LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 17 de febrero de 2021

ALGO NO ESTAMOS HACIENDO BIEN

 


Tal como dan cuenta los tuits de apertura, el 12 de enero pasado el gobernador Perotti lanzó el programa "Billetera Santa Fe" de estímulo al consumo de bienes y servicios en negocios ubicados en el territorio provincial (ver acá la nota original en el portal del gobierno provincial).

Como explica Perotti en el hilo, se trata de un subsidio de la provincia a los consumidores, que consiste en un descuento del 30 % del precio de compra en distintos rubros, y un 20 % en electrodomésticos, lo que supone por vía indirecta una mejor en el poder adquisitivo de los beneficiarios del programa: hacen la compra por ese medio, y luego se les reintegra el importe del descuento (que es absorbido en un 85 % por la provincia y el resto por el comercio) en su cuenta.

Una ayuda importante en tiempos de malaria, que al mismo tiempo genera reactivación de la demanda, el consumo y la actividad. El programa fue creado por el Decreto 2359 del 30 de diciembre del año pasado; y si se anualiza la cifra proyectada por el decreto, estamos hablando de un subsidio anual del orden de los 7.200 millones de pesos de la provincia, a los consumidores y por carácter transitivo, a los comercios y negocios situados en su territorio.

Una cifra que de por sí debería bastar -en los tiempos que corren- para que la noticia haya sido difundida ampliamente, y sea conocida por mucha gente a la cual la iniciativa beneficia. Sin embargo, parece que no es así: mucha gente desconoce hasta la existencia misma del programa, o sus alcances.  

Tuit relacionado:  


Si los diputados oficialistas se enteran un mes después de la existencia de "Billetera Santa Fe" para salir a bancarlo, algo estamos haciendo mal, en algún lado. O falla la comunicación del gobierno -que por momentos pareciera reducida a lo que comunica el propio gobernador-, o fallan los canales de comunicación entre el gobierno y el oficialismo en la Legislatura, o tenemos complejo de "oficialitis", o falta de ella. Es decir, no nos terminamos de sentir parte de un gobierno del que somos parte, y al que tenemos que bancar.

O todo eso junto, en partes a determinar. Como sea, es algo que debe subsanarse ya mismo, en un año electoral: por el 5 % de ésto, el socialismo te armaba 20 spots publicitarios donde te contaba que lo estaban pensando hacer, y que a lo mejor algún día lo hacían. Y te hablaban de "poner en valor" el bolsillo de los consumidores, o la actividad de los comercios, o algo por el estilo.

Porque en 12 años de gobierno jamás hicieron nada ni siquiera parecido, pero que sabían vender humo, no caben dudas. Como tampoco hicieron nada remotamente parecido al boleto educativo gratuito, una promesa de campaña de Perotti concretada el 26 de octubre del año pasado con el Decreto 3175.

Tuit relacionado:  

 

En éste caso mejoramos, porque la implementación efectiva del boleto educativo viene de la mano del retorno a las clases presenciales, y ésta semana Perotti haría el acto formal de lanzamiento justo cuando se reanuden. Igual, nos gustaría ver a otros compañeros legisladores bancando, como lo hizo Busatto.

De acuerdo con el presupuesto provincial para éste año votado por la Legislatura, la provincia destinaría a subsidiarles el boleto a los estudiantes, docentes y demás personal escolar (otra forma de salario indirecto, y montos ahorrados que se pueden destinar a otros consumos) exactamente $ 4.579.418.000; sin contar con que -por ejemplo- se universalice el beneficio ampliando sus alcances (hoy tiene un tope por ingresos del grupo familiar, de acuerdo al decreto).

Dos iniciativas del gobierno provincial que suman unos 11.780 millones de pesos volcados al consumo, la mejora del poder adquisitivo y el acceso a la educación para todos los sectores. A ver si nos hacemos a la idea de que después de ser opositores doce años, somos gobierno; y gritamos los goles propios, cuando los hacemos. Sobre todo si son golazos.  

lunes, 15 de febrero de 2021

OTRO PARTIDO


El sábado pasado fue el acto de asunción de las nuevas autoridades del PJ provincial, en una lista de unidad consensuada entre todos los sectores internos. Recalcamos lo de "todos", porque incluso una de las vicepresidencias es ocupada por el Senador por el Departamento Las Colonias Rubén Pirola, que pertenece al grupo de senadores "díscolos" encabezado por Armando Traferri, el senador por el Departamento San Lorenzo al que corresponden éstas declaraciones hechas en un reportaje en "Letra P" de las que sacamos la imagen de apertura.

El senador -enfrentado con el gobernador Perotti- está proponiendo que el "Chivo" Rossi encarne la candidatura a senador por la provincia en las elecciones de éste año, sin precisar si reemplazando a Roberto Mirabella (el hombre del gobernador) o a María de los Ángeles Sacnún, que fue nominada por Cristina. Ambos irían por su reelección. 

Además dice que no hay diálogo del gobernador con la Legislatura, ni siquiera con los legisladores propios, y cita en apoyo de sus dichos expresiones de "Quico" Busatto en nombre del bloque de diputados del "Frente de Todos".

No hace falta que digamos que desde acá hemos bancado siempre al "Chivo" Rossi como kirchnerista de ley que es, bancándosela en las más difíciles, como el conflicto con los agrogarcas del 2008. Pero siempre, no ahora porque se le ocurre a Traferri para empiojar la cosa de cara a las elecciones después de -como dijimos- un acuerdo de unidad para la conducción del PJ provincial. Si el "Chivo" tiene que ser candidato a algo, es cosa que deben resolver él y el espacio político al que pertenece, en consulta con los que cortan el bacalao, no porque lo pida el senador por San Lorenzo.

Porque éste Traferri es el mismo que durante años se cansó de decir que Agustín Rossi y el kirchnerismo eran los que dificultaban la unidad del peronismo santafesino, y hasta que se tenían que ir del partido. Eso sin contar que fue uno de los principales cultores de la "teoría del alambrado", para mantener al peronismo santafesino al margen de la disputa política nacional; o para no bancar jamás las políticas de los gobiernos de Néstor y Cristina, aunque aprovecharan sus beneficios.

Lo mismo vale para el uso a su conveniencia de las declaraciones de Busatto: cuando él rosqueaba con Lifschitz y los socialistas las leyes que emporcaron la transición hacia el gobierno de Perotti, poco le importó que Busatto criticara duramente esos acuerdos y pidiera que esas leyes no se aprobaran. Tampoco le preocupaba -salvo para criticarla- la opinión de "Quico" sobre la gestión del ministro Saín, y su apoyo a las leyes de reforma del sistema de seguridad que impulsa el gobierno de Perotti, así que entre bomberos no nos vamos a andar pisando la manguera.

Lo que está haciendo Traferri es muy obvio: un "abrazo del oso" a determinados sectores del peronismo provincial para sumarlos a su pelea contra Perotti, cuando esos mismos sectores dan muestras de que no quieren ir hacia ése lugar: acá en éste enlace pueden ir al blog de Barricada para ver los discursos del propio Agustín, de Norma López (nueva vicepresidenta del PJ) y de Roberto Sukerman, flamante ministro de Gobierno de Perotti.

En ése mismo acto habló Perotti (y acá Barricada pone el discurso completo), y además de pedirle al partido y todos sus sectores internos -reiteramos: todos- que acompañen al gobierno y se sientan oficialismo, señaló un hecho muy curioso: hace años, en distintas elecciones, que el peronismo santafesino gana Departamentos (y la banca de senador), y pierde comunas o municipios. Y hasta en algunos casos ni siquiera presenta candidatos, por lo cual el gobernador llamó a la militancia a animarse, dar el paso al frente y asumir el compromiso de representar al peronismo, aun en lugares que le son hostiles.

Sobre esas cuestiones y no sobre las candidaturas a cargos nacionales en los que no tiene entidad para meter ficha, debería opinar Traferri, porque en parte son responsabilidad suya, como dirigente con años en el peronismo provincial. A menos que -como todo indica- esté jugando otro partido, que no es el del PJ.

lunes, 3 de agosto de 2020

LOS RIESGOS DEL "SIGA, SIGA"


El escándalo que sacude al Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe por el testimonio de un empresario vinculado al juego clandestino, dando cuenta del pago de coimas a dos fiscales (uno de ellos el fiscal regional) vuelve a poner en tela de juicio el presuntamente ejemplar "modelo santafesino" que propagandizaba el socialismo; y que como hemos dicho muchas veces acá, no consistió más que en el asalto masivo por socialistas y radicales (cuando eran socios en el FPCyS) de cargos en la estructura judicial, para generar una red de contención de los gobiernos "de manos limpias y uñas cortas, sin un caso de corrupción".

Y el caso de los dos fiscales acusados de coimeros, no escapa a las generales de la ley: Serjal, el Fiscal Regional de Rosario (nada menos) no tenía cargos en la justicia, hasta que fue designado Fiscal por Decreto 3815 del 7 de noviembre de 2013, durante el gobierno de Bonfatti.

Y solo cuatro años después, en un ascenso meteórico, llegó a Fiscal Regional de la región más poblada y conflictiva de la provincia desde el punto de vista del delito, por Decreto 675 de 7 de abril de 2017, en ambos casos previo acuerdo legislativo, claro.

El otro implicado, Ponce Asahad, había ingresado como suplente al Poder Judicial en el 2003 pero renunció durante el gobierno de Obeid y le fue aceptada la renuncia por Decreto 1158 del 26 de junio de 2007. Permaneció fuera de la justicia durante unos años, hasta que volvió a ingresar como suplente durante el gobierno de Binner, para ser designado Fiscal Adjunto por Decreto 1035 del 20 de abril de 2015, en el gobierno de Bonfatti. Otro caso de ascenso veloz, de canillita a campeón, en pocos años.

Es poco serio pensar que solo comenzaron a tejer vínculos con el delito una vez que llegaron adonde llegaron, y no antes, por no decir, para llegar a donde llegaron. Lo que es preocupante (siendo buenos y no extendiendo la complicidad con delincuentes más allá de los implicados directos) es lo poco riguroso de los mecanismos de selección de candidatos a cargos y funciones tan importantes, sobre todo de parte de gente que hace gala de "republicanismo", y se rasga las vestiduras sí -por ejemplo- el gobierno nacional propone una reforma judicial.

Ya bastante malo es tomar por asalto la justicia, para que además en ese objetivo, terminés poniendo tipos cuyos antecedentes nadie chequea en serio, y tienen vínculos con el delito y sus organizaciones. Algo que al socialismo, cuando le tocó gobernar la provincia, le pasó con demasiada frecuencia en el caso de los altos mandos policiales. Como para pensar que las casualidades en política no existen; o que la doctrina Lamolina del "siga siga" .

Pero las responsabilidades políticas en estos casos también alcanzan a quienes fueron oposición a sus gobiernos: cuando decimos que nadie chequea en serio estas cuestiones -reiteramos: siendo buenos- eso incluye a los que votan los pliegos en la Legislatura cuando los cargos lo requieren (como en éste caso), o peor aún, apelan al expediente fácil de dejar que queden aprobados por el transcurso del tiempo.

Hoy, remover de sus cargos a los fiscales coimeros está en manos de una comisión de la legislatura, en base a una reforma aprobada entre gallos y medianoche en diciembre del 2017, en pleno conflicto entre el socialismo y la UCR, pero que pese a todo lograron ponerse de acuerdo en eso, para protegerse mutuamente: Corral por el escándalo de las cooperativas truchas, y Lifschitz y Pullaro por el de las horas OSPE de la Policía, y los concursos arreglados para los ascensos.  Y la reforma salió con el apoyo de parte de los senadores del PJ, investigados por el manejo de los subsidios: favor con favor se paga. Más antecedentes del caso, acá.

Hilo de tuits relacionados:


viernes, 29 de noviembre de 2019

DICE LIFSCHITZ QUE EL PERONISMO TUVO RAZÓN DESDE EL PRINCIPIO


El 20 de noviembre pasado y contrariando lo que le había prometido a Omar Perotti, Lifschitz mandó a la Legislatura el proyecto de Presupuesto provincial 2020: ver acá la información en detalle en el portal oficial del gobierno. Cuando se conocieron detalles del proyecto, aprobado de inmediato por el Senado en un trámite express al día siguiente, desde distintos sectores del peronismo se advirtió que además de una turrada política (armar un presupuesto que va a ejecutar otro gobierno), el presupuesto dibujado por Lifschitz y su gabinete era un mamarracho, por varias razones.

Para empezar, porque subestimaba los gastos corrientes (salarios de los empleados públicos, gastos de funcionamiento de los organismos y reparticiones, coparticipación a los municipios y comunas, subsidios a la enseñanza privada, transferencia para planes sociales, comedores escolares y copa de leche, pago de los servicios públicos, etc; ya que los mismos crecían un 25 % interanual, contra un 43,5 % del crecimiento interanual del gasto total.

De ese modo se dibujaba un resultado económico (superávit corriente) de 60.000 millones de pesos, con el cual en teoría se financiaría un ambicioso plan de obra pública de más de 42.000 millones de pesos (cuando al 30 de septiembre de éste año se llevaban ejecutados 16.000), contabilizando además como recursos 10.000 millones de pesos que llegarían de la nación en pago parcial de la deuda determinada por el fallo de la Corte Suprema de la Nación de finales del 2015 por la masa precoparticipable que iba a la ANSES, más otros 11.722 millones de pesos que llegarían también de la nación, para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones y Pensiones.  

Como al mismo tiempo se le negaba al gobernador la facultad de transferir partidas de gastos de capital a gastos corrientes, se lo ataba de manos para garantizar el normal funcionamiento del Estado (los gastos corrientes oscilan entre el 90 y el 95 % del total, en promedio, cada año), pagar en tiempo y forma los salarios de los empleados públicos, y poder afrontar los compromisos derivados de los aumentos que se pactaran en paritarias. Se dijo también que no se lo autorizaba a endeudarse para financiar el déficit, porque se dibujó un superávit financiero 3118 millones de pesos, al que se llegaba como se explicó con recursos inflados en por lo menos 21.722 millones de pesos.

Ese presupuesto que mandó Lifschitz a la Legislatura contempla como recursos provenientes de "Fuentes Financieras" $ 3.984.173.000, de los que corresponden a "Disminución de la Inversión Financiera" (uso de los plazos fijos bancarios hechos por el gobierno) $ 844.696.000, y a "Endeudamiento Público e Incremento de Otros Pasivos" (toma de créditos) los $ 3.139.477.000 restantes. Para ponerlo en perspectiva, éste año por el mismo concepto ("Fuentes Financieras") la ley de presupuesto le habilitó a Lifschitz $ 11.034.435.000; desagregados en "Disminución de la Inversión Financiera" (uso de disponibilidades a plazo fijo) por $ 1.896.251.000, y "Endeudamiento Público e Incremento de Otros Pasivos" (toma de deuda) por $ 9.138.184.000.

¿A qué viene todo esto? A que como muestra el decreto de apertura, el 14 de noviembre pasado (o sea, apenas 6 días antes de mandar el Presupuesto 2020 a la Legislatura), Lifschitz dictó un decreto "ad referéndum de la Legislatura" (un virtual DNU), por el cual amplía el presupuesto 2019 en $ 18.608.400.000 (artículo 1), o sea más de 18.608 millones de pesos. 

Por el lado de los recursos, la ampliación no se basa (como pasa en otros casos) en una mayor recaudación tributaria que la prevista en el presupuesto, sino en el uso de "Fuentes Financieras", que uno de los anexos al decreto identifica como endeudamiento para "Insuficiencia Presupuestaria"; porque como dice el propio decreto, las partidas quedaron en rojo, y tienen que reforzarlas.

Acá aparece la primera conclusión: se fumaron todas las "Fuentes Financieras" previstas para el ejercicio (esos algo más de 11.034 millones de pesos provenientes de plazos fijos bancarios, y préstamos, incluidos los internacionales en divisas), y necesitaron reforzarlas con un 68,64 % más de ese rubro, con lo cual este año las "Fuentes Financieras" terminarán siendo en la Cuenta de Inversión, como mínimo, $ 29.642.835 (sí: casi 29.643 millones de pesos); y seis (6) días después plantean un presupuesto en el que en éste rubro le quieren dejar a Perotti (al que le dejan una abultada deuda flotante con proveedores y contratistas) solo $ 3.984.173.000: 7,44 veces menos, visto en porcentaje, apenas el 13,44 % de las "Fuentes de Financiamiento" que tuvo Lifschitz en su último año de gobierno.

¿Y quién se avino a prestarle a su gobierno semejante suma? En realidad, él mismo, porque son adelantos en descubierto en el Nuevo Banco de Santa Fe de Eskenazy, a descontar con sus intereses de los depósitos oficiales en el banco. ¿Se entiende ahora por qué tres días antes le renovaron el contrato como agente financiero de la provincia por cinco años?

Pero más interesante aun es el decreto si se lo analiza por el lado de los gastos, es decir a que se destinaron esos 18.608 y pico de millones de pesos: al pago de los aumentos salariales pactados en las paritarias. Y dicen por qué lo tuvieron que hacer: porque esos aumentos fueron pactados después de que se mandó a las Cámaras el proyecto de presupuesto para éste año, a fines del 2018: para ser más precisos, el 18 de noviembre del año pasado, cuando a Lifschitz no le preocupaba excederse en casi 50 días, del plazo previsto por la Constitución al respecto.

O sea y para que se entienda, exactamente la misma situación que se dio este año, porque el presupuesto 2020 que el propio Lifschitz envió a la Legislatura llegó en noviembre, y a esa fecha aun no están cerrados los aumentos salariales porque las paritarias con los estatales santafesinos arrancan en los primeros meses del año que viene. Lo cual quiere decir que no solo las críticas del PJ al presupuesto que acaba de aprobar la Legislatura en base al proyecto enviado por Lifschitz son exactas, sino que el propio Lifschitz lo corrobora éste año, con este decretazo firmado a menos de una semana de enviar el presupuesto.

Y mientras él hace uso de la atribución de endeudarse para aumentar el presupuesto para pagar sueldos, le quiso negar a Perotti la atribución de modificar en forma compensada (o sea, sin aumentar el gasto ni contraer deuda) las partidas del presupuesto, transfiriendo recursos previstos para gastos de capital (inversiones, obra pública), para afrontar gastos corrientes; que como se dijo están subestimados en el presupuesto. 

Precisamente, estos 18.608 millones de pesos que dice Lifschitz que costaron las paritarias determinan el nivel de la masa salarial que va a tener que afrontar la gestión de Perotti, antes de empezar a discutir los aumentos con los gremios de los trabajadores estatales; dicho esto para el banana del diputado Blanco, que lo chicaneaba a Perotti diciendo que al quejarse del presupuesto armado por Lifschiz, en realidad estaba ocultando que quiere hacer un ajuste salarial, y no pactar aumentos en paritarias. 

Restaría saber si el Decreto 3666 fue notificado por el Poder Ejecutivo a la Legislatura como manda la Ley 10.401 y cuando, porque el plazo que establece el Decreto 400/05 cuando se dictan decretos "ad referéndum" de las Cámaras como éste, se vence hoy. No sea cosa que además de dibujar los números del presupuesto, los muchachos le hayan ocultado a los legisladores una información clave para decidir que hacer con el presupuesto. Porque si algo demuestra el decreto (dicho por el propio Lifschitz) es que en la discusión el peronismo tuvo la razón desde un principio. 

Además de, por supuesto, saber si lo sacaron justo cuando se les terminaban las partidas para pagar sueldos, o se les agotaron antes y echaron mano a cualquiera con saldo disponible aunque tuviera un destino diferente (lo cual sería malversación de caudales públicos, que es delito), y luego  quisieron acomodar los tantos con el decreto. Tuits relacionados: 

viernes, 11 de octubre de 2019

LO QUE MAL TERMINA, MAL COMIENZA


Cuando Lifschitz convocó a las elecciones provinciales con seis meses de distancia en relación a la asunción del nuevo gobierno (ocho contados desde las PASO), y luego, con los resultados puestos, cuando el engendro de la boleta única determinó que el gobernador electo Omar Perotti esté en minoría en la Cámara de Diputados, estaba claro que la transición iba a ser todo, menos tranquila.

Con el radicalismo (en su expresión mayoritaria) atado al carro de Macri hasta el desastre final, perdiendo aun algunas municipalidades importantes que gobernaba (como Santa Fe), y el socialismo fracasando por enésima vez en el intento de construir una "tercera vía progresista" a nivel nacional (terminaron haciendo campaña por Urtubey, tal es su extravío), el camino que les quedaba por delante era bastante claro: olvidar rencores y volver a trabajar codo a codo para reconstruir la Unión Democrática antiperonista en Santa Fe, que viene funcionando desde hace casi 30 años con distintos nombres de fantasía: Alianza Santafesina, Frente Progresista Cívico y Social, etc; para recuperar el gobierno de la provincia dentro de cuatro años.

Y para eso necesitaban dos cosas: generar en la larguísima transición medidas que les permitieran contar con recursos para construir una alternativa provincial desde las gestiones locales (municipalidades  comunas), y sabotear de antemano el desarrollo de la gestión del PJ, que retorna al gobierno de la provincia luego de 12 años. En el caso del socialismo, al cuadro descripto hay que sumarle la calamitosa situación financiera de las Municipalidades de Santa Fe y Rosario, que pasará a gobernar desde diciembre en un caso, y dejará de gobernar luego de 30 años de modo directo, en el otro.

En la búsqueda de esos objetivos, no vacilan incluso en complicarles la vida a sus propios intendentes y presidentes comunales, demorando por ejemplo la sanción de la ley que les permitiría utilizar el 50 % del Fondo de Obras Menores para gastos corrientes (como pagar sueldos o proveedores), con el pretexto de incluir en el reparto a las dos municipalidades más grandes de la provincia.

Pero lo de la sesión de la Legislatura de ayer ya supera todo, porque rompe con todos los códigos del trabajo parlamentario, y vuela por los aires el proceso de transición hacia el nuevo gobierno, que ya se venía pudriendo bastante mal por el empecinamiento de la gestión de Lifschitz en seguir realizando hasta el final gastos superfluos y evitables, que van a condicionar severamente a la futura administración.

Como da cuenta acá la crónica en El Litoral, los legisladores del Frente Progresista hicieron valer su mayoría en Diputados para sancionar (con un dictamen obtenido en condiciones objetables y con escándalo incluido por el retiro de los diputados del PJ de la sesión) una ley que regula el "Plan Abre", extendiéndolo a todas las municipalidades de primera y segunda categoría (las comunas quedan excluidas); pero sacándole al gobierno provincial su manejo, para pasarlo a una "comisión de seguimiento" integrada por partes iguales entre representantes de ambas Cámaras Legislativas y el Poder Ejecutivo; lo cual de por sí no garantiza su funcionamiento: ¿cómo resuelven por ejemplo situaciones de empate?

Ante esa comisión deben presentar las municipalidades los proyectos para que sean financiados con el 6 % de la recaudación del impuesto a los Ingesos Brutos (al día de hoy, unos 3500 millones de pesos), que se asignarán entre las distintas municipalidades conforme a los índices de coparticipación de ese impuesto, que son los mismos de los impuestos nacionales.

El proyecto por un lado amplía el Plan Abre a más localidades de la provincia, pero en un contexto en el que Santa Fe y Rosario pasarían a participar del Fondo de Obras Menores (achicando por ende los fondos que reciben por esa vía el resto de las municipalidades y comunas), y con un esquema engorroso, burocrático e impracticable que ya se intentó precisamente con ese Fondo; generando la sub-ejecución de partidas presupuestarias, y la acumulación de grandes deudas de la provincia con los municipios y comunas, por ese concepto.

Eso sin contar con que el Plan Abre supone una intervención integral y coordinada de organismos provinciales, para atender situaciones críticas de emergencia social: Educación, Salud, Desarrollo Social, Vivienda, la EPE, Aguas Santafesinas. ¿Cómo esas acciones podrían ser coordinadas desde el nivel municipal, y no del provincial? 

La idea es, por supuesto, sacarle recursos y herramientas políticas a la futura gestión de Omar Perotti; y por eso el proyecto se aprobó a tambor batiente, para que pueda ser promulgado y convertido en ley por Lifschitz antes de terminar su mandato, y que no quede a tiro de un veto del nuevo gobernador.

Claro que la maniobra no podría haber sido consumada sin la inestimable colaboración de algunos de los senadores del PJ empezando por Armando Traferri (Departamento San Lorenzo), que fue el autor de la iniciativa, y que hace pocos días se retiró de las negociaciones por la transición, disgustado porque los representantes de Perotti endurecieron su postura, frente a las actitudes del socialismo en retirada. 

Parece que algunos no entendieron que las cosas cambiaron después de 12 años, y que a partir de diciembre vuelve a gobernar en la provincia el peronismo. Por el lado del antiperonismo (cualquiera sea la denominación que utilice en el futuro), está claro que se están planteando una relación con el gobierno de Omar Perotti en la cual van a ser todo, menos "opositores responsables". Se vienen tiempos movidos en Santa Fe.

miércoles, 1 de mayo de 2019

AFINANDO EL LÁPIZ


Con el 97,32 % de las mesas escrutadas al filo de las seis de la mañana del lunes, podemos seguir desmenuzando datos de las PASO santafesinas del domingo: sobre un padrón total de 2.669.708 la concurrencia orilló el 70 % (se puede tramitar la excusación para no votar, y siempre sube en las generales), y se emitieron un total de 1.689.533 votos válidos, de los que 1.497.038 fueron afirmativos (es decir, para un candidato o lista) y 192.495 en blanco: el 11,39 % de los votos válidos, una cifra alta.

* La elección de Lifschitz oomo candidato a diputado provincial fue mejor que la de Bonfatti a gobernador, pero por solo 49.549 votos de diferencia. Si se considera que Bonfatti perdió por 183.060 votos contra la suma de los dos candidatos del PJ y que solo consiguió vencer a Perotti en el mano a mano por apenas 46.682 votos, queda claro que aun mediando reforma constitucional que hubiera habilitado la reelección del gobernador (para lo cual Lifschitz decretó una absurda consulta popular), el socialismo y el Frente Progresista hubieran perdido igual frente al peronismo.

* El socialismo propagandizó en campaña sus políticas sociales, y en especial el “Plan Abre” que viene desplegando desde el 2014 en Santa Fe, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Santo Tomé; tantas veces “felicitado” por el Observatorio Social de la UCA. Sin embargo, parece no haber tenido traducción electoral, al menos en lo que a la candidatura a gobernador de Bonfatti se refiere: perdió en Rosario por más de 80.000 votos contra la suma de los candidatos del PJ, otro tanto le pasó en Villa Gobernador Gálvez, en Santa Fe salió tercero detrás del PJ y Corral, y en Santo Tomé no solo perdió la elección a gobernador, sino que el Frente Progresista está a punto de perder la intendencia a manos del PJ, en cuya interna ganó el candidato kirchnerista.

En el mismo contexto, el ministro de Desarrollo Social de la provincia perdió por paliza en la elección a senador del Departamento Caseros; y pese a haber invertido en Rosario miles de millones de pesos del presupuesto provincial para financiar obras municipales, el socialismo perdió la interna por la intendencia a manos de Pablo Javkin, y dejará de gobernar la ciudad por sí mismo, luego de 30 años.

* De acuerdo con la ley provincial que regula las PASO, se necesita el 1,5 % del padrón general (no de los votantes) para pasar a la elección general, que en este caso eran 40.045 votos. Por aplicación de ese filtro (que antes de la última reforma era del 3 % del padrón), quedarán afuera de esa instancia las dos listas de la izquierda (la del FIT y la del MST) y otras dos más; una de las cuáles corrió con el sello pichettista de “Alternativa Federal, y obtuvo con Pablo Di Bert apenas 22.766 votos (el 1,34 % de lo votos válidos emitidos) en la categoría a gobernador.

* Entre las fuerzas que no lograron llegar a las PASO se encuentra, como dijimos, las dos listas de la izquierda, que defienden el sistema de la boleta única, “porque nos roban boletas”. Los resultados dejan claro que lo que le faltan no son boletas ni fiscales, sino votos: en una de las provincias más castigadas por las políticas económicas y sociales del macrismo la izquierda hizo una elección desastrosa, sacando el 2,11 % la lista del FIT para gobernador (1,41 % en diputados provinciales), y un 1,45 % la del MST (0,81 % a diputados), siempre sobre los votos válidos emitidos (o sea, incluyendo los que fueron en blanco). Ni siquiera la perspectiva de quedar afuera de la general los indujo a una estrategia de unidad, que les hubiera permitido alcanzar esa meta.

* Los quioscos “progres” que coquetearon con María Eugenia Bielsa hasta que decidió participar de la interna del PJ y entonces volvieron a lo del siempre (el antiperonismo de centroizquierda) armaron sendas listas de diputados provinciales no vinculadas a ninguna candidatura a gobernador, para sacarle al máximo el jugo a la fragmentación que promueve la boleta única, de la que son por eso fervientes defensores.

Y lograron sortear el “cepo”·del 1,5 % del padrón para llegar a la general, gracias a la reforma que lo bajó del anterior 3 % que regía antes, con el cual hubieran quedado afuera: Del Frade obtuvo 61.425 votos (el 3,63 % de los votos válidos emitidos) y Giustiniani 47.384 (el 2,80 % calculado del mismo modo); con lo cual los dos podrían aspirar a renovar sus respectivas bancas personales, que era en esencia lo que buscaban, si uno despeja el humo de los discursos. Recordemos que Giustiniani llegó a ser candidato a vicepresidente de Carrió en 2007, cuando el socialismo al parecer no estaba vinculado al narcotráfico.

* Por contraste, la mediática Amalia Granata (cuya candidatura está en suspenso porque el partido que le prestó su lista le retiró el apoyo obtuvo 146.665 votos: el 8,68 % de los votos válidos emitidos. Se reitera así el fenómeno de los “famosos” metidos a la política, que la boleta única no hace sino personalizar, como lo demuestran los casos de Emilio Jatón (el candidato del socialismo a la intendencia de Santa Fe), o de Marcos Castelló, el amplio ganador de la interna del PJ para senador por el Departamento La Capital; ambos casi seguros ganadores de sus categorías en la general.

En el caso de Granata, hubo además una hábil capitalización de la disputa por la despenalización del aborto capturando el voto “celeste pro vida”; que debería hacer reflexionar al movimiento a favor de la despenalización: cuando las luchas y reclamos parciales se escinden del contexto político general, suelen sacar mejor provecho de ese recorte las posiciones más retrógadas sobre cada tema en discusión, como ocurre con el debate por las políticas de seguridad.

* La suma de las 10 listas de diputados provinciales del PJ obtuvo 387.755 votos, 289.531 menos que la sumatoria de las dos listas de candidatos a gobernador. En este caso, “más fue menos”, y la competencia feroz por una banca en la Legislatura provincial (había 8 listas “sueltas”) no potenció al conjunto. Y muchos planteos “autocríticos” quedaron al desnudo: el cuestionamiento más que a una línea política, o de corte ideológico, era al reparto de los cargos, nada para morirse pero tampoco para andar traficando discursos.

En esta categoría el “piso” para acceder al reparto dentro del frente "Juntos" por el sistema D’Hont son 25.343 votos, con lo cual cuatro listas quedan afuera; y las seis restantes deberán repartirse en forma proporcional 22 bancas, dado que de no mediar un cambio muy pronunciado de tendencia, el Frente Progresista se impondrá en esta categoría en las generales y tendrá la mayoría automática de 28 bancas que otorga la Constitución provincial a la lista ganadora: delicias de la boleta única. En ese marco a la lista encabezada por “Quico” Busatto (que ganó la interna) le corresponderían 7 cargos sobre 22 (aunque en ese caso también entran en el reparto las otras fuerzas, o sea que en realidad serían menos), o 9 sobre 28, si es que el PJ lograra ganar en esta categoría en la general.

* Los senadores provinciales ratificaron el poder de la Banelco de los subsidios: de 19 departamentos, en 16 se impusieron los que actualmente ocupan las bancas (por el oficialismo provincial, el PJ o “Cambiemos”), y las excepciones fueron San Jerónimo (donde Capitani abandonó su banca para acompañar en la fórmula a María Eugenia Bielsa), Rosario y La Capital; casos en los que la sumatoria de los candidatos del PJ supera al Frente Progresista, que actualmente detenta ambas bancas. En el caso de Santa Fe, solo Marcos Castelló (el ganador de la interna) suma más votos (unos 7000 de diferencia) que los dos candidatos del FPCyS. De confirmarse los resultadosen junio, el peronismo reafirmaría su mayoría en la Cámara.

* Es un hecho que el PJ en general y Perotti en particular, captaron voto desencantado de “Cambiemos”, y el ejemplo claro se da en Rafaela, la tercera ciudad de la provincia y en la que él mismo fue intendente: allí el peronismo en su conjunto (con un 78 % de voto a Perotti y un 22 % a Bielsa dentro del frente “Juntos”) superó a Bonfatti en relación de 3 a 1, y a Corral en relación de 2 a 1; pero su candidato a intendente (célebre por desmarcarse de la campaña del peronismo en elecciones anteriores) ganó la interna, pero estaría peleando voto a voto la intendencia con la sumatoria de los candidatos de “Cambiemos”.

* Es muy posible que la diferencia que arrojaron las mesas escrutadas hasta ahora en favor del frente conformado por el PJ se amplíe cuando se complete el total, en el escrutinio definitivo, sobre todo si se tiene en cuenta la procedencia de las 163 meses que faltan computar: 74 son del Departamento Rosario donde "Juntos" acumuló una diferencia de 103.101 votos sobre el Frente Progresista de los 183.060 votos de distancia que los separaron en el total provincial; y otras 11 son del Departamento La Capital, donde el PJ obtuvo una diferencia de 40.738 votos 

Pero además faltan 17 mesas del Departamento San Lorenzo (14.041 votos a favor del peronismo y sus aliados), 4 mesas del Departamento Castellanos (19.031 votos arriba el PJ en el recuento hasta ahora) y 14 mesas en el Departamento Vera (3589 votos a favor del PJ). Por el contrario, de los 4 Departamentos de un total de 19 donde se impuso Bonfatti, en uno se escrutaron todas las mesas (9 de Julio) y en los tres restantes (que le aportaron al candidato del FPCyS una diferencia a favor de 14.239 votos) solo restan escrutar 15 meses, y solo 2 de ellas en el Departamento General López (con diferencia a favor de Bonfatti de 9433 votos). Tuit relacionado:

sábado, 23 de febrero de 2019

PUEDE FALLAR


A la hora de subir estas líneas estaban cerrando las listas para las PASO provinciales, y salvo algunos detalles menores de último momento, todo parecía estar más o menos cocinado; oportunidad que nos parece propicia para hacer algunas reflexiones antes de que votemos, porque si bien hay que atenerse a los hechos, después, con el diario del lunes con los resultados puestos, somos todos técnicos.

Primero que primer recordar que en política nadie arma para perder, al menos deliberadamente, aunque a veces pareciera que sí: se piensa siempre en ganar, y en la que se supone que es la mejor estrategia para eso. Acá en Santa Fe y hablando estrictamente de elecciones provinciales, se ensayaron todas: interna entre candidatos kirchneristas (2007), interna “competitiva con todos adentro” (2011), lista de unidad con candidatura única a gobernador (2015).

Ahora ensayaremos una interna, sin candidatos kirchneristas a gobernador, y los precedentes citados no condicionan ni determinan para que el final sea el mismo, cantado; pero claro, puede repetirse, está dentro de las posibilidades. Porque lo que resuelve las elecciones (aunque parezca una verdad de Perogrullo) son los votos, no tanto y no solo las estrategias de armado político: es importante conseguir la unidad “por arriba” (de la dirigencia) o “por el medio” (de la militancia encuadrada orgánicamente), pero es decisivo conseguir la unidad “por abajo”: convencer a la mayor cantidad de votantes posibles.

Y para convencer hay que estar convencidos, y a fuer de ser sinceros, si todos los cierres de listas dejan heridos y egos lastimados, en éste caso en particular se percibe desencanto, frustración y hasta bronca en el electorado kirchnerista; que pasó en horas de tener tres candidatos propios a no tener ninguno, y cerrar un acuerdo con Omar Perotti. Digresión: no podés llegar a esa instancia con tres candidatos de un mismo espacio, porque te termina jugando en contra; y no es lo mismo que pretenda ser gobernador alguien que se peló el culo recorriendo la provincia de una punta a la otra (como Busatto), que alguien que apuesta todo a pegar carteles con fotos de Cristina.

Decíamos acá cuando se conoció la decisión de Cristina de ordenar “baños de humildad” a los candidatos kirchneristas, que la definición del apoyo del espacio de Unidad Ciudadana quedaba sujeta a la mayor generosidad de los candidatos que seguían en carrera, a la hora de armar las listas. Y si Perotti fue más generoso que María Eugenia Bielsa, no es culpa de él, sino en todo caso de ella: el grado de apertura en ese sentido revela cuanto les interesa captar el voto kirchnerista, a menos que supongan que lo tienen asegurado en cualquier circunstancia.

De hecho, así pensaba Perotti después de su anterior candidatura a gobernador, pero los efectos de sus posicionamientos en el Senado nacional lo obligaron a recalcular. Resta por ver si él y su estructura política son capaces de tener la misma generosidad, cuando no son sus candidaturas las que están en juego: está fresco todavía el recuerdo del intendente de Rafaela diciendo tras las PASO del 2017 que ganó Agustín Rossi que no haría campaña por él, porque el kirchnerismo era muy mal visto en la ciudad. Ni hablemos de que se espera que devuelva gentilezas cuando se juegue la final (es decir, con Cristina); que es cuando todo esto adquiere sentido.

Y hablando de generosidades: el kirchnerismo mayoritario expresado en Unidad Ciudadana terminó cerrando un acuerdo para apoyar una fórmula compuesta por dos candidatos que perdieron con Agustín Rossi las últimas internas “competitivas” que se dieron en Santa Fe. Omar Perotti (2011) y Alejandra Rodenas (2017). Podrán decirnos cualquier cosa (hasta boludos si quieren), pero sectarios, nunca. Es más: algunos de los que nos pedían “autocrítica”, armaron listas de diputados provinciales aparte, disconformes con los lugares que les hubieran tocado en un acuerdo.

Hablábamos más arriba del “recálculo” de Perotti en su estrategia para captar el voto kirchnerista, que suponía escriturado: en las discusiones por la bajada de los candidatos a gobernador “del palo” se pierde vista un hecho para nosotros trascendental: los armados se terminaron definiendo en Buenos Aires, en el Instituto Patria y con Cristina; que adquiere así en el peronismo de Santa Fe en su conjunto una centralidad mayor incluso que la que tenía cuando estaba en el gobierno.

Lo dicho incluye a los senadores provinciales del PJ, principales cultores de la teoría del “alambrado” que creara Reutemann, y que en el 2017 llevaron una candidata a las PASO para diputados nacionales (Rodenas), que una vez llegada al Congreso armó un monobloque por afuera del FPV-PJ; lo que no significa no reconocer que su desempeño legislativo ha sido hasta acá más que digno, acompañando las posturas del peronismo que confronta con el gobierno de Macri.

Señalamos antes el rol central que le cupo a Cristina en todo el proceso, y al que ejerce el rol de conductor (como indiscutiblemente ella lo ejerce) le asiste el derecho a decidir lo que crea conveniente, lo que lleva implícito el riesgo de equivocarse. El que no entiende eso y acepta las decisiones de la conducción solo cuando las comparte, en realidad no se siente conducido.

Pero ella no puede resolver sola todos los problemas de construcción política que arrastra desde hace tiempo el kirchnerismo santafesino, ni si se le pueden achacar todas las demás decisiones que se toman acá: no es culpa de Cristina si se elige a un candidato a intendente que no puede hablar en campaña del precio del boleto de colectivo, o se defiende de las críticas por su condición de empresario apelando al ejemplo de Macri o Piñera. Así es difícil muchachos, y no hay Cristina que te salve.

Al votante kirchnerista se le presenta una interna del frente armado por el PJ con dos candidatos a gobernador, uno de los cuáles cerró un acuerdo con el kirchnerismo “orgánico”. Supongamos (como pasa y nos pasa) que no le gusta ninguno de los dos, ¿qué va a hacer, votarlo a Bonfatti, o votar en blanco? ¿Qué los diferenciaría del senador Gramajo en el primer caso, o de Nicolás Del Caño en el segundo?. En fin, son reflexiones que se nos ocurren, cada uno hace con su voto lo que le parece, más siendo PASO con el padrón general; que entrañan los riesgos (y desafíos) que expresábamos más arriba.

Porque no nos engañemos: dado el panorama descripto en la interna del PJ, el socialismo  (cuyos legisladores nacionales votaron en contra casi todos los proyectos del gobierno, durante las presidencias de Néstor y Cristina) estará dispuesto con su ambulancia a recoger los heridos, lo mismo que los diferentes microemprendimientos electorales “progres”, como las listas de Del Frade y Giustiniani; que se cuidaron bien de no ser candidatos a gobernador, apostando a lo seguro (conservar sus bancas en la Legislatura): fracasado el intento de atraer a María Eugenia Bielsa a ese juego para colgarse de su candidatura, volvieron a lo de siempre, su alergia a todo lo que signifique el peronismo, en sus distintas versiones.

Tendríamos que aprender del socialismo como resuelven sus entuertos: Lifschitz insistió hasta el absurdo con su intento reeleccionista, Bonfatti se lo torpedeó en la Legislatura, el gobernador amagó con armarle una lista para competir por la candidatura a la Casa Gris para después desensillar, pero le encajó una consulta popular sobre la reforma constitucional, por decreto; como para hacerle ver quien (cree) que tiene los votos. Y se están matando por la lista de diputados provinciales porque Lifschitz le bajó los candidatos a Bonfatti (Galassi y Di Pollina) con el argumento de que si gana la gobernación, los puede poner como ministros.

Sin embargo, ninguno de los dos saca los pies del plato, le imponen condiciones a lo que queda del radicalismo (al resto se lo deglutió Corral, interviniéndolo), y sueñan con repetir un esquema parecido a aquel con el cual se alternaban en el gobierno Reutemann y Obeid en el peronismo durante tantos años. Claro que para eso terminan imitando al PRO lanzando famosos a la política, como Jatón o el “Bichi” Fuertes: ahí no estamos tan seguros de que haya que imitarlos, con la posible excepción de intentar convencerlo alguna vez al “Daddy” Brieva de que sea candidato acá.

Pero si las encuestas son ciertas, la realidad podría ser impiadosa con ellos, y hacerles saber -urnas mediante- que tienen el boleto picado; claro que eso en las presentes circunstancias y con todo lo dicho, depende exclusivamente del peronismo y sus candidatos: desplazar al socialismo del poder para que gane Corral (el representante de Macri en Santa Fe, más genuino incluso que los del PRO, así de garca es) sería salir de la sartén, para caer en las brasas.

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