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lunes, 7 de marzo de 2022
Los asesinos de la luna de miel
Aunque parezca curioso decirlo, porque éste es un filme de crímenes, de asesinos en serie, también es de romance y de amor, pero uno perverso. Los asesinos en serie de éste filme en verdad existieron y lo que veremos es justamente lo que hicieron y cómo fueron. Estos asesinos eran pareja, Marta Beck (Shirley Stoler) y Ray Fernandez (Tony Lo Bianco). Marta era una mujer gruesa y Ray sufría de cierta calvicie. Estos pequeños defectos se manejan sutilmente, no se exageran, pero están ahí como subtexto. Ray era de ascendencia española y había adoptado en la vida una posición de seductor, aunque seducía mujeres desesperadas por amor (y por casarse), mujeres mayores, viudas o solteronas; era un estafador, buscaba robarles el dinero. Marta era también una mujer desesperada; aquí en éste filme se tergiversa un poco sobre ella, no se habla de sus ex maridos e hijos. Marta por medio de su mejor amiga, interpretada por Doris Roberts, la recordada madre de Raymond de la popular serie Everybody loves Raymond, en un papel breve, la pone en unas citas del periódico y así llega Ray a su vida. Marta es enfermera y vive con su madre. No se trabaja mucho éste flechazo tan radical, pero el estafador Ray se enamora perdidamente de Marta, aunque le mentirá muchas veces y la manipulará hasta el cansancio con el amor apasionado y ciego que sentirá ella por él, de quien se dice que en la vida real lo veía similar físicamente a Charles Boyer. Ray aun es un pequeño estafador, cuando conoce a una de pocas pulgas Marta. Juntos será un cataclismo, movilizado en mucho por los celos de ella al verlo tener relaciones con sus nuevas esposas a estafar. Entonces iban por el pedigrí de Ray, embaucar mujeres mayores, yendo hacia el horror, que incluye a un menor y un martillo. Tres mujeres sufrirán de su crueldad, donde participan algunas actuaciones levemente cómicas de tres actrices que no eran luminarias de la actuación pero otorgan personalidad al filme, que tiene un toque de terror en los asesinatos, hay suspenso y se siente incomodidad en algunos ratos. Tiene de retrato duro que puede sentirse paliado con cierta exageración en el morir como quedar con la lengua afuera -que llega a verse moverse un poquito después de la muerte- o con pegar alaridos y en un obvio nerviosismo mostrar excusas tontas en medio del miedo de saberse en peligro de muerte. Las tres actrices tienen acentos marcados -parecen del sur- y una llaneza que puede mostrar la despreocupación de la personalidad que otorga la edad, dígase en franco ligera vulgaridad, pero que juega con cierta comicidad, aunada a un relajo de cine B. La interacción con éstas mujeres dan pie a un filme con personalidad propia, manejan encanto cinematográfico y varias emociones encontradas, miedo con algo de ligereza. Suma bastante lo que hacen las tres actrices noveles. Mary Jane Higby, que en su personaje es solo aparentemente sagaz, pero muy rica en su escenificación, es la mejor de las tres; Marilyn Chris hace otra actuación muy curiosa, y fue la única de las tres que llegó a hacer carrera en el cine aunque sencilla; y por último tenemos a Kip McArdle. La pareja protagonista, tanto Tony Lo Bianco como Shirley Stoler hicieron carrera profesional como actores (Tony sigue vivo y está activo), y aunque no fueron estrellas -no obstante el presente filme es de culto- fueron participes de la gloria de algunos filmes celebres en donde participaron de secundarios. En el filme hay mucha (buena) actuación, Ray fuma cigarrillos sofisticados, Marta come abundantes trufas de chocolate arrojada en la cama. Mientras estafan se dan tiempo para tener sexo, son bien activos en el asunto, si bien todo muy cuidado, muy clásico en ello. Hay escenas bien trabajadas, como la del ahogamiento, en fuera de campo y con la sugerencia del sonido, o cuando pegan de pícaros. Presenciamos enojos y emociones muy sentidas en Marta, ella es muy emotiva, aunque al mismo tiempo es muy cruel, por tratar de agradar a Ray a toda costa. Ella tenía igualmente un lado abiertamente desagradable, y Ray no quería enojar a su compinche, pero era también como un matrimonio y había amor, aunque en condiciones atípicas. Manejaban mucha tensión, aunque no eran gente común, eran gente tocada, muy extraña. Ray denota ciertamente amarla, hay muchas demostraciones en el filme -hasta leerle una carta de amor-, aunque a su modo. También como buen estafador luce simpático, dentro de su performance de galán latino, y necesitado, que puede dejar dudas de sus verdaderos sentimientos. No obstante ella era su doble perverso, sórdido, capaz de lo impensable, y él sentía que la controlaba -al monstruo en el espejo-, había poder ahí y completarse. En ella era sentirse correspondida, a pesar de todo, la lógica incluida; hay muchos ratos que él parece más débil y ella más salvaje, más inconsciente. No se puede negar que había un romance y eso lo hace un cine algo extraño -es sin duda un filme outsider- y a la vez atractivo como arte, así como fue un romance con la corrupción, fueron dos ratas que se complementaron. Es una obra llevada al desembarazo de lo suntuoso -más que verlo como imperfección-, es un filme descarnado en buena parte, pero virtuoso y con personalidad. Es el único filme que dirigió Leonard Kastle y además guionizó y esto le bastó para entrar al panteón de la inmortalidad.
domingo, 7 de abril de 2019
God Told Me To
Estamos ante una de las mejores películas de terror de Larry
Cohen y una de las más interesantes del género, con una película intrincada y
extravagante. Un detective de policía llamado Peter J. Nicholas (Tony Lo Bianco)
investiga unos casos de tiroteos y masacres en New York por asesinos que dicen que
Dios les ordenó matar, como gente imbuida en una epifanía religiosa, cuando no
eran antes personas proclives a la violencia. Todo esto suena interesante de
arranque pero la cosa irá creciendo, poniéndose más alucinante.
El detective es muy católico, pero lleva una vida contraria al
dogma de su fe por una parte, tiene una amante y su esposa a la que tiene medio
abandonada lo sabe, pero no lo deja, lo consiente. Con éste tipo de vida igual
el detective siente mucho apego a la iglesia, por lo que al enterarse de que
los asesinos dicen que Dios los ha mandado a perpetrar masacres está muy
perturbado e interesado en resolver los casos. Pero efectivamente hay un dios
tras todo pero no es lógicamente el típico, entrando a formularse un argumento
bastante curioso.
La segunda parte da otro giro al filme, volviéndolo más imaginativo
y estrafalario, pero aun así tiene sentido para el observador. Tiene escenas místicas
de otro orden, habla de lo bíblico de forma pagana, dentro de un filme de reinvención
teológica. No necesariamente nos refiere al demonio pero si a un dios con otras
ideas. También el detective tiene un misterio con su adopción que pone al filme
en una mayor perspectiva, pero aun así sigue manteniendo el encanto y cierta
coherencia, cuando todo es muy radical y novedoso a un punto.
Esta propuesta tiene un muy buen argumento. Aunque
encasillarse en el demonio puede ser un poco cuadriculado si coincide algo con
el filme La Profecia (1976). El filme aunque habla de religión en realidad lo trastoca
todo a ese respecto haciendo algo muy libre y cósmico. Todo el filme es muy estrambótico,
pero a la vez muy humano, muy terrenal con el mal y la perversión humana en un
dios, con el sentido de la venganza y de la crueldad como camino u opción.
La película puede simplificarse en el demonio y todo fácil para
digerir, pero el filme da a pensar en algo más gaseoso y general, pero la
última línea de diálogo señala que el camino de lo correcto, de la fe, está por
encima de lo sobrenatural, y existe algo más, existe lo ideal, proponiendo a la
fe en lo cristiano y su palabra como la mejor vía de humanidad, de estabilidad,
por eso el detective se ciñe a esa línea, aunque con una sonrisa irónica. Ya no
en el sentido inicial de los hombres dominados, sino como forma de libertad.
El detective tiene que conocerse, aun con ese final. En un
momento se lo dicen, si sigues por ese sendero terminarás mal, pero el hombre
tiene que indagar, como policía y persona, lo da a entender lo que le cuenta de
los hijos su esposa a su amante, hay algo que debe cumplir. Toda esa fe suya tiene
que ver igualmente, tanto icono religioso y música celestial a diestra y
siniestra y las mencionadas confesiones de culpa. Todo lo que emparenta a la
estupenda Teniente corrupto (1992), en forma clásica.
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