LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
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miércoles, 18 de noviembre de 2020

NOS AHORRARON EL TRABAJO

 

¿Alguien puede creer que en un país con más de 44 millones de habitantes solo generan empleo 9800 tipos, que son los que tendrían que pagar el "impuesto a la riqueza"?

Bueno, al parecer en "Juntos para el Cambio" creen que sí. Con tanta incomprensión del país real, se entiende que hayan chocado la calesita cuando gobernaron, con todos los factores de poder alineados a su favor, y un país desendeudado y que crecía.

¿Alguien puede suponer que para un tipo con una fortuna personal de 200 millones de pesos como mínimo, pagar por única vez una "contribución extraordinaria" de 2 millones lo va a dejar en la indigencia, lo va a llevar a la quiebra, o va a modificar sus decisiones de inversión?

Esta gente quiere que creamos que sí, lo cual de ser cierto revelaría cuando "emprendedores" son, y cual es su grado real de compromiso con el país.

El 46 % de los miembros de la Cámara de Diputados de la Nación (elegidos por el pueblo, y para asumir su representación, según la Constitución-) asumiendo la defensa del 0,02 % más rico del país: no lo dice la propaganda del gobierno, o del "Frente de Todos": lo están diciendo ellos mismos; ahorrándonos el trabajo de tener que explicar un montón de cosas.

Como por ejemplo las tensiones entre capitalismo y democracia, la cooptación de las instituciones del Estado por los núcleos de intereses económicos y la consecuente degradación de las instituciones representativas: para entender todo eso, basta mirar la imagen de apertura.

¿Está bien que la "contribución extraordinaria" sea por única vez? No, por supuesto.

¿Podría haber llegado antes al Congreso, o las alícuotas ser más altas, o el proyecto ser parte de una reforma tributaria más amplia y de sentido progresivo? Claro que sí.

¿Justifica eso votar en contra el proyecto, o abstenerse? Nunca, a menos que uno asuma explícitamente la defensa de los mayores millonarios del país (como hacen en "Juntos por el Cambio", y bienvenido sea); o que sea un completo paparulo, como los del FIT.   

Esto se parece a la discusión por las retenciones móviles de la 125: ¿hubiera sido preferible entonces que se nacionalizara el comercio exterior y volviera el IAPI? Desde una perspectiva nacional, popular, progresista o de izquierda, claro.

¿Cuántas posibilidades reales tenían muchos de los que entonces ocupaban bancas en el Congreso y terminaron votando en contra de la 125, de volver a verse frente a una situación similar, y decidir lo correcto, en la Argentina real?

Los que se oponen al proyecto con el argumento de que "es una cortina de humo para encubrir el plan de ajuste del FMI" y otros similares, están haciendo algo concreto para construir la fuerza política necesaria para poder llevar adelante transformaciones más profundas, o lo suyo es un puro ejercicio de masturbación política?   

¿O la fuerza política necesaria para empujar al gobierno en la dirección de transformaciones más profundas solo puede venir del interior del propio "Frente de Todos", y de allí que los factores del poder real -que ni siquiera registran la existencia de la izquierda, como no sea para darle espacio en sus medios- operen en la interna como lo vienen haciendo? Opinan los expertos.

Actualización: como bajaron el tuit de la cuenta, acá va la imagen: 



 

martes, 14 de julio de 2020

INVIRTAMOS MEJOR EL TIEMPO PRESIDENCIAL


Ayer nomás analizábamos en ésta entrada el tuit de Cristina recomendando un artículo de Alfredo Zaiat a propósito de la escenografía del acto oficial del 9 de Julio en Olivos, y la convocatoria del presidente a los sectores empresarios.

Decíamos allí que "...junto con el sueño fallido de encontrar una burguesía nacional o construirla (sueño que, como dijimos, es parte del peronismo fundacional), el gobierno de Alberto Fernández y el presidente en particular, creen posible introducir una cuña en la oposición, entre los "racionales" y los "gurkas". Pero el intento falla por la base: no hay diferencias allí ni en la base social de representación, ni en los intereses materiales, objetivos, concretos y poderosos, que vehiculizan en el sistema político institucional. Esos intereses son los que no consentirán que se divida la oferta y el voto opositor, y los que alimentan la estrategia "gurka".".

Y tal parece que la oposición mayoritaria nucleada en "Juntos por el Cambio" se empeñara en darnos la razón, con sus insólitos planteos de vedettismo político para asistir al diálogo al que fueron convocados por Alberto: que si vamos, que si no vamos, que nos avisaron con poca anticipación, que el temario es pobre y queríamos discutir otros temas, que si vamos solos porque no queremos que nos mezclen con la izquierda y los aliados del gobierno, que no vaya Cristina, que como no fue.

Si bien se mira, no es más que la continuación de la patética saga de la discusión por la modalidad con que las Cámaras del Congreso hacen sus sesiones, o como se conforma el temario que discuten, o el tenor de los discursos de los oradores porque guarda que si dicen tal cosa o hablan de tal otra, nos levantamos y nos vamos (como con la ley de alquileres), y así hasta el cansancio.

Reiteramos: un insólito vedettismo que no se merece ni éste ni ningún gobierno, ni tampoco la convivencia democrática; y menos proviniendo de gente que lo primero que tendría que hacer, es pedirles disculpas a los argentinos por el desastroso gobierno que perpetraron durante cuatro años, hace tan solo siete meses.

Y acá nos queremos detener: los otros días Macri en su entrevista con el hijo de Vargas Llosa se ufanaba de "haberle dado tiempo al gobierno que votó el 48 % de los argentinos", guardando un silencio obsequioso durante estos meses, como dando a entender que tenía muchas cosas para decir, pero se las guardaba para mejor oportunidad.

En realidad eso es falso: ni el propio Macri se privó -por ejemplo- de estampar su firma en cuanto manifiesto "libertario" andaba dando vuelta alertando sobre dictaduras inminentes, democracias en peligro y libertades vulneradas, ni las fuerzas políticas a las que él condujo hasta diciembre le han dado el más mínimo respiro al gobierno de Alberto Fernández y del "Frente de Todos". Ni por supuesto tienen autoridad moral para criticar nada, considerando el desastre que dejaron.

Sin embargo, aquello de Mario Negri en los comienzos de la pandemia y la cuarentena de "en las crisis debe haber uno solo que mande y marque el rumbo, por eso señor presidente nos ponemos a su disposición" quedó en el olvido. De allí para acá cuestionaron la cuarentena, las medidas tomadas por el gobierno para afrontar la pandemia, el modo de sesionar del Congreso y en general, todo lo que hizo y dijo el gobierno, excepto quizás la renegociación de la deuda; y habría que verlo en detalle.

Y hace poco firmaron un bochornoso comunicado de tono golpista, del cual casi ninguno se desmarcó en público, acusando casi directamente a Cristina de la muerte de Fabián Gutiérrez, y planteando que un caso policial revestía gravedad institucional, y nos ponía poco menos que al borde de la disolución como sociedad. 

Eso, sin dejar de reclamar nunca diálogo para arribar a consensos, cuestionar presuntos desbordes autoritarios del gobierno, o señalar que ellos hubieran resuelto las cosas de otro modo, y mejor, antes o con menos costo. Sin que nadie les pregunte, así como al pasar, porque no lo hicieron cuando fueron gobierno, sin pandemia de por medio.

Porque éste es el otro dato relevante: los tipos andan por la calle, sueltos de boca y de cuerpo, como si no hubieran sido gobierno, o como si cuando lo fueron, les hubiera ido bárbaro y simplemente la gente no los votó para que vuelvan a ganar, porque no los supo comprender.

A nosotros acá, desde nuestra modesta opinión, se nos ocurren mil formas más productivas de emplear el tiempo presidencial que tratando de satisfacer los caprichos y veleidades de estos impresentables; seguramente al propio Alberto también. Acaso sea llegado el tiempo de respetarnos más a nosotros mismos, y a nuestro voto, y ocuparnos de lo importante, en lugar de perder el tiempo en pavadas.

viernes, 1 de noviembre de 2019

PIDEN LANZAR EL PARTIDO GORILA ARGENTINO


El humorista radical (en sus ratos libres, politólogo) Andrés Malamud le contesta -sin nombrarlo- al macrista emocional Campanella, que reclamaba la conformación de un partido político que exprese al 40 % de los argentinos que el domingo pasado votaron a Macri. Claro que el “pluralismo” del que habla en el tuit, y las cualidades que le asigna a cada uno de los componentes de la coalición oficialista, existen solo en su imaginación.

Porque, para comenzar, dos de los tres miembros no son partidos: el PRO es una sociedad de un solo accionista (Macri), desprendida de la madrioshka de sociedades de SOCMA, a punto tal que salvo Marcos Peña, el núcleo de confianza del hoy presidente está integrado por ex gerentes y empleados del hólding familiar. Y la Coalición Cívica es una creación personal de Carrió, reducida hoy a la corte de eunucos que persisten en política sin méritos propios, Y con el solo mérito de complacer sus caprichos; incluyendo poner la firma en las denuncias judiciales, y hacer los pedidos al delivery: llamar a eso “partidos” es, como mínimo, una licencia humorística.

Eso, sin contar que Carrió aliándose a macri terminó colándose ya saben por donde el “contrato moral”, y sus límites éticos se expandieron hasta bancar el blanqueo de familiares/testaferros presidenciales, y justificar los negociados (a.k.a. “conflictos de intereses”), porque “le mostraron los papeles y les creyó". Ni hablemos de los estropicios contra la república que la pitonisa justificó en todos estos años.

Y respecto de la UCR (que sí es un partido organizado como tal, con más de 100 años de existencia), habría que preguntarle a Malamud que tiene hoy de “progresista”, cuando -por ejemplo- en la persona de Gerardo Morales inauguró en Jujuy (laboratorio de ensayo para todo el país) la simpática costumbre de meter presos a sus opositores “para garantizar la gobernabilidad”; según lo justificó luego el que fuera presidente del partido y candidato radical en las PASO del 2015, Ernesto Sanz.

Los presuntos matices que plantea Malamud en realidad no existen, ni existieron nunca: lo que hubo mientras el peronismo gobernaba el país entre la caída de De La Rúa y el triunfo de Macri fueron disputas por los liderazgos electorales de la Argentina gorila, con matices que les permitían a cada uno mantener sus quioscos resignándose a perder, mientras el peronismo les sacaba las papas del fuego, y les aseguraba (a ellos y al conjunto de los argentinos) los garbanzos. Y un funcionamiento conjunto y coordinado en el Congreso durante más de 12 años (con contadísimas excepciones), sobre la base de una idea común: oponerse a todos los proyectos de los gobiernos de Néstor y Cristina, aunque ellos mismos los hubieran planteado antes, sobran los ejemplos.

Cuando en el 2015 vieron la posibilidad de volver al gobierno por la división del peronismo en el 2013, y en un país que -a diferencia del que dejan ellos cuando gobiernan- no se estaba incendiando, no lo dudaron y en un gesto de inteligencia armaron “Cambiemos”, acordando resolver en las PASO las disputas por el liderazgo de una coalición, que en los hechos nunca funcionó como tal: triunfante Macri por amplio margen en la interna primero, y por margen estrecho en el balotaje después, llegó al gobierno y ejerció el poder en plenitud; para delegarlo solo en el FMI luego, pero nunca compartirlo con los socios menores de “Cambiemos”. Y estos lo aceptaron, más allá de pucheritos circunstanciales.

Y lo hicieron por una razón muy sencilla: además de haberles ganado la interna en forma amplia, Macri era y es un representante directo de los dueños de la Argentina, que estuvo estos cuatro años “gobernada por sus propios dueños”. Por eso también nadie discutió en serio que fuera él el que volviera a encarnar la candidatura del antiperonismo, para obtener la reelección y cerrarle el paso al peronismo al gobierno, como vienen intentando desde 1945. Nadie al menos de los partidos socios del PRO, con muchas ganas, y por mucho tiempo.

Peronismo/antiperonismo sigue siendo la verdadera “grieta” de la sociedad argentina, a punto tal que los que llegaron al gobierno prometiendo “unir a los argentinos” terminaron gobernando echándole la culpa de todo a los 70 años de peronismo, y Macri planteó su campaña de reelección en términos de “ellos y nosotros”; sin que los radicales “progresistas” ni los lilitos “demócratas cristianos” que imagina Malamud dijeran nada al respecto, porque estaban y están de acuerdo.

La trampa conceptual de Malamud mostrando pluralismo donde no lo hay, es muy evidente: un engaño cazabobos para captar todo el espectro gorila posible que, en sus distintos pelajes, habita en la sociedad argentina, sin que se les escape ni un solo voto: todos y cada uno eran y son necesarios, para cerrarle el paso al retorno de la bestia negra de la política argentina.

Hemos dicho acá -y quedó corroborado el domingo- que la elección iba a funcionar bajo la dinámica de un balotaje atravesado por la lógica peronismo/antiperonismo, y eso hizo que el 40 % de la Argentina gorila se uniera detrás de Macri, como se hubiera unido detrás de cualquiera que pudiera ganarle al peronismo. Acaso sea eso lo que en realidad plantea Campanella: fundar de una buena y vez y para siempre el “Partido Gorila Argentino”, que evite nuevas fracturas del antiperonismo en el futuro.

Y “cualquiera” es eso, “cualquiera”: Carrió en 2007, Binner en 2011 o Macri en el 2015, pero nunca un peronista, a menos que cruce el Rubicón para aceptar ser recibido por el gorilaje, como hizo Pichetto. De allí que sea como mínimo apresurado conjeturar hoy sobre “liderazgos de la oposición”, y asignarle ya ese rol a Macri; aun cuando sea cierto que su figura concita adhesiones en el campo antiperonista, del tipo de las que Cristina obtiene en el peronismo, y en el más amplio campo nacional y popular.

En la dinámica de polarización construida en torno al dilema central de la política argentina desde 1945, el polo que se divide y disgrega, pierde, y el que logra unificarse, gana: pasó en 2007, 2011 y 2015, con distintos protagonistas personales y distintos ganadores y perdedores. De allí que el negocio para el peronismo (además de ser fiel a su esencia, como lo son ellos) sea mantenerlos divididos, para volver a ganarles, incluso más fácilmente. Y mantener la unidad, claro, pero bajo un programa concreto; que no puede ser otro que el del peronismo fundacional, adaptado a los tiempos que corren: como decía Néstor “unidad sí, pero no para bajar banderas”.

domingo, 7 de abril de 2019

AYUDA MEMORIA ELECTORAL


Aunque acaso muchos no se hayan enterado, el jueves pasado hubo una sesión especial de la Cámara de Diputados de la Nación, pedida por los distintos bloques de la oposición que lograron reunir el quórum para funcionar.

Lo que no lograron fueron los dos tercios de votos de los presentes para que los temas para los que se pidió la sesión fueran tratados sin despacho de comisión; despachos que no se pueden obtener porque el oficialismo controla las más estratégicas, y las tiene sin funcionar hace meses.

Los proyectos abarcaron los más variados temas, desde los tarifazos a los alquileres, pasando por la emergencia en violencia de género, la exención de Ganancias a los jubilados tras el fallo de la Corte; ninguno de los cuáles -está claro- el gobierno tiene interés en tratar.

Hubo tres votaciones: una primera para resolver la exención de Ganancias a los jubilados, que arrojó 130 votos a favor y 91 en contra. Luego otra que refirió a los proyectos para suspender los tarifazos y retrotraer los valores de las tarifas al año pasado, que contó con 120 votos a favor y 96 en contra. Recordemos que un proyecto igual sancionado el año pasado por el Congreso fue vetado por Macri.

Finalmente hubo una tercera votación que, entre otros temas y como da cuenta la imagen de apertura, refirió a las modificaciones al régimen de los alquileres, para favorecer a los inquilinos, reduciendo las comisiones de las inmobiliarias y poniendo algunos impuestos a cargo de los propietarios, entre otros cambios.

Este último punto en particular merece destacarse, porque acaso muchos lo hayan olvidado pero hace unos meses fue el propio Macri el que anunció públicamente que iba a enviar un proyecto sobre el tema, cosa que luego no hizo, y sus legisladores frenaron toda discusión sobre el tema en el Congreso.

Como este 28 los santafesinos vamos a ir a las PASO, nos pareció oportuno recordar como votaron los legisladores santafesinos los diferentes proyectos, en especial los del oficialismo nacional (“Cambiemos”), cuyos votos eran necesarios para llegar a los dos tercios, y poder tratar los proyectos sin despacho de comisión.

Tomando en cuenta las tres votaciones, los diputados de la UCR en “Cambiemos” Albor Cantard (el candidato de Corral a intendente de Santa Fe), Gonzalo Del Cerro y Hugo Marcucci votaron en contra, en todos los casos; y lo mismo hicieron los diputados del PRO Astrid Hummel, Lucas Incicco, Luciano Laspina y Carlos Núñez.

La diputada Lucila Lehmann de la Coalición Cívica votó en contra en los dos primeros casos (Ganancias y tarifas), y estuvo ausente en la tercera votación, que incluyó el tema de los alquileres. ¿En éste caso se ausentó porque ya está en vías de resolver el problema de la vivienda propia, a través del crédito de favor que consiguió que le otorgara el Banco Nación?

Y finalmente la diputada del PRO Gisela Scaglia votó en contra de la exención de Ganancias a los jubilados, y estuvo ausente en las otras dos votaciones. Acá pueden ver el acta de cada votación. 

Hace un tiempo todos ellos (los diputados de “Cambiemos”) votaron a favor la reforma previsional cambiando la fórmula de ajuste de los haberes de los jubilados y pensionados, de resultas de lo cual perdieron un 20 % de sus haberes frente a la inflación, el año pasado.

Datos importantes para tener en cuenta en estos tiempos, en los que los santafesinos estamos a nada de volver a votar: si no podés pagar las tarifas o el alquiler, o si sos jubilado o pensionado y no llegás a fin de mes, ya sabés a quien echarle la culpa, o en todo caso, a quien no votar.

viernes, 12 de octubre de 2018

EXTREMISMO POLÍTICO


¿Sorprende un poco ver a un caballero flemático como Federico Pinedo hablando de “extremismo político”, término tristemente célebre allá por los años 70’, y no precisamente bajo gobiernos democráticos? La verdad, no, porque muestra cabalmente cual es la idea real que tiene esta gente de como funciona el sistema político, y cuan cierto es que creen en valores como el pluralismo o la alternancia; con los que le pican el seso a la gente, cuando no gobiernan ellos.

Porque cuando gobiernan tienen pretensiones hegemónicas como cualquiera, y más también, e intentan sostenerlas incluso aunque gobiernen como el culo, y lo único que hagan bien son sus negocios. Y en primer lugar entre esas pretensiones hegemónicas, está la de crearse una oposición a su medida, o como diría Cristina, una “oposición de diseño”.

Que arranca por adentro de los bordes del propio oficialismo, donde Carrió cubre con sus quejas ampulosas el costado de la “crítica moral”, funcional al propósito de demostrar que “Cambiemos” es una coalición en serio, donde los socios están en un pie de igualdad y pueden tener diferentes puntos de vistas, que no alteran la estabilidad del conjunto. "Nuestra riqueza es la diversidad" es el latiguillo al que apelan para explicar que no son un cottolengo.

Así contienen al voto de la indignación moral selectiva, que barniza de ese modo su conservadurismo social y político, que quizás ahora y Bolsonaro mediante, se atrevan a ir blanqueando paulatinamente. Que en el fondo todo es una payasada lo sabe cualquiera que no sea un paparulo como el Gato Sylvestre, como quedó comprobado con el pedido de juicio político a Garavano. 

Después están los radicales, que tienen el papel de “estar afuera” del gobierno porque no participan de la toma de las decisiones más importantes (sobre todo en materia económica) para intentar esquivar pagar los costos por las decisiones más impopulares (o sea, casi todas), pero “estar adentro” para “arrimar ideas” para resolver los entuertos en los que se mete el propio gobierno; como pasó con la compensación a las distribuidoras de gas.

Claro que por lo general esas soluciones solo empeoran el problema (¿a quién le ocurre pensar que los radicales pueden aportar soluciones en materia ecobnómica?), pero esa es otra cuestión: los roles están bien definidos, y los que los juegan suponen que les reportan mutuos beneficios.

Luego viene la “oposición responsable” como Massa, Urtubey o Pichetto, que concuerda con el rumbo general del gobierno (e incluso a veces no tiene empacho en decirlo), pero tiene “matices”, y por eso “propone mejoras” para lo que es imposible de mejorar, como el presupuesto, el acuerdo con el FMI o los tarifazos, por poner algunos ejemplos. La misma que "celebra" las "marchas atrás" del gobierno, como Pichetto con la compensación a las distribuidoras de gas.

Esa “oposición” no solo es bienvenida y puesta como el ejemplo a seguir, sino reconocida como la única a la que el gobierno le reconoce entidad institucional, y legitimidad democrática: son los convocados a reunirse para dar -una vez más- la necesaria muestra de pluralismo, apertura y capacidad de diálogo, que disuada la idea de que el gobierno es una dictocracia, o una democradura.

El resto del arco político (en especial y sobre todo, el kirchnerismo) queda por fuera, y es el “extremismo”, porque comete el pecado imperdonable de cuestionar el programa del gobierno, y proponer otro rumbo diametralmente opuesto: anatemizar de ese modo lo que debiera ser normal en cualquier proceso democrático da una idea clara de los estrechos límites de las convicciones democráticas de nuestros repúblicos.

¿Y que se hace con el extremismo político? Se lo aísla como un “veneno social” propio de “personas envilecidas”, como propuso el presidente, con inspiración hitleriana. Pero como en democracia no se lo puede, lisa y llanamente, chupar para hacerlo desaparecer, se lo reduce a la categoría de delincuentes a ser perseguidos judicialmente, en una cacería en la que si hace falta dejar de lado toda forma de debido proceso, o respeto por las leyes y garantías constitucionales, se los deja, y listo.

Si se sabe separar la paja del trigo, y se presta atención a lo esencial más allá de las formas más o menos cuidadas del lenguaje, no es muy distinto de lo que hizo Bolsonaro en Brasil, aunque acá muchos se hagan los horrorizados con el tipo, desde el lugar hipócrita de la corrección política. Tuit relacionado:

jueves, 10 de mayo de 2018

LAS RATAS EMPIEZAN A ABANDONAR EL BANCO


Como es sabido, anoche la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que le pone un freno a los tarifazos consensuado entre los bloques opositores, con números contundentes 133 votos a favor contra 94 en contra, y 133 contra 90, en la votación en particular.

La imagen de apertura corresponde a la parte del acta que marca los ausentes al momento de votarse en general, y la de cierre a la de la votación en particular: como pueden ver, la mayoría de las ausencias correspondieron a diputados del interbloque "Cambiemos", casi en su totalidad de la Coalición Cívica; empezando por Carrió.

Que luego de votar la ley de su autoría con la cual resolvería el problema del precio del chivo en los supermercados se rajó, para ya no volver; y fue reemplazada en su banca por una gigantografía de cartón. 

Que al fin y al cabo, es más barata (no cobra sueldo ni canjea pasajes) y más tolerable, porque no hay que escucharla decir pelotudeces.

El raje fue la estrategia elegida por Carrió para que su tropa no tuviera que poner la caripela bancando los tarifazos, pensando que de ese modo no pagarán los costos políticos que paga el gobierno por sostenerlos, incluso al extremo de que Macri tenga que vetar la ley si el Senado también la aprueba.

Es decir entonces que pese a las públicas promesas de amor de Elisa para Mauricio, ya empieza a tomar distancia del desastre en ciernes, que no es otra cosa que la estrategia que siguió en su momento para despegarse del gobierno de De La Rúa, sin resultados: Carrió también fue alcanzada por la ola del "que se vayan todos" que le impedía a cualquier dirigente político conocido sentarse en un bar a tomar un café; de la que los rescató Néstor Kirchner reivindicando a la política ante los ojos de la sociedad, aunque jamás lo reconocerán.

Y esta vez cuando suceda de nuevo (porque todo indica que de algún modo u otro sucederá) no estará Kirchner para rescatarla, y se hundirá con el naufragio del Titanic, aunque crea que consiguió bote salvavidas huyendo oportunamente, como anoche.

Un síntoma más de la descomposición política del oficialismo, que así como se le bajan ratas del barco antes del naufragio, pesca algunos "apoyos tácticos" entre los gobernadores: ahí están las ausencias de los diputados santiagueños y misioneros (que de haber estado presentes y votar en contra le habrían propinado una derrota más contundente aun al oficialismo, que la que tuvo. 

Y también hubo gobernadores (en éste caso del PJ) que pusieron los huevos en dos canastas, apostando a dividir sus diputados entre el voto a favor del proyecto, y las ausencias funcionales al gobierno: ahí están los cordobeses de Schiaretti, por ejemplo.  


miércoles, 5 de octubre de 2011

POR QUEJAS, DIRIGIRSE AL SEÑOR CLETO


O sea, resolución 125, no sé si se acuerdan: retenciones móviles, voto no positivo y todo eso.

Suerte chicos, el hombre tiene tiempo libre, a lo mejor los recibe. 

sábado, 20 de agosto de 2011

QUE VUELVAN LOS CONTROLES DE ALCOHOLEMIA...



A ver: el trasfondo de todo esto es que todos los opositarados quieren desprenderse de los muertos (léase: candidatos presidenciales que oscilaron entre el 3,24 % de Carrió y el 12,17% de Ricardito), para poder salvar las chapitas de diputados que corren serio riesgo de perder.

O por lo menos eso creen ellos, ¿qué clase de tarado desecharía votar a la gordi para acabar metiendo la boletita de Patricia Bullrich?

Cierto es que el cerebro quemado que concibió la idea del grupo A (es decir la propia Bullrich) sabe de lo que está hablando en carne propia: debe renovar su banca, y con los números del domingo, la Coalición Cívica en la CABA podría obtener una banca; siempre y cuando logre superar con sus votos el 3 % del total del padrón que exige como piso el artículo 160 del Código Electoral; y está en el límite.

Por cierto: tremendo alarde de republicanismo y calidad institucional pretender cambiar las reglas de juego de un proceso electoral a mitad de camino, y cuando todavía no terminó.

¿Recuerdan cuando estos mismos tipos y tipas decían que el gobierno no podía enviar al Congreso la ley de medios después de las elecciones de junio del 2009 y antes de que cambiara la composición de las Cámaras, porque tenía que esperar que asuman los nuevos legisladores?

Y por entonces, la oposición no estaba unificada, ni había obtenido ningún candidato el 50,07 % como acaba de sacar Cristina.

Pero lo que la Pato en su embriaguez pasa por alto es que, aun suponiendo que lograse que el proyecto prospere en Diputados antes del 23 de octubre (lo cual es sumamente dudoso, como veremos), es difícil que pase por el Senado; y directamente imposible que Cristina no lo vete.

En Diputados no creemos que ni siquiera pase la instancia de las comisiones: los minibloques que ahora reportan a la candidatura de Binner (Lozano, Donda y cía.) no tendrán ningún interés en poner en riesgo sus bancas desprendiéndose de la boleta presidencial de Hermes; y lo mismo pasa con los peronistas federales que están pensando en pasarse al kirchnerismo el 22 de octubre, o con Rodríguez Saá que podría tener su propio bloquecito de diputados, pegados a sus números como candidato a presidente (de hecho, con su cosecha estaría sumando un senador por San Juan).

Ni hablar del PRO, donde Pinedo ya compitió el pasado domingo con boleta corta (sin fórmula presidencial) y no obtuvo una cosecha muy promisoria que digamos, en la mismísima CABA que reeligió a Macri con más del 64 % de los votos en la segunda vuelta.

Es decir que la arquitectura del hoy fenecido Grupo A está totalmente resquebrajada, y difícilmente se recomponga.

Pero lo peor de todo es que estos esperpentos, residuos de lo peor de la política argentina como Bullrich, siguen sin entender nada, y crean que con estas alquimias de bricollage electoral pueden obtener lo que no se supieron ganar haciendo política en serio: militando, construyendo organización en el territorio, convocando a la militancia, dejando de pasar tantas horas en los estudios de televisión.

Esperpentos que son todo lo que le queda a la furia autodestructiva de Carrió, junto a personajes semianalfabetos funcionales como Fernando Iglesias, o que entran a la política con asco a lo que todo eso implica; como Pablo Javkin, el inventor de la boleta única santafesina, que le debe haber soplado la idea a la Pato, basado en su propia experiencia.

Porque el domingo el sacó 14.000 votos más que Carrió, claro que no vayan a pensar que los dos los levantaron con pala, eh: 58.000 la pitonisa, contra 72.000 del cráneo de Javkin.

O sea la diferencia entre irse al Nacional B, o directamente a la Primera B Metropolitana. 

lunes, 20 de junio de 2011

COMO DIRÍA GERALDINHO...



O sea vieron la Coalición Cívica, no sé si la tienen, el partido que (al menos hasta hoy a la mañana) lideraba Carrió, la misma que dijo en el 2003 que verlo a Zaffaroni en lugar de Nazareno en la Corte era "un cuento de hadas", el mismo sí: ahora le pide el juicio político al tipo.

¿Y qué hizo Eugenio, se reunió con Magnetto a escondidas, como Lorenzetti?

¿Falló algún disparate sin fundamento jurídico, o se sospecha que lo coimeraron para favorecer a algún importante grupo económico en algún juicio relevante?

No, nada de eso: lo quieren enjuiciar porque sería amigo de Boudou (un crimen de lesa humanidad, parece) y estaría asesorando al gobierno en materia política para instaurar un gobierno parlamentario.

Algo sobre lo que -por otra parte- Zaffaroni viene hablando y escribiendo hace más o menos veinte años, en todas partes.

¿Y cómo lo supieron los dirigentes de la Coalición Cívica?

Porque lo dicen los medios, y porque varios analistas políticos lo sindicaron como probable candidato a vice de Cristina, algo que el propio juez de la Corte acaba de desmentir públicamente.

Tremenda seriedad republicana, eh; menos mal que esta gente esta siempre lista para defender a la República y sus instituciones, que si no, quien sabe donde iríamos a parar.