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jueves, 31 de agosto de 2017

The Assignment

El director de ésta película es el legendario Walter Hill, director maestro del cine de acción, que tiene una obra maestra en The Driver (1978), películas de culto como Hard Times (1975), The Warriors (1979) y Streets of Fire (1984), y películas muy populares y entretenidas como Danko: Al rojo vivo (Red Heat, 1988) y Encrucijada (Crossroads, 1986). Walter Hill siempre ha sido un cineasta muy libre, por lo que sus últimas películas le son coherentes, son de acción pura y dura sin ningún tipo de moral, difícil de digerir esto –un poco- seguro que sí, no a todos les hará gracia ver antihéroes brutales tomándose la ley en sus manos asesinando a diestra y siniestra sin misericordia alguna y salirse con la suya tras frías venganzas. Claro, dirán, está matando criminales o corruptos que le han hecho encima daño y esa gente no vale nada, pero igualmente choca ver tanta sequedad y ligereza. Vemos como el asesino a sueldo James Bonomo (Sylvester Stallone) en Bullet to the Head (2012) le dispara a un criminal –lo mata- tras terminar de interrogarlo, simplemente ya no le sirve. No siempre el asesino y protagonista guarda aun así la simpatía –en un empaque muy violento- de Stallone, en The Assignment (2016) el antihéroe -también asesino a sueldo en busca de venganza- que hace Michelle Rodriguez no trata de simpatizar en absoluto con nadie, salvo que siente deseo sexual y en un único rato compasión por una pareja. Pero The Assignment es aún más extravagante y rocambolesca de lo que uno puede imaginar, y muy violenta y amoral también.

The Assignment trata de un asesino a sueldo llamado Frank Kitchen, gran nombre, propio del cómic en general que Hill trata de emular de cierta forma en la gran pantalla, utiliza algunas viñetas propias de los cómics además, enmarcando escenas claves como cierre de capítulos. Frank Kitchen mata por dinero y no reconoce nada más, es así de básico, pero un día tiene la mala suerte de que haciendo un trabajo para una pequeña mafia, para el honesto John (Anthony LaPaglia), asesina al hermano dilapidador de una cirujano plástico que opera ilegalmente y experimenta con el cambio de sexo, con la Doctora Rachel Jane (la genial Sigourney Weaver). Ésta mujer, un antagonista de esos poderosos que suelen poblar el imaginario del cine de Walter Hill, quiere vengar a su hermano, pero no lo quiere hacer de forma convencional. Para esto Sigourney Weaver interpreta a una mujer particular, sus discursos y conversaciones son muy prominentes (el de Edgar Allan Poe es también una declaración diáfana del cine que hace y defiende Walter Hill), y la describen muy bien, aparte de la magistral interpretación de Weaver, y es que Hill le saca magia a sus actores, lo que parece pequeño lo convierte en audaz, lo mismo que hizo con Jason Momoa como el enemigo de Stallone en Bullet to the Head, y ni que decir de la maravillosa interpretación que extrae de Bruce Dern en The Driver (1978). Lo interesante de sus malvados es que se mantienen pegados en gran parte a la realidad, siguen siendo muy humanos a pesar de todo y son curiosos sin ser visualmente exagerados. Se comportan como obsesivos y algo locos pero siempre reconocibles en nuestra humanidad, aunque manejan su propio código de conducta.

Frank Kitchen despierta de pronto vendado sólo en un sucio apartamento convertido en una mujer, le han practicado el cambio de sexo, es ahora un transexual. Michelle Rodriguez a ese respecto es muy profesional y hace un buen papel. Primero la vemos hasta con órgano masculino desnudo (interpreta a un hombre), sin sus tetas, con barba y una nariz gruesa, luego como mujer también sin ropa, de forma natural, descuidada en la trama. Rodriguez es una mujer bella, pero siempre yace en papeles fuertes, y no se le hace tan difícil mantener a Frank Kitchen debajo de su apariencia femenina, apariencia que el personaje trata de minimizar, aunque no puede con todo lo externo. El filme nos dice que lo que nos define es lo que llevamos dentro, Frank Kitchen aun cambiado físicamente sigue siendo un tipo duro y crudo.

Una reacción algo curiosa -aunque nunca faltan- es que la comunidad transexual americana se ha sentido ofendida con la película, lo cual suena desproporcionado, el filme incluso expresa en diálogos que respetan a los transexuales, que es sólo entretenimiento y que únicamente se debe a ello. Tampoco por ninguna parte se ve ofensa alguna hacia esta comunidad. Frank Kitchen no quiere ser transexual, ama a las mujeres (lo sigue haciendo con el cambio de sexo), es un tipo violento, un macho man. La historia se fija a esto, y nunca hace escarnio ni humor de este personaje. Que Hill algunas veces hace hablar a sus personajes de forma bruta y tosca sí, pero se le puede justificar por tratar de pegarse a lo real. El filme habla de convertir a Frank en transexual, que cambie de género, para reinventar su personalidad, la película tiene su argumento. Pero el interior siempre manda. Ojo que Frank Kitchen tiene relaciones sexuales sin problemas con el cambio de sexo.

The Assignment es una película que tiene buenas escenas de acción, sólo que rápidas, Hill economiza la violencia, la propone potente y descarnada pero inmediata y breve. Pero todo el filme está plagado de escenas intensas, incluso cuando habla mucho Sigourney Weaver hay un sentido del ritmo. Aunque no es perfecta la combinación de los tiempos ésta es ducha en general (hay arte). El filme tiene ingenio, aunque no sea una obra de arte; es comida rápida, pero de la que disfrutas. Presenta mucha libertad pero con noción de lo que se está haciendo, no se trata de hacer cualquier cosa y pasarla por audaz, aunque pueda juzgarse de irreverente. Es el placer y ligereza de un cineasta que sabe. 

sábado, 28 de enero de 2017

Un monstruo viene a verme (A Monster Calls)

Un monstruo viene a verme es un filme conmovedor (aunque hinca sin contemplación), en la transición de dejar ir a una madre, por enfermedad terminal, a través del tratamiento -plenamente realizado- de maduración de un niño.

El director español J. A. Bayona pone para paliar esta terrible situación –ver sufrir y morir a tu madre- la fantasía de interrelacionarnos con un monstruo, un árbol curativo inmerso en la figura de un gigante. Ese monstruo (con la voz de Liam Neeson) vendrá a contarle 3 cuentos a un niño de 12 años llamado Connor O'Malley (el joven talento Lewis MacDougall, todo un descubrimiento), y espera que Connor le revele un cuarto cuento, como forma de soltar un secreto y se libere, en esta película coming of age que no teme punzar –darle duro- al espectador con lo lacrimógeno.

Los cuentos versan sobre la realidad del chiquillo, son buenas historias –las 2 primeras- que llevan metáforas (cosa que maneja muy bien el americano promedio, nunca les falta alguna), distintas a las que se suelen contar, ya que muestran la complejidad –la ausencia del maniqueísmo- y ambigüedad de los seres humanos; y la coherencia y honestidad con nuestros fundamentos a costa de no fallarnos por el favor de la realidad, por más brutal que sea la elección.  El tercero es harto práctico y poco genial en realidad, trata de la invisibilidad social y la responsabilidad (con una reacción poco creíble).

Connor O'Malley no solo sufre el desgastamiento, sufrimiento y agonía de su madre, que interpreta la talentosa Felicity Jones, como una madre con los pies bien puestos en la tierra, muy comprensiva y sumamente amorosa, también padece el bullying escolar, sus padres están separados y su progenitor –que es una buena persona, para el caso el divorcio no sataniza a nadie- vive en EE.UU. y él en Inglaterra, y tiene que lidiar con la falta de química que tiene con su abuela (la genial Sigourney Weaver) que apunta a convertirse en su tutora.

Connor se libera con estas “extrañas” fantasías (el árbol real lo tiene afuera de su casa y su madre parece haber alentado su imaginación, por lo que la terapia viene más que como curiosidad por natural en su persona), las que no puede resistir, evitar y le invaden, pero en lugar de infantilizarlo lo obligan a madurar, a razonar su situación, y es una buena alteración del que podría ser un cuento infantil, de temática adulta, adaptando la novela homónima del estadounidense Patrick Ness, mediante el uso de impactantes y bien desplegados efectos especiales (que suma encantadores dibujos animados), al servicio de una buena  e íntima historia. Nunca mejor fusionados los efectos especiales, que llegan con potencia y remiten a algo personal, familiar, el dolor, la aceptación de uno y sobre todo del mundo, enfrentar la muerte, el rechazo social, la responsabilidad de nuestras elecciones, y proponer la conciliación con la realidad.