domingo, 26 de abril de 2026
The Lady Eve
Preston Sturges es uno de los grandes nombres del cine clásico americano. En otra película de él del mismo año, Sullivan´s Travels (1941) se menciona a Ernst Lubitsch y Frank Capra que estaban consagrados para 1941. Sturges entre 1940 y 1944 buscaría emularlos, haría sus mejores películas que lo inmortalizarían de golpe en la historia del séptimo arte americano. Fue uno de los guionistas precursores en convertir sus escritos en éxitos dentro de su propia dirección de cine. Tuvo mucho respaldo durante estos 5 años de gloria y popularidad porque venía de haberse labrado un nombre sólido en el teatro. La presente película es una comedia romántica, de verdad cómica y de verdad romántica, y también una screwball comedy donde hay golpes, caídas, torpezas, y mucho movimiento, mucha intensidad, en la palabra, en las acciones, presentando un dotado ritmo y una economía para narrar muchas cosas en un espacio de hora y media que es lo que los más grandes poseen. Es una película bastante sencilla, pero sumamente efectiva. Jean Harrington, Barbara Stanwyck con 34 años de edad y cerca de 15 años de experiencia como actriz, es una muchacha avispada, muy astuta y pícara, que viene de una familia de estafadores. Sabe que el hijo de un millonario de la cerveza, Charles Pike, Henry Fonda con 36 años de edad y 6 años de carrera como actor pero que ya había trabajado con Fritz Lang, William Wyler y John Ford, va a ir en el mismo crucero suyo. Junto con su padre planean sacar una buena cantidad de dinero de él. No obstante Jean se enamorará realmente de Charles, quien es un hombre de ciencia pero bastante inocente como persona. En el inicio dicen que no sabe tratar con las mujeres, que desconoce su proceder. Cuando recién está en el barco, todas las mujeres de alrededor lo ven como el mejor partido, guapo, muy educado y millonario. Charles no sabe como ignorarlas a todas, que no le quitan la mirada. Es así que Jean le pone literalmente cabe, así de lo más ordinaria, y le achaca haberle roto un taco, y que debe ayudarle llevándola a su recámara. En dicho lugar surge un coqueteo que maneja la muy "moderna" -éste cine maneja tremenda elegancia como buen cine clásico-, feminista en toda ley, Jean. Para esto Sturges muestra que estaba adelantado a su época, proponiendo una fémina muy independiente y muy segura de sí misma, por encima de los hombres, sin que sea difícil de tratar o caiga antipática. A pesar de ser muy aprovechada y tomarle el pelo a Charles, exhibe un halo de mujer simpática, carismática, cosa que es pura Barbara Stanwyck, donde no cabe duda que tenía una notoria personalidad avasalladora, por encima de su real belleza, pero se las ingeniaba con su cuerpo muy delgado y de pocas curvas para pasar por incluso sensual. En ésta película la que manda, la que hace prácticamente todo, es ella, la que genera las situaciones. Charles es un monigote en sus manos. Henry Fonda lo hace muy bien, como éste hombre ingenuo y que se deja llevar por Jean. En una cena se cae mil veces, se ensucia de manera atroz en múltiples oportunidades, como un gag. La esencia de la screwball comedy en ese sentido no se denota forzada, sino muy natural, además Sturges era terrible haciendo que sus protagonistas hagan el tonto. Fonda le da mucha dignidad a su personaje, aun cuando tiene mucho de bobo. Ante la trampa de la doble no llega a entender en pantalla de que va la burla del segundo encuentro. Jean para sus deseos enamora dos veces -hasta tres veces- a Charles que cae fácil redondito en sus encantos. Lo bueno que es cine amable y Jean finalmente no es una mala persona, más allá de sus antecedentes criminales, familiares y sus allegados. Hace ver que el dinero puede ser secundario para ella, mostrando que está en sí ser otro tipo de persona. Es una comedia en toda la palabra, es una propuesta que va de ligera, de alegre, que gusta a muchos y es una muy buena película. Tiene escenas dulces, románticas, muy conseguidas. El rato en el tren enumerando a los incontables amantes bromea con las convenciones de manera limpia y audaz. Jean no puede ser cruel porque está en realidad enamorada y eso cambia hasta al más reticente. Le duele mofarse de Charles, pero éste en mucho tradicional ni se da cuenta. Es una película feminista, pero de las que hace al público cómplice sin distinción de género. Sturges igualmente muestra que se adelanta un poco al futuro cuando en Sullivan´s Travels menciona que los afroamericanos merecen mayor igualdad que la que poseen para la época, enfocándolo desde una visión religiosa, si bien los emparenta con el trato a los presos. La aparición de Lady Eve Sidwich es una audacia formal de Sturges, porque como le responde Charles a su desconfiado guardaespaldas (William Demarest, cómico en sus refunfuños) sería un descaro venir así sin más, pero sólo basta engolar la voz. Esto habla de que la clase alta no parece marcar grandes diferencias. Esa parte agrega un chisme y sostiene el suceso muy bien. Pensaba previo a ello: ¿Cómo hará para no ser rechazada en la cena?, que se repite sin caer en la telenovela o la corrección política de hoy en día, aun tratando con el arribismo, las diferencias sociales y el background sexual. He ahí la grandeza del cine clásico y el dotado guion, la portentosa claridad y la inteligencia del director. La propuesta lleva mucha mención del relato bíblico de Adán y Eva, pero sin mucha parafernalia o trascendencia argumental, sino como sencilla comedia, alusiones ligeras. Jean le suelta una manzana en la cabeza al distraído Charles, cuando recién llega al barco, lo que parece un acto absurdo, pero que da a entender que ella hará lo que quiera con él. Sin embargo el amor lo salvará de ésta truhan. Igualmente Charles es un estudioso de la serpientes y hasta tiene una como mascota. El sobrenombre de Eva es otra mención, como quien dice, un dolor de cabeza. Así mismo representa seducción. Todo lo que invoca comer de la manzana.
lunes, 26 de enero de 2026
As Good as It Gets
Ésta es una de las mejores comedias románticas de la historia del cine y de la comedia en general. La dirige James L. Brooks. Los protagonistas del filme ganaron el Oscar, Jack Nicholson y Helen Hunt. Jack Nicholson es Melvin, un escritor que todo el tiempo dice cosas horribles sin filtro, que es un solitario por normalidad, aunque no es ningún outsider. Está lleno de tocs como no querer pisar las rayas del pavimento. Sigue muchas cábalas para sentirse seguro. Es un tipo difícil de tratar y ahí se inserta la comedia romántica. Un día faltará la mesera que siempre lo atiende y él irá en busca de ella para que simplemente regrese a servirle su comida y en el camino surgirá un romance improbable, de los llamados imposibles. La mesera no es cualquier mesera, sino como dice la madre es una mesera de Manhattan, reinventándose un enamoramiento típico americano. Se crea mucha originalidad con una historia muy próxima al público. Hacer comedias románticas es muy complicado, más allá de las apariencias, sobre todo en los tiempos modernos, muchos no quieren ser tiernos o dulces, no gustan ser románticos fácilmente. También porque muchas cosas han cambiado frente a lo tradicional por una parte en la actualidad. Se ha perdido cierta magia del enamoramiento. En un momento la protagonista, Carol (Hunt), llora frente a sentirse ayudada por un hombre, sin pedirle nada a cambio. Lo cual la tenía ensimismada, y al no tener esa carga, pero que ha sido solucionada más no abandonada, ha podido verse a sí misma y empezar a atenderse, sin que medie el narcisismo, sino todo de forma natural. Melvin no es una mala persona, pero es insoportable. Se enoja rápido, y dice cosas desagradables, pero no es físicamente violento, es más del tipo sarcástico. La violencia física le asusta. En una confrontación verbal, Melvin, quien es rechazado por la gente al no llevar filtro al hablar (se burla de los judíos, de los gays, de los afroamericanos, etc), dice que Carol lo ha hecho un mejor hombre. Le ha producido querer resolver su antisocialidad que lleva de diferentes procedencias. Melvin comete muchos errores donde hay mucho humor. Hunt pone caras muy divertidas además como respuesta a lo que dice, es buen complemento a la grandiosa plasticidad de Nicholson. Igualmente hace de, ésta mesera, alguien sencilla, pero inteligente, sin que se vea forzado. Ella muestra mucha belleza en su humildad. En varias ocasiones Melvin que podría verse de otra condición social (llega a llamar envidiosos a los quejones que tienen vidas arduas), parece un pretendiente con pocas posibilidades frente a lo que consigue crear Hunt y Brooks en pantalla, y es un logro interesante. Melvin a pesar de ser insoportable va haciendo méritos para que lo quieran y esto se consigue sin traicionar la personalidad que tiene, es decir, se siente auténtico. Melvin es una buena persona debajo de toda su superficie. En un momento la gente de su restaurante habitual aplauden/celebran que lo boten. Melvin muestra que está al tanto de todo, lo que implica mucha fortaleza emocional, mucha resiliencia. No es que se regodee en los defectos sino que sabe que le es difícil ser de otra manera. Incluso lo llega a decir, agotado de tratar de ser siempre atinado. La madre defiende al hombre y le dice a Carol que no hay novio perfecto, cuando ella se lo pone arduo a todos. Se oye (y está además argumentado) mejor que en Some like it hot (1959). Tras un estado de meditación Carol expresa que debajo de tanta torpeza ella ve ternura, ve verdadero romance, y esa es otra hazaña del tipo de comedia romántica que tenemos enfrente. Lo que tiene ésta película es que a diferencia de Melvin lo habitual lo dice de manera muy inteligente. No audaz, ni para la foto, sino de manera realmente inteligente y lo hace con una capacidad de claridad que solo los genios poseen. El filme sólo tiene un lapso sórdido cuando unos putos callejeros, que se les recluta como modelos, golpean al vecino gay, pintor, de Melvin, interpretado por Greg Kinnear que lo hace muy bien también. Esto sostiene de que la vida puede ser muy complicada, pero con cierta disposición, como la inspiración de la mente positiva aludiendo el arte como símil, se abren las puertas de la solución. La percepción es todo, aunque muchas veces no nos damos cuenta o nuestras emociones nos obnubilan. Nuevamente el filme exuda magia donde otros pecarían de empalagosos, cursis, de autoayuda básica. De todas maneras hay que hacer notar que el filme no teme ser un poquito cursi, pero no exagera, es lo mínimo si pretendes en realidad ser romántico o te das cuenta que eso quiere decir hacer (o querer ver) una comedia romántica. Melvin empieza a mostrarse bueno, noble, sensible, cuando le dan a cuidar de un perrito que solía odiar, a quien Melvin conquistará con pedazos de tocino (más americano imposible). Entabla un fuerte vínculo que llega a llorar por el perro y no puede creerlo ni él. Melvin le dice a un afroamericano, sé blanco, sé serio, hasta ahí llega su irreverencia, que suena a una critica a esa gente que cree ser auténtica porque dice cualquier cosa que le pasa por la mente. Melvin tiene que aprender a tratar/respetar/amar a la gente, no es fácil, si bien lo suyo no es producto del egocentrismo. Debe salir del yo (donde todos normalmente estamos). Carol también debe aprender a creer en los hombres y lo hace curiosamente con el ser humano más imposible, como indica el título. Es decir, las relaciones no son perfectas, uno construye la felicidad. Así mismo éste filme, de hace casi 30 años atrás, ha pavimentado el camino de la tolerancia a otras sexualidades, proponiendo un personaje gay sólido con Kinnear.
jueves, 8 de mayo de 2025
Simple Men
Ésta es una película que revisa la mirada afectiva de los hombres hacia las mujeres. Se dibujan hombres hasta desequilibrados, como el ex marido, pero los hermanos protagonistas son hombres que tratan bien a las mujeres, quieren enamorarse y ser correspondidos, hay un toque soft del director en cuanto a esto, sobre el prototipo del seductor, exhibiendo un seductor fiel y de buenos sentimientos. Es una película que promete acción literal, pero en realidad es sobre mucha cotidianidad, aunque hay un robo como apertura, sin embargo, sin ninguna violencia. Los hermanos protagonistas, Bill (Robert John Burke) y Dennis (Bill Sage), huyen de la ley. Dennis porque viaja con su hermano mayor, retroalimentándose mutuamente de aventura. Siguen la pista de su padre que es un especie de terrorista light. Después se dice que es ante todo un jugador de béisbol, como quien revela la verdadera esencia de las personas, tal quien vence para los entendidos la mala reputación, mostrando hombres rudos que son buenas personas. El padre es un revolucionario, explicado de manera muy general y funcional, y así es toda la película de Hal Hartley, de austeridad, sólo que no se siente, que la dimisula muy bien, que sabe manejarse a manera igual a como si se hinchara, y cumple con ese engrandecimiento, y se debe a que hay muy buena argumentación en todo el filme, llenando de información la propuesta, mediante unos diálogos muy sustanciales y dinámicos, que se meten dentro de algo por una parte teatral, como si hablaramos de una película shakespeariana. Hartley es intelectual y al mismo tiempo cool; alguien culto y a la par relajado. El filme va de seductores de mujeres bonitas, pero también inteligentes y amables; a ratos muy fuertes, pero empáticas, coherentes, sencillas. Está la rubia grande (Karen Sillas) y la morena delgada (Elina Lowensohn). Mujeres con personalidad e independientes (una es dueña de su propio restaurante y es granjera a medio tiempo; la otra le ayuda). Es un filme sutilmente elegante; de bajo presupuesto, pero cuidado. Se nota una obra hecha por alguien inteligente que sabe proponer personalidad sin gastar tanto, y sin fuegos artificiales ni grandes efectos, salvo ideas simpáticas como bailes rockeros en cafés a lo Banda Aparte (1964) o anhelos de aprender francés para obtener una cita. Es una película que habla de violencia, existen varios actos criminales, conflictos hasta políticos-sociales, disputas por mujeres, pero lo brutal está totalmente descartado, y no se le hecha en falta, lo cual es la virtud de su buena argumentación, de como propone y resuelve finalmente las cosas. Es una película que en realidad habla de parejas o seducciones románticas, de como se relacionan afectivamente hombres y mujeres, simples (por opción de aprendizaje, del que no deja de creer en el mundo), como invoca el título. Se mencionan mujeriegos, mujeres que se arriesgan por amor y se trata de apostar, jugársela para ganar. Algunas veces pierdes, te ataca la emotividad como al jefe de policía, pero finalmente llega lo que buscas.
sábado, 24 de febrero de 2024
Past Lives
martes, 28 de noviembre de 2023
Mad Love
sábado, 5 de agosto de 2023
Design for Living
viernes, 16 de junio de 2023
Frankie y Johnny
jueves, 6 de abril de 2023
Crónica de un amor efímero
martes, 31 de enero de 2023
Sundance 2023: Still y The Pod Generation
Still
Documental dirigido por David Guggenheim sobre la vida de Michael J. Fox, actor muy querido y que ha dado una saga de películas que todo el mundo adora como Volver al Futuro. Michael habla en primera persona, el filme pasa por su tamiz y nunca deja de ser interesante y al mismo tiempo atrapante. Conocemos como empezó hasta volverse muy famoso. Como siempre en todos con un comienzo que generaba muchas dudas sobre el futuro, sobre poder hacer una carrera como actor. Luego su esfuerzo -muy bien descrito en lo que nos cuenta específicamente de trabajar mucho y dormir poco- y entrar en una serie, Lazos familiares (1982-1989), y poder mostrar su talento cómico y un carisma como pocos, lo convirtieron en alguien valorado y pronto llegó el hito en su carrera, igualmente sin vislumbrar inicialmente lo que lograría con ello. Se pasa revista perfectamente resumido a su crecimiento como actor y un poco a su familia de origen; luego a la que formaría, con la que vemos compartir pero muy sencillamente. Esto se lleva con su actualidad, su enfermedad, el parkinson, donde vemos que se ahonda mucho más. Se le describe de pies a cabeza a través de su padecimiento y como está ahora. Queda precisa la frase que dice: No soy patético, ¡soy fuerte!, al poco rato que lo hemos observado caminar y caer al piso, cuando suele romperse muchos huesos. En lugar de verlo sufrir lo vemos optimista y positivo, aunque se diga mucho sutilmente y entendiendo que el dolor está siempre cerca por su enfermedad, una incurable y cada vez más ruda. El filme así mismo nos muestra, sutilmente, muchos miedos, y como Michael los ha abordado y los aborda como especie de retos (aunque lógicamente negándolos un poco en primera instancia), tal cual señala lo que lo define, esa fuerza que lo ha empujado a distinguirse. Es un filme que muestra, pero hasta cierto punto; deja ver las cosas, pero con un cierto manejo, cuidado. Presenciamos el peso de la personalidad exitosa con el sufrimiento de la enfermedad demasiado destructora, como dos fuerzas opuestas chocando violentamente, y surge justamente ésta persona que vemos hoy en día, el pasado pegado con el presente, aunque, claro está, es una persona de edad y experiencia y que en conjunto y ante algo tan doloroso y destructor viene a profundizar más, tal como valorar más el amor y lo mundano. Es un documental que otorga una segunda vida a Michael, como él se ve, como alguien fuerte; argumenta muy bien a ese respecto, y hace que el parkinson, como el propio Michael dice, pierda un poco frente a una personalidad arrolladora (expresando que aun es él), generando fuerza a otros, identificación. No solo pensemos en alguien privilegiado, que por lo mismo pudo estar devastado, sino alguien que propone verdadera empatía y que ayuda directamente -con donaciones a mayores investigaciones o difusión como vocero- a pelear una gran batalla.
The pod generation
jueves, 12 de enero de 2023
Mauvaise graine
Mauvaise graine (1934), es el debut como director del legendario Billy Wilder, codirigido con el húngaro Alexander Esway. Es una película francesa que mezcla noir con el espíritu campechano y alegre de la comedia romántica. Tiene 2 persecuciones en auto que son bastante buenas; pensemos que estamos en los años 30s. Las tomas de las persecuciones y la acción de la velocidad se dejan ver bastante bien, aun cuando los autos se mueven en línea -fila india- hasta el final, hasta simplemente detenerse en cierto orden en la primera persecución y en la segunda desembocar en el agua. En las persecuciones no hay impactos de auto, no hay rebases, ni pugna entre carrocerías, frenos estridentes ni nada de ello, pero no obstante lucen las persecuciones intensas, manejan buena tensión y poseen ingenio aun desde cierta sencillez formal. El filme nos muestra al hijo de un doctor, de un hombre de dinero, a un muchacho llamado Henri (Pierre Mignand), que está un poco descarriado y cuando su padre le quita su auto termina robando uno, todo para ir a ver a una chica. El hurto es propio de la rebeldía juvenil, pues el muchacho no es ningún matón o pandillero, es alguien bastante simple, punto de empatía natural aunque queda en mucho en lo funcional, pero éste filme adolece de algunas cosas que la experiencia completarían. A Wilder le faltarían solamente 10 años más para mostrar que su cine era especial. Aun así éste filme posee su encanto. No obstante hay cosas que pasan por muy anodinas, le falta espectáculo, le falta ponerle mítica gangsteril. La propuesta tiene la curiosidad de poner al mejor amigo de Henri como un chico con una obsesión medio TOC o cleptómana con las corbatas, que tiene audacia cuando pone en peligro a sus amigos, que pertenecen a una pandilla que roba autos, mecánicos que los transforman y los vuelven a vender. El jefe del grupo parece un matón de poca monta, lo cual es coherente con todo el producto, tiene un aire de cine austero si se quiere; no cine B porque no está plagado de defectos técnicos o exagerados en su narrativa, pero es de una cierta humildad creativa, si bien tiene sus ratos decentes estéticos. El momento donde la pareja protagonista yace en el camión con heno con un hermoso panorama de fondo, cuando Henri finalmente ha hallado a su otra mitad, interpretada por la famosa actriz francesa Danielle Darrieux que por entonces contaba con 17 años de edad y ya 3 años de actuación profesional, es una notable escena romántica. Más que un noir propiamente, parece más un drama light, el dilema de ser joven y poder hallarse en otra persona y de ahí poner empeño en salir adelante.
domingo, 20 de noviembre de 2022
Enamorada
Enamorada (1946), de Emilio "El Indio" Fernández, es una gran película, se puede decir que es una comedia romántica, a la mexicana, con la revolución mexicana de contexto y un general revolucionario, José Juan Reyes (Pedro Armendáriz), perdidamente enamorado de la hija de un aristócrata, de Beatriz Peñafiel (María Félix). José Juan es muy idealista y un revolucionario de pura cepa, además tiene de intelectual, es un tipo muy inteligente y muy justo, pero tampoco le tiembla la mano para fusilar a los enemigos de su revolución y enaltecer su ideología de justicia e igualdad social, pero una muchacha de porte, carácter y vanidad que lo rechaza y le tiene ojeriza lo pondrá en jaque con no poder conquistarla y padecer sus terribles desplantes que juegan a la broma de los golpes y las caídas, como con los fuegos artificiales. Éste general revolucionario domina un pueblo, empieza a ejercer su deber con su puesto y de pronto conoce a Beatriz que no le teme en absoluto y más bien lo reta constantemente, aun cuando José Juan le perdona la vida a su padre que también es altanero con los revolucionarios. Hay momentos donde José Juan define muy bien su lucha, como con el uso de la pintura y los reyes magos. En cierta circunstancia José Juan pierde la paciencia y la abofetea a ella y al mismo tiempo golpea al cura del pueblo, que es un viejo amigo suyo, también muy inteligente e idealista, al padre Rafael (Fernando Fernández). Pero esto lo lleva a redimirse más adelante y mostrar su calidad como ser humano en todo sentido, aun cuando él representa el poder absoluto y ésta aguantando a gente contraria a su revolución, pero así mismo el enamoramiento que plantea tiene que hacer que Beatriz aprenda a convivir con su ideología y ese es otro reto, aparte del carácter díscolo de ella y su ira natural hacia él. El filme es astuto y creíble, aun cuando el escenario de enamoramiento luce propio de la ficción y la libertad creativa, de la comedia romántica. Es una propuesta que diluye un poco lo revolucionario y da más cabida a la interacción del enamoramiento "imposible", que es el juego de éste subgénero, poner siempre las cosas complicadas. Ciertamente el general desde su humildad las tiene muy difícil, pero ese es el encanto de la propuesta. El Indio no sataniza ni a los revolucionarios ni a los aristócratas, si bien presenta una versión light de los revolucionarios (y es ahí donde se posa más). De la misma forma exhibe a un líder ideal, a alguien excepcional, en el general José Juan, pero digamos que se pone en el punto medio donde Beatriz, la representación de la élite, debe trabar conexión favorable con la revolución y un nuevo mañana para el país. No se irá a fusilar a todos los ricos, como reza el original estribillo revolucionario. La intervención con el cura también es bastante buena, hace de entrada que el general sea más suave y ya con Beatriz se humaniza bastante. Los soldados de José Juan lo entienden y lo respetan, lo admiran, y nunca hay descontento en el grupo, por lo que se mantiene una imagen de unidad detrás de cada acción del general enamorado, aun cuando puede parecer algo risible frente a la mujer que lo humilla, lo rechaza, pero en tono fresco y jocoso. La guerra queda bajo el concepto del amor como prioridad y ese es el talento del Indio, hacer la temática de la revolución muy accesible, aunque infaltablemente con un velo de cierta fantasía, donde hay rudeza notable también, como con el subalterno bien mexicano que hace el talentoso Miguel Inclán, y el mismo Pedro Armendáriz que es de mente abierta, pero también un tipo fiero. Esa ceja levantada en él es toda una expresión de estar pensando ir a la yugular, pero dentro de un ser racional, contenido, pero con fuerza interna. El filme manejará melancolía, propio del romance negado, y habrá gran maestría en todo el soltar del objeto amado. Pensemos que Beatriz se va a casar, con un gringo, aunque luce poca competencia en realidad, y su intervención es muy de quehacer ligero, que incluso pregunta tranquilo si el matrimonio está todavía en pie frente a saber de la pasión que siente el general, pero el meollo es la posición férrea de la dama, donde entra a tallar la canción "La Malagueña" que es muy precisa en lo que dice y es muy representativa con lo mexicano, con los mariachis y cantar de noche a la dama amada, hacia su balcón, despertándola en varios sentidos.
domingo, 13 de noviembre de 2022
María Candelaria (Xochimilco)
Perteneciente a la época de oro del cine mexicano y a uno de los más grandes directores de cine que ha tenido México, Emilio "El Indio" Fernández. Tiene a la famosa actriz mexicana Dolores del Rio como musa de Fernández, como María Candelaria, representación de la máxima belleza indígena y la mayor representante femenina de su país. Al mismo tiempo es representación de la belleza en general, como objeto de estudio. María Candelaria carga un estigma familiar, a su madre la mató todo el pueblo en que vive, en la demarcación de la capital mexicana de Xochimilco, por mujer pecadora, por mujer fácil, por mujer traidora a su gente y a su honra y costumbres, teniendo a la religión católica como muy pegada y dominante a su folclore y tradición. El pueblo estima mucho su honra y devoción religiosa, aun cuando paradójicamente ajustician a los pecadores. Como María es martirizada por su estigma se desprende una critica al fanatismo religioso y a la belleza emparentada con la vida lujuriosa y fácil lo cual es en gran parte injusto y arbitrario. La lujuria depende de los individuos, no de su belleza o la atracción que generan intrínsecamente, ni siquiera producto de su sensualidad natural, y María es una mujer muy honrada, muy tranquila, cero lujuriosa, muy humilde, pero tiene ese estigma familiar encima, que también se lee como envidia, celos de que los hombres la deseen y en especial que el tipo más prometedor del pueblo, Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz), se haya vuelto su pareja; y él también por ello tiene el rechazo de su gente. María sólo cuenta con Lorenzo, las mujeres la vigilan, no la dejan ni vender sus flores, todo esto acarrea infelicidad y pobreza, aun cuando la pareja es el ideal romántico entre ellos. Encima, el patrón del pueblo, un cowboy mexicano, un criollo, un terrateniente y dueño de casi todo en la zona deseaba, como todos, a María y como ella eligió a Lorenzo, él lo detesta y también quiere castigarlo(s) con su poder y dinero. Los actos de hombría, machismo, hasta salvajismo, y posesión sobre las mujeres que ejemplifica el patrón son otra muestra de la genialidad de ésta obra. Es un melodrama en toda majestuosidad, dentro del mundo indígena, tratado por Fernández con una delicadeza, belleza y sabiduría práctica y atrapante que es sumamente notable. Cuántos en Perú, país que se parece -aunque no somos iguales- al México indígena, quisieran tener la maestría para hacer cine del Indio Fernández. No solo tratar con lo indígena, sino hacerlo en el nivel de arte que él tiene en ese trayecto, y lo hace desde un cine amable y entretenido, y al mismo tiempo interesante. Lo indígena pasa por el uso de especie de canoas, vemos de ello mucho transporte en el río, incluso la pareja protagonista se ama a la luz de la luna en una escena hermosa llena de sentimiento. Hay mucho melodrama -asoma la enfermedad y la muerte, la desesperación- pero también mucho amor. Participamos de escenas de amor que calan tremendamente. Así mismo, tenemos en el mismo level de gloria escenas de melancolía, como cuando Lorenzo toca la flauta o va a la iglesia a pedirle paz a Dios. Se exhibe mucha interacción con la religión en distintos niveles. En un momento, en plena iglesia, María se molesta con la Virgen y enseguida emotiva le pide perdón, se da comprensión hacia la crueldad y el silencio de Dios. Éste es un filme triste, finalmente pasivo, y al mismo tiempo impone leyenda romántica, propone la redención al conocer la fatalidad y la injusticia de la historia que nos cuentan, guiada por un pintor que rompe con el lugar común y presenta una relación original con la historia. Aun cuando lo criollo puede ser brutal, con Don Damian (un talentoso y que se ve bien mexicano, Miguel Inclán), el patrón del pueblo; el pintor implica torpeza y no maldad, y se presenta un cierto halo de perdón en general o no se quiere meter a todos en la bolsa. El Indio Fernández luce sabio, luce muy enaltecedor de lo indígena, con un talento gigante en su retrato. Muestra también al pueblo como castigador, como cruel, pero dentro de cierta exageración de devoción, es decir pretender el bien -para la comunidad- pero que se halla equivocado. Siempre es notable ver matices en la humanidad, en colectividad no faltan, es parte de retratar con realismo, es difícil que el mal no exista de cierta manera en toda comunidad, así sea como advertencia o como tentación. Lo indígena también enfrenta la propia crueldad, y esa es la lección de la vida de María, un aprendizaje colectivo, porque aun ahí se ve que el cura también tiene culpa -su palabra tiene fuerza y respalda- y tiene de errado, aun cuando parece pura bondad, porque justifica la muerte de la madre de María y el proceder del pueblo. Todo esto tiene un lado muy campechano y también curioso, porque hoy en día puede leerse como políticamente incorrecto, pero es un buen retrato de nuestra imperfección natural y una gran ilustración del pueblo. La belleza como estigma de una mujer honrada, envidiada su hermosura por las demás mujeres, aunque aludiendo a la madre, como pretexto, es, sin duda, algo original de ver, o más pegado a lo clásico. Qué tal manera de auscultar la humanidad que tiene El Indio Fernández que también es guionista de sus filmes, dentro de una propuesta que está plagada de escenas maravillosas. La secuencia de la persecución del final no solo es impresionante visualmente sino inaudita, terrorífica a su modo, para cerrar éste melodrama maestro.
lunes, 7 de marzo de 2022
Los asesinos de la luna de miel
Aunque parezca curioso decirlo, porque éste es un filme de crímenes, de asesinos en serie, también es de romance y de amor, pero uno perverso. Los asesinos en serie de éste filme en verdad existieron y lo que veremos es justamente lo que hicieron y cómo fueron. Estos asesinos eran pareja, Marta Beck (Shirley Stoler) y Ray Fernandez (Tony Lo Bianco). Marta era una mujer gruesa y Ray sufría de cierta calvicie. Estos pequeños defectos se manejan sutilmente, no se exageran, pero están ahí como subtexto. Ray era de ascendencia española y había adoptado en la vida una posición de seductor, aunque seducía mujeres desesperadas por amor (y por casarse), mujeres mayores, viudas o solteronas; era un estafador, buscaba robarles el dinero. Marta era también una mujer desesperada; aquí en éste filme se tergiversa un poco sobre ella, no se habla de sus ex maridos e hijos. Marta por medio de su mejor amiga, interpretada por Doris Roberts, la recordada madre de Raymond de la popular serie Everybody loves Raymond, en un papel breve, la pone en unas citas del periódico y así llega Ray a su vida. Marta es enfermera y vive con su madre. No se trabaja mucho éste flechazo tan radical, pero el estafador Ray se enamora perdidamente de Marta, aunque le mentirá muchas veces y la manipulará hasta el cansancio con el amor apasionado y ciego que sentirá ella por él, de quien se dice que en la vida real lo veía similar físicamente a Charles Boyer. Ray aun es un pequeño estafador, cuando conoce a una de pocas pulgas Marta. Juntos será un cataclismo, movilizado en mucho por los celos de ella al verlo tener relaciones con sus nuevas esposas a estafar. Entonces iban por el pedigrí de Ray, embaucar mujeres mayores, yendo hacia el horror, que incluye a un menor y un martillo. Tres mujeres sufrirán de su crueldad, donde participan algunas actuaciones levemente cómicas de tres actrices que no eran luminarias de la actuación pero otorgan personalidad al filme, que tiene un toque de terror en los asesinatos, hay suspenso y se siente incomodidad en algunos ratos. Tiene de retrato duro que puede sentirse paliado con cierta exageración en el morir como quedar con la lengua afuera -que llega a verse moverse un poquito después de la muerte- o con pegar alaridos y en un obvio nerviosismo mostrar excusas tontas en medio del miedo de saberse en peligro de muerte. Las tres actrices tienen acentos marcados -parecen del sur- y una llaneza que puede mostrar la despreocupación de la personalidad que otorga la edad, dígase en franco ligera vulgaridad, pero que juega con cierta comicidad, aunada a un relajo de cine B. La interacción con éstas mujeres dan pie a un filme con personalidad propia, manejan encanto cinematográfico y varias emociones encontradas, miedo con algo de ligereza. Suma bastante lo que hacen las tres actrices noveles. Mary Jane Higby, que en su personaje es solo aparentemente sagaz, pero muy rica en su escenificación, es la mejor de las tres; Marilyn Chris hace otra actuación muy curiosa, y fue la única de las tres que llegó a hacer carrera en el cine aunque sencilla; y por último tenemos a Kip McArdle. La pareja protagonista, tanto Tony Lo Bianco como Shirley Stoler hicieron carrera profesional como actores (Tony sigue vivo y está activo), y aunque no fueron estrellas -no obstante el presente filme es de culto- fueron participes de la gloria de algunos filmes celebres en donde participaron de secundarios. En el filme hay mucha (buena) actuación, Ray fuma cigarrillos sofisticados, Marta come abundantes trufas de chocolate arrojada en la cama. Mientras estafan se dan tiempo para tener sexo, son bien activos en el asunto, si bien todo muy cuidado, muy clásico en ello. Hay escenas bien trabajadas, como la del ahogamiento, en fuera de campo y con la sugerencia del sonido, o cuando pegan de pícaros. Presenciamos enojos y emociones muy sentidas en Marta, ella es muy emotiva, aunque al mismo tiempo es muy cruel, por tratar de agradar a Ray a toda costa. Ella tenía igualmente un lado abiertamente desagradable, y Ray no quería enojar a su compinche, pero era también como un matrimonio y había amor, aunque en condiciones atípicas. Manejaban mucha tensión, aunque no eran gente común, eran gente tocada, muy extraña. Ray denota ciertamente amarla, hay muchas demostraciones en el filme -hasta leerle una carta de amor-, aunque a su modo. También como buen estafador luce simpático, dentro de su performance de galán latino, y necesitado, que puede dejar dudas de sus verdaderos sentimientos. No obstante ella era su doble perverso, sórdido, capaz de lo impensable, y él sentía que la controlaba -al monstruo en el espejo-, había poder ahí y completarse. En ella era sentirse correspondida, a pesar de todo, la lógica incluida; hay muchos ratos que él parece más débil y ella más salvaje, más inconsciente. No se puede negar que había un romance y eso lo hace un cine algo extraño -es sin duda un filme outsider- y a la vez atractivo como arte, así como fue un romance con la corrupción, fueron dos ratas que se complementaron. Es una obra llevada al desembarazo de lo suntuoso -más que verlo como imperfección-, es un filme descarnado en buena parte, pero virtuoso y con personalidad. Es el único filme que dirigió Leonard Kastle y además guionizó y esto le bastó para entrar al panteón de la inmortalidad.
lunes, 28 de febrero de 2022
Licorice Pizza
Paul Thomas Anderson no es un director fácil, del todo complaciente. Tiene un cine amable en gran parte sí es cierto, pero no convencional. Siempre presenta algunos elementos extraños, pero desde cierta discreción, aunque también puede ser intenso. Puede que muchos no lo noten así. Lo suyo es cine arte con personalidad, aunque sacrifica agradar por completo. Es un director que no es pop convencional, pero tiene de pop y de muy americano. Éste es un retrato de gente joven creciendo, anclado a lugares comunes americanos, pero desde la memoria y biografía de un Paul Thomas Anderson que tiene de tipo curioso, medio especial también. Su cine es sensible, humano, pero con su distinción; es así que mezcla lugar empático con un lugar más de personalidad tradicional y quizá menos atractivo para mucha gente. Plasma empatía general (de hoy en día), como cuando pone el ejemplo del novio gay maltrato por el político, para hacer reflexionar a la protagonista, Alana (Alana Haim), de cómo se viene comportando con Gary (Cooper Hoffman), que es todo el metraje que veremos -aunque hay una justificación-; y algo personal, como con ese despelote en la cena con la familia de Alana -que es la verdadera familia de Haim- y ese novio haciendo de judío original, hippies los llamarían algunos. Ahí queda claro que ser judío es irrenunciable, cójase la religión. Esto puede sonar autoritario, pero esto se percibe como una opinión, aunque también quizá propio de cierta extravagancia artística. El filme es una comedia romántica, con un chico de 15 años lleno de encanto, emprendimiento y atrevimiento, pero desde un chico simpático por personalidad (más común físicamente), pero que puede mostrar imperfección, persiguiendo a una chica de 25 -llena de personalidad; su belleza atípica es secundaria- que lo rechaza por menor de edad, pero que entiende que éste chico le gusta e intuye que él es esa otra mitad de su vida, pero no se puede permitir aceptarlo del todo. Gary no se hace problemas, sufre un poco, pero sigue adelante, aunque no deja nunca de estar cerca de Alana. Los emprendimientos y afinidades los mantienen unidos, como con el trabajo de las camas de agua, que tiene un quehacer cinematográfico sólido trabajando diferentes formas del erotismo, hasta la ironía con ello. Es notable la actuación sensual pero cuidada de una joven morena vendedora de las camas de agua. También es curioso ver al papá de Leonardo DiCaprio haciendo del dueño de ésta empresa de camas, pero George DiCaprio también tiene de showman, en éste su debut como actor, debut también de la pareja protagonista, pero que llevan la actuación en la sangre. Cooper porque es el hijo del querido Philip Seymour Hoffman y Alana porque desde muy joven pertenece a una banda de música compuesta por ella y sus dos hermanas. El filme posee recuerdos curiosos si se quiere, refiriéndome a las aventuras de la pareja. Uno de éstos es cuando vandalizan un auto y se acaba la gasolina del camión de delivery de las camas que manejan y en retroceso peligroso buscan escapar. Hay dos personajes secundarios muy atractivos en particular en el filme. Uno lo interpreta Sean Penn, a quien se le puede criticar de todo, menos de no tener talento como actor; hace un papel breve inspirado en William Holden, un hombre de acción, y llena esos zapatos completamente, cuando no parece fácil. Éste produce una escena romántica donde Gary corre a recoger a su amada -en su mente no hay más ahí que ella-, gesto sano que jamás pasará de época. Correr en ésta propuesta es objeto de transición, de crecimiento. El otro personaje curioso lo interpreta Bradley Cooper como Jon Peters; en la vida real, peluquero convertido en productor y pareja de Barbra Streisand de quien aprendió; en el filme es un mujeriego y tipo violento y medio loco.
sábado, 19 de febrero de 2022
Vértigo
Éste filme es de los más populares y celebrados oficialmente del séptimo arte. Muchos lo consideran, antes más quizá, el filme número 1 de todo el cine. Hitchcock fue un director de muchas obras maestras, pero éste filme suelen destacarlo en particular, adaptación de una novela negra del francés Pierre Boileau. Es una propuesta que puede leerse como relato de terror, pero a media hora de terminar se define como cine negro por la puerta grande o con alevosía, una historia de crimen. Es un thriller psicológico, juega con la locura al tiempo que es una historia de fantasmas, de posesiones e inducción al suicidio. Finalmente todo queda como un plan perfecto, el asesinato perfecto. Es una historia de amor también, muchos la ven como de necrofilia o atraviesa esto sutilmente como perversa fantasía sexual. El protagonista, John Ferguson (el legendario James Stewart), se enamora con pasión, con furia, convencido de haber hallado a su otra mitad. A él no le importa meterse con una mujer casada, ni pareja de alguien de confianza, la necrofilia tampoco parece asustarle, lo suyo es obsesivo. Es un filme que puede leerse un poquitín machista, haciendo de una mujer semejante a otra (copiándola), ideal en la mente de John, pero también es su subconsciente que está buscando respuestas y curas, como a su fobia con la altura que va de la mano con la propia locura tras el sentido de culpa y debilidad de no poder haber salvado al objeto de amor absoluto, se trata entonces de una reconstrucción del alma. Es así que todo conduce a recrear el momento clave de la historia. Puede leerse que esto implica cierta perversidad, pero también es una investigación trunca que un detective por naturaleza -frustrado en ese ámbito también- está administrando cerrar. Todo pasa porque John, alias Scottie, halle la luz, su tranquilidad profesional y su sanación emocional. Aunque se plantea un accidente, y también un final rápido y de efecto a lo Hitch, se entiende tener cerca recurrentemente a una mala mujer, un asunto que va en varias sub-tramas, si bien alguna por meterse con criminales habiendo elipsis al respecto. Así mismo la mujer española parece haber sido infiel, denota otro juego de espejos. Tenemos entre manos una trama que hace uso del doble, del que no puede despegarse de la imagen preconcebida, quiere decir que hay un destino que no suelta a ésta mujer que interpreta Kim Novak, un objeto de adoración, pero también maldito, aun cuando hay belleza y un aura de sofisticación y actos de bondad y sensibilidad de su parte. No obstante no falta cierta vulgaridad, como deja ver el aspecto en cierta manera de Judy, mientras lo español puede que juegue con el cliché de lujuria. Así mismo Scottie es un tipo destinado a sufrir. El crimen parece pagar. Paradójicamente amar se siente como un error que deviene en fatalidad. Es el mal el que hace de las suyas, como buen cuento de terror, aunque no pueden o no suelen faltar las soluciones. La mujer perfecta en el relato es la amiga, Marjorie, pero es Madeleine y la española las escogidas y con ellas la tragedia. Es la eterna elección de las pasiones, por lo que uno cree aburrido o más convencional, también parte clásica del noir y de la novela en general, la atracción por el pecado. Pertenece a la obra romántica, de aire gótico, aunque se ubica en lo urbano, frente al imponente puente Golden Gate. Como crimen perfecto se oye algo fantástico, pero finalmente suena aceptable. Dicho desde una lectura sencilla, hacer películas se puede decir, tomando específicamente de parámetro ésta película, es meterle literalmente rollo, un poquito de poesía -mucha amabilidad- y otro de mítica -trabajar detalles como la forma de llevar el cabello-. Es así que Hitch propone el éxito con un estilo comercial-exagerado (a su manera), con ideas ligeras, cine de masas pues, aunque los académicos fieles al pensamiento de Truffaut lo tomaron más que en serio. Truffaut fue defensor del cine comercial por encima del cine intelectual, de donde se puede entender tanto respaldo por Vértigo (1958), a diferencia de Godard, que después de tocar el éxito éste dominaría su quehacer cinematográfico, sería el sentido de su cine. Godard, incluso, priorizaría la política por encima del cine (como arte) donde rompería con Truffaut y dejaría de hacer obras maestras como Alphaville (1965), donde justamente hace arte con mayúsculas, que contiene política, un logro mayor a todo lo demás suyo. Truffaut, en su visión, llamó a un cine, de qualité (o esnob), que no era tampoco radicalmente distinto al que apoyó, pero suena lógico lo que hizo, porque sus obras en general denotan cierta imperfección, si bien no llegan a casos graves. Lo denominó de qualité por hallarlo más cuadriculado, menos vitalista, quizá más formal, más cuidado, con más recursos. Dicho como un hecho, no le fue difícil imponerse. La reconstrucción física de la obsesión es rauda pero es parte del estilo del director de como cerraba muchas veces sus películas. Vértigo tiene una explicación llamémosle decente, aunque coquetea con lo ridículo, una explicación de esas impresionantes o espectaculares, cosa que ciertamente Hitchcock defendía de su cine, de manera abierta, de donde tuvo detractores inicialmente. Las caídas lucen realmente brutales, son terror del bueno, y curiosamente desde lo clásico, lo cuidado, lo delicado. Ésta propuesta es una buena historia de terror que se convierte en cine negro, psicología que gira hacia la practicidad, entretenimiento de nivel, popularidad a la vena, como era lo que hacia uno de los grandes directores del séptimo arte.
sábado, 5 de febrero de 2022
El velo pintado
Ésta obra no es una película de cinefilia hardcore, tampoco es una película espectacular de Hollywood, pero es una película apreciada y querida por cierto público, está bien valorada dentro de un público amplio y más que seguro especialmente romántico. En mí ocupa un lugar destacado si se quiere dentro de ese grupo de películas que se han marcado en mi memoria "temprana", en medio del proceso de la construcción de la propia cinefilia, aun cuando no es el tipo de película de la que uno suele usar para jactarse de entendido, encima es una de cariz sensible. Cuando la vi por primera vez fue por pura casualidad, sin saber de ella en absoluto, fue para pasar el rato y terminó agradándome mucho y hoy vengo a celebrar. La he vuelto a ver recientemente y sigue intacto el sentimiento hacia ésta; me sigue gustando y la sigo respetando. No pertenece a un director consagrado, es uno más bien discreto, pero en la presente luce muy competente, el americano John Curran, producida por la pareja protagonista, por Naomi Watts y Edward Norton. Se basa en la novela del célebre escritor británico W. Somerset Maugham y está escrita a comienzos de los 20s, donde se contextualiza el filme además. Maugham es de otra época y concepción, pero se puede ver en él una cierta mirada visionaria. Éste filme del 2006 tiene guion a cargo del americano Ron Nyswaner. El velo pintado propone una mejor humanidad, más completa. Se conjugan ideas feministas y se destierran pensamientos de colonialismo e imperialismo (británico). Conocer la trama es asistir a una venganza y castigo hacia una mujer, por ser infiel, por ser banal, por ser irreflexiva, por romper el corazón de una buena persona digamos, alguien que moría por uno, pero en seco también suena machista, apuntando al gran golpe que más allá de lo normal o de hoy en día -aunque igual, traición es traición- significaba una infidelidad para la época y como ésta mujer merecería siguiendo esa estela éste castigo; no suena ciertamente una típica historia romántica pero he ahí su ingenio porque de ésta manera trasciende. La historia en sí intenta ser moderna y compleja, argumenta sobre ésta infidelidad, atribuye algo de culpa al marido, y aunque recriminable justifica de cierta manera ésta acción; lo hace con inteligencia, con coherencia. Kitty (Watts) admite humildemente haber sido vulgar, haber caído en un endiosamiento y sobredimensión, y ser apremiada a casarse por su familia, se ve también que antes era otra persona, ciertamente era una socialité. A pesar del castigo, éste viaje peligroso y tentador de muerte a una terrible epidemia de cólera, se llega a comprender que ha valido la pena, contra la noción natural de ello. Pero en éste castigo entra a tallar la superación personal, el autoconocimiento, el perdón, el conocer al otro, el dejar la noción de privilegio -colindante con el colonialismo y ver a los nacionalistas luchar por una nueva China-. Los nacionalistas son retratados dentro de cierta diversidad, no es mucho tampoco pero existe y es una virtud; el jefe de la policía es probo y coherente, aun enojado con los británicos, pero abierto a tratar el tema, mientras mucha gente -especialmente los jóvenes- son violentos, no controlan su fastidio, resentimiento y furia. Hay un trabajo de acercamiento entre Kitty y Walter (Norton) muy bueno, bien trabajado, que se siente verosímil, logrado, uno realmente cree que puede aflorar verdadero romance en la historia, ese amor prometido a la fe del silencioso y noble pero humano e imperfecto protagonista, aun cuando la presencia de Charlie Townsend (Liev Schreiber, curiosamente esposo ya de Watts) es una fuerte espina en cualquier corazón, pero he ahí la modernidad del relato. El sacrifico será mayor después, pero nuevamente aflorará tremenda madurez, un acto grande de perdón y un halo romántico auténtico -a pesar de cierta crueldad de ambas partes o, mejor, quizá por esto-, que hacen del filme muy recomendable en el ámbito de los filmes sensibles. La epidemia del cólera se vive por una parte como aventura y cierta tensión -también con una cuota de realismo, aunque bajo un toque clásico, cuidado-, dentro de un contexto curioso -China, no hoy, aquí se ve un poquitín exótica-, pero elaborado desde una notable "normalidad", inmerso en la naturalidad, notando que el filme sopla mucho como el viento, sin estridencia, sino manifiesta los sucesos con tranquilidad, hasta lo desagradable. Por todo es un filme valioso, no de los que se suelen celebrar como escritura intelectual, pero que bien amerita nuestro eclecticismo y memoria.
miércoles, 24 de marzo de 2021
The souvenir
En un momento se dice en la película, en conversaciones entre universitarios que estudian cine y actores jóvenes, que la nueva ola francesa rompió con todo precedente e impuso la no reglas en hacer cine, es decir, en algo en especifico, que algo formal puede ser bastante contemporáneo, y tal cual es éste filme de la británica Joanna Hogg; es un filme por una parte bien inglés y por otra ultra moderno, que traducido sería, también, por otra parte, no muy inglés, muy libre y osado digamos, en cierto punto. La protagonista, Julie (Honor Swinton Byrne), tiene amigos de espíritu rebelde y frescos, y otros muy serios, muy ingleses. Ahí entra a tallar un nuevo novio, el que será el amor de su vida, aunque a ella se le ve medio superada y fría. Entra a tallar Anthony (Tom Burke), un tipo que parece muy formal, pero que no es lo que aparenta ser, aunque tiene tremendo ego y es algo sobrado, como él mismo dice hay que ser, en lugar de simplemente digno. La relación tiene grandes momentos, hay conversaciones muy inteligentes e interesantes. Hay sensualidad, sin exagerar, aun cuando Honor no es que sea una mujer muy erótica o sensual. La elección de la hija de Tilda Swinton, Honor, es muy acertada, tiene una sobriedad muy bien llevada, precisa en el papel. No es que sea una persona imponente, su personaje mismo en un momento dice ser una persona promedio, a lo que Anthony refuta y la llama una freak, alguien especial aunque a su modo, cosa que sería más un elogio aunque atípico. Así es Anthony, hay cierta perversión, astucia, en su hablar refinado. Pero él oculta una cierta esencia vulgar, donde arranca la tragedia y la historia de amor maldito. El filme tiene una dimensión más, que es que Julie prepara un filme (metacine), va a convertirse en directora de cine. Ésta parte agrega como va pensando su propuesta, desde el argumento, el sentimiento, las emociones, el interior, la profundidad, la verdad y el realismo de la película en ciernes, lo cual agrega una conceptualización interesante, bien expuesta dentro del conjunto. No es como suelen argüir algunos, o los que creen que es lo más interesante por antonomasia, interesados más en tecnicismos, en el aparato literal de construcción de una película, como tomas, ángulos, sonidos o luz por mencionar algunas cosas. Se expone la conceptualización de un filme de manera atractiva. Se piensa de cierta manera en la narrativa y suena bien. No es lo único para estudiar y analizar, pero se expone de gran valor en ésta propuesta, y muy bien. El detallismo es visto más como alma que como armazón. Igualmente es interesante cuando Anthony dice que le gusta la piel blanca de Julie, se suele pensar actualmente en el cine en todos menos en los caucásicos, y está bien por un lado, el resto han sido como menos tratados o relegados, pero debería haber espacio para absolutamente todos hoy en día, y no forzar tampoco el querer ser cool o muy moderno. En éste filme hay cabida para todos, pero como que es una historia íntima, de amor y tragedia, aun cuando se dice de cierto interés político y social como prioridad que en realidad se percibe muy secundario o hasta accesorio. Richard Ayoade, actor de color, tiene un pequeño gran papel, como el revelador de lo que se viene, del secreto de Anthony, y tiene de paso algunos comentarios audaces de cine. En el filme se dice que ser honesto y auténtico no es muy importante, que cualquiera puede serlo, no se dice mucho, pero ésta máxima aunque desde luego discutible, de la manera que se dice suena intrépido, así en la tanta llaneza y simplicidad, pero depende del ámbito. Por todo es un filme que a ratos se pone original -va y viene- y tiene su constante pequeña novedad, aun cuando la tragedia en sí no es tampoco de otro mundo, pero su recreación de esto al menos es más que decente.
viernes, 11 de diciembre de 2020
Spring Blossom (Seize printemps)
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Habit