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jueves, 8 de mayo de 2025

Simple Men


Ésta es una película que revisa la mirada afectiva de los hombres hacia las mujeres. Se dibujan hombres hasta desequilibrados, como el ex marido, pero los hermanos protagonistas son hombres que tratan bien a las mujeres, quieren enamorarse y ser correspondidos, hay un toque soft del director en cuanto a esto, sobre el prototipo del seductor, exhibiendo un seductor fiel y de buenos sentimientos. Es una película que promete acción literal, pero en realidad es sobre mucha cotidianidad, aunque hay un robo como apertura, sin embargo, sin ninguna violencia. Los hermanos protagonistas, Bill (Robert John Burke) y Dennis (Bill Sage), huyen de la ley. Dennis porque viaja con su hermano mayor, retroalimentándose mutuamente de aventura. Siguen la pista de su padre que es un especie de terrorista light. Después se dice que es ante todo un jugador de béisbol, como quien revela la verdadera esencia de las personas, tal quien vence para los entendidos la mala reputación, mostrando hombres rudos que son buenas personas. El padre es un revolucionario, explicado de manera muy general y funcional, y así es toda la película de Hal Hartley, de austeridad, sólo que no se siente, que la dimisula muy bien, que sabe manejarse a manera igual a como si se hinchara, y cumple con ese engrandecimiento, y se debe a que hay muy buena argumentación en todo el filme, llenando de información la propuesta, mediante unos diálogos muy sustanciales y dinámicos, que se meten dentro de algo por una parte teatral, como si hablaramos de una película shakespeariana. Hartley es intelectual y al mismo tiempo cool; alguien culto y a la par relajado. El filme va de seductores de mujeres bonitas, pero también inteligentes y amables; a ratos muy fuertes, pero empáticas, coherentes, sencillas. Está la rubia grande (Karen Sillas) y la morena delgada (Elina Lowensohn). Mujeres con personalidad e independientes (una es dueña de su propio restaurante y es granjera a medio tiempo; la otra le ayuda). Es un filme sutilmente elegante; de bajo presupuesto, pero cuidado. Se nota una obra hecha por alguien inteligente que sabe proponer personalidad sin gastar tanto, y sin fuegos artificiales ni grandes efectos, salvo ideas simpáticas como bailes rockeros en cafés a lo Banda Aparte (1964) o anhelos de aprender francés para obtener una cita. Es una película que habla de violencia, existen varios actos criminales, conflictos hasta políticos-sociales, disputas por mujeres, pero lo brutal está totalmente descartado, y no se le hecha en falta, lo cual es la virtud de su buena argumentación, de como propone y resuelve finalmente las cosas. Es una película que en realidad habla de parejas o seducciones románticas, de como se relacionan afectivamente hombres y mujeres, simples (por opción de aprendizaje, del que no deja de creer en el mundo), como invoca el título. Se mencionan mujeriegos, mujeres que se arriesgan por amor y se trata de apostar, jugársela para ganar. Algunas veces pierdes, te ataca la emotividad como al jefe de policía, pero finalmente llega lo que buscas.

sábado, 6 de enero de 2024

The Plot Against Harry

The plot against Harry (1970) del americano Michael Roemer, es una película indie y cuando la quiso estrenar nadie quiso distribuirla, la hallaban en parte defectuosa o, como comedia, poco interesante. Tuvieron que pasar 20 años para que la celebraran en los festivales en un acto de relanzamiento (descubrimiento). Roemer es judío y ésta película es de las más judías que existen, es una oda y un poco sátira de su propia idiosincrasia judía. Es una comedia mayormente muy sutil y a otros (menos) más abierta. Tiene de protagonista a Harry Plotnick (Martin Priest, en la gran película de su humilde carrera), un pequeño mafioso, o criminal de poca monta. Gana mucho dinero en su barrio con apuestas ilegales, controlando un cierto perímetro, pero la proliferación de afroamericanos y latinos le están quitando el territorio y el control de la zona. Esto no se imprime con violencia, simplemente hablan, se sugiere, es apropiarse, meterse a las calles, Roemer lo maneja muy bien. Aunque Harry tiene de judío clásico, un hombre de negocios inteligente y ambicioso, y llevaba éxito, tiene su dinero, como bien anuncia el título empieza a surgirle problema tras problema y en esto yace perder su negocio. Es cuestión de demografía, de quienes pueblan esos barrios donde antes ejercía Harry, es cuestión de identificación y colectividad, mayoría manda se diría, como a su vez tener más soldados. Harry trata de enmendarse, pasar por un hombre honesto y quiere entrar en el negocio de los restaurantes con su ex cuñado, pero la comunidad judía que pinta de idealista no va a permitir que ningún criminal por pequeño que fuera entre en sus filas. Es una cuestión de ética y moralidad, como de marcada espiritualidad judía. Harry tiene la apariencia de un hombre tranquilo y amable, algo tonto a ratos y se deja llevar un poco por los demás, quiere encajar, pero la trama del mundo no se lo permite y cae en problema tras problema. Tiene 2 hijas ya adultas aunque jóvenes que no conoce mucho y son típicas americanas, extrovertidas y algo inclasificables en su espontaneidad. Su ex esposa, si bien disimula algo, es de guardar las formas, toda una señora, no parece soportarlo mucho (seguramente porque Harry representa lo contrario a su total corrección y así son muchas mujeres). Harry tiene de inocente y quiere también ganarse a su ex mujer, volver con ella, pero Harry también posee sus abrigos de piel para regalárselos a las prostitutas, es también un gángster aunque discreto, tiene de joyita. Es un juego curioso entre la moral y un ambiente de efervescencia dentro de la pícara y algo extravagante New York, donde hay un cierto aire de trasgresión cool y una cierta campechanía algo lumpen o de barrio. Roemer maneja de maravillas el mundo de los barrios humildes newyorkinos, maneja bien el lenguaje de la calle y le otorga identidad indie al filme con ello, no es pues una película impoluta Hollywoodeense, pero está formalmente bien hecha, tiene nivel. Una de las hijas de Harry es modelo de ropa interior y se ha ganado el corazón del joven hijo de un millonario y en un momento estos terminan celebrando una fiesta temática en el subterráneo, puesto que nunca se habían subido a éste como clase privilegiada. Harry celebra éstas ocurrencias y cada una que le salta encima, aun cuando le persigue la mala suerte, hasta creer que va a morir y a esa vera piensa en dejar una mejor imagen suya. Las fiestas judías también están muy presentes, el ser un judío en toda regla, lo cual lo persigue como un especie de karma a un Harry que no sigue el patrón. Es una película que bromea con ser un judío correcto desde el opuesto, aun cuando Harry no parece en realidad una mala persona e incluso le fallan horriblemente gente a sus ordenes y no exuda violencia con estos. Harry conoce a la mafia italiana, trata con ellos, pero él les habla muy llanamente, muy simple, sin temor. Harry ha estado en la cárcel, pero es un tipo cool con ese universo, lo ve con normalidad, distinto a mucha gente judía. Los juicios lo ridiculizan, como si fuera un mequetrefe, insultan su orgullo y así todo es recurrente, esto es parte de satirizarlo como pequeño gángster, que ni él se ve así aunque trabaja ilegalmente y la elipsis apunta a que sus clientes son gente ambigua, cosa que finalmente lo mortificara para ser aceptado, aunque hay como un querer ser cool siempre y ese conocer bien de la calle se lo otorga. Existe un péndulo entre quedar como un idiota a ratos y el opuesto por hallarse competente en el mundo criminal. La comedia es sutil en buena medida, quizá por eso no lleve nunca popularidad, pero tiene atractivo, ingenio, sin ser tampoco revolucionaria, pero tiene su originalidad, sin duda capta la esencia del judío ambicioso, pero que como pesada carga individual es algo loser.  

miércoles, 26 de octubre de 2022

Terrifier 2

Éste filme de Damien Leone es cine independiente y se nota, rompe muchas reglas, no teme ser trasgresor y se distingue. No es fácil con un bajo presupuesto lograr la distinción tampoco, pero también el cine popular grande se distingue en algunas oportunidades, pero tiene como un estilo que no quiere perder y está bien, a un punto; el cine popular grande puede apostar por su propia originalidad, que esa sí deben buscar, como todos. Por un lado Terrifier está bien y por otro no, es un filme bastante violento, muy sádico, muy explícito, su gore es realmente salvaje, esquizofrénico, y en esto puede distinguirse de cierta manera; digo de cierta manera porque el cine de terror tiene mucha agua bajo el puente. No es cliché decir que Terrifier 2 es para estómagos realmente fuertes, pero también ha sido todo un éxito de recepción, un éxito inesperado y sorprendente de cierta manera, sobre todo sin tener una maquinaria formal potente de venta; y finalmente ganan todos, aunque como parte de un lugar ecléctico como el terror, un espacio muy inventivo y por algo tan cinéfilo y querido, agregando a los cineastas en esa fanaticada por el género. Hoy en día el cine de terror tiene una etapa de efervescencia nuevamente, hasta lo toman más en serio, como arte, gente que no solía hacerlo, el terror ha dejado en éste último tiempo de ser un patito feo, ya no es llamado o preferentemente visto como un lugar de muchas malas películas por segundo o un lugar de muchos rellenos, para haber más entusiastas que detractores -en todas partes asoman- y ese es un éxito que recoge y es una raya más al tigre con Terrifier 2 que hace lo suyo y se distingue, aun cuando su gore puede ser demasiado, incluso para los fans de mente abierta del terror, o aun cuando uno puede valorar más el arte del cine de terror más intelectual o más profundo, menos frontal, menos sádico, menos regodeador en lo brutal y literal, aun cuando Terrifier 2 también trata con lo esotérico y con la locura, propio del cine moderno o último, aunque lo hace sin darle mucha profundidad, sino en su propio estilo pedestre. Lo sobrenatural siempre acompaña al protagonista, al maniático y asesino en serie Art The Clown (un excelente David Howard Thornton), pero lo hace de manera que es menor y muy sencillo, llámele si quiere con vacío o si quiere elipsis o propiciando la libertad mental, es mero acompañamiento de lo macabro, pues Terrifier 2 es entretenimiento puro y duro, brutal, muy frontal ante todo, es una carnicería, pero esto sobrenatural también otorga distinción, y presenta escenas interesantes, muy perversas, aporta al terror abierto, pues es eso al final, más halla de tocar lo esotérico que suele ser más complejo. El filme también se distingue con el propio Art The Clown, que tiene un verdadero cruel humor negro y hace uso del cine mudo en su comportamiento, como la maravillosa escena cuando descubre a su pequeña imitadora o compañera, en el lavado de ropa de pago (también visto como un acto de demencia o alucinación que acompañara a la heroína por una parte y a su hermano menor, como estigma familiar, a raíz de las premoniciones esotéricas paternas). La niña clown es una mini Art versión femenina, una Harley Quinn infantil. Con ella y lo sobrenatural que representa se agrega dimensión y algo de matiz al cine puro y duro, al gore brutal, que predomina en la propuesta. Esto sobrenatural será también parte del concepto de quien es Art The Clown, un ser que parece admirar -como el director- a Pesadilla en Elm Street y al universo de Freddy Krueger, como con la pesadilla tras las velas, de la heroína, de Sienna (Lauren LaVera), aunque esto tiene la personalidad de Damien Leone, de cine B, de cine exagerado que tiene de ridículo (ya la canción es como querer tener algo que nos gusta pero no es demasiado logrado; algo absurdo igualmente). Art The Clown como el propio gore hacia él, los palos que recibe, y en sus asesinatos, es algo que denota sobrenaturalidad, aquí no hay realismo al 100%, hay una notoria exageración que unos llamaran divertido y, otros, repulsivo y demasiado, pero es indudable que Terrifier es interesante aun así, pero es un tipo de filme que no debería ser prolífico, pero debe existir como parte del eclecticismo del género. El cine de arte de terror es el que justamente le está dando mayor favoritismo y mejor receptividad actualmente, y esto es porque el terror intelectual trasciende el género, trasciende el solo divertirse, y se difumina un poco en el océano -en mayor alcance y definición- o las palabras mayores en cuanto a arte, juega en la misma cancha que los otros géneros consagrados y alabados, pero ciertamente el género amerita ésta diversidad, y ser también entretenimiento puro y duro, aun con un gore tan extremo, tan sádico, tan enfermo, como se autodenominarían amantes del terror, criticados por sentir pasión por el horror, como Stephen King, aunque éste escritor y ultra fan del género es mil veces más soft que Terrifier (que por algo éste último asemeja un circo del miedo). Stephen King nunca abandona del todo su inocencia y siempre pervive una buena onda en su arte. Stephen King ha hablado con entusiasmo de ésta película, llamándola old school. La perturbadora Terrifier 2 no quiere ser realista, aun con semejante explicites gore que tiene y que puede histerizar tanto como algunas amigas de Sienna repitiendo ochenta mil veces la palabra Molly (jerga americana para un tipo de droga), dentro de una indiscutible lograda representación juvenil americana o de una buena parte; así el background como asesino en serie y una memorable matanza vista en la anterior película de Terrifier es simple intro, no se ahonda en ello o al poco rato Art entra de lleno a lo suyo sin ya pedir permiso o antecedentes, aunque es una excelente intro con el hermano menor (Elliot Fullam) amante de los asesinos en serie y su investigar sobre Art The Clown para hacer un macabro disfraz de halloween. Así la festividad de Halloween tampoco se ahonda demasiado como espacio, es parte contextual sí, pero se diluye mucho hasta pasar a ser complemento menor del filme, que trasciende en lo sobrenatural en fechas y se eleva en su modo de destruir, incluso lo hace con el alma de la gente, aunque lo hace como juego de humor negro y perversa ocurrencia, escenificado vistosamente en ese colofón entre memorable y peliculero del manicomio. La laboriosa hechura del disfraz de Sienna sí es tremendo alegato de la fiesta de noche de brujas y al mismo tiempo genera atmósferas, un ambiente de personalidad y buenas escenas, y también mete en el saco -no de ese de basura tenebrosa de Art de donde saca sus herramientas de matanza- un poco al cine de fantasía, con ésta heroína o final girl con la que se parece pensar en la doble de He-Man, She-Ra. 

miércoles, 16 de marzo de 2022

Nuclear Family


El director americano Travis Wilkerson abre su documental contando su preocupación por el apocalipsis, a razón de una guerra nuclear, a razón de algún error. Dice tener pesadillas y suena un poco loco y hasta maneja algún toque tenebroso, pero seguramente lo dice de manera ligera, aun cuando su madre tenía obsesión con una guerra nuclear y la gloria nacional. La madre sale en un video casero hablando de ello, se le nota un poco vulgar. Travis dirige éste filme con su esposa, Erin, y sale toda su familia, sus tres hijos que se dedican a solo estar, a disfrutar, los pequeños a ser simplemente niños. Travis cuenta sobre su vida y efectivamente las bombas nucleares están por todas partes en su existencia, desde donde vivió y creció. Travis es ingenioso haciendo de un filme bastante austero, de muy bajo presupuesto, de guerrilla se diría, algo interesante, atractivo, y sin caer en feísmos o un cariz defectuoso. Se nota que Travis es un tipo inteligente, culto, como su mujer. Pero también es divertido, como los reflejan las bandas sonoras que utiliza como complemento en su documental. También le interesa hablar de los indios americanos, cuenta historias de ellos, los eleva, los defiende, habla del blanco como invasor y su mujer hace un uso de las plantas de la zona para lograr una cierta tesis general al respecto. Éste documental también es un viaje familiar, un viaje turístico, un viaje de aventuras, entretenimiento y recuerdos, se pueden ver cosas curiosas, desde lugares históricos hasta un equipo de beisbol salido de The Simpsons. Hay una composición estética así mismo, con bombas atómicas explotando. Hay su leve ironía, hay su lado profundo, ésta propuesta es una bitácora de viaje. Se deja ver un lado intelectual sólido sobre lo nuclear, un estudio de la realidad en EE.UU. y es menos sofisticada de lo que uno pudiera haber creído. Se hace mención de cierta irresponsabilidad de EE.UU.; Travis puede ser muy crítico. Se le siente honesto e idealista, se le percibe imparcial y justo en lo posible, ni su madre se salva de la crítica, aunque sutil. Es un documental lleno de cosas curiosas como de muchas historias (que incluye hasta la Alemania nazi), como ver cohetes nucleares como parte de un parque de diversiones. Se dice que lo nuclear es algo muy americano y Travis hábilmente consigue demostrarlo, argumentarlo.

lunes, 7 de marzo de 2022

Los asesinos de la luna de miel


Aunque parezca curioso decirlo, porque éste es un filme de crímenes, de asesinos en serie, también es de romance y de amor, pero uno perverso. Los asesinos en serie de éste filme en verdad existieron y lo que veremos es justamente lo que hicieron y cómo fueron. Estos asesinos eran pareja, Marta Beck (Shirley Stoler) y Ray Fernandez (Tony Lo Bianco). Marta era una mujer gruesa y Ray sufría de cierta calvicie. Estos pequeños defectos se manejan sutilmente, no se exageran, pero están ahí como subtexto. Ray era de ascendencia española y había adoptado en la vida una posición de seductor, aunque seducía mujeres desesperadas por amor (y por casarse), mujeres mayores, viudas o solteronas; era un estafador, buscaba robarles el dinero. Marta era también una mujer desesperada; aquí en éste filme se tergiversa un poco sobre ella, no se habla de sus ex maridos e hijos. Marta por medio de su mejor amiga, interpretada por Doris Roberts, la recordada madre de Raymond de la popular serie Everybody loves Raymond, en un papel breve, la pone en unas citas del periódico y así llega Ray a su vida. Marta es enfermera y vive con su madre. No se trabaja mucho éste flechazo tan radical, pero el estafador Ray se enamora perdidamente de Marta, aunque le mentirá muchas veces y la manipulará  hasta el cansancio con el amor apasionado y ciego que sentirá ella por él, de quien se dice que en la vida real lo veía similar físicamente a Charles Boyer. Ray aun es un pequeño estafador, cuando conoce a una de pocas pulgas Marta. Juntos será un cataclismo, movilizado en mucho por los celos de ella al verlo tener relaciones con sus nuevas esposas a estafar. Entonces iban por el pedigrí de Ray, embaucar mujeres mayores, yendo hacia el horror, que incluye a un menor y un martillo. Tres mujeres sufrirán de su crueldad, donde participan algunas actuaciones levemente cómicas de tres actrices que no eran luminarias de la actuación pero otorgan personalidad al filme, que tiene un toque de terror en los asesinatos, hay suspenso y se siente incomodidad en algunos ratos. Tiene de retrato duro que puede sentirse paliado con cierta exageración en el morir como quedar con la lengua afuera -que llega a verse moverse un poquito después de la muerte- o con pegar alaridos y en un obvio nerviosismo mostrar excusas tontas en medio del miedo de saberse en peligro de muerte. Las tres actrices tienen acentos marcados -parecen del sur- y una llaneza que puede mostrar la despreocupación de la personalidad que otorga la edad, dígase en franco ligera vulgaridad, pero que juega con cierta comicidad, aunada a un relajo de cine B. La interacción con éstas mujeres dan pie a un filme con personalidad propia, manejan encanto cinematográfico y varias emociones encontradas, miedo con algo de ligereza. Suma bastante lo que hacen las tres actrices noveles. Mary Jane Higby, que en su personaje es solo aparentemente sagaz, pero muy rica en su escenificación, es la mejor de las tres; Marilyn Chris hace otra actuación muy curiosa, y fue la única de las tres que llegó a hacer carrera en el cine aunque sencilla; y por último tenemos a Kip McArdle. La pareja protagonista, tanto Tony Lo Bianco como Shirley Stoler hicieron carrera profesional como actores (Tony sigue vivo y está activo), y aunque no fueron estrellas -no obstante el presente filme es de culto- fueron participes de la gloria de algunos filmes celebres en donde participaron de secundarios. En el filme hay mucha (buena) actuación, Ray fuma cigarrillos sofisticados, Marta come abundantes trufas de chocolate arrojada en la cama. Mientras estafan se dan tiempo para tener sexo, son bien activos en el asunto, si bien todo muy cuidado, muy clásico en ello. Hay escenas bien trabajadas, como la del ahogamiento, en fuera de campo y con la sugerencia del sonido, o cuando pegan de pícaros. Presenciamos enojos y emociones muy sentidas en Marta, ella es muy emotiva, aunque al mismo tiempo es muy cruel, por tratar de agradar a Ray a toda costa. Ella tenía igualmente un lado abiertamente desagradable, y Ray no quería enojar a su compinche, pero era también como un matrimonio y había amor, aunque en condiciones atípicas. Manejaban mucha tensión, aunque no eran gente común, eran gente tocada, muy extraña. Ray denota ciertamente amarla, hay muchas demostraciones en el filme -hasta leerle una carta de amor-, aunque a su modo. También como buen estafador luce simpático, dentro de su performance de galán latino, y necesitado, que puede dejar dudas de sus verdaderos sentimientos. No obstante ella era su doble perverso, sórdido, capaz de lo impensable, y él sentía que la controlaba -al monstruo en el espejo-, había poder ahí y completarse. En ella era sentirse correspondida, a pesar de todo, la lógica incluida; hay muchos ratos que él parece más débil y ella más salvaje, más inconsciente. No se puede negar que había un romance y eso lo hace un cine algo extraño -es sin duda un filme outsider- y a la vez atractivo como arte, así como fue un romance con la corrupción, fueron dos ratas que se complementaron. Es una obra llevada al desembarazo de lo suntuoso -más que verlo como imperfección-, es un filme descarnado en buena parte, pero virtuoso y con personalidad. Es el único filme que dirigió Leonard Kastle y además guionizó y esto le bastó para entrar al panteón de la inmortalidad. 

lunes, 28 de febrero de 2022

Hellbender


Hellbender (2021) es una película de terror producida y dirigida por una familia, por John Adams (el padre), Toby Poser (la madre) y Zelda Adams (la hija joven) y es notable lo que han hecho con mucha creatividad, profesionalismo y pocos recursos. El festival de cine de Mar del Plata 2021 la tuvo en su competencia principal y Zelda Adams ganó el premio de mejor actriz. Es una película con una buena historia, con un buen guion. Tiene también sus pequeños pero muy efectivos y variados efectos especiales. Así vemos una cena caníbal con un tórax desmembrado mientras la victima moribunda llora, sangra y grita sobre una mesa como camilla de hospital a lo Hannibal Lecter. Éste filme está repleto de ideas de terror, desde sueños compartidos, y visiones futuristas y esotéricas, hasta una mítica audaz de unos monstruos llamados Hellbenders, mezcla de bruja, demonio y bestia depredadora (monstruos que veremos en el final; esto complementa un uso logrado del fuera de campo previo, de ambigüedad). La propuesta gira principalmente sobre la brujería y la descendencia, sobre la relación madre e hija (interpretadas por las mismas Toby Poser y Zelda Adams). Hay mucho juego con magia (efectos especiales austeros pero sólidos) donde madre e hija comparten enseñanzas y afectos. Es una relación de cuidado de parte de la madre y de descubrimiento de la hija, que está apartada de la gente, por la salud de la muchacha y por ser la joven peligrosa sin saberlo; la madre quiere que la hija evolucione en su linaje y rechace su naturaleza de maldad, pero entra a tallar la perversidad de su naturaleza, propia también de la efervescencia de la juventud. La película está acompañada de mucha música, también a cargo -escrita y musicalizada- por ésta familia de cinéfilos bravos -que hasta ello lo han compenetrado en varias formas-; la música se ve desde una banda llamada también Hellbender, grupo compuesto sólo por madre e hija (hay explicación de porqué el padre no figura en la trama y es creativa, aunque John Adams interpreta otro papel, chico). Su sonido varía, es de rock pesado, también de grunge y algo de pop. No todas las letras están iluminadas, pero en grande parte está bastante bien, aun cuando provocan sus momentos cursis, o amables si se quiere ver de esa manera. Lo saludable es que las buenas y las no tan buenas canciones duran poco tiempo, son como unas especies de intro a momentos particulares. La obra mezcla cotidianidad juvenil, cool, interactuando con cierta inocencia, con terror original si se quiere. El bosque y el simbolismo recuerda a la bruja de Blair (1999), le siguen los pasos en varias cosas como alumnos dotados, pero ostentando su propia personalidad. Es indiscutible que éste es un filme a aplaudir, aun cuando por ratos luce muy austero, pero suele revitalizarse enseguida porque está cargado de novedades y mucho ingenio. El final con el túnel orgánico a lo Cronenberg es un alarde de imaginación, con una escena en tinieblas tratada con muy buen suspenso. También no le falta sensibilidad familiar, aunque no todo sea notable de ello. Tiene a su vez su comedia ligera, su toque cool es intergeneracional, hay un vinculo potente por donde se vea entre madre e hija, es una construcción abundante, de pies a cabeza. La película habla también de ser outsider y alguien especial sin ínfulas, desde lo de a pie, con una sutil mención a lo freak sin exaltarlo, más bien a lo excepcional, a lo que se atreve a romper el molde y cualquier limitación, social o artística; introduce aquí un poco de metacine y una auscultación personal de la identidad. Es un filme que puede tener imperfecciones, pero lo que ha hecho es notable y muy rico. Hay producciones que tienen tremendos presupuestos y hacen cosas muy malas; además el género de terror es muy nutrido, la competencia es brava, y ser original no es fácil, todo lo que hace de Hellbender algo más grande, una cruzada familiar por el arte y encima se siente pasión y que se lo pasan genial haciendo lo que les gusta. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Laguna negra y Down in Shadowland


Laguna negra

Perteneciente al peruano, piurano, Felipe Esparza. En algún lugar de los Andes vemos los ritos de un curandero andino, de habla fluida y sencilla, no luce oscuro ni extraño, se presenta muy humano. El corto de 35 minutos abre con él sin poder verle el rostro, expresado como en el cine experimental. Más tarde -pasando a una hechura tradicional- vemos una casa grande pero antigua y a una niña y a un viejo viviendo en ella, su abuelo seguramente. Ésta niña se ve independiente, aunque pequeña, va haciendo sus cosas, se prepara el desayuno o se lava el pelo en un riachuelo junto a una amiguita. La niña es segura, pero trasmite inocencia, es muy flaquita y se comporta tal cual a su edad. Ella hace de ente observador y curioso, frente al curandero. El mundo del Ande peruano se perpetra místico, con su propio folclore y leyenda. Otro punto es el poder expresivo de la naturaleza y de los animales, todo el tiempo están cerca, son parte de un conjunto indisoluble. Naturaleza, representado en bestias o seres de Dios, y rito yacen juntos siempre. Todos los momentos suelen ser breves, incluso alguno como el de las velas rojas que en su belleza estética pudo durar mucho más al regocijo de la vista. El filme es un montón de escenas de fe y devoción por los orígenes, la cultura andina, y la trascendencia espiritual o el nirvana en la tierra.


Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite. 

domingo, 18 de julio de 2021

Pig

 


Pig (2021), debut de Michael Sarnoski, coguionista del filme junto a una novel Vanessa Block, es una película original, un poco rara a primera vista, luego perfectamente entendible, aunque no lo clásico que uno suele ver, pensando en grandes audiencias. Se ha estrenado recientemente en EE.UU., el 16 de julio, hace tan sólo 2 días. El gancho es legítimo, aunque desde luego no exacto. Se vende como un John Wick interpretado por el mega popular, cinefilia brava, Nicolas Cage. En la película nombrada John Wick (Keanu Reeves) se volvía loco, salía en absoluta venganza, tras la muerte de su perro; de la misma manera, Nicholas Cage hace de un hombre en busca del secuestro violento de su cerdo, su mascota. Pero éste filme de Sarnoski es otro muy distinto. En Pig no hay coreografías impresionantes de acción ni de artes marciales. Apenas Cage, como Rob, echa una única pelea, en busca de info sobre su cerdo, y lo hace pasivamente; se deja golpear (valientemente) para saber de su amada mascota. En adelante Cage pasa de un ermitaño recolector y negociante microempresario de trufas a andar con pinta de vagabundo, sucio y manchado de sangre, en pos de su bello cerdito, que él confiesa amar, más que tenerlo por herramienta de trabajo. Rob no es un tipo violento en absoluto, es en realidad un ser melancólico, asunto que está en varios personajes, la ausencia del amor golpea duro, te destruye. Ésta propuesta se centra en estos sentimientos, en la ausencia que genera atroz tristeza. Otro punto del filme es que versa sobre la gastronomía, también sobre ser auténtico y no tan sólo un capitalista frío; el éxito a fin de cuentas -se argumenta- es secundario, el amor es más importante, y ésta propuesta lo demuestra inteligentemente, también de manera audaz, y aunque no hay acción pura y dura por ninguna parte seguimos estando ante un drama ingenioso que nunca aburre, sino que sorprende siempre, sólo que exige no estar tan acostumbrado a los fuegos artificiales, sino también apostar por la apertura mental, por la diversidad y creatividad, por la observación sin muchos tumbos, pero con feeling detrás y coherencia; no se trata de filmes experimentales o de cine arte minoritario donde hay que ver montón de cosas arbitrarias a interpretar o mirar una pared vacía por horas, no es la explotación de la lentitud exacerbada, disfrazada de sabiduría. Pig es cine amable, pero que requiere de tranquilidad y atención en particular, y ciertamente es un filme entretenido, incluso con momentos buenos de humor discreto. Aquí los personajes se comportan muy normal, con su perversidad de a pie sí, pero de manera sencilla. Versa también la trama sobre el amor por los animales, por nuestras mascotas, por esos otros amados hijos. Es un filme que sin duda te sorprende, sin tantas ínfulas, y de manera auténtica, con verdadera inteligencia. El misterio del secuestro del cerdito también da para pensar, para dialogar. 

jueves, 1 de julio de 2021

Plan B


Hulu es una plataforma de streaming que pertenece a Disney y ahí se puede ver ésta película y por lo que se ve con ella es el lugar trasgresor de la compañía. Plan B (2021) es el segundo largometraje de Natalie Morales, actriz secundaria por lo general, muy poco conocida, pero con visión como se puede constatar al haber logrado lanzarse a la dirección de cine, y con sentido del humor grueso y rebelde. Se nota que Morales quiere decir algo propio, en medio de un empaque indie pero entretenido. El filme nos muestra a dos mejores amigas, a Sunny (Kuhoo Verma) y a Lupe (Victoria Moroles). Sunny es de ascendencia india y Lupe latina. Las dos son americanas, nacieron y viven en EE.UU., pero traen la cultura familiar encima. Ellas tienen padres tradicionales y ambas chocan con estas tradiciones. Como en EE.UU. la gente es más liberal, o libre si se quiere ver así, las dos están luchando por mantener sus raíces e imponer (mezclar) en el asunto su personalidad gringa. Sunny es vista como una nerd, su madre quiere que sea una niña correcta, la mantiene engreída, pero Sunny ama a un chico y quiere tener sexo con él, quiere como todas las americanas ser cool. Lupe es una chica avispada sexualmente, esa imagen es la que muestra, pero ella esconde un secreto. Tanto Lupe como Sunny tienen que luchar por hacer respetar sus decisiones y su personalidad. No obstante Sunny y Lupe no podrán dejar de ser los bebés de su padres, gente tradicional, medio estricta, pero que realmente se preocupan por ellas, y las quieren. Falta llegar a un punto medio. En el trayecto de un error de Sunny, que emparenta el filme con Never rarely sometimes always (2020), Sunny hará un viaje con su mejor amiga Lupe en busca de la solución. De esto se desprenderán mil aventuras, y harto sarcasmo e irreverencia; la juventud retratada es la más picante, torpe y despierta a partes iguales, provocando audacias y humor bravo y fuerte. Hay una escena con un genital masculino con piercing que es super atrevida -hasta el cierre grosero con la madre-, así como cuando Sunny y Lupe entran a una casa de drogadictos jóvenes y el escenario es hiper realista que impacta tanta sordidez, aunque esto no se sostiene por mucho tiempo para luego pasar a hacer bromas más inocentes, aunque con harto sarcasmo que involucra suciedad, gran cantidad de barro. Es un filme que en sus últimos 40 minutos deja de ser irreverencia típica juvenil, la diversión de típicos chiquillos americanos, para poner mensajes de definición personal con aventuras más gruesas y más osadas. Es un filme que tiene su personalidad, aunque es también propio de la diversión superflua. Es una película no de las más grandiosas pero ciertamente más que decente. 

viernes, 30 de abril de 2021

First cow y On the rocks



First cow

La dirige la americana Kelly Reichardt, gestora de cine indie, de un cine sencillo y sensible si se quiere. Su película remite a la amistad entre un cocinero y un chino, micro empresarios informales se diría. Su hazaña y delito robar por la noche leche de la vaca del hombre más poderoso y rico de la región, para hacer panecillos dulces, muy rústicos, pero deliciosos al paladar, generando considerables ventas y alegrías, en medio de un mundo implacable donde el hombre trata de tener éxito a toda costa, hombres afines al sueño de la búsqueda de oro en la zona como principal actividad. La amistad entre Cookie (John Magaro) y King (Orion Lee) es inquebrantable, no solo es hacer dinero sino que los dos por igual triunfen, más allá de simplemente subsistir, de evitar caer derrotados. Son hombres simples, no hombres de fuerza bruta o violentos, son más humildes, pero inteligentes, con su pizca de astucia y trasgresión, rompiendo la imagen de intachables o demasiado buenos; son gente común, noble y con defectos. Lo que se cuenta es sólo una pequeña aventura, nada del otro mundo, pero con alma. 


On the rocks

Sofia Coppola, la directora de ésta propuesta, siempre hace un cine atractivo, aun cuando puede hacer algo ligerito como el presente filme. Éste es sobre la desconfianza que le despierta su marido a una mujer amable, con respecto a la infidelidad y su ausencia constante por trabajo, con asistenta guapa y joven como estado de alerta. La esposa es Laura (Rashida Jones) y el marido es Dean (Marlon Wayans). Dean parece un buen tipo, pero para ocupado, quiere ser un hombre exitoso. Mientras tanto su mujer para atareada cuidando de sus hijos pequeños, enorme trabajo, muy agotador y demandante, dígase de paso. Pero Laura ama además a su marido y siente que éste yace distanciado de ella, aun cuando mantienen una relación cariñosa. En ello entra a tallar el padre de Laura, Felix (el gran Bill Murray), quien es un hombre de mundo, un mujeriego, y un hombre con cierto poder adquisitivo. Felix es un tipo egoísta y aventurero, no ha dudado jamás en perderse detrás de una falda, y lo trasluce en todo momento, se jacta incluso de gran seductor. Esto primero se juzga como normal, la norma en general, pero a medida que pasa el metraje y se dan momentos claves y reflexiones, se deja en claro que Felix no es tan buen tipo y está engañado, cree justificarse -y todos con él- y no es así. Coppola hace ver a Murray, que es super simpático y natural por costumbre cinematográfica, gracioso sin esfuerzo, tranquilo, de aire muy seguro, como tremendo tipo, un superhéroe en un inicio, pero luego llega a ser un personaje antipático y negativo; Coppola lo matiza, le exige como actor y Murray cumple perfectamente, es muy profesional. El presente es un filme con su pequeño humor, es un filme elegante, aunque ligero, y siempre entretenido y atrayente. Wayans hace de un excelente individuo, sencillo; luce carismático, sin presionarse ni buscar lo artificial ni ser el eterno cliché del afroamericano cool. No hay mucha dificultad finalmente en esta propuesta, solo un poco de divertimento y una ñisca de necesaria tensión y otra de misterio. Sofia Coppola tiene oficio, buena mano, y sale airosa con algo hedonista sin que sea una perdida de tiempo; el filme tiene su cuota de sustancia e inteligencia.

lunes, 1 de febrero de 2021

Feral

 


Feral (2019), de Andrew Wonder, no es una película perfecta, pero es interesante. Se basa en una chica que vive en los subterráneos del metro, debajo de New York. Vive entre basurales. Sin duda esto puede afectar la autoestima y la cordura, por ello la protagonista, Yazmine (Annapurna Sriram), se da fuerzas para no caer en ninguna de las 2. Es una chica que a pesar de la pobreza es extravagante, plantea personalidad y carácter, aun cuando se le maltrata y subestima continuamente. Es una película por una parte lacrimógena, pesimista, como aquella canción de soledad que suele oír y cantar Yazmine. La banda sonora es notable, pega bien y no se exagera. Yazmine es una outsider, pero no una de esas que todos se vanaglorian de ser, es una verdadera outsider, una marginal, pero también una guerrera, aun cuando muchas veces se deprime, como frente a la ayuda de la señora latina. Es una película curiosa; cuando Yazmine entra al baño y pasa de ahí al subterráneo es tremenda escena. Andrew Wonder estudió el tema en un trabajo pasado suyo de corte realista y sabe bien del tema, aun cuando opta por la ficción. Yazmine es una mujer difícil, guarda personalidad y autenticidad cuando todos quieren que no las tenga. En un momento Yazmine flirtea con un hombre, un tipo que se presenta como un seductor, un tipo fácil, pero obviamente mentiroso, hace de romántico. Yazmine, una chica dura (aunque no quiere perder el alma), no tarda en sacarle la vuelta al momento, como con la escena de la drogadicta y su bebé en la costumbre del abandono o con el niño malcriado que deprime a su madre. El filme puede ser demasiado pesimista y algo machacador, pero, bueno, no quiere ser Hollywood con el final feliz de último minuto, pero puede que se vaya al otro extremo. En ello la melancolía del filme falla un poco. Igualmente hay una frase de estereotipo que trata de hacer síntesis del personaje de la señora latina, con lo de sexo, drogas y salsa por rocanrol. No obstante es un filme con atractivo y varios aciertos. 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Relaxer

 


Relaxer (2018), del americano Joel Potrykus, es una cinta independiente y se nota, pero con su originalidad, distinción y personalidad, no es una película tan notable, pero curiosa, atractiva en cierta manera. El filme trata como un loser y slacker llamado Abbie (Joshua Burge) es retado por su hermano constantemente, por Cam (David Dastmalchian). Cam lo humilla y lo minimiza siempre; Abbie que no quiere dar pena, no ser visto como un inútil y vago, aunque ciertamente lo es, acepta todos los retos absurdos y ridículos, propios de adolescentes, que Cam le pone encima. Para empeorar la imagen que se tiene de sí mismo Abbie no cumple con terminar los retos de Cam por lo que encima se le subraya de fracasado. El filme pone a Abbie a aceptar batir el récord de más triunfos en el Pac Man, pasar el nivel 256, que dicen que no se puede. Abbie acepta el reto de Cam, sin poder moverse de su sillón. Cam promete volver, como que abandona a Abbie. Abbie no quiere rendirse por nada del mundo, siente que es su última oportunidad para no quedar definitivamente relegado al papel de perdedor. Mientras Abbie yace ejecutando el reto recibe visitas, metido en un lugar muy desordenado y sucio, parece un lugar público que él ha invadido. Al lugar llega gente que lo conoce, incluso aparece un conserje extranjero que quiere fumigar el lugar. El conserje trata de hacerse entender, hablando otra lengua; Abbie ruega porque no lo boten. Es una película bastante extravagante, a ratos muy sucia, no es el caso de lo cool, sino de lo marginal, pero con personalidad propia, buscando conquistar uno su pequeño espacio en el mundo. Para ponerle mas potencia al filme, ponerle una nota más rara, más atípica, más swing, Abbie empieza a creer que puede hacer cosas sobrenaturales con el poder de la mente, todo desde lo espontáneo, nacido casi accidentalmente de un momento muy casual y coloquial, una conversación llana, de un poco de tonteo. Intenta mover con la mente un vaso de gaseosa tirado de días en el suelo sucio y se mueve para sorpresa de todos, pero luego se ve que es por una cucaracha que sale debajo. Tiene el filme, sin duda, de humor grueso, burla grande con un infaltable toque chacra, pero son chistes sencillos, sin maltrato. El hermano de Abbie, Cam, curiosamente, se ve de lejos, se nota que es el antagonista, el enemigo de Abbie, aun cuando es su hermano y tiene con él una relación íntima, próxima, de todos los días, crecieron juntos. Abbie cada vez más abandonado en su reto, en su no querer ser un loser eternamente, sigue sin moverse del sillón por más sediento y hambriento que esté, aún no teniendo mucho a la mano; parece que desvaría y sigue creyendo en tener poder mental, persiste en buscarlo, en ello hay escenas algo hilarantes, como lo señala su aspecto físico y su disfraz a días de seguir en el limbo -con tono musical de por medio-, mientras afuera se espera el anunciado apocalipsis del año 2000. Finalmente a lo Scanners (1981) o Los Bastardos (2008) veremos una escena gloriosa de terror, y un reto entre retos finalmente cumplido. El remate no se entiende bien, ¿le habla al demonio, al espectador dejando de ser también un loser o al despertar de una alucinación? Es un filme de aspecto básico y faltoso, pero cargado de imaginación y cierta originalidad. Potrykus se distingue, aunque no sea todo lo elogiable que uno puede esperar, tiene fuerza y se ve que ostenta verdadera cinefilia. 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Habit

 


Ésta es la película favorita de terror de la directora Karyn Kusama. Habit (1995) ganó el premio Someone to watch -Alguien a quien seguir- en 1997 en los Independent Spirit. No obstante no es una película muy conocida por muchos y es tremenda película, muy bien hecha, notable dentro del cine indie, el cine de terror y el cine de bajo presupuesto. La dirige, escribe el guión y es el protagonista Larry Fessenden, la produce él también, tiene una productora propia indie, Glass Eye Pix, productora que ha producido películas de Ti West y Kelly Reichardt. La propuesta versa sobre alcoholismo y vampirismo, se basa en una relación apasionada, un romance que va de la mano del vicio del alcohol, cosa que se maneja de cierta manera como un poco velado, aunque notamos que Sam (Larry Fessenden) como un neoyorquino cool para bebiendo y fumando, tiene también la particularidad que le falta un diente frontal y esto en lugar de quedar mal le otorga hasta personalidad como personaje y a su película. El filme tiene escenas sensuales, eróticas, muy buenas, perfectamente fusionadas al relato. La historia está integrada en más de una lectura -real y fantástica-, aunque una queda clara al final. Es un filme potente en su retrato de cierta vida bohemia y relajada en New York, a la que se suman escenas de terror sobre vampirismo, pequeños momentos intensos, a razón de la mujer que le apasiona a Sam, Anna (Meredith Snaider), que es pequeña de estatura pero es una mujer de fuego. Hay un momento donde Sam debate con su mejor amigo sobre la locura de creer a Anna un vampiro y queda una conversación sublime, sumamente memorable. Es un diálogo extenso pero magnífico. Anna es tan intensa que hasta tiene de bisexual en un momento, teniendo en cuenta que justamente los vampiros representan la transgresión absoluta de lo sexual, representan lo prohibido -lado conjugado con lo satánico-, el extremo simbólico desde luego es la muerte. Sam llega a decir que está a punto de quebrarse, hasta ahí llega esa compañía que representa Anna, que en realidad es el propio Sam el culpable. Ella como que le advierte a Sam bajo una sonrisa, cuando le da dos boletos para un juego mecánico y él dice sufrir de cierta acrofobia. Desde ese momento Sam es partícipe del vértigo de la relación. Primero la goza en grande, luego empieza a asustarse -vampirismo incluido-. Todo hombre desea una mujer fogosa nos dice el filme -hay una conversación entre Sam y otro amigo celebrando el hedonismo que produce una mujer fuertemente erótica-, así como tantos otros filmes, pero ésta intensidad puede llegar a destruirnos; mantener el pedal acelerando inevitablemente tiene que terminar en un impacto violento, un desbarrancamiento, sin ponernos blandengues. En pocas palabras es el exceso el destructor de todo. La bebida entra a tallar, claro está. Es una historia genial de ver como drama indie, tiene una perfecta contextualización, desde la música en vivo en el apartamento en el hallazgo de la mujer peligrosa, aunque en primera instancia no lo parezca, y al mismo tiempo es una obra ingeniosa con el vampirismo, desde que vemos una garra de Anna sobre el hombro de un Sam distraído. Las escenas de muerte también lucen notables. 

jueves, 29 de octubre de 2020

Field Niggas

 


Ésta película se podría hacer acá en Perú y saldría algo igual de interesante, salvo por la brutalidad policial, aquí es corrupción, coima, en lugar de asesinato. El filme del americano Khalik Allah muestra un barrio marginal, lumpen, una esquina, un par de calles, en Harlem. Vemos mayormente afroamericanos, algunos pocos latinos, y uno a tres caucásicos. También vemos siempre rondando a la policía. La gente retratada se ve pobre y muchos tienen aspecto criminal o pandillero; se ven serios, algunos sobrados, otros desafiantes, algunos pocos melancólicos, muchos indiferentes a la cámara de Khalik. Algunos ríen y posan. Nadie habla, solo hacen gestos y miran fijamente a la lente. Escuchamos voces en off que son las entrevistas que ha hecho Khalik a los personajes documentados en su hábitat y costumbres, en quienes son tal cual. Muchos se drogan frente a la cámara. Hay mucha joyita presente. Alguna gente yace solo comiendo fast food, comen con hambre, con apremio, en su propio mundo. Se ve un caucásico de mendigo, medio perdido. Se ve gente también poco agraciada, como un hombre con cicatrices en un ojo. Se comenta la muerte de un afroamericano a manos de la policía el 2014, el mismo año que se ha filmado la película. Ésta muerte se menciona por la gente del lugar como injusta, dicen que el arresto fue por algo menor y la persona no estaba resistiéndose, se dice que se hallaba cooperando con los oficiales, y en cierto momento de fastidio lo estrangularon en busca de retenerlo y murió, lo mismo que hemos presenciado en la actualidad. Es la lucha que oscila entre lo delincuencial y el abuso y brutalidad policial. Una madre soltera joven se muestra cuidando a su pequeña hija, la niña aprende del entorno como en broma, hace señales con las manos como aquellas que hacen los mayores, para darse de cool o por pandilleros. Una bella chica latina esboza una sonrisa discreta a la cámara. Khalik, quien es fotógrafo también, enseña fotos a sus entrevistados de la realidad en que se mueven, como son ellos mismos. El filme es respetuoso con todos, pero pone el dedo en la llaga, quizá sin querer. En un momento Khalik dice que todos son uno solo, incluida la policía -a quienes también muestra sus fotos y también los documenta a pie mirando fijamente-; Khalik expresa sentirse parte de todos los presentes. Más allá de la esencia de lo lumpen puede que esa sea la razón de que todos cooperen con él en mostrarse en el documental como realmente son, como si no importara nada más que la personalidad y la irreverencia y osadía de mostrarse hasta criminal. 

sábado, 3 de octubre de 2020

Special effects

 


Special Effects (1984), de Larry Cohen, es una película de bajo presupuesto bastante entretenida y atrapante. Tiene algo de Vértigo (1958), con una mujer por la que un hombre está obsesionado hasta el surgimiento de una doble de ella, aunque aquí se trata de su esposa que quiere ser actriz a toda costa. Cohen muestra su admiración de siempre por Alfred Hitchcock, pero se actualiza, es una película propia de su tiempo, se pone afín a un cine más sucio, el de los 80s, sin embargo se ve como una mixtura de audacias, entre lo clásico y lo moderno. El filme nos muestra a un director de cine fracasado y desesperado aunque acomodado en busca de hacer una película gloriosa, para ello habiendo cometido un crimen quiere materializarlo en la gran pantalla, cree que ahí está el material más potente. Andrea (Zoe Lund) es muy cruel con su esposo, Keefe (Brad Rijn), su crueldad la lleva a caer en el karma, cuando quiere trabajar con el director de cine Neville (Eric Bogosian), un psicópata. Neville se hace amigo de Keefe, y empieza una amistad secretamente perversa con él. Keefe muere de amor por su esposa a pesar de todo, y cuando conoce a Elaine (también Zoe Lund) no le importa más que volver a ver físicamente a su mujer en Elaine, que es idéntica, y aunque no es tan arpía como Andrea pronto queda seducida con ser actriz. El filme tiene a las mujeres por muy liberales, los hombres orbitan alrededor de ellas padeciendo su superficialidad. La maternidad es una carga para mujeres como Andrea, pero Keefe ha prometido a su hijo pequeño que le llevará a su mamá. El filme es muy campechano, sin llegar a lo burdo o vulgar. Hay sexo y erotismo, infaltable en el cine de los 80s, de imagen pedestre, aunque Cohen de por sí es algo chacra con lo sensual. En un momento un actor le soba un seno a Elaine y Keefe se vuelve loco. A ratos falta sutilidad, pero el filme funciona bien aun así. Los protagonistas se notan muy reales, y hay muy buena interacción entre ellos, sin necesidad que sean actores luminarias, pero lucen competentes tal cual, hasta agregan personalidad al producto. Keefe y Andrea como que vienen de abajo mientras Neville es un rico carismático, sin ínfulas. Bogosian sobresale en especial, hace de un buen psicópata. Keefe transmite literalmente tensión por su  mujer, pero no llega a ser insoportable, Rijn tiene un aspecto desgarbado, de muy relajado, que contrasta con su tensión, y hace una amalgama particular, aunque tiene de defectuosa. Éste filme no es muy complejo, pero tiene su gracia, sin duda, como que Neville es muy amigo de un jefe de policía con anhelos de trabajar en el cine, con lo que el crimen real siempre está a dos pasos del ficticio o cinematográfico, proponiendo suspenso y un planteo sobre la fuerte realidad o el impactante realismo del séptimo arte. 

lunes, 8 de junio de 2020

Maniac Cop (trilogía)

Lo que sorprende primeramente de Maniac Cop (1988) es que para ser cine B y de bajo presupuesto es de muy buen nivel estético, con efectos especiales bastante competentes, y aunque con una historia sencilla, sólida. La trilogía le pertenece a William Lustig y de guionista a Larry Cohen, gran dupla, maestros en el género, que hacen de ésta trilogía tres grandes películas de terror, lo cual es tremendo logro, cuando por lo general las secuelas de películas sobresalientes suelen tirar todo al traste a continuación. Maniac Cop tiene de protagonista a un policía apasionado de su profesión, hasta lo extremo, quien no duda en matar a los criminales en un pestañar de ojos, es de temible mano dura, sobre todo pensando en la corrupción del aparato judicial. Esto lo lleva  a ser despachado por las autoridades, lo conducen a caer en la cárcel y ser asesinado por la mafia, por quienes arrestó. Vemos una escena potente donde lo acuchillan varios presos en un baño, previa lucha. El policía en cuestión, Matt Cordell (Robert Z'Dar), lleno de furia, como siempre vivió, se resiste a morir y resucita, así se explicará -con mayor detalle- más tarde en la trilogía. Inicialmente despierta -increíblemente sobreviviente- y con daño cerebral se vuelve un demente, mata a inocentes, aterroriza la ciudad de New York. Varios policías fungen de héroes -a la vez pululan los oficiales corruptos-. La propuesta es notable en no temblarle la mano para despachar a cualquiera, tal cual el policía maníaco. Cordell no habla, no muestra su rostro desfigurado tampoco, solo inflingle violencia, se dedica a matar. De héroes tenemos a los actores Tom Atkins y a Bruce Campbell, y a la actriz Laurene Landon. Finalmente el policía maníaco enseñará el rostro por el final, cuando ya todo el terror esté consumado. Cordell es super fuerte y prácticamente inmortal, y encima usa una cuchilla para matar. Cordell llega a entrar -frontalmente, a lo Terminator- a la estación de policía y se enfrenta a todo el mundo, produciendo una notable escena de acción y de terror. Maniac Cop 2 (1990) no baja la valla. Al grupo anterior de héroes se le suma una psicóloga y brava policía, Susan Riley (Claudia Christian), empieza hablando -aconsejando- solamente, luego entra en toda gloria a la acción; y un policía que parece pistolero del oeste -con su súper breve escena de intro-, el detective Sean McKinney (Robert Davi). La psicóloga dará una escena en auto que es de otro planeta, por decir lo menos, intensa y espléndida, llena de adrenalina y suspenso, con ella colgando esposada fuera de un carro en movimiento en plena pista de alta velocidad. Más tarde a la historia central se le anexa una de un asesino en serie que es el mismo demonio (asesino de bellas desnudistas, mientras suman sus dulces bailes de rigor), aunque no a la altura del policía maníaco. Cordell tomará mayor consciencia de sí mismo -será más enérgico, en la anterior había melancolía- y querrá vengarse de sus asesinos directos, provocando otra escena más de esas míticas que hacen de Maniac Cop 2 una joya nuevamente. Cordell andará matando gente prendido en fuego de cuerpo entero. Aquí el maquillaje del policía maníaco será mucho más elaborado (aunque el anterior tenía su gloria), ya parecerá un muerto, quedarán bastante en claro las directrices del filme. Maniac Cop 3: badge of silence (1992), contra todo pronóstico, seguirá manteniendo el nivel de sus predecesoras. Ésta tiene una muy buena historia. Katie Sullivan (Gretchen Becker) es una policía de armas a tomar, como todos los agentes héroes de la dupla Lustig-Cohen, y cae en la acusación de brutalidad policial, aunque lo suyo fue defensa personal, pero con licencias -por el tipo de arma-. La desgracia de Katie le crea identificación a Matt Cordell, y éste se deshacerá de todos los que se meten con Katie o impiden sus anhelos; el filme trasciende el deber personal en todo esto. La escena maravillosa de acción del filme llega con una persecución en auto, nuevamente el fuego se hace presente. El fuego es poderoso y éstas películas saben sacarle bastante jugo. Jackie Earle Haley hace de un ladrón y asesino y es el que prende la mecha en el ambiente, es todo un loco de atar. Robert Davi está genial también, nuevamente. Por todo es un filme muy entretenido, con su curioso vudú incluído.

viernes, 20 de marzo de 2020

Machine Gun or Typewriter?

Machine Gun or Typewriter? (2015), de Travis Wilkerson, es una película interesante, aunque le queda lejos Did you wonder who fired the gun? (2017). No obstante tiene su virtudes. La voz en off se acuesta sobre imágenes de soporte que tratan de rellenar con imaginación y arte el espacio narrativo. Hay muchos disparos en pantalla, esto presenta un atractivo visual; pirotécnico, aunque de bajo presupuesto. Sin embargo las imágenes resultan un poco artificiales, poco ligadas al asunto. La narración en off tiene un sentir violento, algo agresivo, el narrador parece enojado, poco amable. Pero el filme nos habla de una historia de amor curiosamente. Éste romance es entre una mujer que parece una terrorista y un locutor de radio pirata. Me vino a la mente enseguida el libro de Philip Roth, Pastoral Americana (1997). En el presente filme es una mujer de ensueño que queda impactada por una lectura y cambia su existencia, aunque hay indicios que siempre quiso ser clandestina. Ahí yace el acercamiento de ésta mujer al hombre secreto de la radio que cuenta la historia del filme. Como suele ser, Wilkerson es muy dotado contando historias, su voz en off es lo mejor que tiene la propuesta, es una voz con personalidad, cargada de emociones, aunque se perciba una cierta inexplicable furia. La voz en off seduce al espectador y realza todo el conjunto, las imágenes pasan a segundo plano, poco importan y el filme aun así es un filme virtuoso, cosa rara en el cine de cierta manera o propio de pocos realizadores. El locutor es digamos un intelectual, la máquina de escribir le representa, mientras la mujer es de armas a tomar, representa a la metralleta, aun cuando ambos se perciben como revolucionarios, rebeldes. El filme también cuenta la vida violenta de Los Angeles, exhibiendo imágenes de guerra, pasando por un escritor judío maldito y un cementerio olvidado. 

lunes, 30 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio

Ésta película empieza cuando una pareja están en el proceso por separarse, aunque él aun no está tan al tanto o no lo cree del todo, mientras ella está muy segura de querer estar separada. Ella inicialmente luce como una bitch resentida, producto del machismo y liderazgo de su futuro ex marido, hombre que no logró ver su egoísmo y egocentrismo, poder dejar que otros brillen y no sólo él, quien permitía que su mujer sea actriz de teatro, pero bajo su control, genio y mando. Ella señala en una apertura de sus frustraciones matrimoniales que Charlie (Adam Driver), su ahora ex marido, no la dejaba liderar nada. Por ello un acto simbólico es aquel de querer mudarse a LA, y fastidiarle por completo la vida a Charlie, acostumbrado a controlarlo todo. El hijo está en el medio, pero el niño está muy tranquilo, no se apela al sentimentalismo a través de su persona, aun cuando es lo que más duele, el alejamiento, y por lo que el hombre, siempre punto débil aquí, debe luchar. Esto hace que el filme sea más suave de lo imaginado y bien por esto. A medida que avanza el filme de Noah Baumbach, ella, Nicole (Scarlett Johansson), se va volviendo más tranquila, más simpática, ahora es él quien se exalta, quien queda mal, como en la pelea en la sala. Luego la cosa se suaviza nuevamente con Charlie, es ahí donde Driver brilla en grande, se gana toda nominación que vendrá, incluida seguramente la del Oscar. Driver canta una canción sensible e inteligente, se desahoga con sus amigos y compañeros de trabajo. En otro brillante momento Charlie no sabe como ocultar que ve que las cosas están en su contra, tiene miedo, fabrica un solo de performance -a lo cine mudo, pero con su añadido toque moderno- donde termina cortándose y desmayándose. El filme también es una notable exhibición del mundo sucio y despiadado de los abogados, gente que no tiene corazón ni escrúpulos para ganar un caso. Brillan en estos papeles Laura Dern y Ray Liotta, ella una sofisticada arpía, él su par masculino (Alan Alda será el abogado soft, también notable, aunque Dern es la estrella). Es una película que por su parte se da el tiempo para imponer moda y personalidad, como cuando Nicole se disfraza de David Bowie en halloween. Muchos hallan el filme lacrimógeno, les produce pena dicen, en lo personal no lo hallé mucho así, creo que a los dos personajes se les da temple y no se manipula al niño, con lo que el filme huye quebrar o aplastar al espectador. Charlie también tiene una salvedad, no sabia que oprimía a su mujer, no estaba del todo al tanto de esto, ella también pecó siempre de tímida y dócil. Nicole finalmente logra una revancha haciéndolo sufrir, quitándole el poder, pero a medida que se percata que Charlie no era un abusivo ni una mala persona, solo alguien distraído y vanidoso (aunque talentoso), se sensibiliza con él, de esto vemos la escena hermosa de atarle los zapatos, o presenciar como él llora con unos halagos escritos de ella. Solo aquí Baumbach hace sentir pena por Charlie, mientras Nicole siempre ha sido el llamado del feminismo y la libertad de éxito. Al final parece que se separan por una tontería, aunque todo se centra en la falta de comunicación, culpa de ella también. Lo que pide la mujer luce ligero, pero esto imprime un relajo a favor del filme -aunque en la realidad suene horrible-, en una propuesta que no es pesada ni cómica por ninguna parte, ni siquiera en el ingenioso gag de Driver cortándose. Baumbach recuerda a Woody Allen, pero es más estilizado que Allen, más high and fresh life, o lo actualiza, y así gusta y disgusta, aunque mayormente se le celebra. Ésta puede ser la oportunidad de que Baumbach sea finalmente apreciado por los representantes del Oscar, tiene todo lo que les gusta, respaldo de publico, sofisticación de filme inteligente y sencillez de visionado entretenido.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Did You Wonder Who Fired the Gun?


Lo que más llama la atención de éste documental es que sus imágenes son lo más simples, humildes y austeras que uno puede imaginar, lo que va mostrando mientras nos relata cosas. Esto es tremenda curiosidad cuando se supone que el cine son imágenes, pero también es curioso notar que el filme es muy interesante por lo que va contando, como va ramificando un caso de racismo. Al final la atención que genera ir escuchando –o leyendo, por subtítulos- lo que tiene que contar, lo que investiga, sus revelaciones, hace olvidar que son las imágenes más llanas del universo las que van acompañando la propuesta. Se ve una carretera, se oye una canción folk tradicional, salen unas letras y nombres moviéndose como en ritmo hip hop. Vemos pasajes que resplandecen como electrificados, puestos en sombras, manipulada la realidad de estas imágenes secundarias. Es un documental que pudo ir por lugares vistosos, pero opta por una construcción artística de lo mínimo, de lo carente de espectáculo, de lo que puede pasar por simplón. Pero no obstante la investigación es audaz, te atrapa, va hilando e hilando, te va metiendo en su denuncia del racismo en general que se vive en Estados Unidos, partiendo del sur, estudiando el caso de un familiar del propio director, director que hace de guía todoterreno y mostrando que su trabajo es algo muy personal y chiquito. Es un filme de investigadores. Lo que cuenta es interesante, aunque haya que leer dos cartas de gente cercana que trata de revelar quien fue el bisabuelo de Travis Wilkerson, del director del filme. La película trata de como S.E. Branch, un caucásico dueño de una pequeña tienda de comestibles, asesinó de 2 disparos a  sangre fría a un afroamericano, a Bill Spann, alegándose defensa personal (Spann llevaba un cuchillo). Branch fue declarado muy fácilmente inocente y siguió su vida de manera normal. Pero Wilkerson deja en claro que su bisabuelo era una mala persona y duda de como sucedió la muerte de Spann, quien casi es un NN, un anónimo. Esto va creciendo y se va tornando una denuncia grande sobre el aún vigente racismo americano. Se oye de otros casos similares, hablan activistas de los derechos civiles de los afroamericanos. Se menciona gente emblemática al respecto. El documental intenta resolver un caso que queda lejano y oscuro, lo de Spann sucedió en los 40s. Wilkerson falla quizá en resolver el caso, en sus pesquisas, pero deja muy potente su denuncia general, sobrevuela la impunidad del racismo. Es un filme que en conjunto satisface, que llega a superar sus carencias, sus imágenes humildes, su falta de precisión, su falta de concretar el caso específico. Argumenta bien mientras honra la muerte de Bill Spann.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Thunder Road


Es una película que tiene humor pero también harto drama, con un personaje especial, un joven oficial de policía llamado Jim (Jim Cummings), que ha perdido recientemente a su madre y divorciado puede dejar de tener la custodia compartida de su hija de 10 años, Crystal (Kendal Farr), y esto lo derrumba por completo, lo lleva a cometer error tras error.

Jim es una buena persona, aunque el filme se pone un poco perverso con él, en su mirada se puede leer en un momento que parece sopesar el querer asesinar a su ex mujer, ya que no puede vivir sin su hija a quien adora. Y no es el único momento así. El filme que dirige y escribe Jim Cummings juega con esto en pequeñas puestas en escena, muy sencillas, pero notables, como cuando Jim pelea con su mejor amigo y en un momento la cámara deja de mostrarlo para pasar a exhibir a toda la policía alborotada con Jim, y es ahí que la cámara muestra la razón al abrir el campo de visión, y es que Jim inconscientemente ha desenfundado su arma.

Momentos como éste hacen ver al protagonista impredecible, pero aunque puede ser algo violento –aunque no lo admita- tanto como un niño viejo o un tipo muy maduro y un gran orador o una persona desenfrenada que puede dejarse llevar por sus emociones, un tipo de múltiples personalidades, la imagen que más perdura es la del final, de nobleza, cuando salta de humor en humor, del llanto a la alegría, de la conmoción, el enternecimiento, a la plenitud y al agradecimiento de la vida, pero no desde lo fácil, sino desde los peores golpes de la vida, cómo perder a quienes más quieres o quien eres en la sociedad o lo material. Por todo ello, como se percibe, es un filme muy rico en profundidad, y todo desde lo claro, amable y directo.

El filme se enfoca también en los matices de la personalidad, la que no agrada del todo, que tiene altibajos con otros, lo cual puede oírse muy normal, pero aquí se maneja especialmente bien, con la relación de Jim y su hermana o con su ex esposa o incluso con su hija y su madre. El filme va descubriendo puntos débiles en todo el mundo, también producto de situaciones. Ésta propuesta también tiene su dotada cuota de humor, mucho en la verborrea, expresividad facial e intensidad de la personalidad del protagonista. La manera como la película maneja las relaciones humanas es tremenda virtud, inclusive con los afroamericanos, habiendo integración pero mucha naturalidad, poco paternalismo y honestidad. Inclusive descubrir porque se llama el filme Thunder Road tiene un uso logrado, aunque directo, más práctico.