LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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martes, 25 de junio de 2019

¿TE PARECE?


Uno tuvo encerrado a Elaskar en su casa meses para convencerlo de que declarara contra Cristina en el programa de Lanata, y así poder armar la causa de "la ruta del dinero K".

La otra no ha hecho otra cosa en su vida que denuncias contra Cristina, y hace horas presentó otra, después de que la dejaron afuera en las listas.

¿Vos los ves muy distintos?

domingo, 25 de noviembre de 2018

LA ARGENTINA CLOACAL



El video de apertura constituye, sin dudas, un documento histórico; que pasó desapercibido en su momento pero adquiere otro significado a raíz de la declaración de Elaskar en el juicio oral de la causa denominada "de la ruta del dinero K", de la que Cristina fue desvinculada por el juez Casanello.

Barrionuevo se jacta de haber "guardado" (¿en su casa?) a Elaskar durante meses, esperando que empezara la temporada del programa de Lanata, y para "ablandarlo" y que declarara lo que ellos querían que declarara: que la guita que se movía en "La Rosadita" provenía de la corrupción kirchnerista, salpicando a Cristina en un año de elecciones. Y todos los que están en la mesa (Fantino, Asís, Bernesztein, Feinmann, Bay Echecopar, ¿Savoia, el de Clarín?) se ríen y le festejan la anécdota, naturalizando la barbaridad de haber "armado" un testigo trucho, para armar una causa judicial, con fines políticos.

No es que no se conociera de antes que la causa era carente de todo sustento, pero ambas cosas (el video, resignificado hoy por las confirmaciones de Elaskar en el juicio) le dan otro contexto al mamarracho judicial, que no pudo haber avanzado hasta acá sin la complicidad de jueces y fiscales que avergüenzan su función, y por supuesto, de los medios opositores al kirchnerismo, hoy oficialistas.

En la mesa de Fantino (esa versión bizarra de los programas más "circunspectos" de TN) que rodea a Barrionuevo están presentes si no todas las representaciones de la mierda nauseabunda que apesta nuestros medios cotidianamente, sí de buena parte de ella, con presencia estelar aun hoy; empezando por el propio conductor, devenido de mal periodista deportivo en operador a sueldo del gobierno.

Y siguiendo, claro está, por el propio Barrionuevo: un especímen representativo de lo peor de la política y el sindicalismo argentinos, que ya por entonces (cuando se jactaba en público de tener su propio programa de protección de testigos) cargaba en su prontuario con el vaciamiento del PAMI en los tiempos del menemato, la admisión explícita de "retornos" y la quema de urnas en Catamarca; pero allí estaba, como pieza indispensable de una versión argenta y berreta del "mani pulite", sin que su bravata haya sido desmentida, ni entonces ni después.

Por el contrario, después de eso fue elegido por la jueza federal con competencia electoral en la elección presidencial (o sea, nada menos que la que ha de juzgar la validez de la elección del sucesor de macri) como interventor del más importante partido político opositor, en una decisión con fundamentos inverosímiles. Partido opositor algunos de cuyos dirigentes lo invitaron a Tucumán como figura estelar de la conmemoración -nada menos- que del Día de la Lealtad. Eso, por no decir que su esposa (¿Elaskar dormiría entre los dos, en el lecho conyugal, para estar más seguro, o tienen habitaciones para huéspedes en su humilde morada?) acaba de ser encumbrada en representación de Diputados al Consejo de la Magistratura, por la oposición.

Al lado suyo sonríe Sergio Berensztein, con esa pinta de tipo serio, pulcro y medido, con apariencia de armar un expediente e ingresarlo por mesa de entrada pidiendo permiso para tirarse un pedo. Esa impronta con la que iba (y va) a los coloquios de IDEA o cuanto simposio empresarial haya en el país, para explicar que lo que la gente demanda es honestidad, transparencia e instituciones sólidas en las que pueda confiar.  

Que decir de Baby Echecopar o Edu Feinmann, esos exponentes destacados de una subnormalidad  cognitiva y discursiva que reclaman a diario para sí el monopolio de la indignación nacional,  prestos para descargarla siempre en un enemigo distinto cada día: piqueteros, mujeres, movimientos sociales, estudiantes, maestros, sindicalistas; cada uno de los cuáles es señalado invariablemente a su turno, como el causante de todas las desgracias nacionales. Ellos también festejan la ranada del marido de Camaño, porque sirvió para limar al demonizado kirchnerismo, y ya se sabe: para cierta gente, el fin justifica los medios.

Y por supuesto Jorge Asís, hoy revalorizado por muchos de este lado de la grieta como un filoso crítico del gobierno de Macri, como si hiciera falta su verba florida para que entendamos que el gobierno del país es una auténtica mierda, una desgracia nacional. En el video elogia a Barrionuevo con el que habían compartido el amor por el menemismo y los vínculos (que aun conservan) con los servicios de inteligencia. 

Para confirmarlo, el ex vice de Sobisch, reivindicador de Cavallo y también  asistente al acto del 17 de octubre en Tucumán, por invitación especial de los organizadores, dijo hace horas que hay que prestarle atención a la candidatura presidencial de Olmedo, porque su jefe de campaña es el "Tata" Jofre: las propiedades magnéticas de la mierda, que tiende a atraerse mutuamente.

En la época del video y mucho tiempo después (incluso hoy) estos tipos, y muchos que los citan como fuente de autoridad, nos hablaban de calidad institucional, justicia independiente, periodismo independiente o militante, y juzgaban a "678"; por decir algo. Un aprendizaje útil de todas estas vergüenzas: no hay que perder más el tiempo discutiendo ciertos temas, con gente que carece en absoluto de autoridad moral para hablar de ellos.

Quienes son lectores más o menos habituales del blog, sabrán que somos algo escépticos respecto del grado real de influencia y de los medios en términos de configuración de opciones electorales. Nos inclinamos más por pensar que trabajan sobre audiencias redundantes cuyos sistemas de ideas, percepciones y valores ya están construidos, y consumen los medios que los confirman.

Sin embargo, ese escepticismo no implica ignorar o desconocer los extremos a los que estos tipos están dispuestos a llegar, por guita o por objetivos políticos; como tampoco desconocer que (también) contra todo eso tuvo que pelear el kirchnerismo: jueces, personajes marginales, servicios de inteligencia, medios, la coalición entre todo ellos. 

Enseñanza a tener en cuenta para el futuro próximo, cuando seguramente (con toda certeza, porque apoyan un proyecto político que nada bueno tiene ni tendrá para mostrar) vuelvan a utilizar estos mismos medios, para intentar perpetuarse en el poder.

sábado, 25 de agosto de 2018

AHORA TE QUIERO VER



En la última sesión del Senado y después de aprobar la autorización para allanar los domicilios de Cristina, se aprobó la “extinción de dominio”, con cambios al mamarracho que venía de Diputados. El proyecto es groseramente violatorio de las garantías constitucionales, según analizáramos en detalle acá y acá; y como el Senado lo modificó con mayoría simple del total de los presentes (40 votos contra 26), con la misma mayoría Diputados podría insistir en su sanción original, en los términos del artículo 81 de la Constitución.

Entre los cambios que introdujo el Senado están que la acción civil tendiente a la “recuperación de los bienes de la corrupción” no se autónoma, sino que debe instaurarse dentro del pro ceso penal en el que se investigan los delitos; y para prosperar requiere que exista al menos un fallo de primera instancia que determine la responsabilidad de los presuntos culpables para que la restitución de los bienes prospere.

También eliminó el carácter retroactivo de la ley, en función de lo dispuesto por el artículo 18 de la Constitución nacional (“Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso...”), y la extractividad de la ley penal más benigna que establece en su consecuencia el artículo 2 del Código Penal.

Sin embargo, leemos en La Política Online que Diputados insistiría en su sanción original dejando de lado precisamente esos dos aspectos, con el voto del oficialismo en sus dos vertientes: el interbloque de “Cambiemos” y el massismo; precisamente porque el engendro original fue un proyecto de autoría de Sergio Massa, el pasante de Giuliani.

Ese proyecto había sido presentado cuando estalló el escándalo de los bolsos de López, y se aprobó en la misma sesión que la “ley del arrepentido”, otro engendro de cuño massista que el oficialismo respaldó gustoso, no solo por compartirlo, sino porque ayudaba a desatar la cacería de kirchneristas, un objetivo compartido entre ambos; y porque a cambio de darle marquesina a la vanidad de Massa con esas pavadas para la tribuna (gorila), lograban sus votos para cuestiones más vinculadas a los “tejidos grasos”, como solía decir Perón.

Sobre las bondades de la “ley del arrepentido”, nos remitimos a las payasadas que estamos viendo por estos días, en los que también podemos ver los resultados beneficiosos para el país de la colaboración del massismo y el “peronismo racional” con el gobierno en la sanción de proyectos clave como el acuerdo con los fondos buitres y el blanqueo de capitales, y el respaldo de ese opoficialismo al levantamiento del “cepo” cambiario.

Tal como da cuenta la nota de La Política Online, una de las que salió con los tapones de punta contra el texto aprobado por el Senado es Graciela Camaño, que también recorrió los medios en la semana fustigando a Cristina en medio de la persecución en su contra, y defendiendo el accionar de Bonadío.

Su esposo, el señor Barrionuevo de Camaño (dato que a algunos compañeros embelesados con Camaño a veces se les escapa), flamante ex interventor del PJ por el dedo judicial de Servini de Cubría y la mano invisible de Macri, le hizo la segunda calculando en TN la magnitud del afano kirchnerista (al fin y al cabo, la opinión de un experto en la materia...de afanar), y apostando a que Cristina terminará presa.

Como los cambios que introdujo el Senado fueron a instancias de Pichetto y su bloque (el kirchnerismo terminó acompañando el mal menor, ante la perspectiva de que prosperar el mamarracho macro-massista), decíamos nosotros en Twitter que la vuelta del proyecto a Diputados representaba un desafío para ver hasta donde llegan los alcances de ciertos intentos de “unidad amplia con todos adentro” en la interna peronista: 

Al parecer, nuestro interrogante tiene respuesta, y no podemos decir que nos sorprenda: el massismo necesita tanto como el gobierno de la defenestración de Cristina, porque suponen que pueden pescar votos si la sacan de la cancha: un razonamiento tan primario como el de los que suponen que es posible acordar un marco de unidad con gente que no solo no quiere juntarse con nosotros, sino que lo que quiere es ponernos presos.

A lo mejor ahora y ante las nuevas evidencias, entienden como son las cosas y no perdemos el tiempo en vías políticas inconducentes. Lo mismo vale para el zigzagueante Felipe Solá, que en su momento acompañó ambos mamarrachos (la “ley del arrepentido”, y la “extinción de dominio” sin sentencia firme y retroactiva), y ahora viene intentando marcar distancia de Massa, para ver si pesca algún voto kirchnerista incauto: ¿qué piensa hacer cuando el tema se vuelva a discutir en Diputados?

sábado, 11 de agosto de 2018

BOLUDEÁME QUE ME GUSTA


¿Guién so' vó, gallego, accionista de Pampa Energía, de Repsol o de alguna otra petrolera?

¿Por qué no te vas un poquito a la mierda, garca importado? 

Como si acá no tuviéramos autoabastecimiento en ese rubro.


¿Esta viene a ser la versión económica de "La crisis causó dos nuevas muertes", o lo de echarle la culpa a Cristina y el kirchnerismo medio que ya está un poco gastado, chicos?

No sé si se alcanzan a dar cuenta del todo, pero en su afán de blindarlo a Macri poniendo siempre las culpas afuera de los desastres que arma él acá, no estarían reparando en que el argumento no da mucha confianza que digamos respecto a la solidez del gobierno y su programa económico, manéjenlo.


Granata: "Lo de Robbie Williams quedó en el pasado, ahora me tengo que conformar con ver si le puedo morder el monedero al viejito éste, son tiempos de crisis".

Albino: "Ojalá haya traído mis forros de porcelana, así le hago sentir algo duro. Todo sea por la causa.".


Si es por preferencias personales, nosotros quisiéramos que explote una bomba atómica así se viene el pulso electromagnético, y todos los forros que viven de curar por Internet como vos se funden y tienen que ir a vivir abajo de un puente.

Pero los efectos serían un poco más amplios, y capaz que nos jodemos nosotros también. La felicidad nunca es completa.


Pónganse de acuerdo, muchachos, los otros dicen que fue un tuit de Donaldo, y para ustedes son los cuadernos.

¿O sea que vos decís Burgueño, que venía todo bárbaro hasta que el gobierno se pegó un tiro en el dedo gordo del propio pie lanzando al agente Centeno y sus Gloria viajeros del tiempo?


Esto debería ser la tapa principal de todos los diarios, y no le dieron el lugar que se merece, pese a que -para nosotros- es la noticia del año: Barrionuevo devolvió algo que no era suyo.

Eso sí, si fuéramos Gioja, además de hacer un inventario para asegurarnos de que no falte nada, cambiamos de inmediato todas las cerraduras, y las claves de las alarmas. PJ prevenido vale por dos.  



Pero gordo, que decís, si Cristina no era candidata.

Y si lo hubiera sido, el argumento no justifica la decisión.

Peor aun: la hace parecer más pelotuda. 


Lo de Perotti absteniéndose en la votación por la legalización del aborto fue impresentable, es verdad. Pero chiques: ustedes tenían un (1) solo diputado, y votó en contra.

Si alguien no puede correr a nadie con críticas a la tibieza, en general, y por lo que hizo en el Congreso en éste tema, en particular, son ustedes.

Quiéranse un poquito.


¿Es una impresión nuestra, o en la primera frase del tuit hay un dejo de autocrítica?

Opinan los expertos.

jueves, 12 de abril de 2018

PERONISMO EN DISPUTA, DEMOCRACIA EN RIESGO


El año pasado al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Perón, decíamos en ésta entrada decíamos que ya por entonces el peronismo era un territorio en disputa (y vaya si lo era), y con la muerte del líder esa disputa se agudizó, y aparecieron otros desafíos. Citamos: "Luego de muerto Perón, vinieron otras acechanzas: el horror de la represión indiscriminada (que ya se vislumbraba en las cacerías de la Triple A), la destrucción de la industria, el empleo y la movilidad social; y ya restaurada la democracia, la tentación del vaciamiento ideológico y la asimilación al régimen (es decir, del vaciamiento del sentido histórico del peronismo); otra vez dominante en clave neoliberal, el nuevo nombre de la misma ignominia de siempre.

Tentación en la que muchos dirigentes del peronismo con Menem a la cabeza cayeron, en nombre del pragmatismo político y del deseo de "ganar como sea", porque el peronismo es un partido de poder", olvidándose para que se tiene el poder; al menos si uno se dice peronista. Y en nombre de ese pragmatismo vaciado de sentido (pero no inocuo en términos políticos) desde el peronismo y en su nombre se corporizó el mayor ensayo intentado hasta hoy -hasta esta restauración oligárquica que nos gobierna- de demoler concienzudamente la Argentina peronista; con tanta eficacia como las peores dictaduras pergeñadas desde el gorilismo más o menos explícito, o incluso más. La astucia del régimen -que nunca renunció al imperativo de hacer desaparecer al peronismo, ni lo hará- le permitió comprender que lo que no pudo quebrar era más útil si se lo intentaba asimilar.

Lo que denota la trascendencia política que tiene hacia el conjunto de la sociedad argentina la disputa al interior del peronismo, y allí que siempre sea este movimiento el campo de ensayo de todos los intentos de seducción, cooptación y divisionismo; muchas veces facilitados desde adentro. De ese marasmo neoliberal que lo dejó reducido a un conjunto de tolderías polìticas comarcales (haciéndole perder su sentido nacional, y aun continental), condenadas a la esterilidad política y  sin capacidad de incidir decisivamente en el rumbo del país, lo rescataron los gobiernos de Néstor y Cristina. 

Con los errores y las limitaciones propias de toda experiencia política en tanto experiencia humana, el kirchnerismo volvió a colocar al peronismo en el rumbo de sus mejores tradiciones históricas, aquéllas que remiten a sus propósitos fundacionales y a su justificación ante la historia: no hubo en ese sentido después de los del propio Perón en la concreta experiencia histórica argentina, gobiernos más peronistas que los de Néstor y Cristina.

Los párrafos transcriptos -en desmedro de la brevedad del post- guardan hoy plena vigencia, y su sentido se ve reforzado por los hechos actuales, que trazan un hilo conductor que va desde la reunión en Gualeguaychú del "peronismo racional" (precedida por un encuentro en olivos entre Macri y Pichetto), a la intervención del PJ nacional dispuesta por el bochornoso fallo de Servini de Cubría, que dejó al partido en manos de Barrionuevo, un interventor a la altura de la calidad jurídica del fallo.

Todo parece indicar que la intervención fue una maniobra a dos pinzas, urdida por un lado por el gobierno (principal beneficiario de la dispersión opositora), y por el otro por los gestores de la pata peronista de la gobernabilidad presente: Pichetto, Bossio, Massa, Urtubey y siguen firmas. No es que lo digamos nosotros: lo dice el propio Barrionuevo, cuando enumera a los que piensa convocar con su "política de brazos abiertos", que excluye expresamente al kirchnerismo.

Pero como burda que es la maniobra, ninguno de ellos podía protagonizarla directamente, y para eso necesitaban a Barrionuevo (un bonzo carbonizado políticamente y dispuesto a todo); así como es posible que ante las saludables reacciones en contrario de la casi totalidad de los PJ distritales, pasen del silencio a despegarse de ella.

Sin tanta trascendencia como la reunión de Gualeguaychú, un par de días antes Pichetto tuvo un mano a mano con Macri en Olivos, donde negociaron todo; no solo los votos del bloque del PJ en el Senado para la nueva Procuradora o el nombramiento del menemista Roggero en la Defensoría del Pueblo, o los cargos vacantes en el directorio del Banco Central: también negociaron los bordes de la "oposición de diseño" que pretende Macri; que hasta incluso podría ganar las elecciones, sin molestar al sistema. O al menos eso cree Pichetto, que no sería el primero que entrega todo a éste gobierno, sin recibir nada a cambio.

Es obvio que hubo allí un compromiso de "encapsular" al peronismo y su recomposición de cara a las elecciones del año que viene, evitando que un necesario proceso de unidad  en gestación incipiente, derivara en la captación de al menos parte de los votos que se fueron de la coalición que sustentó a los gobiernos de Néstor y Cristina a partir del 2013 (comprometiendo así las chances de triunfo de "Cambiemos"), a través de una PASO ampliada en la que es muy posible que triunfara una candidatura kirchnerista; aun cuando no fuera la de la propia Cristina. 

De allí las advertencias y límites de Pichetto en Gualeguaychú, y los insólitos fundamentos del fallo de Servini de Cubría, y de allí también la necesidad de hacerse, a como de lugar, con el sello partidario. La sobreactuación de Pichetto en los últimos tiempos en cuanta convocatoria del poder existiera (como el coloquio de IDEA y similares) para transmitir tranquilidad en cuanto a que si vuelve el peronismo al gobierno, volverá "domesticado", es espejo de las declaraciones de Urtubey, y de los límites que -por ejemplo- pone Massa cuando desde su sector alguien avanza tendiendo puentes hacia la unidad opositora. 

Pero hasta acá con la interna del peronismo y sus posibles derivaciones (entre ellas, una aceleración del proceso de unidad, y una necesaria depuración de indeseables): la intervención judicial (con fundamentos exclusivamente políticos) al principal partido opositor al gobierno es un hecho más en una larga lista de retrocesos democráticos que se vienen registrando, sin solución de continuidad, desde diciembre del 2015 cuando Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada; con pocos por no decir ningún precedente similar, bajo gobiernos democráticos.

Presos políticos (ahora se suma Eduardo Fellner, ex gobernador de Jujuy y ex presidente del PJ nacional), sindicatos intervenidos, dirigentes sindicales y políticos opositores sometidos a carpetazos judiciales con carne podrida provista por servicios de inteligencia desbocados y periodistas ensobrados, toma por asalto del Consejo de la Magistratura para  premiar jueces funcionales y escarmentar a los díscolos, descabezamiento y cooptación de la Procuración General para convertirla en otro instrumento de persecución de opositores y -más importante aun- de salvaguarda de los negocios del elenco gobernante, comenzando por el propio presidente y su familia.

Eso sin contar el encomio presdidencial al gatillo fácil, la represión de la protesta social, el recorte de derechos, el vaciamiento del Congreso o las presiones para que los medios despidan a periodistas rebeldes: al macrismo no le falta casi ninguna figurita para completar el álbum de las autocracias. 

El diseño de una oposición a medida de los intereses del gobierno (interviniendo, si hiciera falta, los partidos opositores, o entrometiéndose en su interna con fierros judiciales) es un hecho que suena lógico en una escalada autoritaria que no parece reconocer frenos, porque no los tiene, o son insuficientes. Los que decían que la Argentina estuvo a punto de convertirse en Venezuela porque "el kirchnerismo iba por todo" están yendo efectivamente por todo, sin ponerse colorados ni vacilar con escrúpulos legalistas.

Un gobierno sub democrático que tiene cada vez más lejano su punto de legitimidad de origen (el voto ciudadano), al que no le molesta la iconografía videlista de rodear una sede partidaria con un despliegue inusitado de fuerzas de seguridad, del mismo modo en que se siente incómodo conmemorando con actos oficiales el Día de la Memoria, o teniendo que hablar de los derechos humanos. Las pulsiones autoritarias que lo animan desbordan en palabras, gestos y omisiones, a cada paso.  

Ojalá el caso de Lula y lo que está pasando en Brasil sirva al menos para que parte de la progresía bienpensante haga a un lado su tradicional gorilismo, y comprenda que con la intervención al PJ está en juego algo más que las autoridades del principal partido opositor, sino la propia democracia argentina.

Y para que el peronismo y la oposición en general (sumido en sus propias dispersiones, disputas y discusiones), comprendan que el régimen gobernante, que supo aprovechar virtudes propias y errores ajenos para acceder al poder por el voto y ser ratificado el año pasado por la misma vía, no entregará ese poder sin pelear; y quiere transmitir certezas políticas (porque no puede brindarlas económicas) y confianza ciega en su permanencia en la Rosada más allá del 2019, mientras apela a todas las herramientas legales -o no- a su alcance, para asegurarse de que así sea, aunque las urnas no le sonrieran.

martes, 10 de abril de 2018

EL GATO Y LA BOLSA DE GATOS

sábado, 30 de mayo de 2015

jueves, 28 de agosto de 2014

ADIVINANZA


¿Quién es el que está a la derecha (visto desde acá) de Moyano?:

a) El padre Lombardero

b) Cacho Rubio

c) La pared

GIRANDO EN CÍRCULOS


Cuando este post esté subido estaremos en las primera horas del paro del troscomoyanismo, y alguno podría preguntar por qué no lo ilustramos con alguna imagen de los alcances de la medida; que incluyó una simpática "previa" amenizada con cortes y piquetes, tal como daba cuenta acá Gerardo.

Nosotros elegimos otra imagen, la del tablero de Diputados ayer, reflejando el amplio apoyo que obtuvo la moratoria previsional que permitirá que casi medio millón de argentinos accedan a la jubilación; porque da una buena medida del contexto en el que el paro se despliega.

Un paro (otro más y van) que parece destinado a convertirse casi en parte del paisaje, y sobre el que mucho no se puede decir, que no haya sido dicho ya en los anteriores; porque la discusión en éste punto sigue girando en círculos.

Porque es tan cierto que existen dificultades objetivas en el mundo del trabajo o que el kirchnerismo tiene pendiente recomponer sus vínculos institucionales con buena parte del movimiento sindical; como que ese mismo movimiento sindical continúa estando dividido, atomizado y perdiendo peso específico en las grandes discusiones nacionales, con una extraviada hoja de ruta que no da cuenta tampoco de muchos de esos problemas que afectan a los trabajadores.

De hecho, sentado que todo paro es político, en los que vienen desplegando Moyano, Barrionuevo y sus aliados trotskistas (en una sociedad en la que desaparecen los resquemores a medida que crece el aislamiento hacia el resto del conjunto social), el componente específicamente reivindicativo viene apareciendo cada vez mas diluido; y por momentos -prolongados momentos- exclusivamente centrado en la cuestión de Ganancias; que afecta a una porción ciertamente menor de la fuerza laboral, y no la más desprotegida.

Lo que explica en buena medida la creciente soledad de Moyano y sus socios, o la también creciente gravitación que adquieren los piquetes de la izquierda para garantizar el éxito de la medida: de allí que en esta oportunidad el propio Moyano y Barrionuevo hayan decidido suavizar su habitual retórica maccartista, para no malquistarse con sus compañeros de ruta. 

Que por supuesto son inmunes al ridículo, y por eso decidieron adelantar el happening un día, para "diferenciarse" de la burocracia sindical a la cual dicen combatir, pero de la que resultan eficacísimos aliados.

En ese contexto, carece de sentido reiterar otra vez la discusión sobre los alcances y el acatamiento del paro, o la incidencia que tienen a esos efectos los piquetes de la izquierda. En todo caso es más interesante detenerse a analizar sus posibles proyecciones posteriores; respecto a lo cual tampoco parece que este paro en particular, vaya a marcar demasiadas novedades.

En lo específicamente reivindicativo (concretamente, el reclamo por Ganancias) el que suponga que a esta altura de los acontecimientos Moyano y sus aliados tienen la capacidad de imponerle cambios al gobierno entiende bien poco de lo que está pasando; y sobre todo de la lógica política del kirchnerismo.

Y en otra cuestiones a menudo omitidas en el discurso del moyanismo -como el combate al empleo informal, las paritarias o el aumento del salario mínimo- el gobierno ha tomado la iniciativa, o ha sostenido los marcos institucionales donde se pueden canalizar las inquietudes; y de hecho así ha sucedido.

Lo que explica que, en una economía que no crece y tiene dificultades para generar empleo del sector privado o para sostenerlo, la conflictividad laboral no se haya desmadrado.

Un paro de naturaleza política (dicho esto sin connotación peyorativa, sino de simple constatación de la realidad), que goza del apoyo explícito de la "task force" de los fondos buitres, y respecto del cual el empresariado es indiferente; porque hoy tiene otras preocupaciones reales, como el avance en el Congreso de la ley de abastecimiento.

Lo que corrobora que es un paro contra el gobierno, que hace blanco en el programa económico del gobierno (sin acertar a precisar cuáles serían las alternativas que propone el sector del sindicalismo que promueve el paro); y que invisibiliza a las patronales como destinatarias de la protesta gremial.

Un paro atrapado en la lógica binaria que preside el debate político en la Argentina, y que hizo que ayer, mientras en el Senado se discutía la ley de pago local de los bonos de la deuda, la misma oposición que protagonizaba otro papelón fungiendo de infantería parlamentaria del buitrerío (y que venía de hacer de amanuense de las centrales empresariales en la discusión de la ley de abastecimiento), recibía en Diputados a una delegación de la CTA Micheli para expresarle su apoyo a la medida de fuerza: otro de los milagros que genera el kirchnerismo.

El moyanismo ampliado continúa así girando en círculos, condenado a expresar un difuso planteo de naturaleza política, sin un programa político concreto y con un liderazgo  (el de Moyano) controvertido incluso hacia el interior de las fuerzas que hoy convergen en el paro; no hablemos ya de su imagen en el resto de la sociedad.

Emitiendo señales hacia el conjunto del sistema político de cara al 2015 para ser tenido en cuenta; pero gastando a cada paro su capacidad de hacer daño, y absolutamente incapaz de generar cambios en la agenda política. 

Si Moyano y los suyos no obtienen respuesta de éste gobierno, pensar que las pueden obtener de los que hoy son prospectos a futuro para suceder a Cristina, es no entender nada de lo que está pasando en la Argentina. Y frente a esto la respuesta del gobierno al paro se puede conocer hoy: gobernar.

Si bien la moratoria previsional fue lanzada antes de decretarse el paro, no deja de ser un poderoso simbolo de época que se haya terminado de aprobar en las horas previas a que éste comience.

Mientras Moyano y los suyos armaban otro paro reclamando eliminar Ganancias para el sector de la fuerza laboral formalizada que ha sido el gran ganador de los años del kirchnerismo (porque fue el alza de sus salarios por la política oficial de sostener las paritarias lo que los puso a tiro del impuesto), el Congreso nacional aprobaba por amplísima mayoría una política impulsada por el kirchnerismo para incluir en los beneficios de la seguridad social a una buena parte de los perdedores de las políticas de los 90', hasta hoy no reivindicados.

Por eso la imagen que elegimos para ilustrar el post.

lunes, 14 de abril de 2014

MENSAJE CIFRADO


¿Qué quiso decir realmente éste muchacho con su moción mordaza en contra de Luisito?

Otro tanto cabe preguntarse del hecho de haberlo calificado como "activo tóxico": eso supondría que -bajo algún aspecto- Barrionuevo puede ser considerado un "activo" político.

Siempre nos preguntamos que le ven al tipo, qué aporta a un colectivo político; porque clavado que votos, no son.

Y es difícil adivinarle alguna virtud, a menos que uno considere virtuoso contar con un grupete de "batatas" aptos para todo tipo de patoteadas o apretadas, estilo quema de urnas por ejemplo.

Pero volvamos a Massa y su desmarque de Barrionuevo; y supongamos por un momento que él es una cosa (tóxica, según Massa; calificativo que no podemos más que compartir), y su mujer (que en la práctica conduce el bloque parlamentario del Frente Renovador) otra: ya se sabe como comos son algunos matrimonios, no suelen hablar de trabajo (?) en la casa. 

¿Qué está queriendo decir Massa, (o decirle a Barrionuevo)?

¿Algo así como"quedáte tranquilo y no abrás la boca, que si llego al gobierno para vos también hay, no me aprietes más en público pidiendo espacio"?

¿O -lo más probable- la incontinencia verbal a que nos tiene acostumbrados Luisito conspira contra la estrategia electoral de "la ancha avenida de medio" que pregona Massa?

Si como dice Ricardo acá y compartimos, Massa vino acumulando hasta ahora votos (reales y eventuales) en el anti-peronisno, desmarcarse de Barionuevo tiene lógica; pero si aspira a sumar votos peronistas/kirchneristas, también.

En ese contexto, la advertencia de Massa (obligado a ser poco sutil y hacerla pública, por los constantes abrazos del oso Barrionuevo) apunta a preservar el "voto incauto", que pueda verlo como una superación del kirchnerismo; "manteniendo lo bueno y corrigiendo lo malo", tal su consigna inicial; hoy desdibujada, casi desaparecida; pero que si quiere superar su techo electoral, deberá de un modo u otro retomar. 

Advirtamos que Massa empieza diciendo "si Barrionuevo desea que gane las elecciones": no lo termina de desechar, le está indicando cual es la parte que le toca para conseguir el objetivo.

Quizás así se entienda (más allá del canchero parafraseo al propio Barrionuevo) lo de los dos años, que se cumplirían para los primeros meses del 2016, y de un (eventual) gobierno suyo.

Momento en el cual ya se podría saber a ciencia cierta para donde rumbea el Kennedy de Nordelta en la "gestión" concreta (como a él le gusta decir); y tengamos más precisiones al respecto, de las que hoy nos priva; por razones que podemos adivinar.

Cualquier parecido con el "si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie" de Menem, no sería entonces pura casualidad.

Y no es cuestión tampoco que el tipo construya con paciencia y sigilo un proyecto político con chances electorales, para que venga un bocón sin votos (más bien, piantavotos) como Barrionuevo a escupirle el asado ¿no?.

viernes, 11 de abril de 2014

EL DÍA DESPUÉS


Antes del paro de ayer, analizábamos acá el contexto en el que se lanzó la protesta; y decíamos que (más allá de los reclamos puntuales de naturaleza sindical) "si (Barrionuevo y Miyano) muestran los dientes -exhibiendo presuntamente su capacidad de paralizar el país- también lo hacen hacia todo el que aspire a gobernar el país sucediendo a Cristina."; y la penosa conferencia de ayer a la tarde en la que hicieron el balance de la medida de fuerza, no hizo sino confirmarlo.

Una conferencia con la presencia de empresarios formalmente reconocidos como tales (Buzzi, en el círculo amarillo), y otros -como Barrionuevo o el propio Moyano- que lo son aunque se los reconozca públicamente como sindicalistas.

Un recorrido bizarro por disparates e incoherencias, que fueron desde Micheli mentando a Walsh, Tosco y Germán Abdala (diciendo que los primeros hubieran parado, y citando la opinión del último, en un paro apoyado por la Sociedad Rural); hasta el "Momo" Venegas compungido por los jóvenes y niños que pasan necesidades y reivindicando a "la gloriosa Juventud Sindical de los 70'", o Barrionuevo (dueño de un flamante casino) denunciando los negociados del juego y la corrupción; y la entrega de los recursos mineros. 

Con Moyano como principal maestro de ceremonias, repartiendo bravuconadas a granel  y repitiendo todos los lugares comunes del anti-kirchnerismo visceral (desde el "viento de cola" hasta la conducta en relación a los DDHH en la dictadura) no ya contra Cristina; sino incluyendo sin nombrarlo al propio Néstor: parece que ya enjugó las lágrimas del 2010, o eran de cocodrilo.

El problema con las bravuconadas es cuando terminan reemplazando al discurso político, porque entonces lo que podría ser firmeza en sostener determinadas convicciones, termina degenerando en simple matonismo barrabrava; y para peor, ostensiblemente misógino. 

A fuer de ser sinceros, parecían pasados de merca los muchachos. Todos.

De paso: a la izquierda que puso el cuerpo en los piquetes, pretendiendo "diferenciarse" de la burocracia sindical, ayer Moyano y Barrionuevo les dejaron dejaron bien en claro como los consideran: forros, básicamente descartables.

Cuando un periodista le preguntó a Moyano qué medidas tendrías que tomar el gobierno en relación con sus reclamos para que se restableciera el diálogo, la respuesta (literal) fue "cualquiera, la que quieran, la que se les antoje": un reconocimiento mayor de que el paro busca cualquier cosa menos mejorar la situación de los trabajadores, imposible de conseguir. 

El único momento de toda la conferencia en el que Moyano fue preciso en relación a los reclamos del paro, y en el que cuando habló demostró hacerlo con conocimiento cabal de causa, fue cuando se refirió a la plata de las obras sociales: todo un dato, y no menor, de lo que verdaderamente le preocupa. Para el que le interese el tema, acá y acá puede encontrar información. 

Pero lo peor de todo lo escuchado ayer en la conferencia (coincidiendo con lo que señala acá Gerardo) fue constatar como los dirigentes sindicales replicaron las vigas maestras del pensamiento dominante en el empresariado argentino: el país tiene oportunidades excepcionales que desperdicia por las políticas del gobierno, "hay que abrir los mercados", hasta ahora nos vino ayudando la soja y el viento de cola; el gobierno no tiene ni tuvo nada que ver con el crecimiento, y hay que cambiar las políticas.

Allá en los momentos en los que Moyano despertaba cierta esperanza de un sindicalismo con discurso política y económicamente claro, supo rodearse precisamente de economistas y gente de reflexión que le daban consistencia a ese discurso; hoy pareciera salido de un seminario de Broda o Cachanosky. 

Lo cual nos lleva a éste otro punto crucial que planteábamos antes del paro: "sigue siendo un desafío importante para el gobierno (para éste y para cualquiera que se proponga impulsar un proyecto transformador) buscar mecanismos de articulación con el fragmentado mundo sindical; para integrarlo a la conformación de un bloque político más sólido que apuntale su proyecto político.".

La pregunta (más importante incluso que saber como sigue la película después del paro) es como lograrlo con ésta dirigencia sindical.

miércoles, 9 de abril de 2014

SOBRE EL PARO DE MAÑANA


Decir que el paro de mañana es político es un lugar común, que poco aporta para comprender: todo paro es político; en tanto es un hecho de naturaleza política, que termina produciendo (lo busque o no) efectos políticos.

En todo caso lo que caracteriza al paro de mañana es su definido perfil opositor, dado que -en sustancia- está dirigido contra el gobierno; impugnando sus políticas pero mas aun, tratando de causarle daños en términos de legitimidad, y de su capacidad de sostener su agenda y conducir el proceso político.

Y si bien los objetivos que perseguirán sus (variados) gestores el día después se pueden intuir o conjeturar, no están del todo claros en términos de acumulación política concreta; precisamente por la variedad de apoyos que el paro concita; desde la izquierda a la Rural o la Federación Agraria, pasando por el moyanismo, la CTA Micheli o el fantasmal nucleamiento sindical de Barrionuevo 

Los que convocaron originariamente la medida y los que se fueron prendiendo después parecen no tener problemas en coexistir, ni condicionaron su apoyo a la presencia o ausencia de los demás adherentes: ni a la izquierda le molesta coincidir en la acción con la burocracia sindical y viceversa; y ninguno de ellos se ruboriza por recibir adhesiones de patronales de las más reaccionarias que hay, como las que conforman la Mesa de Enlace.

Claro que no es menester hacer un esfuerzo mayúsculo de interpretación para advertir que de ese modo las posibilidades de acumular políticamente a futuro no lucen alentadoras; porque en algún momento ha de hacerse el necesario tránsito de la protesta, a la articulación de una propuesta.

¿O acaso si Moyano y compañía propusiesen nuevos impuestos para financiar la eliminación de Ganancias sobre los salarios más altos, o la restitución de los niveles de aportes patronales anteriores al 93' para solventar el aumento de emergencia a los jubilados o el 82 % móvil manrtendrían los apoyos patronales con que cuentan para el paro de mañana?

El pliego de reclamos del paro luce tan difuso como los amplios apoyo que recoge; y se fue reescribiendo sobre la marcha: partiendo del impuesto a las Ganancias, el reclamo de aumentos salariales por la inflación o el 82 % móvil a los jubilados, hoy se habla de la inseguridad o el narcotráfico, al mismo tiempo que la plata de las obras sociales sindicales o la baja de los subsidios al gas y el agua.  

Si se analizaran cada uno de los reclamos puntuales (al menos los que pueden tener componentes reivindicativos propios de un movimiento sindical como Ganancias, subsidios, asignaciones o aumentos salariales), no es difícil detectar inconsistencias entre ellos.

Así por ejemplo la CGT de Moyano denuncia la existencia de casi 4 millones de desempleados pero centra sus reclamos en la suba del mínimo no imponible de Ganancias; que hoy está por encima de los 15.000 pesos mensuales cuando el 75 % de los trabajadores formales gana en promedio menos de la mitad de esa cifra, al mismo tiempo que poco y nada dice sobre como resolver el problema de los uno de cada tres trabajadores con empleo no formalizado. 

O plantea un modo práctico de desfinanciar al Estado mientras reclama el 82 % móvil para los jubilados (que trasladaría además a la pasividad la profunda desigualdad retributiva del mercado laboral); y reclama "paritarias libres", obviando el hecho concreto de que la gran mayoría de las organizaciones gremiales vienen cerrando sus acuerdos, con un ojo puesto en el salario y el otro en la preservación del nivel de empleo.

Habrá que ver después de todo esto cuanto por encima de lo que acordaron los metalúrgicos, bancarios, mercantiles, docentes y la construcción, terminan cerrando sus respectivas paritarias los camioneros de Moyano, los gastronómicos de Barrionuevo o los peones del "Momo" Venegas.

Por eso es más útil detenerse en el análisis del contexto político de un paro extraño, en el que se reclama por la inflación al gobierno, pero no a las empresas: Moyano apela con frecuencia a la metáfora de "la inflación del changuito", pero ni él ni sus aliados denuncian a los formadores de precios o a los especuladores con el dólar y la devaluación.

No es raro entonces que un paro de esas características (en el que además -a estar por el discurso sindical- pareciera por momentos que los empresarios quieren "paritarias libres", pero el gobierno no los deja) concite apoyos patronales.

Después de todo, el reclamo de Moyano y compañía por Ganancias les es indiferente a los empresarios en tanto la plata no saldría de su bolsillo sino del del Estado, y si mal no viene la cosa, les permitiría colar su reclamo de ajustar por inflación los balances de las empresas; para licuar carga impositiva.

Un paro que se presenta sin movilización, acto público ni discurso, como consecuencia de un sindicalismo que pretende disputar espacios de poder más que el espacio público; porque no logra articular un programa común que exponer allí, ni un liderazgo que todos los convocantes acepten: no olvidemos que se llega al paro en un escenario de creciente fragmentación gremial, con conflictos intrasindicales por representación de colectivos de trabajadores; aspecto en el cual el mismo Moyano ha tenido un protagonismo central en estos años, soplando afiliados a otras organizaciones gremiales.

La falta de acto público y discurso pretende además disimular el raquítico apoyo político (y aun social) de la medida, del mismo modo que el paro de transportes disimulará (al menos en teoría) las escasas adhesiones que concita entre muchos trabajadores de a pie; por no decir que las principales organizaciones sindicales del sector público y privado (al menos por cantidad de afiliados) no se han sumado a la medida.  

La izquierda (que con su lógica particular se suma a lo que siempre detestó -la burocracia sindical- supuestamente para combatirlo) intentará movilizar y organizar piquetes puntuales, pero no está en condiciones de desmarcarse de la convocatoria moyano-barrionuevista, fijando otro día para hacer "su" propio paro: no sea cosa que los auspiciosos resultados que obtuvo en algunos distritos en las últimas elecciones se desvanezcan con un fracaso.

Como dato de color (signo de un desubique ya crónico) aporta la modalidad del piquete (símbolo de las luchas sociales de los excluidos de los 90', para ser visibilizados) a un paro que reclama rebajar la carga impositiva para el 6 o 7 % de los trabajadores ubicados en lo más alto de la pirámide retributiva.

Por allí se le atribuye al paro (desde el propio kirchnerismo) una intencionalidad  inserta en la lógica de acumulación de Massa y su Frente Renovador; algo que no está del todo claro: después de todo el propio Massa le escapó hace unos meses a la temida foto con Moyano y Barrionuevo, y si éstos muestran los dientes -exhibiendo presuntamente su capacidad de paralizar el país- también lo hacen hacia todo el que aspire a gobernar el país sucediendo a Cristina.

Hay también entonces en el paro de mañana una amenaza a futuro a cualquiera que (como Massa) quiera protagonizar ese futuro, sobre todo por parte de la fracción del sindicalismo peronista que lo motoriza: está reclamando un lugar en el nuevo dispositivo de poder; ése que Moyano perdió al enfrentarse con Cristina, que Barrionuevo nunca tuvo en los años kirchneristas, y que añora desde los tiempos del menemismo; justamente cuando se pulverizaron los derechos de los trabajadores. 

Y es precisamente éste tópico (el de la búsqueda de un lugar político para el sindicalismo) el que plantea mayores interrogantes a futuro: la izquierda se suma a la protesta porque hasta acá ha venido acumulando políticamente desde su praxis sindical, pero no la protagoniza; y su crecimiento electoral parece tener próximo el techo.

Más allá de descontentos puntuales en algunos sectores que antes acompañaron electoralmente al kirchnerismo, el debate por la inseguridad parece dejar claro que -hoy por hoy- los que crecen políticamente en la Argentina o aspiran a hacerlo (a salvo el núcleo duro de adhesiones al gobierno), lo están haciendo por derecha.  

A Moyano le sucede exactamente lo contrario que a la izquierda, y de allí su palpable y creciente desorientación: protagoniza la protesta, pero no puede acumular a partir de ella; porque podrá apelar a agudizar la dinámica de conflicto sindical (con una eficacia progresivamente mermada, en tanto no logre ampliar adhesiones dentro de la propia estructura del sindicalismo), pero es dudoso que eso le reditúe en algún crecimiento político; y aun que le permita sumar dentro de la propia interna sindical.

De hecho, desde que rompió lanzas con el kirchnerismo y se pasó con armas y bagajes a la oposición, no ha hecho sino perder terreno en esa dimensión; hasta dejar de ser un factor políticamente relevante. Y la posibilidad de acumular adhesiones de organizaciones sindicales que hoy no confrontan con el gobierno, dependerá más de la evolución de la economía y la dinámica del conflicto social, que de sus propios (y generalmente torpes) movimientos políticos.

Lo que no quita que sigue siendo un desafío importante para el gobierno (para éste y para cualquiera que se proponga impulsar un proyecto transformador) buscar mecanismos de articulación con el fragmentado mundo sindical; para integrarlo a la conformación de un bloque político más sólido que apuntale su proyecto político.