LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
Mostrando entradas con la etiqueta Estela de Carlotto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estela de Carlotto. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de agosto de 2014

HIPOCRESÍA Y MEMORIA


La aparición del nieto de Estela Carlotto fue una de las noticias del año (si no la más impactante), y como tal, logró que todos en el mundillo político se plegaran al "beneplácito"; sea por convicción, o por oportunismo.

Es que la lucha de las Abuelas ha sido un ejemplo tan poderoso de lo mejor que somos capaces de hacer los argentinos (a partir, justamente, de lo peor que también demostramos ser capaces de hacer), que cuestionarla o cuestionar la figura de Estela de Carlotto deja pagando al que lo haga; en un lugar incómodo y en mala compañía.

Que no es escasa: Estela decía los otros días en TVR (jugando con el porcentaje de compatibilidad del ADN) que el 99,99 % de los argentinos se alegraron con la aparición de su nieto; nosotros nos permitimos discrepar. Desde las redes sociales a las cloacas del periodismo, pasando por los foristas de los medios digitales y mucha gente con la uno se cruza a diario, se puede intuir que los nostálgicos de la dictadura no son tan pocos, aun cuando lejos estén de expresar a la mayoría de los argentinos.

Justamente por eso, la aparición de Guido/Ignacio y la notoriedad de la abuela más famosa de las Abuelas, forzó a muchos dirigentes políticos a la declaración de circunstancias, cuando hasta el día antes proponían dejar atrás -de una vez y para siempre- el pasado oscuro de violaciones a los derechos humanos; o cuestionaban el alineamiento político de organismos como Abuelas, o de personas como Estela de Carlotto.

Como De La Sota, y sus tristemente célebres palabras de las que da cuenta la imagen de apertura (capturada en Twitter); que aparece el día después blandiendo la necesidad de encarar un "programa nacional de reconciliación": cuando los argentinos escuchamos esa palabrita, vinculada al tema de los derechos humanos, ya sabemos bien lo que significa.

Que no es justamente profundizar la lucha por la memoria, verdad y justicia para -por ejemplo- encontrar a los 400 nietos apropiados que faltan. Que afortunadamente ahora son uno menos.

Pero para no irnos tan lejos en un imprescindible ejercicio de memoria colectiva (y remontarnos por caso a las claudicaciones de la democracia con la obediencia debida, el punto final y los indultos), recordemos que la lucha de las Abuelas para encontrar a sus nietos no hubiera sido posible sin el trabajo del equipo de antropología forense, los análisis de ADN y el Banco Nacional de Datos Genéticos. 

Y en ese sentido, recordemos que no hace mucho (allá por fines del 2009) Cristina envió sendos proyectos de ley al Congreso sobre la organización y funcionamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos (que desde entonces funciona en la órbita de la cartera de Lino Barañao, al cual Estela le agradeció los otros días); y modificando el Código Procesal Penal de la Nación, para permitir la extracción compulsiva de ADN en los procesos judiciales.

En ambos casos, en la discusión parlamentaria hubo quienes votaron en contra, diciendo que se trataba de leyes exclusivamente orquestadas contra Clarín, por la causa que involucra a Ernestina Herrera de Noble por la identidad de sus hijos adoptivos. Disgresión al margen: justamente el caso del nieto de Carlotto (cuyo padre fue conocido porque poco antes su familia paterna dio muestras de su ADN al BNDG), demuestra por qué razón la causa de la identidad de los hijos de Ernestina no puede ser cerrada; amén de que el delito que se investiga es de comisión permanente (subsiste mientras no se restituya su identidad original a las víctimas).

El argumento que usaron entonces los que votaron en contra ambas leyes es reversible, en su contra; porque supone que -con tal de proteger a la dueña del mayor emporio mediático del país- no vacilaron en votar en contra de legislación necesaria para profundizar la investigación sobre la identidad y el destino de los nietos apropiados durante la dictadura. 

Lo que ven abajo es el acta de Diputados donde constan los votos negativos a lo que sería la Ley 26.548 del Banco de Datos Genéticos:   


Y esta otra imagen, corresponde a la votación de la Ley 26.549 sobre extracción compulsiva de ADN, ambas fuertemente apoyadas por las Abuelas de Plaza de Mayo: 


Revisen, a lo mejor encuentran a muchos que por estos días se "alegraron" por la aparición de Guido/Ignacio, y felicitaron a Estela de Carlotto.

miércoles, 6 de agosto de 2014

NO HAY NIETO MÁS NIETO QUE OTRO...



Por Elabas Ave

…ni abuela, más abuela que otra, ni hijo, ni madre, ni padre, ni preso, ni desaparecido, más que otro. 
Una vida es igual a otra vida.
Sin embargo, ayer estaba revisando correos, escuchando de fondo La Pulpo por Radio Nacional Santa Fe, y de pronto Claudio Cherep dice con voz emocionada que, en CN23,  una placa sostenía que habría sido identificado Guido Carlotto.
No me alcanzaban los diez dedos para buscar todos los portales al mismo tiempo y tratar de sacarme la humedad de mis ojos que no me dejaban ver la pantalla.
Cuando se confirma la noticia, tuvieron que pasar varios minutos para volver a mí, levantarme, y contársela a mi esposa e hijos.
Y creo que este sentimiento colectivo, esta felicidad se produce porque Guido, como todos los niños reencontrados, es un testimonio de amor y de lucha por ese amor.
Estela no es más que otra abuela, pero ella es un símbolo en sí misma y seguramente pasará igual con Guido.
Hoy no pienso en ella como Estela de Carlotto, pienso como una abuela de las tantas que han luchado buscando un pedacito de sus hijos, de su sangre, de su carne. Hoy no pienso en Guido como Guido Montoya-Carlotto. Pienso en ese nieto que, como tantos otros, deberá recapitular, reconstruir y repensar su vida.
Espero que él no sufra otro daño más. Espero que nosotros, el resto, no le provoquemos más heridas, no le carguemos más responsabilidades ni padecimientos. Que sepamos respetarlo a él y a su familia, para que no carguemos sobre sus espaldas nuestros propios padecimientos, frustraciones, expectativas…
No me gusta la numeración de los nietos reencontrados, Juan es Juan, Victoria es Victoria y Guido será Guido. Ellos son la sangre de nuestra sangre, que fue derramada por amor a un mundo soñado, como el que seguimos persiguiendo y, en algo, hemos logrado.
Hoy más que nunca, gracias a todas y cada una de las abuelas, de las madres, de quienes han sostenido la búsqueda y a Néstor y Cristina, por seguir alentando esa lucha que año tras año da esos frutos y esas flores que van completando nuestro jardín.