LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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viernes, 21 de agosto de 2015

DE NÉSTOR A DE LA RÚA, EN CUESTIÓN DE MESES


Acaso sea aventurado avizorar por estas horas como decantará la crisis política en Grecia, y hasta es posible que Tsipras termine revalidando su mandato en las elecciones que se abren con su renuncia.

Lo que parece claro -sin embargo- es el signo general del proceso, que incluye la crisis abierta en la coalición Syriza que llegó al gobierno en enero, de la cual ya se están escindiendo sectores descontentos con el giro pro troika del primer ministro.

Como también está claro que en Grecia la política (una vez más en Europa, para variar) ha perdido en toda la línea frente al poder económico concentrado; del cual los miembros de la "troika" (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI) no son sino los voceros y lobbistas institucionales.

Para alguien que despertara en su momento tantas esperanzas como Tsipras, el final -que llegará más tarde o más temprano- no puede ser peor: con dos victorias electorales a cuestas (la de enero que lo llevó al poder, y la del referéndum convocado hace poco sobre las exigencias de la troika), el líder de Syriza dilapidó de forma lamentable su capital político en pocos meses, para terminar claudicando y aplicar un plan de ajuste mucho peor que el que resistió con firmeza en sus orígenes; lo que le valió justamente haber ganado las elecciones. 

Plan que incluyó por ejemplo -pocas horas antes de haber renunciado Tsipras- aprobar la privatización de los 14 aeropuertos del país, que pasarán a manos de una empresa alemana. Apenas se conoció la noticia, el Bundestag (el parlamento alemán) aprobó por amplísima mayoría el tercer "rescate" a Grecia, que no es sino el rescate de los propios bancos; tanto griegos como alemanes.

Favor con favor se paga dicen, y en éste caso aplica como pocos: sería interesante ver que opinan sobre estos casos de verdadera "corrupción estructural" (que van mucho más allá de la "puerta giratoria" entre uno que otro funcionario que pasa al sector privado que antes regulaba) ciertas ONG's y almas bellas de nuestro continente, que sacuden a los gobiernos populares de la región con el sambenito de la corrupción.

Un verdadero "capitalismo de amigos" de escala colosal y "reglamentado": toda la institucionalidad creada por el proceso de integración europea de más de 60 años, desembozadamente puesta al servicio de crear y facilitar negocios para los intereses privados, fundamentalmente del capital financiero.

Y allí está expuesto también en toda su crudeza el fracaso rotundo de las alternativas políticas que aparecieron -frente a la crisis de los partidos tradicionales- en algunos países de la Unión Europea, como es el caso de Syriza en Grecia; o por lo menos sus límites concretos para introducir cambios reales en este cuadro de situación.

Más allá de los desequilibrios productivos de los países más atrasados de la eurozona (lo que es particularmente aplicable al caso de Grecia), que generan restricciones reales al margen de maniobra para escapar al "cepo" de las tradicionales políticas de ajuste, no poder cortar el nudo gordiano del endeudamiento crónico es lo que se ha llevado puestas las mejores intenciones de Tsipras y Syriza.

La inflexible dureza de Angela Merkel y la "troika" (que fueron imponiendo condiciones cada vez más gravosas al gobierno griego) tuvieron por objetivo político "hacer tronar el escarmiento", y disuadir a futuro a cualquiera que tuviese en mente plantear alternativas que pasaran por reestructurar, renegociar o defaultear la deuda con los bancos europeos; fundamentalmente alemanes.

Cierto es que hubo reestructuraciones con quita de deuda incluso en el propio proceso griego, pero siempre condicionadas a la implementación de durísimas medidas de ajuste (las famosas "condicionalidades" de triste memoria entre nosotros, en los tiempos de acuerdos con el FMI), que no hacen sino agravar los problemas; y permiten acceder a "rescates" financieros que terminan en las manos de los acreedores externos: un círculo vicioso difícil de romper.

Lo que visto con ojos argentinos, resalta aun más la importancia de las medidas estructurales tomadas en su momento por Néstor Kirchner, tanto al reestructurar la deuda en default con sustancial quita del capital y reprogramación de los vencimientos, como al cancelar anticipadamente la deuda con el FMI.

Lo primero posibilitó liberar recursos para financiar el crecimiento económico del país con progresiva inclusión y movilidad social sin el condicionante de la deuda; y lo segundo sacarse de encima un "tutor" de las políticas económicas, que es además lobbista calificado de intereses empresariales bien concretos; como el caso griego lo acaba de demostrar, una vez más.

Tsipras amenazó por un momento con encarar con decisión ese nudo gordiano de la deuda, y pareció un Kirchner helénico, para terminar validando un mega-ajuste en contra del voto popular, al estilo del "blindaje" y el "megacanje" de los tiempos de De La Rúa.

En un sentido amplio se podría decir también que el caso griego -puesto en los términos que aquí se lo describe- vuelve a poner en el tape las fragilidades de ciertos sistemas políticos como los parlamentarismos y su capacidad para encarar estos dilemas.

Sistemas que -eso sí- están lejos de cuestiones que aquí se señalan como riesgos, tales como el populismo o las tentaciones hegemónicas.

Vaya entonces la reflexión para los que desde acá saludaron con esperanza la aparición de Syriza y su llega al poder, porque representaba una experiencia europea, y como tal, "depurada" de "degradaciones" propias de los países bananeros.

Si la cuestión fundamental de la política (en un sentido teórico y agonal) sigue siendo el poder, y como se lo obtiene, conserva, disputa o utiliza, el caso griego confirma que lo verdaderamente novedoso en términos políticos -como lo han reconocido incluso muchos teóricos europeos- sigue pasando por América Latina; y los procesos abiertos en el continente con el despertar del siglo.

lunes, 13 de julio de 2015

LA GRECIA DEL PRO




Leemos hoy en Ámbito la nota sobre las exigencias del FMI a Grecia, con la dureza extrema de la cándida Ángela Merkel quien manda a Tsripas a deglutir "la torta que cocinó", si es que puede hacerlo.

Y la receta del FMI es la que todos conocemos, de la que nos pudimos librar en el 2006 gracias a la decisión política de Néstor, anunciada en diciembre del año anterior, con el pago al Buitre mayor de casi diez mil millones de dólares. Y ella no es otra cosa que el ajuste con control estricto (subir impuestos, planchar salarios, reducir lo que se llama "gasto público" -no olvidemos los subsidios al gas, electricidad, naftas, las asignaciones, etc.), o sea con el monitoreo permanente al que ya nos hemos visto sometidos recordando la patética imagen de Marcelo Bonelli con el indú Anoop Singh.

Todos sabemos cuál ha sido la política de este gobierno en materia de deuda externa. Se han tapado los agujeros financieros que dejó la política neoliberal desde Martínez de Hoz en adelante y los empréstitos contraídos sólo han sido para inversión, como debe ser.

Y el PRO? Macri se ha rodeado, precisamente, de quienes fueron la claque del exponente y artífice y sus adláteres de esa política desde los ´90 en adelante: Melconián, Broda, Marx, Zturzenegger, López Murphy...colaboradores y apologetas de Domingo Felipe. 

Y ya sabemos que Carlos tiene aceitado los vínculos con el órgano mayor, desde hace mucho tiempo, lo que seguramente facilitaría volver "al mundo", del que estuvimos alejados en los últimos doce años. Y volver sería bueno paraaa...No, para vos no. Olvidate. 

Pero quedate tranquilo: tu voto y el de la mayoría impedirá la maniobra orquestada por los grupos concentrados de la economía, desde los grupos concentrados de comunicación. Tu voto y el de la mayoría, exigirán continuar con la política de independencia, bandera que nunca debió arriarse y no se deberá arriar.

jueves, 9 de julio de 2015

CONSTRUYENDO FUTURO


Por A.C.

Desde la reforma de la carta orgánica del Banco Central implementada en el año 2012 a través de la Ley 26.739, ésta posibilitó entre otras cuestiones, que el Central comenzara a intervenir en el mercado de crédito, direccionando el mismo hacia la actividad productiva, fundamentalmente hacia las pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de puestos de trabajo en la economía argentina.
Así a las entidades bancarias, siempre tan afectas a privilegiar el negocio de créditos personales y tarjetas de créditos con intereses siderales, se les requirió que el  5% de su cartera de préstamos se destinara a financiar la actividad productiva. Y como la actual carta orgánica permite también que el Banco Central regule el nivel de tasas de interés, la tasa de financiamiento en los créditos para la producción resulta muy conveniente por colocarse debajo del porcentaje anual de inflación.  
Desde entonces, en la Línea de Créditos para la Inversión Productiva (LCIP) las cifras anuales de los préstamos superaron las metas, ya que ante una demanda sostenida fundamentalmente originada en las Pymes, las entidades bancarias en muchos casos, superaron en el otorgamiento de éste tipo de préstamos el porcentaje de la cartera originalmente previsto. Este flujo de dinero direccionado a la actividad productiva, permitió a muchas empresas aumentar su capacidad y sus ventas, mientras se mantienen y generan puestos de trabajo, a la vez que la mayor producción amplia la oferta de bienes descomprimiendo la cuestión relativa a los precios.
Pero un Gobierno como el actual, con políticas que podrán compartirse o no, pero que tienen una claridad y una orientación productiva muy definida, aumenta la apuesta.
A partir de ahora y por disposición del Banco Central, todos los bancos que tienen actividad en Argentina deberán destinar el 7,5 % de sus depósitos a préstamos para Pymes, con un plazo de reintegro mínimo de tres años y una tasa de interés máxima del 18 por ciento anual. Comparativamente con el primer semestre de 2015 , el monto destinados a créditos productivos se incrementa en un 40 %, de 37 mil millones a 52 mil millones para la segunda mitad del año.
Y con el objetivo de un desarrollo armónico del país, de un federalismo bien entendido, el Banco Central autorizará una mayor imputación al cupo de financiamiento a bancos que otorguen préstamos para proyectos que se lleven a cabo en las regiones menos desarrolladas del país. Estos créditos otorgados en zonas alejadas serán computados hasta el doble en relación a los otorgados en zonas centrales. El mismo criterio de incentivo se aplica para créditos que se otorguen a las empresas más pequeñas del  sector mipyme.
Políticas productivas claras, con nuevos créditos que culminarán –los de plazo más corto- en el año 2018, sumados a los miles que ya fueron otorgados desde el año 2013. Políticas a mediano plazo de resultado más que exitoso y que por ello se sostienen en el tiempo y se incrementan en cuanto a volumen de créditos y beneficiarios. Una herramienta directa para incrementar la actividad económica, generando empleo y crecimiento del mercado interno, siguiendo el camino que marcara aquel Presidente que se quedó en el corazón de millones.
En el año 2004, cuando aquí recién comenzaba la gestión del Presidente Nestor Kirchner, en Grecia se organizaban los Juegos Olímpicos. Entonces, los organismos de crédito internacional calificaban muy positivamente la situación de Grecia dentro de la Unión Europea y hacían proyecciones favorables y coincidentes sobre su crecimiento económico, alentando su endeudamiento con distintos fines y también para el evento olímpico.
En ese año 2004, entre la calificación crediticia de Grecia y la que recibía Argentina, había una distancia sideral. A favor de Grecia, claro. Sin embargo, algo más de diez años después, las políticas ortodoxas y de ajuste aplicadas en Grecia terminaron en una situación social insostenible, explosiva.
Una desocupación real superior al 30%, una sub-ocupación en torno al 25% y sectores juveniles con más de un 50% de personas sin actividad alguna. Muy similar a la situación Argentina en el 2001, cuando el Gobierno de la Alianza primero debió declarar el estado de sitio y luego huir en helicóptero, dejando en su camino de retirada las calles llenas de cadáveres y el país sumergido en la miseria.
Grecia en el 2004 era ponderada por el establishment económico, y es interesante releer los archivos de aquella época, tanto los extranjeros como los diarios y publicaciones de nuestro país.
Sin embargo Argentina, con políticas económicas condenadas por la academia, con una ingeniería de desendeudamiento, destinando fondos a la producción y la generación de empleo, con redistribución de ingresos y el fortalecimiento del mercado interno, empezó a construir el futuro.
Entre la realidad Argentina actual y la de Grecia, hay una distancia sideral. Pero esa distancia no está marcada por los organismos financieros internacionales, sino por los millones de desocupados, por la miseria  y la desesperación que atraviesa la sociedad griega. Esperemos que (como lo indica el resultado del referendo de ayer) esa sociedad haya entendido adonde llevan las políticas de ajuste dictadas por los países centrales, y tome la única determinación posible para salir del infierno. Se puede. En Argentina lo hicimos.
Y hoy, con medidas como las del Banco Central destinadas a la producción, seguimos construyendo nuestro futuro.

domingo, 12 de febrero de 2012

AJUSTE


Atenti Michelli, Altamira y la plana mayor del PO, (o sea: Blank, Van Der Kooy y Morales Solá): ahí arriba tienen un modelo 2012 de ajuste a mano, para ver como funciona, eh.

Está bien que acá tenemos lo nuestro con las colas para sacar la SUBE o la eliminación de los subsidios en Puerto Madero, no lo vamos a negar, pero parece que todavía no llegamos a lo de Grecia, aunque si uno los escucha y lee a ustedes, parece que estamos peor.

¿Por qué no se dan una vueltita por allá para apoyar las protestas, ustedes que son tan solidarios? 

viernes, 4 de noviembre de 2011

NO JODAN CON NÉSTOR


Por Raúl Degrossi

Los gobiernos de los países del llamado "Primer Mundo" dan verdaderamente lástima (por no decir asco), han decidido renunciar al más mínimo y elemental ejercicio de la autoridad política del Estado para poner en caja la crisis financiera que lleva ya más de tres años.

Presionado por todos los gobiernos de la Unión Europea y la mayoría de los miembros del G 20 (con la excepción de los emergentes como Argentina y Brasil), el primer ministro griego Papandreu desistió de la idea de convocar a un referéndum; para que el pueblo de Grecia se expidiera sobre el nuevo mega plan de ajuste que le imponen, para brindarle ayuda financiera, para que le pague la deuda a los bancos alemanes, por decirlo fácil.

Otra ominosa capitulación de la política y el Estado, ante la economía y las corporaciones financieras, las grandes culpables y causantes de la crisis. Paradojas de la historia: la economía presionó para que la política decidiera que no se votara en la cuna de la democracia occidental (que pavada más grande ésta, pero queda bien en lo de Grondona).

Como lo señaló Cristina en su brillante discurso en la cumbre, el problema de la crisis internacional no es económico ni financiero: es de liderazgo político; como consecuencia del enanismo mental de una dirigencia política que -claramente- no está a la altura de las circunstancias.

Una dirigencia que no termina de advertir que, ni el triunfo del capitalismo en la Guerra Fría, ni la caída del muro de Berlín, los provocaron Tatcher o Reagan, o el poderío militar de la OTAN: fueron Friedrich Von Hayek, Milton Friedmann y la Societé Mount Pellerin; y las ideas e intereses que representan.

Y Maddoff y Meryll Lynch, no se olviden de los personajes más importantes: los banqueros estafadores y las calificadoras de riesgo mentirosas y fraudulentas.

Y si ellos no provocaron el triunfo del capitalismo, fueron los que lo capitalizaron; ideológicamente y en negocios concretos: con el derrumbe del muro, se está viniendo abajo a golpes de mercado el Estado de Bienestar que los europeos construyeron desde el fin de la Segunda Guerra Mundial; con la deserción consensuada de todo el arco político, de sus responsabilidades históricas. 

Nunca la política estuvo tan subordinada a la economía, ni en el Plan Marshall, ni en la construcción de la UE, que fueron -ante todo- la instrumentación económica de objetivos políticos.

Aun para mantener el capitalismo amenazado por la crisis del 29', o para impedir el "peligro rojo" en la post guerra, siempre había en los países centrales un resquicio para que los liderazgos políticos definieran rumbos o prioridades, dando cuenta -al menos en parte- de las complejidades y conflictos sociales, cuestiones que escapan a la rusticidad de los yuppies de las finanzas.

Hoy eso no existe y la Unión Europea (reitero, ante todo una construcción política para no volver al horror de la guerra en Europa) se cae a pedazos, y la institucionalidad que por años nos pusieron como ejemplo y como vara para medir nuestros intentos de integración regional y continental (como la Unasur o el Mercosur), es sólo una fachada para beneficiar al capitalismo financiero, el verdadero gobierno mundial; por encima de los países, sus gobiernos y sus líderes.

No es al euro ni a la unidad europea a los que quieren salvar con sus eternos planes de ajuste para los países quebrados; sino a los balances de los bancos, que reciben a manos llenas colosales paquetes de ayuda fiscal mientras proclaman el más rancio liberalismo económico, y reniegan de toda intervención "dirigista" del Estado en la economía.

Mientras tanto las guerras en países del Tercer Mundo son la vía de escape para las pulsiones nacionalistas de europeos y norteamericanos, y para los egos de sus gobiernos, sometidos a la humillación permanente de arrollidarse ante las presiones del mundo de las finanzas.

Es así como emprenden aventuras militares nostálgicas de los tiempos coloniales (en el caso de los europeos), acompañando la insensatez congénita del imperialismo yanqui; sólo para que cada una de esas aventuras termine siendo la cabecera de playa para el desembarco en los países arrasados de generosos "reconstructores", prestos a hacer negocios.

La cerrada intransigencia de los gobiernos de las potencias con los dictadores árabes del norte de Africa (cumbre de la hipocresía, con los que hasta ayer nomás eran aliados contra el fundamentalismo islámico), contrasta dramáticamente con su capitulación ante los banqueros, las calificadoras de riesgo o el (cada vez más devaluado) FMI.

Hasta poco astutos se revelaron: si querían destruir a Kaddaffi o Saddam Hussein no era necesario un costoso despliegue militar que alimentara el déficit: bastaba con mandarles misiones del FMI, unas cuantas calificadoras de riesgo y un par de Maddoffs; en pocos meses hubieran logrado el mismo resultado, con menos costo en plata y en vidas propias.   

Por décadas nos vendieron que la Guerra Fría era una lucha por salvaguardar a la democracia y a la economía de mercado, porque una no podía vivir sin la otra; ahora resulta que no: no sólo no son lo mismo, sino que todo conflicto entre democracia y mercado, debe ser invariablemente resuelto a favor de éste, y si no, pregúntenle a Papandreu, o más cerca acá, a Cachanosky: no importa lo que la gente vote, sino lo que los mercados reclaman.

Y como si fuera poco el balurdo que tienen en Europa, lo meten a Kirchner en el asunto; como en esta nota del diario El Mundo de España.   

Curioso lo de los españoles: con todos los quilombos que tiene Zapatero, ellos dedican la mayor parte del tiempo a explicarles a los griegos lo que tendrían que hacer; lo mismo da si lo hacen desde las páginas de El Mundo, o las de El País. Estos hasta se dan el lujo de poner la lupa en nosotros. 

Breve disgresión: va a estar muy interesante la próxima  reunión de la Internacional Socialista, con Papandreu y Zapatero compitiendo para ver quien tiene el plan de ajuste más largo, recortó más beneficios sociales o echó más empleados públicos; mientras Tabaré Vázquez cuenta sus tratativas con Bush y Condoleeza Rice para ir a la guerra contra nosotros.

Binner -para no ser menos- seguramente relatará sus andanzas por Expoagro, los coloquios de IDEA o el Congreso de Economía de la Fundación Libertad, porque ya lo dijo el Che: hay que exportar la revolución, hasta lograr uno, dos, cien Puertos de la Música. Al fin y al cabo, el bueno de Hermes tiene que luchar en ese foro contra el prestigio de De La Rúa, un precursor del conservadurismo progresista represor y asesino.

Pero volvamos a la nota del diario El Mundo, y la comparación de Papandreu con Kirchner: aun en supuesto tren de elogio, ofende.

Porque si algo fue Kirchner y por eso será recordado, es todo lo contrario del lamentable espectáculo que hoy ofrecen Obama, Sarkozy, Merkel, Papandreu, Zapatero y siguen firmas: desde el mismísimo culo del mundo, viniendo del culo de ese culo, con un defáult declarado, un 22 % de los votos y un gobierno tirado por la cabeza con un país incendiado, la remó a brazo partido para imponer una verdad tan sencilla y elemental de enunciar, como difícil hoy de poner en práctica (tanto que muchos ya ni lo intentan): la política debe ser siempre la que le imponga determinaciones a la economía, y no al revés.

Ese es el gran ejemplo de Néstor; no el porcentaje de quita de la deuda que logró, o como mandó al carajo al FMI: el ejemplo de voluntad política,  para recuperar la autonomía de decisión del gobierno elegido por el pueblo; ¿o al fin y al cabo no es eso la democracia que los griegos nos legaron, según nos cuentan?

Ejemplo que no casualmente se repitió en esta primera década del siglo en varios países de América Latina, el único lugar del mundo donde hay esperanzas, y donde pasan cosas políticamente interesantes.

Por eso europeos en general y españoles en particular: allá ustedes con sus ajustes, su represión a la protesta social, y sus recules vergonzosos ante las corporaciones, los yuppies y las mega cuevas financieras que provocaron el desastre.

No se metan con Néstor que es nuestro, bastante costó conseguirlo (de hecho, apareció cuando casi nadie lo esperaba), y bastante le costó a él poner el cuero como lo puso; búsquense uno ustedes o fabríquenlo, porque hay cosas no se compran.

Hagan lo que se les cante, pero no jodan con Néstor.