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martes, 16 de diciembre de 2025

Roofman


Roofman (2025), de Derek Cianfrance, parece una historia imaginada, de lo fantástico por ratos que se ve lo que cuenta, pero realmente es verídica, como se anuncia en la apertura. Ésta película es universal como todo buen cine americano, puede identificarse cualquiera, pero de la misma manera ésta en particular se percibe una historia muy norteamericana. En un momento al protagonista lo llaman con una palabra de uso americano habitual, weirdo (un bicho raro) y de eso hay por una parte en el ADN de Jeffrey Manchester, un ladrón, un criminal, que robó más de 40 restaurantes de fast food y fue a prisión para que a 4 años de estar ahí escapase de la manera más sencilla, pero inteligente, no cabe duda. Curiosamente, y hay muchas curiosidades en su biografía, no se fue del estado donde fue atrapado sino se escondió en una enorme tienda de juguetes. Hizo un especie de cuarto secreto en el lugar y por la noche salía y utilizaba las cosas de la tienda, como colchones o se alimentaba con dulces. Se bañaba en los baños del mismo centro. Jeffrey tuvo entrenamiento militar 2 años antes de empezar sus robos, robos que empezaron ante no poder sustentar a su familia, donde tenía 3 hijos. A Jeffrey la policía lo llama un tipo superdotado y a la vez un idiota. Lo de idiota viene porque muchas de sus decisiones sonaban infantiles o poco precavidas con su propia seguridad. Muchos lo creían audaz al tomar muchos riesgos y hacerlo todo de manera muy práctica, sin demasiada elaboración, pero siendo arduo de atrapar aun usando el mismo modus operandi, entrar por los techos, abrir un forado por arriba. Al mismo tiempo lo consideran torpe con otras cosas, como cuando lo vemos lanzar una enorme escultura de Buda contra un vidrio de seguridad para poder huir habiéndose equivocado antes del lugar que quería entrar. Un amigo lo llamó un observador privilegiado y éste se lo tomó al pie de la letra. Empezó con ello lo que él mismo llamaría sus malas elecciones existenciales, lo que lo llevarían a ser condenado a 45 años de cárcel. Jeffrey es interpretado por Channing Tatum quien hace gala de su buen físico emparentado con el entrenamiento militar que su personaje tuvo y puso en acción en sus robos. También se muestra sentimental. Llora hasta en 3 oportunidades a solas (una sintiéndose sólo en una muchedumbre), frente a situaciones que lo superan, que siente no puede controlar. Otro punto clave de quien es Jeffrey es que a diferencia de muchos norteamericanos le importa mucho lo familiar (no sorprende tanto entonces, más allá de cierta ironía, ver el cumpleaños de su hija pequeña celebrado con mariachis), y así participamos de lo triste y difícil que se le hace dejar atrás a su familia, una vez que cae en prisión y ésta se rehace fácilmente sin su persona. Tan importante es lo familiar para Jeffrey que éste es el motivo principal de que termine preso en varias oportunidades. Es así atrapado. Los vínculos facilitan los arrestos, como bien decía Neil McCauley. No te aferres a nada que no puedas abandonar inmediatamente. Jeffrey es conocido por robar sin proponer violencia verbal, se mostraba educado, amable con la gente, si bien estaba armado y ponía en peligro a su entorno, asunto que él mismo reconoce como negativo. En un momento un seguridad no le obedece y Jeffrey lo golpea para dominar la situación. Lo deja inconsciente. He ahí el peligro que ejercía, las cosas podían salir mal, generar reacciones, descontrolarse o salirse de sus manos, y en ese instante hubiera surgido violencia explícita, más allá de que estaba robando armado. Un año después de su escape planificó un nuevo y distinto robo, para poder salir del país. Jeffrey entabla una nueva relación con Leigh Wainscott, interpretada por la bella y ya madurita (con 43 años) Kirsten Dunst, y así se plantea su personaje, una mujer bastante correcta, recién separada, con 2 hijas (una de 16), aficionada a la iglesia, pero con mucha frescura propia de su edad. Jeffrey lo hace desde un universo un poco freak. Yace escondido viviendo en una juguetería, perseguido por la ley, arriesgándose a ser reconocido, pero como él mismo dice, todas las personas se olvidan de todos. Muy poca gente, la que de verdad te quiere, te tiene siempre en mente, cuando dejas de estar presente. Explica que pasa lo mismo con la policía, cuando no le fastidias mucho. No se lo toman personal. Les pasas desapercibido de cierta manera. No eres un apremio. Jeffrey comete muchos errores pero sus observaciones personales -en voz en off- siguen teniendo sentido. Llega a explotar una calle entera tras un error de cálculo. Lo ven desnudo bañándose en la juguetería y catalogan aquello la intromisión de un vagabundo. La familia de Wainscott lo llega a llamar una aventura en sí mismo. También es interesante el malvado irónico que hace Peter Dinklage, quien es un típico administrador capitalista, dicho sin exagerar la nota y así va su personaje. En un momento Jeffrey se muestra fetichista y creen que le gustan los tacos altos solos, cuando claramente es lo erótico que representan las bellas piernas femeninas contorneadas acompañadas de éstos. En otro momento Jeffrey juega en la juguetería sólo y recuerda a la muy entretenida Big (1988). Y algo tiene de Home Alone (1990), porque otra curiosidad es que es una película de navidad igualmente, si bien bajo la historia algo freak de un criminal real. Toda la música (las canciones) que se expone en el filme es parte notoria, muy afín, yace bien escogida y ejecutada en la trama, como la de la iglesia, parte importante de esa vida que pudo tener el protagonista, que le hubiera ido bien. Nosotros también somos las personas equivocadas que decidimos escuchar. En todas las acciones criminales que realizó Jeffrey no hubo nunca un muerto y en cierta manera el filme, como con las palabras del verdadero pastor en los créditos, miran a Jeffrey con cierta estima. La película tiene buenos secundarios en Ben Mendelsohn, LaKeith Stanfield y Juno Temple.

jueves, 3 de marzo de 2011

Blue Valentine

Ésta es una pequeña película con una construcción intimista realizada por Derek Cianfrance en su segunda incursión en los largometrajes de ficción, con una historia donde se expone la ruptura de una relación que mientras avanza hacia su clausura mira hacia el inicio de ésta, te muestra como se enamoran Cindy (Michelle Williams) y Dean (Ryan Gosling). Ella se embaraza de otra pareja a la que abandona sin mayores explicaciones, en ese trance por casualidad cuando cuida de su abuela observa a Dean ir a recoger un dinero a casa de un anciano al que por su trabajo ha llevado sus objetos personales a un nuevo hogar. A él ella le impresiona y la sigue pero no llegan a mucho. Por otra acción del destino la encuentra en el ómnibus y la aborda con sus mejores tácticas, halaga su belleza y le hace reír, empiezan a interconectarse y luego de compartir momentos felices se casan. Todo va a la par, mientras se llevan terrible en el presente recuerdan como fue progresando el sentimiento entre ambos hasta oficializar su compromiso.

Dean es un buen hombre, acepta a la hija de Cindy como si fuera suya, es cariñoso y juguetón, también es amoroso con su esposa pero no encuentra reciprocidad de su parte, si tiene un defecto es que no es muy emprendedor, trabaja pintando casas en la mañana y el resto del tiempo lo pasa en su casa. En una de las muchas discusiones que tienen Cindy le saca a relucir que no tiene visión de mejoría, él que se siente muy contento con el tipo de vida que lleva discute sus argumentos con ahínco, tampoco es un tipo que se enfurezca excesivamente, se le ve tranquilo por personalidad, sin embargo él a ella ya no le importa, así como suena, lo ha dejado de querer, sin razón ubicable realmente en la trama, simplemente lo ha hecho y es por eso que no lo soporta. Los celos de Dean que pueden ser justificados la sacan de quicio en un momento y se baja del carro a respirar como quien ya no tiene paciencia para con el otro.

Para tratar de arreglar los problemas que tienen de no llevarse bien, como antes que todo solía ser perfecto, Dean la lleva a un hospedaje temático, hay una fantasía sobre Cupido y otra sobre el futuro, ellos escogen la segunda, en esa discreta metáfora surge una nueva confrontación, él queda borracho tendido en el suelo y ella encerrada en un cuarto luego de no llegar a consumar el acto sexual producto de la pelea, en medio de ésta llega a decirle que le pegue como suele hablarle para exasperarlo y que la tome con fuerza pero por su naturaleza no la quiere tener de esa forma, obviamente están en tremendo conflicto inllevable y ya arraigado en el corazón de la joven, luego temprano se retira al ser llamada para trabajar, Cindy es enfermera. Dean molesto al ver que no está, la busca y arma un alboroto en el hospital, le pega al doctor que se le ha propuesto a su mujer en otra ocasión y que no fue correspondido, y ya sin rodeos se lo dice, todo se acabó, ya no lo quiere, desea el divorcio. Él se va mientras la niña de ambos llora por quien se ha portado como un elogiable padre.

No hay mucho que decir de ésta cinta, los momentos memorables están en el pasado y lo insoportable en el presente, vemos el cambio que ha sufrido su amor, que no expone motivos, se trata de manifestar el quiebre sin nada más. Hay una escena dulce en que Dean toca una guitarra chica muy similar a un charango y Cindy danza vivazmente a su ritmo. Todo eso se pierde en el tiempo. No queda nada en la actualidad. El sacrificio y entrega de Dean en una mala época para su amada en donde incluso lo golpean por su culpa ha dejado de tener valor alguno, y a pesar de que se le ve con mucha disposición de subsanar el romance en su matrimonio no encuentra respuesta en la sensibilidad de Cindy, personaje que no luce como una mala persona pero que experimenta la sequedad de lo que alguna vez sintió por el hombre que la desposo y se hizo cargo de un embarazo ajeno mirado con un afecto verdadero. ¿Ella es fría?, cierto que lo es, pero quien no cuando dejas de amar, ¿Injusto?, puede ser pero los errores, la rutina y la dejadez van mermando lo que una vez fue tan apasionado. La película nos deja muchas preguntas que solo podemos imaginar y tratar de resolver a solas. Por ese lado es un buen tema a analizar.

Las actuaciones son buenas, sin embargo nada espectacular, son muy controladas, Williams y Gosling resultan bastante sencillos, como para que el público se sienta fácilmente identificado, eso no quita que sepan sobrellevar un guión de éste tipo. Ella exuda naturalidad, es el papel que mejor le da a Williams, la típica amiga o vecina simpática pero común. También está el cambio de aspecto físico de Gosling que le otorga compromiso con su performance aún sin que sea de grave esfuerzo, mientras su personificación tiene atributos escénicos. La frescura de Williams no la podemos catalogar tampoco de gratuita sino proviene de su habilidad interpretativa que aprovecha su tipo y la personalidad que parece poseer. Ésta es una cinta melancólica, resaltando a su vez su lado romántico, diseñada para hacernos sufrir, rememorar con Dean y esperar otra oportunidad de Cindy que nos envía el mensaje de que no hay que dormirnos con el amor.