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martes, 10 de abril de 2012
ANDORRA Y MERCEDES-BENZ
Mi abuela era de Andorra y, toda la vida hemos ido a Andorra, a Sant Julià de Loria, su pueblo natal, con una cierta regularidad. Mis abuelos se trasladaron a vivir a Sant Julià en los 70, mi padre es de nacionalidad andorrana y mi hermano que vive allí desde hace cuarenta años también. Allí compré mis primeros Estereoplast, los primeros álbumes franceses de Michel Tanguy o Barbarroja, y he visto las primeras películas eróticas, o politizadas de mi vida...
Y cuando no íbamos en el "600" de mi padre, viajábamos en los taxis que salían de "La Puñalada" del Passeig de Gràcia. Taxis que siempre eran unos estupendos Mercedes, en los que viajábamos cuatro pasajeros. Eran "Taxis de Línea"...
Y me fascinaba el ruído del motor. O mejor dicho el no-ruído.
Incluso los "clipol", los mini-autobuses de línea de Andorra, eran Mercedes.
Esa fué mi segunda, casi insconciente, conexión con Mercedes-Benz.
lunes, 9 de abril de 2012
MI PRIMER MERCEDES-BENZ
Si no me equivoco, fué el primer coche de juguete que me compré con mi dinero. Si no recuerdo mal lo compré en "El Corte Inglés" y me costó una fortuna: 230 pesetas. La cifra no se me ha olvidado y habrán pasado, por lo menos, 40 años...
Antes, los coches que tuve, fueron los contundentes "Dinky Toys" que mi padre nos compraba en Andorra y que mis hermanos y yo, nos encargábamos de destrozar a base de choques premeditados...
Nunca me había interesado especialmente por los coches de juguete. Lo mio eran los soldaditos, los cromos y los tebeos. Aunque me había enganchado a los Eko. Miniaturas preciosas de tanques y aviones. Cuyo precio, creo que rondaba las 15 pesetas. Caja incluída, por ejemplo del maravilloso "Stuka" alemán.
Pero a un compañero del colegio, del Liceo Palcam, Vicente Segalés, le chiflaban los coches. Ya me había convencido para coleccionar los cromos de "Auto 66" y, este maligno ser, me comió la cabeza con un arte innegable, sobre los coches cuyas ruedas delanteras giraban según el lado en el que presionaras. Y cuyas puertas se podían abrir y cerrar , e incluso los asientos podían reclinarse...
Y me creó tal necesidad que no pude vivir tranquilo hasta que logré comprar este Mercedes-Benz, que conservo aún y que ha sabido sobrevivir a todos mis traslados y, lo que tiene más mérito, a todas las etapas de mi vida, hasta de la progre...
Es cierto que la caja está algo perjudicada, pero ahí la tienen. Todavía resiste.
Y ahí empezó mi historia con Mercedes-Benz.
Por eso al ver a Raquel Córcoles en el blog de Mercedes, me ha parecido todo de lo más coherente...
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