Ésta es la
ganadora del máximo premio del festival de Sitges 2023, festival top de cine de
género, de terror y cine fantástico, originario de España y que existe desde
1968. La película argentina When evil lurks (2023) es la primera película
latinoamericana en ganar éste máximo premio. El cine es interesante porque
puede ser analítico de todas las aristas del mundo, fuente de intelectualidad,
e igualmente un lugar de relajación, de entretenimiento. Así mismo suma
identificación, humanismo, critica social o mirar en los lugares oscuros. Ambas
partes son importantes, lo cultural y lo artístico. Éste filme no tiene
prácticamente de político, no abiertamente, no como prioridad, no directamente,
cuando hay quienes creen que todo el cine es político. También como para
proclamar o hacer permisible nuestra búsqueda a esa vera. Pero no todos anhelan
plasmar una búsqueda política. El peso del filme es mostrar cierto folclore de
la maldad, una fuerza sobrenatural muy poderosa acechando nuestra cotidianidad,
buscando destruir al hombre per se. Una parte real podría ser lo deprimente que puede ser el mundo. Éste es un filme de terror puro y duro en
buena parte, pero tiene algunas verdades detrás. Es ver la perversidad en toda
alevosía, pero con una historia llena de novedades macabras y escenas gore
potentes, repletas de esa propia perversidad que se quiere señalar en el
concepto tras un hombre con un demonio en el interior, de imagen transformada a
lo putrefacto dentro de la obesidad severa, inflado de pus, como si llevara una
enfermedad morbosa y algo al mismo tiempo por nacer. El director y guionista
argentino Demián Rugna propone mucha curiosidad a través del folclore del campo
argentino. Ofrece un sinnúmero de fusiones de ideas clásicas en el género y
detalles, desde sembrar literalmente el mal en una comunidad (a la Bestia), así
como reglas curiosas como no usar la luz eléctrica para no atraerlo, el mal
acabando primero con la naturaleza -bichos, roedores, plantas, ovejas, animales
domésticos-, los niños (aun inconscientes) exhibiéndose próximos a la maldad o
no intentar matar a los demonios directamente porque riegan como esporas su
esencia, puesto que otra idea que se fusiona es la idea como de un virus, algo
que se propaga y contamina todo alrededor y puede leerse también que habla de
la corrupción en general. Fallar y atraer a todos al barro, donde ni siquiera
un niño con retardo se salva. Ésta es una película con escenas muy buenas de
terror, potentes. No es que se regodee en el sadismo, pero son impactantes. Al
mismo tiempo llevan arte, como cuando un niño se come a su abuela y va
sugiriéndolo con detalles sencillos, fáciles de entender, que invocan
creatividad (como conseguir la idea con efectos especiales inteligentes, no
sólo costosos), porque lo simple puede ser creativo. La originalidad puede ser
sencilla y/o clara. Es un filme que propone la maldad en toda libertad, lo que
apunta el título. Se asoma y si no la controlamos se apodera de todo. Es una
lectura general sobre la vida misma. También de quien se termina
autodestruyendo. Es como permitir el pecado, caer en la tentación. Luego llega
esa bola de nieve que destruye todo al hacerse gigante e indetenible. El filme
presenta varios métodos de salvación pero por no pensar y no ser ordenado y
metódico, teniendo a un protagonista (interpretado por Ezequiel Rodríguez) muy
temperamental y hasta histérico en varios ratos, no controla su propia
violencia, todo se va al traste. Hay varios intentos pero que redundan en no
aprender de los errores o nuestras deficiencias, y es una sugerente lección de
vida. Muchos pierden la paciencia o la estabilidad o hasta la compasión. Entran
en el espiral del desenfreno. También porque el demonio no solo hinca en los
miedos sino en nuestro enojo, donde más duele o fastidia o hasta lo que parece
imperdonable. De cierta manera Cuando acecha la maldad recuerda a esa otra muy
buena película argentina Relatos Salvajes (2014) donde se hacia un estudio del
argentino promedio y cómo este ciudadano de a pie asumía los problemas o
conflictos y en sí da para nuestra humanidad en general.
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sábado, 4 de noviembre de 2023
Cuando acecha la maldad (When Evil Lurks)
miércoles, 6 de febrero de 2019
Aterrados
El filme del argentino Demián Rugna es una potente propuesta
de terror que no escatima momentos de miedo, poniendo todo al servicio de ello,
poco le interesa hacer un filme de feliz resolución o de ya está, terminamos,
combatimos lo extraño, fin; lo que le importa es poner escenas impactantes una
detrás de la otra, pero armadas dentro de una lógica, en su propio mecanismo de
miedo.
No se trata de momentos que se perciban efectistas, vacíos,
sino son el meollo del asunto tal cual, muy sencillos argumentalmente, propios
del enorme poder siniestro contra el cual pelean los protagonistas, dos
doctores de ciencia paranormal, Albreck (Elvira Onetto) y Rosentock (George L.
Lewis), y un ex policía forense, Jano (Norberto Gonzalo), ayudados en el
trayecto por un capitán de la policía, el comisario Funes (Maximiliano Ghione).
La trama no explica el mal en todo, en realidad lo hace en muy
poco, no hay mucho que explicar tampoco, en lugar habla de guardar la información
como novedad, por lo que todo es enorme de enfrentar, prácticamente imposible
de detener y no se espera que el bien venza necesariamente. El mal habita en un
vecindario de clase media de Buenos Aires.
Los investigadores paranormales van al lugar y cerciorados
de que todo es real están medio en el limbo contra tanta actividad
extraordinaria, lo que en lugar de ser un defecto significa pura diversión para
el espectador, que padecerá sus tantos momentos de alto impacto. No se sabe
hasta dónde llegará todo, siempre con el complemento de tratar de explicarlo
con lo normal y esto será superado siempre.
Rugna es muy abierto con los sustos, es muy directo, austero
como narrativa, pero sumamente efectivo visualmente, sabiendo apreciar tanto
background del género que hay ya. No es un filme de narrativas sesudas, arduas,
todo es muy práctico y bastante simple. Es ir a luchar/ver lo paranormal y
punto, no pidan mucho, pero todo funciona a la perfección como disfrute.
No para
hasta el final de exhibir sorpresa tras sorpresa cada vez más terrorífica, bien
distribuidas y manifestadas, aunque hay algunos pocos momentos endebles, como
lo de los vidrios en los ojos, pero toda la parte del muerto debajo de la cama
que recuerda al monstruo de Rec (2007) está excelente, igualmente el niño con
el vaso de leche.
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