LA FRASE
martes, 5 de mayo de 2026
COMO ARMAR DESARMANDO
miércoles, 26 de noviembre de 2025
SEAMOS PRECISOS
Un poquitín hinchado las pelotas de escuchar gente que jamás votaría al peronismo ni bajo tortura decir que la culpa de todas las barbaridades que hace Milei la tiene el peronismo por hacerlo ganar.
— La Corriente K (@lacorrientek) November 25, 2025
Votan a favor de la tortura en la ONU. Designan a un militar al frente del ministerio de Defensa. Tienen de vice a la petera de Videla. El Secretario de Derechos Humanos hace negacionismo en la CIDH. Pero si decís que son la dictadura se enojan.
— La Corriente K (@lacorrientek) November 22, 2025
lunes, 23 de diciembre de 2024
LAS FUERZAS DEL CIELO
Usarán los F16 (cuando lleguen) para bombardear de nuevo la Plaza de Mayo? https://t.co/GP5AxMCfTB
— La Corriente K (@lacorrientek) December 21, 2024
La Plaza de Mayo, la Casa Rosada, la quinta de Olivos y los caniles de los perros imaginarios. https://t.co/VLElctsw7N
— La Corriente K (@lacorrientek) December 21, 2024
Ya lo hizo Macri. Y antes Videla. Está orgulloso de esas compañías digamos. https://t.co/P0pbV5CqyC
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
Claro. La reemplazó por la doctrina Videla. https://t.co/RhESx9INJS
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
Tal como daba cuenta esta nota de Página 12 del sábado, en apenas dos días de la semana pasada (entre el miércoles y el viernes) Milei dictó decretos relacionados con el rol, los objetivos y las tareas de las fuerzas armadas: primero el Decreto 1107 (completo acá) y luego el Decreto 1112 (completo acá).
Por el primero definió como "objetivos de interés estratégico", "...cualquier bien, instalación o conjunto de instalaciones fijas y las entidades materiales de vital importancia para el Estado Nacional que, en caso de ser dañados parcialmente o destruidos, ocasionarían graves perjuicios a la vida y bienestar de los habitantes del país, a su economía, al ambiente o a la propia Seguridad de la Nación, limitando, posponiendo o impidiendo su desarrollo.".
En esos casos (que pueden involucrar desde un oleoducto hasta una central atómica, pasando por la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, los trenes o aviones de Aerolíneas o el Congreso), las fuerzas de seguridad pueden requerir la colaboración de las fuerzas armadas para su protección.
Por el segundo, derogó y reemplazó la reglamentación de la Ley 23554 de Defensa Nacional (sancionada en 1988) que se había aprobado por el Decreto 727/06 de Néstor Kirchner. Es la segunda vez que esto sucede: antes lo había hecho Macri en la tenebrosa gestión de Aguad (ver acá), y luego Alberto Fernández repuso en su gobierno la reglamentación de NK.
Como pasó entonces -y seguramente volverá a pasar ahora- a cada cambio en la reglamentación de la ley, le siguieron cambios en la Directiva de Defensa Nacional que aprueba el presidente, esto el diseño de las hipótesis de conflicto previstas para las fuerzas armadas, lo que incide en su organización, alistamiento, formación y equipamiento.
En ambos gobiernos (el de Macri antes y ahora el de Milei) se vuelve solapadamente -y no tanto- a la doctrina de la seguridad nacional, desviando a las FFAA de su rol específico (y constitucional) de defensa de la Nación frente a la agresión extranjera, para generar ex profeso enemigos difusos, ambiguos y cuya caracterización queda en manos del gobierno, para enfrentarlos con el instrumento armado de la defensa nacional. No hace falta explayarse demasiado sobre las tenebrosas connotaciones históricas que eso ha tenido en nuestro país y en la etiqueta "Fuerzas Armadas" a la derecha del blog pueden encontrar abundante material al respecto.
La doctrina de las "nuevas amenazas"(el terrorismo, el cyber-espacio, el narcotráfico) que se esgrime en estos casos es perfectamente coincidente con las directivas estratégicas de la potencia mundial (los EEUU) a la que la derecha argentina adscribe acríticamente con un rol secundario y apendicular, como única idea de política exterior. Con Milei a eso hay que sumarle su alineamiento incondicional con Israel y su política de terrorismo de Estado y limpieza étnica, disfrazada de "derecho a la legítima defensa".
Es la vuelta de la doctrina de la seguridad nacional por otros medios, en tiempos de negacionismo de los crímenes de la dictadura y retroceso en las políticas de memoria, verdad y justicia, disfrazados como intentos de recuperar a las Fuerzas Armadas de supuestas campañas de desprestigio en su contra. Enemigos y objetivos deliberadamente definidos con la suficiente imprecisión, como para que los que planean las políticas y los que las tengan que ejecutar hagan literalmente lo que les plazca, cuando lo deseen, sin enfrentar consecuencias ni responsabilidades: una carta blanca incompatible con un Estado democrático.
Pero si semejante desvarío se reitera una y otra vez con cada cambio de gobierno (esperando las circunstancias propicias para volver a imponerse) es -por un lado- por la débil reacción de las fuerzas políticas democráticas que no defienden los consensos alcanzados en cuatro décadas de democracia en torno a la separación sustancial entre las tareas propias de la defensa nacional (encomendadas a las FFAA), y las de la seguridad interior, a cargo de las fuerzas federales y provinciales respectivas. Consensos que se expresaron en las Leyes 23554 (del gobierno de Alfonsín) y 24059 (del gobierno de Menem), que ahora Milei soslaya con sus decretos.
Y por otro lado -y esto es menos señalado- por la resistencia interna de las FFAA (o al menos buena parte de ellas) de abandonar de una vez y para siempre la doctrina de la seguridad nacional acunada por la última dictadura militar para ceñirse al rol que les asigna la Constitución, que es el de defender a la nación y su pueblo de las agresiones externas de otros Estados, y defender la soberanía nacional e integridad territorial de nuestro país.
De un gobierno que regala con el RIGI nuestros recursos naturales -incluso y sobre todo, los de valor estratégico- empobrece a nuestro pueblo, destruye nuestro entramado productivo y desmantela nuestras capacidades de desarrollo científico y tecnológico no puede esperarse otra cosa que el intento de reducir a nuestras instituciones militares al rol de policía de sus propios ciudadanos, en lucha contra enemigos invisibles o gaseosos, pero inermes frente a las amenazas concretas y reales que se ciernen sobre nosotros, como la potencia colonial que perpetúa el latrocinio de parte de nuestro territorio nacional en Malvinas.
Pero acaso sobrevaloramos la profundidad de la "reconversión democrática" de nuestras fuerzas armadas (del mismo modo que lo hicimos con el consenso democrático), o simplemente se trate de que unos cuantos vivos dentro de ellas tratan de prenderse en negocios vinculados al equipamiento y gastos militares, como lo hacen las fuerzas de seguridad en parecidas circunstancias como la "guerra contra las drogas". De hecho este gobierno ha sido pródigo en escandaletes de corrupción en las cúpulas militares que ellos mismos designaron.
Tuits relacionados:
Segunda vez que un gobierno modifica la reglamentación de la ley de defensa nacional del gobierno de Alfonsín para violar su espíritu. El anterior fue Macri. Las dos veces ante el silencio estruendoso de la UCR. Por qué será que no sorprende. Los herederos de las felices pascuas.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
Jeñal idea ampliar las funciones de las Fuerzas Armadas para involucrarlas en cosas como el terrorismo o el narcotráfico justo cuando explotaron varios casos de corrupción en sus altos mandos.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
O sea exactamente lo mismo que hacían los milicos con la excusa de la subversión. En esencia, la vuelta de la doctrina de la seguridad nacional con otro nombre.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
"El ejército es un león al que debe tenerse enjaulado para soltarlo solo el día de la batalla. Y los barrotes son la ley y los reglamentos". Lo dijo San Martín, uno que prefirió exiliarse antes de aceptar que su ejército se usara para la represión de sus compatriotas.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
Si el gobierno quisiera en serio combatir el terrorismo, abandonaría ya su política exterior de seguidismo obsecuente de Estados terroristas como Israel y Estados Unidos, que no han hecho más que multiplicar la existencia del terrorismo en el mundo, o usarlo como en Siria.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 20, 2024
miércoles, 21 de julio de 2021
DIRECTIVAS CLARAS
En el Boletín Oficial del lunes pasado se publicó el Decreto 457 (completo acá), por el cual el presidente aprueba la actualización de la "Directiva de Política de Defensa Nacional" en el marco de la Ley de Defensa; es decir el documento por el cual se fijan los objetivos y misiones del Ministerio de Defensa en tanto mando civil, y de las Fuerzas Armadas en su conjunto, en tanto instrumento militar de la defensa nacional.
El año pasado comentábamos en ésta entrada como el gobierno del "Frente de Todos" y con la vuelta del "Chivo" Rossi a Defensa había ido retomando para las Fuerzas Armadas el rol que nunca debieron abandonar, y del cual los había sacado la deriva macrista, por hacer seguidismo de las hipótesis de conflicto trazadas por el Pentágono para la región, bajo la doctrina de las denominadas "nuevas amenazas". Así también se retomaron los decretos reglamentarios de la Ley 23554 de Defensa Nacional dictados durante los gobiernos de Néstor y Cristina.
La actualización de la "Directiva" va en el mismo sentido, y es interesante tomarse el trabajo de leer el documento (que en un anexo de 39 páginas integra el decreto publicado el lunes); porque allí se plantea un análisis de la situación internacional y regional en términos estratégicos, políticos y económicos, la inserción de la Argentina en ese contexto, las posibles amenazas que deberían prepararse para conjurar sus Fuerzas Armadas y los roles complementarios al específicamente militar que éstas están llamadas a cumplir, entre otros temas abordados. Nosotros nos tomamos el trabajo de destacar algunos párrafos salientes, a saber:
"Para potencias medias como la REPÚBLICA ARGENTINA, evaluar detenidamente el desenvolvimiento de tensiones en torno de rutas comerciales y recursos estratégicos resulta impostergable, toda vez que las condiciones de explotación que se fijen pueden afectar su seguridad y la viabilidad de sus proyectos de desarrollo económico-social. Resulta fundamental, en consecuencia, que la REPÚBLICA ARGENTINA pondere adecuadamente la situación de grandes espacios territoriales efectiva o potencialmente provechosos en materia de recursos naturales, teniendo en cuenta la situación en el ATLÁNTICO SUR y el régimen jurídico internacional aplicable al SECTOR ANTÁRTICO ARGENTINO en virtud de la plena vigencia del Tratado Antártico. Los referidos cambios económicos han revitalizado la puja por los recursos naturales estratégicos y por el control de las rutas de comercio que transportan dichos recursos desde sus zonas de extracción hacia las de producción y consumo. La demanda mundial de agua dulce, petróleo, gas, minerales y alimentos, entre otros bienes escasos, se vislumbra como potencial fuente de conflictos entre Estados.".
" Asimismo, es crucial desarrollar una clara perspectiva sobre el valor estratégico de los recursos minerales del país, en particular sobre los modos de explotación, desarrollo tecnológico-productivo e incorporación de valor agregado relacionados con el litio, cuyas reservas se ubican en el denominado “Triángulo del Litio” entre la REPÚBLICA ARGENTINA, la REPÚBLICA DE CHILE y el ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA (donde se concentra más del OCHENTA POR CIENTO (80 %) de los depósitos conocidos en el mundo). Asimismo, detentan una importancia fundamental las reservas hidrocarburíferas, entre las cuales se destaca el yacimiento de Vaca Muerta, segundo más importante del mundo en recursos no convencionales de gas y cuarto en recursos no convencionales de petróleo.".
"El campo económico-comercial se presenta decididamente multipolar, con una marcada traslación de Occidente a Oriente en términos de dinamismo económico y capacidad industrial-comercial. La dimensión transnacional, por su parte, se presenta compleja y multiforme, en un contexto de vulnerabilidades significativas para los Estados nacionales como consecuencia de la permeabilidad de sus fronteras en tiempos de creciente globalización y digitalización de los vínculos comerciales, financieros y sociales. Un escenario global con las características descriptas implica importantes desafíos para la estrategia de defensa de un Estado mediano como la REPÚBLICA ARGENTINA. El principal reto en un contexto de fragmentación, fluctuación e inestabilidad consiste en encontrar un balance provechoso entre la cooperación mutuamente beneficiosa con los actores globales que controlan el acceso a recursos y la capacidad de definir y proteger autónomamente los intereses del país. Es en este último terreno donde la política de defensa nacional adquiere un rol preponderante.".
"El grado de descoordinación actual a nivel regional no puede ser endilgado a un único factor. Ha jugado un papel relevante en tal sentido el proceso de polarización generado por los cambios de signo político en varios países de AMÉRICA DEL SUR en los últimos años. En este marco, y dado que la Zona de Paz regional continúa vigente, en tanto que no existen expectativas creíbles de recurso a la fuerza militar para la resolución de conflictos entre países suramericanos, la REPÚBLICA ARGENTINA debe desplegar toda la energía que esté a su alcance para construir vínculos más estrechos, profundos y positivos en materia de cooperación en Defensa. La región suramericana cuenta con una dotación de recursos energéticos y naturales no renovables comparativamente superior a la existente en otras zonas del mundo.".
"Entre otros datos significativos detenta aproximadamente el SEIS POR CIENTO (6 %) de la población mundial, el TRECE POR CIENTO (13 %) de la superficie cultivada del planeta y el VEINTIUNO POR CIENTO (21 %) de los bosques naturales del mundo. A la vez, se erige como un área relevante en la distribución hídrica mundial, puesto que concentra más de la cuarta parte del agua dulce del planeta. Las reservas hidrocarburíferas se han visto incrementadas recientemente a partir de descubrimientos que han tenido lugar en el litoral marítimo brasileño y por la posibilidad de explotar los amplios yacimientos de hidrocarburos no convencionales en la REPÚBLICA ARGENTINA. Asimismo, América Latina se ha consolidado como la segunda región con mayor dotación de recursos hidrocarburíferos, solo detrás de Medio Oriente, a la vez que es la región con la mayor cantidad de especies, ecorregiones y biodiversidad marítima del mundo. En este contexto, la estructuración del Sistema de Defensa de la REPÚBLICA ARGENTINA y su dependiente INSTRUMENTO MILITAR, siempre en el marco de su Misión Principal y del posicionamiento y actitud estratégica defensiva, deberán contemplar esta tendencia del escenario internacional en sus previsiones estratégicas.".
"En lo que representa un avance institucional y presupuestario para el sector de la Defensa, la REPÚBLICA ARGENTINA ha decidido comprometer un significativo esfuerzo fiscal para la modernización del equipamiento y tecnología a través del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), creado por la Ley N° 27.565. Esto no solo resulta relevante para la defensa efectiva del territorio soberano y para el desarrollo nacional, sino también para mejorar la cooperación y los estándares de interoperabilidad con nuestros vecinos. La contribución presupuestaria del FONDEF busca revertir, paulatina pero sostenidamente, décadas de deterioro de las capacidades materiales, con el objetivo de alcanzar mayor capacidad de disuasión y de control soberano del territorio; afianzar la producción industrial para la Defensa; impulsar la cooperación tecnológica regional e internacional; mejorar las condiciones de seguridad y las condiciones laborales de las fuerzas; fortalecer los vínculos estratégicos existentes y propiciar la creación de otros similares.".
"En el caso de la REPÚBLICA ARGENTINA, desde la restitución del régimen democrático en el año 1983, el arco político entero ha rechazado la militarización de la seguridad pública, acuerdo explícitamente plasmado en las coincidencias interpartidarias que desembocaron en la Ley de Defensa Nacional Nº 23.554. Por tanto, se deja en manos del Poder Judicial y las distintas fuerzas de seguridad la prevención, investigación y control de estos delitos. Esta decisión se debe a un fuerte consenso democrático respecto de establecer un límite claro entre el aparato de Defensa y el de Seguridad. Independientemente de las cuentas pendientes en materia de lucha contra el narcotráfico, el largo compromiso en no utilizar a las Fuerzas Armadas como instrumento para estos fines ha significado que su formación profesional no se vea comprometida por la participación en misiones no acordes a su naturaleza, instrucción y doctrina. A su vez, ello ha evitado los riesgos para la vida de civiles que resultan de introducir al aparato militar en el terreno de la seguridad doméstica.".
"Con relación a los espacios multilaterales vigentes a nivel continental con injerencia sobre el área de defensa, se destaca la presencia de la ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA) y la JUNTA INTERAMERICANA DE DEFENSA (JID). Se observa en la OEA una reducción de sus funciones de coordinación multilateral e invitación al diálogo, limitándose en sus más recientes acciones a proveer legitimación para sanciones impuestas a ciertos Estados de la región. Con relación a la JID, la REPÚBLICA ARGENTINA ha mantenido una posición crítica respecto de su rol y funciones como ámbito de cooperación continental para el sector de la Defensa. En primer lugar, porque esa instancia exhibe una estructura anacrónica, que no refleja la institucionalidad democrática imperante y propicia solo el contacto entre instancias militares, dejando de lado el diálogo entre los representantes políticos y civiles a cargo de la conducción de los respectivos aparatos de Defensa. En segundo lugar, porque su diseño institucional, prácticas y posturas insumen recursos que no han generado un impacto positivo acorde con las necesidades e intereses de la región.".
"En consecuencia, el Sistema de Defensa Nacional se orienta estructural y organizativamente hacia la disuasión de potenciales agresiones externas por parte de fuerzas armadas de otros Estados, siguiendo lo dispuesto por la Resolución 3314 (1974) de la Asamblea General de las NACIONES UNIDAS y el consenso político interpartidario plasmado en el plexo normativo construido para el sector de la Defensa en democracia (compuesto, entre otras normas, por la Ley N° 23.554 de Defensa Nacional, la Ley Nº 24.059 de Seguridad Interior, la Ley N° 25.520 de Inteligencia Nacional, sus respectivas modificatorias y el Decreto Reglamentario N° 727/06). Por lo tanto, queda fuera de la órbita del Sistema de Defensa Nacional, ya sea en sus aspectos doctrinario, de planeamiento y adiestramiento, así como también de producción de inteligencia, toda cuestión atinente a la seguridad interior.".
"En este sentido, la política de defensa nacional debe evitar el problema histórico de la reproducción acrítica y descontextualizada de concepciones de empleo y doctrinas que reflejan, por un lado, los intereses y la mirada de potencias extranjeras y por el otro, realidades geopolíticas diferentes a las que imperan en AMÉRICA DEL SUR. En efecto, del mismo modo que a mediados del siglo XX se replicaron con resultados desprofesionalizantes las prácticas contrainsurgentes de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) y desde fines de ese mismo siglo se procuró en diversas oportunidades el abordaje de las denominadas “nuevas amenazas”, actualmente el riesgo de la importación de doctrinas se proyecta hacia la denominada “guerra híbrida” y sus múltiples variantes. Partiendo de estas premisas, los objetivos fundamentales y permanentes de la política de Defensa argentina son: proteger la vida y libertad de sus habitantes; salvaguardar la soberanía, la independencia y la autodeterminación de la Nación; preservar su integridad territorial y resguardar sus recursos y objetos de valor estratégicos.".
"La protección de los recursos naturales, contenidos en la definición más comprehensiva de recursos estratégicos, constituye un aspecto medular en la formulación de la actitud estratégica defensiva de la REPÚBLICA ARGENTINA. Siguiendo lo establecido por el artículo 2° de la Ley N° 23.554 de Defensa Nacional y el artículo 1° del Decreto Reglamentario N° 727/06, asegurar la disponibilidad de recursos naturales renovables y no renovables localizados en el territorio nacional es una forma tangible de materializar los intereses vitales de la Nación. Deben planificarse las capacidades y doctrinas acordes para proteger los espacios y recursos estratégicos ante la potencialidad de un ataque militar estatal externo, sobre todo aquellos que revisten una importancia fundamental para el desarrollo socioeconómico y el sustento de la población, la producción agrícola e industrial, el transporte a través del territorio nacional y la generación de energía. Sin expectativas de conformar una lista exhaustiva, en esta categoría deben considerarse: las cuencas hidrocarburíferas; las áreas fértiles cultivables que conforman el núcleo del circuito productivo agropecuario; las cuencas hidrográficas de superficie (ríos, lagos, lagunas, esteros y campos de hielo) y aguas subterráneas; las áreas de producción minera y la biodiversidad protegida por su interés científico y tecnológico.".
"Se deberán llevar a cabo todos los procesos necesarios de evaluación exhaustiva para propiciar la incorporación e institucionalización de la experiencia obtenida a partir del masivo despliegue de las FUERZAS ARMADAS en torno de las tareas de apoyo en el contexto de la pandemia de COVID-19 (“Operación General Manuel Belgrano”). Deberán ser identificados los aciertos y errores cometidos, así como las limitaciones logísticas experimentadas y las necesidades materiales y de capacitación para subsanarlos. Este proceso deberá nutrirse también de las experiencias de otros países con el fin de fomentar la incorporación de mejores prácticas e incentivar la interoperabilidad en casos de operaciones de apoyo a la comunidad nacional y/o de otros países, especialmente en AMÉRICA DEL SUR.".
miércoles, 9 de septiembre de 2020
COINCIDENCIAS CONSPIRATORIAS
lunes, 29 de junio de 2020
RETOMANDO LA SENDA CORRECTA
lunes, 27 de abril de 2020
CODO A CODO
martes, 25 de febrero de 2020
MEJOR QUE DECIR ES HACER
Ultimamente nos hablamos encima demasiado seguido, en palabras de Verbitsky, y esta vez no le podemos echar la culpa a Cafiero: https://t.co/k9GKRKP7QP— La Corriente K (@lacorrientek) February 24, 2020
Tuits relacionados:
Estas son las consecuencias de exacerbar la pretensión de gobernar sin conflictos, o pretender que simplemente se resuelven o desaparecen por un acto unilateral de voluntad.— La Corriente K (@lacorrientek) February 24, 2020
En ese momento celebré ese dato. De aquí en más, no deberemos analizar si alguno de nuestros oficiales participó de las sistemáticas violaciones de derechos humanos que fueron parte del genocidio que padeció nuestra Patria entre 1976 y 1983.— Alberto Fernández (@alferdez) February 24, 2020
Hablé también de las inconductas de muchos oficiales que en el pasado fueron parte de ese perverso accionar. Esas inconductas fueron delitos atroces que determinaron horribles e imperdonables padecimientos a miles de personas.— Alberto Fernández (@alferdez) February 24, 2020
Hago esta aclaración ante el reproche que algunas víctimas de la dictadura me han hecho por lo que dije. Veo que no use las palabras pertinentes. Disculpas por ello. Pero no quiero que nadie dude de mi compromiso en favor de la verdad y la justicia.— Alberto Fernández (@alferdez) February 24, 2020
No quiero pasar por distraído ante la queja justa. Que un error mío no nos divida. Que nadie dude en qué lugar estoy parado. Que nadie crea que niego el horror vivido. Como siempre debemos estar unidos para que el “nunca más” que pregonamos sea “nunca más” en la Argentina.— Alberto Fernández (@alferdez) February 24, 2020
miércoles, 22 de enero de 2020
UN PASO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA
jueves, 5 de diciembre de 2019
BROCHE DE ORO
No debiera sorprender que el escriba de temas castrenses en el diario de Hadad sea alguien que defiende las posturas más reaccionarias en la materia, y que abogue permanentemente por la independencia de las Fuerzas Armadas del poder político: de lo contrario escribiría en otro lado, y no en el diario formado en las canteras del carapintadismo.
Lo insólito es que haya alguien que considere que puede existir cosa tal como un “broche de oro” a la calamitosa gestión de Oscar Aguad en el Ministerio de Defensa, aunque en realidad esto último estuvo de más: nada que se le confíe a Aguad puede no terminar en un resultado calamitoso. Como el ARA San Juan, sin ir más lejos.
Tras su paso por el luego disuelto Ministerio de Comunicaciones al solo efecto de vehiculizar los negocios de Clarín y desguazar la ley de medios, el “Milico” fue a Defensa con el solo propósito de satisfacer los reclamos de los uniformados por recuperar el terreno que perdieron con el kirchnerismo en términos de autonomía política, estratégica y operacional (y algunos negocios, como no); y para alinear al instrumento militar con los objetivos políticos de la administración Macri, que no fueron otros que el seguidismo obsecuente de las definiciones estratégicas de la política exterior de los Estados Unidos.
Que pasan por fortalecer su presencia en la región para hacerle frente a la creciente influencia de China y Rusia, controlar ideológica y conceptualmente a las fuerzas armadas de los países que la integra, y tenerlas a la mano como herramientas nuevamente disponibles para incluso interrumpir procesos democráticos cuando estos decantan en una dirección que no es la prevista o deseada por el Gran Hermano del norte, como acaba de pasar en Bolivia.
En ese marco, no pudo ser más desafortunado que en estos tiempos en la Argentina gobernara Macri, y que su ministro de Defensa fuese Aguad, dos tipos consustanciados con la ideología procesista, aunque se empeñen en disimularlo y pasar por democráticos. Porque la doctrina de las “nuevas amenazas” cuya implantación en nuestras Fuerzas Armadas celebra el cronista es una creación del Comando Sur del ejército yanqui, y no es otra cosa que la versión remixada de la “doctrina de la seguridad nacional”, la tristemente célebre directiva estratégica que siguieron las dictaduras militares del continente en los años 60’ y 70’, con su terrible secuela de autoritatismo y violaciones masivas a los derechos humanos.
Los cambios que introdujeron Macri y Aguad en ese contexto a lo que Morales llama “el decreto Garré” (Decreto 727/06 de Néstor Kirchner, en realidad) fueron analizados en ésta entrada y en ésta otra. Y lo que sucedería ahora es que una resolución ministerial pondría en línea con esos cambios la organización interna de las FFAA, vaciando de funciones al Estado Mayor Conjunto en beneficio de los comandos operacionales de cada fuerza.
Una decisión muy discutible incluso en términos estrictamente militares (en tanto dificulta la capacidad operativa conjunta de las fuerzas), pero que además contribuye a debilitar aun más los lazos de las FFAA con el poder político, como ha sido el norte de la gestión que se está yendo, justo cuando esa relación está en entredicho en toda América Latina, con los funestos resultados que estamos viendo, y analizábamos en ésta otra entrada.
Otro aspecto más de la pesada herencia que le deja el macrismo al gobierno de Alberto Fernández, que según todo indica contará como ministro del área con Agustín Rossi; precisamente porque esas circunstancias críticas hacen más necesario que nunca reafirmar el pleno mando del poder político institucional, sobre el instrumento armado de la defensa nacional. Es decir, volver a hacer lo que hizo Néstor en su momento, mal que les pese a los nostálgicos del carapintadismo que escriben en el diario de Hadad.
Y hacerlo es una necesidad de primerísimo orden, que no tiene que ver con la orientación de la política de defensa nacional (o al menos, no es ése el objetivo excluyente), sino con la preservación misma del proceso democrático, y la plena vigencia de las instituciones de la Constitución, que consagra al presidente de la nación como el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Menuda tarea le espera al “Chivo”, pero por algo lo eligieron.