Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Grau. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Grau. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de febrero de 2019

No profanar el sueño de los muertos


Un ultrasonido agrícola hace que los muertos se despierten en el campo de Manchester, en una película que se cocina a fuego lento. El director español Jorge Grau en una coproducción con Italia hace ésta película de zombies por encargo y le queda una obra cumbre en la época dorada del cine de género en España, de la que dicen incluso George A. Romero copió en sus secuelas de la saga y subgénero que inventó. No profanar el sueño de los muertos (1974) pone a un anticuario, George Meaning (Ray Lovelock), a enfrentar a los muertos, apoyado en una compañera de viajes por la campiña inglesa, Edna Simmonds (Cristina Galbó). Primero el filme tiene a un único zombie, un loco y vagabundo que hayan ahogado. Luego se despertará el pandemónium. El célebre Arthur Kennedy hace de un policía terco, que no quiere creer en nada sobrenatural, y culpa a Meaning de la muerte de alguna gente. Hay escenas magnificas de terror en ésta película, con muertos comiéndose las vísceras de sus víctimas, con unos zombies que cogen cosas y las usan como armas, que ahorcan con las manos y son súper fuertes. Hay un momento de extremo pánico cuando en una cripta quedan atrapados los dos protagonistas y son perseguidos por los muertos que recién despiertan. Luego de media hora o cuarenta minutos de ir formando el relato el filme dispara con gran fuerza su ataque de zombies. Meaning empieza incrédulo, sarcástico y algo tosco, y termina convertido en todo un héroe y caballero andante, pero con la policía tras él. Las mujeres tienen un papel más histérico, más de desequilibrio, que de heroínas. Los muertos lucen pálidos y sencillos pero son inmunes a descansar, se levantan una y otra vez, por más que son contraatacados con suma violencia, salvo por el fuego. Los muertos llegan a desenterrar enormes cruces de cemento y las usan para matar. El pandemónium sigue hasta un hospital donde surge una fiesta gore. Una vez que empieza la diversión no para nunca, hasta llevarse por entero a medio mundo.

martes, 26 de febrero de 2019

Ceremonia sangrienta


Ceremonia sangrienta (1973) es un clásico del cine de terror español, dirigido por Jorge Grau, propio de la mejor época del cine de género de su país. Tiene varias ideas de terror en movimiento hasta converger en la leyenda de Erzebeth Bathory, llamada La Condesa Sangrienta, que interpreta Lucia Bosé. Es un filme que intenta hablar/mostrar lo sobrenatural, con el vampirismo, pero se trata en la trama de supersticiones en realidad, tanto como de un asesino en serie. Es un filme que tiene una gran atmósfera, visualmente cumple a la perfección, con aldeanos enojados con antorchas, carruajes con hombres siniestros, juicios de cacería de brujas, un castillo donde de un hueco del techo cae como ducha la sangre de las víctimas o una ama de llaves tan sabandija como la de Rebecca (1940) que le habla a la señora de la vida eterna, la belleza y la juventud, a través de bañarse con la sangre de mujeres. Es una historia como de una banda criminal, con gente influenciada por el entorno y por sus fuertes deseos, pero también de gente con acercamiento natural a lo perverso sin razón alguna, como cuando una vieja anuncia que tal persona es el demonio en persona. Lucia Bosé muestra mucha seriedad, en un porte aristocrático, tiene una faceta dura, pero también en otros ratos lucirá cabizbaja como con las visiones de las muertas, con lo que le persigue la culpa. El final es brutal, desde ese pequeño rato glorioso del terror con el aparato de tortura, tan minucioso, semejante al momento de la quema de una cabeza humana hasta derretirla. Espartaco Santoni hace una escenificación de culto, así mismo la bella Ewa Aulin como una aldeana y una fémina sadomasoquista y ambiciosa debajo de su piel de cordero.