Mostrando entradas con la etiqueta Son cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Son cuentos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de abril de 2016

Presentación: 'Sombras del tiempo' en Madrid

,
Durante una semana, el libro Sombras del tiempo. Estudios sobre el cuento español contemporáneo (1944-2015), de Fernando Valls, está disponible a un precio especial en la página web de la editorial (y en su librería). Se manda dentro de España sin gastos de envío. Gracias.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Para leer y oír: el Franco de Max Aub

.......
Cuadernos del Vigía reedita uno de los más célebres y mejores cuentos de Max Aub, La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco, con unas hermosas ilustraciones de Antonio Santos. Se publicó por primera vez en Libros Mex, casa editorial de México D.F., en 1960, dándole título a un conjunto de relatos. Pero hasta 1979 no pudo ver la luz en España formando parte de un volumen que editó Seix Barral. Desde entonces ha vuelto a aparecer en varias ocasiones, tanto en España como en México, y algunas de ellas -como esta que ahora nos ocupa- llevan un CD con la voz del autor leyendo el texto. 
......  
 
......

jueves, 4 de diciembre de 2014

FRANCISCO SILVERA

..
.
LA REGLA
.......
A J. M. Torres
.......
Nos fuimos de Andorra a Palencia, en pleno invierno. A mi padre acababan de cambiarle de plaza en el trabajo, aunque nunca supe si para mejor. Hicimos el traslado de expediente y, de pronto, de un día para otro, ahí estaba yo: en mitad de una clase, solo y triste, asustado con todo un mundo mirándome. La maestra, cercana y atenta, me había acompañado a mi nuevo sitio tras despedirse del Director y mi madre. Me pareció simpática.
-Copia esas frases en la pizarra y analízalas sintácticamente.
Yo no la entendí, venía de otro colegio y nunca habíamos hecho algo así. Copié mis frases y sufrí uno de aquellos melancólicos silencios de clase, viendo moverse los hombros de los chiquillos cada uno en su pupitre y el tiempo lento, lento, lento sin pasar...

No recuerdo hacia dónde miraba, sólo que comencé a girarme quizá intuyendo algo; recibí un guantazo con la mano abierta que me conmovió toda la cabeza.
-¡Todavía no has hecho nada!
Y la maestra siguió caminando mientras yo sorbía la sal de dos lágrimas de tristeza más pura que el dolor. Sentí pánico, porque a nadie sorprendió la torta y ella seguía caminando con una regla de cuarenta, de madera, picando en los codos sobresalientes de las mesas, pidiendo las puntas de los dedos o, en un gesto de sadismo, atacando por sorpresa detrás de las orejas con un toque de crueldad dado el intenso frío de aquella ciudad torva y helada. Nunca me dio tanta alegría salir de clase y ver a mi hermano el pequeño. No podía acostumbrarme pero un niño hace cotidiano todo horror, y así iba mi nueva vida en Palencia.
Una mañana, callados los dos entre vahos de aliento, caminábamos hacia el colegio. José Manuel se agachó y sonriente me miró.
-¡Una regla!
Tuve una primera mala impresión, era igual que la de la maestra pero de sesenta, al menos. Entonces entreví la ocasión de ser más y se la pedí a mi hermano. Me la negó, pero yo era mayor y tras unos insultos, una chulería y una amenaza: me la quedé. Y entré ufano con la regla en mi maleta. Hasta la penúltima clase no iba a tener la oportunidad de solazarme con mi orgullo. Le aseguré a mi hermano que cuando fuera a su aula, a última, ya habría caído yo encima de ella, y nos habría envidiado por esta regla de madera tan grande; y él se convenció, y quiso paladear ese pequeño podercillo con tan grande enemiga. Casi había transcurrido mi hora y, simplemente para hacer unas rayas de unas cuentas, saqué mi regla. Ella venía por detrás, podía verla, pero se paró.
-Torres —me dijo—, ¿me dejas tu regla?
Y con toda naturalidad me la cambió por la suya; yo, cobardemente, asentí. Qué podía hacer. La suya me daba asco, cuánto sufríamos por ella. Nadie se atrevió a comprobar lo sucedido, todos trabajábamos... y la maestra se fue al aula de mi hermano.

Salió un sol amarillo y sin fuerza que apenas podía con el helor de las piedras; la hora eterna preludiaba un viento metálico que ronzaba las puntas de las narices, las orejas y los dedos descubiertos. Me sentía desdichado, como si la vida, tan niño aún, me pesara muchísimo y no pudiera con ella. Entonces vi a mi hermano corriendo hacía mí, llorando.

.......
* Este cuento es inédito.
** Constelaciones en el amor de una mujer, de Joan Miró.


lunes, 20 de octubre de 2014

`Tecleo en vano´, de Pilar Galán

......
Zumba el lenguaje, oxigena el humor…
.......
Conviven en este libro (Tecleo en vano, De la luna libros, Mérida, 2014) cuentos y microrrelatos y en ambos géneros se desenvuelve la autora con inteligencia y soltura. Y aunque suela valerse de narradores masculinos y femeninos, la mirada de mujer resulta tan peculiar y sugerente que me parece más verdadera. Sus temas son los recuerdos de la infancia y la educación sentimental, las relaciones familiares, los amores perdidos y la enseñanza, a menudo tratados con un humor zumbón, desenfadado, y cierto deje de melancolía. Pero, además, destacaría otros dos asuntos: el lenguaje, con sus mecanismos y usos impostados en forma de ininteligible verborrea, cada día más frecuentes, y la contraposición entre dos tipos de conductas: rígidas y porosas, o bien chabacanas y raras, que es como se define en más de un cuento a quienes no andan con el rebaño. El estilo es sencillo, pero no por ello menos cuidado, pues la autora dosifica los efectos y sabe concluir sus relatos de la mejor manera posible. Cultiva lo que podríamos denominar un realismo complejo. Destacaría sobre todo dos cuentos: “Yinguel bel”, historia de madres e hijas, como aquellas que antologó Laura Freixas, sustentada en la contraposición entre distintas concepciones culturales, y “Una espiga dorada por el sol”, un cuento triste, patético, que podría pertenecer a la antología de Monterroso y Barbara Jacobs, sobre unas adolescentes que se enamoran de un joven profesor y los efectos del paso implacable del tiempo. Los microrrelatos son casi todos excelentes, como ocurre con “Oración lingüística”, “Declaración de amor” o “Personalidad múltiple”, este último a la altura de los buenos articuentos de Juan José Millás. A la vista de lo dicho, no resulta fácil entender por qué no figura Pilar Galán en las antologías recientes dedicadas al cuento y al microrrelato español actual, ausencia que ahora echo de menos –por ejemplo- en las mías. Mea culpa
........

........
* Esta reseña ha parecido publicada en el suplemento Babelia del diario El País, el 20 de septiembre del 2014, p. 8. 
....... 

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobre Juan Eduardo Zúñiga

.......
El siguiente enlace os llevará a un artículo panorámico sobre la obra de Zúñiga, en mi opinión uno de los mejores escritores españoles de cuentos de las últimas décadas, publicado en la revista Turia, núms. 109-110, marzo-mayo del 2014, pp. 165-183: 
.....
......

sábado, 28 de junio de 2014

Los cuentos de Adolfo García Ortega

.......
FISURAS
.........
Resulta difícil entender por qué no ha tenido un mayor reconocimiento la obra literaria de Adolfo García Ortega: ¿quizá por su trabajo en el mundo editorial, como probablemente le ocurrió también a Carlos Pujol? Además de la prosa narrativa ha cultivado el artículo de opinión, la poesía, el ensayo y la traducción; aunque creo que algunas de sus novelas, sobre todo, tendrían que haber adquirido un mayor peso en la literatura española reciente.
......
En este nuevo volumen (Verdaderas historias extraordinarias. Cuentos reunidosSeix Barral, Barcelona, 2013) se recoge tres libros cuyas fechas abarcan 25 años, dos ya publicados (Privado paraíso, 1988; y La ruta de Waterloo, 2008) y un último inédito (La mujer de Sorrento). Lo primero que nos llama la atención es el título y el subtítulo, al referirse obviamente al género de los textos, anunciando que se trata de historias, cuentos, aunque no sea exactamente así. Sin embargo, encontramos resonancias, sin hacer aquí innecesarios alardes de erudición, con el concepto de historia verdadera, de Blas de Otero, que además era fingida, en el recuerdo de Poe y sus historias extraordinarias y en su estela Roald Dahl.  
.......
Tras la lectura del conjunto, el prólogo resulta más desconcertante que clarificador, pues no parece que la tradición en la que afirma engarzarse -Poe, Chéjov, Kafka, Onetti y Cortázar, “todo relato ha de partir de un fogonazo deslumbrante en la mente del autor y ha de mostrar un rasgo extraordinario de un universo ordinario, amén de muy disímil”-, guarde relación con la que García Ortega cultiva, al tratarse más bien –suponemos- de rasgos y autores que aprecia como lector del género. ¿Qué son, entonces, estas piezas: historias, relatos, cuentos verdaderos o extraordinarios? Me parece que no todos ellos son cuentos, ya que el primer libro está compuesto sobre todo por textos híbridos, cercanos al artículo, la semblanza, el retrato (“los retratos son juicios del alma, tan bien traicionada por el cuerpo que la aguanta”, p. 37) y la crónica. “Los siglos de la infancia”, por ejemplo, consiste en una reflexión en torno a los primeros años de existencia, tras recibir en herencia unos muebles de la casa familiar.
......

........
Del  volumen de 1988, en el que todos los textos excepto los dos últimos tratan de la vida u obra de escritores célebres, con un Flaubert enfermo de literatura en primer lugar, destacaría “Un día tranquilo”, aunque me parece que las dos páginas iniciales resultan innecesarias. En el libro del 2008 sobresale “Vidas, mitad de trayecto”, cuento en la tradición de La ronda, La colmena o La noria, si bien narrado en segunda persona; o “Habid”, una historia de amor homosexual. Asimismo se incluye una atractiva narración, “Hoteles Metropol”, que los numerosos establecimientos con su nombre podrían imprimir, exento, y regalar a sus clientes. El cuento que da título al conjunto, “La ruta de Waterloo”, puede leerse como la historia de una obsesión producto del azar que surge tras el accidente de una anciana y un regalo, y se alimenta de ocho lecturas de La cartuja de Parma, de Stendhal, y alguna de Los miserables, de Víctor Hugo. Estos hechos conducen al protagonista, un diplomático español, a recorrer el campo de batalla siguiendo el mismo trayecto que Fabricio del Dongo, para acabar identificándose con él, entre sueños y alucinaciones quijotescas, que lo llevan a convertir un periplo turístico en un viaje a través del tiempo, a caballo entre la historia y la ficción.  
.......
El libro inédito, en cambio, me parece menos logrado. En “Cosas que sé…”, por ejemplo, concluye con un truco tramposo, impropio de un autor tan avezado; mientras que “Hermanas y maridos” resulta poco sutil y en “Los héroes” no consigue trascender lo anecdótico. Y así podríamos seguir con el resto de los textos… Sin embargo, sean del género que sean, se leen con gusto todas aquellas piezas del conjunto en las que el autor se muestra más letraherido, e incluso fetichista, al recrear episodios de la vida y la obra de grandes autores (Cadalso, Larra, Poe, Stendhal, Gide, Cernuda o Pavese), aun cuando a veces el exceso de detalles ahogue el fluir natural del desarrollo narrativo, según ocurre también en “La conferencia”, que trata de los indios patagones.    
........
A la vista de la totalidad acaba uno teniendo la impresión de que el cuento es un género en el que nuestro autor, quien afirma concebirlo de forma abierta, no ajustada a lo establecido, parece desenvolverse con cierta incomodidad. Pero, además, al agavillar textos tan dispares, resulta un conjunto demasiado heterogéneo e irregular, como si muchos de ellos fueran meros tanteos, poco cuajados, sin llegar a alcanzar una voz propia, lo que produce una extraña sensación a quienes tanto hemos disfrutado con novelas suyas como Café Hugo o Autómata.
........
* Una versión reducida de esta reseña ha aparecido publicada en el suplemento Babelia del diario El País, el 28 de junio del 2014, p. 10.
........

viernes, 13 de junio de 2014

Un personaje de Sueiro en San Petersburgo

.......
En la antología de cuentos de Daniel Sueiro, que presentábamos en la anterior entrada, aparece un relato titulado "Felipe, `El Marciano´" que trata sobre la precariedad y degradación de ciertos trabajos, vinculados a una mal entendida modernidad. El protagonista del cuento, orgulloso de su oficio, trabaja disfrazado de robot en la entrada de unos grandes almacenes, intentando atraer clientes, pero empieza a preocuparse cuando se entera de que en otro negocio semejante, también utilizan un disfraz, aunque con más artilugios mecánicos. Esta narración forma parte del libro La rebusca y otras desgracias, publicado en 1958, y no es difícil imaginarse que tras la anécdota, pueda haber una historia, o al menos, una imagen real. Hace una semana, en un céntrico lugar de San Petersburgo, junto a la Avenida Nevsky, me topé con un cercano pariente ruso de Felipe `El Marciano´, aunque no conseguí saber qué demonios anunciaba.
.......        


jueves, 12 de junio de 2014

Los cuentos de Daniel Sueiro

........

......
Una nueva editorial afincada en Madrid, LIBROS DE ÍTACA, cuyo responsable es Javier Serrano, acaba de publicar su segundo libro, titulado La carpa y otros cuentos. Se trata de una antología de la narrativa breve de Daniel Sueiro, compuesta por cuentos y novelas cortas, hasta un total de trece narraciones, entre las que se encuentran algunas tan memorables como "Mientras espero", "Mi asiento en el tranvía", "El hombre que esperaba una llamada", "Solo de moto" o "El día que subió y subió la marea". El volumen se completa con un apéndice que reproduce un artículo de Sueiro: "La carretera, nuevo personaje literario".  En el prólogo intento explicar por qué Sueiro es uno de los grandes autores de cuentos españoles de la segunda mitad del siglo XX. 
......
* Os recomiendo el artículo sobre esta antología, titulado "Kafka en el tranvía", que el escritor Juan Bonilla ha publicado hoy en su blog Biblioteca en llamas, vinculado al diario El Mundo: <http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/bibliotecaenllamas/2014/06/12/kafka-en-el-tranvia.html>.
......http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/bibliotecaenllamas/2014/06/12/kafka-en-el-tranvia.html

martes, 22 de abril de 2014

Presentación del nuevo libro de cuentos de Sonia García Soubriet

.....
Hoy, martes, 22 de abril, a las 19 horas, se presenta en la Librería Antonio Machado-Círculo de Bellas Artes (c/ Marqués de Casa Riera, 2) el nuevo libro de cuentos de SONIA GARCÍA SOUBRIET, titulado La desesperación del león y otras historias de la India, publicado por la Editorial Menoscuarto. Además de la autora, intervendrán en el acto, que no evento, el editor Jesús Egido y FV.
...


....
...

viernes, 28 de febrero de 2014

El Carnaval de Mavis Gallant

.......
......
FIESTA DE CARNAVAL 

....




¿Qué libro eres?

Estimados amigos:
El próximo 1 de marzo celebraremos la tercera edición de nuestra Fiesta de Carnaval. A partir de las 21:30 horas te esperamos en la sede de Escuela de Escritores en Madrid (c/ Francisco de Rojas, 2, 1º, dcha., muy cerca de las paradas de metro de Bilbao o Alonso Martínez).
Este año os proponemos como temática que respondáis con vuestros disfraces a la pregunta “¿Qué libro eres?”.

Al final de la noche regalaremos unCurso de Verano al mejor disfraz.La entrada será libre hasta completar el aforo. Haz clic aquí para reproducir los videos de las pasadas fiestas de carnaval.
Un afectuoso saludo,

El equipo de Escuela de Escritores

....


Si estuviera en Madrid, yo hubiera llevado a ese Carnaval Los cuentos (Lumen), de la canadiense Mavis Gallant (el apellido es el de su marido, un músico), autora también de novelas y de una pieza de teatro, pero cuyo reconocimiento literario se lo debe a sus relatos, más cercanos a la novela corta que al cuento, o a ese territorio intermedio situado entre ambos géneros. En España la publicó Sirmio, a comienzos de los noventa, y Alba, aunque la edición más reciente y asequible sea la del 2009, ya citada, traducida por Sergi Lledó, que recoge treinta y cinco piezas. La autora, aparece en la foto de la cubierta, acaba de morir a los 91 años, sin que la prensa española le haya prestado apenas atención. De padres norteamericanos, nació en la Montreal de lengua francesa, aunque adoptó el inglés como lengua literaria y vivió la mayor parte de su vida en París. Por tanto, tenía una identidad cultural múltiple y compleja. Ella misma explicó que sus orígenes eran, por completo, quebequeses, ingleses y protestantes, pero que también tenía una fuerte influencia francesa y católica. Empezó trabajando como periodista, hasta que se decantó definitivamente por la escritura de ficción. La prestigiosa revista The New Yorker ha publicado más de un centenar de cuentos suyos, aunque su primer libro de relatos apareció en 1956, The Other Paris. En el prólogo a Los cuentos, entre otras muchas cosas interesantes, explica cómo abordar un libro de cuentos, a la manera de Katherine Ann Porter: "Los relatos no son capítulos de novelas. No se deberían leer uno tras otro como si fueran correlativos. Hay que leer uno. Luego cerrar el libro. Leer otra cosa. Volver más tarde. Los relatos pueden esperar". Dicen que Alice Munro, otra canadiense, como Margaret Atwood y Nancy Huston, la consideraba su maestra. Buscad en la red los comentarios que le dedicaron a sus cuentos los escritores Rosa Montero, en El País, y Robert Saladrigas, en La Vanguardia, y creo que con ello está dicho todo lo que quería recordar en esta ocasión.
....


 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Sobre dos antologías del cuento español actual

.......
HERVORES Y VERDURAS
........
Cuentos, novelas cortas y fragmentos de novelas (¿por qué no microrrelatos también si hablamos de narrativa?) se recoge en estas dos nuevas compilaciones de la última hornada de escritores españoles: Alberto Olmos, ed., Última temporada. Nuevos narradores españoles. 1980-1989, Lengua de trapo, Madrid, 2013; y Juan Gómez Bárcena, ed., Bajo treinta. Antología de nueva narrativa española, Salto de página, Madrid, 2013. Se trata de autores nacidos entre 1980 y 1991, los que cuentan ahora, por tanto, entre 23 y 33 años. Los antólogos, a su vez escritores, han nacido en 1975 y 1984, respectivamente. Además de Gómez Bárcena, cuya obra aparece solo en la primera, pues ha tenido el buen gusto de no incluirse en la suya, siete nombres se repiten en ambas: los de Aixa de la Cruz, Juan Soto Yvars, Matías Candeira, Aloma Rodríguez, Cristina Morales y Guillermo Aguirre, aunque con calidades muy dispares en el caso de los dos primeros. Si en la de Olmos, las piezas son de encargo y se aplica un criterio paritario, poco sostenible estéticamente; la otra solo selecciona narraciones publicadas. De haber ampliado un poco más los márgenes, hasta englobar a los nacidos –por ejemplo- en 1977, el resultado hubiera sido distinto y creo que mejor, al haber podido aparecer Andrés Neuman, Miguel Serrano Larraz, Irene Jiménez, Elvira Navarro y Lara Moreno. Los criterios de inclusión, siendo siempre caprichosos, también deberían intentar ser lo menos arbitrarios posible para que el conjunto adquiriera una cierta representatividad literaria y, sobre todo, entidad estética.
......
Los prólogos, por su parte, resultan poco útiles, pues el espacio que dedican a quejarse de la poca atención que se les presta a los escritores jóvenes podrían haberlo destinado a explicarnos mejor cómo escriben, qué temas les interesan o cuál es su relación con la tradición literaria. Resulta difícil compartir tantos agravios cuando la mayoría de ellos ha visto sus libros publicados y ha recibido no pocas becas y premios. A la luz de los textos, se entiende aún menos que la queja apunte a grandes editoriales y premios prestigiosos, pues me temo que ninguno de estos autores está todavía en condiciones de poder aspirar a ellos. Tampoco parece útil mezclar narraciones acabadas con fragmentos, porque los segundos apenas si nos sirven para hacernos una idea cabal del conjunto, y menos en escritores que están iniciando su trayectoria........

......
Igual de llamativo es que gran parte de estas narraciones, cuentos en general, carezcan de la concisión y síntesis propias del género, de ahí que quizá por ello algunos relatos parezcan novelas jibarizadas. Pero más grave se me antoja el escaso interés que muestran por la lengua, pues la prosa resulta funcional y deslavazada, sin que falten frases hechas, lugares comunes o expresiones estereotipadas, a la moda del día. Así, la mayoría de estos jóvenes carece de un estilo propio, a no ser que hayan optado por un realismo entre administrativo y descuidado, hasta el punto de que he tenido la impresión de vérmelas con ejercicios escolares, de talleres de escritura, más que con textos cuajados, dignos de ser incluidos en una antología.   
.......
Más que echar de menos a alguien, lo que parece difícil de justificar son algunas presencias, e incluso podría afirmarse que la mayoría se halla todavía bastante verde y sus narraciones necesitan algunos hervores más. Aunque para verdes, verdes, los antólogos: el primero, un fama resabiado y pinturero, obsesionado por los premios y los adelantos; y el segundo, un cronopio ingenuo que a menudo cae en el empacho: “la excelente salud de la narrativa española, y en especial de su más joven presente”, “son ya escritores con imaginarios y estilos propios, con trayectorias sólidas”, o “todos sin excepción han creado ya una obra sólida que se defiende por sí sola”. Ambos, además, se muestran demasiado complacientes y entregados a la causa joven. Una antología, en suma, no debería surgir jamás producto de una ocurrencia, sino como punto de llegada tras numerosas lecturas meditadas. Y solo debería llevarse a cabo si existe materia estética suficiente, cosa que -me temo- no sucede en esta ocasión.
......
......
Hay, sin embargo, algunas piezas que sí destacan. En Última temporada las narraciones de Aixa de la Cruz, Jimina Sabadú, Aloma Rodríguez (aunque no sé si las peripecias personales y familiares –que comparte con su hermano, Daniel Gascón- van a seguir dando de sí e interesando a los lectores), Víctor Balcells y, sobre todo, el relato de Cristina Morales, pues aunque resulta prolijo, es el único que se ocupa de problemas sociales graves que nos conciernen: en concreto, del maltrato a que la policía somete a los emigrantes, causándoles todo tipo de humillaciones. Así, la autora, a través del lenguaje coloquial, del diálogo, esperpentiza situaciones reduciéndolas al absurdo. Por lo que se refiere a Bajo treinta, sin volver a insistir en los nombres ya citados, llamaría la atención sobre los textos de Matías Candeira, Irene Cuevas y Juan Soto Yvars. Lo que estas recopilaciones muestran, al fin y al cabo, es la confusión de unos escritores que más parecen haberse educado en la cultura visual y transitado por las redes sociales que frecuentado la historia literaria; sus desenfoques y escasa exigencia literaria, al decantarse a menudo por asuntos y puntos de vista poco atractivos. En resumen, quizá con solo haber antologado estos ocho nombres destacados, y haber escrito un prólogo menos quejicoso y realista, se nos hubiera proporcionado una idea más ajustada y optimista de lo que escriben hoy nuestros narradores más jóvenes.
........
* Esta reseña apareció publicada en el suplemento cultural Babelia del diario El País, el 30 de noviembre del 2013.
......

lunes, 15 de julio de 2013

Los cuentos de José Hierro

.........
Atención: un cuentista
.......
Hasta la aparición de este volumen (Cuentos reunidos, Universidad Popular, San Sebastián de los Reyes, Madrid, 2012. Prólogo de Santos Sanz Villanueva), apenas sabíamos nada de los cuentos de José Hierro, y ello a pesar de que entre 1941 y 1963 hubiera escrito o publicado diecisiete narraciones, y luego una más, siete de las cuales permanecían inéditas. Por tanto, sorprende su ausencia en todas las antologías que se editaron a lo largo de la postguerra, pues ni siquiera aparece en la de Francisco García Pavón.
.......
Buena prueba del interés que Hierro mostró siempre por la narrativa es que en una entrevista realizada en 1981, tras diversos alegatos en favor de la novela, afirmara que lo mejor que había escrito fuera el cuento “Quince días de vacaciones”, opinión difícil de compartir. A su manera, Hierro fue un narrador realista (aunque no falten en sus relatos diálogos absurdos, espacios simbólicos, escenas grotescas o alegatos en pro de la fantasía), y aun cuando no guarde semejanza con los narradores de las dos primeras décadas de postguerra, debió de sentirse más cerca de los neorrealistas por su cuidada prosa y su manera a veces oblicua de encarar la realidad. De hecho, sus mejores relatos los escribe en los 50. Unos cuantos parecen esconder un significativo componente autobiográfico, según se observa en “Ciudad lineal”, sobre todo por la presencia y los efectos de la guerra civil, como se aprecia en “Quince días de vacaciones”. E incluso en “Parábola del viejo, el sol y la gaviota” alguno de sus baqueteados personajes que han pasado por la cárcel, sorprendentemente la añoran, quizá porque en la calle estaban peor si cabe. Y aunque sus historias nunca tengan un componente estrictamente político, sí nos muestran situaciones que los censores no hubieran tolerado, tal como sucede en  “Intimidad de ayer”. Acaso por ello el autor descartara recogerlos en un volumen.
........
........
Las narraciones, que a veces recurren al desenlace sorprendente (“El teniente coronel o quien mal anda mal acaba”), a menudo se valen del planteamiento clásico y de tipos inamovibles. Al igual que en su obra lírica, aquí encontramos, junto a componentes documentales, ciertos ribetes poéticos, aunque en distinta proporción en cada caso (“El rival” se halla más cerca del testimonio que de la mera ficción), adoptando a veces las hechuras del refrán, de los “cuentecillos románticos” o de la parábola. Así ocurre tanto en “Fresas de Aranjuez” como en “El parque”. Este último cuento, uno de los mejores del conjunto, transcurre en un simbólico parque cuidado por un jardinero que, en “un instante irreal”, lo encuentra cambiado; no en vano durante la noche anterior ha habido una guerra. El resultado: han desaparecido  árboles, estatuas y fuentes; al tiempo que surgían cráteres en la tierra, cuerpos mutilados, armas ensangrentadas y jirones de banderas... Entre los despojos halla dos cuerpos aparentemente intactos que entierra juntos, con sus correspondientes banderas. Pero al llegar el amanecer, acuden al lugar partidarios de ambos bandos, quienes se dirigen a sus difuntos empleando las mismas palabras. Al fin, unos niños descubren entre risas que el jardinero había trastocado las banderas. Y sin embargo, el protagonista se siente satisfecho porque así “estos hombres han rezado al muerto que no querían. Gracias a él una indescifrable armonía ha sido creada”. El relato cuestiona de manera simbólica el sentido de la guerra entre españoles, y puesto que el texto se publica en 1958, podemos pensar que el autor apoyaba la política de reconciliación nacional que el PCE defendía desde 1956.     
........
 ........
Los cuentos de Hierro muestran los avatares de la vida cotidiana, a la que el autor concede suma importancia, aunque siempre acabe surgiendo el conflicto, debido a la desconfianza, la ambición o el dinero, según puede observarse en “La esfinge”. Así, su literatura transmite la inutilidad de la rebeldía, ya que los personajes nunca alcanzan sus aspiraciones. Y aunque el conjunto resulte desigual, también destacaría “El obstinado”, una especie de poética en defensa de la imaginación, cercano en el tono a los relatos que componen Los niños tontos, de Ana María Matute. En él se cuenta la historia de una venganza, la que lleva a cabo el ángel que protege a los niños de los señores obstinados incapaces de entender los juegos infantiles, el mundo plagado de fantasía de los hijos.  
........
Confío en que, a partir de ahora, primero los lectores, pero también los estudiosos de la narrativa breve y los de la obra de Hierro tengan en cuenta estas notables narraciones que habría que comparar con su poesía, pues no sería extraño que compartieran formas expresivas, fraseos e inquietudes vitales. La aparición de este libro debería convertirse en un acontecimiento literario, al situar a un poeta canónico entre los narradores significativos de los años cincuenta, allá cuando el cuento español vivía una época de esplendor.
......
* Esta reseña apareció publicada en Babelia, suplemento cultural del diario El País, el 13 de julio del 2013. 
......

domingo, 9 de junio de 2013

Los cuentos de Guadalupe Nettel

.......
Animal de fondo
......
Peces, cucarachas, gatos, hongos, serpientes y algunos humanos desorientados protagonizan los cinco relatos de El matrimonio de los peces rojos (Páginas de Espuma, Madrid, 2013), libro de Guadalupe Nettel que ha obtenido el Premio Ribera de Duero. Podría decirse que trata de los peculiares vínculos que una abogada, un profesor de biología, una estudiante de doctorado, una violinista y un autor de teatro establecen con los animales. Sin olvidar las relaciones de pareja ni los complicados lazos familiares. Así, en la primera frase de “Felina”, pieza más cercana al memorialismo que a la estricta ficción, se anuncia que “los vínculos entre los animales y los seres humanos pueden ser tan complejos como aquellos que nos unen a la gente”. Y quizá por eso el libro se llamara al principio Historias naturales, denominación ya utilizada por Plinio el Viejo, Jules Renard, Primo Levi o Joan Perucho. 
.........
En el primer cuento, que da título al libro, una abogada cuenta su separación matrimonial tras el embarazo y nacimiento de su hija, la pérdida del trabajo y la convivencia con una pareja de peces combativos, cuya conducta parece asemejarse a la del matrimonio. Como el proceso de desamor resulta convencional, es la relación entre los peces del acuario la que aporta al relato cierta singularidad. La narradora observa obsesivamente a la hembra, con quien se identifica, intentando entender su conducta, tarea en la que acaba poniendo más empeño que en arreglar su matrimonio. Podría leerse, pues, como una versión sofisticada, posmoderna, de los ancestrales antojos. Lo curioso, sin embargo, es que la narradora termine mimetizando la conducta de los peces.
.......
.......
Guadalupe Nettel consigue dosificar la tensión, e incluso genera expectativas que acaban cumpliéndose de manera poco convencional, como cuando el marido parece querer confesar una infidelidad, pero le cuenta a su esposa que el pez hembra ha muerto, simbólico anticipo del descalabro de la pareja. Así, en el desenlace, la pecera exhala un olor putrefacto.  
.......
“Hongos” es el cuento en el que el rebuscamiento efectista llega más lejos y donde se relata la historia de un adulterio previsible: él es un violinista y director de orquesta consagrado, maniático, hipocondríaco e infeliz en su matrimonio; mientras que ella, también músico y con una carrera ascendente alentada por el amante, se describe como una mujer fantasiosa, obsesiva y miedosa. El efecto del cuento se concentra en la infección que ambos comparten, “un escozor en la entrepierna”, que aunque primero los une, finalmente los separa. La historia desemboca en el disparatado e hilarante relato de los deseos de sus respectivos hongos y en el cuidado que le dispensa al suyo la “asustada y adolorida” mujer. Con la protagonista convertida en parásito del músico, imitando su estilo, cuando sus relaciones ya han decaído y solo le queda el consuelo de seguir obteniendo de su sexo, con los dedos, “las notas que Laval ha dejado en él”. Todo, como ven, muy estrambótico y pasado de rosca.
.......
.......
En el último cuento, “La serpiente de Beijín”, lo que pudiera parecer una búsqueda de los orígenes acaba convirtiéndose en un apasionado enamoramiento, contado con sutileza y acierto. El narrador testigo, un hombre de casi 40 años, relata los cambios repentinos que ha sufrido la conducta de su padre, un dramaturgo de origen chino y francés de adopción, que en su primer viaje al país asiático se enamora de una joven actriz, a quien promete sacar de allí. Cuando regresa a París, para intentar olvidarla construye una especie de pagoda en lo alto de su casa, y compra una serpiente ante el estupor de su mujer e hijo. Pero no será el venenoso anfibio, “símbolo curativo en la tradición china”, quien los dañe, sino el recuerdo de la joven, que debilitará al padre hasta convertirlo en “un muerto en vida”. La actriz, por tanto, es la auténtica serpiente de Beijing. En esencia, se narra cómo un hombre maduro se reencuentra con emociones que permanecían latentes en él, aunque no hubieran aflorado hasta entonces.  
.......
La unidad del libro se sustenta no sólo en la relación especular entre la conducta humana y animal, sino también en la tensión producida por la irrupción de lo anómalo en la vida cotidiana y por las consiguientes reacciones de los personajes. Podría reprochársele a la autora una cierta liviandad en la presentación y análisis de situaciones y conductas. Con todo, se desenvuelve con indudable soltura en el género, conoce bien sus singularidades, sabe dosificar el humor y la ironía, a la vez que pasa discretamente de la tragedia a la comedia, ordena el material de la manera más conveniente e incluso consigue relacionar elementos disímiles, mientras  observa con perspicacia la conducta humana. Aun así, a menudo se queda sólo en lo singular, sin penetrar más aceradamente en el porqué de los comportamientos, abusa de lo extravagante y efectista o de las obsesiones de los personajes. A Vila-Matas le debo el título de la reseña, aunque él lo tomase prestado de JRJ.
........
* Esta reseña apareció publicada en el suplemento Babelia del diario El País, el 8 de junio del 2013.
.....

viernes, 31 de mayo de 2013

ENRIQUE JARAMILLO LEVI, y 2

.........
La cueva
......
Un perro blanco con machas negras orinaba junto a la vitrina. Al otro lado del cristal las mercancías eran formas que se distorsionaban. Abrí la puerta y cuando quise entrar tuve la impresión de que me tragaría una gran boca oscura.
......
Me recibió mi gata. Sus ojos bizcos me miraron mansos a la vez que arqueaba el lomo. Luces amarillas, azules y blancas danzaron alrededor mío sin razón aparente. Respiré profundo. De las paredes se desprendía el familiar olor a incienso y fragancias de pino. Mi padre atendía a un cliente desde su puesto habitual tras el mostrador.  Hablaban de negocios, creo.
......
Seguí de largo.
.......
Tras recorrer el pasillo flanqueado por viejos baúles inservibles, entré en la cueva. Así llamaba yo a ese sitio extraño y fascinante que me cautivó desde pequeñita. Papá guardaba toda suerte de cosas raras allí. Cada vez que entraba me parecía que los cocodrilos disecados me miraban protestando por su destino inmutable. El caballito gris de la pata rota se movió saludándome desde su rincón de telarañas. Una brisa leve que se colaba por la claraboya meció el bacalao que colgaba con un alambre del bajo techo. Arranqué un pedazo de aquella piel seca y lo masqué para extraerle sal de piratas.
......
Penetré más aún en la oscuridad de la cueva. A medida que presentía sombras desplazándose hacia el fondo, se fueron soltando los miedos que traía amarrados. Vagas sensaciones me recorrían toda. Me detuve al oír un chirrido.
......
Alambres retorcidos configuraban amenazantes siluetas que surgían de cajas torpemente almacenadas. De remotos frascos salían rancios olores de perfumes que no demoraron en marearme. Algo sinuoso rozó mis pies descalzos y se perdió entre las sombras.
......
Di un paso atrás. Tropecé. Sentí enrollarse una cascabel en mis tobillos.  Grité echando a correr. Rodé por el suelo. Me levanté dando tumbos, el corazón en la boca.  Entonces me recibió una caja metida en otra que a su vez estaba prensa en otra mayor.......

.....
Los enormes ojos de la gata refulgieron en la oscuridad. Me miraban fijamente. Extendió las patotas delanteras hasta apoyarlas en el borde de la caja exterior. Se estiraba. Con toda la calma del mundo se estiraba. Y al hacerlo bajó la cabeza enorme. Me vi reflejada en aquellos pozos líquidos que me seguían mirando. Abrió desmesuradamente la boca. Su olor a bacalao me llenó de asco. Vi acercárseme los punzones blancos de sus colmillos.
.......
El miedo no me impidió asirme de un pelo largo de su bigote y empecé a columpiarme con la esperanza de coger suficiente impulso para poder caer afuera. Cerré los ojos tratando de no temblar exageradamente ante los ojos bizcos que me seguían perplejos de lado a lado.
......
Al fin me atreví a soltarme. Caí sobre unos alambres enroscados que de inmediato me ciñeron. Un maullido atroz me obligó a voltear la cabeza. La suela gris, enorme, se me venía encima.
.......
De pronto se encendió la luz. La cueva se convirtió en un depósito sucio y desordenado como cualquier otro. Mi gata se dio a la fuga. Me entraron unas ganas muy grandes de llorar. Y lloré confundida.
.......
Cuando las manos fuertes de mi padre empezaron a desenroscar los alambres que me aprisionaban, busqué en su rostro una explicación. Tras alzarme en peso me colocó en el piso. No dijo una palabra. Sólo hallé en su mirada la inexpresividad de siempre. Las cosas habían vuelto a la normalidad.
.......
Así lo entendí porque un fragmento de espejo me devolvió una imagen aceptable de mi tamaño cuando estuve en pie. Sin embargo, me ardían los huesos.
......
Sonó la campanita de la puerta. Llegaba algún cliente. Mi padre se apresuró a salir de la cueva, que ya no lo era tanto, mascullando regaños contra mi torpeza.
......
Parada frente al largo espejo rectangular que ocupaba una de las esquinas al fondo, vi acercarse a la gata a mis espaldas. Yo era como siempre tres veces más grande que ella y dos veces más chica que el espejo. Maulló. Me di vuelta para verla mejor.
.......
Sus ojillos bizcos brillaban bajo la luz del foco que pendía del techo entre ambos. Antes de que se marchara irguiendo impertinentemente la cola, vi bien claro cómo me guiñaba un ojo.
.........
.......

miércoles, 29 de mayo de 2013

ENRIQUE JARAMILLO LEVI, 1

......
En el jardín
......
Todo es posible, hasta lo imposible. La vida lo demuestra una y otra vez, sin tapujos, con naturalidad. A estas alturas, estoy plenamente convencido de ello. Pero todavía hoy me cuesta creer que mi atesorado jardín sea escenario de algo tan inaudito.
......
Ahí estaba tan tranquila, zumbando su vital recorrido, metida en la corola vistosísima de uno de mis tantos papos rosados, realizando simplemente lo que en el habitual calor del mediodía hace en un grato sitio como ése una avispa cualquiera; una más de las muchas que pululan de flor en flor. Y en eso que llega el niño de porra ese, el mismo que me espía todo el tiempo desde la más alta ventana de su casa contigua, sobre todo los fines de semana; y entonces, zas, arranca de cuajo el indefenso papo, se lo mete a la boca y se lo traga con avispa y todo, así, por pura maldad.
......
Debe de haber sentido un pinchazo en la lengua, o acaso en la mismísima campanilla traviesa, porque no pasaron tres segundos para que brotara, descomunal, el grito........
 
 .......
Todavía me muero de la risa cada vez que re-cuerdo cómo empezó a dar saltos desiguales por todo el inmenso jardín, yendo y viniendo de un lado para otro, mientras se hacía bien claro que se estaba meando, y enseguida cagando los pantalones cortos sin dejar de correr de aquí para allá, de allá para acá como enloquecido, gritando todo el tiempo.
.....
Lo más extraño sucedió después. En una de ésas, tras el grito que no cesaba salió de su boca, íntegro, el papo, completamente reconstruido; y del papo, la avispa. Entonces ésta, picara, le hizo una venia al niño que la miraba estupefacto, y se fue pirueteando su desenfado hasta perderse por los vericuetos del jardín.
......
Vi claramente cómo en el suelo de blanda tierra rojiza el papo echaba raíces, empezaba a crecer, se volvía gigantesca flor tornasolada que, en un instante, como enorme lengua fibrosa, sacó de su centro el pistilo de un amarillo intenso, rodeó con él al aterrado niño y, vengativo, se lo engulló.
......
Convertida ahora en planta grandísima que sobresale en mi jardín, esa flor conserva no obstante su autonomía. Desafiando toda lógica, sigue ahí obligado sitio de peregrinaje como si nada. Sólo yo sé su verdadera, inexplicable historia. Sólo yo.
......
Nunca conté a nadie el trágico destino de mi imprudente vecino. De todos modos no me iban a creer. Para qué más que la verdad, me siento muy cómodo sin su necia cercanía. Lo han buscado, claro. Incluso una vez me interrogaron. Sus padres, gente sencilla contra quienes nada tengo, parecen haberse resignado. Es sabido que todos los años desaparecen niños en todas partes del mundo y a menudo no vuelve a saberse de ellos.
......
El negocio va bien. Mi jardín se ha convertido en un espléndido escaparate de interés botánico. Cada tanto tiempo la historia, con variantes menores, se repite: alguna planta se agiganta merced a la osadía temeraria de una de sus flores. Sobre todo cuando algún niño travieso deja atrás la excursión en que venía y se siente tentado a transgredir la tensa paz de mis dominios.
......
Mi único temor es que tarde o temprano, como es lógico que ocurra, los científicos reclamen su derecho a buscar causas y efectos. Mis flores no son, en sí mismas, un problema. Últimamente han sabido ser extremadamente discretas en su proceder. Nadie más que yo, siempre atento a sus cosas, las ve actuar. Pero su inusual tamaño y vistosidad, eso sí que llama mucho la atención. Si algún botánico curioso, de ésos que nunca faltan, llegara a hurgar demasiado; si cortara un pistilo para llevárselo a examinar y saliera corriendo a tiempo desafiando así la súbita ira de la humillada planta, quién sabe qué descubriría... O qué podría pasarle, solo y desprotegido en la intimidad de su laboratorio...
.....
¡Mientras tanto el negocio prospera y mis plantas, sobre todo los papos, se multiplican, se agigantan, están tan felices!........

........
* Enrique Jaramillo Levi (Colón, Panamá, 1944) es narrador, poeta y ensayista. Fundó y dirige la revista cultural Maga y el Diplomado en Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá. En el 2005 ganó el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró por su colección de cuentos En un instante y otras eternidades (2006); y en 2009 los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, Guatemala, por su libro de cuentos Escrito está (2010). Entre sus libros más están los siguientes: Por obra y gracia. Hacia una poética del cuento (ensayos, 2008); Todo el tiempo del mundo (poesía, 2010); Sincronías (180 Minicuentos) (2012); la antología Tiempo al tiempo (Nuevos cuentistas de Panamá: 1990-2012) (2012); y Flashback (cuentos; Letra Negra, Guatemala, 2013). Este cuento es inédito..
.....

domingo, 5 de mayo de 2013

Sobre `Polvo en los labios´, de Montero Glez

.......
El sabor del infierno
.......
De marginal, rara, política y literariamente incorrecta se ha tachado la obra de Montero Glez. No se engañen sin embargo: el autor puede elogiar sin pudor las novelas de Fernando Sánchez Dragó y María Dueñas, pero es un lector empedernido que conoce tanto los clásicos norteamericanos como los españoles, con Baroja, el Valle-Inclán expresionista, su principal referencia, e Ignacio Aldecoa a la cabeza.
......
Este nuevo libro (Polvo en los labios, Lengua de trapo, Madrid, 2o12) recoge once cuentos y un microrrelato, de los cuales cinco son inéditos. Dentro del territorio de la narrativa breve tampoco ha evitado la heterodoxia al reconocer que sus piezas no son más que un campo de prueba para las novelas. Y, en efecto, así es, ya que del cuento solo tienen la dimensión y el final sorpresivo, el cual, por repetido, acaba convirtiéndose en un mecanismo previsible. Por lo demás, la retórica y hechuras de estos relatos son más propias del género novela.    
......
 
 
.......
Para quien no conozca la obra de Montero Glez, este libro resulta adecuado si busca adentrarse en su mundo literario, con sus virtudes y algunos de sus defectos. Entre las primeras resalta la utilización del lenguaje, a menudo lírico, aunque otras veces sea todo lo bronco que requiere la historia, y un buen oído para captar las jergas y el habla popular. Destaca, además, tanto su alejamiento de senderos trillados como la creatividad verbal, que no solo afecta al léxico sino también a la capacidad para generar metáforas e imágenes sorprendentes. Y, sin embargo, en alguna ocasión se echa de menos un mayor cuidado por la estructura, por que los personajes no acaben convertidos en simples muñecotes que el autor maneja a su antojo. La literatura, en efecto, tiene mucho de juego, pero nunca debería carecer de pensamiento y emociones, de profundidad y tensión en suma.
......
Lo mejor de sus cuentos es lo que hay en ellos de humor y lirismo, aunque a menudo el tono sea descarnado y el desenmascaramiento de los deseos humanos pase por el sexo, el dinero y la muerte. Sin olvidar las vinculaciones que establece con motivos del cine y la literatura, con el mundo de la música, sobre todo del jazz y el flamenco. 
......
 
 
......
Todos los cuentos están narrados en primera persona, a veces por un individuo que podría confundirse con el autor y que se vale de las muletillas habituales del relato oral. Los más logrados son “El secreto de la Garbo”, “Barrio de las Injurias” y sobre todo el que le proporciona título al conjunto. En cambio, me parecen menos afortunados “La mascota”, “Rubia de rabia” y “El vestido de la Chata”.
......
La acción de estas historias sucede a comienzos del siglo XX o en el presente, y se sitúan habitualmente en Madrid o en la provincia de Cádiz, donde ha transcurrido la vida del autor. Los personajes, se trate de seres imaginarios o históricos a los que a veces animaliza, suelen ser putas, anarquistas, policías, lesbianas, traficantes, tipos rijosos, chisperos, o bien seres amorales. Y no solo no los juzga, sino que en alguna ocasión a pesar de sus acciones poco encomiables, los califica de desamparados inocentes.   
.......
Disfruto con las obras de Montero Glez, pero creo que le vendría bien una crítica menos complaciente (las más atinadas se las debemos a Ricardo Senabre) y un editor que le ayudara a administrar mejor su indiscutible talento narrativo, pulir las burradas innecesarias con las que tropezamos en sus narraciones, pura sal gorda, lo que no supone la domesticación de un estilo que solo adquiere sentido si permanece salvaje, tal cual es.   
.......
* Esta reseña apareció publicada en el suplemento Babelia del diario El País, el 4 de mayo del 2013.
.......