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sábado, 10 de abril de 2021
Sound of metal
Sound of metal (2019), la dirige Darius Marder, es su debut en ficción, la produce Amazon y se puede ver en su plataforma de streaming, Amazon Prime Video. Está nominada a mejor película en los Oscars de éste año y es una muy buena película y competidora, aunque no favorita, ni por la trayectoria de premios previos al Oscar se ve que vaya a ganar mejor película. El guion es de Darius y su hermano Abraham, además Abraham compone la banda sonora. La historia se le ocurre a Darius y al director de cine Derek Cianfrance (Blue Valentine, 2010), habiendo trabajado antes juntos, en el guion de la segunda película de ficción de Cianfrance, The place beyond the Pines (2012). Ésta es una película con muchas aristas y profundidades, pero el aparente tema central, la perdida de la audición, esconde en realidad otro tema, digamos que el verdadero tema del filme, la relación amorosa del protagonista, de Ruben (Riz Ahmed), con Lou (Olivia Cooke). La falta de audición es el camino a revisar ésta relación, que entienda Ruben que a su mujer le crea conflicto su relación al tener muy presente su pasión por el metal y condición de músico bohemio. Ruben estuvo sumido en la drogadicción y esto atrajo a su esposa hacia la ansiedad -no del todo conocida- y otros problemas que hay que imaginar. El metal como sonido fuerte no solo es un estilo musical interesante y atractivo en el guion e historia, representa ruido, un simbolismo en el filme, representa caos, cierta perdición, cierto abismo e incluso inmadurez, que es el emparentamiento con la vida libertina, acelerada, y de drogas en que se embullen montón de músicos. Queda claro que ésta representación, de acciones del pasado, le afectan a Lou, tomando en cuenta de antes además el dolor de una gran perdida en la vida de Lou y querer romper lazos de autoritarismo con su padre, pero curiosamente el amor la llevó a cierta dependencia negativa en su vida, pero también es indudable que existe amor verdadero entre Lou y Ruben. Ésta es la parte sutil, velada si se quiere, pero captable, del filme, para dar pie a la otra de la perdida de la audición y el dejar de ser músico de metal, que no se ve tan difícil en la vida del protagonista. Tiene algo, pero no es la historia como The wrestler (2008), donde Mickey Rourke, en el papel de su vida, prefería morir en su callejón sin salida que abandonar la lucha libre profesional. En la película de Darius hay que aceptar dejar la música como la concebía Ruben en el pasado, incluyendo dejar de ser baterista por siempre, que tampoco era un triunfo, era algo humilde, pero existen otros retos más arduos, igualmente también aceptarse como sordo, como vemos en el silencio del final. Éste filme tiene un guion prodigioso, no solo por espolvorear detalles dejando el tema central encubierto y darle una segunda dimensión al filme, sino también por como nos pone en la piel de Ruben, como maneja el silencio, el ruido, escuchar, no hacerlo, proponiendo un sentir algo raro, particular, novedoso, pero notable en su puesta en escena. De la misma manera el devenir de los hechos está contado de manera ingeniosa y con su originalidad, anclada la sordera al presente, como a la tecnología, pero pensando en lo que nos hace tan humanos y mejores seres humanos desde siempre, donde interviene la gran actuación de Paul Raci, un actor no conocido, a quien le han otorgado una nominación como actor en el Oscar que es una sorpresa y justicia en estado puro.
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séptimo arte
viernes, 4 de enero de 2019
The Sisters Brothers
Western del francés Jacques Audiard con Joaquin Phoenix y John
C. Reilly como Charlie y Eli Sisters, dos pistoleros mercenarios que simplemente
siguen el dinero y a un jefe tras bambalinas, al Comodoro (Rutger Hauer). El
filme es duro, no es del tipo del western clásico, aquí no se pretende hacer de
los hermanos Sisters unos héroes modelo, son antihéroes en toda la palabra –con
humanidad, eso sí, aunque suene contradictorio-, pero con crueldad y barbarie
encima. No obstante aun así con cierta empatía para el público. Son los
protagonistas y pueden ser muy salvajes como con Mayfield (Rebecca Root), que
tiene de feminista.
Hay una línea narrativa que luego se reúne con los hermanos
Sisters, la forman el químico Hermann
Kermit Warm (un notable Riz Ahmed) y el buscavidas romántico John Morris (Jake
Gyllenhaal) que va en voz en off apuntando en su diario su discurrir por la
vida y es alguien que ha dejado una cierta buena vida atrás, pero quiere
hacerse su propio camino; lo mismo Warm que tiene una filosofía socialista,
medio utópica y filantrópica, en contraste con los Sisters, pero que en general
la apuesta es por una vida de paz en todo sentido. El filme tiene muchos
diálogos ricos, medio atípicos al western más puro, en especial entre Morris y
Warm, que profundizan sobre la existencia en el oeste, mientras entre Eli y
Charlie hay hasta humor.
La propuesta tiene intensas y muy veloces escenas de acción,
los tiroteos son secos, inmediatos, desde la aparición de los hermanos en una
misión a un granero, pero se da poca mítica antagonista –más son estos
accesorios- o muy poco tradicional –como con Mayfield-. Los hermanos Sisters se
roban toda la mítica, se trata de su historia, de ellos, en casi la totalidad. Pero
la llevan más relajada que antaño. Luce el filme fluir despreocupado en que
tenga o no leyenda sus protagonistas, aun cuando los hermanos Sisters si hacen
mención de su reputación, al menos a Charlie le interesa y tiene de vanidad y
matonería.
El filme tiene un estilo fuerte, rudo, que puede no agradar
y lo hace a un punto un western exigente, pero también tiene escenas sensibles
o de comedia ligera; la amistad y la hermandad están muy bien definidas, son
sólidas y aportan todo el tiempo, son un eje potente, brilla la lealtad a
prueba de todo, incluso contra poder sobrevivir, ponerse en riesgo o enfrentar
criminales y cazarecompensas inmisericordes. También el filme tiene muchas
cosas impensadas, como con la araña y la fiebre o el arrebato de ambición y
torpeza de Charlie que propone algo descomunal. Tiene la propuesta momentos de
creatividad visual, como con las persecuciones a los hermanos Sisters y su
reducción de acción y estructuración a esa vera.
El sueño del padre mutilado es también muy sugerente y
fuerte, y aunque deja abierta la descripción exacta, con esto basta y sobra
para más que entenderlo y dejar tremenda sensación y mezcla de sentimientos. El
dúo Phoenix y Reilly es logrado, son creíbles, cuando no todo el tiempo son
serios o tienen acuesta el humor en su carrera y pueden perder verosimilitud,
aun cuando son muy carismáticos como actores. También la vestimenta y la
actitud sobresalen en ellos; todo es bastante natural. El retorno de cuando Eli
le cubre la espalda a su hermano de sus ex compañeros es glorioso visualmente,
y maneja la elipsis.
Lo voluble en Charlie es coherente porque a
ratos se muestra inmaduro y lo mueve mucho el dinero y la
acción; no le falta la risa sarcástica de pasar todo por alto, de la mano de su
furia, egocentrismo y rebeldía. Su sonrisa de ambición, la mirada perdida, su
expresividad de tipo loco, es notable en Phoenix. Reilly es más el lado humano,
suave, familiar, como con la prostituta o el caballo, pero es un gran apoyo y es
ahí hacia donde finalmente se dirige la película, tras enfrentar la aventura
juvenil, lo efímero, lo atrevido, que termina en golpe existencial, en la
soledad y vacío del pistolero, en cierta derrota y en la naturaleza brutal del
western moderno.
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