martes, 12 de noviembre de 2013
Carme Riera en la Academia
viernes, 24 de mayo de 2013
Aurora Egido en la Academia
......
viernes, 26 de abril de 2013
Aurora Egido, candidata a la Academia
.....
....
lunes, 23 de abril de 2012
Carme Riera en la Academia
......
miércoles, 7 de marzo de 2012
La Fonética y Fonología de la Academia
La obra consta de un volumen de 530 páginas en el que se describen las características fonéticas y fonológicas del español en sus distintas variedades de España y América, y se complementa con un DVD que, mediante contenidos visuales y auditivos, ilustra la enorme riqueza de la pronunciación del español. Este material fue grabado, en su mayor parte, en el Laboratorio de Fonética de mi Universidad, dejadme que siga presumiendo, y comprende muestras de habla formal e informal de los 23 países hispánicos. Del libro se han tirado 20.000 ejemplares, al módico precio de 40 euros.
¡Felicidades compañeros, pues tan compañeros son Dolors, Gloria y Margarita, como José Manuel!
viernes, 17 de diciembre de 2010
José Manuel Blecua, nuevo director de la Academia
.......
.......
En la biografía que se le atribuye en la Wikipedia dice que, junto a su hermano pequeño, Alberto, se aficionó a la lectura con los tebeos y la literatura popular (las novelas de José Mallorquí sobre El Coyote, sobre todo). Hizo el bachillerato en el Instituto Goya, de Zaragoza, donde trabajaba su padre. Allí tuvo como profesores a filólogos de la talla de Francisco Ynduráin y al poeta y crítico Ildefonso Manuel Gil. José Manuel, también como su hermano, por consejo de su padre, fue primero catedrático de enseñanza media y luego catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde ha sido decano y vicerrector y ha dirigido el Seminario de Filología e Informática. Sus maestros fueron el citado Ynduráin, Rafael Lapesa y Martín de Riquer, nada menos. Pero antes de todo esto estuvo como profesor invitado de la Ohio State University (1970) y años más tarde en el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México (1986-1987). Y fue director académico del Instituto Cervantes, en sus primeros años de existencia. Su gran obra, quizá sea la Gramática española (1975), que compuso con don Juan Alcina Franch, y entre el resto destacaría la dirección del Diccionario general de sinónimos y antónimos, Vox, 1999. Es imprescindible recordar que ha sido pionero en la aplicación de las nuevas tecnologías al estudio de la lengua española y el estudio del español como lengua extranjera. Es autor del libro de estilo del diario La Vanguardia. Su ingreso en la Academia data del 2006, institución de la que había sido secretario entre el 2007 y el 2009. Ahora, sólo nos queda esperar la aparición de la Fonética y Fonología de la Academia, coordinada por él.
¡Felicidades, José Manuel, y suerte en tan complicada y grata empresa!
.......
martes, 30 de noviembre de 2010
Acentos, por Agustín Monsreal
Las nuevas normas ortográfícas que recomienda la Academia de la Lengua han producido a ambos lados del Atlántico bastantes comentarios. Véase, a continuación, el que me ha enviado el escritor mexicano Agustín Monsreal.
.......
Pues sí (o será si), es cierto, como diría el célebre (o celebre) testarudo, que no se puede confundir revólver con revolver, pero sí (otra vez sera si), sin ofender a dicho testarudo, la pérdida de su madre con la perdida de su etcétera, frase famosa para demostrar que con los acentos no se juega, como ocurre también con mendigo y méndigo. Y tampoco es lo mismo, por ejemplo:
sólo te mueres y ya
solo te mueres y ya;
ni tampoco:
voy a tomar sólo un vaso de vino
voy a tomar solo un vaso de vino,
ni tampoco:
sólo llegó a la casa
solo llegó a la casa;
ni tampoco:
discute sólo del acento
discute solo del acento,
¿cambia o no cambia el sentido de lo que se dice? Claro que suena igual, pero no quiere decir lo mismo, y para eso en la lengua escrita existe el acento ortográfico, lo que demuestra que el acento en solo es sólo cosa de sentido común. ¿Y qué (que) queda si le quitamos el acento a académicos?, pues acade-micos.
.......
.......
* Agustín Monsreal (Mérida, Yucatán, 1941) es poeta y articulista, en el Excelsior, pero tiene fama de ser uno de los cuentistas mayores de México; junto con José de la Colina, Juan Rulfo, Juan José Arreola y Edmundo Valadés forma parte de lo que podría denominarse la cofradía de El cuento. Revista de imaginación. En 1978 ganó el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí con Los ángeles enfermos. Su último libro, al menos el último que yo conozco, se titula Los hermanos menores de los pigmeos (Ficticia, México, 2004).
.......
sábado, 22 de agosto de 2009
En favor de ACERCANZA
* El cuadro es de Eduardo Sanz.
....
viernes, 12 de diciembre de 2008
Más sobre la mujer en la Academia
......
Se aducen también, en el mismo artículo de El Cultural, otros nombres de indiscutible mérito, como los de la dramaturga Lluïsa (no Luisa) Cunillé o el de Almudena Grandes, a los que podríamos añadir el de Rosa Montero, periodista y narradora de interés.
Pero si quieren que les confiese un secreto, a mí a quienes en verdad me gustaría ver como académicos son a Angélica Lidell, la postula Anson, y a Rodrigo García. Entonces sí que se lo iban a pasar en grande durante las sesiones. Que sea para bien.
....
* La primera ilustración es de Arnal Ballester y la segunda de Alma Thomas, Red Rose Cantata, 1973.
....
lunes, 28 de abril de 2008
Javier Marías en la "laica, culta e independiente" Academia
A la izq., en primer término, el profesor Darío Vilanueva y el escritor José María Merino
Los que frecuenten sus novelas y artículos no ignoran que los diversos usos de la lengua, su utilización en la vida cotidiana, pero también en la ficción, ha venido siendo motivo de interés y preocupación de nuestro autor. Su labor en la Academia, por tanto, quizá pueda consistir en permanecer alerta contra los innecesarios anglicismos. Trabajo no le va a faltar al siempre joven Marías, diga lo que diga el profesor Rico, hombre de gran saber..
martes, 1 de abril de 2008
José Luis Borau y José María Merino en la Academia de la Lengua
miércoles, 5 de marzo de 2008
Las mujeres en la Academia de la Lengua
.
Empiezo con tres poetas: Julia Uceda (1925), María Victoria Atencia (1931) y Olvido García Valdés (1950); sigo con una narradora, Cristina Fernánez Cubas (1945); una editora y narradora, Esther Tusquets (1936); una filóloga, Aurora Egido (1946); una filósofa, Adela Cortina (1947); y, por último, Carme Riera (1948) y Paloma Díaz-Mas (1954), que son narradoras y filólogas. La más joven cuenta con 53 años y la mayor con 82, aunque les puedo asegurar que la más veterana de todas se encuentra más lúcida que nunca, en plena producción literaria, acaba de publicar un excelente libro de cuentos y está escribiendo unos poemas extraordinarios que formarán parte de su próximo libro. Me parece que todas estas mujeres que cito poseen una obra y una trayectoria indiscutible, pues han sido galardonas con varios premios nacionales de literatura, con el premio de la Crítica, y traducidas a otras lenguas. Y la contribución de las filólogas citadas al mejor conocimiento de la literatura medieval y del Siglo de Oro y a la poesía del siglo XX me parece indispensable. Quiero decir que sin sus trabajos conoceríamos mucho peor el romancero, la lírica y el teatro del Siglo de Oro, la obra de Gracián, la de los poetas de la llamada generación del 50 y la cultura y literatura sefardí.
¿Por qué no han pensado los académicos en ellas como candidatas a los sillones vacantes? ¿No es posible que tres académicos se pongan de acuerdo en uno de estos nombres, o en otro de similares méritos? No hay que ser feminista, a la manera tosca que se suele ser entre nosotros, ni siquiera creer en las injustas y humillantes (para las mujeres) cuotas femeninas, para tener que llamar la atención sobre el desconocimiento, la falta de equidad y el machismo, también, que supone la ausencia de todas estas personas en una institución que debería mostrarse más estricta en la elección de sus miembros, sean escritores del sexo que sean. Pero de lo que estoy más convencido es de que todas las citadas, y otras más que podrían aducirse, de ser elegidas, estarían en la Academia por sus propios méritos intelectuales y no como producto de las siempre arbitrarias cuotas.
P.S. El lector curioso debería visitar el blog de Juan Pedro Quiñonero, Una temporada en el infierno, ya que añade otros casos y nuevas razones sobre lo que aquí apuntamos.