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martes, 3 de marzo de 2026

Después de las ciudades


El rumano Radu Jude hacia un largo de 61 minutos llamado Sleep #2 (2024). Editaba muchas horas de grabación de la earthcam que se había posicionado sobre la tumba de Andy Warhol. Veíamos gente que lo visitaba al cementerio y en realidad era todo muy rustico y simple que no llegaba a entusiasmar, pero era una idea interesante en el papel, editar la cotidianidad, como se comportaba la gente frente a ésta celebridad "dormida". Había juego, tontería, incluso intervenía la naturaleza y Jude le ponía su habitual ironía. El rumano dijo que éste era un desktop film, un simple divertimento del entretiempo. El filme del gallego Xacio Baño, su segundo largometraje y su primer documental, retoma ligeramente ésta idea, usando google maps o la cámara sobre el planeta yendo a enfocarse en la ciudad de Santiago de Compostela, famosa por su peregrinaje y su devoción católica-cristiana, donde como se dice hay muchas iglesias. Por ratos se difuminan los contornos -cosa que en realidad no parece muy importante- como si estuviéramos metidos en esa computadora que abre el filme, dentro de una simple habitación tras un viaje turístico, donde un padre se cartea via whatsapp con su hija, la que le habla de su nueva afición por las palabras muertas o desaparecidas. Otra curiosidad es que las imágenes están complementadas bajo la lupa de postales (70 postales por 30 euros), viendo las palabras pegadas sobre las imágenes del viajar en general, una mirada comunitaria y variopinta, casual y que es darle algo de distinción al trabajo, como lo haría la habitual voz en off sobre metraje encontrado o verbalidad con imágenes de soporte. Por gente que supuestamente ha dejado sus impresiones del lugar. Es una película sobre la célebre ciudad pero también sobre la subjetividad y personalidad (que queda como memoria) de la gente que la ha visitado y que incluye el turismo en la actualidad. Pero trata de hacerlo, si se quiere, de cierta manera novedosa, mediante el guion del mismo Xacio Baño y Tamara Canosa, asesorados por el también gallego Lois Patiño. Otra curiosidad es que se trata de hacer lectura psicológica de la escritura de cartas, sacar un perfil por cómo escribes. Hay bailes, canciones, fiesta, bebidas, gastronomía, hasta participan monjas de claustro, donaciones, se celebra navidad, varias cositas sencillas y amables de oír, como quien hace un viaje virtual o induce a animarse a visitar algún día Santiago de Compostela. Se habla de un pasaje particularmente estrecho. Es un filme simpático para los que gustan de viajar, conocer nuevos lugares y que mejor que un lugar que tiene todo para que sea una visita memorable. Es una película bastante cuidada y nunca desanima nuestra atención, aun siendo básica, como todo documental sobre conocer una ciudad. Se vive un ambiente tradicional-familiar que resuena agradable, sobre todo en épocas de extravagancia y querer llamar la atención a toda costa. El ingenio no busca excederse. Si quieres llamarlo experimental todo es muy llevadero y entendible. Es agarrar la computadora y usarla de guía. Es como si dijéramos que ni los avances tecnológicos ni el exceso de modernidad nunca nos va a arrebatar nuestra humanidad, nuestra sensibilidad, nuestros afectos, lo clásico y eterno. Se exhiben composiciones, puestas de escena, como con las luces vistas desde arriba prendiendo poco a poco, gente común y corriente posando para la cámara, lecturas en cabinas de radio. Es una película que mezcla un poquito literatura con cine. Es una propuesta sencilla, pero cálida, esa es la mejor lectura. 

jueves, 16 de octubre de 2025

Sirat


Ésta propuesta es una película de aventuras, de entretenimiento, pero con su pequeña sustancia, con su mensaje humanista de unidad, de velar por la gente más humilde, y de paso habla de especies de nuevos hippies, punks modernos, amantes de la música electrónica, pacifistas, aficionados a las drogas laboradas/consumidas con/por hierbas. El ambiente es de raves hechos en el imponente desierto marroquí, en el mismísimo desierto. Hay mucho baile en medio de raves (lo cual se ve muy bien, te genera empatía, y así hay muchos momentos de complicidad de diferente tipo), con gente que recuerda a la contracultura, pero aquí sin mucha política de por medio, o apuntando a la libertad máxima, a la libertad total, en sí misma, en su mirada más pura, sin tanto argumento, sin formular sexualidad (la que muchas personas en la vida la tienen por ubicua) ni corrupción de liberalidad. Es como entrar en el goce de la vida con el baile, inducido por hierbas. El filme habla de europeos con aspecto punk que yacen en el desierto, bailando, viviendo como en medio del campo, fuera de los sistemas muy reglamentados. Ahí vemos aparecer a militares que son el clásico orden contrario a esa libertad que proponen estos (nuevos) hippies, quienes solo quieren vivir tranquilos al margen, en un territorio que como todo tiene un gobierno. Un padre, Luis (Sergi López), está en busca de su hija, una jovencita hippie, que dicen está melancólica, y se ha ido, aunque ya es mayor de edad, pero su padre quiere ver que esté bien, y la va a buscar, con su hijo pequeño, Esteban (Bruno Núñez Arjona). El desierto es peligroso, no es un lugar para cualquiera, y eso quedará claro en el filme, en esa aventura que emprenden Luis, su hijo, y sus nuevos amigos hippies (todos excelentes como interpretes). Hay escenas muy dinámicas, que producen adrenalina, hermosas de paso a la vista, junto a la fotografía de Mauro Herce, que llevan muy buen acompañamiento musical. Se exhiben escenas puras y duras que están excelentes, cine en esencia, que deleitan a la mirada, que son aventura a la vena. Cine, imágenes poderosas. Y no caen en lo innecesario porque son parte de esta película de aventura, de la aventura. Los guionistas son el argentino Santiago Fillol, que ya ha trabajado en varias oportunidades con el director de éste filme, y el mismo director Oliver Laxe. Es como si hubieran tomado por una parte en cuenta los errores y virtudes del filme Sobre todo de noche (2023). Hay momentos de shock, totalmente impredecibles, que se justifican plenamente, que dejan en claro que estamos ante una película de aventura (de entretenimiento, dígale aquí con su toque a lo europeo, si bien se siente universal), un relato de mucho peligros, donde no faltan en éste tipo de películas. El desierto marroquí es como el gran dominio (o "demonio") donde el hombre osadamente trata de atravesarlo, de vivir donde la naturaleza es poderosa, pero también ese peligro es producto del mismo hombre, de lo autodestructivo que es muchas veces. Así el filme remite un poco al mundo de Mad Max, pero en los comienzos de lo apocalíptico. Se llega como a asumirse en un sci-fi de bajo presupuesto, de los a medio camino realistas, o de pocos elementos futuristas. Se deja volar que ha sucedido la tercera guerra mundial, y que el mundo está en el caos, en su etapa de destrucción y estamos viendo a los sobrevivientes (que en sí puede referir actualmente a los que vagan austeramente por el planeta), como en aquel tren como con polizontes. En cierta manera lo que vemos se puede leer como algo postapocalíptico, pero al mismo tiempo identificable contemporáneamente, una dualidad del mismo desierto marroquí, una capacidad para hacernos pensar en ese momento bíblico, bastante utilizado en el cine, en el arte. Es una película sencilla, pero muy competente. Es la búsqueda de alguien, crear una caravana con un tipo de gente especial, una especie de tribu, expuesto en un lugar algo extravagante, y pequeñas aventuras, que recuerdan a la obra maestra del genial Henri Georges Clouzot, El salario del miedo (1953). La música electrónica está muy bien integrada, no solo desde lo más específico, sino como planteamiento de cine de aventuras y sci-fi. La luz tipo holograma de los raves, las cajas de resonancia frente a las minas militares. Es una obra lograda como película de aventuras, con una austeridad que funciona plenamente, estética, de nivel, no sólo audaz. Los que ven una película misteriosa, parece que han visto otra película, es una película de aventuras con pocos elementos, un viaje por el desierto, por lo peligroso que puede ser, sin demasiada grandilocuencia argumental. Lo sencillo puede ser muy potente y eso es justamente éste filme. Tiene una parte que puede hacer de la obra algo espiritual, donde vemos a musulmanes orando/rodeando la sagrada piedra negra en la Meca, como los trances de atravesar la vida, y que puede verse como la búsqueda de un mesías/profeta (o gente que de verdad mejoren a la humanidad), o el desierto (la existencia) como posible trascendencia de la gente común. 

martes, 30 de septiembre de 2025

Una película de miedo


El brasileño Sergio Oksman quien vive y enseña cine desde hace muchos años en Madrid hace una película de bajo presupuesto, una película de ficción guionizada por él en solitario, hecha un poco como si fuera un documental, con mucho de su biografía. Oksman actúa de sí mismo, junto con su hijo, Nuno, de 12 años, que hace lo mismo. El pretexto, para intelectualizar un pensamiento (leitmotiv) y un cúmulo de sentimientos, es un viaje padre-hijo a Lisboa, Portugal. Mucho de lo que pasa en pantalla son actividades muy simples, cuando yacen en un hotel que han dicho lo van a remodelar y ahora está cerrado para el público. En el hotel sólo están ellos dos y el dueño, un portugués amigo de Oksman, y la historia de un huésped fantasma que vivió 10 años en el lugar, cuando se creía simplemente de paso. Así se van disparando algunas cosas que ponen el toque de "variedad" pintoresca en ésta sencilla película. Se habla del primer asesino en serie de Portugal y de los primeros de la península ibérica, el gallego Diego Alves (llamado el asesino del Acueducto), del que se conserva/preserva su cabeza embalsamada en un frasco, como estudio/desentrañamiento del mal, y del que se quisieron hacer películas/escenas durante el inicio del cine en el país donde se le ejecutó (Portugal), habiendo la particularidad de que en el segundo intento de filmar un relato suyo sólo se cambió la ubicación de la cámara, por el frente en lugar de por detrás, compartiendo casi la misma puesta en escena pero desde otro ángulo, lo que suena a una variación minúscula, pero que se oye curioso (no solemos dar crédito cuanto puede cambiar, cambia, algo con cosas prácticamente imperceptibles). Oímos de varias extravagancias que rodean la vida de éste asesino. Lo conocemos a través de un paseo semejante al de un museo. Por túneles tenebrosos. Muchas de las tomas de ésta propuesta son con la cámara fija, no obstante no se exceden de tiempo, no molestan. Así mismo Oksman habla de su padre (con quien hizo una película), emparentándolo con le genética de los criminales, en cuanto a repetir patrones, como si estuviéramos condenados por un destino a ser igual que nuestros padres. Se dice que esto sucede por al menos cuatro generaciones. Es un filme que se plantea de narrador de cuentos audaz. No llega a tanto, es algo humilde, pero el resultado es más que decente. Es una pequeña obra llamémosle artesanal, aunque profesional en sentido que no hay que pegarla, como espectador, de perdonavidas, en cuanto a que cumpla con lo básico. Se siente un poco como que padre e hijo juegan a hacer cine. El padre lo hace parte de su universo, cosa que es importante como idea de la propuesta porque Oksman quiere mantenerse de cierta manera cerca de su hijo, cuando yace latente la relación distante con su propio padre. Es querer enmendar los errores de su progenitor, no caer en repetir el molde, romper con la estela de un tipo de destino, de ciertos temores, desilusiones y tristezas. Oksman da a entender que quiere mantener la mesura en su existencia, huir de los egos inflados, del narcisismo, del desinterés por los otros, del sólo velar por uno mismo, o de la derrota (claudicar psicológicamente). Es no dejarse arrastrar por la ausencia de compromisos, por el exceso de libertad. También hay en sí un cierto temor a la soledad, es querer evitar mecanizarnos, o a padecer ser olvidados. Oksman "juega" a hacer cine igualmente con amigos, actores y directores de cine. Genera un poco la sensación de estar improvisando, aunque el desnudo de la lluvia revela claramente al espectador que estamos ante una construcción de ficción, a la consolidación de un guion, pero por todo pasa el mensaje de su preocupación. De todas formas, de antemano, ya nos lo había dicho los ángulos de la cámara, la puesta en escena de los momentos, sobre percibir estar dentro de una ficción, aun cuando se le puede haber dicho al niño que simplemente fluya frente a la cámara, que se divierta. Tal lo expresa Nuno mismo, sin sobreactuar, economizando movimientos, evitando el circo. No obstante se nota una construcción, aun en su sencillez. La película narra que el niño no siente miedo con el cine de terror, quien como aventura quiere sentirlo, que aparezca literalmente la gran película de horror con aquel sentimiento. Para eso surge la cinefilia del padre (y el estudio de un conocimiento que se encuentra en movimiento). Una lectura va de la mano con el uso de varios pasajes e ideas de El Resplandor (1980), la desaparición de los afectos o que surja el anunciado arrebato (la fuga), cuando Oksman quiere sentirse realizado/compenetrado afectivamente con su hijo, que lo tenga presente en su crecimiento (dentro de lo ideal), que cuente con él, que venzan cualquier melancolía, como con aquella imagen de lluvia a lo Fight Club (1999). 

miércoles, 20 de agosto de 2025

78 Festival de Locarno: Silencio


El director de la película, Eduardo Casanova, es algo polémico, le gusta que estén hablando de él y hay gente que se lo toma demasiado en serio y siente antipatía hacia su persona, y esto rebota en apreciar su trabajo a veces de mala manera. Lo cual es injusto. El presente filme se puede decir que tiene algunos defectos, es una obra muy libre y por lo tanto va a conseguir equivocarse por momentos, pero en general es una propuesta muy entretenida, buena. Tiene gran intensidad. Hay un diálogo frenético y super irónico entre 4 hermanas vampiras rodeadas de blanco y rosa. Tienen tremendo maquillaje y prótesis. La recreación de las vampiras es de primera. Los diálogos fluyen con harta velocidad y nunca dejan de tener humor y dar plenamente en el clavo diciendo cosas curiosas e interesantes para el oído del espectador ansioso de divertirse y eso da mucho, tenemos harta diversión. Se nota que Casanova goza haciendo ésta película. Tiene escenas potentes, impactantes. Muy rebeldes. Hay partes de musical que salen de pronto y otorgan novedad y un poco de risa. Es una comedia de muy buen nivel, aun cuando puede ser esperpéntica. Lo del enano vendedor de sangre artificial no es lo más óptimo, no es el mejor chiste, y la línea del SIDA se siente muy superficial, pegada en realidad apenas a la narrativa (aun con obvia conexión de estigma vampiro-enfermedad), no aporta gran cosa, pero el filme en conjunto ostenta más de virtuoso. Maria León con tacos altos desnuda es muy erótica, muy bella, un deleite para la vista, aun como drogadicta. La parte del futuro tampoco es lo mejor, pero se entiende la idea, de que los homosexuales no se oculten, enfrenten su opción sexual a puertas abiertas. Se les iguala con los vampiros, con que los quieran matar siempre, que les tengan rechazo tan virulento. Para esto hay varias generaciones desencantadas, pero el final es positivo, optimista. Es una película que es un poco punk y puede herir susceptibilidades, pero cuando vaya al festival de Sitges, de aquí a unos 45 días, todo apunta a que será recibida con entusiasmo por muchos. Se pudo haber afinado más, sí, para hacerla mejor, pero éste tipo de filmes locos y muy libres también arriesgan bastante. Se nota que Casanova ama el cine, quiere ponerle su identidad, hablar de sus preferencias y lo que a él le emociona. Es una obra con mucha personalidad. En el futuro, pensar un poquito más, demorarse un poquito más, será productivo, pero no obstante no debe perder ese glorioso espíritu punk que brota tanto, su libertad, porque hay escenas muy desopilantes, que te mantienen gozando. Menciono especialmente a otra actriz, la joven Lucia Diez, de 29 años, muy bella, talentosa, prometedora.  

martes, 20 de mayo de 2025

Tardes de soledad


Ésta película va a mortificar o enojar a algunos y a producir felicidad a otros, refiriéndome a un alto estándar, no desde lo habitual. Es una película divisiva, se podría decir, pero sin ser estúpido o muy marketero el director catalán Albert Serra siempre ha gustado de crear un poco de polémica o debate. Muchos actores y directores de cine saben que en sus profesiones hay que buscar retos, distinciones. No todo el tiempo quizá, podemos pensar, pero al menos de vez en cuando, sobre todo cuando amas verdaderamente lo que haces y no solo se trata de dinero, que desde luego siempre es importante también. Los tontos mueren de romanticismo excesivo. No obstante, no es lo único a lo que aspira ni debe aspirar alguien apasionado de su arte. Es así que actores y directores apuestan por algo que rompa con lo convencional, que sea osado, que quiebre el confort (el suyo y el de los demás) mientras se aspira a ser memorable (valioso, justificado) rompiendo las expectativas comunes. Ahí se inserta éste documental, ganador de la concha de oro 2024, del festival de San Sebastián. Éste trabajo remite a la tauromaquia, la que representa la tradición y la identidad (para el caso, la española); y el progresismo mundial justamente discute todo ello, lo cual es parte latente de la actualidad. El documental de Serra se puede decir que a esa vera es políticamente incorrecto. La contemporaneidad implica poner ciertas nuevas reglas. Es algo que muta o que autoanaliza su mirada o posturas, pero por otro lado no se precipita ni cede a todo. El documental de Albert Serra es muy realista, muestra la tauromaquia en todo su esplendor, sin medias tintas, es tal cual es, no hay mentiras en lo que muestra. Es así que muchos van a odiar el documental y otros van a quedar anonadados o extasiados. Para quien ama la corrida de toros esto es ver la gloria misma. Para quien no, todo lo contrario, lo peor. Esto será inmediato, igualmente sin medias tintas. Serra muestra al torero peruano-español Andrés Roca Rey, de 28 años de edad, el mejor torero del mundo actualmente, haciendo su trabajo. Conocemos la tauromaquia de pies a cabeza a través de él, de la autenticidad de la cámara de Serra y de su protagonista. Es un documental antropológico impoluto. Roca Rey torea en varias oportunidades para la cámara que lo inmortaliza en pleno. Vemos a estos toros gigantes, bravos, intimidantes, salvajes, salir a éste coliseo romano moderno. Frente al poderoso animal se despliegan técnicas para acabar con éste que es en buena parte el espectáculo en sí. Hay un picador y un banderillero. Se le pica con una lanza y se le ponen 8 cuchillas en el lomo. Una vez sangrante y debilitado, el torero lo hace dar vueltas, atraído por el capote o la capa roja. En ello el torero se pega mucho a la bestia – cosa de cada uno- arriesgando su vida. Queda manifiesto en el documental. Roca Rey a menudo recibe heridas, cortes, embestidas. El toro cansado saca la lengua jadeante, babea, y finalmente recibe la espada que se incrusta en su espalda y cae moribundo. Lo acaban con un cuchillo en la cabeza y se lo llevan arrastrando con cadenas misma película Gladiador (2000). El torero celebra a veces exhibiendo las 2 orejas cortadas. Saluda con su montera, sombrero. Hay cierto acto de pavonearse, muy histriónico, muy artístico, en todo el ruedo. Una cosa particular es que la cámara de Serra prácticamente no muestra al público, es sonido a ese respecto (celebración), pero se entiende que se quiere centrar en lo específico del asunto, el toreo y el torero. Es arduo de ver. Serra no se guarda nada, todo está ahí para quienes odian y aman éste espectáculo. Es algo que tiene de primitivo y de elaborado. Ver esto es como si el torero representara a los antiguos primitivos matando un mamut. Una reminiscencia de sobrevivencia y desarrollo de una técnica. Vemos toda la preparación, como le ponen el vestuario al torero, es interesante conocer cada detalle a ese respecto. El torero tiene un ayudante para vestirse y con éste se reviste de cierto endiosamiento, cierto acto de admiración cultural y social. Serra encuadra desde distintos ángulos privilegiados. No hay banda sonora muchas veces, es ver el momento en todo descarnamiento. Al torero lo transportan en camioneta que lleva una cámara ahí dentro al estilo de las confesiones en taxis de HBO. Lo llenan de elogios. Roca Rey se mantiene sentado en el sillón principal muy natural, aunque se percibe en él la tensión acumulada de un acto que contiene riesgo, que implica vencer el miedo. No cae antipático nunca, es verdad, a pesar de que por momentos lo asumen como alguien salido de otro planeta, como vemos a su equipo de camaradas en la camioneta darle full respaldo con palabras. Ayudantes y compañeros del torero le demuestran admiración. Comparten el mismo sentimiento. Es difícil para quien escribe dar un veredicto, pero así también hay películas, hablando de las que realmente lo ameritan. Considero que Serra ha sido imparcial a cierto punto o eso se recoge de todo lo que observamos, donde se percibe empatía por cierta sensualidad que brota, aun en un mundo que luce machista. Y en otros ratos se le siente crítico en como muestra en primer plano al toro ser demolido, en poner la cámara donde las papas queman. El documental es bueno porque coge la esencia del torero, su lado humano, pero también muestra sin adornos qué pasa con el animal. 

domingo, 13 de abril de 2025

Sorda


Ésta película española tiene de protagonista a una mujer sorda de 40 años, interpretada por Miriam Garlo que en realidad es sorda. La película de Eva Libertad, su segundo largometraje y el primero en solitario, nos muestra la vida cotidiana de Ángela (Garlo), con su pareja, Héctor (Álvaro Cervantes), quien es oyente. Héctor se ve que es un buen marido y una persona amable y correcta. El relato muestra amor entre ellos, escenas románticas bien desarrolladas para parámetros de llamémosle arte, además Ángela muestra sensualidad. La película pasa por cierto feminismo expuesto desde su protagonista. Un feminismo que es un poco ombliguista o yoísta, más que pensar en la sobrevivencia o en los derechos igualitarios más importantes. El filme claramente es la historia de Ángela, quien tiene una actitud un poco de víctima frente a ser sorda. Ella llega a gritar abiertamente que es fastidioso ser sordo -poniendo una palabra mucho más leve en su boca- en un planeta dominante de oyentes, como si no le comprendieran (anhelando y pretendiendo un especie de 100%, lo cual puede resultar un poco iluso porque es habitual en el ser humano que haya una cuota de complejidad en ponerse en el lugar del otro, aunque esto no sea lo más óptimo, lo mejor para todos) o no se sintiera del todo integrada por el resto (negando ella misma a un punto el hecho de ser sorda o aun no aceptándolo al 100%). Quizá en realidad es que a ella se le complica más de lo usual, porque vemos que en la película todos son igual de amables y comprensibles que Héctor quien hasta se expresa normalmente con señas, y además muchas de sus amistades son igualmente sordas y se les ve felices. Ángela parece que en realidad es la que está metida en esa actitud de fricción frente a la vida o su condición. De ésta manera la vemos siempre mirar juzgando su realidad de sorda y a su entorno y, por supuesto, todos lo hacemos, pero en la película es constante, tanto que parece llevar cierta antisocialidad en su personalidad, pero de los que no quieren aislarse, sino como quien quiere que todo sea perfecto, y por un lado está bien ser un poco exigente. Ella se escapa a la discoteca a bailar sola, como quien se libera de sus pesares personales y/o sus responsabilidades (maternas), y no es que no sea humana y eso hay mucho en ella, un cierto engreimiento en la composición de su personalidad, lo cual contrario a lo que se puede pensar suena interesante de ver en una película, sin necesariamente alentar aquel comportamiento, observado que la maternidad es parte trascendental del crecimiento emocional y existencial de la mayoría de las mujeres. En Ángela muy a menudo está presente esa mirada literal (de su sensibilidad) de descontento (no expuesto inmerso en la melancolía, sino como disgusto que pasa desapercibido por otros), sutil digámosle, frente a sentirse un poco fuera de lo convencional, pero el problema en realidad parece en buena parte su actitud, aun cuando ser sorda de hecho que tiene sus dificultades particulares (como cosas donde sentirse fuera de cierta interacción), pero uno diría que con 40 años ya ella tiene experiencia de vida y debe haber aflorado en sí una necesaria resiliencia, lo que ciertamente es parte de existir, ya que todo ser humano tiene retos personales si bien distintos. Es ahí que en ella asoma ese feminismo yoísta, de estar siempre dispuesto para pelear y está bien ser fuerte (y todos podemos ser frágiles), pero tampoco se trata de exagerar la nota, porque el filme se ve super integrador (quizá es querer más). No obstante sin ser superficial o ligero en decirlo es aceptar la realidad -que tampoco es conformarse con un escenario injusto, incluso de la vida- y ponerle punche a todo. Ángela llega hasta anhelar que su hija por venir sea sorda (cree que hasta se le está menospreciando al criticar su deseo, y le fastidia que su esposo esté pendiente de como será la bebé a ese respecto, cuando es de lo más normal), lo cual suena un poco tonto, una integración que tiende a exagerar, propia de los tiempos actuales que llegan a excederse en cuanto a lo políticamente correcto o a un ideal hiperbolizado, quitándole visceralidad o vitalidad a la vida (que no puede ser mecánica ni aséptica, porque no nos identifica, ni a nuestra real evolución), que no significa decir que se acepte maltrato. Quiere como imponer su mundo y es normal, todos buscamos construir nuestro contexto, si bien la vida nunca es cálculo absoluto, no obstante puede ser más beneficioso y/o saludable ser más simple y buscar integrarse a lo demás, y la gente, claro, ser empática. La problemática del filme es de cierta austeridad, pero no deja de ser interesante, ver el mundo desde la personalidad particular de Ángela frente a su sordera, que ha creado la directora y guionista, sin que halla en Eva Libertad exageración de dramatismos, ni asomo de melodrama, o golpes bajos, sólo problemas comunes, metidos dentro de mucha modernidad. Es una película que se siente bastante personal y eso le agrega mucho a favor, leer la sordera desde el feminismo, aunque uno debata un poco y le critique por una parte, pero en ello también se muestra la riqueza de la temática y la sabiduría de la elección del cine español donde lo familiar se vuelve atractivo, profundo, dinámico y amable. Es una película donde la austeridad no es que signifique que no pase nada. La cotidianidad de la sordera se ve efectiva y genera atención e interés. No hay pocos momentos, hay muchos dentro de esa cotidianidad específica. 

jueves, 4 de julio de 2024

Condenados


Ésta es otra de las grandes películas del español Manuel Mur Oti. Adapta la obra de teatro de mismo título del mexicano e hispano José Suárez Carreño. Es una película bastante interesante por su capacidad de argumentar sus propias ideas en pantalla, que lo hace con suma claridad e inteligencia clásica. Inicialmente tenemos a una mujer sola en un gran terreno con animales y siembra, llamada Aurelia (Aurora Bautista), que yace como apestada, nadie en el pueblo quiere trabajar para ella, ya que su marido ha matado a un hombre por celos, por simplemente desearla y mirarla digamos que con anhelo. El marido, José (Carlos Lemos), no quiere que nadie ame o desee a su mujer ni con el pensamiento, no importa que no la corteje en absoluto, la tentación y la duda le bastan. José está loco por su mujer, la ama con harta pasión, no exento de imponer su fuerza y de paso algo de machismo. Aurelia le corresponde por completo, lo ama de verdad, pero como toda mujer puede caer en cierta inocencia en el trato con otros hombres de aire perspicaz o audaz o incluso su amabilidad o necesidad proyectarse hacia otra cosa. El marido le hace ver que no solo el crimen lo ocasionó sus celos, sino ella de cierta manera. Aurelia no ha correspondido a nadie directamente, pero al no marcar una distancia o proponerse precaución puede caber que alguien se atreva a cortejarla. Esto puede sonar exagerado, en realidad lo es en cierta manera, pero también el mundo presentado en ésta historia rural y social muestra que a muchos hombres no les importa pasarse por encima los matrimonios, quitarle la mujer a otros o jugar simplemente con ellas. Sopesando nuestra contemporaneidad donde ser el amante apasionado es llevado a lo alto de la celebración colectiva de lo cool, resulta interesante volver atrás y pensar en que también podemos llegar a ser ese marido que algunos tratan de burlar, que no todos serán los amantes, el lugar cómodo, sino puedes enamorarte, amar a alguien, casarte y no vas a aceptar que intenten quitarte el objeto de tu adoración o que cortejen lo que tiene dueño, destruir lo ajeno. Es así que en realidad echarle porras al gran amante pasajero es todo menos honroso. Pero la contemporaneidad muchas veces suele decir otra cosa. También a muchos propios de esa misma contemporaneidad liberal a cotejar puede molestarles que el marido pueda llegar a sentirse poseedor de la mujer -aunque duda bastante con perderla, hasta ya asomar cierta enfermedad- y ésta le responda que en efecto ella le pertenece. Incluso el que viene a hurtar dice que por lo normal ningún hombre abandona tres cosas en la vida, su caballo, su rifle y su mujer. Luego hasta apunta con cierta soberbia o desatino (llegado a autocomprenderlo) que produce cierta lastima ver las condiciones en que se hallan. José es sentenciado a 20 años de cárcel y Aurelia no puede sola, a éste paso va a ir rumbo a la miseria. En el inicio ella en un plano picado sube las escaleras para ir a dormir como quien sube una enorme montaña cargando un gigantesco peso, una gran melancolía, una gran soledad y abandono. Bajo ese contexto es que aparece Juan (José Suárez), un hombre muy trabajador, muy habilidoso para cuidar de la tierra y de los animales y Aurelia medio que sin salida, pero feliz de hallar a alguien que le ayude a salir adelante en lo laboral, lo contrata. Juan tras años pacientes -tampoco es cualquiera, sino es prácticamente el obrero ideal o la mejor clase trabajadora- convierte la tierra en muy próspera. Antes se enfrenta al pueblo. A ese respecto se da una maravilla de puesta en escena en medio de sombras y como en un espacio western, sugiriendo como estar entre ruinas griegas, donde es rodeado por los hombres del pueblo cuales vampiros al acecho. Estos tratan de intimidarlo, que no ayude a la mujer. Todos respetan y temen a José. No obstante Juan es un tipo muy duro y muy confiado en sí mismo, tampoco teme a nadie y pronto lo deja en claro. Juan es un tipo de armas a tomar. Es una película donde nadie es blanco ni negro, sino hay cierta perversidad o matices en cada uno, o ideas donde puedes convertirte en mala persona, sobre todo los hombres, en un mundo donde pelean por las mujeres, destinadas a ser cuidadas. Aurelia en un momento trabaja muy poco gracias a Juan y dice que las manos se le están poniendo como las de una reina, lo dice con felicidad y cierta humildad, frente a un Juan que todo se lo toma muy en serio y pronto revela sentirse atraído por la mujer de otro, alguien que debe volver aun en como 15 años. Quedarse con la mujer está bastante presente en su mente. La mano maestra de Mur Oti hace ver como él quiere ganársela con su laboriosidad, con su progreso, el progreso de un hombre trabajador, talentoso para las cosas del campo. Ser patrón asoma ya como una simple cereza sobre el pastel. Aurelia ya no llora abrazando la ropa de su marido, hasta se pergeña la impresión que deja de lado un dije que representa simbólicamente su matrimonio. Se puede leer que corresponder a Juan está latente, se crea confianza y muchas veces Juan puede ser muy desafiante. Es como dice el marido, Aurelia no se percata de lo que produce. En un momento Juan mira desde abajo a Aurelia y se puede notar que le mira sutilmente las piernas. Ciertamente esto no encaja en ningún tipo de liberalidad actual donde todo es muy frontal y a veces hasta vulgar, tampoco es un filme sensual de ninguna manera, pero el deseo sobrevuela con esa delicadeza y gran poder de sugerencia de Mur Oti, que es de los mejores gestores de cine clásico a la española. Es tremenda película, una joya, el poder de sugerencia del deseo hacia la mujer de otro y olvidarse del marido está todo el tiempo presente. De eso va la obra en realidad. Los últimos 10 minutos del filme son oro puro dentro de una explosión de grave vitalidad, luego de jugar en diferentes frentes, auscultarlo desde la cancha de un joven amante seductor, pero como se puede decir también, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra y es un dicho general más que aceptarlo todo. El filme hace respetar su propia argumentación, una que puede criticarse en alguna parte, pero que rompe el molde y es bastante valiosa, no es facilista ni quiere aplausos superficiales. Es una hermosa película que debería de conocerse más para valorar de verdad el cine español. 

martes, 2 de julio de 2024

Fedra


Basada en la tragedia del romano Séneca. Dirige el español Manuel Mur Oti. En una primera parte se nos habla de Estrella (Emma Penella), una joven veinteañera de una zona costera mediterránea que tiene enloquecido a medio pueblo, es decir a todos los hombres, la otra mitad como se dice son las mujeres y odian a Estrella, aun cuando ella no es ninguna mujer deshonesta ni busca seducir a nadie directamente, pero resulta tan hermosa que todos los hombres quieren poseerla. Cuando el filme parece ir por los celos y el enojo de las mujeres y el deseo violento de los hombres que anuncian problemas la propuesta da un giro y aparece Don Juan (Enrique Diosdado), un hombre millonario que se enamora perdidamente de Estrella, igual que todos, e igualmente es rechazado. Don Juan es un hombre intachable, incapaz de aprovecharse de nadie, pero le ofrece todo lo que tiene a Estrella. Cuando todo sigue su rumbo normal o habitual aparece ahora Fernando (Vicente Parra), un veinteañero hijo de Don Juan quien ignora a Estrella y ésta queda perdidamente enamorada de él. Es así que tenemos al hombre seductor en Don Juan y al hombre sobrado en Fernando. Éste joven tiene pinta de muchacho bien y sólo quiere irse del pueblito. Fernando es domador de caballos y trabaja en un castillo en alturas. Estrella descalza y con el pelo desordenado vaga por la playa llamada continuamente una sirena. En un momento ella nada y le piden enseñe las piernas para comprobar que en efecto no es una sirena y ella se sumerge y las muestra muy sensualmente a Don Juan. Hay momentos bastante cuidados, aquí se sugieren cosas, pecados, infidelidades, promiscuidad, con gran belleza e inteligencia. No necesitas enseñar nada si de verdad contienes la habilidad. Es así que la corrupción que atrae la tragedia lleva toda la esencia clásica, como así mismo pegar saltos sobre fogatas anuncian el asomo de la tentación de la trasgresión. El mar que muchas veces se encuentra en pantalla embravecido indica pasión y lucha. El mar es un personaje importante más, el que siempre yace presente. Existe una atmósfera formalmente elegante pero sugerentemente salvaje. Fernando únicamente quiere irse, le enoja su existencia (sin que se especifique porqué), mientras Estrella paga cierto karma de haber enloquecido pasivamente a tantos hombres. Llévame como si fuera tu perro llega a decir. En otro momento es abiertamente humillada con una fusta y ni así se doblega. Todo es espléndido como gran tragedia (desde la inocencia que trasmite el padre con la caracola), en medio de un mundo de relaciones amorosas siempre en crisis o fuertemente golpeadas como por esas poderosas olas que tratan de ahogar o revolcar a las pasiones hasta inclementemente desaparecerlas, como si no existiera la posibilidad de explicación (y no plantea ninguna velada exageración de sordidez), como a menudo queda sin habla nuestra protagonista a quien la vida le cobra sus elecciones y errores. Escapa a la condena de su belleza en un mundo material para sufrir por lo aparentemente más simple. La tentación de la santidad es algo muy trabajado en el relato. El temperamento también les va en contra a varios como a la heroína, que no puede contener su furia en varias oportunidades. Ésta también se debería llamar la historia de las explosiones emocionales. La obra remite al ego que no conoce la negativa o la derrota. Es la perseverancia, paradójica y atípicamente, como desencadenante negativo. También el filme y ésta tragedia parecen decir que algunas veces no basta con ser bueno u honesto. Es una historia universal pero una película que se siente muy española, muy lograda a esa vera, como cuando la música ibérica acompaña la fijación del cuerpo hermoso ofrecido, en mucho, como elección artística, elípticamente. 

martes, 20 de febrero de 2024

Asedio

 

Éste thriller del español Miguel Ángel Vivas se nota de bajo presupuesto y que recurre a tomas y secuencias de cine minoritario artístico, es decir a ratos desenfoca los contornos y solo vemos a la protagonista moverse, la policía antidisturbios Dani (Natalia de Molina), muy próxima a la cámara, muy enfocada por ésta, nerviosa, sudorosa, tensa, sufriendo por una inesperada decisión que ha tomado, coger el dinero corrupto de unos compañeros policías quienes han ido rutinariamente a desalojar y a arrestar a inmigrantes africanos ilegales dentro de un conjunto de edificios ordinarios. El filme también recurre a una extensa toma secuencia cuando Dani entra al lugar produciendo un efecto interesante con el tiempo real, como de estar ahí mismo con ella sufriendo su labor, como si fuéramos Dani en ese momento, pasando por ese trance tan incómodo -hasta peligroso- de los desalojos y arrestos, donde hay niños huyendo, mujeres gritando, gente peleando mientras no se dejan entender porque muchos ni hablan español. Tenemos así gente sumisa -esos zombies aglutinados en el hangar secreto-, pero también agresiva -los inmigrantes de tipo hippie de los pisos más altos, los que tienen de pequeños gánsteres-. Los policías se mueven como pez en el agua en la zona, muy duchos, muy fríos, muy acostumbrados, pero Dani no está definitivamente en su ambiente, demuestra sufrir en su trabajo (como con el compañero que le suelta un gesto obsceno). Por ratos trata de desprenderse de esa angustia laboral yendo a la discoteca, pero así mismo le viene la melancolía, y encima su madre, que sufre de cierta demencia senil, la hace meditar más de la cuenta. Es entonces que Dani desde el comienzo vive una vida tensa (que ella empeorará). Incluso un desalojo le marca, con un sugerente fuera de campo en el inicio del filme. En ese conjunto habitacional donde va a cumplir con su trabajo, Dani se gana con el pase de que policías extorsionan a algunos inmigrantes. Dani se tienta, ve la oportunidad, y coge ese dinero. Ella se exhibe alguien muy común, incluso el monto que coge no parece mucho. Uno habría esperado algo distinto de su persona, notándosele una mujer sensible; de paso, al ser la heroína, una que está en pos de vencer su fragilidad. Y se lleva el dinero de la habitual extorsión, pero pronto la detectan y empieza una fuga y persecución por recobrarlo y una prueba importante que incluso pierde. La propuesta presenta algunas cosas que no cuajan, por momentos parece muy fácil matarla, desde distintos puntos o gente, o no la revisan, cuando lleva los billetes consigo, pero como solía decir Hitchcock, parafraseándolo, no estamos para realistas o científicos, sino para entretener, y si hay que tomarse mil licencias para lograrlo, pues, muchos justamente eso harán, y en fin, éste es un thriller que maneja varios giros y muchos momentos de acción y suspenso. El filme abre con una especie de (auto)motivación indígena, que como el espíritu de la mítica africana, que si bien puede sonar a WTF, Dani cogerá para sacar valor y fuerza y poder seguir enfrentando a sus compañeros corruptos que como el colegio, es jalarles la silla cuando se van a sentar para usarla nosotros. Es bastante cómica la escena -manejada con sarcasmo- cuando los compañeros se dan cuenta que Dani tiene el dinero que buscan regularmente. Es una buena escena, nunca mejor dicho que, ésta es una hdp. Tal cual. 

martes, 13 de febrero de 2024

La sociedad de la nieve

Ganadora reciente de 12 premios Goya (2024); actual competidora a mejor película extranjera en los premios Oscar 2024. La dirige, y coescribe el guion, el español Juan Antonio Bayona. Es una película que se ve muy real, de tremenda factura técnica, coproducida por Netflix, dramatizando un gran hecho histórico de 1972 sobre un equipo de rugby del Uruguay que en su viaje hacia Chile cayeron en la Cordillera de los Andes y tuvieron que comer de los cuerpos muertos de sus compañeros para poder sobrevivir. Estuvieron incomunicados por más de 2 meses y se creía todos estaban muertos, aparte de desconocerse su paradero exacto. Unos sobrevivientes lograron una hazaña de alpinismo al cruzar la Cordillera, tras el accidente aéreo, que mató a varios pasajeros y a los 5 tripulantes de las fuerzas armadas, y el posterior enfrentamiento con el clima, el hambre, las heridas y las avalanchas a la vera de la naturaleza de la poderosa cordillera de los Andes. Dos personas en particular fueron trascendentales en la sobrevivencia del grupo, si bien fue un trabajo de equipo. Fueron Roberto Canessa (Matías Recalt) y Nando Parrado (Agustín Pardella), quienes apenas estaban alrededor de los 20 años de edad. El realismo que crea el equipo de producción de Bayona es impresionante, todo es impactante y muy visceral, sin proponer sensacionalismo, pero si tal cual percibir ésta vivencia extraordinaria en toda su gama, donde practicar el canibalismo era la única salida para poder vivir y ese trance a aceptar hacerlo se vive tan determinante en el filme. Ese paso que no solo representaba un esfuerzo del tipo de alimento que era para comerlo, al pensarlo, sino como aspecto o debate ético y hasta, o después, religioso, desde gente quien era intachable. No obstante el filme de Bayona propone una mirada alejada del catolicismo que profesaban los integrantes de ese vuelo, arguyéndose en conversaciones un apego a lo más terrenal y palpable, proponiendo una fe en la misma humanidad, amparada en la misma gente, en sus recursos intelectuales, saberes y sensibilidades, en tener los pies puestos en la tierra y buscar soluciones por ellos mismos, incluso desestimando que los vengan a rescatar, aunque estaban llenos de figuras católicas en sus vestimentas. Es una película que empieza narrando preguntas que se supone responderá lo que veremos, como enfrentarse al mundo por uno mismo, no solo de manera existencial, como complemento; o por lo más marcado, lo más terrenal, sino incluso se puede entender económicamente o desde el cine social. Se siente en ello un humanismo hacia el prójimo y al mismo tiempo proclama el anhelo de autosuperación. El filme hace ver cuan difícil era dar el paso de comer carne humana, pero era un paso indispensable para lograr sobrevivir, aun cuando Nurma Turcatti (Enzo Vogrincic), un eje importante, no quería hacerlo (aunque lo llegó a hacer). No obstante ayudó en todo y proporcionó un estado de ánimo general, un estado positivo al grupo, como de unidad y compañerismo casi de hermanos, de gente que se ama altruistamente, tal como anuncia el título, de una sociedad en que todos se ayudan mutuamente, en que todos juntos salen adelante, apoyados en las distintas propias habilidades, como aquel que arregla la radio o aquel que sabe de electricidad, o de medicina, o se halla en mejores condiciones físicas. Es un filme en el que se vive mucha tensión y a la misma vez mucha fe en la humanidad. Se siente un estado de lucha más que de melodrama, de enfrentar la adversidad, aunque había lógicos bajones anímicos, pero no pasaba mucho y volvían a la carga, a no dejarse rendir. El presente suceso es un canto de éxito, hasta conseguir lo extraordinario, desde gente real. Cada momento, cada pensamiento, toma peso humano, que implica trascender como persona, desde la esencia humana, enfrentar la muerte, que la invoca la poderosa naturaleza; así mismo enfrentar la falta de recursos. Se trasmiten muchas emociones, visualmente. Hay mucha sensibilidad en el ambiente, Bayona logra mucha empatía con su versión. 

sábado, 20 de enero de 2024

Aqueronte y Viejo Hotel Ostende


Aqueronte (2023)

Como menciona el título de éste corto del español Manuel Muñoz Rivas se hace alusión al río Aqueronte, por donde Caronte transportaba en su barca, de orilla a orilla, a los recién fallecidos. El filme de Muñoz Rivas nos sube a un ferry que transporta gente común y corriente -o que actúan de ellos mismos, produciendo algunos momentos poéticos- y sus autos por el río Guadalquivir, Andalucía. En ese trayecto se suceden momentos oníricos o tenemos la sensación de que todos yacen en un gran sueño, metidos en el interior de un descanso y espera. Hay una puesta de escena que se mueve alrededor de la imagen fantástica del río Aqueronte, haciendo pensar que éste ferry español que estamos observando está como pasando por el mismo trance, como un sueño en que el tiempo se ha detenido, provocando cierta sensación de surrealismo donde la gente duerme el sueño eterno o espera su turno para ser uno aceptado en ese otro mundo. En realidad la gente que va en el ferry -como es normal- simplemente hace tiempo, mata el rato en calma, trata de no aburrirse con ese trayecto tan sosegado, tan de arrullo, con la naturaleza, el cielo, la niebla, el viento, la vegetación o los reflejos del sol posándose o haciendo sombra sobre ellos generando esa amalgama entre la realidad -viajes rutinarios- y la capa superpuesta de la mitología. Es así que Muñoz Rivas deja en claro que es solo una sensación, una puesta en escena trabajando los sentidos, cubriendo la realidad de esperar llegar a puerto, y en ese lugar llegamos a aligerar las impresiones y vemos a la gente hasta reír, interactuar suavemente, todos pasajeros del mismo viaje, que la muerte sobrevuela toda existencia, que es parte de nuestra humanidad y nos hace a todos compañeros del mismo universo, finalmente una comunidad, aun en las diferencias. El espacio -el cosmos- y la naturaleza -el río, la tierra- se reflejan más grandes que nuestros individualismos, aunque como con la luz que se posa iluminando el rostro de un anciano, cada uno de nosotros es capital, un universo en sí, un ser amado por otros, un ser importante para otros, como deja ver literalmente el filme.

Viejo hotel Ostende (2023)

Éste es un corto de celebración y promoción de un hotel de 110 años de existencia en el balneario de Ostende, Argentina. Verlo es como asistir a una lección de producción (cinematográfica) para estudiantes universitarios, dictada por Mariano Llinás, el director de la película, donde se enseña a pensar en un cine austero, un cine inicial o más arty donde predomina la creatividad. Primero tenemos una confusión que no es confusión en realidad sino es una entrada atractiva -chascarrillo incluido, señalando que va a hacer algo realmente suyo- sobre los orígenes del hotel y se pega a la parte documental (la info del lugar) que es otra parte de la estructura. Ésta idea de confusión se mueve en la ironía suave que es más un tipo de complicidad con el autor, con la personalidad de Mariano Llinás. No se siente como una comparación sino como historia, leyenda. El hotel argentino en sí es mostrado con sencillez, pero observamos fotografías con visitantes muy elegantes, de un aspecto clásico, típico, familiar, muy sano y edificante. Se habla de la hazaña pionera y curiosidad de veranear en un especie de desierto, surgiendo enseguida que es algo muy coherente, por medio de la explicación del filme, que siempre es clara, frontal. Ésta frontalidad es parte de la austeridad formal, muy lograda, así como presenciamos en otra parte de su estructura a Llinás haciendo una lista de lluvia de ideas, señalando las cosas visualmente de manera muy simple, definiendo el arte en la sensación de naturalidad. Llinás abiertamente trata de cumplir con un trabajo de marketing pero donde uno se siente identificado y es más que un trámite de ingresos pensando que el arte puede estar en todas partes cuando uno lo siente como propio, no el trabajo sino de cierta manera el lugar, dejar en el aire cierta empatía personal. Finalmente, más ocurrencia que otra cosa, plantea siempre una suave comicidad, balancea como un yin yang el concepto de cumpleaños. También tenemos un momento en particular bien Nanni Moretti. 

viernes, 5 de enero de 2024

El negro que tenía el alma blanca

El negro que tenía el alma blanca (1951), del argentino Hugo del Carril, se basa en la novela de 1922 de título homónimo perteneciente al español Alberto Insúa y es claramente otro contexto total, uno donde había marcado, abierto, racismo contra la gente de color y estaba instituido, era común, era lo habitual, pero se trata de hacer ver éste racismo institucionalizado para remediarlo o vencerlo, para promover la normal igualdad actual como regla, valores e ideal humano. Nuestro protagonista se llama Peter Wald y es negro, lo interpreta el propio Hugo del Carril maquillado como hombre de color y aunque esto es considerado blackface que es visto actualmente como una práctica racista en sí, es propio de ser una película de los 50s, de otra época y así debería verse en lugar de negarla por completo. Hugo del Carril visualmente se ve creíble. Éste es un melodrama y se va a observar mucho racismo y prejuicio hacia Peter, aun cuando es una estrella del show en vivo en teatros y posee mucho dinero y prestigio y se mueve por los lugares de la élites que lo reciben admirados por su notorio talento para cantar y bailar. Peter es aceptado por la élite, en su círculo social, es visto por los empresarios como una mina de oro, le hacen publicidad por todas partes. Peter baila con mujeres hermosas, mujeres que son caucásicas. Sin embargo incluso la gente que lo quiere es algo racista o tiene prejuicios o cae en ello. Peter vive lamentando estos prejuicios de la sociedad, lo ponen melancólico y a razón de ello es un hombre solitario, sin familia. Uno diría porqué no se casa con una mujer de color, pero Peter quiere pertenecer a la sociedad de su época, a la élite, y lo hace, vive bien, tiene hasta sirvientes blancos que lo respetan, pero quiere una familia caucásica digamos dentro de ésta élite, o quiere a quien él desee dentro de la libertad natural, no la de ningún prejuicio. Participamos de cómo se hace famoso, de cómo Peter halla el éxito; viene desde abajo, desde ser él mismo un sirviente. Aunque éste es un melodrama es un filme clásico, una producción española-argentina, y no hay vulgaridad ni golpes bajos de ese tipo, pero hay un racismo abierto, a ratos básico. El racismo que es fuerte proviene de la mujer que Peter ama, quien también parece que lo ama, pero su racismo hace que sienta incomodidad física de intimar amorosamente (no puede ni besarlo). ¿Esto se puede traducir en cariño o amor?, hoy en día suena literalmente a historia de amor imposible, pero es un filme de los 50s y salido de una novela de 1922. Hoy en día ésta mujer sería lapidada, no habría empatía hacia ella. También la actriz española Maria Rosa Salgado aunque ciertamente es muy hermosa y a un punto competente dentro de lo clásico, le falta más punche para proponer más personalidad o una iluminación más allá del atractivo físico, culpa quizá de la novela o el guion. Hay una pesadilla suya que hace uso del blackface compartido y habla de rechazo a la negritud, ella no quiere formar una familia con él, ella a todas luces no representa una buena pareja, pero incluso una vulgar prostituta francesa se llega a comportar así y pues es otra época. En ese lugar el melodrama y la melancolía de Peter brillan en la actuación de Hugo del Carril quien a cierto modo es atrevido en aceptar el papel, pero ya es la tercera película que se hace de una novela que en su tiempo fue muy popular. Hoy en día se puede ver más como estudio histórico y del mismo cine que lo retrata todo, y en sí ésta propuesta aunque no es perfecta -sobre todo viéndola con los ojos del presente- está bien hecha en buena medida, como las tantas coreografías de baile que llevan mucho esplendor y esa interacción con el show business que es bastante interesante aunque sencilla como buen cine clásico. Peter prefiere tener una familia que ser una estrella, aunque ser una estrella le ha dado no solo una vida privilegiada per se sino una vida privilegiada para alguien dentro del racismo. No obstante Peter trabaja mucho, porque sabe/entiende de ese privilegio, y además a Peter le gusta lo bueno, que es normal, como a todos, pero trabaja tanto hasta enfermarse, obsesionado, excesivamente perfeccionista. En un momento Peter dice algo así como sentirse semejante a un ave cantando bellamente en una jaula de oro como señalamiento del espectáculo de los teatros, de ser artista, como alguien que en ese momento conquista el mundo, pero luego, cuando baja e ingresa a la sociedad o a la realidad, hasta un inocente niño se sorprende negativamente de verle en primera clase de un tren. Peter es un tipo sin resentimiento u odio, solo pura melancolía, es noble hasta pegar de santo, propio del melodrama más que de no darle o pedirle dimensión o matices, pero es obvio que es un filme de otra época. El padre de la mujer que ama (Félix Fernández) es un tipo que no tiene un pelo de tonto y se muestra, aunque sutilmente, de materialista y aprovechado, es un poco inescrupuloso en empujar a la hija al mundo del teatro, aunque puede sonar muy realista o muy real, pero en ello maneja nobleza también y en cierta manera es justo. El mejor amigo, Nonell (Antonio Casal), destila mucha simpatía, es un poco un clown (agradable), es un poco chaplinesco sin llegar, claro, a su nivel de excelencia, pero es un buen personaje como el chico pobre astuto y de buen corazón que con Peter vislumbra una oportunidad honesta de triunfar en la vida y así es Peter, él lleva a todos hacia el triunfo, y eso lo ve claramente el padre de la mujer que amará que contradictoriamente le hará sufrir mucho y ahí no es que falte realismo en esa interacción emocional más allá del racismo, sino que esto es melodrama en grande, del que no se ruboriza de serlo. Es una película curiosa de ver, y no tan conocida actualmente.

lunes, 1 de enero de 2024

Cerrar los ojos

Cerrar los ojos (2023), le pertenece al español Víctor Erice, quien hace su cuarto largometraje tras 30 años del último, a los 83 años de edad. Ésta película es una historia de entretenimiento, es cine que es bastante accesible pero como es minucioso contando su relato puede sentirse un poco lento. Dura además casi 3 horas. La historia nos remite a un actor muy querido, famoso y exitoso, llamado Julio Arenas, interpretado por un gran actor, José Coronado, que andaba a menudo triste, depresivo, y se daba al alcohol y a las mujeres y un día desapareció y no se le volvió a ver por 22 años donde un programa de resolución de misterios empezó a hacer un reportaje e investigación sobre él. Es entonces que interviene Miguel Garay (Manolo Solo). El programa lo busca para que aporte a la investigación y como ha sido buen amigo próximo de Arenas se lo toma personal. Mientras esto sucede se va ampliando el panorama de quien es Julio Arenas y quien es Miguel Garay e intervienen personajes que dan cotidianidad y cinefilia incluso al conjunto, como el editor Max (Mario Pardo) que es de esos que la pegan de criollos o astutos cada vez que hablan, aunque tampoco cae mal, y también una melancólica hija de Arenas, interpretada por Ana Torrent. Es un filme que define muy bien a sus personajes, cada uno lleva humanismo y personalidad, incluso la conductora del programa va en esa misma dirección. Es una película amable de ver, no asoman cosas raras ni perversas u oscuras y nunca es naif o banal aun así -aunque puede uno intuir algunas cosas negativas-. Como película de entretenimiento es sólida; sólida con su relato. Inclusive la trama abre con una película de Arenas y su director Miguel Garay y ésta queda bien pegada a la existencia de Arenas quien es el eje del filme de Erice, a quien se quiere hallar o solucionar su desaparición. Garay es el ente de acción, pero baila a la luz de Arenas. Es una historia también sobre envejecer y pasarle revista a nuestra vida, darle el visto de aprobación en base a la propia mirada, porque cada uno es un mundo. Garay es el héroe y Arenas un especie de ídolo que deviene en muy humano, como si habláramos de gente importante o especial desde un nivel de identificación general y común a muchos. Esto no se nota artificial, sino Erice consigue plasmarlo con la argumentación y la narrativa de su propuesta, hace cine, construye una personalidad. La primera parte termina exponiendo el contexto y proclamando el misterio. Pasamos a una breve cotidianidad, breve felizmente, y retomamos el relato. Lo que viene después no desentona para nada, sigue la película manteniéndose interesante. Entramos en otro concepto, ver y conocer al hombre más humilde y empático del planeta, cero egocentrismo. Es como entrar en el corazón del pueblo, de un obrero, el filme consigue sentirse auténtico, veraz y no se nota que trata de congraciarse con nadie o propiciar una falsa-marketera simplicidad, logra ganarse con justicia al público y sigue teniendo una buena historia. Es un filme austero en cierta manera, pero de una austeridad inteligente, que sostiene un relato, que presenta novedad tras novedad sin efectismo ni vacíos. José Coronado es el mejor actor del grupo, hace una performance excelsa, consigue ser varios marcados estados de ánimo y personalidades a plenitud, pero cada uno de los presentes da excelentemente la talla, como María León, como Petra Martínez. Es un filme que se mueve a través de pequeñas pistas de porqué desapareció Julio Arenas, es una obra existencial. Lo más importante nos dice Erice es el alma de un hombre, no da todo servido, expone rutas de entendimiento, pero deja cabos sueltos para que se piense un poco. Todo hombre necesita que lo miren con verdadero amor, sentirse amado y también es importante aprender a amarse, a vencer la tristeza y el cansancio de vivir, incluso de ser. La gloria muchas veces trae mucha falsedad también. Así como algunos son ambiciosos y quieren su nombre en mayúsculas, hay otros que sólo quieren paz consigo mismos. Es como la historia de una enfermedad. En el trayecto hay escenificaciones propias de quien ama los detalles y pone una gran fotografía en la palestra, como cuando Garay sueña a Arenas vaciando sus zapatos de la lluvia, o cuando, en un cuartito con poca luz, se muestra la humildad, donde suele aparecer todo lo contrario. 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Sobre todo de noche

Sobre todo de noche (2023) es el debut del español Victor Iriarte, programador y escritor además. Es un filme que abre señalando inspirarse en el chileno Roberto Bolaño, un especie de autor outsider, o alguien que le costo ser popular y esto llegó medio después de su temprana muerte, a los 50 años. La propuesta se divide en tres partes, la mejor es la primera, que juega -como anuncia- al terror y el noir. Se trata de que el estado y la iglesia confabulan para que sea fácil adoptar bebés de madres que no pueden sustentarlos económicamente, pero en la presente propuesta se deja ver que esto se hace dentro de cierto mecanismo oscuro, donde se intenta romper el vinculo con la madre natural o biológica, desaparecer su rastro. La primera parte es la búsqueda de Vera (Lola Dueñas), y la segunda es el encuentro con un hijo a punto de cumplir 18. La madre que adopta la interpreta Ana Torrent y es una buena madre. El filme en sí en la segunda y tercera parte no tiene conflictos, ambas madres se llevan muy bien y el hijo las acepta a las dos. Es una película que reflexiona sobre la adopción mostrando como se sienten a un lado y a otro, como logran concebirlo en sus mentes las madres. El filme tiene momentos artísticos, donde con algunos detalles trata de darse cierta identidad, pero en conjunto es tradicional y fácil de seguir. La segunda y tercera parte entra en cierto estilo que está en boga actualmente en el cine español, es decir manejar una cotidianidad donde prácticamente no pasa nada o nada importante. Hay un pequeño pico -engañoso, porque no germina, aunque pinta de arty light- hacia un especie de robo de archivos, pero, como tal cual muestra el filme, no despega nunca o no presenta mucho atractivo práctico, no tiene mayor injerencia en realidad, más allá de ser un poco poético y en sí el filme tiene bastantes destellos (muchos logrados) de éste tipo, poéticos. La voz en off de Torrent es muy ecuánime e interesante y siempre es muy próxima y sencilla. La primera parte maneja un estado de suspenso y angustia bastante efectivo. Es un filme con su cuota distintiva o creativa, esos señalamientos de los mapas que incluyen el decorado de los cuartos o esa preparación de tipo militar estratégico dibujada en el aire de la madre en son Vengadora Anónima, aunque se queda en puros deseos, lo cual también suena curioso, esperar algo y no verlo, como que el cine se vuelve impredecible, pero el resultado resulta demasiado básico. La cotidianidad que presenta la obra es analizar como asumen la adopción los tres puntales, madre biológica, madre adoptiva e hijo joven y aunque deja de ser un prometedor noir y película de terror tiene su cuota de oír algo que captura la atención, aunque es una cotidianidad demasiado calmada, en esa identidad que está pretendiendo una parte del cine español que anhela ser muy humano, muy amable, aun cuando anuncia todo lo contrario, mucha violencia, como quien quiere que tengas otro interés, te enamores de otro cine. No obstante si bien todo buen cinéfilo es -necesita ser- ecléctico, eternamente curioso y entusiasta e impredecible, el cine es un lugar para dialogar con la efervescencia de lo extraordinario en todo sentido, incluso para mostrar intelectualidad y profundidad. El estilo puede variar pero el cine está hecho para sorprender al espectador, así como decía Kafka: Un libro (una obra) tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro. Y pues con la cotidianidad más sosa y somnolienta no lo vas a lograr, aun cuando nos pretendamos el tipo arty más plus ultra. Y éste quehacer arty hablando del cine en general presenta distintas caras, algunas buenas, otras no. Éste filme no es malo, tiene una gran primera parte y las siguientes sostienen la idea o eje como si tuviéramos dos películas conectadas por una temática y una auscultación por un lado muy normal y otra salida de un adictivo thriller de Hitchcock. El resultado es irregular, la cara más intencionalmente común es débil, pero con su porción de atractivo aun así. El conjunto mantiene puntos de interés. Manuel Egozkue destaca como el chico adoptado, de la misma manera que las notables Torrent y Dueñas. Tiene un momento de baile a lo música electrónica que tiene gracia y personalidad con una performance invocando emociones encontradas. Lo de teñirse todos el pelo o ponerse peluca sin mayor motivo y usar 2 relojes en una muñeca tiene el efecto expresivo espejo de la nada absoluta, pero cuando quieres ser personal no todo será glorioso. Sin embargo se aprecia el intento de no temer fracasar o asumirlo (o querer ser uno mismo) que puede ser muy arduo de manejar, que bien recoge de Bolaño el filme. En un momento cuando el relato empieza a apagar su estrella con una cotidianidad que no aporta nada, como un otrora cierto cine indie latinoamericano, pone de pronto la imagen de un cadáver tendido en el suelo y puede sonar efectista, pero esto despierta la curiosidad, esperar lo inesperado y luego sostenerlo. 

domingo, 26 de noviembre de 2023

El crítico

Éste documental de los españoles Javier Morales Pérez y Juan Zavala es sobre el crítico de cine de nacionalidad española Carlos Boyero, el crítico de cine más famoso o más popular de la historia de su país, célebre por ser muy franco con sus apreciaciones de cine. No suele gustar de los cines muy modernos, para él Apichatpong Weerasethakul es producto de las modas, y es prácticamente para él una tortura de ver. Boyero no duda en decir lo malas que les parece éste tipo de películas, teniendo como bien dice un cierto público cautivo o que se identifican con él, aun cuando ya se sabe viejo y que actualmente hay otras cinefilias, producto también de las redes sociales y la tecnología, pero que se deja en claro que aunque hay mucha democracia y cualquiera puede opinar, no todos tienen -o deberían de tener- el mismo peso. Ésta democratización y nuevas cinefilias están a la par con cierta infravaloración de ser crítico, porque no es una profesión con la que muchos puedan vivir o se les pague lo justo. La democratización de la tecnología ha vuelto paradójicamente barata la profesión, aun cuando hoy en día hay muchas ventajas para los cinéfilos, cantidad de accesibilidad. El propio Boyero habla mucho en el filme, es guía, junto a bastantes personas que opinan sobre él, mientras recorremos toda su vida, los puntos claves de quien es, desde su infancia hasta ahora que se ve viejo. Hay cosas interesantes para conocerlo a fondo, el retrato mejora nuestra visión de Boyero, cuando desde afuera no lo conocíamos así en profundidad, y muestra capas atractivas de su personalidad. Ha logrado ser un éxito de popularidad durante 40 años, tratado excepcionalmente en el mundo de la crítica, hospedándose en los mejores hoteles a la visita de los grandes festivales, visitando hasta en el presente los mejores restaurantes, pagado muy bien por mucho tiempo por un diario del calibre de El País. Se ve una persona inteligente, amable, simpática y sensible, no solo un tipo polémico que suele despreciar el cine más arty, no solo vemos a ese especie de personaje en que se ha convertido. Se deja ver que Boyero no es una construcción falsa, sino que se sustenta, a través de éste tipo de biopic en vida, que esas criticas agudas y despreciativas cuando algo no lo convence son él en estado puro, frente a lo que le dice la gran pantalla a su gusto y propia pasión, aunque pueda sonar extremista o lidiar con lo ligero. Acepta no gustarle el cine de Almodóvar, cuando esto ha sido parte de su identidad laboral, cuando muchos yacen rendidos ante éste reputado director y el propio Boyero acepta su consagración. Boyero manifiesta haber enfrentado mucho el poder y haber tenido la suerte de haber sido respaldado por sus medios, los diarios en que trabajó por mucho tiempo, aun cuando seguramente dio muchos dolores de cabeza. Mucha gente relacionada con el cine que aquí son entrevistados -entre actores, críticos, periodistas, productores y directores españoles reconocidos- señalan que es muy amable y simpático en persona, en el trato directo, pero cuando escribe no duda en hacer polvo a cualquier director que halle fallido o no compagine con su gusto (cosa que también se le critica, que sea más argumentativo, pero se habla de que no es ningún intelectual sino alguien que habla frontalmente a la gente), si bien se ve identificado (ama) el cine clásico americano. Muchos críticos españoles -su éxito y popularidad es nacional y va hasta historias del cine español donde lo han retratado y ha sido actor amateur- dictan su opinión de Boyero frente a la cámara, hasta Miguel Marías quien no se identifica en absoluto con Boyero. Críticos más jóvenes o actuales dan su opinión también. La mayor parte del documental es positivo sobre éste popular critico, aunque se señalan intentos de hacer que lo despidan por esa poca tolerancia a los cines más artys, más modernos, minoritarios, de lo que el mismo Boyero señala no buscan tener éxito dentro de una exposición comercial o respaldo de un publico amplio, generar dinero, sino ganar subvenciones y mantener un austero prestigio intelectual, y es por eso que chocan con él, porque Boyero supone pensar en las mayorías, en el cine popular. Muchos argumentan que porqué entonces va a festivales cuando ahí no está el cine que Boyero ama, pero aunque él se desanima como quien siente que le gustaría hallar entusiasmo ahí o con estos cines artys, no deja de celebrar poder ir a Berlín, Venecia o en especial a San Sebastián donde ofreció una vez (sonando un poco irónico oírlo) al director artístico de ese festival no escribir para no molestar, pero muchos quieren escucharlo, incluso gente que él ha atacado. Boyero puede ser tremenda bestia salvaje cuando saltan en pantalla los Apichatpong y desde luego muchos que defienden éste tipo de séptimo arte no van a ver por ello bien a Boyero y les va a generar inmediato fastidio y rechazo, pero ciertamente 40 años de profesión, pagados en las mejores condiciones, hablan de éxito y la historia española lo va a recordar. También de que éste ha creado un estilo donde la gente sabe que es él, las generaciones antiguas incluso lo admiran. Puede que algunos usen o quieran escribir críticas negativas para autopromocionarse queriendo quizá emularlo pero Boyero como se argumenta en el documental, se da background sobre éste soporte, se expresa que ha sido auténtico. La gente que lo conoce de años lo ve igual desde el comienzo y es de ésta manera que ahora vivimos otros tiempos y el propio Boyero lo entiende así y es momento quizá de pasar la antorcha. Se percibe que más que renovarse es que no pretende mentir para ser aceptado por las nuevas generaciones. Ésta autenticidad no es fácil, actualmente no es habitual, hoy vemos mucha impostura, mucha repetición, incluso de los que se creen intelectuales, para ser parte del grupo, ya que en todo hay pirámides de poder y también porque tener una voz propia potente es complicado, por ello Boyero tiene valor, no acomodarse, tener personalidad, tener estilo, tener una voz real (y encima encontrarse bien remunerado). El futuro del cine requiere de autenticidad (y no abunda), aunque también de apertura, de eclecticismo, de equilibrio. 

miércoles, 22 de noviembre de 2023

El crack

El crack (1981) es el cuarto largometraje del español José Luis Garci y una de sus obras más popularmente celebradas. El año siguiente ganaría con su película Volver a empezar (1982) el primer Oscar de España a mejor película extranjera, de 4 que ha ganado su país, hasta la fecha en total. Tres veces en adelante sería nominado a mejor película extranjera, proponiendo por medio de su filmografía la quinta parte del total de veces que España ha sido nominada en el rubro. El crack abre homenajeando al americano Dashiell Hammett, uno de los grandes nombres de la historia de la novela negra, celebración que va hacia EEUU, viendo que el protagonista, el detective madrileño -de donde es originario Garci y se contextualiza el filme- Germán Areta (Alfredo Landa, que por Garci cambió de registro, a una propuesta dramática, estando asociado con el humor y el estereotipo español) vive oyendo historias de New York y es hasta allá donde irá a ajustar cuentas traídas de casa, parte donde se resuelve la trama policial, en éste noir de los más famosos españoles. Hay una escena donde nos presentan al rudo y seguro de sí Areta, momento que recordará más tarde la mega popular Pulp Fiction (1994), el lugar cuando asaltan la cafetería. Areta se hace cargo de dos hampones de poca monta y así salva el día. Es una escena austera, y de esa manera es Areta, un héroe humilde, pero eficaz, a quien se le ve muy normal, con muy poca grandilocuencia. Landa tenía 48 años por entonces y aunque no es tampoco un viejo hace de un típico señor, bastante serio en esas mismas coordenadas. El filme maneja una impronta familiar, con la mujer de la que yace enamorado Areta, quien es pura calidez y amabilidad, Carmen (Maria Casanova), la que también tiene un look particular con sus rulos, que se asocia con esa normalidad general. La parte policial tiene sorpresas, novedades, habiendo buena aplicación de ingenio y deducción especial, surgiendo una trampa que tiene audacia en la propia historia y abre hacia un pequeño giro. Es un filme que no es tanto de fuegos artificiales o espectacularidad, sino es de aquellos reposados que tampoco demasiado lentos, e inteligentes, pero claros, ya que todo se entiende sin dificultad. El guion presente es de Garci y del gallego Horacio Valcárcel, quien trabajaría en varios guiones de Garci. El relato tiene su lapso perverso con una impactante explosión, cuando/donde se complica dramáticamente. Recordemos que el buen cine se trata de exigente detallismo, originalidad o creatividad sostenida y auto-dificultad. Areta no tiene nada del superhéroe propio del cómic, pero se encarga de cosas extraordinarias a fin de cuentas (have the dog inside), es un héroe dentro del realismo, un tipo en toda la señalización de clásico. Aparece bien tranquilo observando una pelea de boxeo, como quien es un sujeto muy sencillo. Tiene algunas frases vulgares en ratos claves que curiosamente le caen bien. Muestra una cierta mirada melancólica tal cual se menciona de Humphrey Bogart, un tótem del género. Hacer una explosión en New York puede parecer complicado, pero al uso queda competente. Es un filme más cálido que seco, aun cuando Areta representa al tipo en general de la poca expresividad, pero quien no intimida mucho. No obstante es eficaz, como quien con pocos recursos hace bien su trabajo. El Guapo tiene su buen momento de alarde corrupto y el ayudante de Areta hace bien su papel de personaje bíblico. 

domingo, 5 de noviembre de 2023

Hermana muerte

Éste filme del español Paco Plaza es una precuela de una película que tiene sus entusiastas, Verónica (2017). Cuenta sobre la novicia Narcisa (Aria Bedmar), la que llamaran de anciana la Hermana Muerte en Verónica, producto de ser ciega y tener un aspecto medio creepy y es usual que los chiquillos busquen categorizar todo de manera irreverente y hasta políticamente incorrecto. Pero en ésta precuela se justifica plenamente porqué Paco Plaza ha escogido llamarla así y es que Narcisa despertará una venganza con múltiples muertos, y esto ocurre en la mejor parte de ésta propuesta, la parte cuando Paco Plaza decide soltarse el corsé de lo seguro, lo clásico, lo usual, lo convencional, que incluye en ello un poco de historia de la guerra civil española pero no obstante bien insertada -coherentemente- en un relato no demasiado novedoso pero que justifica todo con solvencia, y esto puede ser un cierto paradójico demérito en los resultados, explicarlo todo punto por punto, no dejar hilar mucho, salvo algunos momentos sencillos pero valiosos como por mencionar uno la desaparición de unas tijeras que yacen escondidas en una cajita de puros y que representa la manipulación del pasado oscuro y secreto del convento al que llega Narcisa en pos de hacerse monja y cumplir con los votos católicos, mientras hace de profesora de letras y literatura en el que no solo es un antiguo convento de monjas sino internado de niñas de bajos recursos. Otro buen lugar de simple pero efectiva sugerencia es cuando Narcisa recién llega y ve una gran pared blanca llena de pequeños agujeros, un paredón, que luego tomará mucho sentido en el devenir de lo macabro. El corsé de un metódico y muy profesional, pero demasiado vigilante o temeroso de no caer en falso y en buena parte convencional, Paco Plaza, se rompe y provee su filme de un gran momento, clímax del filme. Narcisa se arrebata y literalmente enfrenta a un eclipse y ella como que entra en un especie de momento nirvana, entre surrealista y de ruptura temporal, el momento sci-fi de ésta propuesta, donde inicialmente uno piensa, así mismo deslumbrado y bastante interesado, ¿qué está haciendo? y todo queda consumado, será desde ese momento La Hermana Muerte, se disiparan sus dudas con su vocación y su futuro, que la llevará a encontrarse en esa aula con la joven Verónica y donde se une a esa celebrada película. La desaparición de las tijeras también es muy sugerente, más allá de nuestra obviedad, porque plantea el vaivén con el cine psicológico que luego quedará desarticulado con la confirmación de lo sobrenatural producto del definitorio eclipse. Se habla de un pasado oscuro -hasta lo ven ominoso, y de ciertos múltiples aspectos criminales- que se trata de ocultar. Algunos saben, hay además cuchicheos, y pueden estar manipulando el pasado (aunque éste filme es bastante straight), más allá de la tendencia natural de la curiosidad humana, como ir tras la oscuridad, clásico en el terror al relegar nuestra seguridad. Saben y temen el pasado. Las niñas creen radica en lo paranormal, con una pequeña que vive y asusta con el juego del ahorcado y que hasta parece haber espantado a la antigua monja profesora que ha venido a reemplazar Narcisa. Así tenemos a la niña Rosa, cómplice de Narcisa en ahondar en el misterio que ésta novicia desentrañará y con el que se autodescubrirá finalmente, se entenderá, calmando sus dudas, esas que refieren a haber sido una precoz santa -infancia escenificada de manera atractiva como si fuera material de archivo-. Ésta santidad la hacen temer no haber dialogado con Dios sino con el demonio, cosa que curiosamente sí pasa, liberará la perversidad hacia el convento, pero ésta vez cerrando aquello que no permite que los fantasmas trasciendan o se liberen hacia la vida celestial. Éste filme tiene algunos buenos momentos de terror, como el rato en el confesionario antes de la primera muerte oficial, cuando surge una tenebrosa segunda voz no esperada y Narcisa va acercándose al otro lado, quiere ver a quien pertenece -la llaman sus dudas personales-. Entra la cámara subjetiva a tallar, pero lo hace por muy poco tiempo; hubiera sido atractivo escoger explotar más ahí la cámara subjetiva. El filme entabla un lado psicológico a través de las habituales pesadillas de Narcisa quien anda siempre en estado de tensión, muy histriónica (para bien y para mal), lugar que sirve para fabricar u orbitar alrededor de varios pequeños sustos clásicos que yacen como hora de película a esa vera hasta la última media hora donde empieza a resolverse el asunto. 

domingo, 29 de octubre de 2023

Un millón en la basura

Un millón en la basura (1967), del español José María Forqué, es una película alrededor de la navidad. Todo empieza 2 días antes de navidad. Nuestro protagonista es Pepe, un gran José Luis López Vásquez que por igual puede ser convincente dramáticamente como gracioso, en notable manejo de distintos registros de actuación, incluso dentro del mismo personaje, como pasa con Pepe, un barrendero o empleado municipal de limpieza, quien vive muy ajustado económicamente, tanto que está apunto de ser echado de su casa alquilada, pero un día, así sin más, en el bote de la basura de un edificio que limpia halla una cartera con una gran cantidad de dinero, como anuncia el título. Primero no se lo puede creer, luego sale corriendo nervioso y apurado hacia su casa, a sorprender a su mujer, Consuelo (Julia Gutiérrez Caba, que agrega ternura, composición aunque con algo de melancolía, sostén sin fastidio e idealismo). En ese trayecto el filme hace ver la situación medio cómica, que no lo detecten hasta el desmayo de la mujer. Es un filme cálido, muy humano, con su buena cuota social, pero amable y entretenido. Pepe quiere gastarse el dinero, pero hay algo como que no lo deja, el dinero no es suyo y hay una carga moral y ética para no utilizarlo y devolverlo, aun en la pobreza y la necesidad, hasta donde asoma algo de desesperación puesto que hay hijos de por medio, pero ¿a quien se lo devuelven?, no sabe a quien, y se debate en hacerlo o salvarse; pensar en ser idealista, honesto, pero seguir ahogado por deudas y responsabilidades, cuando Pepe se saca la mugre en un humilde trabajo mal remunerado. Los compañeros lo bromean siempre, sobre su situación en la que él le debe a todo el mundo y para ajustado, pero lo quieren, Pepe es un buen hombre, aunque les provoca cierta gracia, como quien no quiere hundirse en ningún dramatismo o una vida de frustración, depresión o fastidio existencial, pero el dinero siempre es necesario, y a veces no todos lo tienen a la mano, aun esforzándose. No obstante Pepe intenta gastarlo y pasa algo, no suele funcionar, no sucede, salvo por una suma minúscula en regalos de navidad para sus hijos. La gente (el barrio) no le cree, tienen una imagen muy marcada de él, ven irreal que él tenga dinero. Cuando la suegra se entera de la semejante suma, con una gran actuación -pícara y criolla- de Aurora Redondo, entran a tallar conversaciones de buena comicidad mientras podemos ver la realidad como cine social, hablando de una lucha por la subsistencia y un especie de "milagro" y una fuerte tentación (¿puso Dios el dinero en el basurero?; Pepe le habla incluso a Dios tratando de convencerse de utilizarlo). La suegra es esposa de un humilde impresor y entiende la realidad y lo que siente Pepe en su situación. La suegra es como el pequeño demonio en el hombro que dice que se gaste el dinero -o una cierta parte no más- y que lo comparta con su familia, con ella, que sabe de carencias y necesidad (y sueños), mientras Consuelo y su padre representan el ángel bueno en el otro hombro diciendo que lo devuelva, que ellos son gente decente y honesta y no es suyo, que alguien lo puede estar necesitando (o puede ser parte de algo criminal), así surge la búsqueda por entregarlo a su dueño y van apareciendo pistas, mientras entra también a tallar la policía. Pepe -como cualquiera- se enfada cuando tocan su orgullo, cuando le quieren tomar por tonto o falto de virtudes fuera de lo obvio -hay un manejo notable al respecto- o ponerle el pie encima; José Luis López Vásquez y José María Forqué consiguen un protagonista humilde pero siempre muy digno y empático con todo el mundo. Hay una gran recreación cuando la cartera con el dinero se mezcla con la de los amiguitos del colegio de uno de sus hijos en un juego de futbol en la calle, con la locación de calles humildes, calles de Madrid. Surgen momentos también de sensibilidad con respecto a la austeridad y la honradez de la vida desde la familia de Pepe, pero aunque esto es más lo habitual en su tipo de película familiar es una propuesta que se gana a menudo nuestra complicidad con varias interactuaciones audaces pero sencillas, como romper la pared, hacer un hueco y poner el dinero y taparlo con calendarios; o con, por dar un nombre, Don Ramón (José Sazatornil), quien tiene una expresión graciosa de tipo alzado -digámosle pituco, gente de alta posición social, o subalternos que viven a través de virtudes y privilegios ajenos- que llega a comprender la situación de Pepe -en una reflexión general-, pasando de un duro capitalista a alguien humanista, alguien estricto en su trabajo a concesivo, como quien da una lectura social de ver más allá del éxito o nosotros mismos. También es un logro sacar de la invisibilidad a Pepe y hacerlo tan empático, real e interesante al mismo tiempo. 

jueves, 19 de octubre de 2023

Usted puede ser un asesino

Usted puede ser un asesino (1961), del director español José María Forqué es un buen filme, una buena comedia, muy bien hecha, tiene buena factura en toda esencia de un cine clásico, cuidado, inteligente, pero peca de muy convencional y tiene momentos buenos, pero le falta más curiosidad, más originalidad, peca de muy correcto simplemente, pero uno lo disfruta, porque a pesar de todo es muy superior a lo que usualmente se hace hoy en día en la comedia, ya que tiene la esencia del cine clásico, de un cine top, aun cuando no arriesga a ser muy creativo, sin por ello exigirle extravagancia o efectismo, habitual hoy en día. Una pareja de amigos ante el viaje de vacaciones de sus esposas deciden como ellos mismos dicen, tirarse una canita al aire, traer/invitar dos chicas jóvenes guapas para matar, disfrutar, del momento. Pero de pronto aparece un extorsionador y termina éste sujeto despreciable muerto. Entonces el calculador Simón (Alberto Closas) decide deshacerse del cuerpo, aun cuando todo apunta a ser un accidente, cosa que luego cambiará para agregar más audacia, que se plantea dentro del noir. El mejor amigo de Simon es Enrique (José Luis López Vásquez) quien se deja arrastrar siempre por su amigo. López Vásquez hace caras graciosas, tiene gestos naturales muy simpáticos y empáticos con el humor; hacen de un buen dúo con el serio Simon. De cierta manera hacen de la pareja clásica del humor, el tipo "inteligente" y medio abusón y el sidekick pasivo y algo tonto. Sus esposas las interpretan dos actrices famosas españolas (curiosamente está ubicada la película en Francia, pero no hace mucha diferencia). Margarita (Amparo Soler Leal) es medio pícara, irónica y astuta, mientras Briggitte (Julia Gutiérrez Caba) es del tipo enojona y vengativa. En un momento Margarita se luce bastante, cuando trata de idiota al inspector de policía con historias falsas. El filme se mueve en base a que los amigos quieren salir -que no los identifiquen- de ser culpados de asesinos, en parte autoculpándose para ellos mismos y tratando de salvar el pellejo a toda costa, pero luego el filme se torna uno criminal, de investigación, y hasta tiene una escena con maniquíes que se pone seria a lo noir que trata de impresionarte, dentro de una comedia que se respeta bastante, como lo haría con las artes marciales Bruce Lee en Enter the dragon (1973), muchos bajo la inspiradora The lady from Shanghai (1947). Ésta última escena de María Forqué, quien está adaptando a su compatriota Alfonso Paso, a su dramaturgia de título homónimo de 1958, es notable, inclusive maneja cierto toque psicológico. En la parte de deshacerse del cadáver -aunque solo es un rato, poco tiempo, aunque hay hasta de Hitchcock- hace pensar que pudo haber inspirado a otros como al guionista americano Robert Klane y la bastante divertida Weekend at Bernie´s (1989) que dirigió Ted Kotcheff.