LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 8 de agosto de 2018

ESTA ES LA PRUEBA PARA CONDENAR A BOUDOU.




Poco podemos decir del fallo por el cual condenaron a Amado Boudou, porque no se conocen aún sus fundamentos. Deben ser muy fuertes y máxime si aplicaron dos meses menos que el monto mayor de la pena prevista por el Código Penal.

Por empezar, nos parece oportuno destacar un párrafo de la nota de Infobae que dice:"Todos los mandatarios argentinos que padecieron cárcel -caso de Arturo Frondizi o de Isabel Martínez de Perón- fueron víctimas de persecución política en contextos dictatoriales" A contrario sensu, se podría decir que Amado Boudou es el primer condenado y puesto en la cárcel como víctima de persecución política en contextos "democráticos".

El golpe efectista para los medios de comunicación de poner inmediatamente en prisión a Boudou, es decir sin que la sentencia pase por autoridad de cosa juzgada, no es más que otra muestra del tándem mediático-judicial que es funcional a los intereses del gobierno, máxime en tiempos de desprestigio político y moral de Cambiemos. No nos olvidemos que, quien presidió el Tribunal y leyó la condena, Pablo Bertuzzi, se encuentra negociando con el gobierno su ascenso. Por tal motivo Boudou lo recusó sin éxito, claro.

No haremos una defensa a ciegas de Boudou, pero no conocemos una prueba directa y concreta para inculparlo del delito que se le imputa, más que un me dijo que dijeron. Son tiempos de cuaderno fácil y decires oportunos para poder encarcelar y perseguir políticamente a quienes, ejerciendo el poder, tocaron altos intereses económicos de bancos, medios de comunicación y grupos financieros que tenían en los aportes jubilatorios, el mejor negocio pensado en nuestro país.


viernes, 20 de febrero de 2015

EFECTO MARCHA


A propósito de la marcha del 18F, decíamos acá ayer nomas."No se suponga tampoco que, por el hecho de que la movilización haya transcurrido en paz (en contra de los deseos de muchos, que fueron arrimando fuego a la hoguera los días previos), la movida destituyente se detendrá en su escalada, sino más bien todo lo contrario: los que la fogonean se mueven en otros ámbitos más recónditos que el espacio público, y seguirán por esos carriles; sintiéndose legitimados por la masividad de la concurrencia."

El día después de la marcha, la misma sala de la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Boudou en la causa Ciccone, y rechazó -por mayoría- la recusación contra Bonadío en la causa Hotesur.

Disgresión: los fundamentos del voto en minoría del camarista Freiler en el segundo caso deberían bastar -en un país normal, en cualquier otro contexto- para terminar con la carrera judicial de Bonadío; un extorsionador profesional. 

Entre una y dos semanas antes de ayer, distintos medios opositores -en columnas con firma- "anticiparon" la confirmación del procesamiento de Boudou: o estamos ante un impresionante acceso periodístico a la información, o de una entre tantas apretadas públicas a los jueces (recordemos los insultos en radio de Lanata a los camaristas, instándolos a que fallen como finalmente lo hicieron) para que resuelvan una causa en el sentido pretendido por los medios; apretada que en éste caso habría tenido amplio efecto.

Y por otro lado, nada oportunistas los camaristas tampoco: 8 meses hace ya que Lijo dictó el procesamiento de Boudou, y 6 meses que ellos tenían en su poder la apelación; y la resolvieron ayer, un día después de la marcha.

Con exactamente los mismos elementos (pruebas, testimonios, documentos) que tenían hace 6 meses, que son exactamente los mismos de que dispuso Lijo para dictar el procesamiento; y convalidando toda su línea de razonamiento. Si Boudou es culpable hoy, lo era entonces, no lo descubrieron ayer; mágicamente iluminados por alguna evidencia sorpresiva y sorprendente.

Se estaría notando mucho, gente. Disimulen un poco, no sean tan guasos.

Como se está notando demasiado que esta aceleración de la escalada judicial tiene directamente que ver con la reforma del Código Procesal Penal (en la que los jueces pierden el poder de decidir que causas instruyen, y cuáles delegan en los fiscales), y los cambios a la ley de inteligencia; que cortarán las "cajtas felices" que les llegaban de la ex SIDE, y sus vínculos promiscuos con el aparato de inteligencia. 

Es posible que en éste caso -como ocurrió con el conflicto del campo- el gobierno haya subestimado el poder de las fuerzas que desataban esos cambios, o que por el contrario, se decidiera a emprenderlos justamente por advertir la magnitud de las amenazas que representan para el poder del que gobierna, ciertos bolsones de oscuridad de nuestra democracia. Algo parecido a lo que ocurrió en su momento con el vínculo con Clarín. 

Pero lo que es indudable es que más allá de los meses que le restan a Cristina de su mandato, estamos en presencia de un claro mensaje mafioso de la "famiglia" judicial dirigido también (y sobre todo) al futuro gobierno, que desde la oposición insisten en ignorar; al menos a estar por sus posicionamientos públicos.

Mas aun: no sería de extrañar un ofrecimiento electoral de su parte a alguno de los fiscales estrella de la marcha (ya lo sondearon en su momento a Campagnoli); lo que sería el helado que les está faltando pegarse en la frente, tras haberle alquilado los partidos y lugares en las listas electorales a los piqueteros agrogarcas en el 2009, con los resultados conocidos.

Sin dudas el gobierno ha desactivado por el momento el principal golpe blando intentado en su contra, que fue el intento de forzar una nueva devaluación; esa que apenas hace un par de días pedía a los gritos La Nación desde su tapa, proclamando que el "atraso cambiario" era ya igual al existente al momento de salir de la convertibilidad.

O la que reclama en voz baja Techint, mientras grita como el tero contra los acuerdos con China, reclamando de paso mayores cuotas parte en los negocios que habilitan.

Vivimos días aleccionadores para los que quieran hacer el esfuerzo de desbrozar la maleza mediática, e intentar comprender lo que pasa, y las fuerzas que están en pugna.

Días para que todo aquél que piense que en todos estos años con el kirchnerismo se avanzó poco -y es muy probable que en muchos aspectos no le falte razón- tenga claro que con cualquiera de esta oposición, en éste contexto, hasta ese poco se retrocederá.

miércoles, 2 de julio de 2014

"EL DESGUACE DEL GRUPO CLARÍN ES UNA MANIOBRA PARA ZAFAR DE LA CAUSA PAPEL PRENSA"


Sobre el desguace del grupo Clarín para adecuarse a la ley de medios, leemos en la corneta: "Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble, que tienen la participación mayoritaria en la empresa controlante del Grupo Clarín, se quedarán sólo en Cablevisión Holding SA. El estatuto y directorio de ésta nueva compañía se aprobó ayer, así como el prospecto de emisión de acciones para que cotice en las bolsas de Buenos Aires y Londres, tal como en la actualidad hace el Grupo Clarín.

José Aranda y Lucio Pagliaro, que tienen el porcentaje restante en la empresa controlante del Grupo Clarín, quedarán con una participación mayoritaria en los medios periodísticos del grupo, entre los que se incluyen los diarios Clarín, La Razón, Muy, Olé, La Voz y Los Andes; Canal 13, TN y Radio Mitre; el 49 % de Papel Prensa, el 55 % de PolKa, la Compañía de Medios Digitales, Gestión Compartida y la operación de la actual Cablevisión en 24 ciudades del interior del país que no tienen incompatibilidad con la TV abierta, entre otras." (las negritas son nuestras)

En varias oportunidades hemos analizado acá la propuesta de adecuación a la ley de medios, la última de ellas acá; y decíamos para simplificarla que la propuesta (que debe ser aprobada por la AFSCA) consistía básicamente en dividir los negocios más rentables (Cablevisión y Fibertel) por un lado, y los fierros mediáticos (el 13, TN, radio Mitre, el propio diario) por el otro.

Con los primeros se quedarían Magnetto y Ernestina, y con los segundos Aranda y Pagliaro; por identificar a los accionistas mayoritarios. Pero como la propuesta involucra una reingeniería general del Grupo, vemos que alcanza también a las acciones que tienen en Papel Prensa, más exactamente el 49% del total del capital de la empresa.

Que adquirieron en las circunstancias que todos conocemos, y que llevaron a la causa que se tramita por delitos de lesa humanidad (bah, tramita es un licencia poética: duerme el sueño de los justos) en el juzgado de Ercolini, donde están imputados Magnetto y Ernestina; junto con Bartolomé Mitre de La Nación.

De cumplirse el plan de desinversión ambos (Magnetto y Ernestina) se desprenderían del regalito que generosamente le hizo Videla en la dictadura, sin que ello implique que puedan zafar de sus eventuales responsabilidades penales por las condiciones en que lo obtuvieron originariamente. Para eso están desplegando otras herramientas, por supuesto.

Por eso el título del post es en joda, replicando la misma lógica de los que decían (a propósito del caso Boudou) que la expropiación de la ex Ciccone era para garantizar la impunidad del vicepresidente.

Algo que alguien acaba de decir que es inexacto: "Si bien se intentó instalar la idea de que la expropiación consistió en otra forma más de ocultamiento/encubrimiento de la maniobra delictiva, la prueba obrante en autos indicaría más bien lo contrario. 

Primero, porque la expropiación parece ser la concreción de voluntad original de la Administración Pública de adquirir oficialmente la planta. Por ello, no resultaría llamativo, especialmente después de que los hechos delictivos tomaran estado público, que el Estado Nacional decidiera su expropiación. 

Segundo, porque la expropiación es un producto legítimo del Congreso, que encuentra fundamento en el artículo 17 de la Constitución Nacional, en el artículo 2511 del Código Civil y en la Ley Nacional de Expropiaciones n° 21.499, cuyos requisitos fueron cumplidos en el caso, razón por la cual no habrían razones para considerarla fraudulenta.". 

Aclaramos por las dudas que no lo dijo Boudou, ni sus abogados defensores, sino el juez Lijo; al dictar el procesamiento. 

jueves, 19 de junio de 2014

¿OTRO CASO CICCONE?


Sobre la evolución del conflicto en la fábrica Estambul, leemos en el diario del Loco Lindo: "Además de las deudas con proveedores y el sindicato, la empresa le debe a cada uno de los 56 empleados desde 2012 y por distintos rubros entre 30 y 40 mil pesos como mínimo, deuda que ha sido judicializada para que no prescriba. “Pedimos a un juez un embargo preventivo y nos dio la razón. Por eso, si nosotros queremos ejecutar esa deuda lo podemos hacer, pero nadie lo hará. Y en caso que la empresa no tenga más continuidad, nosotros vamos a ser los primeros en cobrar”, explicaron.

También existe una millonaria deuda con la Afip, superaría los 27 millones de pesos, pero han hablado con las autoridades del organismo fiscal nacional y han llegado a un acuerdo de espera hasta resolver la situación." (las negritas son nuestras)

¿Cómo es esto de la AFIP dándole aire a una empresa que le debe plata, para preservar las fuentes de trabajo?

¿Tendríamos un caso Ciccone frente a nuestras propias narices, y no hay un Lanata, un Wiñaski local (atento Coni Cherep) que se ponga a investigar?

Porque seguro algo turbio debe haber atrás.

¿Se querrá quedar Boudou con la fábrica de soda?

miércoles, 8 de agosto de 2012

IMPRESIONES CONFUSAS


Wiñazki dice que la expropiación de la ex Ciccone es una maniobra del gobierno para que no se conozca quienes son los verdaderos dueños, pero que igual el gobierno queda encerrado en su propio laberinto.

El holandés en cambio dice que con el proyecto el gobierno encontró un atajo oportuno, pero sigue sin salida política, aunque por primera vez se colocó por delante de los acontecimientos (?), que no se sabe bien cuáles son: 


Pero otra nota del mismo diario dice que no cambia nada, y la causa contra Boudou sigue igual, porque la expropiación no tiene nada que ver con eso, aunque más arriba Wiñazki decía que el gobierno tenía que informar (en la expropiación) sobre todas las preguntas que surgen de la causa penal (?).  

Y Boudou estaría investigado por negociaciones incompatibles con la función pública y enriquecimiento ilícito, aunque más abajo dice lavado de dinero (si siguen así, lo confunden con el baterista de Callejeros y le imputan un homicidio):


En La Nación la confusión no es menor: la decisión de expropiar Ciccone (que no cambia nada según Clarín, pero es un atajo oportuno que le da al gobierno una salida, en la cual queda encerrado igual) es para acallar el escándalo y aliviar al gobierno, beneficiando a Boudou (cuya causa no cambiaría en nada con ésto, según Clarín):


Y si hablamos de confusiones, en el cambalache opositor es lo que predomina, como podemos ver acá:


Stolbizer, Cortina (el FAP en general) no dicen nada, o dicen las mismas boludeces de siempre: impunidad, corrupción, poder absoluto, exactamente lo mismo que Amadeo (¿a alguien le interesa lo que piensa Amadeo de cualquier cosa?) y la inefable Laura Alonso del PRO (un modelo de respeto republicano por la división de poderes: ella ya decretó que Boudou es ladrón, y listo)

Prat Gay se da cuenta de que, con la expropiación, se podrá saber al fin quienes son los dueños de la empresa, (¿no era eso lo que querían?), cosa con la Morales dice estar de acuerdo, y espera la información; mientras Pino celebra la decisión del gobierno de expropiar la compañía, porque dice que él presentó un proyecto similar al que ahora manda Cristina.

Más que similar, exactamente igual, como pueden ver acá el texto del proyecto oficial: los bienes que integran el patrimonio de la ex Ciccone se transfieren a la Casa de la Moneda, los empleados también, manteniendo sus puestos de trabajo, y del monto de la indemnización expropiatoria se deducen las deudas que la empresa tiene con la AFIP, que superan los 247 millones de pesos: capaz que el Estado la termina comprando gratis.

Y si Boudou metió la mano en la lata, el juez lo tendrá que demostrar, y la causa seguirá su curso, porque los hechos que se le imputan datan del 2010 y nada tienen que ver ni con la expropiación ni con su desempeño como vicepresidente (¿se acuerdan que los radicales le querían hacer un juicio político por ésto?).

Y si la expropiación es para taparle sus chanchullos, entonces los radicales y Proyecto Sur son sus cómplices porque hace meses que vienen pidiendo que se haga, ¿o hay alguna diferencia cuando el que la propone es el gobierno?

Como suele pasar seguido, cuando Cristina sale de un laberinto que le proponen por arriba (como se debe salir) se quedan todos mirando a la luna y preguntándose que pasó. 

Y al que verdaderamente se la va a solucionar el problema va a ser a Binner, que le preocupaba que "la máquina de hacer billetes" no estuviera en manos del Estado.

lunes, 9 de abril de 2012

CASUALIDADES Y CURIOSIDADES


Casualidad que, así como al pasar y hablando del caso Ciccone y Boudou, Clarín mencione -destacado con negritas- el escándalo de los sobornos del Senado en tiempos de De La Rúa; que todos sabemos como terminó, primero en cuanto al vicepresidente de entonces, y meses más tarde, con la situación política general.

Curiosidad que Clarín exhume hoy la Ley 25.320 que pueden ver acá; porque en su artículo 1º la ley dice que "No se podrá ordenar el allanamiento del domicilio particular o de las oficinas de los legisladores (se extiende al vicepresidente porque antes habla de "funcionario o magistrado sujeto a desafuero, remoción o juicio político") ni la intercepción de su correspondencia o comunicaciones telefónicas sin la autorización de la respectiva Cámara.".

Curiosidad que justo haya sido en Clarín que se dijo (aunque luego lo borraron, gracias Barricada por la imagen) esto:

sábado, 7 de abril de 2012

¿QUÉ PASA, QUÉ PASA, QUÉ PASA MONNER SANS, QUE ACÁ DENUNCIAN TODOS Y VOS NO TE MANDÁS?


Te estás quedando Richard: se prende Mussa, se prende Sánchez Kalbermatten (el mismo de la pista falsa para encontrar a Julio López, el de la denuncia contra Cristina por la Gripe A entre tantas); y hasta se prende Christian Sanz, cuyo interesantísimo currículum (abreviado) podemos ver acá.

Que cuenta en su portal de periodismo con el calificado auspicio de...Sánchez Kalbermatten, como vemos acá:


Y vos nada che; ya no sos el mismo de antes: desde que Macri te nombró al nene en la Procuración te achanchaste.

viernes, 6 de abril de 2012

IMPRESIONES


El affaire Ciccone-Boudou discurre en planos superpuestos, que parecen destinados a no tocarse: el avance concreto de la causa judicial por un lado, el rebote mediático como proyectil para causar daño político al gobierno -y a Cristina- por el otro.

Así fue instalado desde el principio, y más allá de los dardos que ayer lanzó el vice en la conferencia de prensa (algunos más certeros que otros), cabe preguntarse si no terminó tributando a la lógica que informa la estrategia clarinista: el insólito reportaje del juez Rafecas en Perfil días atrás, reconociendo que no había ningún elemento que ligara a Boudou con la empresa, había relegado el caso al cuarto plano de las ediciones de los propios medios que lo fogonean.

Pero también activó el allanamiento al departamento propiedad de Boudou, el testimonio de uno de los directivos de Boldt y (¡oh, sorprendente hallazgo que cambia el curso de la historia de la Humanidad!) que encontraran un recibo de pago de expensas hecho por el tal Vanderbroele; que -aclarémosle al lector- no es un delantero de la selección de Holanda.

La tapa de ayer de Clarín (un bochorno, pero que le hace una raya más al tigre) fue el trapo rojo puesto delante de los ojos del vice, y éste embistió, quizás sin medir las consecuencias.

Aclaremos un par de cosas: los hechos que son la base del caso (si es que alguna base tiene) datan de los lejanísimos 2009 y 2010, cuando lejos estábamos todos (nosotros, Clarín, él mismo) de imaginar que Boudou sería vicepresidente de la República.

Y hasta acá todo el enorme despliegue en torno al caso se reduce a que habría intercedido ante la AFIP para evitar que la ex Ciccone quebrara; porque aquí aparece una entre tantas curiosidades: ¿no es llamativo que -si es como dicen Clarín, Lanata et al- hay pruebas irrefutables de un vínculo de negocios entre Boudou y Ciccone no hayan aparecido pongámosle cinco o diez contratos de la empresa con el Estado, otorgados en condiciones fraudulentas o sospechosas, en las que la intervención de Boudou para volcar la decisión a favor de ésta haya sido decisiva?

¿No serían ésas pruebas más contundentes y decisivas de la colusión y el negociado?

Pero decíamos -haciendo historia- de cuándo databan los hechos hoy ventilados, y recordemos que por entonces muchos (hasta gente del kirchnerismo) pensaban que Cristina no terminaba su mandato, que asumía Cobos y que el kirchnerismo sería un mal recuerdo.

Después sabemos lo que pasó:, y lo que provocó; porque no hay que engañarse: el 54 % disparó muchas reacciones hacia adentro y hacia afuera del gobierno y del dispositivo político oficial, sobre todo hacia afuera.

Entonces un par de papeles guardados allá por el 2009 y 2010 (porque no tenían mucha miga, o porque se pensaba que el devenir de los acontecimientos haría innecesario usarlos) podían volver a ser útiles, aplicando el multimedios un combo de estrategias que en otros tiempos fueron eficaces.

Agitar un poco el fantasma de la corrupción del régimen por acá, como en el menemismo (esperando el momento propicio en el que el deterioro de la situación económica convierta a las clases medias de nuevo en implacables defensoras de la moral pública y la honestidad de los gobiernos); evocar a otro fantasma, el de la crisis institucional con un hecho de corrupción protagonizado desde las más altas esferas del Estado como en el caso de la Ley Banelco, los sobres del Senado y la renuncia de Chacho Alvarez, por allá; y a revolver el estofado.

Y ya que de fantasmas hablamos, nunca viene mal agregar a la mezcla el de Isabel: la pobre viuda sóla e incapaz, rodeada de un círculo de alcahuetes y recluida lejos de los problemas (aquélla en Ascochinga, éste en El Calafate comprando velas aromáticas, según nos cuenta la tapa de Clarín de hoy).

Los hechos (presuntos o reales, a los fines de la operación es irrelevante) derivados del vínculo (presunto o real) de Boudou con la ex Ciccone sucedieron (o no) allá lejos y hace tiempo, lo que ha variado es el contexto: el tipo ahora está en la línea de sucesión presidencial y provocar un hueco allí (si se forzara su renuncia) reacomodaría las piezas, o al menos eso especulan en las oficinas clarinescas.

Conjeturan que, si bien Cristina metió mano personalmente en toda la grilla de la línea sucesoria (de allí las nominaciones de la mujer de Alperovich y de Julián Domínguez como presidentes de ambas Cámaras), salido de escena Boudou (un recién llegado a la política, de la mano de la propia Cristina proyectado a la vicepresidencia), la cosa quedaría dentro del peronismo tradicional: los gobernadores del interior en un caso, el peronismo bonaerense en el otro.

Y allí (siguen especulando) impera la lealtad con el que gana, y todo están oteando la coyuntura: la evolución de la economía, el voluble humor social que pueden marcar las encuestas, la imposibilidad de reelección de Cristina.

Es decir generar condiciones para que -si se deciden a ir por todo- haya margen de maniobra.

Ese es el contexto del affaire Ciccone, que además no es casualmente contemporáneo de la discusión final (en la Corte, en la justicia, otro hecho que no es fruto del azar)  por la vigencia de la ley de medios, por el contrario: ése hecho, leído en la misma clave del 54 % de Cristina, es el disparador de todo ésto.

Por eso repugnan las reacciones indignadas de las corporaciones judiciales cerrando filas en torno a Rafecas (cuya colusión con la estrategia de los medios hegemónicos en el caso es evidente).

¿O acaso se está diciendo algo novedoso si se constata que en el Poder Judicial hay causas que avanzan o duermen según la lectura que hacen los jueces del momento político?

Apelar a las credenciales personales de Rafecas y su trayectoria por ejemplo en las causas de derechos humanos es risible: ¿o acaso Gabriel Cavallo -uno de los jueces de la servilleta menemista- no resolvió la inconstitucionalidad de las leyes de la impunidad para terminar como abogado de Ernestina en la causa de la presunta apropiación de sus hijos?

El propio Lorenzetti tiene una trayectoria impecable en el terreno de los juicios por la verdad, pero está sentado hace más de un año sobre el expediente de la ley de medios, sin resolverlo. De paso: poco astuto estuvo Boudou al atacar ayer a Righi, que dictaminó en forma lapidaria en esa causa en contra de los intereses de Clarín.

La pregunta que hay que hacerse entonces en torno a los jueces -incluyendo a Rafecas- es cuál está en condiciones de superar la prueba ácida -como decía Cristina cuando envió la ley de medios al Congreso- de resolver algo en contra del poder económico.

Y no se trata de pedir desde acá impunidad para Boudou ni para nadie: por el contrario, cuando decíamos al principio que el affaire Ciccone está destinado desde el principio a discurrir por dos planos paralelos que nunca se junten, estamos reclamándole al juez seriedad: si Boudou no tiene nada que ver en el asunto (hasta aquí no está siquiera imputado) que lo diga y listo; sin temor a que las tapas de Clarín después sean en su contra.

De lo contrario, que haga su trabajo de juez en serio, no como productor de TN o del programa de Lanata: que consiga las pruebas de la culpabilidad del vice y resuelva en consecuencia.

Porque cuando repetimos el lugar común de que Néstor nos enseñó que se podía sobrevivir a cuatro tapas de Clarín en contra solemos olvidar que muchos no aprendieron la lección, y siguen operando con el viejo esquema; entre ellos -ocupando un lugar sobresaliente- los jueces.