con gran miserabilidad de su parte- para sugerir sin decirlo con todas las letras, que en su gobierno no hubo corrupción, como en los de Néstor y Cristina; de los que pareció olvidar que fue jefe de gabinete.

De hecho, el presidente celebró el lema del encuentro (que invitaba a que todos cedamos algo para el bien del país), diciendo que para él ceder es señal de fortaleza, y no de debilidad, como la mayoría suponemos, y como es en realidad. El problema es que los empresarios (los mismos que se reúnen en IDEA a tomarle examen al poder político) no cedieron nada, ni parecen muy dispuestos a hacerlo.

La guerra contra la inflación que el presidente anunció nunca llegó siquiera al estado del retiro de embajadores, o la ruptura de relaciones diplomáticas, y el gobierno jamás estuvo dispuesto a llevarla adelante, usando los recursos institucionales de que dispone para eso: no se aplicó en ningún caso la ley de abastecimiento ni la de defensa de la competencia, ni siquiera herramientas mucho menos potentes como la ley de góndolas, a las que se le habían asignado cualidades mágicas en la materia, pero fue olvidada.

Los resultados están a la vista: la inflación está hace meses instalada cómodamente por encima del 6 % mensual sin señales de bajar drásticamente, con alta incidencia del aumento del precio de los alimentos, medicamentos y bienes esenciales; y tampoco desde el gobierno siquiera se anuncian medidas para contenerla, o para compensar a los sectores a los que más afecta, por vía de las políticas de ingresos: por decir algo, ni siquiera se volvió a hablar del bono alimentario que se financiaría con parte del mayor producido de ingresos por retenciones por el incremento de las exportaciones tras el dólar soja.

Para concluir: el problema entonces no es si el presidente va o no al coloquio de IDEA (aunque no ir era una decisión, e ir implica un mensaje), y lo que dice o no una vez allí. El problema sigue estando (ahora y siempre) en lo que hace, o deja de hacer. De hecho, es a eso y no a lo que dice que le presta atención el poder económico que se reúne en IDEA, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, y alguno se haga el ofendido por los dichos presidenciales.

Tuit relacionado:  

sábado, 19 de junio de 2021

LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO Y A LOS HOMBRES

 


Hace poco decíamos en ésta entrada: "...el bloque adversario está consolidado como tal más allá del nivel de puterío actual de su expresión dirigencial en sentido político partidario. Y está consolidado porque su conducción real (el poder económico) es inmune a los resultados electorales, y dispone de los medios (de producción y de construcción de sentido) para conducir las cosas a su conveniencia, todo el tiempo que media entre una elección y otra.

Frente a eso, nosotros solo tenemos las herramientas del Estado y de la política, y debemos emplearlas con inteligencia, y al mismo tiempo con coherencia: en el sentido para el que fuimos votados, para que la coalición social que se expresó en las urnas en agosto y octubre del 2019 perdure en el tiempo y se solidifique; y para que el bloque de poder que tenemos pierda gravitación y poder de daño, en la medida de lo posible. Si se sabe ver, las medidas que hay que tomar son las mismas, para conseguir ambas cosas.

Y allí es donde el gobierno parece acusar su mayor déficit, funcionando a dos velocidades: por un lado una morosidad ostensible en tomar medidas que afecten al poder real aun éstas permitan al mismo tiempo consultar los intereses de su propia base electoral (por ejemplo aumentar retenciones para desacoplar los precios internos de los internacionales, en especial de alimentos), o disminuir el poder de fuego del adversario (reponer la ley de medios, mutilada por DNU de Macri, por caso).".

Relacionado, leemos en La Política Online que desde el gobierno vinculan el proyecto presentado en la semana por  Guillermo Lipera (del Colegio de Abogados de la calle Montevideo e IDEA) para reformas en la justicia y el Consejo de la Magistratura, con la ofensiva de la nueva conducción de la UIA a cargo de Daniel Funes De Rioja.

La iniciativa es apoyada por la AmCham (la Cámara que agrupa a las empresas yanquis que operan en el país), el Foro de Convergencia Empresarial y la AEA; y tiene a disminuir la participación de los poderes electivos (en especial del Congreso) en el Consejo, especulando a su vez con que la Corte falle una causa que tiene dormida desde 2013, sobre la reforma aprobada durante el gobierno de Cristina. Es la respuesta a la frustrada reforma judicial del gobierno, y un intento del poder real por reforzar su control sobre el proceso de nominación de los jueces, y el Poder Judicial en general; como reaseguro de la defensa de sus intereses.

Pero el gobierno no puede quedarse en el comentario de las cosas, o atrapado en una puja de aparatos entre ese poder corporativo y los supremos cortesanos, que administran sus tiempos para conservar su influencia y poder de chantaje sobre la democracia y los poderes elegidos por el pueblo. Los movimientos del enemigo son sabidos, y en la medida de lo necesario, coordinados.

Cosa (coordinación y organización) que está faltando de éste lado: esta misma semana el ministro de Economía (de quien no se conocen en los últimos tiempos medidas concretas, sino ideas y conceptos más o menos felices, según las circunstancias) fue a rendir examen a un evento convocado por la misma novel conducción de la UIA, que apoya estos ensayos pseudo golpistas, o destinados a reforzar la injerencia del poder "real", en la misma medida en que se recorta el de las instituciones legítimas de la república, surgidas del voto popular.

A la necesidad de un plan económico de recomposición de ingresos de los sectores populares (vía lucha contra la inflación, y mejoras en los salarios y jubilaciones), se suma la de un plan político de todos los actores del FDT, que supere la mera perspectiva electoral, aunque la contenga. Hay que apostar a la organización y -en la medida que la pandemia lo permita- la movilización para frenar de cuajo estas maniobras; que como la nota indica, se originan no solo en el apetito irrefrenable de control del poder económico, sino en que se percibe la debilidad del gobierno, y se obra en consecuencia.   

viernes, 16 de octubre de 2020

EL ELENCO ESTABLE

 

¿Quién habrá sido el genio del mundo mundial que le aconsejó al presidente participar, aun de modo virtual, en el coloquio de IDEA? ¿O acaso la idea se le ocurrió a él mismo, en su afán de autoflagelarse en escenarios adversos con la esperanza de convencer a los que no quieren ser convencidos? Quien haya sido, lo (o se) sometió a la estudiantina irrespetuosa de un grupo de ricachones frustrados por el fracaso de su apuesta electoral el año pasado, que lo verdugueaban en el muro de Facebook del evento mientras hablaba

A veces hay que cuidar ciertas formas, y respetar las instituciones, la investidura presidencial y sobre todo, a los que votamos a éste gobierno: da como un poco de bronca (rompe las pelotas, bah) escuchar monsergas de los que bancaron hace menos de un año a un gobierno que hizo mierda todo prolijamente -algunos de ellos militaron la reelección de Macri abiertamente- y hoy, en plena pandemia, fingen demencia como si los cuatro años anteriores no hubieran pasado, y parecen tener soluciones para todos los problemas.    

Que en el capitalismo los empresarios a título individual o nucleados en diferentes sellos expresen una visión económica y social pro-mercado acorde a sus intereses y perspectivas de clase, no es un fenómeno argentino, sino mundial. Y que el capitalismo condicione y tensione a la democracia intentando llevar agua para su molino cualquiera sea el resultado de las elecciones, también.

Claro que una cosa eso cuando sucede en sociedades donde el sistema político -más allá de la variedad de la oferta- tiene consensos básicos que nadie se atreve a abandonar, y por eso los presiones empresariales son más discretas; y otra muy distinta cuando justamente la contradicción entre los intereses de los grupos minoritarios más poderosos y el grueso de la sociedad son parte central del debate, de las identidades políticas y por ende, de las decisiones electorales. Como pasa por ejemplo en la Argentina, sobre todo desde la irrupción del peronismo hace ya 75 años.

Lo que debe ser sin dudas una singularidad argentina es ese círculo vicioso de acontecimientos en loop en el que parecemos atrapados hace décadas: los poderosos gobiernan el país (antes a través del partido militar, ya en democracia cooptando a los partidos populares primero, creando sus propias herramientas electorales después), ponen en práctica su modelo económico y social, produce los estragos que son inherentes a su naturaleza, hay elecciones, ese modelo es rechazado y ellos o sus personeros son desplazados del poder institucional, y volvemos a empezar.

A empezar desde un punto de partida cada vez peor o más bajo en términos de derechos, calidad de vida, inclusión social, o distribución inequitativa del ingreso. Y por algún extraño y perverso mecanismo, la regla parece ser que a mayor daño inflingido por las políticas que siempre fracasaron cada vez que se ensayaron -como las que se aconsejan/reclaman/exigen a coro en los coloquios de IDEA-, más pronto, con más énfasis y con mayor desentendimiento de la coyuntura concreta (por ejemplo una pandemia), se vuelve a pedir que se abandone toda idea de que el gobierno de turno aplique las políticas que el pueblo votó, y en cambio reponga las que fueron derrotadas en las urnas.

Es como que les cuesta cada vez más disimular que la democracia los incomoda, porque es un sistema donde cada hombre vale un voto, y no importa cuanto tenga cada uno en la cuenta bancaria; y tampoco es una asamblea de accionistas donde el que más capital y acciones tiene, es el que impone las decisiones, aunque sea uno solo, y el resto muchos. Y si no nos creen, miren el video de Macri al pie del post.

No por algo fueron siempre no solo los que aportaron cuadros civiles a los gobiernos militares, sino los que directamente instigaron los golpes de Estado, y se beneficiaron de ellos: es más fácil manejar el país a través de tres tipos de uniforme, que un montón de tipos elegidos por la gente, pero ojo: desde 1983 se las arreglaron bastante bien para adaptarse a los nuevos tiempos, y seguir haciendo lo suyo. Y en eso los que se juntan en IDEA son, desde sus orígenes, unos auténticos expertos.

He allí todo el "misterio" y el meollo de la "desconfianza" de los empresarios hacia el gobierno (cuando no lo pueden manejar, o colonizarlo), que sería la razón por la cual no invierten, no pagan impuestos, fugan capitales y esas cosas. No es porque sean unos hijos de puta que solo se miran el propio ombligo, no señor: "No soy yo, sos vos", sería. Tuit recontra relacionado:           

sábado, 19 de octubre de 2019

SE COMPLICA EL PLAN "ROBERTO CARLOS"


En una muestra absoluta de alienación social, política y democrática, el "Foro de Convergencia Empresarial" y la cámara que nuclea a los bancos (que están sin dudas entre los grandes ganadores del modelo macrista) preparan un insólito documento dirigido a Alberto Fernández como casi seguro futuro presidente, en el que piden la continuidad en funciones de funcionarios que estuvieron a cargo de organismos claves del gobierno de Mauricio Macri: el Banco Central, la AFIP, la AFI (sí, Arribas, el jefe de los espías), la Oficina Anticorrupción (sí: van a pedir que siga Laura Alonso), la ANSES, la Procuración del Tesoro, el Consejo de la Magistratura, la Auditoría General de la Nación (desconociendo que en esos casos los cargos se distribuyen entre oficialismo y oposición), la Sindicatura General de la Nación (el control interno del Poder Ejecutivo) y la Unidad de Información Financiera, entre otros.

Es decir, todos lugares desde los cuáles el macrismo persiguió opositores, facilitó negocios (propios y de esos mismos sectores que ahora piden continuidad), saqueó el sistema previsional, favoreció la fuga de capitales, miró para el costado en las grandes maniobras de evasión y lavado de dinero, o desistió de la defensa de los intereses del Estado en juicio, entre otras cosas. Confirman así que aunque ahora quieran ensayar garrochazos para acercarse al candidato triunfante en las PASO, éste fue su gobierno, y por ende, también su fracaso estrepitoso, tanto como el de Macri; que al fin y al cabo no fue más que su instrumento.    

Pero la cosa no termina, ahí, y lejos de cualquier atisbo de autocrítica, exigen (ese es el término apropiado) que AF de a conocer su gabinete, le quieren elegir los miembros, operan a favor o en contra de uno u otro candidato a ministro, reclaman que tras las elecciones se "apure la transición" (¿que Macri se vaya antes, que exista un cogobierno antes de diciembre?), para poner en marcha "su" plan, que era el de Macri ("lo mismo pero más rápido"), o sea, el que fue derrotado en las PASO y volverá a ser derrotado en las generales, posiblemente por un margen mayor, según ellos mismos admiten.


Otros, como Cristiano Rattazzi, el fiscal de "Cambiemos" en La Matanza, van aun más lejos, y metidos a sommeliers de peronismos, reclaman que vuelva el menemismo; como si no fuera justamente eso lo que, en líneas generales, vino gobernando desde el 2015 para acá, y lo que fue derrotado en las elecciones. Eso sí: no se privan de aclarar que son amigos de Alberto, y lo van a apoyar.


Los empresarios del campo privilegiado (al menos la parte de ellos que no sostienen aun sus vínculos indisolubles con el macrismo, como la Sociedad Rural), se manifiestan dispuestos a colaborar en el plan de lucha contra el hambre, pero eso sí: a título de donación, e imponiendo condiciones.

Condiciones que son conocidas, porque son siempre las mismas: rebaja de retenciones, o archivo de toda idea de subirlas para capturar para el Estado parte de la renta extraordinaria generada por la devaluación, apertura irrestricta de las exportaciones, nada de regulación o controles del precio de los alimentos básicos, ni mucho menos fijación de cupos, o garantías de abastecimiento del mercado interno a precios razonables. Dejen, muchachos, no ayuden más.


En el mismo coloquio de IDEA, ese antro de la reacción antidemocrática, el embajador de los Estados Unidos en el país manifestó la preocupación de su gobierno por la postura de Alberto sobre Venezuela, y su idea de salir del grupo de Lima para encarar un diálogo multilateral conforme a la idea que expresaron los gobierno de Uruguay y México: para el ex juez Prado, eso es "inaceptable", porque supone sentar a Maduro a la mesa de negociaciones, y -esto no lo dice pero lo sugiere- descartar la posible intervención militar contra su gobierno, una de las opciones que se manejan en ese grupo; para la cual se ha recurrido incluso al TIAR.

El mismo TIAR que su país descartó aplicar a pedido de la Argentina en el 82', por Malvinas. Y ya que hablamos de Malvinas, en el mismo evento y sin que se sepa que ningún empresario lo reprendiera o le saliera al cruce, el embajador inglés también se mostró preocupado, en este caso por la definición del candidato del FDT de dar marcha atrás con los acuerdos firmados por Macri con el Reino Unido; lo que no sería más que poner las cosas en su cauce correcto: el del sostenimiento del reclamo soberano del país sobre las islas por la vía diplomática, como manda la Constitución Nacional.


Y para terminar el repaso de noticias que aparecieron en los diarios de ayer y de hoy, el FMI ratifica que no desembolsará el tramo pendiente del stand by hasta después del cambio de gobierno, y previo conocer en detalle el plan económico de Alberto Fernández. 

O sea, el mismo FMI que le entregó sin chistar 50.000 millones de dólares a Macri para financiar su intento de reelección, que se destinaron a la fuga de capitales violando su propia carta orgánica, y a cambio de cumplir metas que nunca se cumplieron y fueron renegociadas cuatro veces, ese FMI ahora quiere "un plan consistente" para abrir la billetera.


Si algo tienen en común todas estas noticias de actualidad, es que significan la puesta en marcha del "plan de educación presidencial" del que habla Horacio Verbitsky cuando dice que los factores de poder interno y externo intentan condicionar al futuro gobierno, antes de que asume e incluso antes de que sea formalmente electo.

Esta claro que la elección de AF como candidato por parte de Cristina tuvo por objeto establecer un perfil de alguien moderado y dialoguista, capaz de tender puentes no solo hacia la política, sino a muchos de esos factores de poder con los que el kirchnerismo sostuvo agrias disputas en el pasado; para ampliar así las bases de sustentación política del futuro gobierno.

Pero también está muy claro -como dijimos acá- que esos sectores juegan siempre a fondo y según sus propias reglas, que rara vez son las de la democracia. Por más que Alberto intente muchas veces lanzar señales tranquilizadoras para todos para que no le empiojen la transición más de lo que seguramente lo hará Macri en su desbandada final, la idea de tener -como Roberto Carlos- "un millón de amigos" no es realista en política, porque queda claro que muchas veces aunque vos no tengas ganas de pelearte con nadie, eso no significa que nadie quiera pelearse con vos. Tuits relacionados:     

lunes, 2 de septiembre de 2019

LA VUELTA DE UN CLÁSICO


Entre las más impresionantes escenas de la descomposición final del régimen macrista, están sin dudas los garrochazos de los empresarios que hasta ayer nomás apoyaban (y financiaban) el proyecto de reelección de Macri, y hoy están desesperados por tender puentes con Alberto Fernández.

Empresarios que en muchos casos se forraron ampliamente los bolsillos en estos años de padecimiento para las mayorías, pero también están aquellos a los que les fue mal, pero su conciencia de clase (garca) y sus anteojeras ideológicas pudieron más, y lo siguieron bancando. Hasta que la certeza del estrole del proyecto reeleccionista contra la realidad era absoluta e inmodificable.

En todo el recorrido, los tipos jamás cambiaron el discurso: el rumbo era el correcto, pero había que ir más rápido y a fondo, y los problemas del país se soluclionaban achicando el Estado, reduciendo o eliminando impuestos y flexibilizando las normas laborales. El mismo núcleo duro de ideas con que esa misma clase sostuvo a Martínez de Hoz, Cavallo y todos los golpes de Estado producidos desde 1955 a la fecha.

No existió ni existirá (por ende es inútil esperarlo) el más mínimo atisbo de autocrítica, o revisión de sus esquemas mentales: por el contrario y tal como hacen los econochantas liberales que por estas horas vuelven con la cantinela de que no fracasó el modelo sino sus ejecutores, los empresarios más importantes del país ahora intentan asociar al futuro gobierno de Alberto Fernández con el fracaso de Macri (que es el de ellos también), para así asegurarse de que no pueda tomar ninguna medida que lesione sus intereses, o les haga pagar los costos de la crisis.

Así por ejemplo aparecen las apelaciones al "patriotismo" y a dejar de lado los intereses sectoriales, como cuentan acá en La Politica Online que hacen los empresarios nucleados en IDEA, reservorio de garcas si los hay; donde hace pocos días recibieron a Macri como si nada hubiera pasado.

El gobierno de Macri ha sido tan desastroso que incluso destruyó el valor de las empresas, y así como algunas de ellas ganaron muchísimo dinero, muchas (incluso de las más importantes) se endeudaron en dólares (otra característica de este tipo de modelos: promover irresponsablemente el endeudamiento privado) y vieron caer en picada el valor bursátil de sus empresas al compás de la crisis, poniéndolas a tiro de que cualquiera con moneda dura disponible las compre por centavos.

Son esos problemas, y no ningún súbito brote de patriotismo cuya noción desconocen, lo que mueve a estos muñecos a ensayar ahora llamados a los grandes acuerdos nacionales entre el gobierno al que apoyaron (porque gobernó para sus intereses de clase) y aquellos que hasta ayer nomás catalogaban como la encarnación misma del mal.

Porque en esta eterna transición hasta el 10 de diciembre en que asuma el nuevo gobierno lo que está en disputa es hasta cuanto se agravan la crisis y sus consecuencias, y sobre todo, quien paga los platos rotos: nuestra "clase dirigente empresarial" tiene vasta experiencia en ese rubro, para hacérselos pagar a otros.

De hecho, en las situaciones de crisis se mueven como peces en el agua, y siempre aprovechan para obtener beneficios que en circunstancias normales les costaría más conseguir: condonaciones, pesificaciones o estatizaciones de deuda, rescates estatales, moratorias, blanqueos, seguros de cambio, la lista es más o menos conocida. Y en eso andan ahora, como siempre.

Si verdaderamente tuvieran patriotismo y generosidad como dicen, no tendrían problemas por ejemplo en pagar más impuestos (sobre todo los que pertenecen a los nichos favorecidos por este modelo agonizante) o resignar la fuga de divisas al exterior, pero si no se los obliga, nada de eso sucederá.

sábado, 20 de octubre de 2018

NI DE REBOTE SE LES CAE UNA IDEA


Varias veces hemos hablado acá de la exasperante decrepitud intelectual de nuestra élite empresarial, de su escasa (por no decir nula) vocación por el desarrollo nacional, su cultura parasitaria , fugadora y rentística sin vocación innovadora ni actitud realmente burguesa en el sentido de clase dinámica, capaz de impulsar avances incluso dentro de los marcos del capitalismo. La última de ellas acá, a propósito del reciente documento del Foro de Convergencia Empresarial, y muchos otros con más talento que nosotros han descripto antes el fenómeno, una constante estructural de nuestro derrotero histórico.

Una élite más por peso económico y capacidad de lobby sobre el sistema institucional, que por brillantez intelectual: por el contrario, abruma su escaso bagaje de ideas y propuestas, siempre limitadas a dos o tres latiguillos que sobreviven a las crisis y las coyunturas, y parecen ser válidas siempre: baja de impuestos, achicamiento del Estado, reforma laboral flexibilizadora.

Ideas que resisten toda evidencia empírica derivada de su aplicación concreta (como la actual crisis), y que parecen solo cumplir la función de pliego mínimo de coincidencias entre las distintas fracciones del capital, para barrer bajo la alfombra las contradicciones que tienen entre sí, en lugar de discutir como superarlas o integrarlas de un modo eficiente en un modelo productivo de desarrollo.

Si hay un lugar donde toda esa patología social queda expuesta con absoluta transparencia, es el coloquio Anual de IDEA, convertido en una especie de ceremonia religiosa a la cual la cúpula del empresariado asiste con el rigor de precepto bíblico, para reafirmar su credo. Para peor este año, asumiendo ya desde el propio lema de la convocatoria el catecismo de autoayuda duranbarbista, para convertirse en el virtual lanzamiento de la campaña electoral del oficialismo. 

Y donde faltan las ideas (pese al nombre de los convocantes), sobreabundan los psicologismos berretas: todo termina reducido a una cuestión de “expectativas”, “confianza”, y mucha necesidad de “brindar señales claras para eliminar la incertidumbre electoral”; es decir amputar el corazón mismo de la democracia, que por definición es incertidumbre.

La idea de que este país funcionaría bárbaro aplicando cierto núcleo de ideas (esas mismas que, cada vez que se aplican hacen estragos, como está pasando ahora) si no se entrometieran la política y las elecciones es tan idiota que no merece siquier analizarse, pero es bien ilustrativo del nivel mental promedio de el núcleo duro de nuestra élite empresarial.

Esa misma clase que ahora quiere darse un baño purificador en el Jordán de la honestidad para -cuadernos mediante- prometernos que no darán más coimas ni aportes en negro a las campañas de los partidos, mientras están presionando al sistema político para conseguir un segundo blanqueo de capitales, en apenas tres años.

O que se queja de que la economía es un desastre, las tasas están por las nubes y la actividad cae en picada mientras sube la inflación sin parar, pero al mismo tiempo piden ratificar el rumbo porque es el correcto y son optimistas sobre el futuro, sin ningún anclaje lógico con los datos concretos de la realidad.

Y así piden la reelección de Macri y apuestan a ella, básicamente porque es uno de los suyos, y exigen una reforma laboral para conseguir salarios aun más deprimidos, y condiciones de trabajo aun más precarizadas; revelando así que desconocen incluso las reglas básicas de funcionamiento de la economía capitalista; o sea como funciona la demanda agregada, cuáles son sus principales componentes, y cual es el peso específico que tienen en el crecimiento el mercado interno, los salarios, el consumo y las exportaciones. Pedirles que entiendan como juega la inversión sería demasiado, porque su cabeza está puesta en la veloz extracción del mayor excedente posible, para valorizarlo financieramente y fugarlo.

Protestan por los “70 años de peronismo” y el único peronismo que les resulta tolerable es el que se olvida de sí mismo para adoptar su programa de Estado chico, sin capacidad de arbitraje, y fuerza laboral hambreada y flexibilizada; sin advertir que el único que verdaderamente comprendió como funcionaba la cosa fue el propio Perón (que ya entonces debió suplir desde el Estado la ausencia y deserción de una verdadera clase dirigente), desde aquel célebre discurso en la Bolsa de Comercio en 1944; en el que los teóricos del marxismo solo vieron una muestra del carácter conciliador de su doctrina. Tuit relacionado:

sábado, 14 de octubre de 2017

JUSTO LO QUE ESTABA HACIENDO FALTA


Leemos en Ambito Financiero que en esa “tormenta de malas ideas” que es el coloquio de IDEA, hubo un apartado especial dedicado al financiamiento de la política, conducido por el CIPPEC, Poder Ciudadano y la RAP.

Sí, la misma RAP (“Red de Acción Política”) que hace poco en el programa ADN se demostraba que es una tapadera de la CIA y la NSA yanquis, para tener en todos los países de América Latina políticos que coman de su bolsillo, sin importar de que partido sean.

No hablemos ya de los mordedores del monedero público del CIPPEC, o la maravillosa “Poder Ciudadano” que nos legara a la incomparable Laura Alonso.

La cuestión es que en el cónclave “los empresarios” (¿cuáles, quiénes?) presentaron un proyecto de ley para eliminar las restricciones que hoy existen, y que impiden que las empresas financien a los partidos políticos.

La prohibición data del 2009, cuando la Ley 26.571 (la reforma política impulsada por Cristina que estableció las PASO) modificó a la Ley 26.215 (2006) de financiamiento de los partidos políticos, incorporándole el artículo 44 Bis que prohíbe expresamente que los partidos reciban aportes de personas de existencia ideal; lo que incluye a las sociedades, asociaciones civiles y fundaciones.

Profundizó así las restricciones que ya existían en el artículo 15 de la ley original del 2016, que referían a las empresas concesionarias de servicios públicos de la nación, las provincias, los municipios o la ciudad de Buenos Aires, las que explotasen juegos de azar, las personas jurídicas extranjeras sin sede en el país, los gobiernos y entidades públicas de otros países, y las entidades sindicales, empresariales o patronales.

La excusa para presentar el proyecto es que la justicia electoral (es decir, los impresentables jueces de la Cámara Nacional electoral) dicen que no cuentan con la cantidad de personal necesario para controlar los gastos de campaña de los partidos, y calculan que el 80 % de los mismos en promedio son en negro, sin comprobantes o documentación que los respalden.

Es decir que lo que están proponiendo ahora es legalizar esa situación permitiendo los aportes, en lugar de mejorar los controles y hacerlos efectivos; y la iniciativa vendría acompañada con otros “chiches” caros al oenegeísmo noventoso, a saber: “Prohibir las inauguraciones durante las campañas, despersonalizar los avisos pautados en medios (con críticas al manejo kirchnerista), monitoreos "on line" para la rendición de gastos electorales, bancarización (hasta con tarjetas de crédito) para donaciones, y mayores plazos fueron parte de los ejes de discusión de la iniciativa. Límites máximos de dinero y exclusión de quienes tengan conflictos de interés directo, además de sanciones, completaron el panorama.”.

Si se habilitaran los aportes privados (de las empresas) al financiamiento de los partidos políticos, se profundizaría aun más la desigualdad en la disponibilidad de recursos para las campañas, y no hace falta ser adivino para saber en beneficio de quien, como tampoco a cambio de que “contraprestaciones”.

En el país de la Fundación Suma de Michetti y el gabinete de los CEO´s con conflictos de intereses a cada paso, ya no alcanzaría -al parecer- con que el poder económico haya colonizado el Estado para ponerlo a su servicio, sino que ahora podría hacer un leásing con los partidos, “comprándolos” de a poco para poder utilizarlos en el momento oportuno, a favor de sus intereses: un claro retroceso para una democracia que ya viene bastante cascoteada últimamente, acumulando un retroceso tras otro.

Un ejemplo de pago chico: acá en Santa Fe la Ley provincial 6898 de partidos políticos no prohíbe los aportes de las empresas, ni siquiera de las que son concesionarias de servicios públicos; y así fue como hace poco supimos que Monticas (la empresa de transporte que protagonizó la tragedia de la ruta 33) había aportado a lascampañas del socialismo.

Algo que quizás todavía le siga rindiendo frutos, de lo contrario no se entiende como desde el 2015 para acá llevan varios incendios intencionales en los que se quemaron 90 coches para cobrar seguros y borrar rastros, sin consecuencias.

viernes, 13 de octubre de 2017

EMPOMÁNDONOS: EL COLOQUIO DE LA IDEA FIJA


Como es sabido por estos días sesiona en Mar del Plata el coloquio de IDEA, la peregrinación anual que congrega a lo más granado de la Argentina garca, en este caso para celebrarse a sí misma porque están en el gobierno, y van por mas.

Las crónicas dan cuenta del optimismo y la euforia que reina entre los empresarios, que gastan a cuenta de un rotundo éxito electoral de “Cambiemos” el próximo 22, y que exigen a partir de allí que el gobierno de Macri ponga el pie en el acelerador y vaya más a fondo con las reformas estructurales, con la flexibilización laboral primera en la lista de prioridades: “es ahora o nunca” habría dicho -palabras más, palabras menos- Cristiano Ratazzi, y tiene razón, es difícil que se les vuelvan a alinear todos los planetas para colarla. 

Según las crónicas periodísticas del evento, los empresarios celebran el “nuevo clima de libertad” en el que pueden “hacerle críticas al gobierno, sin temor a ser perseguidos”, tanto que algunos se animaron a hacer una “autocrítica silenciosa”, como nos cuenta acá Liliana Franco en Ambito (¡en tu cara, Chino Navarro!)

El programa de la cumbre garca es algo alucinante, tanto que no dan ganas de perdérselo. Al respecto, leemos en El Cronista: “Durante el almuerzo exclusivo para las máximas autoridades de empresas patrocinantes y autoridades de IDEA el tema será el financiamiento de la política.”.

O sea, luego del caso Odebrecht y la ley de “responsabilidad penal empresaria" están recalculando como serán los mecanismos de la cometa, de acá en más, para estar seguros y no pasar sobresaltos.

En un muy interesante panel bajo el título “Deuda social: historias de transformación”, los asistentes podrán escuchar los consejos del doctor Abel Albino, fundador de la Fundación Conin; de Cris Morena, presidenta de Cris Morena Group y de Horacio Rodriguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño. Difícil encontrar expositores más calificados para tan importante problemática.

Para el que le interese el tema “Testimonio de transformación”, Graciela Fernández Meijide cuenta allí como se transformó de activista por los derechos humanos, en la versión arrugada de Cecilia Pando; y si les quedan ganas, háganse un tiempo para una Sesión interactiva” (¿) con Jorge Lanata, que osadamente puso en su tarjeta de presentación “periodista”; y se dio el lujo de cagarlos a pedo por no haberse levantado en armas durante el kirchnerismo para impedir los atropellos de Moreno contra los directivos de Papel Prensa. ¿Le habrán devuelto las puteadas, ya que la sesión era "interactiva"?

Bajo el enigmático título “El juego de las superficies”, Marcos Galperín, fundador y CEO de Mercadolibre, y Paolo Rocca, presidente de Organización Techint (o sea, los dos empresarios que con más vehemencia vienen reclamando hacer en el país una reforma laboral a la brasileña) acaso nos expliquen el tamaño que alcanzaría nuestra dilatación anal, si la propuesta prospera.

Con el menos enigmático título de “El juego de la cooperación”, Miguel Gutiérrez, presidente de YPF; Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina y CEO de Toyota Venezuela; Guillermo Pereyra, secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, y Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA, nos explicarán como es eso de “comerse el elefante de a bocados” que dijo hace unos días el ministro Triaca; porque da la casualidad -vea señora- de son justo los dos sectores (industria petrolera y automotriz) donde el gobierno logró sellar acuerdos entre empresarios y sindicatos para imponer....sí, adivinaron: la flexibilidad laboral, que sería como el tema dominante de la juntada, digamos.

Para que no se diga que todo es el vil metal y desapareció la preocupación por las instituciones, en el taller de trabajo “Justicia, la agenda urgente”, Diana Cohen Agrest, presidenta de Usina de Justicia (y autora de la idiotez conocida como “garantoabolicionismo”), Miguel Piedecasas, vicepresidente del Consejo de la Magistratura y hombre de la UCR santafesina marca Corral, explicarán como la depuración de las instituciones exige clavar en una pica la cabeza de un kirchnerista diferente, todos los días, sin importar demasiado las formas.

Cerrará el panel Guillermo Lipera, del Colegio de Abogados porteño de la calle Montevideo, es decir el que dio apoyo y cuadros a todos los golpes de estado en el país, y hoy es parte de la fuerza de choque del gobierno en Comodoro Py.

Y para que no se acuse al evento de falta de pluralidad de voces, también hay lugar para las distintas tonalidades de amarillo PRO en la actividad intitulada “El Congreso en la transformación de la Argentina”; donde departirán amablemente -y sanguchitos mediante- Diego Bossio, Graciela Camaño, Emilio Monzó, Mari Negri y Miguel Ángel Pichetto; explicándonos como abaratan los costos de la democracia, convirtiendo a las elecciones en un simple pasatiempo para distraernos un domingo de lluvia, sin posibilidad alguna de que -gane quien gane- aplique otro plan económico que no sea justamente el que sugieren los empresarios que todos los años se reúnen en el Coloquio de IDEA.

¿No les dan ganas de salir corriendo ya a sacar pasaje para Mar del Plata, para no perderse nada, o por lo menos llegar al cierre a cargo de Macri?

martes, 11 de octubre de 2016

SI NO LLEGAMOS ARRANQUEN NOMÁS


A partir de mañana arranca en Mar del Plata el Coloquio de IDEA, ver acá el programa completo; del que surge que será inaugurado por Macri, el primer presidente en visitar ese antro desde el 2000.

Y los organizadores no escatiman esfuerzos para sumar lumbreras, como se puede ver:


Tampoco se andan con eufemismos, y convocan a "debatir" sobre un "nuevo orden político" a todas las ramas del macrismo: macristas entusiastas como Corral, macristas "críticos" como Massa, macristas funcionales como Pichetto o macristas "progre" como Stolbizer.

Toda gente entusiasmada con el proceso que se abre en el país, lejos del populismo y excepcionalidad kirchnerista.

Como decíamos acá hace un tiempo, las expresiones de un nuevo consenso del que estamos explícitamente excluidos. Enhorabuena que así sea.

Así que si no llegamos a tiempo, arranquen nomás sin nosotros, no nos van a echar de menos y se van a sentir más cómodos.

lunes, 19 de octubre de 2015

LOS EMPRESARIOS Y EL NEGOCIO DE LA VICTIMIZACIÓN


Leés así como al pasar que el coloquio de IDEA cerró con una profunda autocrítica empresaria, y pensás que pudo ser por su complicidad con la pasada dictadura; pero enseguida te acordás que hace poco fueron saliendo a uno (la conducción de la UIA primero, la AEA y el Foro de Convergencia Empresarial después) con los tapones de punta contra la iniciativa que discute el Congreso para crear una comisión bicameral que investigue justamente eso, y lo descartás.

Suponés que entonces que la autocrítica pudo haber sido por haber bancado explícitamente durante la dictadura y el menemismo políticas económicas que destruyeron el aparato productivo, quebraron industrias y fundieron empresas, favoreciendo además la concentración y la extranjerización, pero también lo descartás; porque leíste en estos mismos días del coloquio de IDEA que lo volverían a hacer: de hecho, el conjunto de medidas que le están "sugiriendo" al nuevo gobierno (ver por ejemplo acá) no son sino la exacta repetición de esas mismas políticas; una y otra vez aplicadas, con los mismos -y nefastos- resultados.

Y con toda seguridad la "autocrítica" empresarial tampoco es por haber reincidido en su ya endémica y estructural tendencia a la fuga de capitales del país; porque hace poco salieron también en bloque a oponerse al desplazamiento de la cúpula del HSBC por el Banco Central; por haber montado la plataforma financiera para que se fugaran capitales del país a través de cuentas secretas en la filial suiza del banco.

Descartado todo eso, vemos en ésta lisérgica nota de La Nación que -luego de una sesión de espiritismo con la ex senadora Estenssoro- la "autocrítica" fue por haber permanecido en silencio" durante los años kirchneristas, ante los atropellos contra el sector empresarial; de allí la exaltación de Aranguren (el ex CEO de Shell, candidato de Macri a conducir YPF) por sus célebres enfrentamientos con Guillermo "Polémico" Moreno.

Ahora bien, un simple repaso por los balances anuales de las principales empresas nucleadas en IDEA y todos estos sellos de goma del establishment marcan a las claras que -parafraseando a Alsonfín- a estos "gorditos" no les fue nada mal en todos estos años: por el contrario, la levantaron con pala; aun cuando está claro que sus deseos íntimos eran hacerlo con retroexcavadora, y de allí su tirria con el kirchnerismo, al que claramente detestan.

Tanto que su programa explícito -ése que están pretendiendo imponer a quien gane las elecciones- es ni más ni menos que el desmontaje prolijo y puntual de las principales medidas que se tomaron desde el 2003 para acá: acá los amigazos del Foro de Convergencia Empresarial lo ponían blanco sobre negro hace unos meses. 

Lo paradójico del caso es que en estos años de presunto "silencio ante el atropello" lo más granado de la cúpula empresarial argentina siguió haciendo lo de siempre: fugar capitales al exterior, promover no menos de 15 corridas cambiarias desde el 2007 para acá para forzar una devaluación y -como olvidarlo- cortar rutas por meses, desabastecer ciudades e intentar un golpe explícito desde el corazón mismo de la institucionalidad democrático; luego del "voto no positivo".

El establishment argentino que hoy se "autocritica" por haber sido blando y complaciente con el kirchnerismo en realidad se está lamentando porque en estos años -en los que reiteramos, la levantó con pala- no lo vio venir, o lo subestimó; y se vio sorprendido luego porque vio limitado su poder de lobby para imponerle la agenda.

Por el contrario, los conflictos tuvieron su origen justamente en la obstinación del kirchnerismo en no dejársela imponer: empezando por el sostenido con el Grupo Clarín por la ley de medios, podemos sumar el señalado del campo, o el del Techint por los directores de la ANSES en Tenaris-Siderar, o los cruces por la ley de abastecimiento, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central o la regulación de los mercados de capitales; y podríamos seguir. 

De la crisis del 2001 el establishment argento salió -como de costumbre- transfiriendo sus pérdidas al conjunto social; en éste caso a través de la mega-devaluación, la pesificación asimétrica que licuó sus pasivos en dólares y la ley de bienes culturales, tal como había salido de la dictadura con la estatización de deudas; antecedente del que por cierto tampoco ha hecho "autocrítica".

Y supuso entonces que -tal como había sido siempre- ese nuevo "sopt and go" del modelo de acumulación les posibilitaría acceder a nuevos niveles de rentabilidad extraordinaria. Cuando esa pretensión chocó contra los intentos del kirchnerismo por apropiarse de parte de esas rentas, o imponerle regulaciones públicas a las lógicas del mercado, estallaron los planetas: el conflicto con las patronales agrarias por las retenciones móviles es el ejemplo más sonado, pero no el único.  

Los términos de la "autocrítica" empresarial en el coloquio de IDEA son ciertamente reveladores de su aficción por cierto onanismo conceptual, a través del cual se disfraza como debate lo que no es sino una eterna recapitulación sobre las mismas ideas; que además pretenden -reiterando lo dicho acá- que sean las únicas racionales para aplicar en el país, gobierne quien gobierne.

El "círculo rojo" empresarial argentino está incapacitado para el debate real, tanto que no lo practica siquiera en serio hacia el interior de sus propias organizaciones; y está "autocrítica" es simplemente su implícita confesión de incapacidad e impotencia política; porque en estos años fracasó su lobby sobre el kirchnerismo, al menos en los términos que ellos mismos lo plantearon.

Y también porque la misma suerte corrieron sus múltiples intentos por vertebrar una alternativa electoral competitiva para hacerle frente y desplazarlo del centro de la escena política, lugar en que -como todo parece indicar- quedará confirmado por los resultados de las elecciones del domingo próximo.

Aburguesados por décadas de resolver el dilema echando mano al actor militar hoy indisponible, y por practicar el entrismo a las fuerzas democráticas (amedrentándolas con la amenaza siempre latente del golpe de mercado), no vieron venir al kirchnerismo como salida inesperada de la mega-crisis de la implosión de la convertibilidad; y desde entonces nunca acertaron a articular una estrategia adecuada para condicionarlo por completo. 

Esta lacrimógena "autocrítica" que ensayaron en IDEA no es sino una puesta en escena para reclamar (como presuntas víctimas de un atropello de la política) al gobierno que viene que atienda sus demandas; para ser "compensados" por los "sufrimientos".

miércoles, 14 de octubre de 2015

EL COLOQUIO DE IDEA Y LOS TÉRMINOS DEL DEBATE POLÍTICO


Arranca hoy otra edición del Coloquio de IDEA, la cita obligada del establishment económico y político nacional que nosotros dimos en llamar en su última edición "el cacerolazo del empresariado".

Desde aquélla exposición de un sacado Sabsay (¿Sabsay, se acuerdan?) que reclamaba el título de abogada de Cristina (todo un indicador del nivel del debate en ese ámbito) las cosas no han cambiado mucho, o sí: la cita se imbrica en el tramo final de la campaña electoral más "intervenida" desde afuera del sistema político que se recuerde en nuestra transición democrática; y quizás -nos atrevemos a decir- desde la de 1946.

IDEA, la AEA, la nueva cúpula empresarial de la UIA (con presencia  central de las más grandes corporaciones del país), el Foro de Convergencia Empresarial son "sellos" construidos desde una seudo institucionalidad empresaria, que exhiben sus músculos como grupos de presión y factores de poder al sistema político, del cual exigen definiciones y -para ser más precisos- aceptación explícita de un determinado programa político, económico y social.

Un programa que tramposamente se presenta como la única opción racional posible para el país, que deberá seguirse con prescindencia de quien gane las elecciones; y que más tramposamente aun, se presenta bajo el formato de garantizar un ámbito de debate que -sostienen- estaría faltando en el país.

Lo cual es una absoluta falsedad porque si algo sobró hasta el 2003 fueron usinas y cultores del pensamiento único (hoy reciclados en democráticos "debatidores"), y si algo sobró desde entonces, es debate político en la Argentina: en las calles, en los lugares de trabajo, en las familias y en el Congreso; que es el ámbito natural de la democracia para -justamente- debatir.

Que consiste en intercambiar ideas distintas, expresadas con toda claridad y sin tapujos, subterfugios ni tramposos significantes vacíos (como sobreabundan en los spots de campaña) con los que nadie en abstracto podría estar en desacuerdo.

Y explicar los medios concretos con que esas ideas se pondrán en práctica y -sobre todo- los costos y beneficios sociales que traen aparejados, quiénes ganan y quiénes pierden si se las lleva a la práctica; porque que "ganemos todos" es una ilusión tramposa, nunca verificada históricamente. 

"Debatir en búsqueda de consensos" no es -como parece el sobrentendido de citas como la de IDEA- insistir hasta que todos los candidatos y fuerzas políticas del país terminen repitiendo a coro la misma melodía, que "casualmente" es la que agrada a los oídos de los autodesignados garantes del debate político nacional.

Además de una lógica explícita de defensa de intereses corporativos, hay en los foros de debate al estilo IDEA un visión de la política anclada en lo que la política se resignó a ser en los 90': un entretenimiento de masas, que renunciaba a priori a construir y disputar poder.

Lo que incluyó subproductos derivados como el "oenegeísmo" republicano, cultor de los valores y la institucionalidad. No casualmente ese oenegeísmo (abundamente auspiciado por los grupos económicos que se expresan en IDEA y foros similares) pone el foco en "la república y los valores": es un modo muy sutil de evitar hablar -claro, fuerte y que se entienda- de los "tejidos grasos"; es decir las cuestiones que verdaderamente le interesan al poder económico, y sobre las que exige definiciones de los candidatos y el poder político.

A poco que el debate -real o supuesto- se interne por los terrenos del salario, la legislación laboral, el modelo impositivo, el rol del Estado en la economía y su grado de apertura, el modelo de acumulación y las estrategias de distribución de lo acumulado o las regulaciones al capital, la amabilidad del "foro de debate" quedará supeditada a que los invitados reciten el credo neoliberal; porque en el fondo, las "ideas" de IDEA (y el catálogo de "recomendaciones" de política económica) son las mismas de siempre. 

La pobreza (y la trampa) de un debate político planteado en esos términos quedó expuesta con toda crudeza el cruce televisivo de los candidatos presidenciales: éste prolijo repaso de Artepolítica deja en claro que sobre los principales temas de interés relevante de la agenda política nacional nada se dijo, y no que no se hayan esbozado propuestas; simplemente se dejaron de lado cuestiones centrales.

A pocos días de las elecciones, éste coloquio de IDEA contará (como todos los años) con la presencia de Scioli, en su rol de candidato del oficialismo, más votado en las PASO y con chances ciertas de ser elegido presidente en primera vuelta el 25.

Que Scioli vaya (además de una decisión personal) es consecuente con lo que es su estilo de hacer política, guste o no. Lo importante (en términos políticos) no es lo que diga ahí, sino lo que haga en el gobierno en el caso de ser electo; en todo caso: importa lo que diga, siempre que no se pierda de vista dónde y ante quiénes lo está diciendo, y por donde pasa el debate político "real". 

A despecho de los que lo consideran solo un bien urdido "relato", el kirchnerismo -como todo proceso político que perdura lo que ha durado hasta acá- construyó su propia institucionalidad; suma de realizaciones concretas constantes y sonantes (retribuidas con votos en las dos últimas elecciones presidenciales), y "reglas de juego claras".

Con éstas últimas el problema no ha sido tanto que cambiaran, sino que hay sectores que no quieren directamente someterse a regla alguna, a menos que sean las que impongan ellos. 

Y esa institucionalidad kirchnerista presupone tanto herramientas al alcance de la mano, dependiendo de la decisión política del que gobierna utilizarlas o no (como los cambios a la carta orgánica del Banco Central, o la regulación de los mercados de capitales); como obligaciones concretas creadas al apartato estatal, que éste deberá cumplir y garantizar, como la inversión garantida del 6 % del PBI en educación, ciencia y técnica, o la movilidad jubilatoria y de las asignaciones familiares; incluyendo la AUH. 

Si sobreimprimiendo esos hitos de la "institucionalidad" kirchnerista se obtiene una hoja de ruta divergente u opuesta al núcleo duro de las ideas de IDEA no es casual, y esa grieta" la creó el empecinamiento de la política, por crear y aprovechar espacios de autonomía.

Pero además, la constatación del contraste entre una y otra hoja de ruta  es un excelente punto de partida para el debate político real que hay que dar en la Argentina; dentro o fuera del coloquio de IDEA.

sábado, 5 de septiembre de 2015

LE PEGÁS AL CHANCHO Y ENSEGUIDA APARECEN LOS DUEÑOS


No puede fallar, son tan previsibles: se la pasan reclamando todo el tiempo respeto por las instituciones y las reglas de juego, y políticas eficaces para combatir la corrupción.

Reclaman por la Saladita o los manteros de Florida, porque dicen que la economía informal les hace competencia desleal no pagando impuestos.

Por años pidieron que el país alcanzara los estándares internacionales que exige el GAFI para combatir con eficacia el lavado de dinero; y hasta criticaron el blanqueo de capitales.

Pero le tocás un pelo a uno de ellos -de los de confianza, de esos que les arman los negocios por izquierda- y saltan como leche hervida.  

Y la hora de dar el presente, no falta ninguno de los más "caracterizados"; tanto que entre los firmantes figuran (entre otros): AEA (ASOCIACIÓN EMPRESARIA ARGENTINA) AMCHAM (CÁMARA DE COMERCIO DE ESTADOS UNIDOS EN ARGENTINA) CCAB (CÁMARA DE COMERCIO ARGENTINO BRITÁNICA) CIRA (CÁMARA DE IMPORTADORES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA) COLEGIO DE ABOGADOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES FUNDACIÓN LIBERTAD FUNDACIÓN MEDITERRÁNEA IDEA (INSTITUTO PARA EL DESARROLLO EMPRESARIAL DE LA ARGENTINA) IAEF (INSTITUTO ARGENTINO DE EJECUTIVOS DE FINANZAS) SERÁ JUSTICIA SRA (SOCIEDAD RURAL ARGENTINA) "
O sea, los dueños del país, que se creen con derecho a hacer lo qye se les cantas las pelotas, y se enojan cuando alguien pretende hacer algo que signifique lo contrario, o marcarles un límite.

Ahí son capaces de defender lo indefendible, como un par de impresentables que usaron al banco (que se prestó gustoso por supuesto) como plataforma para fugar capitales y guita no declarada (el HSBC de las famosas 4040 cuentas no declaradas en su filial en Suiza); sin reportar la más mínima operación sospechosa de lavado de dinero.

En un punto es lógico: sería como autoincriminarse.