LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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sábado, 8 de junio de 2013

EL SOCIALISMO Y LA HERENCIA DE STORNI


Leemos a Gustavo Castro en Redacción Santa Fe: "El ex vicario general del Arzobispado de Santa Fe durante el recordado paso de Edgardo Gabriel Storni, Hugo Capello, fue designado el 3 de abril pasado por el gobierno provincial como capellán en el Hospital Cullen. Es el mismo que fue procesado en 2002 por el juez de Instrucción Julio César Costa por ser, junto al cura Marcelo Oscar Mateo, autor del delito de coacción contra el padre Guntern, en el marco del escándalo por abusos sexuales del jefe de la Iglesia santafesina.
Capello y otros integrantes del equipo de máximos colaboradores de Storni participaron de una reunión con el sacerdote José Guntern, a quien un seminarista le había confesado haber sido víctima de inconductas sexuales por parte del poderoso arzobispo. El cura le envió una carta a su jefe, le reprochó el “desliz” y le pidió la renuncia, lo cual motivó la reacción de la cúpula eclesial, que incluyó un apriete para que se arrepienta de la misiva.
El hecho fue uno de los detonantes de la caída de Storni y su gente de la conducción de la Iglesia santafesina. Una década después, Capello vuelve a conseguir un favor de la jefatura religiosa: un empleo público.
Así surge del decreto N° 578,  (completo acá) firmado por el gobernador Antonio Bonfatti, Miguel Cappiello y Ángel Sciara, y al que tuvo acceso Redacción Santa Fe, mediante el cual se “designa al presbítero Hugo Héctor Capello como capellán en el Hospital Provincial Dr. José María Cullen” con una categoría 3.
Claro que el nombre de Capello surge como propuesta de la Iglesia, comandada hoy por monseñor José María Arancedo. “(…) el Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz, por su parte, mediante Decreto Nº 44/12 dispuso canónicamente la designación del Presbítero Capello para cumplir esa función pastoral en el mencionado establecimiento asistencial”, señala el documento oficial.
Este ingreso al sector público provincial sin ningún tipo de pruebas, requisitos ni restricciones del ex asistente de Storni es posible por la ligazón entre el Estado santafesino y la institución católica. En efecto, la decisión oficial está enmarcada en el decreto 4850/89, de la gobernación de Víctor Féliz Reviglio.
Mediante aquella norma se excluye a los religiosos del llamado “clero oficial” (capellanes hospitalarios, policiales o penitenciarios, diáconos, monjas, curas, nombrados para “asistencia espiritual”) de las disposiciones del Estatuto General del Personal de la Administración Pública Provincial. Es decir, no deben pasar por concursos ni procedimiento de selección alguno, sólo necesitan del “dedazo” del arzobispo.
Este privilegio sobre el resto de los trabajadores estatales también implica no tener que cumplir con otros requerimientos clave en este caso, como ser poseedor de una conducta intachable y no tener proceso penal pendiente por delito doloso.
Se desconoce si el gobierno provincial del Frente Progresista opuso alguna resistencia a la designación de Capello, tal como puede ocurrir en las designaciones de obispos u arzobispos. En esos casos, el Papa firma los nombramientos, pero antes debe dar a conocer el nombre del postulante al gobierno para que éste diga si tiene “objeciones de carácter político general en contra” del propuesto, todo ello en el marco del Concordato entre la Argentina y el Vaticano. Si así fue, en el decreto firmado por Bonfatti nada dice.".
¿Qué opinarán de ésto cuando se enteren en el Foro de San Pablo?

jueves, 5 de enero de 2012

SI LA MONTAÑA NO VA A MAHOMA...


...Mahoma va a la montaña.

Que lejos quedaron aquellos tiempos en que los socialistas Alfredo Palacios y Mario Bravo votaban en el Congreso en contra de las partidas para el sostenimiento del culto católico, o sea que el Estado les pague el sueldo a los obispos.

O aquellos otros en que los radicales hacían la Reforma del 18' para tener una Universidad laica, pública, gratuita y cogobernada; oponiéndose al clericalismo reinante en Córdoba.

Sin ir tan lejos, que lejos están estos muchachos de Néstor Kirchner, que lo rajó a Baseotto y se negó a recibirlo a Bergoglio.


Sin perder de vista un detalle: la novedad en la relación entre el gobierno provincial y la Iglesia Católica no fue que a Arancedo lo eligieron arzobispo, sino que el pueblo santafesino lo eligió gobernador a Bonfatti.

Y la Casa Gris y el arzobispado están a la misma distancia una de otro, cruzando la plaza; distancia que recorrieron Bonfatti y Henn para ir a rendirle pleitesía a Arancedo, que no se dignó a hacer el camino contrario.

¿Será que tienen los tres en claro quien ejerce el verdadero poder?