domingo, 10 de mayo de 2026
La voie lactée
Es una película francesa perteneciente al español Luis Buñuel, coguionista junto al célebre guionista francés Jean Claude Carriere con quien Buñuel trabajó en varias películas. Buñuel fue ateo y aquí lo deja ver muy claro. Es una película que se basa en manuscritos herejes, que discuten el catolicismo -cristianismo. Al final se lee que no se basa en la imaginación del director, sino todo tiene un soporte antiguo sobre gente que pensaba distinto en el tiempo a la iglesia católica e incluso del propio Jesús. Es una propuesta que si uno le presta atención se deja ver, aun cuando en primera instancia parece algo inaccesible. Pero finalmente es comprensible por sí misma, sin que uno tenga que apelar al material directo histórico del guion, si bien conocerlo puede resultar más interesante. Es una película que juega con los tiempos. Se alude que uno de los protagonistas suele divagar, como cuando imagina el fusilamiento del Papa por revolucionarios. Pero hay en general como pequeños flashbacks históricos. Al mismo tiempo hay algunos momentos surrealistas donde el pasado pasa directamente al presente o se cruzan personajes de otras épocas. La trama tiene como guía a dos vagabundos, que van desde Francia a España caminando o haciendo autostop, hasta Santiago de Compostela. Son Pierre (Paul Frankeur, con 64 años) y Jean (Laurent Terzieff, con 34 años). Es una película que al no conocer sus referencias especificas se puede hacer más arduo de coger, pero he ahí el trabajo de Buñuel para dejarse entender también, como llega a suceder. La propuesta habla de otros profetas, de sectas, de pensadores apócrifos, de otras filosofías, de otras creencias. El ateísmo propuesto medio que no se explica porque Jesús se volvió tan popular frente a la gran cantidad de profetas que existieron en su época. El filme también ironiza bastante, tiene de sátira, es en buena parte una comedia, como cuando dice en broma que resulta imposible ser ateo habiendo comprendido la palabra de Dios, pero en realidad la critica va más al ser humano que a Dios mismo donde abre cierta posibilidad aun para el más duro de poder llegar a creer cuando nos habla al corazón más que a la razón -sumado el rechazo/desconfianza por la ciencia y el miedo a la tecnología, como quien dice el autodestructivo apocalipsis tecnológico-. De ésta manera critica el dogma cristiano y las acciones católicas por la (lógica) intervención (terrenal) del pensamiento de los hombres y hacia ellos va el peso de su ateísmo. Todo lo discute, todo lo pone en duda, amparado en los argumentos de los herejes. Al mismo tiempo da a entender que la iglesia fue una especie de dictadura y que esto produjo muchas ejecuciones para que el dogma pueda gobernar. Buñuel lo representa irónicamente con la lectura de unas niñas inocentes en una actuación de pueblito. Ésta obra también tiene de narrador de cuentos, como cuando otros se tornan guías del filme y caen en una posada y se plantea cierta historia de terror clásica, como de vampiros, incluso con cierta pequeña extravagancia como esconder el candelabro/mechero en el ropero -que puede producir un incendio- o que aparezcan mágicamente personas al lado de los cazadores que han tomado los cuartos y que aluden ser parejas sexuales y ahí hay otra tanda de ironía. Es una película llena de detalles, de mucho humor sutil, pero que además lleva bromas abiertas, más gruesas, como con el jefe del restaurante argumentando sobre su devoción y fe inquebrantable pero yace bien enfrascado en las diferencias sociales, en su indiferencia social, o con un loco del que descubrimos que se hace pasar por cura cuando se lo llevan unos enfermeros de pronto como si se dijera que todos ellos están locos. No abran la puerta por nada del mundo una vez que me vaya, dice el posadero. Y aparece como ironía un cura hablando contra la liberalidad sexual, detrás de la puerta. En otra historia se muestra el aquelarre sexual de una secta. Ésta liberalidad sexual yace muy presente como punto que se discute del cristianismo, aludiendo incluso la esencia de la Virgen María, luego de que ella se haga presente como milagro en la road movie, en la historia de unos cazadores que parecen aludir indirectamente la guerra civil española y la guardia de Franco. Buñuel nunca deja de ser mordaz contra el cristianismo, aunque lo hace con cierta inteligencia, al tiempo que se posiciona dentro de una postura marcada, tras una enumeración de críticas negativas. Es una road movie y van apareciendo las historias de herejía. Es una película donde los argumentos no yacen exhaustivos en pantalla. Las historias se oyen ligeras, no pretenden una intelectualidad desbordada, pero se le puede atribuir de filme intelectual, más que uno que vaya a entretener a muchos. En ese sentido es una obra curiosa, de cierto valor, pero no una gran película, narrativamente hablando. El filme puede ser algo inexpugnable, pero no todo lo que se dice resulta genial. Hay varias bromas simplonas o sin mucha gracia, como cuando bajan del auto a los vagabundos cuando sin darse cuenta ponen en duda el haberse chocado con un niño santo; o así mismo se percibe un duelo de espadas, por argumentaciones divisivas del mismo catolicismo. Se menciona hasta a un hombre fundador haciendo un especie de mea culpa. El don de la claridad dentro del ser inteligente es de admirar, pero eso no desdice que las películas difíciles (sólidas en sus argumentaciones) son siempre interesantes así como la intelectualidad sostenible (con arte) en el cine es sinónimo del mismo atractivo. La propuesta tiene en el reparto a varios actores franceses famosos, como Alain Cuny que da las pautas para el nacimiento de otro profeta -donde muchas historias biográficas se parecen entre sí, como a Jesús- y esto viene a suceder con una prostituta en una noche de juerga moderna, en un cruce de tiempos. La prostituta es la bella y sensual Delphine Seyrig con 37 años. Otra belleza de entonces que vemos pasar es Édith Scob como la Virgen María, con 32 años. Otro actor que destaca es Pierre Clémenti como un joven demonio que alude a los sindicatos de obreros y como en una guerra le ofrece las botas de un cadáver a uno de los vagabundos. Se manifiesta que Jesús produjo su fama bastante bien, que la iglesia católica como entidad añadió otros pensamientos, que el mismo Jesús pudo no ser tan creyente/generador de pacifismo, muchas cosas que se sienten como especulaciones, pero como se llega a decir, no hay religión sin misterio y como quien dice extrañeza.
domingo, 26 de abril de 2026
The Lady Eve
Preston Sturges es uno de los grandes nombres del cine clásico americano. En otra película de él del mismo año, Sullivan´s Travels (1941) se menciona a Ernst Lubitsch y Frank Capra que estaban consagrados para 1941. Sturges entre 1940 y 1944 buscaría emularlos, haría sus mejores películas que lo inmortalizarían de golpe en la historia del séptimo arte americano. Fue uno de los guionistas precursores en convertir sus escritos en éxitos dentro de su propia dirección de cine. Tuvo mucho respaldo durante estos 5 años de gloria y popularidad porque venía de haberse labrado un nombre sólido en el teatro. La presente película es una comedia romántica, de verdad cómica y de verdad romántica, y también una screwball comedy donde hay golpes, caídas, torpezas, y mucho movimiento, mucha intensidad, en la palabra, en las acciones, presentando un dotado ritmo y una economía para narrar muchas cosas en un espacio de hora y media que es lo que los más grandes poseen. Es una película bastante sencilla, pero sumamente efectiva. Jean Harrington, Barbara Stanwyck con 34 años de edad y cerca de 15 años de experiencia como actriz, es una muchacha avispada, muy astuta y pícara, que viene de una familia de estafadores. Sabe que el hijo de un millonario de la cerveza, Charles Pike, Henry Fonda con 36 años de edad y 6 años de carrera como actor pero que ya había trabajado con Fritz Lang, William Wyler y John Ford, va a ir en el mismo crucero suyo. Junto con su padre planean sacar una buena cantidad de dinero de él. No obstante Jean se enamorará realmente de Charles, quien es un hombre de ciencia pero bastante inocente como persona. En el inicio dicen que no sabe tratar con las mujeres, que desconoce su proceder. Cuando recién está en el barco, todas las mujeres de alrededor lo ven como el mejor partido, guapo, muy educado y millonario. Charles no sabe como ignorarlas a todas, que no le quitan la mirada. Es así que Jean le pone literalmente cabe, así de lo más ordinaria, y le achaca haberle roto un taco, y que debe ayudarle llevándola a su recámara. En dicho lugar surge un coqueteo que maneja la muy "moderna" -éste cine maneja tremenda elegancia como buen cine clásico-, feminista en toda ley, Jean. Para esto Sturges muestra que estaba adelantado a su época, proponiendo una fémina muy independiente y muy segura de sí misma, por encima de los hombres, sin que sea difícil de tratar o caiga antipática. A pesar de ser muy aprovechada y tomarle el pelo a Charles, exhibe un halo de mujer simpática, carismática, cosa que es pura Barbara Stanwyck, donde no cabe duda que tenía una notoria personalidad avasalladora, por encima de su real belleza, pero se las ingeniaba con su cuerpo muy delgado y de pocas curvas para pasar por incluso sensual. En ésta película la que manda, la que hace prácticamente todo, es ella, la que genera las situaciones. Charles es un monigote en sus manos. Henry Fonda lo hace muy bien, como éste hombre ingenuo y que se deja llevar por Jean. En una cena se cae mil veces, se ensucia de manera atroz en múltiples oportunidades, como un gag. La esencia de la screwball comedy en ese sentido no se denota forzada, sino muy natural, además Sturges era terrible haciendo que sus protagonistas hagan el tonto. Fonda le da mucha dignidad a su personaje, aun cuando tiene mucho de bobo. Ante la trampa de la doble no llega a entender en pantalla de que va la burla del segundo encuentro. Jean para sus deseos enamora dos veces -hasta tres veces- a Charles que cae fácil redondito en sus encantos. Lo bueno que es cine amable y Jean finalmente no es una mala persona, más allá de sus antecedentes criminales, familiares y sus allegados. Hace ver que el dinero puede ser secundario para ella, mostrando que está en sí ser otro tipo de persona. Es una comedia en toda la palabra, es una propuesta que va de ligera, de alegre, que gusta a muchos y es una muy buena película. Tiene escenas dulces, románticas, muy conseguidas. El rato en el tren enumerando a los incontables amantes bromea con las convenciones de manera limpia y audaz. Jean no puede ser cruel porque está en realidad enamorada y eso cambia hasta al más reticente. Le duele mofarse de Charles, pero éste en mucho tradicional ni se da cuenta. Es una película feminista, pero de las que hace al público cómplice sin distinción de género. Sturges igualmente muestra que se adelanta un poco al futuro cuando en Sullivan´s Travels menciona que los afroamericanos merecen mayor igualdad que la que poseen para la época, enfocándolo desde una visión religiosa, si bien los emparenta con el trato a los presos. La aparición de Lady Eve Sidwich es una audacia formal de Sturges, porque como le responde Charles a su desconfiado guardaespaldas (William Demarest, cómico en sus refunfuños) sería un descaro venir así sin más, pero sólo basta engolar la voz. Esto habla de que la clase alta no parece marcar grandes diferencias. Esa parte agrega un chisme y sostiene el suceso muy bien. Pensaba previo a ello: ¿Cómo hará para no ser rechazada en la cena?, que se repite sin caer en la telenovela o la corrección política de hoy en día, aun tratando con el arribismo, las diferencias sociales y el background sexual. He ahí la grandeza del cine clásico y el dotado guion, la portentosa claridad y la inteligencia del director. La propuesta lleva mucha mención del relato bíblico de Adán y Eva, pero sin mucha parafernalia o trascendencia argumental, sino como sencilla comedia, alusiones ligeras. Jean le suelta una manzana en la cabeza al distraído Charles, cuando recién llega al barco, lo que parece un acto absurdo, pero que da a entender que ella hará lo que quiera con él. Sin embargo el amor lo salvará de ésta truhan. Igualmente Charles es un estudioso de la serpientes y hasta tiene una como mascota. El sobrenombre de Eva es otra mención, como quien dice, un dolor de cabeza. Así mismo representa seducción. Todo lo que invoca comer de la manzana.
domingo, 5 de abril de 2026
Send help
Sam Raimi
vuelve a sus orígenes, a sus mejores películas, a su humor negro. Aunque es en
mucho un thriller (aventura, acción), también una comedia de terror como sus
magníficas Evil Dead I (1981) y II (1987) o la estupenda Drag me to the hell
(2009), mostrando menos notoriedad a ese respecto. La película empieza con una
mujer llamada Linda (Rachel McAdams con 47 años de edad) que es de esas
personas que no son populares, es una solitaria, que tiene digamos poca
presencia física y social, trabajando en ello en el descuido higiénico y en lo
antisensual con la naturalmente bella McAdams, pero sin requerir de ningún
efecto en especial o muy elaborado, y es creíble así, sin forzar demasiado
nada. Ella es empleada de una empresa donde espera ser promovida a un alto
cargo, pero suelen pasar de ella, y así justamente pasa cuando el hijo del
dueño hereda la empresa y Linda le termina desagradando, producto de que él es
el opuesto, un tipo llamémosle popular, agraciado, muy social y además
superficial. Éste jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien con 34 años de edad, que
lo hace muy bien, poniendo muchas caras humorísticas bastante solventes),
humilla abiertamente a Linda. Así queda el panorama, entre el hombre popular y
la mujer marginal dentro del mismo trabajo, jefe y empleado, aun cuando Linda
es muy capaz intelectualmente en lo suyo, merece el ascenso, sin embargo no lo
obtiene. Éste es el arranque del contexto por el que se moverá toda la
película. Surge un viaje en avión y ambos terminan de únicos sobrevivientes del
accidente aéreo, varados en una isla en Tailandia. El filme tiene mucho gore
brutal, como cuando Linda mata un jabalí o cuando mueren los demás pasajeros
del avión. La película se parece un poco a Misery (1990), con la pierna rota y
Linda haciendo de enfermera, o con cierta atracción perdonavidas. Hasta de lo
que parece imposible. Hay un querer enamorarse. El filme coquetea un
poco con ello o con la "improbable" amistad clásica de la buddy
movie. No obstante Raimi resulta más perverso. Linda cuenta una historia
macabra de su pasado y la película recorre un poco ello, salta a poner a la
protagonista en un rol oscuro, si bien Bradley se mantiene dentro del cinismo y
su posición privilegiada, de superioridad, cosa que termina dando nuevas
oportunidades a Linda de quedar mejor, aun cuando llega a mostrar maldad por
querer ser aceptada, como quien a ese respecto puede llegar a ser capaz de
cualquier cosa. La palabra asesinato resonará en el ambiente sintiéndose una
insoldable culpa, algo difícil de manejar, si bien parece ser una lucha por
ganar un extraño respeto/afecto, aunque bastante recriminable, en donde entra a
tallar, más que una mirada social, la libertad de estar dentro de una comedia
de terror y tener a dos perros de pelea enfrentados, con uno aprendiendo a
defenderse, cosa que funciona en ella al conocer profundamente los programas
sobre sobrevivencia física, situación que sucede en la isla, incluso a través
de Bradley que quiere deshacerse de ella hasta físicamente, cuando Linda se
aferra a él, al que parece el amor imposible, donde yace la irreverencia, lo
políticamente incorrecto, del filme. En general luce una película imperfecta,
pero atractiva aun así. El momento de querer amputarle un miembro no queda del
todo bien. Tenemos escenas de humor que resultan simplonas, aunque pretenden
audacia. Se exhibe una burla que a ratos funciona y a otros no, a raíz de
cambiar los papeles, cuando Bradley muestra su inutilidad de niño rico frente a
la chica rústica que plantea manejarlo. Cuando Bradley se lanza al mar con su
bote improvisado se siente como un cartoon y tiene gracia. El filme ostenta sus momentos divertidos, por otra parte. Hay, así mismo, momentos sensibles a lo
comedia romántica, pero dentro de una obra de antihéroes, lo que la hace una propuesta más
curiosa. La música de Blondi, one way or another, sirve para ironizar la
situación, lo macabro, con un toque feminista, como es la idea de la canción en
si misma. Más una cierta perversidad aprendida. Aunque en parte inocente, no obstante hablamos de corrupción. Como quien expresa que para ser cool se necesita de un
poco de maldad que no picardía, aunque todo aguantado por el humor negro.
Good Luck, Have Fun, Don't Die
Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro.
domingo, 22 de marzo de 2026
L'immorale
Ésta
propuesta es interesante por algo peculiar, parece un remake no oficial, aunque
no exacto, con cambios, de una película de hace como 10 años atrás del mismo
director, de Pietro Germi. De L'uomo di plagia (1958), que era un melodrama y
una película que consiguió ser exitosa. La presente se inserta en el nuevo
quehacer cinematográfico de Germi, la comedia a la italiana, donde se destacó
en particular. L'immorale (1967) fue la obra menos celebrada del tipo de cine
que hacia por entonces. También es una de sus últimas películas. Como es una
comedia se tiende a exagerar, es así que éste remake pasa por multiplicar la
infidelidad y ahí hacer cierta cuidada sorna. Ésta vez el protagonista no lo
interpreta el propio Germi sino uno de los grandes actores de la historia del
cine italiano, Ugo Tognazzi, como Sergio Masini, un hombre de 45 años -la edad
de Ugo- que está casado con Giulia (una muy bella Renée Longarini quien sería
ave de paso en el cine) y con ella tiene 3 hijos, uno adolescente, pero tiene
otra mujer, Adele (una felliniana Maria Grazia Carmassi quien igualmente no
desarrollaría una carrera en el cine), con la que tiene 2 hijos chicos, en
secreto, y aparte está con una muchacha de 21 años, interpretada por Stefania
Sandrelli, como Marisa, con quien tiene un recién nacido. Sergio vive
preocupado pero por hacer feliz a sus tres mujeres, de quienes dice amar por
igual, como le cuenta a un cura que queda horrorizado de su proceder. Sergio se
pregunta en un momento de reflexión, ¿seré un monstruo?, pero no quiere
terminar con ninguna porque teme les pase como en la película L'uomo di plagia.
Sergio parece un hombre de buen corazón, aun cuando se vive con tres mujeres y
2 de ellas se saben las amantes y con hijos y deben aceptar estar en el
anonimato y en segundo plano, esperar los tiempos libres, las escapadas, donde
Sergio suele mentir mucho para encontrarse con ellas, faltar a fiestas como
navidad y año nuevo para compartir con las otras o hacer de sus amigos,
cómplices. Adele es algo tontita -él se lo dice varias veces-, muy dócil, se
acomoda con facilidad y pide en buena onda celebrar algunas cosas como ser
madrina del bebé del mejor amigo de Sergio, o poder mezclar a sus hijos
discretamente con las hijas de la esposa. Sergio, aunque lo hace de manera dulce,
la trata de gordita boba, pero es con quien más se ríe, si bien Sergio deja en
claro que está con las mujeres perfectas, esas que no se dan cuenta de nada, o
todo lo permiten, a todo se amoldan, las que no molestan por nada, lo cual es
claramente parte de que estamos frente a una sátira y una muy machista donde el
sueño de Sergio es que sea factible la poligamia, que todas ella se quieran,
que llega a decirlo múltiples veces. Ansia poder celebrar con todos su hijos
juntos y es que en la propuesta, en general, el mal convive con lo amable digamos. En un momento Sergio se siente cínico porque pretende dejar un
trabajo para complacer a una de sus mujeres, pero sabe que solo finge su
postura. Esto da a entender que Sergio es un alma de Dios. Vive con ciertos remordimientos,
pero trata de hacerlas feliz en todo lo posible, darles espacios de alegría. En
ello Sergio siempre está contento y siempre es agradable. No lo vemos jamás
molesto, pasa hasta por inocente. Lo suyo no se presenta como algo sexual, sino
como amor, si bien se ve que las ama físicamente también, ama la belleza de sus
tres mujeres, y se los dice en varias oportunidades, pero el quehacer
cinematográfico va por lo clásico, no por el humor vulgar o grueso, ni siquiera
hay atisbo de erotismo. Tampoco la comedia en general se subraya/machaca, se
permite cierta seriedad, sobriedad, entendimiento, si bien es una sátira y a
ratos exagera, como con la bondad de Sergio que lleva sarcasmo. Él las ama a
todas, como iría a decir -o parece contestarle a Germi- el Truffaut de El
hombre que amaba a las mujeres (1977) pero en esa versión seria está narrado
por la voz del amante salvador/heroico. Las tres mujeres están locamente
enamoradas de Sergio, le son totalmente fieles, todas ellas son sumamente
simpáticas en todo sentido. El protagonista lleva la culpa en el pensamiento
hasta el ataque cardiaco. El filme no tiene nada que ver con las clases
sociales. Es en ese respecto, universal. Muy italiano, de paso, se diría. En un
momento, Marisa parece incomodarle (como cuando escapa del cine o llama de
madrugada), pero pronto entra en "razón". Entiende que no es la
esposa y no quiere dejarlo, entonces se auto-minimiza. La sátira es interesante
porque te permite entender cosas, como cierta reflexión feminista, o igualdad,
o entender que es estar casado realmente, aun cuando está impreso en las
acciones contrarias, pero quizá es por eso. La sátira deja percibir que no es
justo para esas mujeres, por más angelical o noble que se prodigue el
protagonista. Por más que no llegamos a ver ningún choque entre ellas. Son las
mujeres perfectas como se dice sarcásticamente, que incluye recoger que al ser
amantes no son ningunas santas. El hijo adolescente es el único que se deja oír
con algo de fuerza y le achacan cargo de consciencia. El final va en esa
dirección de lo angelical, que puede que no pegue del todo por su reiteración.
La voz susurra, acaso lo sabias todo, y no te mortificaba. Intenta
justificarse. En ese sentido es un filme que lleva de sutil, de comedia ligera.
La exageración yace en las bondades de todos. Hay hijos de Sergio que no llevan
su apellido y se ha metido con una menor de edad, el título no es del todo
broma, aunque remite a lo terrenal. Es una película bastante llevadera, amable,
que como que está un poco estancada en cierta ligereza que no vulgaridad, pero
al mismo tiempo es bastante curiosa y tiene buen estándar, como si
participáramos de una distopía medio naif. Se podría decir que pudo inspirar
Ufa con el sexo (1968), hecha un año después, por el argentino Rodolfo Kuhn. Es
también una sátira pero expuesta desde las mujeres y la revolución sexual. Un
hombre mimado y mujeriego (Héctor Pellegrini) se enamora de una prostituta que
creía una cándida mujer a la que quería maltratar, interpretada por la guapa
Elsa Daniel con 32 años. Ésta no quiere dejar su vida ligera porque
inocentemente le hace feliz, no obstante él no puede dejar de buscarla, querer
comprometerse y pedirle fidelidad.
miércoles, 11 de febrero de 2026
The Return of the Living Dead
El director de ésta película se llama Dan O'Bannon y sólo dirigió 2 largometrajes. Fue el guionista en solitario de Alien (1979), coguionista de Total Recall (1990) y trabajó como guionista junto a John Carpenter en su debut, y con Tobe Hooper. La presente película se autodenomina secuela directa de Night of the Living Dead (1968), aun cuando George A. Romero el mismo año hacia su tercera película del universo de los zombies que él convirtió en legendarios. Y era porque el filme seminal fue escrito por Romero y John Russo y después de finalizarlo habían tomado caminos por separado. Russo sería guionista de la presente película. Éste filme es de culto y a mi ver es la película más entretenida de las que existen de las de zombies, aun cuando la primera de Romero no sólo es justamente popular sino históricamente relevante. La película de O'Bannon es una gran película de terror con sólida comedia. Es una película de entretenimiento puro y duro, aquí no hay filosofía ni nada que pensar demasiado, pero es una película perfecta, que entusiasma, que te saca fácilmente una sonrisa tras otra, que es cool, tiene mucho de punk, hasta con sus protagonistas y en la banda sonora, que está llena de escenas gloriosas, así como posee grandes efectos especiales. Inclusive el final es redondo con su toque irónico. Se oye decir, parece que tenían un plan preparado para esto, y no es algo que le convenga al personaje que habla. Los actores, todo el reparto, son muy carismáticos. Te ganan inmediatamente. Están ilustrados con mucha naturalidad, campechanía y simpatía próxima, aun cuando como Suicide se puede ser muy quejumbroso existencialmente o como Chuck, rogón con las féminas a lo Brian Johnson de The Breakfast Club (1985). En un momento una chica punk, Trash (Linnea Quigley), de cabello rojo corto, delgadita, bastante estética, se excita mencionando la fantasía de querer morir tragada literalmente por muertos. Enseguida su banda de compinches de juerga ponen música y queda completamente desnuda bailando sobre un mausoleo. Tal cual lo que propone la propuesta. Más tarde parece salida de Fright Night (1985). Hay una escena memorable en particular, medio tierna entre cruel, cuando uno de los enfermos por el gas se da cuenta que no tiene salida su destino. El filme empieza con una historia simple y contundente, toda la trama se mueve a esa vera, el devenir errado de unos barriles con pruebas químicas del ejército. Frank (un grandioso James Karen) trata de contarle una gran historia a un nuevo empleado, a Freddy (Thom Mathews), joven punk bastante amable, y en la practicidad, cine puro a la vena, hace un movimiento de jactancia y despierta el apocalipsis zombie acompañado de la música de entrada. Ernie (Don Calfa), el embalsamador, también es otro magnifico personaje. Suelta caras graciosas con sus expresivos ojos. Clu Gulager con 57 años hace del héroe clásico, aunque algo avispado, como buen empresario. Un zombie pensando en la cena pide más paramédicos; otro, más policías. Los zombies de O'Bannon no son lentos en ningún sentido. Incluso llegan a explicar muy inteligentemente porque comen cerebros. Éste filme es un enorme disfrute del cine de entretenimiento, una de las mejores cartas de presentación. Nunca es anodino ni formulaico, sino audaz capturando el hedonismo y al espectador. Es un filme que reboza vida, valga la paradoja, intensidad. Hasta el rigor mortis muestra gracia, originalidad, con sus quejas. El zombie como bañado en petróleo igualmente es un alarde visual.
martes, 10 de febrero de 2026
Privilege
La cuestión con el cine para quien escribe es buscar películas realmente interesantes, valiosas, destacables, alimentar la autenticidad y seriedad de una pasión, que se distinguen sin ser gratuitas, efectistas, vacías, efímeras, sino que argumentan, sostienen pensamientos, sostienen variedad de miradas. Se mantienen en el tiempo otorgando valor a su procedencia. Se trata de obras que trascienden. El cine es arte en toda la palabra, como la literatura, como la pintura, etc., cuando, como en todo, hay talento, por encima de la idea común sobre éste. Aun cuando no se trata de forzar nada. Es ser lo que uno quiere, tienes cualidades sostenibles para, que realmente sea, más allá del papel. El cine es un lugar donde se puede intelectualizar todo. El cine no sólo es entretenimiento o artificio (un lugar de tecnicismos comunitarios). No sólo es colocarte en modo piloto automático. Tampoco es únicamente -y no está mal que lo sea, sino es parte de un conjunto, de ser muchas cosas- un acto social, masivo, colectivo, popular, simplemente placentero (hay muchas variaciones de esto). Bajo mi perspectiva, lo que busco, es un lugar para pensar el mundo. A través del poder de las imágenes y elucubrar creativamente cómo mostrarlas, qué exhibir. En esto encaja la presente película del británico Peter Watkins, que como su compatriota George Orwell, supo trabajar notablemente alrededor de la distopía y las realidades sociales y políticas. Lo que quiso debatir y donde se identificaba. En el presente filme tenemos un sci-fi discreto, bajo un futuro muy próximo -los 70s- a la fecha del filme (1967). Hay una figura de un cantante de pop -el número uno que yace en todas partes- que se ha vuelto un especie de profeta, un tipo que crea opinión masiva rápidamente (ahí yace la ironía de la publicidad de comer 5 manzanas al día y generar un consumo popular o una industria y los cruzados y el nacionalismo en pos de las guerras), que influencia bastante en las masas. Involucra el liderazgo, una figura destacada. Ser famoso pasa por lo mismo. La cuestión es que éste cantante de pop se auto-percibe como la nada absoluta, es una creación de la empresa que representa, que está detrás de él. El cantante Steven Shorter (Paul Jones, un cantante real) no es que sea una mala persona, incluso está cargado de dudas y miradas perdidas, sólo que es simplemente anodino por sí mismo, aun cuando es un buen cantante. Los genios son los que están detrás de él, que desfilan con sarcasmo por la trama (peinándose cuidadosamente o tocando la bateria), pero ven más que todo hacer dinero (hay un poster con Shorter celebrando un puñado de dinero en su mano, celebración de su riqueza). Como el estado y la iglesia están muy pendientes de la opinión pública compran la imagen del cantante. En muchas cosas es un filme obvio, pero se presta para el pensamiento. El guionista es el americano Norman Bogner, un escritor de bestsellers en la vida real. No es que toda figura pública tenga que ser la voz de la consciencia o meterse a hablar de cosas que quizá no le competen, lo político y lo social, pero Watkins se define de esa manera y quiso incluso que otra gente famosa piense igual. El mensaje puede variar dependiendo la celebridad. He ahí lo que señala el filme. En un momento se dice que no se quiere diversidad de opinión (debate) o incluso que no se quiere que la gente sea individualista y creativa en realidad. El filme se puede ver como quien anhela que las figuras famosas deberían ver por un mundo mejor, si bien Watkins lo usa para sus propias ideas, lo que él cree. La propuesta critica que en verdad esa felicidad no venga sola, que no sea honesta. La felicidad es pasajera, va y viene, que ver que algo te la proporcione como arte o entretenimiento me parece muy bueno. Yo diría más que suficiente. Pero no se debe pretender un fanatismo ciego, como vemos en muchas demostraciones de la película (histeria). La idea es no perder la consciencia desde ningún lado. Al final cuando Steven dice odiar al público por lo que se ha convertido, un dios vacío de personalidad, entra en el olvido. El enrostre de la banalidad. Muchos podemos pensar que reflexionar más de la cuenta también no siempre termina siendo saludable. Vivir también es practicidad, no exagerar, todo no es filosofía. Aceptar el proceso, aceptar las frustraciones. La música está para alegrar, para emocionar, como así miraba Truffaut el cine o ir a la sala de exhibición, un proceso comunitario, un proceso emocional, una experiencia social. Éste filme me hace pensar, y el pensamiento que me da es que entretenerse, ser feliz a esa vera, es también algo valioso. Cuando un artista te proponga algo, simplemente pensemos que nos ofrece. Puede ser sólo buena música y eso es mucho también. Puede ser muy fastidioso cuando un personaje se vuelve muy político. Porque eso no es lo que ha hecho que uno se acerque a esa persona. El problema es que Steven Shorter es un monigote. Es ahí que la modelo real Jean Shrimpton -muy bella eso sí; aunque no es una luminaria no actúa mal tampoco- entra a tallar. Curioso que una modelo -una de las primeras supermodelos-, siendo su máximo atributo o fundamento sólo la belleza física, sea una fuente de reflexión, sea la que desencante a Shorter de su universo (si bien alude al amor), hable de la falta de personalidad propia. Ésta es una película curiosa. Muchos de los hits musicales de Shorter son propios de la época y de la música de Paul Jones. La canción Libérame (con los policías como los malvados, la autoridad, pecando al querer ganarse al público a toda costa, otro mal endémico), es poder ser uno mismo, que bien enfrenta la distopía del filme. Muchas canciones suenan melancólicas y se oyen bastante bien. La sátira tiene su encanto, con su sequedad por ratos en el estilo, en otros tiene intensidad. Es un filme de culto. En mucho se puede ver cómo el poder destruye muchas veces a los profetas, como se intentó con Jesús. Otra crítica es que muchas entidades no quieren perder simplemente su lugar. Watkins hizo siempre el cine que quiso. El individualismo de la película remite a un capitalismo reflexivo, autocritico, capitalismo como evolución. El título habla de valorar el privilegio de ser importante. Si está en ti ser un verdadero líder, hay que hacer mejores a los demás.
lunes, 26 de enero de 2026
As Good as It Gets
Ésta es una de las mejores comedias románticas de la historia del cine y de la comedia en general. La dirige James L. Brooks. Los protagonistas del filme ganaron el Oscar, Jack Nicholson y Helen Hunt. Jack Nicholson es Melvin, un escritor que todo el tiempo dice cosas horribles sin filtro, que es un solitario por normalidad, aunque no es ningún outsider. Está lleno de tocs como no querer pisar las rayas del pavimento. Sigue muchas cábalas para sentirse seguro. Es un tipo difícil de tratar y ahí se inserta la comedia romántica. Un día faltará la mesera que siempre lo atiende y él irá en busca de ella para que simplemente regrese a servirle su comida y en el camino surgirá un romance improbable, de los llamados imposibles. La mesera no es cualquier mesera, sino como dice la madre es una mesera de Manhattan, reinventándose un enamoramiento típico americano. Se crea mucha originalidad con una historia muy próxima al público. Hacer comedias románticas es muy complicado, más allá de las apariencias, sobre todo en los tiempos modernos, muchos no quieren ser tiernos o dulces, no gustan ser románticos fácilmente. También porque muchas cosas han cambiado frente a lo tradicional por una parte en la actualidad. Se ha perdido cierta magia del enamoramiento. En un momento la protagonista, Carol (Hunt), llora frente a sentirse ayudada por un hombre, sin pedirle nada a cambio. Lo cual la tenía ensimismada, y al no tener esa carga, pero que ha sido solucionada más no abandonada, ha podido verse a sí misma y empezar a atenderse, sin que medie el narcisismo, sino todo de forma natural. Melvin no es una mala persona, pero es insoportable. Se enoja rápido, y dice cosas desagradables, pero no es físicamente violento, es más del tipo sarcástico. La violencia física le asusta. En una confrontación verbal, Melvin, quien es rechazado por la gente al no llevar filtro al hablar (se burla de los judíos, de los gays, de los afroamericanos, etc), dice que Carol lo ha hecho un mejor hombre. Le ha producido querer resolver su antisocialidad que lleva de diferentes procedencias. Melvin comete muchos errores donde hay mucho humor. Hunt pone caras muy divertidas además como respuesta a lo que dice, es buen complemento a la grandiosa plasticidad de Nicholson. Igualmente hace de, ésta mesera, alguien sencilla, pero inteligente, sin que se vea forzado. Ella muestra mucha belleza en su humildad. En varias ocasiones Melvin que podría verse de otra condición social (llega a llamar envidiosos a los quejones que tienen vidas arduas), parece un pretendiente con pocas posibilidades frente a lo que consigue crear Hunt y Brooks en pantalla, y es un logro interesante. Melvin a pesar de ser insoportable va haciendo méritos para que lo quieran y esto se consigue sin traicionar la personalidad que tiene, es decir, se siente auténtico. Melvin es una buena persona debajo de toda su superficie. En un momento la gente de su restaurante habitual aplauden/celebran que lo boten. Melvin muestra que está al tanto de todo, lo que implica mucha fortaleza emocional, mucha resiliencia. No es que se regodee en los defectos sino que sabe que le es difícil ser de otra manera. Incluso lo llega a decir, agotado de tratar de ser siempre atinado. La madre defiende al hombre y le dice a Carol que no hay novio perfecto, cuando ella se lo pone arduo a todos. Se oye (y está además argumentado) mejor que en Some like it hot (1959). Tras un estado de meditación Carol expresa que debajo de tanta torpeza ella ve ternura, ve verdadero romance, y esa es otra hazaña del tipo de comedia romántica que tenemos enfrente. Lo que tiene ésta película es que a diferencia de Melvin lo habitual lo dice de manera muy inteligente. No audaz, ni para la foto, sino de manera realmente inteligente y lo hace con una capacidad de claridad que solo los genios poseen. El filme sólo tiene un lapso sórdido cuando unos putos callejeros, que se les recluta como modelos, golpean al vecino gay, pintor, de Melvin, interpretado por Greg Kinnear que lo hace muy bien también. Esto sostiene de que la vida puede ser muy complicada, pero con cierta disposición, como la inspiración de la mente positiva aludiendo el arte como símil, se abren las puertas de la solución. La percepción es todo, aunque muchas veces no nos damos cuenta o nuestras emociones nos obnubilan. Nuevamente el filme exuda magia donde otros pecarían de empalagosos, cursis, de autoayuda básica. De todas maneras hay que hacer notar que el filme no teme ser un poquito cursi, pero no exagera, es lo mínimo si pretendes en realidad ser romántico o te das cuenta que eso quiere decir hacer (o querer ver) una comedia romántica. Melvin empieza a mostrarse bueno, noble, sensible, cuando le dan a cuidar de un perrito que solía odiar, a quien Melvin conquistará con pedazos de tocino (más americano imposible). Entabla un fuerte vínculo que llega a llorar por el perro y no puede creerlo ni él. Melvin le dice a un afroamericano, sé blanco, sé serio, hasta ahí llega su irreverencia, que suena a una critica a esa gente que cree ser auténtica porque dice cualquier cosa que le pasa por la mente. Melvin tiene que aprender a tratar/respetar/amar a la gente, no es fácil, si bien lo suyo no es producto del egocentrismo. Debe salir del yo (donde todos normalmente estamos). Carol también debe aprender a creer en los hombres y lo hace curiosamente con el ser humano más imposible, como indica el título. Es decir, las relaciones no son perfectas, uno construye la felicidad. Así mismo éste filme, de hace casi 30 años atrás, ha pavimentado el camino de la tolerancia a otras sexualidades, proponiendo un personaje gay sólido con Kinnear.
sábado, 22 de noviembre de 2025
Le Couperet
En todo puede haber excepciones, pero si una película te hace dudar si es realmente buena o no, esa no es tu película. La película que instantáneamente, sin esfuerzo, te entusiasma, esa es. Le couperet (2005) es una película de humor negro sobre un tipo que era muy eficiente en su trabajo, era de la plana superior, pero al haber una ola de recortes lo despidieron, a lo que el filme del griego-francés Costa Gravas remite, al cine que le guste e importa, el cine social. También le gusta el cine político, pero aquí está ausente o como adapta la novela thriller The Ax (1997) del americano Donald E. Westlake puede leerse como una crítica constructiva contra el capitalismo extremo. El hombre lleva 2 años sin poder superarlo y entra en un trance de enojo y lo descarga convirtiéndose en un mix entre asesino en serie y asesino a sueldo para si mismo. Investiga prospectos de competidores al puesto que quiere tener y saca una lista de 5 nombres más un jefe, a los que planea matar, para hacerse indispensable, convertirse en el más calificado. La idea es que el capitalismo nos vuelve muy competitivos hasta deshumanizarnos visto como crítica en plan de sátira. Estos jefes no temen tampoco hacer ningún recorte, aun cuando tu puedes ser muy bueno en lo tuyo, dejándote en total segundo plano. El protagonista, Bruno Davert (José García, francés de padres españoles), quiere matar y simplemente lo hace. Una de las tantas frases existentes mencionan que la falta de oportunidades incrementa la criminalidad. Empieza con muchas torpezas, y anda cargado de inseguridad, no representa para nada al típico asesino, broma que se utiliza bastante, es un burgués dirán algunos, de paso huele al Chaplin de Monsieur Verdoux (1947), pero es como si el destino le ayudara a cumplir con su estado de locura. Utiliza una pistola luger, perteneciente a su padre que fue veterano de las guerras mundiales, un arma que también se puede identificar con el nazismo. Davert entiende perfectamente qué le sucede, comprende sus emociones, pero nunca se detiene. Es un talentoso Mr Ripley más pedestre, mata sin mucha planificación, sin demasiado ingenio. No lo atrapan porque el destino no quiere que lo atrapen, donde entra a tallar el humor negro. Es una película entretenida. Cada cosa es expuesta de manera muy práctica, casual, ligera. El humor puede ser algo naif, pero nunca se excede para ningún lado, ni muy tonto ni más listo de la cuenta. José García está perfecto, es creíble en su ligereza con respecto a su crueldad y frialdad como asesino. Es un filme sencillo, sin grandilocuencia, como la que lleva la muy celebrada y más pomposa Ocho sentencias de muerte (1949), con la que comparte algo de parentesco. El presente filme está mucho más depurado, pero curiosamente lo hace bien. Así siendo más pequeña la película le funciona excelentemente. Davert por su condición naciente de antisocial tiene problemas maritales, con lo que se complementa con una subtrama y lo resuelve mostrándose muy familiar. Por un lado está su quehacer criminal y por otro su familia. No es una película que quiera ser tremendamente divertida, no va por ahí, es un poco como para pensar y no matar su cualidad de thriller tampoco, aun cuando va por el camino de lo casual. Es una película sin duda curiosa, tiene mucho de cine social, pero como conjunto es mejor que sus anhelos reflexivos. Logra salir a flote, triunfar, más allá de ser engullida por tanto mensaje lanzado a vuelo constante. Hay además una cierta énfasis en lo publicitario que pasa medio desapercibido. La gente que Davert mata son como él, están pasando penurias siendo sobrecalificados, no parecen malas personas igual, pero piensa que debe matarlos para tener éxito. Es un mensaje obvio, pero trabajado en una medida, que busca ser más que superficial, algo normal de hallar en Costa Gavras -si bien su filmografía tiene altibajos pero también grandes películas- y lo que así mismo hace que no sea un producto como para ver y botar, sino que logra distinguirse, aun en su practicidad y su deseo de ser una comedia, y que se entiende que Park Chan wook haya querido hacer un remake (fijo más exagerado, pero no es una crítica, sino lo menciono por su sello, como del cine coreano), aun cuando los remakes no suelen superar a sus antecesores. Una broma que hallo ciertamente mala es justificar la corrupción cuando la hija de 14 años sube la escalera para acaparar la atención. También los policías se ven más tontos que el asesino, algo quizá clásico en los franceses. El final propone una mirada feminista de todo el asunto. No hay que dejar de anotar que cuando un autor serio hace una buena comedia, cosa rara, es de celebrarse.
miércoles, 20 de agosto de 2025
78 Festival de Locarno: Silencio
El director de la película, Eduardo Casanova, es algo polémico, le gusta que estén hablando de él y hay gente que se lo toma demasiado en serio y siente antipatía hacia su persona, y esto rebota en apreciar su trabajo a veces de mala manera. Lo cual es injusto. El presente filme se puede decir que tiene algunos defectos, es una obra muy libre y por lo tanto va a conseguir equivocarse por momentos, pero en general es una propuesta muy entretenida, buena. Tiene gran intensidad. Hay un diálogo frenético y super irónico entre 4 hermanas vampiras rodeadas de blanco y rosa. Tienen tremendo maquillaje y prótesis. La recreación de las vampiras es de primera. Los diálogos fluyen con harta velocidad y nunca dejan de tener humor y dar plenamente en el clavo diciendo cosas curiosas e interesantes para el oído del espectador ansioso de divertirse y eso da mucho, tenemos harta diversión. Se nota que Casanova goza haciendo ésta película. Tiene escenas potentes, impactantes. Muy rebeldes. Hay partes de musical que salen de pronto y otorgan novedad y un poco de risa. Es una comedia de muy buen nivel, aun cuando puede ser esperpéntica. Lo del enano vendedor de sangre artificial no es lo más óptimo, no es el mejor chiste, y la línea del SIDA se siente muy superficial, pegada en realidad apenas a la narrativa (aun con obvia conexión de estigma vampiro-enfermedad), no aporta gran cosa, pero el filme en conjunto ostenta más de virtuoso. Maria León con tacos altos desnuda es muy erótica, muy bella, un deleite para la vista, aun como drogadicta. La parte del futuro tampoco es lo mejor, pero se entiende la idea, de que los homosexuales no se oculten, enfrenten su opción sexual a puertas abiertas. Se les iguala con los vampiros, con que los quieran matar siempre, que les tengan rechazo tan virulento. Para esto hay varias generaciones desencantadas, pero el final es positivo, optimista. Es una película que es un poco punk y puede herir susceptibilidades, pero cuando vaya al festival de Sitges, de aquí a unos 45 días, todo apunta a que será recibida con entusiasmo por muchos. Se pudo haber afinado más, sí, para hacerla mejor, pero éste tipo de filmes locos y muy libres también arriesgan bastante. Se nota que Casanova ama el cine, quiere ponerle su identidad, hablar de sus preferencias y lo que a él le emociona. Es una obra con mucha personalidad. En el futuro, pensar un poquito más, demorarse un poquito más, será productivo, pero no obstante no debe perder ese glorioso espíritu punk que brota tanto, su libertad, porque hay escenas muy desopilantes, que te mantienen gozando. Menciono especialmente a otra actriz, la joven Lucia Diez, de 29 años, muy bella, talentosa, prometedora.
viernes, 11 de abril de 2025
Mickey 17
Ésta es una película de entretenimiento y yo diría de cine puro y duro. Uno puede hallar correspondencias políticas, pero esto es como pensar más en el deja vu y no en lo random. No faltará pensar que habla del fascismo y de Elon Musk como el próximo creador de Skynet. Pero el filme no necesita de esto, es entretenido tal cual, aun cuando por ratos puede pasar por un poco anodino. Hay momentos donde falta más originalidad y más espectáculo, uno que te saque del lugar común, pero habiendo tanta agua bajo el río es complicado tenerlas todas con uno en cuanto a sorpresa, novedad y creatividad. Pero el filme cumple su función, tiene su cuota decente de originalidad y espectáculo. Al director cool Bong Joon-ho, creador hábil de un propio cine social, actual, moderno, se le nota cierta madurez, parece estar más realizado consigo mismo en cuanto a querer impresionarnos, pero se le nota aun, como es lógico, pasión por el séptimo arte, pero va de la mano de su experiencia y del personal cine que ha hecho. Se le nota más cerca del triunfo de The host (2006) que de la caída de Snowpiercer (2013), pero tiene de ambos, mejorando donde falló en ésta última. Mickey 17 (2025) es una película más intrigante que Snowpiercer la cual en el papel prometía mucho, se oía muy cool. El filme tiene una historia de un muchacho (Robert Pattinson, si bien tiene 38 años) que ha hallado un trabajo peculiar, se ha vuelto un prescindible, alguien a quien se le desecha sin problemas, que se usa para experimentación científica, producto de que puede ser clonado con facilidad, devolverle la vida y sus memorias, aun cuando se percibe un claro menosprecio con quien es como persona y, sí, se puede entender de cierta sociedad, sea ser juzgado por parámetros intelectuales o económicos o ambos. Mickey (un muy talentoso Robert Pattinson) es un muchacho sin rumbo, que se deja llevar por el entorno, en particular por un amigo más astuto que él (Steven Yeun, quien también está en estado de gracia), y así termina metiéndose en un embrollo criminal que lo lleva a ir inconsciente a convertirse en un prescindible. Aquí se podría pensar que algo superior, el destino podría ser, junto con las oportunidades, medio que lo han empujado hasta ahí o le ha terminado encasillando. Pero en realidad nunca se deja de leer que Mickey siempre ha tenido y tiene opciones, si bien tiene que crearlas o creer en sí mismo. La trama, una circunstancia en especial, que consideren que ha muerto nuevamente y le den vida al siguiente clon suyo, Mickey 18 (que lleva un toque personal de perversidad y picardía; cada uno tiene algo diferente), hará que mejore su intelecto, y que sea menos pusilánime con existir, que se valore más y a la vida misma que se adjudica. Es querer vivir (amar la existencia) y no solo eso, vivir bien. Todo esto está metido en un especie de gobierno menor o sucursal dentro del mandato oficial de la humanidad, como señalando que el ideal se mantiene intacto, perdura, aunque haya que hacer arreglos más abajo. Éste pequeño reino está dirigido por un personaje ridículo, digámosle farandulero, un amante de la celebridad, del autobombo. Muchos dirán que esto es propio de la época en que vivimos, un representante acorde con el presente, pero también es una fuente para fabricar bastante humor negro que incluye algo de quehacer grotesco (como Pattinson, muy en estado físico natural y potente visualidad, cayéndose desnudo de la máquina que una vez muerto, muchas veces salvajemente, lo clona). De paso para generar la autocrítica de nuestros tiempos (como le pasa a todo cambio de la sociedad). Mark Ruffalo hace de éste personaje notoriamente caricaturesco el cual debe ser juzgado en esa medida, al ser su performance abiertamente exagerada, por tanto eficiente al humor y parodia que practica. Aparte hay una historia complementaria, de descubrimiento científico (si bien es comprendernos a nosotros mismos), con una invasión de Aliens, que habla de humanizarnos frente a los animales en general, que recuerda a (la buena película que fue) Okja (2017), partiendo de mayor extravagancia, a través de los insectos (lo feo o desagradable), y a esa vera esperar lo inesperado, la bondad donde no la solemos pensar. Esto puede leerse como una lectura antibélica, frente a pequeñas guerras donde un poder mayor o que se siente así enfrenta a un poder muchísimo más humilde (aun cuando se está descubriendo otro mundo). Puede que sea como decir que en ello la tara principal es otra a lo que se suele estimar. Manifiesta un diálogo que estos Aliens blufean. No tienen el poder que hacen creer. Es más querer (ser valiente y, si se quiere, justo) que tener (recursos). Éste es un llamado al planeta (medioambientalista, animalista, de multiculturalidad, de convivencia). No obstante es normal que uno mire con recelo lo desconocido. Tampoco se trata de subestimar -que es el elemento principal del relato en varios sentidos-, de no reflexionar, de no tomar precauciones. Es un llamado de mejorar la sociedad, de pensar qué hacer, tal como se discute tanto la ciencia que plantea el futuro, que controla el personaje de Ruffalo y la que hace de su mujer (la simpática Toni Collete, aunque tiene un papel opuesto). Ellos proporcionan humor ligero, humor esperpéntico a un punto. Invocan banalidad. En cuanto a lo romántico, la actriz Naomi Ackie implica liberalidad, feminismo y ciudadanía del mundo.
viernes, 18 de octubre de 2024
The Substance
The substance (2024), de Coralie Fargeat, es una película que lo da todo en la cancha. Es una película que empieza uno diciendo que es obvia en sus postulados, e inicialmente uno puede creer que está frente al Yorgos Lanthimos hollywoodizado o más popular, pero pronto nos damos cuenta que no, que Fargeat es aquí auténtica, real, compleja y pretende el hecatombe, firme, contundente, como el hombre avezado en caída libre que abre próximo del piso el paracaídas consiguiendo vencer el peligro y gozar de la adrenalina, llevando sus postulados hasta las últimas consecuencias, pero no dicho bajo el cliché, sino es la gran bomba tal cual, la práctica hecha verdad. Es una película que enaltece al cine de género y lo propone en toda alevosía, llegando al extremo, es una película que por momentos fastidia, desagrada abiertamente, lo hace adrede, como un Cronenberg llevado a la potencia máxima, donde se hace tremendo homenaje a la magnifica e incomoda The Fly (1986), y es más atrevida, más gory, más impactante, que la mismísima Scanners (1981). Hablamos de El hombre elefante (1980) mutando al humor negro, a la sátira social. Fargeat actualiza el impacto, haciendo lo que pretendía el Cronenberg jovenzuelo, descolocar al público; en ésta época. Pero Fargeat no sólo hace esto, sino se distingue, hace algo muy propio. Implica sátira, humor negro, sobre el temor y el rechazo a envejecer, porque muchas sociedades apuntan a marginar a la gente mayor o a la que empieza a entrar en años, como quien caduca comercialmente, sobre todo cuando el dinero implica vender placer, lucrar con el sexo, y el atractivo físico o erótico o sensual es tan determinante para jugar en esa tribuna, atraer el deseo, y en consecuencia la atención que genere billetes. Hay muchos momentos donde éste filme te fastidia, como con el uso de la comida grasienta. Con su tipo de humor, abiertamente plantea el extremo, hacer que hasta te moleste mirar la pantalla, lo hace explotando el ridículo en determinadas oportunidades, la falta de vergüenza, el ir hasta más allá de los límites, de lo feo, y lo hace con verdadero delirio y con una coherencia que subvierte su obviedad y se convierte en la reflexión extrema -el acompañamiento- de la que es ante todo una película de género, una propuesta que parece no estar destinada a una sala de cine, no a lo convencional, una obra que quiere que mucha gente abandone sus butacas. Curiosamente defiende el derecho a envejecer contento o seguro de sí, pero con un canto de irreverencia juvenil -también como lo es el espíritu del buen amante del cine de género- o de la sabiduría de los años que leen a las juventudes. Pero es un filme coherente. El final desquiciado con litros de litros de sangre y el monstruo en pleno teatro es simplemente el horror psicológico del rechazo de la vejez. Más claro, imposible. El menosprecio que se mete hasta en lo propio, en cómo nos percibimos, como señala la identificación con la estrella del paseo de la fama como punto de retorno tras una mancha de desperdicio de comida rápida. Ese recordatorio de un tiempo otrora de gloria que ha perdido trágicamente su valor, por una sociedad que desmerece una etapa natural de la existencia, como con aquello de que en realidad somos uno, puesto que esa vejez también somos y seremos todos, entonces para que negarla, para que producir complejos, miedos, humillaciones. Pensemos que en realidad llegar a viejo es un especie de triunfo, como quien llega a la meta tras una maratón. El filme es una crítica a la superficialidad del ser humano, de la sociedad. Del ego y la vanidad. A la cultura del espectáculo e incluso a la cultura del sexo, el velar únicamente por nuestros botones más primarios. La trama no hace lección de la inteligencia, de la personalidad, de la experiencia, sólo del cuerpo, en donde la sustancia, como elixir mágico, trata de negar lo natural, el ciclo normal de la vida. El filme satiriza nuestra superficialidad, nuestra búsqueda constante de hedonismo que nos puede llevar a lo peor de nosotros. La propuesta lo hace con entretenimiento extremo, como haciendo una Terrifier arty, festivalera, pero a la vez muy midnight madness, en que se le abre la mente a los del culto de la juventud -a la potencia del físico- mientras nos divertimos con la última locura del cine, puesto que Fargeat lo ha conseguido, ha marcado momento. Es una película a la que no se le puede negar el aplauso, no por tener tremenda profundidad intelectual, si bien es un mazazo como tema de negar la vejez, más allá de la lógica de querer vivir del sexo y esto no remite al coito sino a la fantasía que seduce, como a sus derivados. Sino porque no ha venido a engañar a nadie. Porque se siente que Fargeat es realmente fiel al cine de género. Una maravilla las actuaciones de Demi Moore -sobre todo en el humor- y Margaret Qually -con lo erótico de su rol-. Muy buen manejo con ambas de la desnudez además. También bien por el profesionalismo de Dennis Quaid prestándose para tantos planos detalle desagradables.
martes, 4 de junio de 2024
Joe’s Apartment
jueves, 9 de mayo de 2024
Harvey
Ésta película suena bastante peculiar, es una película friki con todo el formato del mejor cine clásico, con el protagonismo de uno de los actores más renombrados y talentosos -y más queridos- de la época sino el más representativo, James Stewart. Pero no es cualquier película friki en una época donde de su categoría no abundaban sino adapta una obra de teatro ganadora del prestigioso premio Pulitzer (entregado en 1945), perteneciente a la americana Mary Chase. Harvey (1950) si bien friki es como Que bello es vivir (1946). Un hombre llamado Elwood P. Dowd (James Stewart), un hombre soltero de más de 40 años, se comporta como un loco. Le habla a un amigo imaginario todo el tiempo y la gente queda descolocada o se asusta al ver la normalidad con la que habla de -y le habla en público a- Harvey, un ser invisible, que él mismo describe como un conejo gigante. Y más tarde sabremos que proviene de la mitología y fantasía celta, que es un Pooka. Algo parecido en otro universo se podría entender que es el legendario y popular Totoro (1988). Elwood es un hombre con dinero y es super amable y comprensivo con todos, busca hacerse amigo hasta de la persona más humilde, a todos trata con mucha bondad e invita a su opulenta casa. Elwood, aunque muy educado y afable y muy solvente económicamente pero un hombre de a pie, es muy aficionado a la bebida y puede entendérsele como un borrachín con alucinaciones, alguien que ha caído en desgracia y se ha vuelto loco. Es así que su hermana, Veta Louise (Josephine Hull, ganadora del Oscar por ésta actuación, una muy histriónica y con grandes momentos cómicos), y la hija de ella, con quienes vive no aguantan vivir en ese estado que les provoca Elwood, que siempre mencione y presente a Harvey y los haga ver como una familia de freaks. Ellas son de sociedad y la hija no puede conseguir novio, fácilmente son marginados al conocer al tío loco. Éste filme es una comedia además y uno se ríe mucho de varias ocurrencias, como cuando confunden como una loca a la hermana por Elwood. Hay momentos cómicos que se perciben originalmente difíciles o habitualmente incómodos y pueden ser asumidos de humor negro, aunque en general éste es un filme accesible y amable. El tratamiento que vemos en ésta película, por una parte (porque también hay un lado más sofisticado), de las personas con problemas mentales es muy tosco, muy acelerado, hasta pasa por violento, poco empático, incluso arcaico, sobre todo con respecto al enfermero Martin Wilson (con un tremendo Jesse White), que cree peligrosos a todos los que sufren de desequilibrios. Esto puede ser porque se trata de crear humor (un humor más cerca del slapstick), pero también puede ser una radiografía de la ciencia de la época. Incluso un actor del prestigio de James Stewart (quien demuestra que es un actor grande pero todoterreno o justamente por eso, sentando bases para el resto) es maltratado en pantalla por Wilson (que será parte del desparpajo cómico de un romance improbable). No obstante Elwood es la tolerancia absoluta, invoca la comprensión de un santo y se deja llevar por todos, si bien tiene momentos donde se expresa verbalmente muy ecuánime y hasta de manera sabia y excepcional, como un particular monje budista. Igualmente la normalidad con la que habla de Harvey, tan abiertamente, lo hacen pasar por un demente, pero en el mirar de toda la película y es parte de la personalidad y originalidad general de la propuesta se llega a imprimir una extraordinaria coherencia que versa sobre ideas mayores de justamente un comportamiento friki, marginal o habitualmente ferozmente descalificador. Justifica lo injustificable y le da trascendencia y humanismo y maneja genialidad con su argumentación y aceptación, y sin que sea arduo de comprender. No obstante apuntando que es algo que como se dice en pantalla de la propia arte de la pintura, no solo es realismo (cine clásico) sino tienen injerencia nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra libertad, nuestra autoafirmación y nuestra capacidad de búsqueda y autoconocimiento y con el universo, yendo más lejos de lo ordinario. Es así que Elwood existirá dentro de un especie de universo paralelo pero anclado a un pueblito americano común y corriente desde quien tiene el aura de un ángel que es influenciada o irradiada por la existencia de un conejo gigante y ciertamente suena absurdo pero de eso trata soñar y de eso trata el arte, a razón de la mitología celta, de un misticismo especial, de cierta filosofía. En un momento -donde la palabra trasciende- Elwood describe de manera interesante muchas cosas, con respecto a la humanidad, al prójimo, y a la mirada de verse uno en el planeta, que choca contra muchos, como señala esa breve pero contundente participación del taxista. Implica apostar por un mundo mejor, optar por hallarse feliz y trasmitirlo e intentar ver cada día perfecto, estar un poco loco.