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jueves, 3 de noviembre de 2022

Guillermo del Toro's Cabinet of Curiosities

Éstas son las mejores propuestas.                                                                                                                     


The autopsy

Es la mejor obra de las 8 de la antología, perteneciente al talentoso David Prior, que adapta un cuento del americano Michael Shea. Es una historia compleja, sobre un ente del espacio que se oculta, pero actúa como un asesino que lo hace para alimentarse y sobrevivir, el que esconde sus rastros, es un parásito que se alimenta de los cuerpos humanos, un depredador. En la primera parte tratamos con un misterio, seguimos los pasos de un criminal, de éste asesino, pero con el elemento sobrenatural. Ésta propuesta es mitad sci-fi y mitad terror. En la parte de la autopsia es terror en toda la palabra para entrar luego de lleno al sci-fi; la autopsia exige gore y su meticulosidad es extraordinaria y a la vez muy práctica. El lugar de congelación se exhibe perfecto para generar una atmósfera de miedo. El forense que hace F. Murray Abraham es nuestro héroe quien tiene una historia triste a cuestas. Así mismo es un buen compañero el sheriff que hace Glynn Turman. La primera parte la domina el sheriff quien va contando los elementos extraños que ha podido revisar y que se asocian al ente del espacio que más tarde explicará con gran precisión su interesante concepción. El final es lo que hace compleja la historia, como esa lucha que entablará el viejo forense con el poderoso y sanguinario extraterrestre, desde lo atípico, mediante el intelecto pero teniendo brutalidad (violencia) aun así y no mediante un ataque frontal de acción. Es un relato que tiene una parte médica real o científica que acompaña y que está muy bien adaptada, muy bien racionalizada. La lucha con el extraterrestre es una lucha de conocimiento y mientras esto sucede asistimos a tremendo uso del gore en un ambiente siniestro de una improvisada morgue, lugar idóneo para lo que sucederá más allá de lo lógico que indica el título. Se plasman muy buenos diálogos, muy naturales y sabios de a pie; y hay un notable americanismo. 


The viewing

Es la única obra del grupo que no adapta a nadie sino es una idea original y guion del director de la película, de Panos Cosmatos, y de Aron Stewart-Ahn. Es la segunda mejor propuesta de la antología. En ella un grupo de personas, cuatro invitados, llegan a un lugar extraño y misterioso donde han sido seleccionados por un anfitrión multimillonario y particular interpretado por Peter Weller (RoboCop), para una experiencia única. Antes de ir al asunto es como una reunión moderna donde hay drogas y varios antojos y exquisiteces cumplidas por el anfitrión como regalos para sus invitados. Cosmatos se las arregla para introducir terror en una noche de juerga de una élite. El filme nos dice que lo mejor del planeta está al servicio del cine de género; literatura, música, ciencia y estudio extrasensorial o esotérico yacen a los pies del terror. Es un filme misterioso e intrigante, ¿por qué están ahí estas 4 personas de apariencia de nerds sofisticados?, el filme lo resuelve y lo hace muy entretenido, antes es como un juego cool entre muy laxo y de solo mención del aparato intelectual. El filme se contextualiza en 1979, pero parece la mansión de Lionel Lassiter (Weller), hombre poderoso, líder del orden mundial, un lugar futurista, aunque se hace alusión a un gusto muy personal y poder adquirir lo inusitado producto de tanto dinero en su haber, y justamente de eso va la noche, de adquirir lo increíble. 


The outside

Éste es el tercer puesto de la antología. Ana Lily Amirpour adapta un cómic de comedia de terror de la canadiense Emily Carroll y es uno que va con su personalidad rebelde y políticamente incorrecta si se quiere. Su película no deja títere con cabeza, trabaja con cierta crueldad que le permite el humor negro. En el filme vemos a una mujer en sus 40s, de trabajo y vida sencilla, Stacey (Kate Micucci), que siente que es fea -físicamente exagerada la apariencia de la actriz en prótesis y que permite humor visual también- y que por ello se siente marginada o excluida o se le hace difícil integrarse al grupo de su trabajo, que más que un banco parece una peluquería donde las mujeres todo el tiempo hablan de arreglos físicos, así como de órganos reproductivos masculinos gigantes. El relato se ubica en navidad y surge un juego del amigo sorpresa y Stacey termina compartiendo con la mujer más popular de su trabajo, la mujer que ella cree perfecta. Le regalan una crema y ahí empieza su viacrucis. El filme es cruel con Stacey, su deseo de ser bella se trabaja con la locura, entra el ridículo adrede, manejado con humor negro, se marca un tono irreverente, socarrón. Pero el filme también recurre al gore y a lo impredecible, como con la interacción con el marido que es algo tonto o peca de muy simple. Él no puede hacerle entender a Stacey que se quiera a si misma. Stacey le dice que los hombres son despreocupados porque a ellos no se les exige nada de atractivo físico, igual poco agraciados son aceptados; en cambio lo suyo es un verdadero problema, manifiesta. El filme crea humor con Stacey, así mismo con las mujeres que admira o a las que ella quiere pertenecer; éstas son vistas como mujeres estúpidas, mujeres cliché, exageradas, pero que existen; llenas de vacío y superficialidad, pero Stacey es el meollo de todo, su falta de personalidad le juega mucho en contra para hacer de la crema que usa un detonante de más humor cruel, más tontería. No para de caer en errores, todo a raíz de su falta de autoaceptación que ese es el mensaje (fuerte y claro), a pesar de tanto juego con ello o producto de ello, pero con un muy buen anexo de horror desde la vida en el suburbio y con cierta ruralidad cerca. Stacey ve el opuesto de la realidad y eso la lleva a percibir un monstruo muy vistoso al son de su fijación, y como dicen, quien entabla vínculos con monstruos es propenso a terminar convirtiéndose en uno. 


The murmuring

Cuarto puesto. Dirige la australiana Jennifer Kent. Adapta un cuento del mismo Guillermo del Toro y lo protagoniza su habitual Essie Davis junto con el británico Andrew Lincoln como una pareja de esposos que pasan por un momento traumático e inconmensurable. El filme puede tener una historia que no es muy novedosa en realidad, pero el tratamiento es bastante bueno. Hay una relación muy cercana con unos pájaros canadienses que la pareja estudia y quieren comprender y habrá una relación de sobrenaturalidad con estos y de la mano de la historia de la casa que habitan para sus estudios. El filme pasa por momentos de terror, pero también es un drama de matrimonios. Ese tamiz de reunir todo, el terror como canalizador de lo real es lo que eleva el nivel aunque nade en aguas muy visitadas. Hay ideas ligeras que suenan bien como llamarla a ella la mujer de los pájaros, cuando estos hacen de vías de sanación, por su parte, como complemento. Se da una escena sencilla donde revolotean a su alrededor, habiéndose introducido que sus formaciones en masa generaban misterio, que se ve muy bien visualmente, como cine. Lo mismo, los pájaros acomodados en la casona, en el desván, hacen pensar en la obra maestra de Hitchcock. Éste filme es de un gótico light


Graveyard Rats

Quinto puesto. Dirige el americano-canadiense Vincenzo Natali. Adapta al americano Henry Kuttner, quien murió joven -en los tempranos cuarentas- y fue admirado por gente de la talla de Richard Matheson. Éste es un filme que igualmente puede verse no demasiado original, pero es bastante entretenido. Hay mucho juego con ratas, hasta con una gigante y desagradable y terrorífica, que en el relato se les conjuga con muertos, a través de un protagonista entre suavemente perverso y ligeramente cómico, Masson (en una muy buena actuación del británico David Hewlett). Masson busca robarle a los muertos, es cínico y aprovechado, pero es porque tiene también gente a la que le tiene que pagar, está endeudado. Hay mucha acción en el filme como si viviéramos una película a lo Indiana Jones pero con muertos y ratas por doquier, en cementerios, catacumbas y morgues. Ésta acción trepidante hacen del filme uno recomendable. Así mismo tiene un buen uso con lo desagradable como cuando Masson revisa los dientes en los cuerpos podridos, quiere hallar dientes de oro. Es una historia de karmas, donde Masson hace de una mala persona, aunque exuda cierta simpatía con su cinismo cómico. 

sábado, 11 de diciembre de 2021

Nitram


Nitram (2021) es una película que se despliega en la temática de la venganza y en la criminalidad, temas que domina el talentoso director australiano Justin Kurzel. Ésta venganza es contra algo gaseoso, la venganza es contra el mundo, contra nuestra vida y nuestras frustraciones y los tantos golpes y humillaciones de la existencia. El filme analiza el por qué de la masacre de Port Arthur, Tasmania, Australia. Al protagonista se le llama despectivamente Nitram (Caleb Landry Jones), es un chico con problemas de adaptación, extraño y quizá un poco loco, pero intenta ser algo decente, pero es el mundo y la gente que lo rodea que con tanto golpe lo empuja hacia abajo medio sin querer; la realidad es así de dura para todos, vivir es complicado y decepcionante muchas veces, hay que lidiar con esto para sobrevivir e intentar ser feliz, pero Nitram es visto como un retardado y cómo a veces se comporta de manera absurda y desequilibrara la caída le llama con fuerza. La historia también es como éste peso recae en especial en la madre (una estupenda Judy Davis), que comete el error de no tolerar ni comprender a su hijo complicado, cree incluso que se burla del dolor ajeno. Nitram es más cercano a su padre (un gordo y carismático Anthony LaPlagia), quien es dócil con él y lo trata con sensibilidad y mucha paciencia, paciencia de santo. No obstante el padre es un hombre muy frágil y hará que Nitram más bien pierda el equilibrio con su debilidad e hiper sensibilidad. Nitram en el fondo tiene buenos sentimientos, necesita rumbo y mentores más sabios. Pero Nitram yace un poco abandonado a su suerte, a sus defectos y a malas interrelaciones personales. No obstante conocerá a una mujer interesante, aunque un poco freak, interpretada por una virtuosa y mayor Essie Davis. Caleb Landry Jones ganó mejor actor en el festival de Cannes 2021 por ésta película y es muy merecido. Nitram en sus manos luce infantil, con continuos exabruptos y reacciones desconcertantes, pero no luce violento. En todo esto entra a tallar una denuncia, la facilidad y hasta la corrupción para conseguir armas para la época en Australia, mediados de los 90s, algo que se dice asoma nuevamente en la actualidad. La desadaptación de Nitram empieza a tomar peor forma cuando descubre las armas, su descontento existencial toma un hobby peligroso. El resto, entonces, es cuestión de tiempo, Kurzel no recrea mucho la masacre (evitando lo más fácil y llamativo), apenas lo mínimo y muy acomodado, porque ya dejó en claro lo que busca razonar, de dónde proviene, cómo llega a suceder, el incidente, todo el cúmulo de errores alrededor de Nitram y además deficiencias de la ley. Vemos como todo golpea a la madre en una toma super sugerente y poderosa, que concentra mucha tristeza silenciosa y puede que hasta culpa. Nitram es también una víctima del mundo. Reducir todo a la locura es no ver el panorama completo, no ir más allá de la superficie, de una parte del problema, mal llevada, incluso se ven médicos negligentes, como gente abusiva, soledad y malos guías. Es un filme notable para pensar en la criminalidad, en argumentar causas sólidas. De paso es atrapante.

lunes, 6 de abril de 2015

The Babadook

Película de terror y ópera prima de la australiana Jennifer Kent, que nos cuenta como una madre debe lidiar con su hijo pequeño problemático, que está obsesionado con los monstruos, para lo que fabrica armas rudimentarias, trampas y defensas contra ellos, pero que en realidad significa, alberga, un dolor y un rencor secreto de madre hacia hijo, una distancia/conflicto interior que el Babadook permite verlo y enfrentarlo, aunque el accionar e intención de éste luzca mortal, terrorífico, tan peligroso, en una enajenación fuera de sí, parecido a El resplandor (1980) donde algo se apodera de Jack Torrance teniendo antecedentes de alcoholismo y abuso familiar que anuncian el despertar de esa locura que le provee la invasión del lugar, y se convierte en un asesino desquiciado, como lo deja ver el cuento hallado en el hogar que implica a una bestia fantasmal llamada Babadook, en un llamado gutural, pero que más es una psicología, y una interiorización, una expurgación de nuestros demonios, a razón de que Amelia (Essie Davis) cuando iba a dar a luz sufrió un accidente en auto por el apuro, donde murió su amado esposo, culpando silenciosamente desde ahí a su hijo de esa pérdida que no logra superar en 7 años, como cuando dice el niño que no celebran su cumpleaños, y que poco a poco se va desentrañando en un trato que muta hacia la violencia más descarnada, enferma, como con el perro y el cuchillo en la mano, surgiendo primero un deterioro y alucinaciones premonitorias, uno que insufla el niño con su mala integración al colegio o con los propios familiares, viendo como hiere a uno ante la rabia, y es que todo gira en base a una determinante ausencia, como lo representa ese sótano donde un ente demoniaco pide le entreguen/castiguen al niño, y es la mentalidad oscurecida en la intimidad del corazón, que se proyecta y se desarrolla en lo paranormal, en dicha simbolización, en una sentencia de muerte, como recuerda aquel mítico redrum (asesinato en inglés escrito al revés).

En medio de ese contexto es interesante ver como el rostro de la actriz Essie Davis, que demuestra mucho talento para la ocasión (cuando el niño Noah Wiseman no lo hace mal, pero a veces lucen sobreactuadas sus rabietas, si bien sus ratos inteligentes se concretan muy bien), alberga todo ese sentir interno y el que vive alrededor, de corrupción, depresión (palabra clave para entender el germen desencadenante de locura), cansancio, abandono, envejecimiento prematuro, soledad, carencia de su sexualidad/sensualidad –como con el vibrador y la intromisión de los temores del hijo, un sentido de culpa también, habiendo un quiebre latente abrupto de mujer carnal a madre- y cierta pasividad al comienzo, frente a un niño que grita constantemente, es hiperactivo y causa tantas molestias producto de su fijación, una justificada, en un reflejo del trato que viene teniendo velado en pantalla, hasta desentrañarlo en la demencia que invoca el Babadook, siendo antes algo cotidiano, mínimo y disimulado, en esa madre que parece dócil y amorosa, pero que en realidad no perdona a su hijo por algo involuntario, y lo maltrata tras bambalinas, pero esa es la domesticación que buscan una vez que explota el dolor, teniendo que buscar manejar a ese monstruo, que llega a lo literal, en lo que tiene buenos efectos como con el adelanto de la noche al día que habla de pesadez y fatiga, o alguna visión fantasmal. 

The Babadook es una buena historia de terror que a muchos ha emocionado, que articula la lectura del sentir de la madre absorbida por la maternidad, incluso de ella sola, y como debe manejarse con la tensión y sus responsabilidades, exacerbadas para fabricar un buen susto. En ello hay que decir que el Babadook cumple a perfección, que siendo propio de un cuento infantil también hace de las suyas produciendo algo mucho más tenebroso, sin provocar hilaridad, sino es contundente, apreciando que lo llegaremos a ver, aunque en claros oscuros, como en cierto expresionismo, siempre entre las sombras, como digno de esas pesadillas que atormentan a Amelia desde el principio.