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miércoles, 18 de mayo de 2011

MARISCAL NO SE REIVINDICA, ¡A VER SI NOS VAMOS ENTERANDO!

Trás los algo ortopédicos momentos iniciales, Mariscal decidió soltarse. Blandiendo una botella de Estrella Dorada en el papel de avión. Nos vino decir que cuando se lo haces a un  niño, eso cuela hasta los diez años, después llega un momento en el que te hace saber que eso no es un avión sino una botella vacía de cerveza. Y ahí reivindicó (...) la capacidad de seguir jugando toda la vida. Y a mí me emocionó porque me paso el día haciéndole el avión a mi hijo... Y no sólo me cree sino que me lo paso casi tan bien como él.
Y a partir de ahí nos reímos como cosacos con el atropello de ideas al que nos sometió.
Y después vino el insoportable turno de preguntas. Y la primera empieza preguntandóle si "reivindica"...
Nos miramos Carmeta y yo y pensamos:
¡Este se la va a ganar!...

El inicio de la presentación de "Los Garriris" nos pilló fumando en el patio de "La Central". Así que cuando nos acomodamos, Jesús Moreno estaba articulando una aproximación a las facetas creativas de Mariscal, midiendo cada pausa, como suele hacer Jesús. Y de repente detiene su discurso e intuímos una pregunta al autor. 
Se hace un silencio y la respuesta tiene una contundencia incontestable: "Sí"...
Y a continuación se produjo una segunda pregunta que no recuerdo, con una respuesta bastante parecida:
"Sí"...


Ayer se presentó en la librería "La Central" de Barcelona de la calle Mallorca, el álbum de "Los Garriris" editado por Sinsentido. Acudí sin la pereza que me suelen dar las presentaciones de tebeos. Incluso emocionado. Y, al margen del cariño y respeto que sienta por el autor, con el recuerdo del álbum publicado en la colección "Misión Imposible" en 1987. Siempre me ha quedado un agridulce recuerdo de esta edición. Por una parte el orgullo de ser el primer editor de un álbum de "Los Garriris" y por otra la sensación de no haber sabido estar a la altura. Aunque Mariscal nunca me lo reprochó. Al contrario, siempre tuvo palabras de aliento. 
Era una época mala: estábamos arruinados y los álbumes aparecían casi de milagro. 
Ayer me costó lo mío coger el álbum y hojearlo. Pero nada más abrirlo, por la parte del final, me topé con unas historietas nuevas extraordinarías. Y, en definitiva, con una excelente edición, como son siempre las de Jesús Moreno. 
No tengo aún el libro, porque me pareció un poco marciano comprarlo en ese momento. 
Y, además,  me dá mucho gusto pensar que tengo un motivo más para ir a Continuarà, como si hubiera salido un Blueberry nuevo...