LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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jueves, 1 de abril de 2021

NO PERDAMOS EL HILO

 


La claridad del planteo de Artemio nos exime de mayores comentarios en torno al cuadro de situación, y a las prioridades que debe atender el gobierno: las implicancias sociales, económicas, y políticas (incluyendo electorales) son más que evidentes.

Sin embargo, si hemos de juzgar por las acciones concretas, parece que no se toma debida nota del asunto, ni se lo traduce en acciones concretas. Sin ir más lejos, ayer se publicó en el Boletín Oficial una resolución de la AFIP (completa acá) por la cual se prorroga el plazo para el pago del denominado "impuesto a las grandes fortunas" ; como si alivianar la carga fiscal de los sectores más favorecidos fuera parte de las prioridades que el gobierno debe atender.

En contraste, el viernes pasado se publicó también en el Boletín Oficial el Decreto 218 (completo acá) por el cual se otorga un subsidio extraordinario en dos pagos de 1500 pesos cada uno para los beneficiarios de jubilaciones y pensiones más bajas, la PUAM  (Pensión Universal para Adultos Mayores) y pensiones no contributivas. Es lo único que se puede vincular a una política de ingresos adicionales para los sectores más golpeados por la crisis.

Horas después, sesionando un sábado, la Cámara de Diputados modificaba la ley del Impuesto a las Ganancias para que dejen de pagarlo 1.267.000 trabajadores de los de más altos ingresos: una medida justa pero que solo alcanza a un número de personas equivalente a un tercio de los perceptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y a menos de la quinta parte de los jubilados y pensionados, más del 80 % de los cuales percibe la mínima.

El ministro Guzmán regresó de Estados Unidos donde se reunió con los funcionarios del FMI y con los principales fondos de inversión, y se apresta a viajar de nuevo para renegociar la deuda con el Club de París. ¿Qué piensa Guzmán de los temas que plantea Artemio, cuáles son sus ideas para recomponer los ingresos de los sectores más vulnerables?

La respuesta a los interrogantes no puede ser que el programa económico está planteado en el Presupuesto nacional, porque allí se habla de una inflación del 29 % para todo el año, y se está diciendo que la del mes de marzo volverá a superar el 4 %, otra vez empujada por el alza en el precio de los alimentos; rubro en el cual los sectores populares gastan la mayor parte de sus ingresos.

Tampoco se puede explicar todo por la pandemia, que si bien es cierto crea un contexto complejo y desafiante, no hace desaparecer la puja distributiva, e incluso la exacerba: en plena pandemia siguen aumentando los combustibles, los precios de los alimentos y consumos esenciales, y el propio gobierno ha habilitado aumentos en los combustibles; mientras la dinámica de las negociaciones paritarias recién está arrancando, y pareciera que el gobierno quiere que cierre en torno a la pauta inflacionaria del presupuesto, usando el ancla salarial -como está usando la cambiaria- para contener la inflación en un año electoral. No parece un prospecto tentador, con las urnas en la mira.

lunes, 9 de marzo de 2020

LA ELECCIÓN DEL ADVERSARIO


El tuit de apertura de Artemio apunta a la escasa repercusión de la amenaza de piquete agrogarca, por falta de consenso social, pero vale para la reflexión sobre la dinámica de los conflictos, y los frentes en los que el gobierno intenta avanzar, o podría hacerlo.

En este caso (el de las retenciones, o la disputa por la renta agropecuaria diferencial), el transcurso del tiempo favoreció el aprendizaje social, y debería seguirlo el aprendizaje político, para no tropezar dos veces con la misma piedra, como en los tiempos de la Resolución 125.

Alguno podría apuntar precisamente eso es lo que hizo el gobierno, y de allí la absoluta orfandad social del reclamo de las patronales campestres, y desde acá -sin cuestionar esa afirmación- nos permitimos matizarla: los acontecimientos producidos en la dinámica social desde el 2008 para acá también resignificaron aquel conflicto en la sociedad, que además ahora tiene otros temas más acuciantes de los que preocuparse, que los reclamos de los bien definidos alguna vez como piqueteros de la abundancia.

El gobierno no "eligió como adversario" al "campo", y de hecho intentó acordar con la dirigencia del sector. Sin embargo, la reacción de buena parte de ésta (empujadas por las "bases") fue la de siempre, en defensa de sus privilegios: nada nuevo bajo al sol, al menos hasta allí.

En el caso de la casta de jueces y diplomáticos, cuyas jubilaciones de privilegio intenta recortar el gobierno, si hay, en cambio, una "elección del enemigo": una contraparte incapaz de concitar en defensa de su status el más mínimo apoyo social, con la cual es imposible que el hombre común de la calle pueda empatizar. Obra en éste sentido AF como lo hizo Néstor Kirchner en 2003, cuando emprendió la depuración de la Corte menemista, buscando construir poder a partir del consenso social.  

Pero que estos "blancos" (agrogarcas, jueces, diplomáticos), elegidos o no concientemente por el gobierno, tengan escaso o nulo consenso social, no significa que no tengan capacidad de dañar, en otros términos, que no son los electorales. El campo en su momento sí tuvo esa capacidad, y la perdió, por errores propios y por cuestiones inherentes a la dinámica de la democracia: no se puede sostener en el tiempo, con eficacia electoral, una propuesta que solo atiende intereses de minorías sociales; lo mismo le pasó al macrismo, campo incluido. 

Acaso esto es lo que el gobierno sopese para no "ir por más", profundizando algunas medidas, como por ejemplo en materia de retenciones: constatada la soledad social de los sectores del campo privilegiado ¿por qué no afectar más a fondo sus intereses, limitándose a una redistribución de cargas tributarias hacia el interior del sector?

A la inversa, el gobierno avanzó en los cambios a la movilidad jubilatoria afectando a un sector de los beneficiarios (no los de menos ingresos, pero tampoco millonarios), simplemente porque no tienen "capacidad de daño" en términos extorsivos, pero sí ciertamente electoral. El que viva lo verá.

En la misma situación que los agrogarcas (es decir, sin consenso social para sostener sus intereses, pero con capacidad de daño sistémico), hay otros sectores, como los bancos, las privatizadas, los bonistas tenedores de deuda y los formadores de precios, a los que el propio presidente acusó de provocar la inflación.

Uno podría preguntarse por que no se avanza más allí, cuando es obvio que en ningún caso esos sectores lograrían (como el "campo" en el 2008) que amplios sectores de la sociedad se solidaricen con sus reclamos, y se movilicen por ellos, dándoles una plataforma social de la que por sí mismos carecen.

La estrategia seguida por el gobierno en relación al "campo" (distinta, como se dijo, de la utilizada contra las corporaciones judicial y diplomática) tiende a ampliar sus bases de sustentación social, construyendo consensos pasivos en torno a sus políticas: busca evitar que haya sectores que se pongan en su contra, aun cuando sus intereses objetivos no están en juego, sino todo lo contrario.

Y acá aparece otra pregunta: ¿por qué no acelerar algunos cambios, apuntando a más, para construir consensos activos, a partir de la redistribución de cargas en la sociedad respecto a la crisis, poniéndolas sobre las espaldas de esos otros actores "socialmente huérfanos" que antes señalamos?

Incluso ni siquiera planteamos que se vaya a fondo contra todos, al mismo tiempo: eso supone un nivel de organización y concientización política de la sociedad, del cual hoy se carece. Pero debería existir un término medio, que permita avanzar sobre alguno (por ejemplo los formadores de precios), elegido como adversario, para fortalecerse políticamente, ampliando el consenso social en torno a las políticas y la acción del gobierno; más allá de la propia base electoral de origen.

Con un elemento a favor: la dolorosa experiencia macrista, en tanto ensayo de "país atendido por sus propios dueños", sirvió para transparentar las cosas, de modo tal que -más allá de la base del 40 % del antiperonismo más o menos consolidado en el país- el núcleo duro de la oposición a cualquier gobierno de signo nacional y popular está en esos sectores, que nos adversan y lo harán siempre, aunque no hagamos nada para afectar sus intereses.

martes, 28 de enero de 2020

LA OLA ESTÁ DE FIESTA


La suspensión de la fórmula de movilidad de los haberes jubilatorios aprobada por el macrismo en el 2017, y su reemplazo por las facultades otorgadas al presidente para disponer aumentos a cuenta de una nueva fórmula a aprobarse, es sin dudas el aspecto más discutido de la ley de emergencia que el gobierno de Alberto Fernández logró aprobar en el Congreso, hacia el interior del propio "Frente de Todos", y sus apoyos sociales. 

No faltaron quienes (como Roberto Navarro en ésta nota de El Destape) plantearon con absoluta sensatez que el "corte" del nivel de haberes elegidos para recomponer con aumentos de suma fija (que impactan porcentualmente más en los de haberes más bajos) era discutible si solo primaba el criterio fiscalista; siendo que estaban disponibles otras rentas extraordinarias, de ganadores del modelo macrista, sobre las que el Estado podría avanzar impositivamente, para conseguir recursos: las petroleras y compañías de energía, las concesionarias de servicios públicos privatizados, los bancos.

Profundizando así la línea iniciada con los cambios en las retenciones, en Bienes Personales y en Ganancias, especialmente en el caso de las empresas. Lo hemos dicho antes: acá coincidimos con ese enfoque, y añadimos que las medidas hubieran tenido consenso social amplio.

Por otro lado está lo específicamente inherente al sistema previsional, sus ejes rectores y su financiación. En ese sentido, transcribimos este hilo de Artemio López en su cuenta de Twitter, porque nos parece necesario para enfocar correctamente la cuestión:   

La claridad conceptual de lo que dice Artemio nos exime a nosotros de abundar en cuestiones que ya hemos dicho muchas veces acá: no hay sistema de seguridad social en el mundo que se financie exclusivamente en base a los aportes de empresarios y trabajadores y sin auxilio de impuestos afectados a ese fin, por ende la discusión es quien paga esos impuestos; al menos si estamos de acuerdo en que hay que sostener un sistema jubilatorio universal y de reparto. El mismo Artemio lo dice.

Y al interior del sistema previsional, la cuestión en todo caso es discutir si se prioriza el componente inclusivo (es decir, la tasa de cobertura del sistema), o el sustitutivo (o sea en que medida o porcentaje el haber de pasividad replica el sueldo del trabajador en actividad). El primer criterio es claramente solidario, y ha sido el que tradicionalmente sostuvo el peronismo; ni hablar de las experiencias de los gobiernos kirchneristas: las moratorias previsionales cumplieron esa finalidad, para reparar los estragos producidos por el menemato en los 90' (y su continuidad en el gobierno de la Alianza) sobre el mercado laboral.

Esa misma filosofía fue -sin dudas- la que inspiró a la reciente ley de emergencia, y a los aumentos dispuestos por decreto, antes de que se apruebe una nueva ley de movlidad: podemos discutir en todo caso (como dijimos más arriba) la financiación, o el nivel de "corte" respecto a lo que se consideran jubilaciones rezagadas o no; no el sentido de la política previsional, que es el que entendemos correcto.

La lógica contraria (es decir, la que pone el énfasis en el componente sustitutivo del salario que tiene la jubilación) tributa a una idea individual más propia de un sistema de capitalización que uno de de reparto, y reproduce en la vida de pasividad las desigualdades que en actividad impone el mercado del trabajo, fruto a su vez del modelo productivo o de desarrollo. 

La máxima expresión de eso es el 82 % móvil, insólitamente sostenido como bandera por expresiones políticas "progresistas", o de izquierda; y en el medio podemos mencionar experimentos como la "reparación histórica" diseñada por el macrismo, que agravó las desigualdades retributivas entre jubilados, para terminar de agravar la crisis de financiamiento del sistema de seguridad social, sin tener al mismo tiempo la voluntad de gravar impositivamente a los sectores con mayor capacidad contributiva para financiarlo: más bien hizo todo lo contrario, en sus cuatro años de gobierno.

Y esa lógica "sustitutiva" que prevalece en el sentido común instalado por sobre la de la inclusión y ampliación de la cobertura al máximo posible, tiene su correlato en la judicialización de demandas del segmento más acomodado de la clase pasivo, que ponen en riesgo el financiamiento estructural del sistema. Pasó durante el kirchnerismo con los fallos "Badaro 1", "Badadro 2" y "Eliff" de la Corte Suprema de Justicia de la nación, luego amortiguados con la sanción de la Ley 26417 de movilidad en el 2008, durante el primer mandato de Cristina.

Pasó nuevamente con la "reparación histórica" del macrismo (cuyo objetivo teórico era, precisamente, disminuir los niveles de litigiosidad), y volvería a pasar ahora, al menos a estar por lo que cuenta acá Gabriel Morini en Ambito: la Corte tiene en sus manos dos causas emblemáticas al respecto (una viene del mismo tiempo que "Badaro", es colectiva y promovida por la Defensoría del pueblo, la otra tiene que ver con la inconstitucionalidad de la reforma macrista), y estaría dispuesta a usarlas justo ahora, cuando el gobierno piensa como salir de la emergencia, con un nuevo régimen de movilidad de los haberes jubilatorios.

Párrafo aparte para la actitud de los cortesanos que, en éste como en otros temas, barren las cosas bajo la alfombra empeorando de ese modo las cosas: un fallo oportuno durante el macrismo hubiera repuesto las cosas al estado previo a la reforma del 2017, creando otro escenario en el presente; porque la fórmula Boudou -por caso- combinaba la evolución de los salarios de los trabajadores en actividad, con la evolución de los recursos de la ANSES, y la tasa de inclusión del sistema, sacando del cálculo la inflación. En un contexto de crecimiento económico, permitió que los jubilados ganaran poder adquisitivo, porque los aumentos le ganaron a la inflación.

Lo cierto es que, más allá de los plazos que se fijó a si mismo en la ley de emergencia, el gobierno deberá encontrar más temporano que tarde una solución al problema; porque está claro que no logrará evitar la "ola de juicios" (ni hablar si decide avanzar como ha anunciado, en la modificación de ciertos regímenes jubilatorios de privilegio), y si persiste en la idea de "achatar" la pirámide jubilatoria (insistimos, idea correcta, pero que debe ser correctamente instrumentada), es posible que la estimule, como cuenta la nota.

Como fuere, es la propia realidad la que lo vuelve a poner en el punto de partida de la discusión tal como estaba cuando ingresó al Congreso el proyecto de ley de emergencia: ¿no será la hora de reconsiderar opciones sobre la financiación del sistema de seguridad social, para poder sostener con mayor legitimidad política la idea de priorizar a los haberes más bajos, para que vayan recomponiéndose a un ritmo mayor que los restantes? Eso, sin considerar las implicancias de la solución que se elija en orden a poner en marcha los motores de la demanda agregada, para superar la recesión que nos legara el macrismo. Tuit relacionado:

miércoles, 25 de octubre de 2017

DOS MIRADAS DE LA ELECCIÓN


La edición de éste lunes de "Y nadie hace nada" que hacemos por la FM Chalet 100.9 estuvo dedicada casi en su totalidad al análisis de las elecciones del domingo pasado, en el país, en la provincia y en la ciudad.

Para el análisis del panorama nacional contamos con la ayuda de Artemio López y del "Escriba" Nicolás Tereschuk, ambos en la imagen de apertura.

La lectura del triunfo nacional de "Cambiemos" y sus consecuencias políticas a futuro, si se abre o no en el país un nuevo ciclo político bajo una nueva hegemonía, la crisis de la oposición en general y del peronismo en particular, el rol de Cristina y la elección en la provincia de Buenos Aires, entre las cuestiones abordadas.

También el fracaso electoral de los "opositores razonables", el contraste con los que plantearon posturas críticas y aun confrontativas con el gobierno de Macri y el particular (y pesado) contexto en el que se votó por los casos Milagro Sala y Santiago Maldonado y los avances autoritarios del gobierno.

Y finalmente, el despliegue de una segunda fase del ajuste por parte del gobierno tras el voto, y sus posibles consecuencias, también abordados; así como la situación del sindicalismo nucleado en la CGT y la dinámica de la protesta social frente a un oficialismo fortalecido en las urnas.

Acá abajo les dejamos los audios de las notas:



miércoles, 6 de septiembre de 2017

NUEVA DERECHA DEMOCRÁTICA, HEGEMONÍA Y COSO


En la edición de "Nadie hace nada" que hacemos por la FM Chalet 100.9 entrevistamos a Artemio López, pasando revista a los análisis y lecturas políticas que circularon tras las PASO, y como conforman el mapa político del país.

La famosa columna de Natanson que tanto diera que hablar con aquello de "la nueva derecha democráticxa" que representaría "Cambiemos", y la cuestión de si estamos o no en presencia de una nueva hegemonía política fueron temas que abordamos en la nota.

Las razones del núcleo duro de votos del oficialismo, la comparación con otras elecciones legislativas de medio términos posteriores a las presidenciales desde 1983 para acá, la perfomance de Cristina con "Unidad Ciudadana" y la fragmentación de la oposición, la necesidad de la articulación allí de un consenso más amplio para disputar con eficacia con la coalición gobernante.

La situación en el peronismo, la absorción de la UCR bajo el liderazgo de Macri como claro referente del pensamiento de derecha neoliberal que -según señalaba Artemio- siempre contó con masa social disponible para capitalizar electoralmente, a poco que se organizara.

También hablamos de cuanto hay de cierto respecto a que esa derecha comienza a disputarle voto "propio" al peronismo sobre la base de la fractura y heterogeneidad que existe en la sociedad en particular, y en el mundo del trabajo en particular (desigualdades salariales, trabajo informal, cuentapropismo, monotributistas y "emprendedores"), que es otro análisis que también circula por esto días.

Les dejamos abajo el audio completo de la nota:

viernes, 19 de mayo de 2017

"POR ABAJO ES MÁS SENCILLO"



El lunes pasado en "Y nadie hace nada", el programa que hacemos por la FM Chalet 100.9, entrevistamos a Artemio López sobre la actualidad política, social y económica.

Lo consultamos sobre las consecuencias sociales de las políticas de "Cambiemos" y el modo en el que golpean en los diferentes sectores sociales fue categórico, con las cifras del caso: aumenta la pobreza, los salarios pierden poder de compra frente al proceso inflacionario (en especial para los deciles de menores ingresos y por el precio de los alimentos), empeora la distribución del ingreso y retrocede la participación de los asalariados en la distribución del PBI; efectos todos que al decir de Artemio, "son metas innegociables" del programa del gobierno, que plantea a su vez como norte la flexibilización laboral: en sus palabras, el salario junto con el masivo endeudamiento son las dos columnas centrales de ése programa.

Arriesgó incluso que esos y otros indicadores de deterioro social se están produciendo con una velocidad que no se conocía en el país desde los tiempos de la dictadura (ni siquiera en las mega crisis del 89' y 2001), y que de seguir a éste paso, el gobierno de Macri podría revertir en un solo mandato todos los avances sociales logrados en los doce años de kirchnerismo; y repetir la experiencia del menemismo, de cierto nivel de crecimiento económico acotado (en ése caso marginal y estadístico) con retroceso de todos los indicadores de mejor desarrollo humano y social. 

Como consecuencia de ese cuadro y más allá del posicionamiento de cierta dirigencia sindical (en especial la representada en la conducción de la CGT) a dinámica de conflictividad social irá en aumento aunque el gobierno pretende lo contrario.

Al respecto lo consultamos sobre la viabilidad de la estrategia del gobierno de plantear la campaña electoral en términos políticos (profundizando la "grieta" y la polarización con el kirchnerismo) dejando de lado los temas económicos, dijo que es tan cierto que "Cambiemos" intentará plantear la cuestión en esos términos, como que ese fue su "Plan B" luego del fracaso de la política económica en términos de resultados para mostrar, y del intento de construir una "oposición amigable" que acompañara los cambios, para que sus políticas concretas no le hagan pagar costos electorales.

Y en lo que nos pareció más claro dijo que así como la conflictividad social irá en ascenso, el panorama político seguirá profundizando los niveles de tensiones y antagonismos, porque la polarización real (más allá de las estrategias electorales) existe en el seno de la sociedad; y los candidatos deberán estar a la altura de los acontecimientos para interpretar correctamente esa realidad.

Una realidad que -señaló- impacta en la configuración de las ofertas políticas disponibles y en los campos en disputa, que aspira a representar los intereses tutelados -respectivamente- por "Cambiemos" y los sectores nacional-populares; marco en el cual adquiere peso decisivo la figura de Cristina por un lado, y la de Macri por el otro.

Claro que en el caso del kirchnerismo con otro tipo de unidad política en construcción, y distinta de la que hegemonizó hasta diciembre de 2015, pero en ese sentido decía Artemio que una cosa son los reacomodamientos a nivel dirigencial, y otra la percepción de los ciudadanos de a pie que evalúan sus opciones electorales: allí abajo la cosa está más clara y más sencilla, para un lado y para el otro de la grieta, sin lugar para "anchas avenidas del medio". 

Arriba les dejamos el enlace al audio del reportaje.

lunes, 13 de marzo de 2017

HAGAMOS TODOS LA CUENTA QUE HIZO ARTEMIO


Entre los toqueteos que el gobierno le hizo al nuevo IPC se encuentra -como era de esperarse- la incidencia de los servicios públicos en el consumo de los hogares, que luego se refleja en el Indice de Precios Al Consumidor.

Con el kirchnerismo (cuando se cuestionaban los índices y se criticaba la alta inflación) casi nadie tomaba en cuenta en el análisis el detalle de los subsidios a las tarifas, que eran un salario indirecto de los hogares, y un subsidio de los costos de las empresas.

Entonces (por los subsidios justamente) puede que fuera cierto una incidencia menos de -por ejemplo- la luz o el gas en los gastos de los hogares, lo que no implica necesariamente convalidar el resto del índice (los otros componentes de gastos que se tenían en cuenta para elaborarlo).

Ahora, con los brutales tarifazos producidos desde el año pasado (que cualquiera puede medir, comparando facturas), pretenden que creamos que esa incidencia sobre los ingresos familiares es la misma o menos que antes de diciembre del 2015; y en consecuencia, mínima.

El propósito es claro: "tirar para abajo" las cifras de la inflación, impactando de tal modo en la negociación de las paritarias, que pretenden que sean ajustadas a las "metas de inflación". El gobierno que aumenta la luz brutalmente dice que una factura de luz nos representa apenas 35 centavos de cada 100 pesos que gastamos por mes.

O sea dibujar los índices (como nos cuestionaban a nosotros), pero para joder a los asalariados: durante los gobiernos de Néstor y Cristina nunca se planteó desde el gobierno que las paritarias se cerraran por los índices del INDEC. Al respecto, es muy interesante leer ésta nota de Federico Kucher en Página 12 del sábado sobre cual hubiera sido la evolución de los salarios si se lo hubiera hecho, incluso tomando mediciones privadas. 

Pero haga cada uno la cuenta que hizo Artemio, para ver si los nuevos índices tienen consistencia o no: 100 % (que sería el ingreso regular del hogar) dividido 0,35 % (la incidencia que según el INDEC tiene la boleta de luz en los gastos de la familia) da 285,71.

Hecho eso, multipliquen por esa cifra (285,71) el importe de la última boleta de luz que les llegó, y les tendría que dar el ingreso efectivo de la familia, sus salarios digamos. Por ejemplo si una factura de luz de 1500 pesos (importe muy factible acá en Santa Fe) fuera el 0,35 % del gasto de un hogar, en ese hogar el ingreso mensual debería ser de $ 428.565. 

No da ni en pedo, ni de cerca ¿no? Si se diera, todos seríamos millonarios, y no tendríamos de que quejarnos.

Prueban hacerlo al revés, ahora que por ejemplo acá en Santa Fe están empezando a llegar las boletas de la EPE con un nuevo aumento, que traslada a pleno el impacto de la baja de los subsidios a CAMESA (la compañía administradora del mercado mayorista); y en algunos casos supera el 62 % acumulado en lo que va del año.

Tomen su sueldo (que sería 100 %) y lo dividen por el importe de la boleta de la luz, al cual le añaden dos ceros, o corren dos decimales: eso les va a dar la incidencia porcentual real de la factura, en sus ingresos; que debe andar en un 3,43 % o por ahí, o sea más o menos unas 29 veces más de lo que dice el INDEC.   

Los porcentajes pueden variar según cada caso (por eso los invitamos a hacer el cálculo), de acuerdo con los ingresos y -sobre todo- con el consumo de electricidad; porque no son cosas que vayan de la mano: en un hogar con bajos ingresos, el consumo puede ser alto por la cantidad de integrantes de la familia, o el uso necesario del servicio.

Es muy posible que en esos casos incluso las cifras sean peores, y en consecuencia la mentira del gobierno, más grande. Hagan la prueba y nos cuentan. (Para profundizar en el tema, ver ésto de Mariano Kestelboim en Cash).

jueves, 10 de noviembre de 2016

POBREZA CEO


Son los resultados de la búsqueda de la "pobreza cero" por un gobierno de los ricos (la imagen se la afanamos a Artemio).

Más información, acá.

martes, 4 de octubre de 2016

ARTEMIO DICE QUE NADIE HACE NADA


En la edición de ayer de "Y nadie hace nada" entrevistamos a Artemio López, tomando como disparador la publicación de los índices de pobreza e indigencia del INDEC.

A partir de allí la nota derivó a la situación de la pobreza en la Argentina, el efecto de las políticas de Macri, el intento de "Cambiemos" por disfrazar las cosas de un modo de poder exhibir alguna merma en los indicadores de cara a las elecciones legislativas del año que viene y el panorama de la oposición, incluyendo al sindicalismo.

El rol de los medios, la disputa por la agenda, la comunicación alternativa y las encuestas como mecanismos para la construcción de expectativas, la instalación de candidatos e influir en los armados políticos y en las opciones electorales, entre otros temas.

Acá va el audio completo del segmento:


Y si tienen algo de tiempo, acá el programa completo, en el que además conversamos con Eduardo Toniolli (Movimiento Evita) sobre las reformas al Código Procesal Penal de la provincia y presentamos un informe sobre las obras del hospital Iturraspe:



lunes, 27 de abril de 2015

SE APROVECHAN DE LA GENEROSIDAD DE ARTEMIO


La imagen corresponde a ésta nota de Infobosta sobre las elecciones porteñas de ayer.

Como cualquiera puede leer comparando ambos textos, lo que el diario de Hadad le atribuye a la autoría de Artemio -que por supuesto es mucho más conocido que nosotros, y por eso les sirve- es en realidad lo escrito en éste post nuestro de hoy, sobre el mismo tema.

Que Artemio tuvo la generosidad -habitual en él- de reproducir en su blog, como pueden ver acá.

Además de no aclarar que lo dicho no corresponde estrictamente a la opinión personal de Artemio -aun cuando el hecho de reproducirla sin comentarios en Ramble significa que la comparte-, en Infoburdo tampoco se tomaron el trabajo de reproducir otras partes del texto; porque no les conviene.

Como las que dicen que no se pueden trasladar -sin más- los resultados de la elección porteña de ayer, a las nacionales de agosto y octubre; entre otras.

Que poco respeta Infobobo a sus lectores, o que bien los conoce.

Periodismo independiente, que le dicen. 

PD: y nunca faltan los mongoreppliers locales, que levantan la noticia sin leerla, como éstos.

Que suelen entrar por acá a espiar y chorearse noticias, sin citar jamás la fuente.

Pero está demostrado que ni para espiar sirven

martes, 18 de noviembre de 2014

ARTEMIO, DURÍSIMO CON UNO DE LOS TRILLIZOS WERMUS


Leemos a Artemio en Ramble: "Retomando, en líneas generales diremos que la masa salarial actual no solo no es menor, sino que duplica a la del año 2001 a valores constantes , por lo que la cantidad de bienes que se pueden adquirir - alimentos entre ellos- es el doble.

Solo tres datos, hay bastantes más : Desempleo 24% vs 7,5% , Salario Mínimo Vital y Movil congelado once pirulines en $200 vs. $4400 (2100% de aumento desde 2003) 55% de informalidad contra 32% vis a vis.

Además de ser el doble entonces , la masa salarial está mejor distribuida que hace una década pues se achicó la brecha intra salarial entre la base y la cúpula. Como indicador proxy de homogeneidad distributiva creciente observemos que en el año 2001 el 20% de asalariados que más ganaba recibía el 55% de la masa salarial formal privada, hoy el 42%, de todas formas es una bestialidad pero mejoró la distribución intra salarial.

Igualmente, los ingresos vía jubilaciones hoy duplican en número a los beneficios del año 2001 (3,5 millones de nuevos jubilados) y los "planes sociales clientelísticos cacona" en sus diversos formatos suman cinco millones de beneficios nuevos - que tampoco existían ( y no porque no eran necesarios eh!) en las abyectas épocas de la neo heterodoxia de los planes BB (Bein y Blejer) signados por la búsqueda del triste"déficit cero" , que ahora propone retomar el ofiopo señor Carolino ex motonauta ma´non troppo , deportista de alto rendimiento. 

Así las cosas, junto al aumento de perceptores de ingreso vía generación de puestos de trabajo (5,5 palos de puestos nuevos), la duplicación de jubilaciones y pensiones más los planes sociales varios (8,5 palos de gente total),  la masa de ingreso familiar de 2014 más que duplica a la del año 2001 a valores constantes por lo que el poder adquisitivo de las familias está en sus máximos históricos desde la recuperación democrática, en especial de los segmentos medios plenos metropolitanos pobladores del 7, 8  9 y 10mo. decil de ingresos.

Se explica así la baja en la pobreza e indigencia, pero también el mucho mejor coeficiente GINI y la menor brecha polar que pasó de 32 a 17 veces entre el 10% de los perceptores de la base y el 10% de la cima de la estructura de ingresos nacionales.

El universo de Ismael míster cinco de cada diez, ha sido cuestionado acá (por única vez) pues su lógica nos conduce a suponer que si en un país de 100 trabajadores en un período X un trabajador gana 10 y 99 están desempleados y en otro lapso Y esos mismos 100 trabajadores están ocupados y ganan 9 en promedio, el lapso X resulta respecto a Y el de mayor poder adquisitivo promedio del salario.

Denota Ismael una realidad numerológica descontextualizada y súper congelada fish , para así connotarque "estamos pior que en 2001 mire lo que le digo doña clarineta"... " (las negritas son originales)

¡Durísimo!

Completo acá, y más sobre el tema, acá.

viernes, 3 de octubre de 2014

A PEDIDO DE ARTEMIO


Primero queremos hacer una denuncia: a partir de éste post de Artemio sobre el déficit crónico de financiamiento de la provincia de Buenos Aires y sus posibles soluciones, fuimos objeto de bullying de su parte en Twitter; conminándonos a analizar si en el caso santafesino sucedía algo más o menos parecido; así que acá estamos, poniendo manos a la obra.

Conforme plantea Artemio en el caso bonaerense, la provincia tiene un déficit crónico de financiamiento como consecuencia de la merma en los puntos de distribución de la coparticipación federal secundaria que sufrió en su momento, no compensada con la generación de recursos propios de origen tributario.

Y esto último obedecería en sustancia a la decisión política de los sucesivos gobiernos de la PBA (incluido en el Scioli) de no impulsar reformas tributarias progresivas, aumentando los impuestos que gravan directamente la riqueza y a los que más tienen (como el Inmobiliario, en especial el Rural); prefiriendo en cambio aumentar el impuesto sobre los Ingresos Brutos, que se traslada en cascada sobre el precio final de los productos o servicios que pagan los bonaerenses.  

Dicho en términos del propio Artemio, la opción política de canjear gobernabilidad (sobre la base de no malquistarse con sectores que gozan de rentas extraordinarias, y tratamiento fiscal privilegiado), por dificultades de financiamiento crónicas; que resienten a su vez la inversión pública, y los servicios que brinda el Estado. 

Con leves matices (Santa Fe no sufrió merma en los índices de distribución de la coparticipación), el caso santafesino reproduce el mismo esquema: la imagen de apertura (extraída de aquí) nos muestra los recursos captados por el Estado santafesino de diversas fuentes, al 31 de agosto pasado: el 63,52 % de los recursos estrictamente tributarios (es decir, provenientes de impuestos) son de origen nacional; porque provienen del régimen de coparticipación federal y otros impuestos nacionales.

Del 36,48 % (que son los recursos tributarios de origen provincial), Ingresos Brutos (del que está exenta la actividad agropecuaria en todas sus formas) representa el 28,81 %; o lo que es lo mismo, el 79 % de los impuestos provinciales. La Patente Automotor (impuesto directo) tiene incidencia marginal en los ingresos del Estado provincial, porque el 90 % de la emisión del año y el 100 % de la de los años anteriores, se destina a municipios y comunas.

En cambio el Inmobiliario (que se reparte por mitades entre la provincia y los MyC) aporta apenas el 3,56 % del total de los recursos tributarios de Santa Fe, y el 9,78 % de los específicamente provinciales; siendo a su vez un 65 % de su producido proveniente del Urbano, y el 35 % restante del Rural.

Lo que supone que la propiedad agropecuaria (en tiempos de su explosiva valorización por el boom sojero) aporta tributariamente apenas el 1,24 % del total de los ingresos tributarios del Estado provincial, y el 3,42 % de los impuestos estrictamente provinciales; como consecuencia de la decisión (sostenida por todos los gobiernos santafesinos, incluyendo los del FPCyS) de no reajustar los avalúos fiscales desde 1993; habiéndose efectuado mínimos retoques a las alícuotas. 

Y el panorama -con matices- es también similar por el lado de los gastos provinciales, cuya distribución muestra el siguiente cuadro, también al 31 de agosto: 


Al igual que en el caso bonaerense, en Santa Fe la estructura del gasto público acusa una marcada rigidez porque el 94,33 % de los gastos son corrientes (en PBA el 94,1 %) y apenas el restante 5,67 %, de capital; es decir inversión. 

Tan similares son ambos casos que la sumatoria de las remuneraciones de los empleados estatales y las prestaciones de la seguridad social (jubilaciones y pensiones) representa el 60,26 % de los gastos totales del Estado en la provincia de Santa Fe, y el 60,90 % en la provincia de Buenos Aires; compensando ésta un mayor gasto en salarios (46,1 % contra 42,42 % de Santa Fe); con la menor incidencia porcentual de las prestaciones de la seguridad social (14,8 % contra 17,84 % del caso santafesino).

Esto último se explica en Santa Fe por un sistema previsional provincial (propagandizado como del 82 % móvil, cosa apenas parcialmente cierta, para un número reducido de casos) que acusa un déficit creciente que impacta en las cuentas públicas: en números redondos, la Caja de Jubilaciones provincial acusaba al 31 de agosto un déficit de más de 953 millones de pesos (proyectando 1500 millones hacia fin de año); que reduce el superávit primario de las cuentas públicas a esa fecha a poco más de 13 millones de pesos, según surge del documento oficial antes linkeado.

Un déficit que genera además la insólita pretensión del socialismo de que sea financiado por la Nación, lo que es políticamente injutos, y jurídicamente inviable como hemos dicho varias veces aquí, por ejemplo en éste post. En este punto entonces la semejanza entre el progresismo sui géneris santafesino y el cordobesismo de De La Sota, es nítida y patente.

Tanto como en la utilización de la bandera del "federalismo fiscal" como un atajo para dirigir las quejas por los problemas de financiamiento a la Nación, en lugar de tomar la decisión de afectar rentas extraordinarias disponibles en actores concretos de la economía provincial; para no pagar los costos políticos del caso: hace poco analizamos en éste post en el caso de las obras públicas santafesinas y su financiamiento; de lo que surge que casi un 85 % se solventa con las transferencias que llegan desde la nación por el denominado "fondo soja", compuesto por la coparticipación del 30 % de las retenciones a las exportaciones del poroto.

El esquema luce así perfecto para el gobierno provincial, que usufructua un recurso que -si bien se genera en gran medida en su propio territorio- es captado impositivamente por una decisión del Estado nacional, que es el que paga las consecuencias de la presión política del sector agropecuario (alentada por la oposición política en su conjunto, incluyendo a socialistas y radicales que gobiernan Santa Fe) por la baja o eliminación de las retenciones.  

Una idea que repiten acá los cráneos económicos del FAUNEN, incluyendo a Sciara, ministro de Economía con Binner y ahora con Bonfatti.

Sobre el resto de la sarasa económica progresista (como lo de eliminar el IVA a los más necesitados, para que termine en los bolsillos de COTO) y gravar la renta financiera (al respecto ver este muy recomendable post de Baleno) o la herencia "para que paguen más los que más tienen", nos remitimos a lo hacen efectivamente cuando gobiernan; como  lo demuestran sus propios números acá en Santa Fe.

viernes, 19 de septiembre de 2014

NI TANTO, NI TAN POCO


La tapa de Clarín de hoy da cuenta de una serie de tuiteos de Cristina ayer por la tarde (la saga completa acá en Infobae) denunciando otra escalada de la ofensiva buitre; en este caso vía la advertencia de American Airlines a sus clientes limitando la venta de pasajes por las supuestas restricciones para comprar dólares para el turismo, vinculándolo además a las declaraciones del encargado de negocios de la embajada de EEUU sobre el default, y a las del ex Secretario de Comercio de Bush; describiendo en detalle los pasos de la estrategia buitre para acorralar al gobierno.  

Las denuncias van en línea con otros casos anteriores, como el de la gráfica Donnelley (en lo específicamente vinculado a los fondos buitres), y con otros señalamientos presidenciales de conductas como mínimo sospechosa de determinados actores económicos, tal el caso de las terminales automotrices y concesionarias que saboteaban el Procreauto; o el de los sojeros que encanutan la mitad de la cosecha para provocar la sequía de divisas, especulando con una devaluación.

Por regla general no somos afectos a las teorías conspirativas, en tanto se las pretenda el único argumento para explicar la realidad, o se las utilice como sustituto de la acción política o de gobierno; que aun cuando tales conspiraciones existieran, hay que desplegarla en paralelo con ellas, y computándolas como un factor a tener en cuenta para medir el terreno que se pisa, las decisiones que se toman y las dificultades que pueden sobrevenir.

Tampoco puede quedarse uno mano sobre mano protestando contra los movimientos especulativos de ciertos sectores, porque se corresponden estrictamente con su naturaleza: es lo que siempre estuvieron acostumbrados a hacer; y pedirles otra cosa o esperarla de su parte, sería ingenuo y políticamente suicida.

Algo que el propio gobierno viene demostrando no ser, y tener en claro; desde el mismo momento en que -por caso- dice Kicillof que no hay que esperar que los buitres negocien; porque por eso son buitres: porque no negocian. Y lo que no se le puede pedir al "mercado" (que el escorpión no actúe según su naturaleza, usando el aguijón para meter su ponzoña), lo tienen que poner el Estado, y la política.

De modo que ni tanto (ponerse en modo conspiranoico, buscando fantasmas todo el tiempo), ni tan poco: los grupos del poder económico (internos y externos) están ahí y juegan. Y juegan fuerte, aun cuando no necesariamente articulen unos con otros su estrategia; lo que de todos modos es secundario si objetivamente terminan acumulando para un mismo lado.

Que en este caso es esmerilar y reducción la capacidad de acción de un gobierno al que detestan, aunque mal no les haya ido con el kirchnerismo; sino mas bien todo lo contrario. Y que en el caso puntual de los buitres, ha dado señales claras de que no negociará nada sustancialmente distinto a lo ofertado en los canjes, ni siquiera en enero cuando venzan las cláusulas RUFO.

Por alguna circunstancia extraña, aunque desde la izquierda inverosímil se denuncie la creciente derechización del gobierno y un monumental ajuste que -a partir de allí- éste estaría descargando sobre las espaldas del pueblo argentino, tal parece que la verdadera derecha (la que tiene los fierros económicos para tumbar a un gobierno, incluyendo a éste, como no), no se han dado por enterados; y alertan sobre la inminente transformación de la Argentina en Venezuela, y la desaparición de la propiedad privada; como se pudo ver en ocasión del debate por los cambios a la ley de abastecimiento.

Las denuncias de Cristina hay que inscribirlas dentro de una constante del kirchnerismo en todos estos años, que ha sido nombrar a los que nadie nombra, o (intentar al menos) llamar a las cosas por su nombre; develando a los que mueven las palancas por detrás de los cortinados de la política institucional.

Podría apuntarse que "no nombra a todos", porque también ha tejido (o intentado tejer) alianzas con ciertas fracciones del poder económico; y el señalamiento no estaría alejado  de la realidad.

Tanto como que antes del kirchnerismo, y aun hoy desde todo el amplio espectro opositor, nadie "nombraba" o "nombra" nunca a nadie que forme parte del poder económico, como responsable de una situación determinada, o como factor de peso en el juego político: volvemos al debate por los cambios a la ley de abastecimiento, y a los diagnósticos predominantes sobre las causas de la inflación; para tener a la mano un ejemplo cercano y palpable de lo que apuntamos. 

Una rápida mirada al panorama opositor demuestra que ha desaparecido todo vestigio de "caprilización", en tanto idea de "rescatar lo bueno y corregir lo malo" del kirchnerismo: por el contrario, cada día aparece más claro que los opositores entienden que todo ha sido malo, y disputan entre sí quien dinamitará más rápido las políticas del kirchnerismo en el caso de llegar al poder; en especial las que lesionan intereses del poder económico. 

A lo ya conocido de Macri respecto al modo en que resolvería el entuerto buitre (haciendo lo que Griesa diga, en sus propias palabras), todos prometen a futuro derogar la ley de abastecimiento; así como modificar la de medios, a pedido de los intereses de las empresas de cable. Las promesas al campo de eliminar o disminuir retenciones y disminuir la presión impositiva son más conocidas, y ampliamente compartidas entre todos los precandidatos opositores. 

Lo que sumado a algunas ambigüedades discursivas de Scioli  genera un clima de "certidumbre de cambios" de cara al final del gobierno de Cristina, es decir que -gane quien gane- ciertas políticas del kirchnerismo (vinculadas a la regulación estatal de la economía) se abandonarían para siempre.

Cuestión que (como muy bien apunta acá Artemio) le impone al kirchnerismo el desafío de instalar más temprano que tarde un candidato competitivo que defienda con convicciones y sin medias tintas las políticas troncales del proyectos político iniciado en el 2003; construyendo "electorabilidad" a partir del núcleo duro de votos que retiene el oficialismo, del sector de la sociedad que se referencia en el liderazgo de Cristina.

Es un claro ejemplo de como se entrelazan el tránsito lo más ordenado posible de la transición política al 2015 desde lo que haga la gestión de gobierno, con la construcción política a futuro en busca de la continuidad de su proyecto; de modo que resulta dificultoso separar ambas cosas como compartimentos estancos. 

Tras la instalación de la opereta "Cristina prefiere a Macri en el gobierno antes que a cualquier otro; y ser jefa de la oposición"; vemos acá en  El Cronista como se reinterpreta en esa misma clave la aparición pública de Máximo; pero extendiendo la hipótesis a cualquier presidente, aun uno peronista.

Una hipótesis "derrotista" que (como lo apunta acá Mendieta) supondría una enorme irresponsabilidad política con aquellos que representan el núcleo central de la base social en la que el kirchnerismo ha reclutado sus apoyos electorales; porque está bastante claro que -en el panorama de oferta electoral tal cual viene dada- no la pasarían bien en un futuro gobierno; si éste es de los que hoy son opositores.

Desmintiendo la teoría del "pato rengo", el gobierno se muestra activo en la coyuntura, de un modo tal que las denuncias de operaciones económicas de tufillo desestabilizador no lo eximen de generar medidas para intentar dar respuestas a un escenario complejo, sobre todo en lo económico: las medidas contracíclicas para alentar el consumo (como la prórroga del Proceauto, el aumento del SMVM, el plan "Ahora 12"), las leyes de defensa del consumidor y regulación de las cadenas de formación de precios, el pago soberano local clausurando toda perspectiva de mejorar la oferta a los buitres, la nueva ley de hidrocarburos acordada con las provincias petroleras, no parecen pasos propios de un gobierno que se estuviera despidiendo, o se entregara mansamente a las lógicas desestabilizadoras.

Un activismo que debiera complementarse -al menos en nuestra opinión- con definiciones en el plano político, con perspectiva electoral; porque como lo señala Artemio, de lo contrario no se quebrará la lógica de certeza instalada sobre que en el 2015 -indefectiblemente- sobrevendrán cambios drásticos; lógica que a su vez retroalimenta las maniobras especulativas de todo tipo y calibre.

sábado, 25 de enero de 2014

LA FOTO Y LA PELÍCULA


El cuadro de apertura lo sacamos de éste post de Artemio, en el que analiza las cifras que dio a conocer esta semana el Ministerio de Trabajo de la nación sobre la evolución de los salarios de los trabajadores formalizados bajo convenio, en los últimos años y desde 1995. 

En éste otro cuadro se considera la variación desde la post convertibilidad, y en serie más corta a partir de la llegada de Néstor Kirchner al gobierno en el 2003:


Este otro cuadro que elabora Artemio desagrega el indicador por sector de trabajadores, dado que el estudio del MTEySS toma a los agrupados bajo los principales convenio colectivos, en el período 2003-2013:


En todos los casos la inflación ha sido medida sin tomar en cuenta las cifras del INDEC, sino el denominado "IPC/provincias" y los estudios de Miguel Bein; y los salarios de convenio por la información del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).

Finalmente en éste otro cuadro (que corresponde a éste post) Artemio expone las cifras correspondientes al año pasado: 


En la misma línea de lo apuntado acá para el caso del Salario Mínimo, Vital y Móvil (en otro extremo de la pirámide retributiva de la fuerza laboral) y su poder de compra, lo que el informe expone es la película de los últimos años en cuanto a la recomposición de los ingresos reales de los trabajadores; sin lo cual no hubieran podido sostenerse los niveles de consumo y empleo que impulsaron el crecimiento del conjunto de la economía; y debe necesariamente contrastarse con la foto del momento, que muestra a la inflación y al dólar en alza, como potenciales amenazas a esos mismos salarios.

Pero además los datos que exponen los cuadros demuestran que la negociación colectiva en la Argentina en los últimos años tuvo una dinámica previsible, que escapa a los fantasmas que suelen agitar los medios (tema visto acá, entre otros posteos), y en el que el comportamiento racional de los actores derivó en los resultados que quedan expuestos.

Pese a que se dijo (y se seguirá diciendo seguramente) que hay "techos", topes, límites y la mar en coche, o que se pronostican "Rodrigazos en cuotas", y lindezas por el estilo.