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domingo, 1 de marzo de 2015

Rick Springfield: Una Guitarra Que Susurra Rock And Roll


Que conste que este post es, yo diría, que exclusivamente para mi. El cariño que le tengo al tipo este y la reivindicación, necesaria, creo yo,  que hago de su talento interpretativo y compositivo, chocará, irremediablemente, con el dedo acusador, y en ocasiones acertado, de quien dice que Rick Springfield es un músico- producto, para el consumo masivo de marujas que fueron niñatas hace décadas y para niñatas que serán marujas en pocos años.
Pero es que el tipo es un puto currela de la cosa del show-business, actor, tiene un papel en la segunda temporada de una de las mejores series que se han parido en tiempos: True Detective, ha salido en Californication y tiene canciones que a mi me llegan al alma, moñas, que tengo.

Supongo que la nostalgia, asesina de poses machotes o misteriosas, me ha agarrado por lo huevos y ha apretado lo suficiente como para sonreir al ver este Live del australiano, que ofrece un repaso a bastantes canciones de diversas épocas y discos en un formato acústico. Algo que, si lo hace mi adorado Ricky Warwick, y se marca un discazo como el "Heart On The Trees", muchos lo celebran y valoran, peeeeroooo..si es este gigolo metido a músico que es Rick Springfield, ni dios le presta la más mínima atención, calificándolo, sin escuchar, de fraude, de vendido, de comercial. Como si algunos grandes popes de la cultura Pop y Rock no estuvieran sacando truños infumables amparados por la sombra de lo que fueron.

El disco contiene catorce canciones que reflejan una pequeña parte de la extensa trayectoria del músico, con curiosidades como "Painted Girl", la primera canción que escribió, a los quince años, o una nueva,  “"If Wishes Were Fishes", tema cargado de una ironía y una sonrisa, donde rememora aquella anécdota de cuando, en Australia, lo confundían con el Boss, llamándole, Rick Springsteen.
Desde luego no faltan canciones como "Love Is Alright Tonite", "Love Somebody" "Jessie´s Girl" o "I’ve Done Everything For You" junto a otras que, en su ejecución original me parecieron horrorosas, por mor de la horripilante época en que fueron realizadas como "Human Touch", con todas aquellas putas baterías electrónicas, cajas de ritmos y teclados cebolleros que anegaron la música en los malditos ochentas. Aquí, sin embargo, escuchas el tema, desnudo e intenso y, aún sin darle del todo mi placet, lo escucho sin parecer que mastico un limón.
Luego están esas canciones que hablan por si solas de lo gran músico que es Rick Springfield como "Rollin & Tumblin" o "Me And Johnny" o "April 24th, 1981 My Father’s Chair".

De todos modos, como ya apuntaba al principio, este post es para mi, y, desde luego, para quien sepa apreciar el brillo del talento, la pasión y el amor por la música y la capacidad de reinvención que posee el australiano. Es una manera de reivindicarme a mi mismo, de saber que soy aún capaz de ver, además de mirar, por encima de las estanterías, a través de esos anaqueles cerrados que tanto daño hacen al corazón y ciegan un alma que debería estar siempre dispuesta a abrazar las cosas buenas y maravillosas que la vida nos ofrece.















viernes, 12 de octubre de 2012

Rick Springfield : Corazón y alma, fundidos a una guitarra



Cuando, para mi asombro, voy pasando meses que se convierten en años y sigo aquí, no indemne, pero aún en pie. Me doy cuenta de lo absurdo de muchas de las cosas que acumulamos en nuestro transitar por la vida, del empeño necio en retener lo que ya se ha ido. Esa necesidad peligrosa del recuerdo nos hace daño, más débiles y desesperanzados ante un futuro que tememos por desconocido.
Y sé de lo que hablo porque he sido uno de tantos enganchados a ese pasado ya pasado. Cosas de familia, provengo de una estirpe de yonkis con mucha raigambre.
No obstante, las cosas no son, creo yo, así. Mirar para adelante debe de ser el único camino lógico y descargarse de tanto peso y tanto recuerdo, lo necesario.

Rick Springfield es de esos tipos que mira para adelante. No ha tenido, creo yo que desde hace décadas, la intención de hacer un “Working Class Dog, Second Part” ha avanzado en su manera de componer creando canciones maravillosas y, también, cagadas monumentales, pero siempre, siempre, sabiendo que los caminos se hacen andando hacia adelante, no marcha atrás.

Bajo ese pensamiento sólido y decidido, el australiano acaba de publicar un acojonante disco de Rock N Roll con poderosas melodías Power Pop y guitarrazos que te levantan el tupé.
“Songs  For The End If The World” es un prodigio de canciones bien ejecutadas, magníficamente compuestas y llenas de una variedad de estilos y ritmos que hacen del álbum algo totalmente adictivo, al menos para mí, ya sabéis, el gen yonki.

Dieciséis canciones, en la edición que he adquirido, con versiones en directo del tema “Jet” de Paul McCartney en vivo y alguna demo. Y a destacar prácticamente todas.
El músico, adquiere en este disco una estética retrofuturista, muy Steampunk, si te metes en su página, alucinaras un rato de cómo se lo ha montado.
“Wide Awake”, “I Hate Myself”, “Our Ship's Sinking”, “A Sign of Life”, “My Last Heartbeat”, “One Way Street” son buenisimas muestras de como se puede hacer un Rock de sonidos accesibles sin por ello quedar como una mierda de pavo. No olvidemos que, en su tiempo, los Rolling, los Beatles, Queen o The Who estaban en los charts y no por ello crearon canciones mediocres.

Springfield sabe hacer buenas canciones, sabe crear grandes ritmos y alcanzar esa parte emocional y emocionada que hace que muevas la cabeza y desees bailar.
Yo no dejo de escuchar esta maravilla plagada de Rock N Roll creada por un tío fundido a su guitarra. Música del siglo XXIII, con estética del siglo XIX en este maltrecho siglo XXI. ¡¡Y la falta que me hacia!!


miércoles, 8 de agosto de 2012

Rick Springfield : Orgullo Y Prejuicio



  Reconócelo, tú también eres una persona que prejuzga  a aquella persona con la que te cruzas en base a la pinta que lleva. A como viste, a como lleva su pelo, incluso, a cómo anda.

Mal que nos pese, la evolución genética nos ha empujado a catalogar y fichar a todo enemigo o amenaza potencial. Así como a todo varón o hembra receptiva para procrear. Pero, lo que antes era instinto, ha degenerado en un absurdo prejuicio estético, en la mayoría de las ocasiones, y ético, en algún que otro caso.

Siempre se rechaza al pintas. A la mirada torva al andrajoso, al del gesto retorcido a esa persona que “afea” el entorno. Miramos para otro lado o, directamente, mostramos nuestro desprecio hacia esas personas. Pero, esto también funciona en el otro extremo de la habitación de los prejuicios. Miramos mal a aquellos que son atractivos. Pensamos en las taras o déficits que, seguro tendrán, siendo como son, estéticamente, maravillosos. En definitiva; los odiamos porque nosotros no somos como ellos.

Una persona que ha sufrido las iras de los críticos, de gran parte del público seguidor del Rock N Roll y de los propios compañeros de la profesión es el australiano Rick Springfield. Nacido Richard Lewis Springthorpe, (lógico lo de buscar un nombre más pegón, me viene a la cabeza ahora el apellido de Mike Tramp o de Michael Monroe), en Sidney en 1949. Así que el tipo va a cumplir este 23 de agosto, este es de los míos, 63 años..y mira que pintas tiene el nota..es para odiarlo un poco ¿no?



 Pero lo que verdaderamente importa es lo que ha sido capaz de hacer desde su adolescencia.
Música. Música y más música. Actuar también en series de renombre en los U.S.A. como General Hospital y, últimamente en la soberbia Californication.

Haciendo canciones maravillosas como “Jessie´s Girl”, “Love Its Alright Tonight”, “I´ll Make You Happy” “Perfect”, “Who Killed Rock N Roll”, con la que me gustaría plantearos un pequeño no concurso sin puto premio: ¿Cuántos pedacitos de canciones gloriosas de Hard Rock y el Rock clásico de los setenta reconocéis en el tema? Yo creo que siete fijos, ocho tal vez.




  También es verdad que se ha marcado bodrios espantosos y discos deleznables en, por ejemplo la segunda mitad de los terribles ochenta y los noventa. Pero, mes amies, lo que hace este tío es currar. Es un puto profesional que no mira fuera del escenario disgustado si el público lo componen cuarentonas enamoradas de su físico o que conocen dos putas canciones de su repertorio. Es un tío que toca con igual intensidad y entrega ante cinco mil personas que ante doscientas. Es un tipo que se cree lo que hace cuando sube al escenario. Es una persona, en definitiva, que batalla contra los pensamientos más prejuiciosos y, sobre todo contra sí mismo a cada minuto de su vida. Porque Rick Springfield está aquejado de una depresión crónica que ya se llevó a su padre en 1981 y que, en ocasiones, lo ha empujado a él a terminar de una puta vez.

 Pero ahí sigue. Canción a canción, concierto a concierto. Dando espectáculo y tomándose la vida con bastante ironía y sentido del humor, porque, siempre hay una jodida alternativa, una ruta que no habías imaginado, un puñetazo en la mesa que te hace ver las cosas de manera distinta, una risa un chiste de mierda que te hace trivializar hasta lo que parece imposible que te pueda hacer reír. Springfield tomó el camino del Rock y de la ironía. Y no le va mal. Oíros la letra de un viejo tema suyo de 1977 o 1978 llamado “Bruce” y veréis que el hombre tiene salidas muy jocosas.




Springfield es, para mí, un gran autor de canciones y un gran intérprete de las mismas. Tanto propias como ajenas. Se marca el nota una versión del “My Generation” de los Who que te levanta la boina. Un  incansable trabajador, un perro de la clase trabajadora, como el titulo de su disco de 1981, el más renombrado y el superventas definitivo de su carrera, carrera que inició con “Beginnings” en 1972 y que lo ha llevado a parir dieciséis discos más. Y, ojalá que en octubre, pueda decir que el disco más vendido del australiano sea su nueva obra titulada: “Love Songs For The End Of The World”,con un single de adelanto que lleva por título “I hate myself” que, si es tan buena como las canciones de su anterior “Venus In Overdrive” la cosa va bien.

Sé que es verano y que todos miramos para otro lado. Así que no espero mucha respuesta dado el tipo de músico que es. Pero, por otra parte, esta es el tipo de música que debería sonar en todas las putas playas y campings y no la miseria moral que suena.


Rick Springfield ranas y ranos. Todo un currela. Un músico excepcional, un gran interprete y en muuuchaass ocasionees gran autor de canciones.

Y muy guapo el jodio.