LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

A 9 AÑOS DEL NO AL ALCA



Se cumplen hoy nueve años de la cumbre de Mar del Plata, que significó el rechazo defitnitivo a la "Area de Libre Comercio de las Américas" que impulsaba por entonces los EEUU con la administración Bush, más popularmente conocido como "ALCA".

Hace tres años atrás, nosotros señalábamos acá el carácter estratégica de la decisión que tomaron al rechazarla el núcleo mayoritario de los países de América Latina, entre ellos la Argentina; con un protagonismo decisivo de Néstor Kirchner (el video corresponde a su discurso en la cumbre), Hugo Chávez y Lula.

Decíamos entonces: "Pensemos por un momento lo que hubiera sucedido si la crisis internacional que viene sacudiendo a las economías de los países centrales desde el 2008 hubiera sorprendido a la Argentina (y a todos sus socios del Mercosur) inmersos en el esquema del ALCA: a los efectos de la crisis que pueden llegar por el canal financiero (débiles en el caso de la Argentina por su aislamiento de la Argentina de los mercados de crédito por el default y la reestructuración de su deuda, más fuertes en el caso de Brasil), habría que sumarles los que vendrían por el canal comercial: las empresas norteramericanas invadiendo el mercado nacional con sus productos, sin ningún tipo de trabas, para compensar la caída de su mercado interno por la crisis; afectando a su vez a las empresas nacionales en sus ventas y su nivel de actividad.".

Desde entonces para acá, apareció en el escenario el conflicto con los fondos buitres (con un protagonismo decisivo de la justicia y el gobierno yanquis, por acción uno y por omisión el otro), complejizando más un escenario que -a no dudarlo- sería muchísimo peor de haber ingresado entonces al área de libre comercio continental que impulsaban los EEUU.

El discurso de Néstor Kirchner entonces aporta hoy elementos valiosos para el debate político en la coyuntura presente, cuando desde diferentes usinas mediáticas (voceras privilegiadas de los intereses concentrados) y desde la "cátedra" de los sabios de siempre (protagonistas de mil fracasos) se intenta reflotar la experiencia neoliberal; a caballo de las dificultades que plantea un ciclo con menor crecimiento económico, y en el caso argentino, la reaparición de las dificultades derivadas de la restricción externa.

Basta con escuchar lo que decía entonces Néstor y repasar las cosas que oímos o leemos a diario, para advertir que se nos tratan de imponer -una y otra vez- las mismas recetas ya probadas, como si no hubiésemos experimentado suficientemente sus efectos en el plano económico, social, político y cultural.

Efectos que no han podido ser erradicados del todo aun hoy, tras más de una década de avances de los procesos populares en el país, y en buena parte de América Latina

Se reclama otra vez la apertura irrestricta de la economía, el alineamiento incondicional con los objetivos de política exterior de los EEUU (que son a su vez los mismos que los de sus principales empresas y grupos económicos); y se nos pide (hasta desde sectores del autodenominado "progresismo") que creamos en "la mano invisible del mercado", que producirá por si sola y sin ingerencia alguna del Estado,  el "derrame" de la prosperidad hasta alcanzar a los que están excluidos de ella.

Por esa razón, del mismo modo que se puede verificar (contra toda evidencia histórica) la persistencia de ese discurso  en nuestro debate político, deberá persistir la voluntad política y organizativa de oponerse a él, y tratar por todos los medios de impedir que se vuelvan a ejecutar en nuestro país políticas públicas inspiradas en esa matriz ideológica.

Esa es la principal interpelación que debemos hacer a todos los que aspiran a suceder a Cristina conduciendo los destinos del país; incluyendo a los que lo hacen desde el oficialismo; y sobre todo a ellos.

No sólo porque es el mejor modo de homenajear a los que ya no están y fueron entonces -como Néstor o Chávez- artífices decisivos de un momento clave de la historia de América Latina, sino porque estaremos contribuyendo a cerrar la puerta a un nuevo intento de restauración neoliberal que -con toda certeza- constituiría una derrota histórica, y un nuevo retroceso para el pueblo argentino, en términos de bienestar y derechos. 

lunes, 15 de abril de 2013

EL TRIUNFO PÓSTUMO DE CHÁVEZ Y EL LABERINTO VENEZOLANO


El apretado triunfo electoral de Nicolás Maduro en las elecciones de ayer abre interrogantes sobre el futuro político de Venezuela, país clave si los hay en la construcción política de la integración regional en la última década.

De hecho la incertidumbre se extiende en lo inmediato al resultado mismo, no porque exista un cuestionamiento generalizado a la transparencia del proceso electoral (reconocida por observadores internacionales oficiales e independientes, en éste y en otros comicios); sino porque el derrotado Capriles lo desconoce, y sostiene que persistirá en hacerlo hasta que el Consejo Nacional Electoral no recuente la totalidad de los votos.

Lo curioso del caso es que si se pudiera comprobar que existieron irregularidades de tal magnitud que pudieran hacer variar el resultado, los apologistas locales de la boleta única y el voto electrónico (ambos sistemas, aplicados en conjunto en el comicio venezolano) deberían repensar sus argumentos; porque el formato pareciera vulnerable.

Parece más ajustado a la realidad decir que el planteo de la derecha venezolana está más enderezado a socavar de antemano la legitimidad de Maduro, en un intento por debilitarlo políticamente para condicionar el rumbo de su mandato de seis años.

Aun sin el margen que se esperaba (las encuestas lo fueron recortando, y dando cuenta de un repunte de Capriles), lo cierto es que el chavismo volvió a revalidar sus títulos (decimoséptima victoria electoral en 18 elecciones, en 14 años: una marca inédita, probablemente a nivel mundial), con la novedad de hacerlo sin la presencia física de su líder.

La elección de ayer cierra el ciclo de la influencia personal de Hugo Chávez en la política venezolana, y abre el de la pervivencia o no de su modelo político, económico y social; lo que es la principal tarea que tienen por delante Nicolás Maduro y la dirigencia del PSUV, y todos los sectores que conforman la arquitectura política de la revolución bolivariana.

Que en diciembre del año pasado (a apenas dos meses del triunfo del propio Chávez en las elecciones presidenciales) arrasaron en las elecciones estaduales, ganando en 20 de los 23 Estado; incluyendo cinco que eran gobernados por la oposición: el propio Capriles logró salvar por un puñado de votos la gobernación de Miranda de la marea roja.

Claro, aunque Chávez estaba convalesciente y no pudo participar activamente de la campaña entonces, el grueso de su electorado confiaba en que se recuperaría, fuera para asumir su mandato, o para continuar siendo el líder de la revolución; aun cuando otro estuviere en el Palacio de Miraflores. 

Ayer, tras apenas 40 días transcurridos entre su muerte y la nueva elección, la diferencia entre Capriles y Maduro se recortó en más de un millón de votos, como consecuencia de la convergencia (casi por partes iguales) de tres factores: la menor concurrencia a las urnas (un 78,71 % contra más del 82 % del 7 de octubre del año pasado), el descenso en los votos del oficialismo (676.000 votos menos de Maduro, que los obtenidos por Chávez) y la mejora de la perfomance de la oposición (679.000 sufragios más obtuvo Capriles entre octubre y abril).

La irrelevancia electoral de las terceras fuerzas (ratificada en la elección de ayer) permite suponer que, si bien el PSUV perdió votos por el ausentismo electoral, tampoco cabría descartar que algunos de sus apoyos de octubre hayan migrado a Capriles; en cuyo caso las razones estarían más vinculadas a la situación del país y  (por que no) al particular estilo que le impuso Maduro a su campaña electoral, pajarito incluido.

A favor del chavismo en lo inmediato cuenta el hecho de que goza de una amplia mayoría en la Asamblea Nacional (incrementada con la votación de octubre pasado), y que los mandatos de los legisladores no deberán renovarse sino hacia fines del 2017; del mismo modo que los 20 gobernadores del PSUV en los Estados acaban de iniciar sus nuevos mandatos.

El amplio espacio que se abre sin desafíos electorales explica también la intemperancia de Capriles y su negativa a reconocer el resultado de ayer: sin comicios próximos a la vista, es dudoso cuanto podrá mantenerse la variopinta coalición opositora que apoyó su candidatura; máxime cuando en el principal espacio institucional donde deberá expresarse (la Asamblea Nacional) la unidad opositora se diluye, como quedó claro cuando se discutía si la asunción de Maduro como presidente encargado era o no ajustada a la Constitución.

De cualquier modo la corta campaña de las presidenciales transcurrió en un clima de marcada polarización (reflejada en los resultados), que nada hace pensar cederá en los meses venideros; menos considerando el planteo de Capriles poniendo en tela de juicio la legitimidad del triunfo de Maduro: a la acusación de dictadura que pesaba sobre el chavismo se sumará, seguramente, la de ser un régimen fraudulento.

Una acusación que la derecha usufructuará en términos políticos, más allá de las pruebas que pueda aportar en contrario el Consejo Nacional Electoral.

Un problema que se sumará a los otros que tiene enfrente Maduro en el inicio de sus seis años de mandato, y que pondrán a prueba la vigencia del proyecto de la revolución bolivariana; cuyos líderes deberán comprender que el duelo por Chávez ya lo han hecho los venezolanos, y en lo sucesivo pondrán la mira en los resultados concretos de la gestión, y las políticas del gobierno.

De paso y en clave argentina: el achicamiento del margen de la victoria de Maduro respecto a la de su mentor, desaparecido éste físicamente apenas 40 días antes, pone en entredicho otros lugares comunes que se escuchan por acá; como el famoso "efecto viudez" al que muchos atribuyeron el 54 % de Cristina, logrado pocos días antes de que se cumpliera un año (nada menos y nada más: una eternidad en términos politicos, más en la Argentina) de la muerte de Néstor Kirchner.

Como fuere, el pueblo venezolano habló y ratificó el rumbo de un proceso político abierto por quien, como el Cid Campeador, ya ausente físicamente ganó su última batalla; porque Nicolás Maduro es el primero en reconocer el influjo de Hugo Chávez (en términos políticos, en resultados tangibles para los venezolanos de a pie) en su victoria de ayer.

El desafío es perseverar en el rumbo que marcara Chávez, profundizando los cambios que él impulsara y yendo por las transformaciones pendientes, todo un desafío para Maduro y el PSUV, tran grande como la inmensidad de la figura de quien encarnara personalmente la revolución bolivariana.

Para el proceso de integración de América Latina y las instituciones creadas o fortalecidas en la última década (Unasur, CELAC, Mercosur) el triunfo de Maduro (de participación personal protagónica y decisiva en todo ese proceso) no deja de ser una excelente noticia.     

martes, 12 de marzo de 2013

LO CRUDO Y LO REFINADO



Una mirada más sobre la Venezuela del Siglo XXI.

"Lo crudo y lo refinado" es un documental realizado entre los años 2005 y 2011. La revolución bolivariana, la polarización de la sociedad y el rol de los medios de comunicación son algunos de los temas que aparecen en la trama del video. 

Hablan chavistas, escuálidos, revolucionarios, apolíticos, estudiantes y trabajadores entre otros tantos venezolanos. Habla el pueblo, en la calle, en el barrio... del pasado, el presente y el futuro del país. 

"Lo crudo y lo refinado" es una reformulación de la Tesis de Grado presentada por Francisco Busatto en la Universidad Nacional de Entre Ríos.

Un documental para mirar a Venezuela desde el corazón caraqueño, en la voz de unos cuantos venezolanos, los protagonistas principales de esta historia.

martes, 5 de marzo de 2013

HASTA LA VISTA, COMANDANTE


Si es para pensar que la muerte es de derecha.

Porque la derecha se solaza en la muerte, y así como en el pasado disfrutaba dispensándola, la celebra cuando le da la revancha por la victoria que los pueblos no le conceden, cuando se expresan en las urnas.

Pero no es éste el momento de pensar en ellos, los que celebran la muerte, sino en nosotros, los que apostamos a la vida.

Como lo hizo Chávez, hasta el último minuto de su propia vida, dando testimonio de compromiso político con la causa de los más humildes, de los postergados de siempre.

Por eso se lo llora, pero más aun, se lo recuerda.

Con cariño y con compromiso militante.

Después llegará el momento del análisis, de las especulaciones sobre las consecuencias políticas de un hecho importante, como lo es la muerte de un líder tan trascendente como Hugo Chávez.

Hoy es el momento de acompañar en su duelo al pueblo venezolano, como que es el duelo de América Latina toda.

Porque esa era la estatura de Chávez, tan grande como su huella.

Hasta la vista comandante, y gracias por todo.  

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿POR QUÉ NO TE CALLAS?


 
Por A.C. 
 
En Venezuela, detrás de los votos y de los festejos de estos días, también hay otras historias. Historias que la derecha y sus medios de difusión prefirieron ocultar. Por conveniencia. Por impresentables. Pero no fue suficiente.

En  Octubre de 2012, el mismo mes de las elecciones, se cumplieron 30 años de la Masacre de Cantaura.

En la madrugada del 4 de Octubre de 1982, en Venezuela, fueron asesinados 23 integrantes del Frente Guerrillero "Américo Silva", una guerrilla impulsada por el partido Bandera Roja, de orientación maoísta. Sin darles la posibilidad de negociar o de rendición, fueron asesinados, y  la mayoría presentó tiros de gracia.

La órden de la matanza, en la que no hubo heridos ni capturados, la dió el entonces Presidente Luis Herrera Campins, del Partido social cristiano Copei.

En las elecciones, asesinos y víctimas, el Copei y Bandera Roja, integraron el frente anti chavista. Profundas coincidencias ideológicas y programáticas, seguramente.

Cualquier semejanza con las alianzas (electorales, económicas, mediáticas) que enfrentan a los movimientos populares en otros países de América Latina, es pura coincidencia.

Capriles Radonski , el líder opositor derrotado, se declaraba “cristiano, católico y mariano”  durante la campaña electoral, y utilizó el drama del holocausto y sus ancestros judíos, para tratar de negar su pasado de pertenencia a sectores neonazis, como Tradición, Familia y Propiedad, o su participación personal en el asalto a la Embajada Cubana en Caracas en abril de 2002, durante el golpe de estado contra Chavez.

En Venezuela, la base social y electoral de Chavez es la población humilde, esos ignorados y olvidados por los gobiernos social cristianos y demócratas . De esos olvidados se acordó Chavez, y desde 1999 comenzó a reconocerles mucho de lo que siempre les negaron:  educación, salud, una vivienda digna, sentirse integrados a su propio país y la esperanza de un futuro diferente. Y por eso el venezolano fue a confirmar con su voto a su gobierno. Y por eso festeja. Por eso no se calla.  

En la base social está la gran diferencia entre Chavez y éste Capriles Radonsky, el referente de una derecha inculta como él , improvisada, extraviada, made in Miami. 

Por eso, estos millones de votos son una lección democrática y republicana a los ignorantes y aventureros, a esos productos marketineros que –aunque traten de no mencionarlo- proponen los ajustes, el desempleo, la miseria , la obsecuencia frente a los poderosos y la marginación de los humildes en un país para pocos, que vuelva a pertenecer a sus antiguos dueños, como Dios manda.

Cualquier semejanza en las alianzas (electorales, económicas, mediáticas) con la oposición en Argentina, es pura coincidencia.

lunes, 8 de octubre de 2012

VUELVEN LOS MUFAS DE VENEZUELA


¿No habría que ir a recibirlos a Ezeiza con monedazos como a la selección de fútbol cuando volvió de Suecia '58? 

LOS HERRORES DEL GOVIERNO Y LA REFORMA CONSTITUSIONAL


Por Elabas Ave

Cuando uno repasa diariamente la actualidad, a través de la crónica cantada oficial de Magnetto y de la minoritaria rebelde, analiza no sólo los procederes ajenos sino los propios.  Así, me pregunto con esa frecuencia: ¿puede ser que todo lo que haga el gobierno nacional esté mal, sea lo que sea? ¿puede ser que todo lo que haga el gobierno nacional esté bien, sea lo que sea?
Y desde la posición de apoyo veo que muchos desde allí acertamos en criticar al gobierno, y en especial a Cristina, cuando no acordamos, estemos o no equivocados. Porque la crítica, desde allí, implica un análisis, bueno o malo, correcto o  errado, pero por lo menos hay una ponderación y siempre apuntando a la mejora, nunca a la destrucción.
En cambio, noto que quienes se oponen a Cristina, amén de denostarla cual Evita, siempre se paran enfrente por el sólo hecho de estar allí, sin ningún tipo de posibilidad de modificar la posición, porque ella es su privilegio.
En lo personal, me ha parecido un error político el manejo con la CGT (eligiéndose el mal mayor), la elección de los vicepresidentes, el tratamiento de la información, algunas alianzas provinciales. Y en ese sentido no he tenido duda en manifestarlo, pública o privadamente, obviamente con la escasa importancia o trascendencia que tiene mi opinión.
Ahora, todos los que están en contra hacen la fácil: usan hasta las mismas palabras que usa Héctor. Y así hablan de “conferencia de prensa”, “cepo”, “escándalo”, “libertad”, “re-re”, “cadena nacional”, “inseguridad”, “corrupción”.
Y viendo el resultado de Venezuela la pregunta que sigue es: ¿es un error pensar en la reforma constitucional para obtener un nuevo mandato?
Sigo pensando que sí, pero con dudas. Tiene lógica que si es indispensable la continuidad de Cristina para que se aplique el proyecto, es porque el mismo es endeble. Pero como repetía el General: “La única verdad es la realidad”.
Y si desde el oficialismo no se ha creado el marco necesario para que aparezcan nuevas figuras que lo lleven adelante -lo cual para mí es un error- tendremos que apostar a la salida que nos queda. Y si de nombres hablamos, tenemos que decir que los generados y los aliados, han dejado bastante que desear y nada garantizan.
Y para peor, aguantar como aguanta Cristina no es para cualquiera. Habrá que ir repensando la situación y cuál será el futuro sin reforma. Porque con reforma ya sabemos y Hugo nos mostró el camino.

POSTALES VENEZOLANAS


Pasó otra elección y vuelven a estar en estado catatónico, tratando de entender lo que pasó (que era lo que casi todos sabíamos que iba a pasar), y de explicarlo con las mismas anteojeras ideológicas y mentales, y con la misma deshonestidad intelectual con la que nos contaban -antes de que pasara- que no iba a pasar, o por lo menos, no como sucedió.

Y no pasó en la Argentina, sino a miles de kilómetros de distancia de acá, pero vaya si tiene trascendencia e importancia para nosotros: por empezar, la que le dieron ellos mismos, que consideraban a las elecciones venezolanas de éste 7 de odctubre, como el marco político propicio para crear el clima que apostara a sumar más gente e impacto al cacerolazo que están organizando pacientemente para el 8 de noviembre.

Aunque ahora (como cada vez que el pueblo vota, y la cosa no sale como ellos dicen) pretendan bajarle el precio al triunfo de Chávez, o vuelvan a ensayar las mismas fórmulas gastadas de siempre para explicar lo que es sencillo: en democracia el pueblo vota al que siente que mejor lo representa, y listo; a veces nos gusta y nos alegra el resultado, y a veces no.

Nosotros, que somos bárbaros e iletrados, lo entendemos, ellos, que no sólo son civilizados sino que pretenden ser la civilización misma, no; y se enfurecen y echan espuma por la boca: este blog recibió ayer visitas de gente que ni lo conoce, o nunca pasa por acá, pero que necesitaba hacer catarsis por una nueva decepción.    


Y claro que las elecciones venezolanas de ayer eran importantes, pero no por las mezquinas razones de los cacerolos argentinos y de los medios que los editorializan (aunque haya que prestarle atención a ese aspecto, porque es el que repercute acá); sino porque fueron cruciales para el destino conjunto de América Latina, en ésta primera década del siglo XXI que tantos cambios ha deparado.

Un triunfo de la derecha en Venezuela derrumbaba una de las experiencias más profundas de transformaciones en nuestro continente, y le daba el acceso al gobierno en un país pegado a Colombia, el portaaviones norteamericano en América del Sur.

Y quebraba la espina dorsal de la convergencia política sobre la que se viene construyendo en los últimos años un proceso de integración política que -con sus marchas, contramarchas y contradicciones- es el más importante de nuestros 200 años de historia.

La victoria de Chávez aporta en ése frente previsibilidad para continuar profundizando la construcción del destino común, en ese rumbo: ésa, más que el efecto sobre el medio pelo argento y sus humores, es la parte importante en términos históricos y estructurales del resultado de las urnas venezolanas. 


Pero dicho ésto, volvamos al chiquitaje: al patetismo de una oposición protagonizada por una embajada de impresentables e irrelevantes electoralmente (Pinedo, Michetti, Amadeo, Bullrich, Aguad) que inauguraron la sección internacional de papelones a la que nos tienen acostumbrados acá: ¿se darán una vuelta por los EEUU para hacerle el aguante a Romney ahora?

Que ni siquiera fueron capaces de respetar esas mismas y mínimas reglas de juego (como esperar el plazo legal para lanzar resultados de las bocas de urna) por las que acá se enfurecen tanto, y subvalúan a nuestra democracia: era mucha la ansiedad por revertir con una victoria de Capriles tantos fracasos propios (como le pasó al camaleón Bullrich), y se les salió la cadena; ingresando otro capítulo a la antología del bochorno.

Y seguramente en un par de días andarán de vuelta por los canales explicando que la perfomance de Capriles demuestra las grandes cosas que puede hacer la oposición si se une, omitiendo que la coalición derrotada por Chávez ayer es un confuso conglomerado de 16 partiditos sin proyección nacional, pegados con moco con el sólo y único objetivo de ganar las elecciones; y sin ninguna garantía de perdurar el día después de los comicios, aun ganando: cualquier remembranza con pasadas experiencias funestas nuestras, no es obra de la casualidad. Y no estarán solos: también habrá periodistas como Pagni que incursionen por ese rumbo.

Como tampoco es casualidad que perseveren en la idea de la "unidad opositora" ciertos personajes que carecen en absoluto de peso político propio, y esperan pescar en el río revuelto de una mega-rosca opositora el lugarcito expectable en las listas que les garantice sobrevivir unos años más, a la espera de vientos mejores.  

Y el capítulo final es para los medios, protagonistas de un nuevo papelón -y van-, mejor representado que nada por el bochorno de Lanata; que no empezó anoche aunque tuvo sí entonces su estrepitoso final a toda orquesta: hizo escala en la victimización por la presunta persecución por el servicio secreto chavista, la investigación sobre el enriquecimiento de Chávez y su núcleo íntimo en el poder (un tema de una tremenda densidad conceptual para entender el proceso venezolano, al parecer), y esta patética columna de autoayuda en Clarín explicando con una brocha gorda, más de 50 años de fractura social y anomia política en el país en el que alumbró la experiencia bolivariana.   

Pero dijimos que le restaba el bochorno del domingo; después de haber instalado en las redes sociales el tema de su desembarco en Venezuela en la cartelera, después de los cartelitos del "queremos preguntar", después de relamerse durante el día con la perspectiva de un triunfo de Capriles, después de ríos de tinta y editoriales televisisos del propio Lanata (al fin y al cabo, la cara visible de un modo de hacer periodismo, aunque a él le haya gustado siempre presentarse como contracultural o alternativo) sobre la "crisis del relato", simplemente ante la inminencia del anuncio del triunfo de Chávez...salió de pantalla.

Y dejó colgados a sus espectadores para los que es más que un simple comunicador, incluso lo desean lanzado a la arena política porque lo sienten como su referente: sin decir agua va, interrumpió la sesión de sicoanálisis colectivo y los dejó allí, con sus ansiedades, sus miedos, sus fantasmas, y con sus pocas certezas (como que ganaba Capriles, y era el preludio del derrumbe de Cristina) en crisis.

Claro que a partir de hoy los problemas reales (como el piquete de gendarmes y prefectos fogoneado por los golpistas, o la embestida de Clarín en todos los frentes para no desinvertir) siguen allí, y a ellos hay que prestarles preferente atención.

Pero por lo menos desde ayer hay un problema menos para los eastudiantes de Harvard: saber que haría Chávez en el caso de no ganar la elección. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

NOTA DE ARCHIVO PARA GUARDAR HASTA EL 8 DE OCTUBRE


Que no se diga que el tipo no es un verdadero transgresor, como Lanata, que denuncia la complicidad de Víctor Hugo con la dictadura desde el canal de los dueños de Papel Prensa: Rogelio corre los límites de lo posible (y no sólo cuando ataca la vinoteca) y ayer, el mismo día que Venezuela ingresaba definitivamente como miembro pleno del Mercosur, clava esta columna donde traza una emocionada semblanza de Capriles, el candidato de la oposición para ganarle a Chávez las elecciones del 7 de octubre.

Lo que se dice una verdadera "Meditación del elegido" -cual aquélla de Mariano Grondona haciendo la apología de López Rega- nos regala un Rogelio con ojos (y prendas interiores) humedecidos ante la posibilidad de que vuelva la democracia a Venezuela, y se termine la dictadura populista.

Una pieza digna de una Nora Lafón, una tía Valentina, una Blackie, de la que Extractamos algunos párrafos sobresalientes de esta verdadera muestra de la objetividad del periodismo independiente no cooptado por la prebenda oficial, como el que encabeza el post y éste otro:  


¿Y qué decir del párrafo en el que -hablando de la embajada de Cuba en Venezuela- dice que "funciona casi como un ministerio del gobierno nacional y, en más de un caso, como una central de espionaje y contrainteligencia".

¡Ah, dónde quedaron aquéllos tiempos en que el bueno de Rogelio viajaba a la isla caribeña a costa del erario público populista, para conocer in situ las bondades de la revolución socialista (no tan profunda como la de Binner, claro, pero que también tiene sus méritos) que por entonces admiraba!

Pero volvamos a su encendida apología de Capriles, que al parecer sería una mezcla de Binner y Matías Alé, ya que tanto te arma una candidatura opositora, como te llena las tapas de las revistas del corazón:  


Bien, queda registrado entonces el testimonio para la historia, y el 8 de octubre (el día después de las elecciones en Venezuela, el cumpleaños de Perón: otra fecha cara a los afectos de Rogelio seguramente) vemos como le fue a la esperanza blanca venezolana.

Y como le quedó el ocote a Rogelio, por supuesto.  

sábado, 30 de junio de 2012

CUALQUIERA DIRÍA QUE LO TENÍAN PENSADO DE ANTEMANO


Conforme pasan los días desde la destitución de Lugo, al golpe paraguayo se le empiezan a ver las patas a la sota, como surge claro de las declaraciones de Franco a partir de las decisiones adoptadas ayer por la Unasur y Mercosur de suspender al Paraguay como miembro de ambos organismos de integración regional.

La actitud conciliadora de Franco de las horas posteriores al golpe (buscando evitar la condena regional y el asilamiento internacional de su gobierno) fue dando paso paulatinamente a una escalada verbal, conforme el apoyo de los diferentes sectores de poder interno del país vecino (la Unión Industrial en las declaraciones del caso, antes las patronales del campo) se hizo explícito.

Y tal como puede verse, lo que irrita y molesta a los que detentan el poder verdadero en el Paraguay no es tanto la suspensión temporánea del país del Mercosur (más bien opinan lo contrario: les resulta conveniente), como la admisión de Venezuela como miembro pleno del bloque; algo a lo que el Congreso paraguayo (en especial el mismo Senado que terminó destituyendo a Lugo) se oponía sistemáticamente desde hace años.

Lo que deja a las claras que, sobre todo a partir de los nuevos gobiernos llegados al poder en América Latina en la primera década de este siglo, el proceso de integración regional tuvo un tinte cada vez más marcadamente político, por encima de los acuerdos económicos o los regímenes aduaneros comunes.

Y es en ese contexto que los restantes países miembros del Mercosur sellaron ayer la incorporación de la Venezuela de Chávez al Mercosur, en un fortísimo gesto político al establishment paraguayo, complementario del desconocimiento del gobierno de Franco: Argentina, Brasil y Uruguay están diciéndole claramente a los golpistas paraguayos que decidieron hacer por su cuenta lo que ellos le impidieron hacer al gobierno de Lugo.

A propósito una necesaria disgresión: ¿qué dirán los medios hegemónicos argentinos sobre el hecho de que dos países puestos constantemente como ejemplo de seriedad -como Brasil y Uruguay- hayan tomado de consuno con la Argentina la decisión de abrirle las puertas del Mercosur a la Venezuela de Chávez?; un hecho que demuestra que las relaciones internacionales son un poco más complejas que las simplificaciones pavotas del "periodismo independiente".

Por acá y al menos a nosotros no nos quedan dudas que el proceso de destitución de Lugo fue, lisa y llanamente, un golpe de Estado; pero por si faltaran evidencias para así concluir, téngase presente que el Congreso paraguayo (que terminó expulsando al presidente electo por el pueblo) demoró tanto la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur, como la ratificación del Protocolo de Usuhaia II; justamente el que se ha activado en estos días con la deposición del ex obispo: estaban por un lado resistiendo el intento de Lugo de sumar un nuevo aliado regional para ampliar su base de sustentación política, y por el otro, preparando el terreno para dar el zarpazo institucional y salir impunes.

Pero hay más: la decisión de destituir a Lugo se aceleró poco días después de que justamente el bloque del Mercosur decidiera elevar el arancel externo común para el ingreso de productos extra zona, como medida defensiva para evitar un impacto mayor aun de la crisis financiera internacional en la región, por el canal comercial, a través de la invasión de productos provenientes de aquéllas economías (como la de EEUU) que aun no logran dejar atrás la recesión, y generan excedentes en busca de mercados para ser colocados.

Adviértase que los industriales paraguayos (una criatura que hasta aquí muchos creían mítica, pero al parecer existe en realidad) y el propio presidente golpista Franco celebran la exclusión temporaria de Paraguay del Mercosur en tanto abre la posibilidad de que el país celebre acuerdos de libre comercio con los EEUU y China.

Si uno considera que con éste último país era el propio bloque del Mercosur el que estaba en tratativas para suscribir un acuerdo de cooperación comercial, como asimismo que los sojeros paraguayos y brasiguayos vienen exportando el poroto verde en grandes cantidades a China sin necesidad de acuerdo de libre comercio alguno, se advertirá que la verdadera intención es el acuerdo de libre comercio con los yanquis: una forma de reeditar la puja política del ALCA, al que los países de la región le cerraron la puerta en la histórica cumbre de Mar del Plata del 2005.

Y el gobierno de los EEUU alienta el sueño de construir en Paraguay una nueva Colombia, con la base de los marines del Comando Sur que ya funciona en Estigarribia, y con el siempre presente pretexto del narcotráfico y el terrorismo en la Triple Frontera; base que además tendría la ventaja de no implantarse (como en Colombia) en el medio de un país desangrado por una eterna guerra civil.

Esa intención es también percibida por los demás países del Mercosur, y allí apunta precisamente la decisión de incorporar nada menos que a la Venezuela de Chávez al bloque regional como miembro pleno; en espejo con los motivos que tuvo el Senado paraguayo para cajonear el trámite por años, mientras por caso validaba la instalación de la base yanqui en el país.

Días pasados el presidente golpista Franco agitaba el fantasma de la tristemente célebre Guerra de la Triple Alianza que desangró al Paraguay entre 1865 y 1870, para exaltar el sentimiento nacionalista de los paraguayos contra las presuntas agresiones de argentinos, brasileños y uruguayos.

Pero lo paradójico del caso es que en aquella guerra inicua los vecinos del Paraguay (recordar el discurso de Mitre arengando a las tropas argentinas que marchaban al frente) fueron instrumentos de la penetración imperialista de la manufactura y los capitales británicos en el país de Solano López; que hasta allí había permanecido inexpugnable a la seducción "civilizadora" de los europeos.

Es decir exactamente lo contrario de lo que sucede hoy, cuando la estrategia de los golpistas paraguayos, que conduce a su aislamiento político regional, tiene por objeto convertir al país hermano en un enclave neocolonial y  base de operaciones de los EEUU en el subcontinente; en el corazón del acuífero Guaraní y con un acceso más cercano a la cuenca del Amazonas del que le podrían proporcionar a los yanquis sus propias bases en Colombia.

Ese es el tablero completo en el que se desenvuelve el drama paraguayo, que supera con creces la discusión bizantina de los opinólogos sobre si el derrocamiento de Lugo fue o no un golpe de Estado; que por lo demás está perfectamente claro que fue una maniobra premeditada y largamente planificada de antemano.  

sábado, 2 de julio de 2011

AH, PERO CÓMO, ¿ENTONCES NO ERA TODO POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA DEMOCRACIA AMENAZADA POR LA DICTADURA CHAVISTA?


¿O sea que entonces todo lo que dicen de Chávez no es nada más que cuestión de plata, como diría León Gieco?

Esta noticia nos hace acordar algo parecido que escuchamos, pero ¿dónde era?


Debe ser por eso que dicen a cada rato que marchamos hacia la "chavización": dícese del proceso por el cual un país elige a un gobierno "menos amigable con los mercados".

Que como ya sabemos son gente sensible, que tiene sus sentimientos, y no es indiferente al dolor humano. 

viernes, 1 de julio de 2011

¡FUERZA COMANDANTE HUGO!


Nosotros, los feos, sucios y malos, los intolerantes, los demagógicos, corruptos y clientelares, los autoritarios y censores, no odiamos.

No festejamos la muerte, no vivamos al cáncer, no deseamos el mal; simplemente luchamos por la justicia y reclamamos que los que dispensaron muerte y dolor, paguen sus culpas.

Esas otras cosas se las dejamos a ellos, los republicanos, los dialoguistas arquitectos del consenso, las presuntas víctimas de la censura y la persecución.

Que dejan aflorar lo peor de la condición humana en casos como éste.

Nosotros no, aun en los momentos difíciles, nosotros somos la alegría. 

Y desde ahí le damos fuerza a los compañeros, como a Hugo Chávez.


sábado, 23 de abril de 2011

EL VIENTO DE COLA ES CONTINENTAL


Leemos en La Capital  un análisis de la situación en Venezuela y las perspectivas de Chávez, de cara a las elecciones presidenciales del año que viene. 

Como pueden ver, el enfoque no difiere para nada del que solemos ver por acá, cambien petróleo por soja y la conclusión es la misma: los gurúes de la cátedra desesperan porque sus vaticinios fallan uno a uno, y no aciertan a explicar por qué determinados procesos políticos abiertos en América Latina en los últimos años se consolidan; incluso en términos electorales y macroeconómicos.

Se preguntan como es posible -si hacen todo mal- que esos modelos, como el que encarna Chávez, tengan resultados que exhibir, y sean acompañados por la mayoría del electorado. Y se les queman los papeles, porque no encuentran las respuestas ni preguntándole a Vargas Llosa.

Las explicaciones de la complejidad del fenómeno son igualmente pueriles: que la caja, que el clientelismo, etcétera y un millón de etcéteras que ya conocemos.

Pero lo más curioso es el argumento del alza de los precios del petróleo: nadie puede negar la gravitación del oro negro en la economía venezonlana, lo que no pueden contestar con ese argumento es ¿por qué mientras Chávez -según ellos mismos dicen- se apresta a revalidar su permanencia en el poder por el voto popular por otro mandato, los países árabes -donde justamente petróleo es lo que sobra- están convulsionados por revueltas, golpes de Estado y guerras civiles?

Aunque aquí el propio Chávez cuenta que sus opositores están buscando analogías con esos países; de un modo muy particular por cierto.
¿No estará fallando algo en la sesuda explicación?

¿No habrá que consultar otras opiniones?

¿Qué habrá dicho esta buena gente del origen y el desenlace de la crisis financiera en el corazón del capitalismo mundial, habrán hecho la gran Lehmann Brothers?

¿O tal vez habrán estado atentos a los documentos del FMI?