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martes, 9 de octubre de 2012

Colin Moore : Rabia, pasión y pureza




Hay personas que pueden ser el secreto mejor guardado de la tierra. Se dan, no muchas veces, pero sucede que hay tipos y tías que se mueven por el mundo regalando emoción y talento. Desarrollando, de manera queda y casi subterránea, bellezas, poderosas e intensas, preñadas de una fuerza, una rabia, un sentimiento que te para el corazón, te quita el aire de los pulmones y provoca, casi empujándote, a olvidar como se respira.

Personas de las que posiblemente no hayas oído hablar, personas que, incluso en su zona de influencia, son visibles sólo si te paras a ver además de mirar. A escuchar, además de oír y sentir no sólo deambular por el jardín de tu casa, a sólo dos metros de tu hogar.
Arriesgarte a meterse en lagos oscuros, en bosques espesos, en todas esos espacios que parecen siempre precedidos por carteles que avisan del riesgo de hacerlo, creo que es tan necesario como respirar. Así, considero prioritario frenar las orejas, vaciarnos de estupideces y miserias y empezar a escuchar a un tío acojonante llamado Colin Moore. Natural de la ciudad de Montreal, Canadá, el incipiente músico que era Colin a la edad de 14 años, se echaba en brazos del Punk- Rock salvaje que se practicaba en los garitos más infectos de la ciudad, escribiendo su propia música. Música que se plasmaría en una banda que tuvo cierto punto álgido y liderado por un Moore de 17 años llamada Suburban Trash que luego se transformaría en Roadbones.

Pero a los 29 años, el canadiense, inmerso en una necesidad vitalista de degustar la vida a tragos largos, empapado de múltiples influencias se lanza a un proyecto en solitario alejado, en teoría, de su rabioso inicio. Digo en teoría porque en realidad, Moore está sudando rabia, poder sónico  y contundencia. Pero, en este caso, con una guitarra acústica, una banda poderosa y unas letras arrolladoras. El músico se pasea con gusto, talento e ímpetu por caminos llamados Johnny Cash, Kris Kristoferson, Bruce Springsteen, Petty,  Dylan, Joe strummer, Mike Ness, Blue Rodeo, Neil Young, The Clash… ¿Sigo?

Tras su primer y gran disco “Leaving Home” de 2010, Colin Moore nos ofrece una maravillosa y pasional segunda entrega que atiende al nombre de “Heart of the Storm”. Doce increíbles, arrolladoras y fascinantes canciones que te estrangulan el alma, te llenan de fuerza y te empujar a querer correr, gritar, sentir.
Colin Moore ejecuta un intenso trueque del alma, un cambio vivo y necesario entre él con sus canciones y su corazón a flor de piel y tú, si tú escuchando, comprando sus obras, ¡apoya a este tío coño que se lo merece!, y yendo a sus conciertos, parándote a escuchar sus canciones con el tiempo y la sensibilidad necesario como para que te empapes de tanta maravilla, tanta intensidad, tanta gloriosa rabia.

“Bible Song”, “Come Down on Me”, “Flags”,” The Traveler”, “Driver”, ”Tally Ho”, “Hoax” o la que da título al disco…¡¡la ostia, las doce del puto disco!!
En esta obra, así como en su EP de finales de julio de este año, esa belleza acústica llamada “Accepting The Mistakes” cinco hermosas canciones para escuchar mirando un atardecer lleno de fénix que vuelan libres y poderosos entre nubes de este otoño que nos ha regalado un disco tan maravilloso como este Corazón De La Tormenta.

Tengo que mencionar la humildad del músico que, tras comprar su álbum, se tomó la molestia de mandar un mail agradeciéndome la compra del mismo, por un lado. Y la inestimable ayuda que supone para Colin la presencia, producción, amistad y soporte musical que le hace el guitarrista y colega  Ryan Battistuzzi un monstruo de las seis cuerdas que, mira tú por dónde, me recuerda a cierto músico con gafas, talento para aplastar el corazón y compadre de un tal El Drogas.
Creo que estoy, al menos por mi parte, ante uno de los mejores discos que este año me ha regalado. Una obra única. Como únicas son esas personas que se visten de sonrisa, de alma al aire, de fuerza en el corazón. Personas como Colin Moore, rabia, pasión y pureza… ¡¡Y la ostia que falta hace!!


Colin Moore - Hoax

Colin Moore - Driver




martes, 27 de julio de 2010

Colin Moore "La Evolución"


Evolución. Palabra que para muchos simboliza ese grial inalcanzable, esa casa al otro lado de la curva que podría ser el hogar y que, al final, nunca aparece. Evolución es algo que para los músicos de aquí suena a algo ajeno e innecesario. Ejemplos hay muchos; pero no es de esto de lo que quiero hablar. Sino del talento de esas otras personas que no se han estancado en su propia autocomplacencia y han emprendido camino hacia lugares distintos del propio origen y que, sin embargo, tienen una conclusión lógica.
Evolución significa iniciar tus primeros pasos en la música en una banda de Punk, apenas conociéndote los acordes básicos y caminar a sonidos tan ajenos a tus comienzos como el Rock- Folk. Y el Americana.
Colin Moore es un buen ejemplo de esto.
A sus catorce años inicia su andadura musical en “Suburban Trash” banda de Punk de su ciudad natal, Montreal, con la cual se iría fogueando hasta culminar en un sonido Punk- Rock de “Road Bones” con los cuales se hizo un nombre en Canadá. No obstante Colin Moore sentía la necesidad de ir más allá de lo que la estructura Punk confiere a sus canciones. El resultado de esas inquietudes es “Leaving Home”, soberbio disco de debút en solitario donde Moore da rienda suelta a una serie de composiciones plenas de ese fuego inherente al Punk Rock pero desarrollado desde una guitarra acústica y una harmónica y toneladas de electricidad como suelo en donde pisar. Mike Ness de Social Distorsion o Joe Strummer de The Clash han caminado en esa dirección desde su militancia Punk. Ricky Warwick hizo lo propio desde el Hard Rock y Colin Moore se marca un primer álbum en solitario de altura.
Desde su canción inicial “Broken English” a la disección de la vida de esas “moscas de bar” que todos hemos visto formar parte de la decoración de un bar en la magnifica “Friends of mine” o la belleza que suponen canciones como “Disease”, “Off the rails” o “Paint me a picture” a contundencias sonoras como “River” o “Red headed girls”, el canadiense se pasea cómodo por jardines propiedad de Johnny Cash, Springsteen, Petty o The Pogues y se encamina cómodamente hacia un sonido propio, rico en matices y lleno de posibilidades.
He disfrutado este “Leaving Home” y ya espero con deseo su próximo disco a la espera de atisbar el camino al cual se dirige este gran músico.

Colin Moore - Friends Of Mine