LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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sábado, 25 de enero de 2020

AUNQUE SEA UNA OFICINA


Hace un mes más o menos hablábamos en esta entrada de la situación de los presos políticos del régimen macrista, que lo siguen siendo en el actual gobierno, y al par que reclamábamos que se hiciera algo al respecto, manifestábamos comprender las restricciones existentes para avanzar: al fin y al cabo, el presidente no tiene la suma del poder público. 

Simplemente planteábamos que la cuestión no se abordara desde la óptica de saldar viejas cuitas de la interna kirchnerista, ni de hacer ofrendas a la gobernabilidad, que nunca serían correspondidas. Algo así como el ofrecimiento unilateral de paz al Grupo Clarín que subyace en la comunicación pública de que no se insistirá con la ley de medios.

Por otro lado está la situación real y objetiva de los funcionarios macristas "atrincherados" en sus despachos que resisten el cambio de gobierno, y siguen actuando como si nada: veíamos acá el caso del titular de la UIF, que no solo sigue en funciones, sino que se da el lujo de tomar determinaciones importantes en nombre del Estado argentino, sin consultarlo con el gobierno. Si de gobernabilidad hablamos, no hay mayor aporte a ella que dar claras muestras de autoridad, conteste con la legitimidad de origen de un gobierno sostenido en el voto popular.

Todas estas reflexiones vienen a cuento del escándalo del caso Vicentín, en el que está implicado todo el directorio del Banco Nación en tiempos macristas, con González Fraga a la cabeza: el principal aportante de campaña de "Juntos Para El Cambio" obtuvo un crédito de más de 18.000 millones de pesos de un banco estatal (el más importante del país), en condiciones irregulares, y ahora todo indica que no lo piensa pagar, declarándose en default.

Un caso que se suma a otros que ya se conocieron en tiempos macristas, como la renegociación de los peajes de las rutas concesionadas a operadores privados, y tantísimos más que se podrían agregar a la lista.

Sería reduccionista limitar el análisis del macrismo a caracterizarlo como una asociación ilícita dedicada a hacer negocios con el Estado antes de que Macri fuera presidente, y desde adentro del Estado mientras lo fue. Fue antes que nada y por encima de todo, la puesta en acto del concepto del "país atendido por sus propios dueños", adunando el poder económico -que es permanente- al político -que es contingente y depende del humor electoral-, en beneficio de sus intereses de clase.

Sin embargo, hacer como que esa otra dimensión de la nefasta experiencia macrista (es decir, la rapiña de los fondos públicos, el armado de negocios millonarios con regulaciones estatales dirigidas, el esquema de blanqueo y fuga legalizados) no tuvo lugar, simplemente no sucedió, sería un enorme error político. Como bien decía en la semana Amado Boudou, se está hablando poco de Macri y lo que representó para el país, y eso no es buena señal.

No tanto porque se quiera insistir en la "pesada herencia recibida" para exculpar presuntas fallas u omisiones de la actual administratición, sino porque se puntualiza un hecho de insoslayable valor político: no podemos permitir que la nefasta experiencia de la derecha gobernando el país con el voto popular se repita en un futuro, no tanto por fallas nuestras, como por una amnesia social inducida por los medios (que son la oposición real) y consentida implícitamente por el actual gobierno.

Lo que nos trae al tema del "Ministerio de la Venganza", discutido en campaña y siempre presente hoy, en las redes sociales y en los medios: es tan cierto que "volver mejores" supone dedicar prioritariamente las energías del gobierno y los funcionarios a restaurar los enormes daños causados por el macrismo en la estructura social, económica y productiva del país; como que es inadmisible que la runfla gobernante hasta el 10 de diciembre salga indemne de su excursión de caza por el Estado, y lejos de hacer la más mínima autocrítica al respecto, sigan pontificando en público sobre como deben resolverse los problemas del país, que ellos mismos crearon, o contribuyeron a agravar.

Y si bien, como se dijo, Alberto Fernández es nada más (y nada menos) que el presidente de la nación, y no tiene la suma del poder público, debe dar muestras de usar con decisión todas las atribuciones de que dispone, para que aquellos que depredaron el patrimonio público (como González Fraga y todo el directorio del Banco Nación) mientras decían que estaban embanderados en una cruzada contra la corrupción kirchnerista las paguen, de ser posible de su propio bolsillo.

Eso supone denunciarlos ante la justicia, activar en serio el rol de la Oficina Anticorrupción (ahora que ha puesto al frente a alguien irreprochable como Félix Crous), ejecutar el crédito del Nación a Vicentín (apoderándose incluso de los activos, si fuera el caso), denunciar en el Consejo de la Magistratura a los jueces y fiscales que miraron para otro lado en los negociados macristas o -peor aún- les dieron un bill de indemnidad, incluyendo si fuera el caso hasta los propios miembros de la Corte Suprema; que por ejemplo siguen durmiendo el fallo sobre el decreto de Macri que amplió el blanqueo votado por el Congreso, para favorecerse a sí mismo y a su familia.

Sin "lawfare", sin "doctrina Irurzun", sin "extinción de dominio", ni "ley del arrepentido",  ni ninguno de esos adefesios jurídicos creados por el macrismo para perseguir a sus adversarios políticos: simplemente con la ley en la mano, pero con firmeza y sin titubeos. Las pruebas sobran, y están a la vista; porque en su creencia de que con el triunfo del 2015 inauguraban una larga hegemonía política en el país, fueron dejando las pezuñas por todos lados. De lo contrario lo que no hagamos hoy, lo lamentaremos mañana. Tuit relacionado: 

jueves, 22 de noviembre de 2018

EXPERTO EN QUIEBRAS


Totalmente exentos de toda sorpresa, leemos en La Política Online que el gobierno presiona a las autoridades del Banco Nación para que financie en su totalidad el fideicomiso recientemente creado para solventar los contratos firmados bajo el régimen de “participación pública privada” (PPP) para la explotación de los corredores viales con cobro de peaje.

Se trataría de un total de 1000 millones de dólares que debería aportar el Nación, frente a la negativa de los principales bancos privados como el HSBC a hacerlo -supuestamente- porque algunas de las empresas que forman los consorcios ganadores están complicadas en la causa de las fotocopias de los cuadernos. En realidad, tienen poca confianza en el retorno de la inversión, y mucho miedo al default de la deuda pública; dado que en definitivas es el Estado quien avala los contratos: no lo decimos nosotros, lo están diciendo acá los "expertos".

Cuando el gobierno modificó por enésima vez las reglas de juego de la licitación de los corredores bajo el sistema PPP, el aporte del Banco Nación al fideicomiso oscilaba entre los 200 y 300 millones de dólares, lo cual da una idea del completo fracaso del experimento, bajo las reglas con las que supuestamente fue concebido: promover la inversión privada en infraestructura, sin comprometer en lo inmediato recursos del Estado; más allá del endeudamiento en que éste incurría para el repago de las obras, que explotaban los privados, para su beneficio.

Como éste aspecto de la cuestión no cambió (de allí el interés de los ganadores de las licitaciones por ejecutar los contratos), queda claro que como fue advertido cuando la ley de los PPP se discutió en el Congreso, se trata de un auténtico desfalco al interés público; donde el Estado es el socio bobo que lleva todas las de perder: pone recursos (aun cuando en teoría estos debían conseguirlos los privados) incluso afectando específicamente impuestos a ese fin, cede beneficios y prerrogativas exorbitantes (hasta la misma jurisdicción de sus tribunales para dirimir eventuales litigios) a cambio de que los privados hagan obras que luego deberá pagar con deuda; mientras ellos le sacan provecho, por ejemplo percibiendo los peajes. Más noventoso no se consigue.

Pero como si todo eso fuera poco, la gestión Macri-Dietrich trata de comprometer el equilibrio financiero y la solvencia patrimonial del Banco Nación, al que por el presupuesto de éste año ya le sacaron 20.000 millones de pesos de sus utilidades para transferirlas al Tesoro, y lo mismo piensan hacer con el presupuesto 2019 que acaba de votar el Congreso, por otros 10.000 millones de pesos más; sumando así un importe equivalente a la mitad del patrimonio de la entidad, establecido por ley en 60.000 millones de pesos.

Precisamente eso es lo que están denunciando los empleados del propio banco, que señalan que el saqueo al Nación a través de ese aporte que le obligarían a hacer al fideicomiso PPP (al tipo de cambio de hoy, unos 37.000 millones de pesos, más del 60 % de su capital), en violación del artículo 25 de la Ley 21.799 (Carta Orgánica del Banco de la Nación Argentina), que dispone lo siguiente: "El Banco no podrá conceder créditos a la Nación, provincias o municipalidades ni a los organismos o reparticiones dependientes de ellas, salvo que cuenten con garantía especial de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía, que permita el efectivo reembolso automático del crédito. 

Dicha garantía podrá considerarse suplida cuando mediase por parte de los prestatarios la cesión de fondos de coparticipación federal o de otras fuentes públicas o privadas, siempre que permita el reembolso automático del crédito. Se exceptúan de esta prohibición a las empresas comerciales, industriales o de servicios del Estado nacional o de los Estados provinciales o municipalidades y a las empresas que pertenezcan total o parcialmente a cualquiera de esos Estados, que estén facultadas para contratar como personas de derecho privado, siempre que tengan patrimonio independiente, no subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado y sus recursos sean suficientes para cumplir sus obligaciones con el Banco.". En este caso no se cumple con ninguno de los requisitos legales, y como la deuda sería del Tesoro, tampoco estamos en presencia de las excepciones previstas en la norma.  

Al mismo tiempo, se va concretando el relevo de los miembros del directorio del Nación (ayer se publicó en el Boletín Oficial la renuncia de una directora) para dar paso a gente que le responda a Dujovne; que seguramente debe avalar el saqueo: la posible privatización de la “joya de la abuela” creada por Carlos Pellegrini en 1891 figuraba cen los planes del FMI ya en los gobiernos de Menem y De La Rúa, y que mejor excusa que su quebranto patrimonial (producido ex profeso por el propio gobierno), para conseguir el objetivo.

Aun cuando no se llegue al mismo, el deterioro de su situación patrimonial y su paulatino vaciamiento agregarían otro baldón al currículum del radical González Fraga, en el que ya figuran la virtual quiebra del Banco Central en el gobierno de Menem, y haber fundido en la Argentina, una fábrica de dulce de leche. Claro que en éste caso las consecuencias serían mucho peores."

miércoles, 23 de enero de 2013

PRUEBEN CON OTRO GUISO, QUE ÉSE YA LO COMIMOS VARIAS VECES


Después de haber incursionado con poco éxito en las artes culinarias, vemos como ahora el narcolorado se mete con las cuestiones económicas; y en éste caso ensaya su propia receta para combatir la inflación.

Una muy curiosa, que consiste en acelerar el ritmo de devaluación de la moneda (algo que en nuestra historia siempre estuvo asociado a aceleraciones bruscas del ritmo inflacionario, no a su merma), de un modo que -aunque no lo diga- haga coincidir paulatinamente el tipo de cambio oficial con los estratosféricos valores que hoy se están pagando en las diferentes cuevas de la city por el "blue".

Al mismo tiempo propone agregar al estofado dos ingredientes también conocidos: disminuir la emisión monetaria y atacar el déficit fiscal. 

Aunque fiel a su estilo (que incluye por ejemplo cocinar sin prender la hornalla, en una olla vacía) se abstiene de mayores precisiones, suponemos que estaría proponiendo un clásico plan de ajuste vía recorte del gasto público (que en buena medida está orientado a fines sociales, convendría aclarar), y secar la plaza de circulante, lo que traería aparejados otros efectos que el cheff no ha previsto (o al menos no menciona), como la suba de las tasas de interés.

Desde otro lugar (o desde el mismo, la oposición; pero con una pátina de academicismo) acá en la misma tribuna de doctrina el ex candidato a vice de Ricardito, González Fraga (¿seguirá afiliado a la UCR, partido con probada experticia en materia de inflación cuando le tocó gestionar?) propone alternativas similares, ya probadas en el país y con los efectos por todos conocidos.

Alternativas que -cuestión inflacionaria aparte- ningún gobierno en su sano juicio adoptaría en un año electoral; menos cuando el país está empezando a remontar lo peor de la crisis retomando las perspectivas de crecimiento que lo caracterizaron desde el 2003; no ya con tasas chinas, pero sí con estimaciones para éste 2013 que harían la envidia de más de un gobierno europeo, sin ir más lejos.

Ambos (De Narváez y González Fraga) coindicen en un elogio póstumo a Néstor, y los "equilibrios macroeconómicos" alcanzados en su gestión de la mano del pálido Lavagna; otro que por estos días estuvo entretenido entre fraudes, Rodrigazos y anuncios de (como que no, para variar) inminentes devaluaciones.

Lo raro es que al difunto no lo homenajearon en vida, y ni siquiera se sumaron al reconocimiento después, sino que por el contrario, suelen criticar el culto a su personalidad.

Pero cuando se desarrollan con más detalle los argumentos devaluatorios (como lo hace González Fraga) se le empiezan a ver las patas a la sota, como por ejemplo en éste párrafo: "Esta apreciación cambiaria genera serios problemas de rentabilidad y competitividad en muchos sectores industriales y agroindustriales. Hoy la vitivinicultura en Cuyo está en dificultades, como las frutas del Valle, los aceites de la Rioja y Catamarca, la lana del Sur, los cítricos de Tucumán, el arroz de Corrientes, la yerba misionera y muchas otras economías regionales."

Curioso (o o tanto) que mencione sectores de nuestra economía que gozaron todos estos años de extraordinarios niveles de rentabilidad (alentados por altos precios de lo que producen, apertura de nuevos mercados y un tipo de cambio sostenido con intervención oficia); y que se caracterizan por tener bajísimos costos laborales, a partir de la híper explotación de la mano de obra asalariada con la que se desenvuelven, que pertenece a los sectores más precarizados.

No obstante y a fuer de ser justos, González Fraga no deja de advertir los peligros de una devaluación (por eso propone el desdoblamiento del mercado de cambios) cuando dice: " Aumentar el ritmo de devaluación del mercado oficial, como se está haciendo en los últimos 8 meses, puede ser peligroso porque, en la medida en que es anticipado por los operadores financieros, se elevan las tasas de interés, además de fomentar la retención de exportaciones. Por otra parte, devaluar más, gradualmente o de golpe, sin previamente contener la inflación, ni equilibrar las cuentas fiscales, se parece peligrosamente a las políticas que condujeron al Rodrigazo de 1975.

En medio de la enésima advertencia de la semana con apoyo en la versión revisionista de lo que fue el "Rodrigazo"; y probablemente sin quererlo, nos advierte sobre el comportamiento que se viene observando en estos días por parte de los exportadores, en especial del poderoso complejo cerealero y aceitero, como vemos en ésta captura de Infobae:


Ahora bien, todo este movimiento pro devaluación del peso en relación al verde, no es ni más ni menos que la convalidación teórica y por parte de la propia dirigencia opositora de maniobras especulativas de poderosos intereses económicos: a los exportadores que se han mencionado (y en general aquéllos que transan bienes en mercados externos) que buscan incrementar sus ya fenomenales tasas de ganancias con el eufemismo de "recuperar competitividad", se suman los que especulan con el precio de los bonos de la deuda pública, y el resultado de los litigios que el Estado naciona lleva adelante contra los ataques de los fondos buitres, como bien explica el Rulo DellaTorre en Página 12 acá.

Por esa razón también todos estos cocineros de fonda insisten con el aflojamiento de los controles cambiarios y de movimientos de capitales, que obtuvieron el año pasado resultados contundentes y apreciables para detener la fuga de ambos, un comportamiento ya endémico de nuestro empresariado, local o extranjero; y un disparador de inflación futura.

Para el gobierno sería suicida adoptar esa hoja de ruta porque, aunque parece ofrecer una salida al embrollo inflacionario (que afecta más fuertemente a los sectores de ingresos fijos, que son su principal base electoral), más temprano que tarde alimentarían la espiral de aumento de los precios (el propio De Narváez lo reconoce, con un cinismo descarnado); y atentaría a su vez contra toda perspectiva de fortalecimiento del trípode en el que se asentó el 54 % de Cristina: empleo, salarios y consumo.

Estos movimientos especulativos (de los que el remarcado de precios forma parte esencial: crean el problema, para luego proveer la solución) constituyen un problema político y muy grave, más que económico; porque fieles a la tradición nacional (que pronostica un "sopt and go" de la economía más o menos cada 10 años) muestran los dientes de los que -inmunes al contundente respaldo popular a un rumbo de gobierno seguido con persistencia hasta acá- no están dispuestos a convalidar que se profundicen en el país más cambios estructurales en orden a una sociedad más justa e inclusiva.

Es el mismo marco conceptual que alienta el fantasma del "Rodrigazo" ante la apertura de la discusión salarial en paritarias, mientras pide la devaluación hacia la convergencia con los niveles actuales del "blue", que supondría (como en el 2002) una fenomenal transferencia de ingresos desde los sectores de ingresos fijos o más o menos fijos (trabajadores, jubilados, cuentapropistas) a los grupos económicos más concentrados.

Una receta que los argentinos ya probamos varias veces, y terminó siendo para la mayoría un guiso incomible. 

jueves, 18 de agosto de 2011

REMANDO EN DULCE DE LECHE


Después de la paliza del domingo los de la oposición como Mantequilla Nápoles contra Monzón: con los ojos como tetas, mirando la salida y preguntando cuanto falta para que suene la campana.

Y cuando uno esta groggy, generalmente dice pavadas (algunos, todo el tiempo); como las que desgrana acá el candidato a vice de Ricardito y exportador de dulce de leche Javier González Fraga

Ahora resulta que Cristina es igual que Macri, y la asesora Durán Barba para hacer una campaña tranqui, desideologizada, rehuyendo el debate y escapándole a la gestión.

¿Se puede ser tan pelotudo, es genético o se aprende y uno puede perfeccionarse con el tiempo y esfuerzo?

Cuando planteaba conflictos y disputas (con el campo, la ley de medios, el pago de la deuda con reservas) era crispada e intolerante, y había que apaciguar los ánimos; ahora esto: no hay poronga que les venga bien.

Pero además este muchacho no tiene tele, no la prende o cambia de canal cuando habla Cristina: no hay un discurso suyo en que no se hagan clarísimas referencias a ideas, al rumbo que traza para el país, al modelo que defiende y para donde quiere ir, con hechos, datos y cifras concretas. Que a González Fraga no le guste, es otra cosa.

¿Cuándo escucharon ustedes a Macri decir algo cercanamente parecido a una idea concreta, desarrollar un pensamiento más complejo que pedir un helado de dos gustos, para explicar lo que haría si gobernara el país, o lo que hace (des) gobernando Buenos Aires?

¿Cómo puede alguien parangonar el pelotero y los globos amarillos de Durán Barba con el estilo de comunicación de Cristina?

Los estilos de gestión no se puede comparar directamente; porque para establecer alguna comparación, tendrían que existir dos gestiones. O en todo caso, la no gestión de Macri lo es, y ahí si cabe la comparación con la de Cristina.

¿No dijo acaso Alfonsín, el compañero de fórmula de González Fraga, que si fuera porteño votaría a Macri en el balotaje?

¿No llevaron como candidato a gobernador de la provincia más grande de la Argentina a un tipo que desde hace dos años todo lo que sabe decir es "tengo un plan" y "Alica-Alicate?  

Ahora resulta que Cristina -que según dicen, metió mano personalmente hasta en las listas de concejales- delega en otros la gestión, y no se involucra personalmente.

¿Alguien, que no sea un estúpido como González Fraga, puede creer eso? 

Causa gracia que coloque a Cristina junto a Miguel Del Sel, cuando él mismo vino a Santa Fe a celebrar al búnker del pro-duhaldismo la elección del ex Midachi.

Y que la coloque entonces dentro de la "nueva política que se debate por imagen en televisión... pero bueno es lo que hay" .

Es verdad, González Fraga: es lo que hay; y con esta oposición penosa Cristina tiene que gobernar el país, en medio de una crisis financiera internacional y bajo el ataque constante de los grandes medios.

Y no lo hace nada mal, como lo pudieron comprobar todos ustedes el domingo pasado.

Sigan así, y remontar la cuesta para octubre se les va a hacer más difícil que remar en dulce de leche. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

GONZÁLEZ FRAGA, EL IMPORTADOR DE RECETAS EXITOSAS


Por A.C.

La campaña polìtica de la oposición nos llega por los medios con spots increíblemente graciosos, como ese del candidato radical hablando de la inflación: “Que me pregunten a mí”. 

Especialistas en el tema, los radicales, quienes con la exitosa política económica aplicada en 1988 (Plan Primavera), provocaron la hiperinflaciòn que durante el año 1989 llevó a que el índice inflacionario anual se ubicara en el 4.923%, batiendo todos los récords, junto a los índices de desocupaciòn y pobreza, desocupación y pobreza que volvieron a elevar exitosamente antes de irse en helicóptero a fines del 2001.

Ellos saben de lo que hablan. Son especialistas en inflación, y a eso nadie se lo puede discutir. 

Por eso ahora, nos quieren convencer que ellos, justamente ellos, son los que tienen la fórmula mágica para conseguir la estabilidad de los precios internos. 
      
Claro, tienen el apoyo y la experiencia de un brillante economista ortodoxo, el candidato a vice del Alfonsín, el amigo Gonzalez Fraga, que sale a hacer en campaña, declaraciones tan absurdas como el spot de su compañero de fórmula.

En esta nota González Fraga y refiriendo a la situación de crisis en el mercado mundial, dice que en ese marco se inscribe la realidad argentina, la cual evaluó,” no se verá perjudicada “en el corto plazo” aunque afirmó que puede llegar a ser golpeada “por la caída de la soja” que, de todos modos “está en precios muy buenos”.
 
A nosotros nos están creciendo desde afuera, a pesar de los errores de la política económica del Gobierno. Estamos creciendo a través de las exportaciones que, por las altas retenciones -y en Santa Fe saben muy bien de lo que hablo- aportan ingresos fiscales que alimentan un gasto público que está en niveles récord, con una presión tributaria que está en niveles récord, y esto genera una inflación porque este Gobierno fue mucho más eficaz en estimular el consumo que en estimular la inversión en la producción”.

No González, no. La cuestión no pasa por la soja y tampoco “nos están creciendo desde afuera”, como le dictan los grupos económicos para los cuales usted siempre trabajó y para los que opera, ahora como candidato.  

La política económica asumida por el Gobierno Nacional desde 2003, demuestra una realidad incontrastable, de crecimiento sostenido mediante el fortalecimiento del mercado interno, redistribución de ingresos, y protagonismo del crecimiento industrial, que  posibilitó que el PBI creciera un 84% durante el período 2003/2010.  

Y la inversión, que tanto le preocupa a González, solo durante el 2010 creció un 17,9 por ciento. Así se alcanzó un nuevo record histórico, ya que la inversión representa el 23,5 por ciento del PBI. En 2010 las exportaciones de origen industrial lideraron las ventas al exterior: representaron el 35 por ciento del total. Las siguieron las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, con 33 por ciento del total. El 23 por ciento de las ventas externas fueron productos primarios y el 9 por ciento combustibles y energía.

Ese alto protagonismo del crecimiento industrial, generó más de 4 millones de puestos de trabajo genuino. La industria metalúrgica, una de las que mayor impacto producen sobre el resto del entramado productivo, creció un 125 por ciento durante el 2010, y se produjeron récords históricos en la industria automotriz y en sector de indumentaria, por tomar dos ejemplos.

La combinación de superávit comercial y superávit fiscal, nunca antes dada en la historia argentina, permitió acumular reservas y aumentó la autonomía de decisión y la independencia económica. A eso hay que agregarle, la obtención de una quita sin precedentes frente a los acreedores externos, la falta de nuevo endeudamiento y una importante cancelaciòn de la deuda. 

La política de tipo de cambio administrado y competitivo permite aumentar exportaciones y sustituir importaciones, de ahí el superávit comercial y el crecimiento de la industria con su impacto positivo en el empleo.  

Por eso, en esta realidad, cuando González habla de “un gasto público que está en niveles récord”, omite referir que no hay déficit fiscal, y que  el Gobierno tiene la facultad de direccionar esos recursos. 

Claro, en realidad lo que le molesta a González Fraga, es que los recursos del Estado se direccionen al gasto social (por ejemplo jubilaciones o asignación por hijo), cuando bien esos recursos podrían ir a engrosar las utilidades de los grupos económicos que él y su compañero de fórmula representan, a través de la eliminación de las retenciones, como lo deja traslucir al sostener “la economía no está tan mal, se ha deteriorado, pero el problema es que es de una torpeza difícil de explicar las políticas que toman desalentando a la producción y a las exportaciones, convencidos de que son los productores agropecuarios los que tienen que solucionar el problema del hambre de los pobres..”.
  
Hemos podido crecer hasta alcanzar un ingreso per càpita  casi el doble de toda América Latina, después de haber tomado decisiones estratégicas. con un  4,5 % del PBI en inversión pública para construir carreteras, puertos, energía, puentes, viviendas, agua potable y cloacas, gasoductos, todas obras fundamentales para el desarrollo de nuestro país. Gasto público que al candidato le preocupa.

En oposición a esta politica económica independiente y de crecimiento sostenido, el señor González en el marco de esta crisis mundial, y preocupado siempre como especialista en inflación, sostiene que “sincerarla (a la inflación) es muy sencillo, el tema es bajarla”. Para cumplir ese objetivo sugirió aplicar “políticas de metas razonablemente descendentes de inflación, como hizo todo el mundo, conduciendo las expectativas, coordinando la política monetaria y fiscal con las expectativas de precios de salarios de sindicatos y empresarios”

Es decir, lo que pide González Fraga claramente, es enfriar la economìa y bajar salarios. El ajuste. La vieja y eternamente fracasada receta ortodoxa de enfriar la economía, a través del congelamiento de ingresos y por lo tanto, de la retracción del consumo, lo que produce la baja de la producción y el aumento del desempleo. Consecuencias sociales graves. Eso es lo que propone González Fraga.

¿Cuáles son las recetas, las políticas, que el candidato a vice de Alfonsín quiere importar cuando habla de “como hizo todo el mundo”

¿El candidato estará pensando en un plan de ajuste como los de Irlanda, España o Grecia?

Mientras escribo esto, están incendiando Londres.