Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)
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lunes, 21 de mayo de 2018

ECOLOGÍA DEL DESPOBLAMIENTO RURAL EN EL CONTEXTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El profesor José Manuel Nicolau organiza, dentro de la Universidad de Verano de Teruel, organiza el curso "Ecología del despoblamiento en el contexto del cambio climático" para analizar los efectos ecológicos del despoblamiento rural en el actual contexto del Cambio Climático. Tendrá lugar del 23 al 25 de julio en Teruel. Entre los ponentes hay técnicos del medio natural, académicos y habitantes-gestores del medio rural. 

La naturalización y asilvestramiento (rewilding) de los montes en las últimas décadas está cambiando el funcionamiento de los ecosistemas y el flujo de servicios que recibimos de ellos. En este curso se abordarán los procesos biológicos e hidrológico-geomorfológicos involucrados, así como las medidas de gestión a aplicar para optimizar su funcionalidad. Finalmente se reflexionará sobre el papel que puede jugar esta recuperación de la naturaleza en la resolución de las crisis demográfica y socioeconómica que atraviesa el medio rural.


Estos son los objetivos

- Analizar los principales cambios que están ocurriendo en la Naturaleza española (y de la Cordillera Ibérica en particular) como consecuencia del despoblamiento rural en el actual contexto de Cambio Climático.
- Explorar las medidas de gestión disponibles para mejorar el estado de la Naturaleza y, en consecuencia, el flujo de Servicios Ecosistémicos que recibe de ella la sociedad.
- Reflexionar sobre el papel que puede jugar la Naturaleza para resolver la crisis demográfica y socioeconómica del mundo rural actual.

Programa:

Día 23 de julio, lunes
Mañana
8:45-9:00h Recogida de documentación
9:00-11:00h Cambios ecológicos tras el despoblamiento rural en un contexto de Cambio Climático. D. José Manuel Nicolau.
11:00-11:30h Descanso
11:30-13:30h Cambios en las comunidades vegetales. D. Patricio García-Fayos.

Tarde
16:00-18:00h Cambio hidrológicos y geomorfológicos. D. Ignacio López Moreno.
18:00-18:15h Descanso
18:15-20:15h Historia ecológica de los paisajes mediterráneos: el clima y el ser humano.
D. Patricio García-Fayos.

Día 24 de julio, martes
Mañana
9:00-11:00h Experiencias de gestión de una Naturaleza en cambio: El proyecto Plantando Agua. D. José Manuel Nicolau.
11:00-11:30h Descanso
11:30-13:30h La expansión de los ungulados y sus depredadores. D. Juan Herrero

Tarde
16:00-18:00h Aspectos socio-ambientales del despoblamiento rural. D. Javier Oquendo
18:00-18:15h Descanso
18:15-20:15h Mesa redonda. La naturaleza: ¿un activo o una carga para una sociedad rural despoblada? D. Manuel Lázaro; D. Chabier de Jaime; Representante empresarial.
Moderador: D. José Manuel Nicolau.

Día 25 de julio, miércoles
Mañana
9:00-11:00h Gestión forestal de los montes en el siglo XXI D. D. Enrique Arrechea.
11:00-11:30h Descanso
11:30-13:30h Incendios forestales y cambio global ¿oportunidad o catástrofe? D. Alvaro Hernández.
13:30h Clausura del curso

Más información y matrícula en este enlace


miércoles, 24 de enero de 2018

¡FIESTA DE LAS GRULLAS!

El próximo 3 de febrero tendrá lugar la edición número 20 de la Fiesta de las Grullas. Una fiesta en la que nos juntaremos para despedir a las grullas. Y para (comenzar a) despedir al invierno.

Aquí tienes el suculento programa. 



¡Vente a disfrutar del invierno a la laguna de Gallocanta! ¡Allí estaremos!

martes, 9 de enero de 2018

CICLO GEOFORO 2018. CRECER EN UN PLANETA FINITO Y VULNERABLE

El Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra es un colectivo de opinión aragonés cuyo objetivo es fomentar el debate y la elaboración de propuestas racionales sobre temas de interés social en el ámbito de la geología, geografía, medio ambiente y territorio. En enero-marzo de 2018 organiza el ciclo de mesas de debate ‘Crecer en un planeta finito y vulnerable’, cuyas sesiones se desarrollarán en el Salón de Actos del edifico de Ciencias Geológicas del campus universitario de la Pza. San Francisco, Zaragoza. 


El objeto de interés en este nuevo ciclo del Geoforo serán algunos grandes retos que aguardan a nuestra civilización, tal como la conocemos, y que tienen que ver con el aprovechamiento de los recursos del planeta Tierra y con el impacto de nuestras actividades sobre su dinámica y equilibrio. Analizaremos y debatiremos sobre el cambio global, el agotamiento de combustibles fósiles y recursos minerales, o el equilibrio hidrológico-forestal, todo ello con un objetivo transversal: un juicio crítico sobre la utilización que los poderes políticos y económicos hacen del conocimiento científico en la gestión de dichos retos. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

VÍDEO: TIERRA. POEMAS Y MÚSICA DE LAS ESFERAS

El proyecto científico-artístico ‘TIERRA. Poemas y música de las esferas’ reivindica una Nueva Cultura de la Tierra, la búsqueda del equilibrio entre Geosfera, Hidrosfera, Atmósfera, Biosfera y Antroposfera. Su faceta más singular es una música creada a partir de la sonificación de sucesiones de rocas sedimentarias. Recogiendo la noción pitagórica de la música como expresión de la armonía del Universo, plasmando los ciclos orbitales de la Tierra registrados en el clima y en la sedimentación, esta ‘geomúsica’ expresa, en sentido poético, el pulso y la voz del Planeta.


El vídeo recopila algunos de los contenidos del CD-libro del mismo título: fragmentos de poemas, temas de ‘geomúsica’, combinados con imágenes de paisajes geológicos de variada procedencia (Pirineo, Cordillera Ibérica, Cuenca del Ebro, Atlas Marroquí, Islandia, Escocia, Gales…). Se intercalan tomas breves en directo del grupo O’Carolan, de María José Hernández y Reyes Giménez. Un personaje atraviesa el discurso audiovisual: es Gea/Gaia, la Tierra, la figura central de la historia (coreografía y danza: Clara Gastón).

LINKS:

Sin subtitulos:
https://www.youtube.com/watch?v=gYbGpxlR_Cc

Con subtitulos inglés:
https://www.youtube.com/watch?v=YRv-Y-KBtcg

Guión y dirección: Antonio Casas y José Luis Simón
Cámara y montaje: Antonio Casas
Dpto. de Ciencias de la Tierra – Grupo Geotransfer – Universidad de Zaragoza

miércoles, 29 de marzo de 2017

QUE NO TE QUITEN EL TREN

Teruel fue la última de capital de provincia en tener su ferrocarril. El Central de Aragón, construido por la Societé Général pour favoriser l’Industrie National, no entraría en servicio hasta 1903, la friolera de más de medio siglo después de que lo hiciera la primera línea ferroviaria construida en el Estado español, la Barcelona-Mataró. 

Viaducto del Calatayud-Caminreal en Luco de Jiloca

Miro un mapa de caminos de 1546. La red es densa y es mallada, la ciudad de Teruel está conectado con Cuenca y el Levante, con Zaragoza, otro ramal conduce a Cataluña y a medio camino intersecta con otra vía que discurre de norte a sur y que encuentra su final a orillas del Cinca, en MoNzón. Miro otro de 1720, las carreras de postas. Teruel comunica tan sólo con el Levante. Y miro otro de caminos de ruedas de 1758, un ramal del viario que une Madrid con Zaragoza llega hasta Teruel y después va a morir al Mediterráneo. Miro mapas del siglo XX, recogen las primeras autopistas. No soy muy amigo de estas vías rápidas por las que rápido se llega y rápido se marcha. En mi opinión, han hecho más mal que bien. Pero estos mapas me confirman lo que ya sé, que el hecho de que Teruel fuera la última capital de provincia en disponer de ferrocarril no constituye una anomalía histórica a la que mirar con cierta simpatía, es norma. 

Mapa de caminos de 1546 Fuente: wikivia.org
El Central de Aragón fue el primer ferrocarril de la provincia de Teruel. Unía las ciudades de Calatayud, Teruel, Sagunto y Valencia. Puede que no respondiera a las expectativas, pero no hizo que crecer desde su puesta en marcha y sus resultados económicos, gracias a una gestión racional y eficiente, fueron buenos. Estos, de hecho, motivaron la construcción de un segundo ramal, directo a Zaragoza desde Caminreal, que sería inaugurado con gran pompa y boato el 2 de abril de 1933, que sería de lo mejorcito en obra pública de la época y que es el que todavía da servicio. La línea de 1903, entre Calatayud y Caminreal, fue cerrada definitivamente en 1986. Aun puede encontrarse balasto y raíles en algunos tramos; los taludes, las trincheras y los túneles son evidentes en buena parte del recorrido muerto. 

Inauguración del Caminreal-Zaragoza Fuente: Eco de Teruel

No es el único ferrocarril desahuciado en la provincia. Abandonado quedó el Alcañiz-Teruel que iba, además, a venir de Francia y a bajar hasta Jaén; suspendido definitivamente cuando sólo quedaba que colocar los raíles y las traviesas. Un espejismo ferroviario resultan los edificios que al olvido se pudren entre las localidades de Teruel y Alcañiz y los taludes y desmontes que, al cruento desamparo, extrañan sus carriles. El tren que no fue ha dejado su impronta en el paisaje como si hubiera sido.

Estación de Caminreal en la actualidad

Y en la ciudad de Teruel. Una imponente escalinata diseñada y construida en estilo neomudéjar salva el desnivel entre el casco urbano y la vega del río Turia. Ladrillos y azulejos dan la bienvenida al viajero que hasta aquí llega en ferrocarril. La desmesura es evidente. Pero la escalinata no espera sólo a los viajeros que llegan a Teruel desde las poblaciones a las que el ferrocarril Central de Aragón da todavía servicio. Ella espera a los que no habrán de llegarse hasta aquí, a los que habrían de haber tomado el tren que nunca fue en Francia, Lérida, Caspe, Alcañiz, Utiel, Baeza o Algeciras.

Escalinata de Teruel Fuente: Teruel en Imágenes

La historia del ferrocarril en Teruel es así de amarga. Pero no es menos amarga en el resto del Estado. Salvo las ingentes inversiones en trenes de Alta Velocidad que se han demostrado, finalmente, catastróficas para el erario público, y si obviamos las redes de cercanías de ciudades como Madrid y Barcelona, al tren convencional hace tiempo que no le llega una perra. El problema es que a Teruel lo único que le queda, en materia ferroviaria, es ese tren, el convencional. Y con la que está cayendo, la que le ha caído y la que parece está por caer, el sur de Aragón no puede perderlo.

Estoy pensando en los planes de la Unión Europea de reorganizar el transporte, sobre todo, de mercancías, aprobando una tasa, la Euroviñeta, para el transporte por carretera en concepto de costes externos, asociados a sus mayores impactos ambientales y sociales, y económicos, relativos al deterioro de la infraestructura.

El Central de Aragón a su paso por Cuencabuena

Porque en contra de lo que la omnipresencia del camión hace suponer, los costes económicos y ambientales del transporte por carretera, en largas distancias, son muchísimo mayores que por ferrocarril. Mover la producción a grandes distancias en tren resulta más barato, para la empresa responsable de esa producción, que hacerlo por carretera. Pero también resulta beneficioso para el conjunto de la sociedad. 

El consumo energético del tren por tonelada y kilómetro recorrido es aproximadamente la mitad del carretero, lo que se traduce en menos emisiones de gases de efecto invernadero y de otros contaminantes. Elevar ese misérrimo 4 por ciento de mercancías que, hoy en día, transporta el ferrocarril en el Estado español, a niveles propios de países más avanzados en este tema como Austria o Suiza significa reducir, en consecuencia, nuestros gastos en sanidad y en reparación y conservación ambiental. Estos no aparecen en las cuentas de la economía –lo que busca la Euroviñeta es, precisamente, que sí lo hagan-, se posponen, de ahí que sean conocidos como costes externos, sin embargo, en algún momento habrán de ser asumidos. Contemplando, claro está, la remota posibilidad de que no estemos ya, de un modo u otro, pagando esos costes cuando hemos de aprobar ayudas a zonas declaradas catastróficas, tras grandes trombas de agua o nieve e inundaciones –lo que huele a cambio climático que para qué- o en concepto de cuidados a personas aquejadas de enfermedades respiratorias. 

Cantábrico-Mediterráneo por Teruel

El corredor Cantábrico-Mediterráneo ha de pasar por Teruel y ha de dar, y esto es lo importante, un buen servicio a la provincia que ayude a revertir las graves circunstancias demográficas que atraviesa. Y que lo haga sin tener que renunciar a los importantes valores ambientales que el territorio atesora. Valores que, por las razones expuestas anteriormente, y por otras como el menor impacto paisajístico que la infraestructura ferroviaria ocasiona -en las que no he querido entrar por no alargarme en demasía-, el tren está en mejor posición para contribuir a su conservación.

En caso contrario, el Central de Aragón, que milagrosamente da todavía servicio, terminará por desaparecer y la Euroviñeta, una medida sensata que cae mal aquí por la irresponsable gestión de un sistema de transporte que ha apostado en exclusiva por la carretera, obligará a las empresas turolenses a buscar localización donde dispongan de un tren con el que mover su producción. La movilización popular sea quizá el modo de impedir ese último éxodo del interior al Levante, salir a la calle este sábado de mañanas a exigir que no nos quiten el tren.

Diago Colás

martes, 28 de marzo de 2017

EL RETO DE PROTEGER NUESTROS PAISAJES

El próximo JUEVES 30 de MARZO, a las 19.00, en el Salón de Actos del edificio de Geología del Campus de la plaza San Francisco de Zaragoza tendrá lugar la quinta (y última) MESA REDONDA del ciclo organizado por el Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra.

El tema con el que concluye este ciclo es "EL RETO DE PROTEGER NUESTROS PAISAJES". Quiere servir de contrapunto a la preocupación por los riesgos naturales que soporta nuestro territorio y a los que se han dedicado las sesiones anteriores. 


La atención que prestemos a la protección del PAISAJE, como representación de nuestra percepción global del medio físico y humano y de nuestra forma de relacionarnos con él, constituirá un signo de progreso de nuestra sociedad.

¡Allí estaremos!

domingo, 26 de marzo de 2017

RECUPERANDO MINI ECOSISTEMAS

Hace unos días leí con estupefacción en un grupo de Facebook que ya hay agricultores que están comprando cajas de abejorros para polinizar árboles frutales como el almendro, pues abejas e insectos parece que cada vez escasean más en nuestros campos de cultivo y la polinización es cada vez más dificultosa. Y a todo esto, el déficit de abejas se convierte también en negocio… da que pensar.
 
Resulta alarmante e inquietante los extremos a los que estamos llegando. Que en la ciudad no haya este tipo de insectos podría ser normal, o al menos comprensible, dada la contaminación y la escasez de plantas con flor que existen… ¡¿pero en el campo?!
 
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Las caléndulas en el hortal urbano atraen a insectos beneficiosos como las abejas
 
Si echamos un vistazo estos días a las enormes extensiones de cultivos que nos rodea veremos que el verde se impone poco a poco en el paisaje. Y en esos cultivos veremos muy pocas plantas con flores. Tampoco se ven apenas en los ribazos, si es que quedan ribazos.
 
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En el campo hay “química para todo”. Un otoño lluvioso como este del año 2012 empuja a muchos agricultores a echar herbicida en sus campos.
 
Árboles con flor van quedando pocos en los secanos. Los viejos almendros de los ribazos son abandonados. Los árboles frutales se convierten en enormes cultivos intensivos que se tratan químicamente para todo: para evitar plagas, mejorar el tamaño de los frutos, limitar la floración, limitar el crecimiento de ramas superiores y por tanto disminuir las podas… absolutamente todo se intenta modificar químicamente para maximizar la producción de frutos y reducir al mínimo el tiempo de trabajo en el campo. Queremos más por menos, pues el mercado y los precios mandan.
 
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Almendro en flor en las inmediaciones de Pozuel del Campo
 
Todas estas acciones evidentemente no nos salen gratis. Los campos cada día tienen menos vida. Vamos directa o indirectamente  hacia la “Primavera silenciosa”.
 
Con el tiempo descubrimos que nos vamos quedando sin bosques. Que los retazos de vegetación natural que quedaban van desapareciendo y con ellos especies emblemáticas de nuestros campos, no sólo desde el punto de vista natural, también cinegético. El declive de las aves esteparias es imparable según los estudios. Si, nos damos cuenta que los animales “grandes” desaparecen y cada vez se ven menos, pero… ¿y los pequeños? ¿qué pasa con los insectos?
 
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Los meses de mayo y junio consituyen la época de floración de la gran mayoría de flores de nuestros campos. Estampa primaveral en el barranco del Cabezuelo junto al Pancrudo (Navarrete – Cutanda)
 
Ante tanto silencio tan sólo algunas voces contradictorias se alzan de vez en cuando desde el mundo rural cuando vemos algo que no cuadra: de repente no hay caza, ahora cada día se ven menos abejorros y hay que comprarlos para evitar que los frutales se queden sin polinizar… y a todo eso hay que unir un tiempo atmosférico cada vez más loco, más cálido y con patrones que amenazan con dejar las primaveras sin frutos. La floración de los frutales se adelanta y dadas las fechas todavía no hay suficientes insectos polinizadores. Las heladas harán el resto. ¿Somos verdaderamente conscientes del mundo hacia el que vamos?
 
Hace un año puse en marcha en el corral una experiencia de autocontrol biológico. Básicamente consistía en dotar al terreno desnudo y anteriormente tratado por herbicida de cuanta más diversidad vegetal mejor, sembrando un compuesto de varias especies y dejando el crecimiento libre de estas y otras especies que expontáneamente van saliendo.
 
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A pesar de las heladas invernales la vegetación se ha instalado ya en prácticamente la totalidad de la parcela con la siembra de otoño. Las primeras plantas en flor suelen ser las pequeñísimas verónicas verónicas y Diplotaxis erucoides, que ya atrae a los primeros insectos cuando las temperaturas se van suavizando y los árboles comienzan a florecer.
 
Este otoño reforcé la cobertura vegetal con más siembra y ahora me he propuesto introducir más especies con flor. Cuanta más diversidad y más se alargue en el tiempo y espacio la floración, mejor. Las flores son muy importantes y ofrecen alimento a multitud de insectos, incluyendo las abejas, que polinizarán mis árboles frutales. Darán cobijo a otros insectos que a su vez limitarán el crecimiento del pulgón. Esos insectos atraerán a las aves insectívoras y estas a su vez a alguna rapaz que otra que pasará por la zona. Ya se dejan ver carboneros, jilgueros, colirrojos… y multitud de gorriones, que a modo de banda de forajidos se encargan de saquear de la parra los últimos racimos otoñales.  Creamos un pequeño mundo, una microreserva en un corral de unos 300 m2 en los que antes sólo había unos manzanos y suelo desnudo en donde la química del herbicida y el fitosanitario era el limitante para multitud de formas de vida. ¿Por qué no pueden convivir producción y naturaleza?
 
Llegamos a un momento en que toda ayuda es poca. Mientras la agricultura se va percatando de las barbaridades que se están cometiendo directa e indirectamente en nuestros campos nuestras pequeñas acciones también sirven. Si reservamos en nuestros huertos, jardines, terrazas y parterres  espacio para plantas con flor, para formas de vida naturales, contribuiremos a la supervivencia de muchos insectos que de otra forma cada vez quedan más restringidos, insectos a los que este tiempo loco también deja en jaque. Tomillo, lavanda, espliego, romero, calendula, ajedrea… son entre muchas otras las plantas de nuestros campos y montes, plantas indispensables para el ciclo de la vida en nuestras tierras y que podemos adoptar para nuestro día a día.
 
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martes, 28 de febrero de 2017

AGUA PARA TODOS

La Asociación Red Impulso Rural del Jiloca nació a principios del 2015, gracias a un grupo de personas amantes del medio rural y motivadas por el desarrollo sostenible de los pueblos del valle del Jiloca.

Desde la asociación se trabaja para poner en valor la Laguna del Cañizar, considerada como "Humedal singular de Aragón" desde 2012, buscando el respaldo de la población para seguir trabajando en su recuperación, y llevando a cabo actuaciones principalmente enfocadas a la conservación ambiental y a desarrollar el potencial turístico que aporta este humedal a nuestra provincia.


Desde la Asociación Red Impulso Rural del Jiloca queremos manifestar nuestra satisfacción por el reciente acuerdo alcanzado, a instancias de la Administración competente, por la Junta general de Aguas del río Cella y acequia del Cañizar , acuerdo en el que se contempla la parcial recuperación de la laguna del Cañizar y su compatibilización con el derecho a riego.



Así mismo, añadiremos:

1º Tal y como hemos venido demandando durante los dos últimos años, el diálogo y la capacidad de escuchar y llegar a acuerdos por fin empiezan a dar sus frutos. Este acuerdo es un paso adelante importantísimo por parte de los representantes de los regantes después de años posicionándose en contra de este proyecto, pero no es suficiente.

2º La laguna del Cañizar es una de las mayores lagunas de agua dulce del interior de España, y cualquier actuación dentro del vaso del humedal debe ser diseñada y validada su conveniencia por técnicos y científicos de reconocido prestigio y experiencia.

3º Confiamos en que las actuaciones planteadas dentro del Cañizar en este acuerdo entre las Juntas Locales de Aguas, y otros posibles acuerdos entre organismos y entidades, sean compatibles con las figuras de protección de las que goza el humedal, la legislación vigente(Ley de Montes, Ley de Aguas, etc.) y las últimas sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Aragón sobre la Laguna. Esto implicaría, cuando menos, un Estudio de Impacto Ambiental por la importancia y valor de dicho espacio y alrededores.

4º Dado que en el citado acuerdo no se menciona ningún plan de gestión del humedal mas allá de su uso como embalse de riego, ni ningún tipo de proyecto, actuaciones o acciones destinadas a potenciar su innegable uso como recurso medioambiental, nos parece fundamental diseñar un nuevo proyecto global de la laguna del Cañizar, que incluya un plan de gestión integral de la Laguna y contar con un órgano colegiado en el que estén representados todos los actores con implicación, competencias e intereses en el tema.


5º Consideramos fundamental que haya acuerdos, pero no solo entre agricultores, sino entre todas las personas que quieran sumar y avanzar en cuestiones tales como mejora de regadíos, potenciar el uso turístico y recreativo de este espacio, la preservación de su riqueza natural, o simplemente mejorar la convivencia y aumentar el respeto entre las gentes de la zona.

ASOCIACIÓN RED IMPULSO RURAL DEL JILOCA

domingo, 12 de febrero de 2017

TARUGOS CON SORPRESA (II)

Hace un año Felipe y Miguel Ángel descabezaron una quincena de chopos que tengo en El Codujón, un campo situado entre el río Jiloca y el río las Monjas. Son árboles que plantó y cuidó mi bisabuelo, hace más de cien años y que han ido rindiendo periódicas cosechas de vigas y de leña desde entonces.


Con destreza y tiempo fueron desmochando una a una. Los fustes gruesos, tuvieron interés comercial. Los menos gordos, más comunes, los fui haciendo tarugos a lo largo del invierno guardándolos en un par de leñeras.


A lo largo del verano se han ido secando pero aún retienen bastante humedad. Este invierno ya estamos aprovechando estos tarugos. Para "jorearlos" un poco antes de meterlos en la estufa los abro con el astral y dejo los trozos unos días al aire. Algunos tarugos tienen sorpresa.


Son larvas de escarabajos barrenadores de la familia de los cerambícidos. Consultando guías de plagas forestales me recuerdan a las larvas de Saperda carcharias, pero no lo veo claro pues esta especie parece dejar restos más astillosos que aserrinados y parecen tener otro aspecto.

Abren galerías en la albura de las ramas rellenándolas tras su paso por un fino serrín ...


Algunas galerías siguen la dirección de las fibras de la madera. Pero también son comunes las transversales. Eso sí, siempre aparecen en la albura.


Cuando abro el tarugo con el hacha a veces caen las orugas. En otros casos, se quedan asomando y luego se esconden. Si las gallinas están cerca, se las comen con voracidad. Si no, las voy recogiendo y se las echo a su corral. Pienso en el buen número de larvas de esta especie de escarabajo que arderán dentro de la estufa. Y la de larvas de otros insectos. Y la de otros animalicos escondidos en la cortezas. Y la de miles de hifas de hongos que recorren las fibras. Y los millones de bacterias.


Y recuerdo el encendido debate del matacerdo.

viernes, 20 de enero de 2017

¡MÓJATE POR LA LAGUNA DEL CAÑIZAR!

El próximo 28 de enero se celebrará el Día Mundial de los Humedales en la laguna del Cañizar con un intenso programa que ha preparado la Red Impulso Rural del Jiloca.


Una buena oportunidad para conocer este singular humedal.

lunes, 9 de enero de 2017

FINALIZA EL GRAN AÑO 2016

Nos gusta hacer El Gran Año. Aunque no le guste a Sue Hubbell ni a muchos buenos aficionados a las aves. Nos gusta que, en Aragón, comenzara a realizarse en Teruel, fruto del empeño de ese buen grupo de amigos pajareros que siempre intenta crear ambiente y organizar excursiones al campo entre los naturalistas. Y nos gusta, sobre todo, por que se mantiene el compañerismo, el buen humor y por que no ha aparecido la temida competitividad que podría echarlo todo a perder. De momento, los pesimistas no han acertado. Y ya hemos cerrado la tercera edición.

Nos gusta ... pero salimos poco al campo. Al menos, no tanto como querríamos. No nos preocupan las cifras. Ni siquiera nos planteamos aquello de "mejorar nuestras marcas" ni el "competir contra uno mismo". Ni eso.


Esta es la tercera edición de El Gran Año-Teruel en la que participamos. Además, hemos hecho lo propio en casa, en las Tierras del Jiloca (Comarcas del Jiloca y Campo de Daroca) y en todo el Aragón. 

Nos encanta observar y escuchar aves mientras estamos haciendo otra cosa, yendo de aquí para allá o realizando alguna excursión con otros fines. No somos pajareros al uso. Cuando se descubre una rareza en algún lugar, por próximo que resulte, no solemos acudir a observarla. Eso no nos motiva especialmente. No tenemos lista personal de aves. Ahora bien, nos gusta aprender cosas nuevas sobre las aves, sobre todo en parajes cercanos y, especialmente, en los menos trillados.

Pero, de vez en cuando, organizamos alguna excursión familiar específica para pajarear. Este año ... pocas. Comenzamos muy fuerte a primeros de enero un par de días por la sierra de Albarracín. El ascenso a Peña Palomera en pleno febrero. El intensivo curso de Ornitología Práctica por Gallocanta y las Tierras del Jiloca en el puente de primero de mayo. Una excursión memorable por Andorra-Sierra de Arcos y el Bajo Martín. Y, por lo demás, cuatro escapadas cortas (tardes, generalmente) a Gallocanta, El Cañizar y Lechago, humedal que tenemos en la puerta de casa pero que no termina de ilusionarnos con tanta transformación y artificialidad. En verano y otoño no hemos hecho prácticamente nada.


Y eso que, desde el Centro de Estudios del Jiloca, hemos organizado la primera edición de Paseos Xiloca, habiendo participado en cinco de las seis excursiones. Pero, cuando se está de organizadores y guías, no se encuentra tiempo para pajarear con tranquilidad. Como el chiste de los vascos que iban a buscar hongos y uno de ellos se encuentra un reloj de lujo: "Patxi, o vamos de setas o vamos de Rolex". 

Bueno, al turrón, estaréis pensando alguno. Primero, las referencias personales de otros años. En El Gran Año-Teruel 2014 debimos alcanzar las 145 especies mientras que en la edición 2015 nos quedamos en unos míseros 96. Bueno, pues con lo poco que hemos salido en 2016 ... hemos alcanzado las 161 especies. Hemos mejorado marca. 

Lo mejor, la colección de buenos momentos que hemos reunido en las salidas al campo.

En el Gran Año 2016 casa han sido 54 especies las registradas. Nos vienen al recuerdo la entrada del pinzón real al pipero del jardín tras la nevada de febrero; el ánsar común (auca) que sobrevolaba El Rabal en marzo; la hermosa garceta grande que volaba pausada por la ribera del Jiloca o la gaviota patiamarilla que pasó sobre nuestras cabezas mientras montábamos el tejado del gallinero.

Gaviota cabecinegra. Fuente: SIOC
Para la demarcación Tierras del Jiloca (Jiloca y Campo de Daroca) nos hemos ido a 155 especies. Con momentos muy buenos, muchos compartidos. Empezamos con un mochuelo crepuscular en la loma de Torralba de los Sisones, una gélida tarde de febrero mientras buscaba piedras para reparar la paridera del monte. El paso migratorio dio alguna alegría en el embalse de Lechago, como los grupos de chorlitejo chico, de andarríos chico y grande, así como el águila pescadora de Carabejas. Como la observación de un águila real con una liebre recién cazada o la de la familia de halcones peregrinos observados en los secanos y acantilados de Torralba de los Frailes, respectivamente, o el paso de correlimos comunes y tridáctilos en Las Cuerlas, durante el curso ornitológico de la UVT en mayo; el fumarel cariblanco o el avión zapador, en Guialguerrero, las avutardas de Bello o la gaviota cabecinegra de Tornos con Pilar Sarto y Rosa Pérez; la curruca cabecinegra sobre una zarza de un barranco de Herrera de los Navarros en mayo o los gorriones morunos de Cucalón, en ambos casos buscando choperas de cabeceros por el valle del Huerva. Muy emocinante, y en este mismo río, fue la observación del martín pescador que se posó junto al equipo de grabación de Eva Berlanga (El Tiempo de Aragón Televisión), en un soto de Badules.

Curruca cabecinegra. Fuente: SIOC

Para El Gran Año 2016 Teruel hemos aportado 161 especies. Buena parte fueron las conseguidas en la comarca del Jiloca pero, además, hemos recorrido otras comarcas del sur de Aragón en paseos y excursiones. Muy fructífera fue la ruta por la sierra de Albarracín, donde pudimos observar mirlo acuático a lo largo del paseo fluvial, mirlo capiblanco y zorzal alirrojo en los sabinares de Saldón o picogordo en las endrineras de Terriente, entre otras cosas. La subida a Palomera también dio juego, permitiendo observar varios bandos de acentor alpino y a la alondra totovía. En El Cañizar las visitas han sido casi siempre de paso, pudiendo ver dos parejas de patos colorados en una fría tarde de marzo y, en medio de una animada tertulia sobre mujeres, hombres y naturalistas, a una carraca que hizo su nido en un viejo sauce. Muy grato fue el encuentro con una culebrera europea por los cabezos de Alloza en una luminosa tarde de junio. Y la cigüeña blanca, de la que nos perdimos los pasos por el Jiloca, en la iglesia de Albalate del Arzobispo. Inexplicablemente se nos resistió la observación del arrendajo pero, finalmente, viajando por una carreteras secundarias de Formiche Alto nos lo cruzamos en un rebollar una tarde de septiembre.

Carraca. Fuente: SIOC
Para El Gran Año Aragón hemos conseguido 171 especies, siendo prácticamente el resultado de sumar las del Campo de Daroca a las de la provincia de Teruel. Bueno, con alguna aportación más como la garceta común vista desde la autopista en Mallén y las ineludibles cotorras argentinas de los paseos de Zaragoza.

Y, estando a primeros de enero, ya estamos a vueltas con la confección de listas para El Gran Año 2017. Con alguna novedad, cada uno de los dos, por separado, así como también Chabi comenzamos respectivas listas anuales para todas las especies de aves que veamos, estén donde estén.

Carmen Soguero Pamplona y Chabier de Jaime Lorén

martes, 13 de diciembre de 2016

VENTE AL MATACERDO DE FUENTES CALIENTES

Me he criado entre animales, lo reconozco. 

En Calamocha, mi abuela criaba un tocino en la corte. Una tarde de las vacaciones de Navidad ... perdón, del Solsticio de Invierno, venía Miguel el Matatocinos. Yo era un niño. Entre todos agarrábamos al cerdo y, mientras, él le clavaba un cuchillo al garganchón. Después todo lo demás. Se desangraba, se socarraba con aliagas, se lavaba la piel con agua caliente y se le sacaban las vísceras. Eran días de movilización familiar. De trabajo colectivo. De esfuerzo y de alegría. En casa, con mi abuela ya mayor y siendo de una familia corta, el peso caía en mis padres, sobre todo en mi madre. Los hijos hacíamos lo que buenamente podíamos.

La instalación de docenas de granjas de engorde intensivo y del matadero industrial de Calamocha lo cambió todo. Los tocinos se criaban en las naves y se sacrificaban en la fábrica. A principios de los '70 se abandonó la crianza y el matacerdo. Era más fácil pagar por el trabajo de otros. Se ganó en comodidad, se perdió en sabores y en vivencias.


También teníamos gallinas. Me encantaba verlas. Cavaba en el huerto para coger lombrices y llevárselas pues no salían del gallinero ya que, si no, se merendaban el hortal. Era un placer recoger los huevos recién puestos y subirlos a casa. Mi abuela me hacía unos almuerzos con huevo frito y tajadas de blanco que temblaba el basto. Ya nunca volví a almorzar así (¡menos mal!). Y, de vez en cuando, mataban un pollo. Y nos lo comíamos. También criaba conejos. Y, en su momento, mi madre los mataba, los despelletaba y nos los comíamos. Y todos tan felices.

Mi padre tenía colmenas. En el otoño las bajaba al Reino, al naranjo y al romero, antes del boom inmobiliario levantino. Y en primavera las subía al Jiloca, al tomillo y al pipirigallo. Cortaba y vendía la miel. Aunque lo que más le interesaba era observar y aprender sobre la vida de las abejas. Y me lo enseñó. Nunca pensé que las abejas estaban explotadas.


En Retascón, en la otra casa familiar, además, criaban palomas de las furas y en primavera y verano cogían los pichones, les doblaban el cuello y se los comían. Además, había un buen ganado de ovejas que cuidaba mi tío Manuel y alimentaba por los campos y cerros cercanos. Criaba y vendía corderos, uno de los  pilares de la economía familiar. Y los veíamos subir al camión, y no pasaba nada. Aún no conocíamos el ternurismo urbano.


El transcurso del tiempo llevó a mis padres a otras actividades laborales y nos alejó de ambos pueblos. Pero, en Segorbe, en aquellos años sesenta y setenta, casi todo funcionaba igual. Si a un caso, menos ovejas y más vacas. Muchos de mis amigos criaban una vaca para la venta de la leche. Por las tardes me iba a jugar con ellos y acabábamos en el establo.

Nos fuimos haciendo mayores. La crianza doméstica fue desapareciendo. La crianza intensiva abarató el coste de producción de la leche, de la carne y de los huevos. No compensaba criarlos en casa. La gente joven, mientras tanto, seguía dejando los pueblos y marchando a la ciudad. Muchos mayores se resistían a abandonar las prácticas que habían ordenado su calendario, sus valores y ... su vida. Yo asistí a esa etapa de la historia.

Después llegó el desplome rural y el definitivo triunfo de la sociedad urbana. Descubrí el naturalismo de campo con Félix Rodríguez de la Fuente en los '70, el ecologismo de perfil naturalista (Quercus, OTUS, la Coordinadora Ecologista de Aragón ...) en los '80, interesándome por el tema vegetariano de la mano de Integral. Me interesó el discurso del vegetarianismo por la lógica de evitar el despilfarro de alimentos, pues dedicar cereales y leguminosas -que podemos consumir directamente los humanos- para engordar al ganado, es un error en toda regla. Era consciente del abuso de alimentos de origen animal en la sociedad occidental que comenzaba a mostrar síntomas de sobrealimentación. Y eso obligaba a roturar ecosistemas naturales (en Odón o en la Amazonia) y a forzar la agricultura intensiva (contaminación, erosión, pérdida de hábitat para la vida silvestre). Era coherente. Había que reducir el consumo de carne y de otros alimentos de origen animal e incrementar los de origen vegetal y, si es posible, de proximidad o cultivados sin muchos biocidas. Y en esas estamos.


Pero también comprendí de la mano de agrónomos, ingenieros forestales y biólogos, muchos de los cuales escribían en Quercus, la función que ha desempeñado la ganadería extensiva en la cuenca mediterránea (trashumancia, dehesa ibérica, etc.) y el papel ecológico del pastoralismo. Transformar la celulosa, inasimilable por los humanos, en proteínas y lípidos. Ese es el gran mérito de la oveja, la cabra, la vaca o el conejo. Eso requiere sabiduría y esfuerzo. Por eso eran caros y apreciados estos alimentos. Por eso están desapareciendo. Criar ganado hoy con soja argentina cultivada en praderas naturales roturadas y que ha sido rociada con herbicidas cancerígenos no tiene sentido. Es un desastre. Me da igual si la soja es transgénica o no. 

Cuando nos vinimos a trabajar y a vivir al pueblo, al trabajar fuera de casa los dos, Josefina nos ayudó a criar a los hijos. Nuestros padres estaban en las ciudades. Íbamos al revés del mundo. Marceliano, el marido de Josefina, tenía un ganado de ovejas. Y, de vez en cuando mataba alguna. Recuerdo una tarde de invierno que fui a recoger a Chabi a su casa. La oveja estaba colgada y abierta en canal. Chabi, con su batica y sus dos años, estaba pegado de morros viéndolos maniobrar. ¡Esas vivencias que se llevó de su infancia rural!

Cambiamos de milenio. Y, los que se habían marchado a las ciudades, comenzaron a recuperar los matacerdos colectivos en los pueblos. Como una fiesta. Como una forma de transmitir el saber hacer de los abuelos (conscientes del riesgo de pérdida). Como una ocasión de compartir un buen rato cerca de la hoguera. Como un modo de que sus hijos conozcan lo que ellos vivieron y que desaparece. Y llegaron las denuncias desde asociaciones animalistas. Alguien había pensado que los niños sufrían traumas al ver matar a un tocino. Ni en la intimidad (ámbito familiar) ni en el ámbito colectivo (festivo o escolar) se podía vulnerar la sensibilidad de estos espíritus .... urbanos. Y se prohibieron dichas matacías colectivas. Los valores de las nuevas generaciones, criadas entre el hormigón y el asfalto, habían ganado la baza a la cultura rural. Esta vez de la mano del animalismo.

Entre la poca claridad de las ideas de algunos periodistas y la interesada estrategia de algunos sectores animalistas hay un interés especial en mezclar la conservación de los ecosistemas con los derechos de los animales. Recomiendo la lectura del artículo "El ecologismo no debe caer en la trampa del animalismo" del investigador y divulgador Javier Yanes. O la del titulado "Vocación salvaje" del doctor Francisco Ferrer (Instituto Pirenaico de Ecología). En este último, además de describir el reciente fenómeno de la edición de libros que tratan sobre el retorno a la naturaleza, desde su vivencia y en la que (con nuestras contradicciones) muchos nos sentimos identificados, termina con un texto que me permito compartir:

Pero un infectante virus, surgido del mismo invernadero que el ecologismo, amenaza con acabar con la vuelta a la naturaleza, con su disfrute e incluso con su estudio; estoy hablando del animalismo, esa religión auspiciada por las empresas productoras de alimentos, medicinas, cosméticos y demás sofocantes complementos de la vida artificial de artificiales gatos, perros y peces multicolores, que sustituye al naturalismo, a velocidad inusitada, en las preferencias ternuristas pequeño burguesas. 

Ya no queremos salir al monte a contemplar el abejaruco, preferimos llevar a nuestro gato al gabinete de acupuntura; pronto resultarán incomprensibles las palabras del gran Gary Snyder (San Francisco, 1930): "Lo salvaje, tantas veces despachado como caótico y brutal por los pensadores civilizados, responde en realidad a un orden imparcial, implacable y hermoso, a la vez que libre".

Dándole vueltas al tema, uno acaba viendo cómo se esterilizan gatos y perros para que no críen gatitos y perritos que nos estorban y no nos atrevemos a matar. Al parecer, no nos sentimos mal al actuar entonces "como dioses" decidiendo sobre la fecundidad y esterilidad de los animales. Pero si un abuelo mete en un saco a la camada y la ahoga en el río, entonces lo denunciamos por cruel. U organizamos un "comando de rescate" y todavía nos sentimos más reconfortados.

En el mejor de los casos, cuando un animalista (no quiero entrar en el terreno de los veganos) cultiva su huerto ecológico, hecho que me parece muy bien, al cavar con la azada causa la sobreexposición a la luz a miles de ácaros o colémbolos, que sufren si no mueren. Sin contar las lombrices que parte por la mitad. Estos animales no tienen los ojos de un gatito pero tienen su sensibilidad y sufren igualmente. Convendría que algunos repensaran en esto. 

Y, mientras tanto, uno lee las entrevistas a Stefano Mancuso, neurofisiólogo vegetal de la Universidad de Florencia, tituladas "Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más" o "No hay diferencia entre la inteligencia de los animales y la de las plantas". Es un descubrimiento reciente el que los vegetales tienen capacidad para recibir estímulos y para emitir mensajes. El desconocimiento y el antropocentrismo nos había hecho creer que solo tienen sensibilidad los organismos con neuronas. Este argumentario convenía al animalismo también. Y ahora viene la ciencia y nos dice que también la acelga acusa cuando le  arrancas sus hojas, que la tomatera sufre cuando esborlizas los brotes axilares o cuando desarraigas las hierbas al labrar el huerto. ¿Somos sensibles con el perrito pero no con la tomatera del huerto urbano? Los (frágiles) argumentos de esta corriente se desmoronan. 


Y digo todo esto, en lo que llevo pensando desde hace tiempo, por un asunto que estos días me ha llamado la atención. El próximo día 17 de diciembre las gentes de la Asociación Cultural Las Fuentes organizan una jornada de fiesta con un concierto de Mayalde, un concurso de morra, una comida de carne asada de cerdo y una verbena con un famoso pinchadiscos de Teruel. Aunque imagino que no hay sacrificio público del tocino, los organizadores le han llamado "La Fiesta del Matacerdo" por aquello de celebrarse en diciembre e, imagino, por ser la comida popular. Y esto ha herido la sensibilidad de alguno a quien molesta que las gentes de Fuentes Calientes sigan abrazando al especismo y a las rancias tradiciones rurales. Con lo que se lleva ser vegano en California. En fin, bromas aparte, que a Teruel también ha llegado el debate animalista. 

Lo que menos me preocupa del tema es la visión waltdisneyniana de la naturaleza que se está inoculando en sectores juveniles. Es fruto de criarse lejos del campo, del mascotismo y de la educación sobreprotectora. Lo que me preocupa es que se refuerza al modelo del urbanita. El de aquel que considera a la naturaleza como un parque temático y a la gente de los pueblos como un conjunto de salvajes por civilizar. Esta es la última versión del tradicional desprecio de las gentes de ciudad hacia las de pueblo.  

Por todo esto, el 17 de diciembre, si todo va bien, nos subiremos a escuchar a Mayalde y a compartir un buen rato con las gentes del Campo Visiedo bajo una noche estrellada, como los galos de la aldea de Astérix, pero esta vez ... dejando cantar al bardo.

¡Nos vemos en la Fiesta del Matacerdo de Fuentes Calientes!

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LAS PIPAS, UNA OPORTUNIDAD PARA PÁJAROS GRANÍVOROS

Desde el Neolítico, los seres humanos hemos cambiado profundamente los ecosistemas. Pero, desde entonces y a otra escala temporal, los ambientes agrícolas se han experimentado cambios de forma muy rápida. Cada cambio favorece a unas especies y perjudica a otras. 

Esto debe tenerse muy en cuenta a la hora de definir las medidas agroambientales. Por ejemplo, la sobresiembra de cereal en Gallocanta supone el fomento de las pujantes poblaciones de grulla común invernante. Reducción de herbicidas en dicho espacio, posiblemente suponga el beneficio de las aves que cazan insectos en los campos, como los alaúdidos y la avutarda. ¿Por qué una medida y no otra? No lo sé. Es un dilema. Poco dinero público y una realidad compleja. Gestionar los espacios naturales no es sencillo. Hay que decidir. Para ello, lo ideal es considerar la totalidad de los procesos ecológicos, más allá que favorecer a unas especies más o menos escasas, más o menos amenazadas. En el caso de la grulla en Gallocanta, no es ni una cosa ni otra. Eso sí, es muy hermosa y popular.

Como muy bien dice Alejandro Martínez-Abraín en su más que recomendable artículo "El paradigma cambiante" (Quercus nº 367, septiembre 2016) ¿qué decisiones sociopolíticas de conservación tomar? ¿Las que favorecen a las aves, a los invertebrados del suelo o a la calidad de las aguas? Es más ¿a qué aves? ¿a qué invertebrados del suelo? ¿a qué organismos acuáticos? "Sírvase usted mismo", plantea este investigador. Pero este es otro debate.

Hace unas semanas paseábamos por Son del Puerto. Lo seco del verano y de principio del otoño habían adelantado la cosecha del girasol en el Jiloca. Pero estábamos a casi 1.400 m. de altitud. Y eso se nota en los cultivos. Todos llevaban retraso, incluso para cosechar. Las tortas, aún frescas en su base, estaban terminando de nutrir a las pipas.


Grandes bandos de fringílidos levantaron vuelo. 

Cardelinas ...
Cardelina (Carduelis carduelis). Fuente: SIOC
verderoles ...
Macho de verderol (Carduelis chloris). Fuente: SIOC
o pajareles ...
Macho de pajarel (Carduelis cannabina). Fuente: SIOC
Al acercarnos al campo, unos y otros, levantaron el vuelo formando un bando mixto que se alejó. Al fijarnos vimos cómo empezaban las tortas por arriba, donde se posaban y picoteaban las pipas superiores. 

El suelo, desnudo tras el rociado de herbicidas, estaba cubierto de cáscaras de pipas y de regatas de erosión abiertas tras la últimas tormenta.


Me fui pensando en lo que debió resultar para los fringílidos la expansión del cultivo del girasol en Europa en el siglo XIX, y en las comarcas del sur de Aragón, bien entrado el XX. Ya debían conocer
a la planta desde principio de la Edad Moderna, pues se extendió como cultivo ornamental en los jardines. Pero, en poco más de un siglo, se trataba de uno de los cultivos a los que se dedicaba una mayor superficie.


Sobreiluminación y resecamiento de la superficie del suelo, desprotección por ausencia de rastrojo, escaso aporte de material orgánica. Erosión. Algo parecido a las viñas, pero con menor cobertura vegetal todavía.


Mientras tanto, los fringílidos y otros vertebrados oportunistas aprovechan un recurso otoñal que parece haber caído del cielo. Unas semillas con una elevada proporción de lípidos. Abundante y accesible. Agrupándose en bandos. Sobre lo alto de la torta perciben la llegada de cualquier depredador. Si no lo ve un individuo, lo verá otro.

Cardelinas, pajareles o verderoles, algunos locales y otros recién llegados del centro y norte de Europa, afrontan los primeros fríos con el tejido adiposo bien desarrollado.

La regresión de otros cultivos de secano, como las forrajeras de secano, las leguminosas grano o la viña, perjudicará a otras especies de aves. 

Como dice el refrán ... "nunca llueve a gusto de todos".   

martes, 22 de noviembre de 2016

OLIVERAS APADRINADAS

Caía la tarde. Habíamos estado pajareando en la sima de San Pedro, disfrutando con la compañía de las chovas piquirrojas, las chillandras y los vencejos reales, y teníamos que llegar a buena hora para cenar y alojarnos en "La Ojinegra" de Alloza.

Cogiendo el desvío, al dar una curva y por el rabillo del ojo vi algo que me sorprendió. Un cartelico blanco colgaba de una olivera. Paramos.


De una no, de cada una de las oliveras de aquel campo. Algo tan raro, en Oliete, solo podía tratarse de ...

 

... la famosa y mediática iniciativa "Apadrina un olivo".

Eran oliveras viejas, pero no muy gordas. Era primeros de junio. Estaban en plena floración.


Todas ellas mostraban los cortes de una reciente poda ...

 

y tenían la base de los troncos bien limpios de chitos.

Sin embargo, el campo llevaba varios años sin labrar.


 Manzanilla, linos y siemprevivas prosperaban cubriendo el pedregoso suelo ...


Es posible que esta parcela haya entrado recientemente bajo la custodia del proyecto y no haya podido ser laboreada. Nos sorprendió.

Una vez en casa visité con curiosidad la web de "Apadrina un olivo". El segundo lema, el objetivo en realidad, no puede ser más claro: "Transformamos el estado de abandono del medio rural de manera sostenible". Os invitamos a conocerlo. Es un magnífico producto de comunicación.


Tiene varios apartados. "El proyecto" define las líneas de la iniciativa. La recuperación del olivar, el proyecto social, el pueblo, medio ambiente, el aceite y la tecnología. Está bordado, aúna la tradición con la innovación, la cultura popular con la acción social o los problemas del planeta.

Otro apartado describe los colaboradores, entre los que se incluyen importantes empresas o instituciones, como Teléfonica, New Hollande o Gobierno de Aragón, entre otras muchas. El blog, con noticias periódicas del proyecto. Y los enlaces de contacto, el acceso personalizado al árbol apadrinado por cada persona colaboradora y, lógicamente, el enlace para que el lector pueda "Apadrinar un olivo".


Los testimonios del Tío Miguel, el alma del proyecto. Comenzamos un nuevo reto, la construcción de una almazara. Y la propuesta ¿Buscas un regalo original? 

Oliete tiene abandonado el 70% de la superficie dedicada a olivar. Es decir, cien mil olivos funcionan a su suerte, sin ningún tipo de cuidado. Son longevos, no morirán a corto plazo, pero no mejoran, sino todo lo contrario.

En cuatro años "Apadrina un olivo" ha implicado a más de mil padrinos que financian el cuidado de 4.500 oliveras. Se han creado tres puestos de trabajo fijos y varios temporales, contratándose a personas con discapacidad intelectual (ATADI) y, sobre todo, ha puesto sobre la mesa el problema del abandono del mundo rural.

Si hay que ponerle algún pero sería el exceso de urbanitismo que rezuman algunos de los padrinos. Es importante el compromiso con el árbol pero también lo es el desplegar empatía hacia la cultura rural que ha creado estos árboles y por la grave situación actual: la supervivencia de los pueblos. 


De hecho, cuando pasamos por el pueblo aquel viernes, nos llamó la atención lo lleno que estaba el bar de la carretera. ¿Será cierto lo que dicen los mayores de las generaciones más jóvenes? Que no queremos trabajar en el campo. Los ancianos están cargados de desencanto y frustración con los hijos y nietos al abandonar estos los proyectos personales de sus antepadados. 

Recuerdo una conversación con nuestro amigo Gaspar Ferrer, de Andorra. Nos contaba con dolor los efectos de una pedregada en el olivar de su familia. Le comentamos que siempre nos había sorprendido el cuidado que se le profesa a este cultivo en el Bajo Aragón. Nos decía "A los olivos no se les cuida, se les malcría". Estos árboles son parte de "la casa".

Es evidente que estas oliveras centenarias, con la recolección a mano y con el precio de los jornales como está, tienen una rentabilidad más que dudosa para sus propietarios. Y que, en estas tierras, el éxodo rural ha sido durísimo. mantener a estos árboles viviendo en Zaragoza o Barcelona es más un ejercicio de romanticismo y de compromiso personal.

Pero aún así, tiene que resultar muy doloroso para los ancianos ver abandonados la mayor parte de las oliveras de sus pueblo. Bueno, igual de doloroso que ver perder los huertos, ver caer las paredes de los ribazos o ver hundir a las parideras.


La sociedad agraria tradicional y la urbana actual son agua y aceite, dos mundos con cada vez menos conexión. Este proyecto, es fruto de la segunda, sí. No sabemos cuántas oliveras llegarán a recuperarse, pero sí sabemos que esta iniciativa ha puesto el problema del desplome rural sobre la mesa.

¡Enhorabuena!