LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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lunes, 1 de julio de 2019

DENSIDAD NACIONAL


"El orden global proporciona un marco de referencia para el desarrollo de cada país. Pero la forma de inserción en su contexto externo depende, en primer lugar, de factores endógenos, propios de la realidad interna del mismo país. La historia del desarrollo económico de los países puede relatarse en torno a la calidad de las respuestas a los desafíos y oportunidades de la cambiante globalización a lo largo del tiempo. ¿Cuáles son entonces los factores endógenos que determinan aquellas respuestas? ¿Qué circunstancias conducen al éxito, vale decir, a su desarrollo?

"El análisis comparado de casos exitosos contribuye a responder tales interrogantes. La muestra abarca dos épocas distintas de la globalización y países muy diferentes por la dimensión de su territorio y población, disponibilidad de recursos naturales, tradición cultural y organización política. Sin embargo, en todos los casos se verifica la existencia de condiciones endógenas, internas, necesarias, que resultaron decisivas para que esos países generaran progreso técnico y lo difundieran e integraran en su tejido productivo y social; vale decir, para poner en marcha procesos de acumulación en sentido amplio, inherentes al desarrollo. Este conjunto de circunstancias endógenas, insustituibles y necesarias al desarrollo pueden resumirse en el concepto de densidad nacional."

"En los casos exitosos, la totalidad o mayoría de la población participó en el proceso de transformación y crecimiento y en la distribución de sus frutos. Esos países no registraron fracturas abismales en la sociedad fundadas en causas étnicas o religiosas, ni en diferencias extremas en la distribución de la riqueza y el ingreso. En todos los casos, la mayor parte de la población participó de las oportunidades abiertas por el desarrollo. Los países considerados en la muestra contaron con liderazgos empresarios y sociales que gestaron y ampliaron su poder por medio de la acumulación fundada en el ahorro y los recursos propios, y de la preservación del dominio de la explotación de los recursos naturales y las principales cadenas de agregación de valor. Los núcleos dinámicos del desarrollo en cada etapa fueron reservados para empresas nacionales o sujetas a marcos regulatorios que integraban a las filiales de empresas extranjeras al proceso de desarrollo endógeno.

"Los liderazgos promovieron relaciones no subordinadas de sus países con el resto del mundo, y en el caso de aquellos que se convirtieron en grandes potencias, relaciones dominantes. Las ideas económicas fundantes de la política económica de los países exitosos nunca estuvieron subordinadas al liderazgo intelectual de países más adelantados y poderosos que ellos mismos. Respondieron siempre a visiones autocentradas del comportamiento del sistema internacional y del desarrollo nacional. Cuando estos países aceptaron teorías concebidas en los centros, lo hicieron adecuándolas al propio interés. Fueron visiones y enfoques funcionales a la puesta en marcha de procesos de acumulación en sentido amplio, fundados en la movilización de los recursos propios disponibles."

"Concibieron las empresas y préstamos extranjeros como subsidiarios del proceso de acumulación asentado en la preservación del dominio de las actividades más rentables y fuente principal de la ampliación de la capacidad productiva. El Estado fue el instrumento esencial para poner en práctica las ideas del desarrollo nacional y la vinculación soberana con el contexto externo. En virtud de las circunstancias propias de cada caso y cada época, el Estado intervino todo lo que hizo falta, raramente más de lo necesario, para regular los mercados, abrir o cerrar la economía e impulsar, orientando el crédito interno y por múltiples otras vías, las actividades consideradas prioritarias. El Estado fue un protagonista principal, con mayor o menor grado de vinculación con la actividad privada según los casos, en el desarrollo de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología para promover la innovación y la incorporación de los conocimientos importados en el propio acervo.

"La complejidad creciente de la actividad económica amplió y diversificó la demanda de tecnología, que fue atendida en gran medida por la propia oferta de bienes complejos y conocimientos. La elevación de los niveles educativos y la promoción de la ciencia y la tecnología fueron objetivos importantes en la acción pública de los países exitosos, mientras el propio desarrollo multiplicaba los incentivos para que el sector privado llevara adelante sus propias actividades de investigación y desarrollo. En ningún caso se instalaron desequilibrios sistémicos, como un exagerado nivel de endeudamiento externo de largo plazo.

"La globalización pone a prueba la densidad nacional de los países. En la actualidad, se acrecentó la intensidad de las fuerzas globalizadoras y se fortalecieron las reglas del juego diseñadas por los países centrales. La calidad de las respuestas a los desafíos y oportunidades de la globalización resulta así más decisiva aún que en el pasado para determinar el éxito o el fracaso. Tales respuestas siguen dependiendo, en primer lugar, de las condiciones internas, endógenas, de cada país en aspectos críticos como la integración social, el comportamiento de los liderazgos y la estabilidad del marco institucional y político."

Los párrafos entrecomillados corresponden a reflexiones de Aldo Ferrer en su obra "El capitalismo argentino", que vio la luz en 1998, en los estertores del menemismo; y vuelven sobre ideas suyas volcadas a lo largo de toda su vida, con una actualidad impactante hoy -al menos en nuestra opinión- cuando el país se desayuna con la noticia de la firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, cuyos detalles son poco conocidos, y cuyas consecuencias podrían ser decisivas para el desarrollo futuro del país. Un acuerdo respecto al cual hay poco conocimiento y debate social, y respecto del que salvo una parte de la dirigencia Pyme el resto de las organizaciones empresariales guardan silencio, no se oponen de plano o hasta celebran; aun cuando es notorio que puede ir en contra de sus propios intereses, de sector y de clase.

Hace más de un año atrás, en marzo del año pasado, es decir antes de que comenzara el derrumbe del modelo macrista de valorización financiera, que llevó al gobierno a acudir al FMI, decíamos nosotros en esta entrada: "Es decir, en paralelo a la reconfiguración del campo estrictamente político (alianzas electorales y candidaturas) se producen los movimientos al interior del bloque económico dominante, que inciden en aquel, o determinan el contexto en el que esa reconfiguración se produce: mientras el alineamiento de algunas fracciones del capital (las patronales del campo, los bancos, las empresas multinacionales con negocios en el país) con la posibilidad de prolongación de la experiencia macrista es muy clara, los grandes grupos económicos “nacionales” (las comillas son para suavizar la expresión, atento a la diversificación de sus intereses al plano mundial) como Techint, Arcor o Acindar están “desensillando hasta que aclare”, y no descartan opciones opositoras. 

Ahora bien, esa estrategia se superpone a su vez con una necesidad objetiva de la oposición: para cobrar volumen, necesita anclar apoyos sociales además de seducir voluntades electorales; y para alumbrar una perspectiva de futuro, tiene que diseñar una propuesta que involucre de un modo central un modelo de desarrollo productivo integral, diversificado y moderno; que desplace al de la valorización financiera en curso y garantice la inclusión social, y una más justa distribución de la riqueza, sobre bases sustentables.
De lo contrario así como el neoliberalismo parece auto-condenado a repetir sus propios fracasos, una nueva experiencia nacional-popular podría verse (en caso de volver al gobierno) chocar otra vez con los mismos límites que antes tuvo: la restricción externa (el rasgo estructural más marcado de nuestra economía a través del tiempo) y las limitaciones de un modelo productivo desequilibrado, por falta de una efectiva y completa integración del tejido industrial propio, no dependiente de las inversiones del capital extranjero; y capaz de generar divisas para el país en lugar de demandarlas.
Dicho de otro modo: mientras el poder económico (o al menos una parte muy importante de él) trata de meter su cuña en el entramado político opositor para garantizarse la defensa de sus intereses más allá de posibles alternancias electorales, la oposición con aspiraciones (y posibilidades) de ser gobierno debe intentar a su vez meter su propia cuña hacia las fracciones del capital, articulando alianzas con al menos una parte de las mismas; claro que sobre el marco antes señalado al hablar del modelo productivo, y sus consecuencias sociales, y preservando al mismo tiempo el espacio de la autonomía de la política como representación de los intereses generales.
Desde luego que esto supone volver sobre la recurrente cuestión de la “burguesía nacional”, ese unicornio azul perseguido por el peronismo desde sus tiempos fundacionales, y su integración a un proyecto de país que supere los estrechos límites de la granja colonial, hoy resemantizados como “supermercado del mundo”. Pero volver al tópico en un país, una economía, una sociedad y -sobre todo- un mundo empresarial muy diferente a aquellos con los cuales tuvo que lidiar Perón; con presencia gravitante del capital transnacional, y con empresarios que diversifican sus inversiones de la industria al modelo de agronegocios o las mil y una formas de la especulación financiera, por los múltiples vericuetos posibles que incluyen -pero no agotan- los paraísos fiscales, las sociedades pantalla y las cuentas off shore. Un enorme desafío para la construcción opositora, al nivel de los que plantean resolver disputas internas, dejar de lado viejas querellas y construir una unidad posible, sobre bases firmes y acuerdos políticos; que trasciendan los amontonamientos electorales."
Más de un año después, nos encontramos transitando el tramo final de una campaña electoral en la que las opciones con posibilidades reales de acceder al gobierno (y con él a un pequeña parte del poder, como siempre remarca Cristina) ya están definidas, y el proceso de armado de la arquitectura política que desemboca en las urnas concluyó; pero sigue transcurriendo por detrás y por debajo el armado (conciente o no) de las coaliciones sociales que en definitiva han de confrontar en las elecciones de agosto y octubre.
Por la dinámica propia del proceso electoral que exige definiciones, una de ellas terminará imponiéndose por una mayor suma de voluntades, que apunten en la misma dirección. Esas voluntades aunadas supondrían en teoría una visión más o menos compartida del modelo de desarrollo del país, y su posible despliegue futuro; lo que incluye por supuesto definiciones sobre cuáles sean los motores de ese desarrollo, y como se repartirán sus frutos, si los hay.
Sin embargo y vista la cuestión desde la óptica de la idea de "densidad nacional" de la que habla Ferrer, subsisten los interrogantes, por cuanto el método democrático salda en una sociedad las diferencias entre sus integrantes sobre quienes deben conducir políticamente sus destinos, pero el rumbo de estos depende decisivamente de actores no institucionales, que no suelen ser afectos a aceptar el pronunciamiento de las urnas, sin más; porque juegan su propio partido, que no es necesariamente el de las grandes mayorías nacionales, y la mayor parte de las veces, suele ser el exactamente contrario. 
La deserción estruendosa -al menos hasta acá- de buena parte de nuestra élite económica al compromiso de hacer oír en forma clara y decidida su voz frente al avance de un modelo que fortalecería la inserción periférica y dependiente en el proceso globalizador nos está diciendo que estamos muy lejos de alcanzar esa necesaria "densidad nacional", aunque logremos desalojar del poder por las urnas al experimento neoliberal; cuyas consecuencias -podemos aseverarlo con certeza hoy- condicionarán gravemente nuestro futuro. De ello se sigue que muy probablemente las fuerzas nacionales y populares se vean sometidas al mismo desafío que afrontan desde 1945: sustituirlas en ese rol con la dirección del Estado y el apoyo de los trabajadores organizados, claro en condiciones notoriamente más desfavorables que entonces.

miércoles, 18 de enero de 2017

ALDO FERRER SOBRE LA CORRUPCIÓN


"El debate actual sobre la corrupción es bienvenido y revelador de la importancia de la democracia y de la libertad de prensa para informar y resolver cuestiones de interés público. Se trata de un problema que tiene manifestaciones diversas, viene de lejos y se presenta prácticamente en todas partes. 

Tiene consecuencias importantes sobre las economías nacionales y las relaciones internacionales. Simultáneamente con la globalización de las redes de producción, comerciales y financieras, también se ha globalizado la corrupción, siendo sus manifestaciones más importantes el narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico de armas.

La cuestión tiene consecuencias graves sobre la actividad económica y el bienestar social y ocupa, por lo tanto, la atención del análisis económico. Es así necesario que la corrupción sea ubicada en contexto, para alcanzar interpretaciones correctas y respuestas efectivas. La resolución del problema requiere fortalecer las instituciones de la democracia y los órganos de control para identificar y reprimir los delitos vinculados a la corrupción. Los
orígenes, tipología, prevención y represión de la misma deberían ser objeto de un estudio contínuo. 

En el plano universitario, convendría establecer cátedras sobre la materia, prácticamente en todas las carreras, visto que la cuestión compromete múltiples esferas de la actividad social. Convendría también establecer estudios de posgrado para el tratamiento sistemático de los alcances globales de la cuestión, su historia, el análisis comparado de países, la tipología, la prevención y la represión.

Antecedentes

En la actualidad y en el pasado, se advierte que la corrupción no es un problema reducido a los países ricos, a los de desarrollo intermedio o los periféricos. Se presenta en todas partes. En el caso de los Estados Unidos, por ejemplo, ocurrió en escándalos financieros recientes y, a lo largo de su historia, en la colusión de intereses públicos y privados, como sucedió con los célebres robber barons o con el aparato militar e industrial denunciado, en su último discurso, por el Presidente Eisenhower. 

En China, se reprime con la pena máxima, a sujetos incursos en el delito de corrupción y, en la República de Corea, un ex Presidente fue condenado a muerte por la misma causa. El problema se plantea tanto en economías de lento crecimiento, como las de América Latina, como en las emergentes de Asia, de más rápida expansión.

Las relaciones internacionales han sido frecuentemente portadoras de la corrupción de las grandes potencias como sucedió, por ejemplo, en el siglo XIX, en las dos célebres guerras del opio de Gran Bretaña, acompañada en la segunda por Francia, contra China, para abrir su mercado interno a las importaciones de opio. En la actualidad, de verificarse las sospechas, existe relación entre conflictos en Medio Oriente e intereses petroleros.

Tipología

Dada la diversidad de situaciones y formas en que se expresa el delito de la corrupción, puede intentarse una tipología del problema. Cabe distinguir, así, entre la corrupción cipaya y la vernácula. La primera, suele suceder en países de débil densidad nacional, en los cuales, se enajenan activos a intereses extranjeros, en el marco de operaciones dolosas. La segunda, tiene principalmente lugar, en los países avanzados y en los emergentes de rápido desarrollo, de sólida densidad nacional, en los cuales, los corruptos reciclan sus lucros en la propia economía nacional y el poder sigue concentrado en manos locales.

Se puede distinguir también, entre la corrupción circunstancial y la sistémica. La primera se configura en maniobras vinculadas a operaciones puntuales, su modalidad más notoria es la “coima” y consiste en el soborno, por un precio, de quien tiene autoridad de disponer de un activo o un servicio, que no le pertenece. La sistémica consiste, principalmente, en adoptar decisiones y políticas que generan rentas privadas espúrias, no necesariamente ilegales ni directamente redituables para quien las adopta, que perjudican el interés público. 

En el caso argentino son ejemplos notorios de corrupción sistémica, la imposición de un tipo de cambio sobrevaluado y la desregulación de los movimientos de capitales que culminaron en el endeudamiento hasta el límite de la insolvencia, generaron una masa gigantesca de rentas especulativas y fuga de capitales y deterioraron el aparato productivo y la situación social. 

En los países avanzados y en los emergentes, con fuerte densidad nacional, la corrupción es generalmente circunstancial ya que, en tales países, por definición, la política económica tiende a promover el desarrollo y a defender los intereses nacionales. En los países subdesarrollados, de débil densidad nacional, suelen coexistir ambas, siendo la sistémica, mucho más depredatoria que la segunda.

Una tercera categoría, diferencia entre la corrupción pública y la privada. La primera compromete a funcionarios públicos y la segunda a actores privados. Ambas son las dos caras de una misma moneda. Recuerdo, al respecto, una frase que le escuché en un discurso, en 1945, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, al dirigente socialista Carlos Sanchez Viamonte. Dijo: “a este país si hay alguien que lo compra es porque hay alguien que lo vende”. También existen casos de corrupción en transacciones entre particulares.

Puede distinguirse, por último, entre la corrupción globalizada inserta en redes delictivas trasnacionales (como, por ejemplo, el lavado de dinero) y la endógena, vinculada a hechos y políticas producidos dentro de las fronteras nacionales.

Malos entendidos

El estudio de la corrupción debería ocuparse, asimismo, de aclarar una serie de malos entendidos, como los siguientes: 

"La corrupción es la causa principal del subdesarrollo". En la realidad, todos los países industriales y emergentes, registran hechos notorios de corrupción. No hay evidencias cuantitativas concluyentes que, en esos países, el problema sea menor que en los subdesarrollados aunque sí, en estos, las consecuencias son mas notorias y nefastas por la pobreza y la desigualdad prevalecientes. Además, como en estos países es
donde tienen principalmente lugar la corrupción cipaya y la sistémica, sus consecuencias, sobre el desarrollo y el bienestar, son de más vasto alcance.

"La Argentina es un país particularmente corrupto". El problema es aquí mayor que en algunos países y menor que en otros, pero no es un problema que singularice a nuestro país. El accionar del Estado es inherentemente corrupto.Las evidencias revelan que existen
organizaciones del estado y funcionarios públicos, aquí y en el resto del mundo, transparentes y honorables.

"El empresario industrial argentino es más corrupto que el extranjero o que el productor agropecuario". La mayoría de los emprendedores argentinos (de la industria y del campo) y extranjeros, es seguramente honorable. Los casos de corrupción se pueden encontrar en una u otra parte.

La estrategia

Cuanto más se conozca el problema, más eficaces serán las medidas de prevención y represión de la corrupción. Probablemente nunca se lograra erradicar totalmente el problema. El objetivo alcanzable es reducirlo a la mínima dimensión posible.

Es preciso enfrentar el problema en todas sus manifestaciones. Cada tipo de corrupción puede ser atacado con medidas focalizadas. Por ejemplo, la corrupción cipaya y la sistémica deben ser enfrentadas con la solidez de los equilibrios macroeconómicos, la creación de espacios de rentabilidad para que el lugar más rentable y seguro para invertir el ahorro interno sea la Argentina y políticas que defiendan el interés nacional. La corrupción circunstancial, vernácula, endógena, publica y privada, con la transparencia y la justicia. Y la corrupción globalizada movilizando a fondo la cooperación internacional.

Es preciso ubicar la lucha contra la corrupción en el marco de estrategias de desarrollo que movilicen el potencial del país, defiendan los intereses nacionales y promuevan la equidad y el bienestar. De otro modo, seguiríamos sometidos a los problemas que promovieron la corrupción, al mismo tiempo que frustraron el desarrollo de la Argentina y debilitaron el ejercicio de su soberanía."

domingo, 10 de julio de 2016

ECONOMÍA POLÍTICA PARA TODOS


"La capacidad del pensamiento económico de interpretar la realidad y contribuir al desarrollo económico de la Argentina y, en un sentido más amplio, de las economías de desarrollo industrial tardío, depende de tres condiciones fundamentales. A saber:

1. La existencia de una actitud crítica inspirada en la defensa del interés nacional y del derecho de decidir el propio destino dentro de la globalización.

Por eso, las ideas fundantes de la política económica de los países exitosos nunca están subordinadas al liderazgo intelectual de países más adelantados y poderosos que ellos mismos. Son ideas funcionales a la puesta en marcha de procesos de acumulación en sentido amplio, fundados en la movilización de los recursos propios disponibles. Conciben las empresas y préstamos extranjeros como subsidiarios del proceso de acumulación asentado en la preservación del dominio de las actividades más rentables y fuente principal de la ampliación de la capacidad productiva.

2. El abordaje de la realidad y la formulación de las propuestas se realizan tomando en cuenta la complejidad de la realidad social y del proceso histórico.

Un buen análisis siempre tiene una fuerte perspectiva interdisciplinaria e histórica que vincula la trayectoria de las variables económicas a los otros datos constitutivos del orden económico y social. Las mayores contribuciones al pensamiento económico siempre tienen este rasgo interdisciplinario, frecuentemente realizado dentro de una misma cabeza.

3. El adecuado tratamiento de las relaciones existentes entre el orden interno y su contexto externo. Dicho en otras palabras, entre el desarrollo nacional y la globalización. Las restricciones y condicionantes exógenos, impuestos por la globalización, plantean desafíos y oportunidades a las cuales deben responder los países y su Estado nacional. Este cuenta con múltiples instrumentos de acción tales como la fijación de los marcos regulatorios dentro de los cuales operan los agentes económicos y sociales, las políticas activas destinadas a influir en las asignación de los recursos y la distribución del ingreso y empresas públicas productoras de bienes y servicios que interactúan con las firmas privadas y pueden proyectarse al mercado internacional. Las políticas públicas resultan así fuertemente influidas por las tendencias globales del comercio, las inversiones y las finanzas y por el marco regulatorio de las relaciones internacionales. La distribución del poder en el orden mundial y los conflictos de diversa naturaleza que afectan la paz y la seguridad condicionan también el campo de maniobra, dentro del cual se desempeñan los Estados nacionales. Influyen, asimismo, en la vulnerabilidad externa (como en los casos de la deuda o los desequilibrios del comercio exterior) que caracterizan las situaciones de subdesarrollo. En resumen, el orden global proporciona un marco de referencia para el desarrollo de cada país.

Pero la forma de inserción en su contexto externo depende en, primer lugar, de factores endógenos, propios de la realidad interna del mismo país. La historia del desarrollo económico de los países puede relatarse en torno de la calidad de las respuestas a los desafíos y oportunidades de la cambiante globalización a lo largo del tiempo.

Esta obra de Diego Rubinzal contiene esas tres condiciones fundamentales y, por lo tanto, en la tradición clásica, es un texto de “economía política”.

Observa la realidad y formula sus propuestas desde una perspectiva nacional, un abordaje que no se reduce al análisis de las variables económicas y, por último, el tratamiento de la economía argentina en el contexto de sus relaciones internacionales. Su amplitud y ambición da respuesta a cuestiones principales y deja abiertos interrogantes que le plantean al autor una rica agenda de investigaciones futuras. Ente ellas, su visión sobre la trayectoria de la economía argentina después de la crisis terminal del 2001, momento en el cual concluye el contenido de la obra.

Este libro es una importante contribución al pensamiento económico en el país y un ejemplo de la importancia de vincular la docencia con la investigación. Es accesible, asimismo, “a todos” aquellos interesados en la “economía política”. Agradezco a su autor la invitación para formular breves reflexiones preliminares a este importante libro."

(Prólogo del maestro Aldo Ferrer a "Economía política para todos. Una mirada desde la periferia.", la nueva obra de nuestro amigo Diego Rubinzal).

martes, 8 de marzo de 2016

SE FUE EL MAESTRO, LO SOBREVIVEN SUS IDEAS



Estaba anotado para participar del debate en el Congreso por la derogación de la ley cerrojo, y la aprobación del acuerdo con los fondos buitres.

Dispuesto como siempre a dar el debate defendiendo sus ideas, y saliendo al cruce de los encantadores de serpientes.

Nos imaginamos que hubiera dicho algo muy parecido a lo del video, que además es rigurosamente cierto; y de estrictísima actualidad.

Una gran pérdida para el pensamiento nacional, sin dudas.

Mas cuando abundan los Cavallos, López Murphys, Esperts, Melconianes, Sturzeneggers, Brodas y Prat Gays, que por estos días volvieron a la palestra, con la viejas ideas -fracasadas- de siempre, a vendernos espejitos de colores.

Gracias por todo, don Aldo.

viernes, 7 de septiembre de 2012

CHOLULISMO


¿Quién será el viejito de saco y corbata que está tan contento de haberse sacado una foto con un famoso?