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miércoles, 25 de agosto de 2021

The Spanish Prisoner y Caravaggio


The spanish prisoner

Dirige el dramaturgo americano David Mamet. Es una película lenta, que se maneja en base a una trama que parece un esqueleto, es super minimalista. En el filme hablan de "El proceso", palabra clave para generar mil trampas y engaños. Joe (Campbell Scott) ha inventado algo que solo se le dice "El proceso", y esto va a generar millones a una empresa, pero muchos quieren robar "El proceso". Joe es algo inocente y pronto cae en una trampa, que es de lo que va el filme de Mamet, resolver que está sucediendo con Joe, quien o quienes son esas malas personas que lo han perjudicado. En todo ello entra a tallar el cómico Steve Martin con un personaje serio, dramático, como Jimmy Dell. Entre Joe y Dell hay una interactuación de nueva amistad bastante rica, Jimmy es millonario y pronto seduce a Joe como amigo, quiere que él conozca a su hermana. Así van sucediendo sorpresas, timos, mentiras. Mamet cocina despacio su obra, pero es una muy buena película. Hay varios actores poco conocidos como protagonistas y esto en lugar de disminuir el filme lo enriquece, lo hace más interesante. No son actores super carismáticos, lucen más sencillos y efectivos en una trama más calmada que lo típico. Ésta propuesta se resuelve de manera fácil, es un filme austero, pero inteligente. 


Caravaggio

Dirige el británico Derek Jarman. Caravaggio es un pintor bastante famoso, excepcionalmente talentoso e interesante y en parte misterioso; Jarman juega a interpretar sus pinturas más los hechos históricos para crear su biografía íntima, agregando parte de la propia personalidad y su atrevimiento como director. Caravaggio es bisexual, Jarman le pone bastante homosexualidad a su película, su personal esencia. Ciertamente hay mucho de imaginación, se trata de llenar huecos, pero al mismo tiempo resulta aparte de curioso atractivo el Caravaggio que crea el director británico. Caravaggio de joven, interpretado por Dexter Fletcher, es un pequeño criminal en potencia, un chico de la calle, pero a la vez pinta, crea algo con originalidad y su filosofía temprana. Un cardenal de dudosa sexualidad lo acoge y paga por su talento. Quien sabe que más, pero Jarman lo deja ver en un comentario entre sutil e irreverente. Al Cardenal le vienen más las apetencias sexuales que el arte dice un joven Caravaggio. No obstante la apariencia de éste cardenal es otra, a quien no se le lapida nunca. Jarman se mueve en su mundo homosexual, en su conocimiento, en su mirada. El filme no es todo lo vulgar que pudo ser, hay arte. Sean Bean hace de un boxeador callejero, un vividor, un tipo con dientes podridos y de oro, pero de atractivo físico. Caravaggio de mediana edad, interpretado por Nigel Terry, se enamora de él, de Ranuccio (Bean). Ranuccio tiene pareja, es Tilda Swinton en su primera actuación del cine. Swinton como Lena es una arribista, pero Jarman a la par le fabrica un alma y se compadece de ella. Es un mundo terrible también el que ilustra el británico, el de los depredadores aristócratas. La religión igualmente cae en ello. Éste filme está lleno de construcciones artísticas maravillosas, como con un Caravaggio muchacho pasándose un cuchillo por la boca o una escena sensual con monedas de oro entre Ranuccio y Lena. Jarman ha hecho con Caravaggio (1986) un filme singular, original.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Possessor

 


Aunque el empaque es otro, la verdadera historia de ésta película, la segunda que dirige Brandon Cronenberg, es la de una psicópata que quiere destruir el mínimo de conciencia que le queda. El filme nos muestra a una corporación que hace que asesinos profesionales tomen la mente, personalidad y voluntad de otras personas para ejecutar sus planes de homicidios bien calculados. No se dan muchas señas de ésta corporación, pero esto da para generar todos los movimientos. Hay misterio sobre a quién le pertenece la corporación, a quien le rinde cuentas y con qué objetivo, aunque se sabe que es el de tomar control de empresas de mucho poder, matando a su dueños principales. La corporación puede entenderse -si usamos la imaginación- como un servicio secreto o propio de un grupo de privilegiados, no se sabe en realidad, sólo se conoce a su administrador, Girder (Jennifer Jason Leigh). La asesina top de la corporación es Tasya Vos (Andrea Riseborough), asesina fría, despiadada, mata de manera atroz, aquí el filme recurre al gore más descarnado y violento. Tasya más que tener ataques de conciencia, sufre de fallas en el proceso que la tiene en la mente ajena. Para salir de las mentes dominadas la asesina debe de suicidarse o que la maten, pero no puede hacerlo -ahí está la falla mental central-, con lo que queda atrapada, hecho el asesinato perseguida por la policía, lo cual le dificulta su trabajo, obtener su promoción (tan sencillo como esto). Tasya rememora a cada rato los asesinatos horribles que ha hecho -como un martirio, un fastidio que siente-, también a través de esto volvemos a vivir una y otra vez escenas impactantes, cargas de terror, como el cuchillo que se hunde en la garganta de un hombre corpulento que sangra de manera profusa. Hay una escena poderosa de horror que uno recuerda mucho, bastante perturbadora, cuando una mente dominada despierta (Christopher Abbott, quien comparte protagonismo con Riserborough, ambos harto talentosos) y se da cuenta que tiene un parásito en su psiquis manipulando su voluntad y su imagen; metido en una pesadilla literalmente arranca una cara de un cráneo y se la pone como máscara, la cara de Tasya. Ésta es la escena símbolo del filme. Abbot con la mente controlada por Tasya se dispone a cumplir el plan asesino de la corporación, a él lo vemos mucho en pantalla, interactuando con 2 grandes y ricos personajes y actuaciones, un padre y empresario, el target, John Parse (Sean Bean), que tiene de sujeto déspota y engreído de sí mismo, y su hija, esposa de Colin (Abott), una hermosa y sensual Tuppence Middleton, que casi fijo se convertirá en una actriz muy popular. El filme tiene escenas de homicidios de alto impacto, muy sádicos, muy explícitos, no se escatima detallismo ni cierta extensa exposición. Igualmente se muestran partes íntimas en toda pantalla, el filme tiene su pequeña trasgresión con esto, aunque no sea ya original por nuestros tiempos tan explícitos y desenfadados. El filme no mide asesinato, todo vale. Pero el filme se rige a su historia, no es tampoco gratuito, aunque algo hay. Es una película perturbadora y emocionante, no es tan rara, juega con historias un poco típicas de locura. Tiene su parte de preguntas que resolver, tiene de película algo misteriosa, pero se puede interpretar en mayoría. Surge una dialéctica entre Colin y Tasya en pugna por el control mental del primero, ésta escena es curiosa, cargada de sustancia como cuento y tiene un desenlace de los más brutales, si bien toda la película es para estómagos fuertes y mentes abiertas, para con el terror hedonista y cinéfilo pero exigente en presentar tolerancia en varios sentidos. Brandon Cronenberg con su segunda película fortalece el legado de su progenitor, el cambio generacional, lleva bien la herencia de un padre cineasta de culto en el género.