Cumpliendo con lo prometido acá, seguimos analizando el proceso de la unidad opositora desde la óptica del "para que" construirla; sugiriendo algunos ejes concretos para la discusión (no se ponga ansioso, compañero Abel, a veces hay que crear un poco de suspenso también).
A solo título de ayuda memoria, y sin pretender agotar la lista, nos parece imprescindible que el conjunto de la oposición mayoritaria (es decir, el peronismo y quienes fueron sus aliados en la experiencia kirchnerista) debatan que hacer con algunos problemas estructurales que tiene el país, la mayoría de ellos agravados por las políticas de Macri, y con los que deberá lidiar si le tocara ser gobierno; porque al fin y al cabo como bien apunta Abel, para eso es que se busca la unidad: para ganar las elecciones y ser gobierno.
A solo título de ayuda memoria, y sin pretender agotar la lista, nos parece imprescindible que el conjunto de la oposición mayoritaria (es decir, el peronismo y quienes fueron sus aliados en la experiencia kirchnerista) debatan que hacer con algunos problemas estructurales que tiene el país, la mayoría de ellos agravados por las políticas de Macri, y con los que deberá lidiar si le tocara ser gobierno; porque al fin y al cabo como bien apunta Abel, para eso es que se busca la unidad: para ganar las elecciones y ser gobierno.
Si se repasa la lista (reiteramos: parcial y provisoria) se advertirá que no casualmente permite decantar un proceso de unidad que, sin dejar de ser amplio e inclusivo, no pierda coherencia al punto de transformarse en un simple rejunte o amontonamiento; e incluso sin decirlo explícitamente, significará hacer un balance del ciclo kirchnerista con sus pros y sus contras, sus realizaciones concretas y sus tareas pendientes. Veamos:
* Que hacer con la deuda externa, que a la velocidad con la que el gobierno la está tomando se volvió a convertir en un condicionante estructural del desarrollo económico y del funcionamiento del Estado: ¿reestructuración de vencimientos, con quita como en los canjes del 2005 y 2010, investigación de las posibles condiciones fraudulentas de parte del endeudamiento?
* Como encarar el problema estructural de la restricción externa, agravado por todas las decisiones tomadas por el gobierno de “Cambiemos”: reimplantar los controles al movimiento del flujo de capitales especulativos, imponer o no restricciones al uso de las divisas con fines no productivos (ahorro, turismo) y con que mecanismos, eliminar las ventajas otorgadas a los exportadores para no liquidarlas en el país, que hacer con las retenciones y como utilizar el tipo de cambio para promover un desarrollo productivo diversificado, con base industrial.
* Discutir el siempre pendiente tema de un modelo industrial “posible” y autónomo, y -vinculado a lo anterior- que hacer con los sectores que demandan un flujo creciente de divisas que el país no tiene, como la industria automotriz o la electrónica.
* Reformular los esquemas normativos de la radicación de inversiones extranjeras y sus derivados (como los “contratos de participación pública privada”), fijando prioridades estratégicas, criterios para la repatriación de utilidades, zonas promovidas o excluidas; y en ese marco, como juega el propio Estado complementando al capital extranjero o supliéndolo, en ciertas franjas del desarrollo.
* Replantear el grado de apertura de la economía, restringiendo el vendaval de importaciones y tomando una clara postura en contra del acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea, u otros similares en gestación.
* Discutir el sistema financiero, su marco regulatorio que data de Martínez de Hoz y la dictadura, el rol del Banco Central (su presidente actual tiene mandato hasta el 2022) y su vinculación con las políticas económicas del gobierno; y el acceso al crédito para la producción y la vivienda: ¿qué hacer con la bomba de tiempo de los préstamos UVA, volver o no a una línea de crédito subsidiado a la producción y bajo qué condiciones?
* Definir un modelo de política energética en el contexto de un modelo de desarrollo, y que rol jugarán en ese aspecto YPF y los capitales extranjeros; como romper la trampa de la redolarización de las tarifas de los servicios públicos.
* Como revertir el deterioro producido por el macrismo en el sistema previsional y la ANSES, discutiendo su financiación sustentable sobre la base de sostenerlo con su actual tasa de cobertura (y como ampliarla en su caso) y su carácter público, solidario y de reparto.
* Como atacar la inflación, precisando sus causas para ver si hay al respecto un diagnóstico común; y en todo caso que hacer con la concentración económica y los procesos de formación de los precios.
* Sostener una política clara de ingresos de los sectores populares: recuperar la anterior movilidad jubilatoria y su financiación, defender las paritarias, reactivar el Consejo del Salario (aprovechando ambas instancias para discutir condiciones de trabajo sin el fantasma de la flexibilización), recuperar la paritaria nacional docente como fue concebida en la ley de financiamiento educativo.
* Discutir un modelo integral de salud en el que se determine la amplitud de la cobertura, la financiación y la contribución de todos los actores del sistema (el Estado, las prepagas, las obras sociales sindicales), sus responsabilidades y el rol regulador y director del Estado.
* Revertir los deterioros que está produciendo el macrismo en el apoyo a la investigación científica y técnica, y sus derivaciones que apuestan a generar un desarrollo nacional autónomo, como el plan satelital.
* Revertir los deterioros que está produciendo el macrismo en el apoyo a la investigación científica y técnica, y sus derivaciones que apuestan a generar un desarrollo nacional autónomo, como el plan satelital.
* Poner un freno contundente al autoritarismo político terminando con el bochorno de la existencia de presos políticos (sin importar quienes sean), y no dejar ningún resquicio de duda respecto a que no se avalan ni el gatillo fácil ni las políticas de seguridad manoduristas con avasallamiento de garantías constitucionales, ni el involucramiento de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. Encarara a fondo y en serio una reforma democratizadora de las fuerzas de seguridad, federales y provinciales.
* Sostener y profundizar las políticas de memoria, verdad y justicia, para frenar retrocesos como las masivas prisiones domiciliarias a los genocidas o la intentona de beneficiarlos con el 2 x 1. Impulsar el juzgamiento de los responsables civiles.
* Definir una clara política exterior independiente, guiada exclusivamente por la defensa del interés nacional, recuperando el protagonismo en los organismos de integración regional (UNASUR, CELAC) y abandonar el seguidismo de la política exterior de los Estados Unidos.
* Resolver como encarar la futura gobernabilidad frente a los enclaves del poder no electoral: la runfla judicial de Comodo Py, el mega concentrado Grupo Clarín, los nucleados en la AEA.
¿Qué profundizar la discusión de estas cuestiones terminará alejando a algunos posibles convergentes a la “unidad”?
Es muy posible, pero mejor ahora que nunca, de lo contrario lo que habrá bajo el rótulo de “unidad” será un amontonamiento confuso de lo heterogéneo (lo diverso o los matices son otra cosa), que más tarde que temprano terminará estallando; y si fuera estando en el gobierno, causando un daño mayor.
A menos que -replicando la experiencia de la Alianza, que se propuso hacer menemismo con prolijidad- se quiera construir la unidad de un “peronismo tolerable” que brinde garantía de que no se meterá con ciertas cosas, y que lo único que se propone es reemplazar a “Cambiemos” en la titularidad formal de la conducción del Estado.