Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)
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lunes, 5 de marzo de 2018

JORNADA DE REFORESTACIÓN EN MONREAL DEL CAMPO

Anímate a participar en uno de los proyectos de agroforestalismo más interesantes e innovadores de Aragón.



Un proyecto que mejora los agrosistemas y en el que participa toda una comunidad.

sábado, 19 de agosto de 2017

LAS LLANURAS DEL ESCALDA, UN PARQUE NATURAL EN VALONIA

El río Escalda (Escaut, en francés, Schelde en holandés) nace en la Picardía, región del norte de Francia, a tan solo 95 m.s.n.m. y recorre 355 km, en su mayor parte en territorio de Bélgica hasta desembocar en el mar del Norte, ya en tierras holandesas.


Como puede pensarse, con tan escasa pendiente, es un río que fluye mansamente por una extensa planicie. En el mapa el Escalda es el río de la izquierda.


El Parc Naturel des Plaines de L'Escaut ocupa 26.500 hectáreas del suroeste de Bélgica, en la Valonia Picarda, entre las ciudades de Tournai (Bélgica), Mons y Lille (Francia). Se extiende por la llanura aluvial, un territorio muy humanizado desde muy antiguo, que acoge actualmente a 63.500 habitantes. Es un territorio con una fuerte identidad rural y cultural. 


Tiene una gran variedad de paisajes y ambientes. Amplios y legendarios bosques, praderas con setos, cultivos agrícolas, lagunas, canales, canteras abandonadas, pueblecitos, huertos, jardines y mansiones conforman el escenario de esta región, situada tierra adentro, pero cercana al mar del Norte.



Este parque natural reúne unos cuantos santuarios, como son los bosques y los humedales. Sin embargo, a pesar de la intensa antropización, la naturaleza está presente por doquier, entre los campos, canales y pueblos, que son los que representan la mayor parte del territorio. Entre las especies silvestres más apreciadas se encuentran las aves acuáticas vinculadas a las zonas húmedas, las orquídeas, las mariposas de los prados, los murciélagos de las iglesias y los sauces trasmochos que son el emblema del parque.



Acabábamos de aterrizar una mañana de un día laborable de febrero en el aeropuerto de Charleroi. Antes de dirigirnos hacia el nordeste, dirección Lovaina para estar con Anchel, nos encaminamos con nuestro flamante Fiat 500 recién alquilado, hacia el oeste para descubrir este paisaje ... y sus árboles.

El Parc Naturel Plaines de l'Escaut define claramente sus objetivos:

  • Protección de la Naturaleza y la biodiversidad
  • Gestión del territorio y protección del paisaje
  • Aplicación de una agricultura sostenible
  • Desarrollo económico local
  • Recepción, educación y sensibilización del público
Un territorio moderadamente poblado, para lo que es Bélgica, muy poblado para Aragón, con una fuerte identidad cultural y ... con recursos económicos. El Ministerio de Valonia de Ruralidad está invirtiendo 1.672.480 € en el quinquenio 2015-2020 en el Grupo de Acción Local Plaines de l'Escaut, en el que el Parc Naturel Plaines de l'Escaut es uno de los principales actores para conseguir los fines temáticos como el turismo, la agricultura social, la promoción de los productos locales, la gestión diferenciada, la conservación de la biodiversidad, la movilidad o los proyectos culturales.

Es una planicie en la que predominan los prados ...


surcada de canales navegables ...


y multitud de pueblos conectados por una densa red de carreteras que llega hasta la última casa o granja, en las que pudimos ver cerezos desmochados ... 


Salpicaban la campiña pequeñas masas forestales, más cultivos que bosques, por lo que pudimos ver. La primavera ya se barruntaba con la floración de la campanilla del invierno (Galanthus nivalis) ...


entre un tallar de alisos ...


y un cultivo de planifolios para mí desconocidos ...


Poníamos atención a los animales de corral de las viviendas. En especial a las gallinas ...


de razas para nosotros desconocidas ...


bien acompañadas por cabras ...


y conejos ...


que más bien parecían mascotas. 

Íbamos buscando a los sauces trasmochos y no tardaron en aparecer ...


en los márgenes de los campos ...


en las orillas de los caminos ...


estaban estos árboles campesinos, fiel testimonio de un paisaje histórico que hoy es ya un elemento de identidad entre las comunidades locales ...


Árboles sanos, algunos de ellos viejos, y bien cuidados aplicando los desmoches a turnos inferiores a diez años ...


tal vez para su aprovechamiento energético, además del conservacionista y paisajístico, como pudimos ver después en un panel en el centro de interpretación del parque natural ...


Los sauces trasmochos (saules tetards) son importantes para las gentes por su valor ambiental y cultural. La localidad de Taintignies acoge una importante población y está orgullosa de los mismos como puede verse en este breve documental.

La mañana iba avanzando. Y por estas tierras comen pronto. Estábamos en Bon-Secours, junto a la frontera con Francia. Terreno apropiado para las tradicionales bromas entre belgas y franceses. Y nos buscamos un lugar tranquilo, todos lo estaban en esa localidad fronteriza en aquel jueves de febrero. Y cogimos impulso para la ruta de la tarde. 

En Bon-Secours sabíamos que se encontraba "La Maison du Parc Naturel, l'escala forestière et le promenoir des cimes". Cuando piensas en los centros de interpretación de los parque naturales nunca sabes muy bien qué es lo que te vas a encontrar, pues los perfiles y los servicios que ofrecen son de lo más variado. En este, como viene siendo habitual por estas tierras, tuvimos que abonar una entrada de 6 €. Esperas mucha educación ambiental. Y así fue.


Era un centro temático dedicado al bosque.

Estábamos solos. El interior dedicaba buena parte de su contenido a describir las especies vegetales (árboles, arbustos y herbáceas) y a los vertebrados. Lo habitual. Aquellos valores naturales más accesibles, conocidos y atractivos ...


Todo era muy interactivo. Sonidos, olores, texturas ....

Lejos de centrar la atención en las grandes aves o mamíferos, dedicaba buena parte de los contenidos a los pequeños organismos que, realmente, son los principales agentes en los procesos de flujo de energía y el ciclo de la materia de los bosques.

Se dedicaba varios dioramas a los artrópodos saproxílicos, algunos bien conocidos como el ciervo volante y los más mucho menos populares ...


a los hongos saprófitos comenzando por lo importante, por los micelios ....


y terminando por los cuerpos fructíferos ...


y creando modelos que contribuyan, sobre todo a los niños, a comprender las escalas ...

  

dentro de la fidelidad a las formas de los seres vivos y resaltando su belleza ....


Pero, lo que más nos impresionó, fue la importancia concedida a los organismos que viven en el suelo. Los colémbolos ...


y los ácaros ...


cobraban más protagonismo que el azor o el ciervo. En coherencia con su representatividad en cuanto a su biomasa y a sus funciones. Nos encantó ver el protagonismo que se les concedía.


El museo ofrecía muchos paneles y dioramas sobre aspectos del medio físico y de la actividad humana. Es un territorio muy llano, como se ha dicho. Para disponer de una perspectiva diferente, el documental que se proyectaba en el vídeo ofrecía una perspectiva aérea a través de un viaje en globo aerostático en el que se explicaban las características y ambientes de este espacio natural.

En el exterior se había construido un parque infantil. Realmente era un conjunto de elementos lúdicos pensados para los niños en los que realizar actividades de educación ambiental pero siempre muy relacionadas con lo sensorial. Y realizadas, en buena parte, con materiales del entorno. Había múltiples espacios temáticos.




E incluso una ruta de 150 metros de longitud ...


 para caminarla descalzo ...


... sintiendo las texturas, la humedad y la temperatura del suelo.

Había, igualmente, una amplia red de senderos señalizados a través del bosque caducifolio, un joven tallar en recuperación de hayas y robles, adosado al pueblo y rodeado de campos. Aunque no recorrimos ninguno.

Pero, la estrella de la Maison du Parc Naturel des Plaines de l'Escaut era la pasarela aérea a 50 metros de altura ...





que te ofrecía una perspectiva de la copa de los árboles.


Nos pareció un recurso educativo muy potente. Y, al mismo tiempo, de un coste muy elevado y de notable sofistificación e alto impacto paisajístico. Pero, al final, también depende de los resultados que ofrezca.

Empezaba a refrescar y la luz se nos estaba yendo. Cogimos el cochecillo y nos despedimos de las llanura del río Escalda en estas tierras picardas. 


Y de sus hermosos sauces.

martes, 18 de abril de 2017

EL BARRANCO DE LA HOZ DE AGUATÓN

Último domingo de febrero. Mañana de trabajo. Vermú solidario organizado por Plataforma Rural Acoge en Monreal del Campo. Y escapada a Aguatón. Hace semanas que no salimos al campo y queremos aprovechar esa mañana calurosa para dar un paseo y pajarear. No conocemos este pueblo, asomado al Jiloca sin dejarse ver, que atesora rincones de interés para el naturalista. 

Por una estrecha carretera nos internamos primero por el piedemonte de sedimentos cuaternarios y después por los montes calizos de la Sierra Palomera, todos cubiertos por carrascales.


El pueblo, aparapetado tras la sierra, se encuentra en una larga hondonada comprendida entre los peñascos de Palomera y los cercanos cabezos del Campo Visiedo. En el pueblo hay algún coche pero no vemos a nadie. Comemos en los bancos del merendero, en la plaza, tomando un sol radiante. Un magnífico panel del sendero local nos informa de la existencia del sendero local SL-TE-11, del barranco de la Hoz y de la posibilidad de ver cabras monteses, además de otras rutas senderistas repartidas por la comarca Comunidad de Teruel. Allá que nos vamos.


El sendero sale del pueblo buscando en el lavadero al arroyo de la Cañada que desciende por el este y que recoge aguas de los barrancos que bajan de Sierra Palomera y de las suaves lomas que separan del Campo Visiedo. Estas aguas, escasas, han sido magistral y secularmente gestionadas por los habitantes de Aguatón, como veremos a lo largo de la ruta.

En primer lugar, para suministro humano y de sus ganados. El pueblo, recostado en una ladera, se aproxima con prudencia al arroyo. A la distancia justa de evitarse penoso recorridos de acarreo y de verse afectado por las violentas rambladas que esporádicamente suceden. Aguatón está en la parte de la cuenca de recogida de un torrente de suave pendiente pero gran superficie.

A mano izquierda, se levanta un precioso palomar. Las palomas furas (bravías cimarronas) han sido inteligentemente gestionadas por las gentes de estas sierras y páramos para obtener proteína animal en una época en la que las orzas de la conserva empezaban a quedarse vacías. 

Junto al arroyo, el lavadero y un bosquete de chopos cabeceros, el suministro de la madera de obra, otra manera de aprovechar el agua antes de que se escape hacia el valle del Jiloca.


 Seguimos por el camino que sigue en paralelo a una acequia derivada del arroyo ...


En frente, una preciosa masa de álamo cano (tendremos que volver en octubre para disfrutar del rojo de sus hojas) con los árboles tapizados por la densa enredadera ...


Como muy bien explica el panel, el agua de la acequia no era para riego sino para alimentar la balsa del molino ...


.. que llegó a moler grano y, tras la Guerra Civil, producir electricidad y que ahora permanece en ruinas ...


Desconocemos el origen del topónimo de Aguatón. Pero, como en todos los lugares secos, la desarrolladísima cultura del agua debió de tener mucho que ver con el mismo. Este saber popular se va desgranando en varios de los paneles que encontramos a lo largo del sendero. 


A nuestra izquierda se levanta el Cerro del Coro en cuya umbría aún se cultivan buena parte de los bancales. En los ribazos, que ofrece el ambiente fresco y la desaparición del sobrepastoreo, permite el desarrollo de la guillomera, fiel indicadora del ser un terreno de potencial del rebollo. En la parte alta, desaparecen los bancales aprovechándose el terreno como pastos.


El camino va dejando los últimos campos. A mano derecha, colgada sobre una inclinada ladera, nos acompaña la carretera que nos trajo al pueblo, la única, abierta a pico en su día en las calizas y jurásicas y los conglomerados calizos terciarios. A mano izquierda, las vertientes que descienden desde el vecino cerro muestran conglomerados calizos ...


y arcillas ferruginosas ...


Nos sorprende gratamente un panel dedicado al suelo y a la erosión. A los riesgos de la ancestral deforestación, a la cultura del cultivo en terrazas, a la importancia de la cubierta vegetal, sea de aliagas, de guillomeras o de carrascas. 


 Seguimos el curso del arroyo que se remansa en unas pozas ...


Es un tramo en el que antaño fueron plantados chopos canadienses ya aprovechados y que forman rechizos desde sus raíces formando un tallar. Acusan la sequía de las últimas décadas y muchos están puntisecos o desprendiendo ramas. Alguien ha retirado buena parte de las mismas acumulándolas en una parte alta, permitiendo crear hábitat para pequeños vertebrados y, al tiempo, evitando que sean arrastradas en la próxima crecida del barranco ...


Nos aproximamos al carrascal que desciende por los montes próximos. Vamos paseando en el centro del día. No es la mejor hora para observar a la fauna. Sin embargo está ahí. Esperando su momento. Los grandes animales tal vez bajen a beber, o a buscar comida, a la tarde a las pozas del arroyo. Un nuevo panel nos lo recuerda. Vertebrados o invertebrados, plantas, líquenes, hongos ... todos trazan una trama de complejas relaciones. Unos dependen de otros, en mayor o menor medida, como el equilibrio de los montones de piedras. Un buen símil.


Seguimos por el sendero, entre el monte y el arroyo ...


hasta llegar al primer estrecho ...


Y a la Poza ... 


Un nuevo panel informa de la existencia de un antiguo molino (el del "tío Cuco") que ofrecía molienda a los pueblos cercanos del Campo Visiedo. Un molino que fue destruido en una crecida de la rambla. Ante este riesgo advierte la señal en caso de tomar el baño, algo casi irresistible durante el verano. Estos puntos de agua son, a su vez, el único hábitat para algunos organismos en kilómetros. También hay que pensar en ellos. 


Un paso elevado de reciente factura permite el paso. La Comarca de Comunidad de Teruel habilitado cuidadosamente este sendero.


Entramos en el cañón abierto por el arroyo sobre calizas jurásicas dispuestas verticalmente. Son calizas depositadas en ambientes marinos ... y se manifiesta en el registro fósil.


Estamos muy cerca de la falla de Aguatón. Es una fractura producida durante el Holoceno, es decir, al final del Cuaternario. En los últimos tres mil años. En términos geológicos, un tiempo reciente. Se alude a un reciente (1972) evento sísmico en la vecina Bueña. La Tierra está activa en esta comarca.


No termino de comprender a esta falla. En principio, la asociaba a la formación de la depresión del Jiloca. No parece así, pues el bloque hundido deduzco que es el orientado hacia el este. En casa, redactando este texto, imagino que es el responsable de la depresión que aparece hacia el este de la Sierra Palomera, entre Aguatón y Bueña. Tampoco lo parece pues son materiales bastante más antiguos (Paleógenos) que la fractura. Quiero pensar que se ha producido en las propias calizas.


El barranco se estrecha y traza una curva cerrada bajo la carretera. Tras las tormentas, el agua se acelera en ese tramo y es capaz de movilizar incluso bloques. En su salida el valle no es mucho más ancho aunque sí tiene laderas de materiales menos competentes. Funciona como un torrente  ...


aunque no llega a formar un cono de deyección.

Sobre la carretera y bajo unas calizas, una pequeña cueva ...


y un precioso abejar aprovechando el solano y el resguardo del cierzo...


Entre las margas crecen mejor las carrascas que llegan a formar un denso tapiz en las laderas que descienden del Cerro el Coro.


Entre los paneles informativos se intercalan otros con el nombre de los árboles más representativos del paisaje vegetal ...


¡Qué alegría dar encontrar carteles con el nombre que se usa en estos pueblos para llamar a estas plantas! Se nota que los autores, además de conocer el terreno y de haber manejado una abundante documentación conocen bien la cultura local. Es tan cansado encontrar, una y otra vez, los consabidos "quejigo" y "encina" en la apresurada cartelería diseñada desde la ciudad ...

En las margas, sedimentos carbonatados que se forman en ambientes acuáticos cuando esporádicamente llegan materiales detríticos (arcillas), también son comunes  los restos invertebrados. Nosotros no nos pusimos a buscar. Son rocas muy similares a las que afloran en Bueña, donde desde niños hemos rebuscado fósiles muchos de los habitantes del Jiloca.


Sin embargo encontramos una caliza con círculos concéntricos que nos recordaba mucho a los anillos de Liesegang que se forman en las areniscas triásicas del Rodeno de Albarracín. Y, más tarde, en un muro del pueblo dimos con otro trozo de roca, esta vez arenisca con iguales formas ...


El efecto de flujos de disoluciones a través de las rocas asociadas a intercambio de iones, suele decirse para explicarlos. Será.

El sendero va llegando a su fin pues termina en la carretera, cada vez más próxima. Pero, antes de terminar, nos reserva una sorprendente historia: la de la construcción de la carretera y del puente que salva el barranco de la Hoz. y no es una historia de romanos. Es una historia del tiempo de nuestros padres o de nuestros abuelos.


Es la historia de un pueblo penosamente comunicado con el cercano valle del Jiloca hasta los años '50 del pasado siglo. Es fácil comprender la mayor vinculación de este pueblo con otros del Campo Visiedo, como Argente o Camañas que con Villafranca del Campo o con Torremocha.

Es la historia de las penurias económicas de la posguerra y de la falta de inversiones estatales en las zonas no estratégicas. Es la historia de uno más de los muchos puentes, una más de las muchas carreteras que habitualmente recorremos durante nuestros viajes. Es la historia de un esfuerzo colectivo.

La información de este panel es, como en el resto de ellos, rigurosa, abundante y precisa. Es como si nos acompañara un experto, en este caso un ingeniero de caminos o un veterano caminero.


Con un magnífico sabor de boca desandamos el camino. No hemos visto nuevas especies de aves, tampoco paisajes espectaculares o plantas escasas, pero nos llevamos en la memoria un paseo en el que hemos comprendido muchas de las claves necesarias para comprender el paisaje.

A mano derecha nos queda un bosquete de álamos canos a media ladera que parece señalar algún manantial ...


Y, poco a poco, vamos alcanzando el pueblo en esa soleada tarde de domingo que nos ha permitido pasear por un rincón del Jiloca tan encantador como desconocido. 


Celebramos la inversión realizada por la Comarca Comunidad de Teruel en difundir los valores naturales y culturales de su dilatado territorio. Y, felicitamos a los autores de la ruta y de su cartelería.

Mientras tanto, el pueblo tiene mil detalles en los que observar. Desde el trinquete, los detalles de arquitectura popular, el mirador, la iglesia de reconstruida torre, el circuito de Chapaland de los niños veraneantes ...




o el monolito dedicado a los combatientes de la guerra de Cuba ...


Ninguna mención a los largos meses de frente en Aguatón durante la Guerra Civil Española en cuyos montes se posicionaron los soldados republicanos ni a las numerosas bajas y prisioneros que se produjeron cuando, desde Argente, los envolvieron las tropas del bando sublevado.

Volvemos por la carretera vemos ya de otra forma. Damos las últimas revueltas antes de salir al valle y, contra la línea del horizonte, entre las carrascas asoma un rebaño de ovejas ...


que pasan junto a nosotros acompañadas por un altivo choto ...


Aún con eritrocitos marroquíes, el corazón de la Sierra Palomera aún late ....